4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 34

Versículo (Español)

[4:34] Los hombres son responsables del cuidado de las mujeres debido a las diferencias [físicas] que Dios ha puesto entre ellos, y por su obligación de mantenerlas con sus bienes materiales. Las mujeres piadosas e íntegras obedecen a Dios y en ausencia de su marido se mantienen fieles, tal como Dios manda. A aquellas de quienes teman maltrato y animadversión, exhórtenlas, tomen distancia no compartiendo el lecho, y por último pongan un límite físico; si les obedecen [en lo que Dios ordena], no les reclamen ni recriminen más. Dios es Sublime, Grande.

Tafsir de At-Tabari

{ٱلرِّجَالُ قَوَّـٰمُونَ عَلَى ٱلنِّسَآءِ بِمَا فَضَّلَ ٱللَّهُ بَعۡضَهُمۡ عَلَىٰ بَعۡضٖ وَبِمَآ أَنفَقُواْ مِنۡ أَمۡوَٰلِهِمۡۚ فَٱلصَّـٰلِحَٰتُ قَٰنِتَٰتٌ حَٰفِظَٰتٞ لِّلۡغَيۡبِ بِمَا حَفِظَ ٱللَّهُۚ وَٱلَّـٰتِي تَخَافُونَ نُشُوزَهُنَّ فَعِظُوهُنَّ وَٱهۡجُرُوهُنَّ فِي ٱلۡمَضَاجِعِ وَٱضۡرِبُوهُنَّۖ فَإِنۡ أَطَعۡنَكُمۡ فَلَا تَبۡغُواْ عَلَيۡهِنَّ سَبِيلًاۗ إِنَّ ٱللَّهَ كَانَ عَلِيّٗا كَبِيرٗا} (34) La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:

{ Los hombres son responsables del cuidado y gobierno de las mujeres, por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros, y por lo que gastan de sus bienes. Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado. Y a aquellas de quienes temáis rebeldía, exhortadlas; apartaos de ellas en los lechos; y golpeadlas. Pero si os obedecen, no busquéis contra ellas camino alguno. Ciertamente, Dios es Altísimo, Grande. } . .

Con Su dicho —glorificado sea—: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres } quiere decir: los hombres son gente encargada de velar por sus mujeres, en disciplinarlas y contenerlas, en aquello que les es debido para con Dios y para consigo mismos¹. { Por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros } quiere decir: por aquello con que Dios ha favorecido a los hombres sobre sus esposas: el hecho de entregarles sus dotes, gastar en ellas de sus bienes y proveerles sus cargas y manutención. Ese es el favor de Dios —bendito y exaltado sea— sobre ellas; por ello llegaron a ser qawwāmūn sobre ellas, con autoridad ejecutiva sobre ellas en lo que Dios les ha encomendado de sus asuntos.

Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres } que significa: son gobernantes sobre ellas, de modo que ella le obedezca en lo que Dios le ha ordenado respecto a obedecerle; y su obediencia consiste en que sea bienhechora con su familia, guardiana de sus bienes; y (ello) por el favor que él tiene sobre ella mediante su manutención y su esfuerzo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Zuhayr, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres, por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros } dijo: el hombre está a cargo de la mujer, ordenándole obedecer a Dios; si ella se niega, le es lícito golpearla con un golpe no severo; y él tiene sobre ella el favor por su manutención y su esfuerzo.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres } dijo: les sujetan las manos (las contienen) y las disciplinan.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: oí a Sufyān decir: { Por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros } dijo: por el favor de Dios a los hombres sobre las mujeres.

Y se mencionó que esta aleya descendió acerca de un hombre que abofeteó a su esposa; se litigó por ello ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él falló a favor de ella con el talión. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, dijo: nos narró al-Ḥasan: que un hombre abofeteó a su esposa; ella acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él quiso aplicarle el talión contra él; y entonces Dios reveló: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres, por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros y por lo que gastan de sus bienes } El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— lo llamó, se la recitó y le dijo: «Yo quise una cosa, y Dios quiso otra».

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres, por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros y por lo que gastan de sus bienes } se nos mencionó que un hombre abofeteó a su esposa; ella acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; luego mencionó algo semejante.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres } dijo: un hombre golpeó a su esposa; ella acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él quiso imponerle la represalia; y entonces Dios reveló: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres }.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Jarīr b. Ḥāzim, de al-Ḥasan: que un hombre de los Anṣār abofeteó a su esposa; ella vino a pedir el talión; el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estableció entre ambos el talión; y descendió: Su dicho: { Y no te apresures con el Corán antes de que se te haya concluido su revelación } y descendió: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres, por aquello en que Dios ha favorecido a unos sobre otros }.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: un hombre abofeteó a su esposa; el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— quiso el talión; mientras estaban en ello, descendió la aleya.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto a: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres } (pues) un hombre de los Anṣār tuvo palabras con su esposa y la abofeteó; su familia fue y mencionó eso al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y él les informó: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres }... la aleya.

Y al-Zuhrī decía: no hay talión entre el hombre y su esposa en lo que esté por debajo de la vida.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar: oí a al-Zuhrī decir: si un hombre abriera la cabeza de su esposa, o la hiriera, no habría contra él represalia; sí habría indemnización, salvo que se exceda contra ella y la mate: entonces se le mata por ella.

En cuanto a Su dicho: { y por lo que gastan de sus bienes } quiere decir: por lo que les entregaron como dote y por lo que gastaron en ellas como manutención. Como:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, dijo: su favor sobre ella es por su manutención y su esfuerzo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Zuhayr, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, algo semejante.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: oí a Sufyān decir: { y por lo que gastan de sus bienes } por lo que entregaron como dote.

Así pues, la interpretación del discurso es: los hombres son qawwāmūn sobre sus mujeres por el favor con que Dios los ha favorecido sobre ellas y por su gasto en ellas de sus bienes. Y el «mā» en Su dicho: { por aquello en que Dios ha favorecido } y el «mā» en Su dicho: { y por lo que gastan } están en sentido de masdar (valor de infinitivo).

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: { Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado }.

Con Su dicho —glorificado sea—: { Así, las mujeres rectas } quiere decir: las que se mantienen firmes en la religión, las que obran el bien. Como:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, dijo: oí a Sufyān decir: las rectas obran el bien.

Y Su dicho: { devotas y obedientes } quiere decir: obedientes a Dios y a sus esposos. Como:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: { devotas y obedientes } dijo: obedientes.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { devotas y obedientes } dijo: obedientes.

Me narró ʿAlī, de Dāwūd, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { devotas y obedientes } : obedientes.

Nos narró al-Ḥasan b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { devotas y obedientes } : es decir, obedientes a Dios y a sus esposos.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, dijo: obedientes.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: las qānitāt: las obedientes.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: oí a Sufyān decir sobre Su dicho: { devotas y obedientes } dijo: obedientes a sus esposos.

Ya hemos aclarado anteriormente el sentido de qunūt, que es la obediencia, y hemos aportado pruebas de ello con testimonios que hacen innecesario repetirlo.

En cuanto a Su dicho: { guardianas de lo oculto } quiere decir: guardianas de sí mismas, cuando sus esposos están ausentes, en lo relativo a sus partes íntimas y a los bienes de ellos, y de lo que les es obligatorio del derecho de Dios en ello y en otras cosas. Como:

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { guardianas de lo oculto } dijo: guardianas de lo que Dios les confió de Su derecho, y guardianas de lo oculto de sus esposos.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { guardianas de lo oculto por aquello en que Dios ha guardado } dijo: guarda para su esposo sus bienes y su parte íntima, hasta que él regrese, tal como Dios le ordenó.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dije a ʿAṭāʾ: ¿qué significa Su dicho: { guardianas de lo oculto }? Dijo: guardianas del esposo.

Me narró Zakariyyā b. Yaḥyā b. Abī Zāʾida, dijo: nos narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj: pregunté a ʿAṭāʾ acerca de: { guardianas de lo oculto } dijo: guardianas de los esposos.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: oí a Sufyān decir: { guardianas de lo oculto } : guardianas de sus esposos en lo que está ausente de sus asuntos.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: nos narró Abū Maʿshar, dijo: nos narró Saʿīd b. Abī Saʿīd al-Maqburī, de Abū Hurayra, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La mejor de las mujeres es aquella que, cuando la miras, te complace; cuando le ordenas, te obedece; y cuando estás ausente de ella, te guarda en sí misma y en tus bienes». Dijo: luego el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó: { Los hombres son qawwāmūn sobre las mujeres }... la aleya.

Dijo Abū Jaʿfar: este relato del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— indica la corrección de lo que hemos dicho en la interpretación de ello, y que su sentido es: rectas en su religión, obedientes a sus esposos, guardianas de ellos en sí mismas y en sus bienes.

En cuanto a Su dicho: { por lo que Dios ha guardado } los recitadores discreparon en su lectura. La mayoría de los recitadores en todas las regiones del Islam lo recitaron: { por lo que Dios ha guardado } con el nombre de Dios en nominativo, con el sentido de: por la guarda de Dios sobre ellas, al hacerlas así. Como:

Me narró Zakariyyā b. Yaḥyā b. Abī Zāʾida, dijo: nos narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj: pregunté a ʿAṭāʾ acerca de Su dicho: { por lo que Dios ha guardado } dijo: es decir, Dios las guardó.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: oí a Sufyān decir sobre Su dicho: { por lo que Dios ha guardado } dijo: por la guarda de Dios sobre ella, al hacerla así.

Y Abū Jaʿfar Yazīd b. al-Qaʿqāʿ al-Madanī lo recitó: «por lo que guardaron a Dios», esto es: por su guardar a Dios en Su obediencia y en el cumplimiento de Su derecho, mediante lo que Él les ordenó de guardar lo oculto de sus esposos; como cuando un hombre dice a otro: “no guardaste a Dios en tal y tal”, con el sentido de: lo vigilaste y lo tuviste presente.

Dijo Abū Jaʿfar: la lectura correcta en ello es la que ha venido con la recitación de los musulmanes, una transmisión que corta la excusa de quien la recibe y establece contra él la prueba, no la que Abū Jaʿfar sostuvo en solitario apartándose de ellos. Esa lectura eleva el nombre de Dios —bendito y exaltado sea—: { por lo que Dios ha guardado } con ser ello correcto en árabe y en el habla de los árabes; y es feo su acusativo en árabe por apartarse de lo conocido del decir de los árabes. Pues los árabes no omiten el agente con los maṣādir, porque si se omite con ellos el agente, el فعل queda sin sujeto conocido. En el discurso hay algo elidido, del que se prescinde por la indicación de lo manifiesto del discurso, tanto en su mención como en su sentido: { Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado } “así que tratadlas bien y obrad rectamente”; y así es, según se menciona, en la lectura de Ibn Masʿūd.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Abī Ḥammād, dijo: nos narró ʿĪsā al-Aʿmā, de Ṭalḥa b. Muṣarrif, dijo: en la lectura de ʿAbd Allāh: «Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado; así que tratadlas bien; y a aquellas de quienes temáis rebeldía…».

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado } “así que tratadlas bien”.

Me narró ʿAlī b. Dāwūd, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado } “así que obrad rectamente con ellas”.

Me narró ʿAlī b. Dāwūd, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { Así, las mujeres rectas son devotas y obedientes, guardianas de lo oculto por lo que Dios ha guardado } quiere decir: si son así, entonces obrad rectamente con ellas.

La exposición sobre la interpretación de Su dicho: { Y a aquellas de quienes temáis rebeldía, exhortadlas }.

Los intérpretes discreparon sobre el sentido de Su dicho: { Y a aquellas de quienes temáis rebeldía } Unos dijeron: su sentido es: “y a aquellas de quienes sabéis su rebeldía”. Y el motivo de trasladar aquí el “temor” al “saber”, según estos, es semejante al traslado de “suponer” a “saber”, por la cercanía de sus significados: pues la suposición es duda, y el temor va unido a la esperanza; y ambos son actos del hombre en su corazón. Como dijo el poeta:

«Y no me entierres en el yermo, pues yo ***temo, si muero, no probarlo»

es decir: “pues yo sé”. Y como dijo otro:

«Me llegó un dicho sobre Nuṣayb que él dice, ***y no temí, oh Sallām, que tú me censures»

con el sentido de: “y no supuse”.

Y un grupo de los intérpretes dijo: el sentido de “temor” aquí es el temor que es lo contrario de la esperanza. Dijeron: el sentido es: si veis en ellas algo por lo que temáis que se rebelen contra vosotros —como mirar lo que no les conviene mirar, entrar y salir— y sospecháis de su asunto, entonces exhortadlas y apartaos de ellas. Entre quienes dijeron eso está Muḥammad b. Kaʿb.

En cuanto a Su dicho: { su rebeldía } quiere decir: su altivez sobre sus esposos, su elevarse por encima de sus lechos mediante desobediencia, y su oposición a ellos en aquello en lo que les es obligatoria la obediencia, por odio hacia ellos y apartamiento. El أصل de nushūz es la elevación; de ahí que al lugar elevado de la tierra se le diga nashz y nashāz. { Exhortadlas } quiere decir: recordadles a Dios y atemorizadlas con Su amenaza por incurrir en lo que Dios les ha prohibido: desobedecer al esposo en aquello en lo que les ha hecho obligatoria la obediencia.

Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron: el nushūz es el odio y la desobediencia al esposo:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Y a aquellas de quienes temáis rebeldía } dijo: algunas de ellas.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: { Y a aquellas de quienes temáis rebeldía } dijo: aquella de quien temes su desobediencia. Dijo: el nushūz es su desobediencia y su oposición.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { Y a aquellas de quienes temáis rebeldía } esa es la mujer que se rebela, menosprecia el derecho de su esposo y no obedece su orden.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq; nos narró Rūḥ, dijo: nos narró Ibn Jurayj, dijo: dijo ʿAṭāʾ: el nushūz es que ella ame separarse de él; y el hombre, igualmente. Mención de la transmisión de quienes dijeron lo que hemos dicho sobre Su dicho: { Exhortadlas }:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: nos narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { Exhortadlas } quiere decir: exhortadlas con el Libro de Dios. Dijo: Dios le ordenó que, si ella se rebela, la exhorte, le recuerde a Dios y engrandezca Su derecho sobre ella.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { Y a aquellas de quienes temáis rebeldía, exhortadlas } dijo: si la mujer se rebela contra el lecho de su esposo, él le dice: “Teme a Dios y vuelve a tu lecho”; si le obedece, no hay camino contra ella.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos narró Hushaym, de Yūnus, de al-Ḥasan, dijo: si la mujer se rebela contra su esposo, que la exhorte con su lengua, ordenándole temer a Dios y obedecerle.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Mūsā b. ʿUbayda, de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī, dijo: si el hombre ve ligereza en su mirada, en su entrar y salir, dijo: le dice con su lengua: “He visto de ti tal y tal; ¡detente!”. Si se enmienda, no hay camino contra ella; si se niega, abandona su lecho.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca de Su dicho: { Exhortadlas } dijo: si la mujer se rebela contra el lecho de su esposo, él le dice: “Teme a Dios y vuelve”.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Jābir, de ʿAṭāʾ: { Exhortadlas } dijo: con palabras.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, acerca de Su dicho: { Exhortadlas } dijo: con la lengua.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAmr b. Abī Qays, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr: { Exhortadlas } dijo: exhortadlas con la lengua.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: { y apartaos de ellas en los lechos }.

Los intérpretes discreparon sobre su interpretación. Unos dijeron: su sentido es: exhortadlas por su rebeldía contra vosotros, oh esposos; si se niegan a volver al derecho en ello y a lo que os es debido, entonces apartaos de ellas dejando de mantener relaciones con ellas en vuestro lecho. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { Exhortadlas y apartaos de ellas en los lechos } quiere decir: exhortadlas; si os obedecen, y si no, apartaos de ellas.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: { y apartaos de ellas en los lechos } quiere decir: el apartamiento es que el hombre y su esposa estén en un mismo lecho y él no mantenga relaciones con ella.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, dijo: el apartamiento es el apartamiento del coito.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: En cuanto a: { de quienes temáis rebeldía } sobre su esposo recae exhortarla; si no acepta, que se aparte de ella en el lecho. Dijo: se acuesta junto a ella dándole la espalda, y la pisa y no le habla. Así está en mi libro: «y la pisa y no le habla».

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos narró Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: se acuesta con ella, abandona hablarle y le da la espalda.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Sharīk, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: no mantenga relaciones con ella.

Otros dijeron: antes bien, su sentido es: apartaos de ellas y apartaos de hablarles por haber ellas abandonado vuestro lecho, hasta que vuelvan a vuestro lecho. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb y Abū al-Sāʾib, dijeron: nos narró Ibn Idrīs, de al-Ḥasan b. ʿUbayd Allāh, de Abū al-Ḍuḥā, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } que no se las abandona en el habla, sino que el apartamiento es en el asunto del lecho.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró Abū Ḥamza, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: hasta que vengan a vuestros lechos.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAmr, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr: { y apartaos de ellas en los lechos } : en el coito.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: la exhorta; si ella acepta, y si no, se aparta de ella en el lecho y no le habla, sin abandonar su matrimonio; y eso es duro para ella.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Sharīk, de Khuṣayf, de ʿIkrima: { y apartaos de ellas en los lechos } (el) habla y la conversación.

. . . . Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Ḥasan b. Zurayq al-Ṭaḥawī, dijo: nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh, de Manṣūr, de Mujāhid acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: no os acostéis con ellas.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de al-Shaʿbī, dijo: el apartamiento es no acostarse con ella.

Y en ello dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de ʿĀmir e Ibrāhīm, dijeron: el apartamiento en el lecho es no acostarse con ella en un lecho.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Mughīra, de Ibrāhīm y al-Shaʿbī, que ambos dijeron acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } dijeron: se aparta de acostarse con ella hasta que vuelva a lo que él ama.

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Mughīra, de Ibrāhīm y al-Shaʿbī: que ambos solían decir acerca de: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: se aparta de ella en el lecho.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos narró Sharīk, de Khuṣayf, de Miqsim: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: apartarse de ella en su lecho es no acercarse a su cama.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Mūsā b. ʿUbayda, de Muḥammad b. Kaʿb al-Quraẓī, dijo: apartaos de ellas en los lechos, dijo: la exhorta con su lengua; si se enmienda, no hay camino contra ella; si se niega, abandona su lecho.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de al-Ḥasan y Qatāda acerca de Su dicho: { Exhortadlas y apartaos de ellas } dijeron: si teme su rebeldía, la exhorta; si acepta, y si no, abandona su lecho.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: comienzas, oh hijo de Adán, exhortándola; si se niega contra ti, entonces apártate de ella, esto es: de su lecho.

Otros dijeron: el sentido de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } es: decidles palabras hirientes por haber ellas abandonado vuestro lecho. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó al-Thawrī, de un hombre, de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: la aparta con su lengua, le endurece el habla, y no abandona el coito.

Y en ello dijo: nos informó al-Thawrī, de Khuṣayf, de ʿIkrima, dijo: el apartamiento es solo con el habla: endurecerle el trato; no es con el coito.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Mughīra, de Abū al-Ḍuḥā, acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: se aparta con palabras, y no abandona acostarse con ella hasta que vuelva a lo que él quiere.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd, de un hombre, de al-Ḥasan, dijo: no se aparta de ella sino en el dormir en el lecho; no le es lícito apartarse en el habla ni en nada, salvo en el lecho.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: me narró Yaʿlā, de Sufyān, acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } dijo: en su cohabitación; pero él le dice: “ven y haz”, palabras con dureza; y si ella hace eso, no le exige que lo ame, pues su corazón no está en su mano.

No hay sentido para “hajr” en el habla de los árabes sino en uno de tres aspectos: uno: que el hombre abandone el habla y la conversación de otro, rechazándolo y dejándolo; se dice: fulano abandonó a su familia, la abandona (yahjuruhā) con hajr y hijrān. otro: la abundancia de palabras repitiéndolas como el habla del que bromea; se dice: fulano desvarió en su habla (hajara fī kalāmihi) si deliró y alargó la palabra; y no cesó esa de ser su hījīrā y ihjīrā. De ello es el dicho de Dhū al-Rumma:

«Disparó y erró, y los decretos prevalecen; ***se apartaron, y “¡ay!” era su hījīrā, y la guerra»

Y el tercero: se dice “hajara” del camello cuando su dueño lo ata con el hijār, que es una cuerda que se ata en su ijar y su muñeca. De ello es el dicho de Imruʾ al-Qays:

«Vio la ruina en los claros del palanquín, ***y casi se apresuró a ese hijār»

En cuanto al habla con dureza y daño, eso es “ihjār”; se dice: fulano “ahjara” en su habla cuando dijo “al-hujr”, que es la obscenidad del habla: yuhjir ihjāran wa hujran. Así, puesto que no hay para “hajr” en el habla sino uno de esos tres sentidos, y la mujer cuya rebeldía se teme solo fue objeto de que su esposo fuese ordenado a exhortarla para que vuelva a obedecerle en lo que le es debido: acudir a su lecho cuando él la llama, no es admisible que él la exhorte por eso, y luego, cuando ella vuelve al mandato de Dios y a la obediencia del esposo en ello, el esposo sea ordenado a apartarse de ella precisamente en aquello por lo que la exhortó. Y dado que esto es así, queda inválida la opinión de quien dijo que el sentido de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos } es: “apartaos de su coito”. O bien, si este sentido queda invalidado, (que sea) con el sentido de: “apartaos de hablarles por haber ellas abandonado vuestro lecho”; y esto tampoco tiene un sentido comprensible, pues Dios —exaltado sea— ha informado por lengua de Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que no es lícito a un musulmán apartarse de su hermano más de tres días. Además, aun si eso fuese lícito, no habría sentido comprensible en apartarse de ella en el habla, porque si ella está apartada de él y rebelde contra él, su alegría es que él no le hable, no la vea y ella no lo vea; ¿cómo se ordena al hombre, en el estado de que su esposa lo odia y se aparta de él, que deje aquello cuya dejación la alegra —dejar su coito, su trato y su conversación—, mientras se le ordena golpearla para que se retraiga de lo que está haciendo: abandonar su obediencia cuando él la llama a su lecho, y otras cosas en las que le es obligatoria la obediencia? O bien, si estos dos aspectos se corrompen, que su sentido sea: “apartad en vuestro decir”, es decir: devolvedles vuestras palabras cuando les habléis, endureciéndoles el habla. Si ese fuese su sentido, no habría razón para hacer operar “hajr” sobre el pronombre de las mujeres rebeldes —esto es, la hāʾ y la nūn en Su dicho: { y apartaos de ellas } —, porque si se pretendiera ese sentido, el فعل no recaería (sobre objeto). Solo se dice: fulano desvarió en su habla; no se dice: fulano desvarió a fulano.

Así pues, dado que en todos esos sentidos hay el defecto que hemos mencionado, la opinión más cercana a lo correcto es que Su dicho: { y apartaos de ellas } se dirija en su sentido al de atar con el hijār, conforme a lo que hemos mencionado del decir de los árabes sobre el camello cuando su dueño lo ata con una cuerda, como hemos descrito: “hajarahu”, y él lo ata (yahjuruhu) con hajr. Si ese es su sentido, la interpretación del discurso es: Y a aquellas de quienes temáis rebeldía, exhortadlas por su rebeldía contra vosotros; si se dejan exhortar, no hay camino contra ellas; y si se niegan a volver de su rebeldía, aseguraos de ellas con una atadura en sus lechos, es decir, en sus moradas y casas en las que se recuestan y en las que cohabitan con sus esposos. Como:

Me narró ʿAbbās b. Abī Ṭālib, dijo: nos narró Yaḥyā b. Abī Bukayr, de Shibl, dijo: oí a Abū Qazʿa relatar de ʿAmr b. Dīnār, de Ḥakīm b. Muʿāwiya, de su padre: que vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: ¿cuál es el derecho de la esposa de uno de nosotros sobre él? Dijo: «Que la alimente y la vista; que no golpee el rostro, que no la afee, y que no se aparte sino en la casa».

Nos narró al-Ḥasan b. ʿArafa, dijo: nos narró Yazīd, de Shuʿba b. al-Ḥajjāj, de Abū Qazʿa, de Ḥakīm b. Muʿāwiya, de su padre, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Bahz b. Ḥakīm, de su abuelo, dijo: dije: oh Mensajero de Dios, nuestras mujeres, ¿qué tomamos de ellas y qué dejamos? Dijo: «Tu campo de labor: ve a tu campo como quieras, salvo que no golpees el rostro, no la afees, y no te apartes sino en la casa; y aliméntala cuando comas y vístela cuando te vistas¹. ¿Y cómo, si algunos de vosotros han llegado a otros sino por lo que se le ha hecho lícito sobre ella?».

Y en el sentido de lo que hemos dicho en su interpretación, dijeron varios de los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos informó Hushaym, de al-Ḥasan, dijo: si la mujer se rebela contra su esposo, que la exhorte con su lengua; si acepta, bien; si no, la golpea con un golpe no severo; si vuelve, bien; si no, le es lícito tomar de ella y dejarla.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de al-Ḥasan b. ʿUbayd Allāh, de Abū al-Ḍuḥā, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos y golpeadlas } dijo: hace con ella eso y la golpea hasta que le obedezca en los lechos; si le obedece en el lecho, no hay camino contra ella cuando cohabita con él.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Yaḥyā b. Bishr: que oyó a ʿIkrima decir acerca de Su dicho: { y apartaos de ellas en los lechos y golpeadlas } con un golpe no severo. Dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Golpeadlas, si os desobedecen en lo reconocido, con un golpe no severo».

Dijo Abū Jaʿfar: todos estos a quienes hemos mencionado no dieron al “hajr” un sentido distinto del golpe, ni establecieron un “hajr” que fuese una forma entre las formas que acompañan a la golpeada durante el golpe; y ello junto con la indicación del relato que transmitió ʿIkrima del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que ordenó golpearlas si desobedecen a sus esposos en lo reconocido, sin que él ordenara a los esposos apartarse de ellas, por la razón que hemos descrito.

Si alguien supusiera que lo que hemos dicho en la interpretación del relato del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— transmitido por ʿIkrima no es como hemos dicho, y que fuese correcto que el hecho de que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— omitiera ordenar al hombre apartarse de su esposa cuando ella le desobedece en lo reconocido, y le ordenara golpearla antes del apartamiento, si eso fuese una prueba de la corrección de lo que hemos dicho —que el sentido de “hajr” es lo que hemos explicado—, entonces sería necesario que no hubiese sentido para el mandato de Dios al esposo de exhortarla cuando ella se rebela, puesto que no hay mención de la exhortación en el relato de ʿIkrima del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Pero el asunto no es como supuso¹. Pues Su dicho —Dios le bendiga y le conceda paz—: «si os desobedecen en lo reconocido» es una indicación clara de que no permitió al hombre golpear a su esposa sino después de exhortarla por su rebeldía; ya que ella no le desobedece sino tras haber precedido de él hacia ella una orden o exhortación en lo reconocido, conforme a lo que Dios —exaltado sea— ordenó.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: { y golpeadlas }.

Con ello —glorificado sea— quiere decir: exhortadlas, oh hombres, por su rebeldía; si se niegan a volver a lo que os es debido, aseguraos de ellas con atadura en sus moradas, y golpeadlas para que vuelvan a lo que les es obligatorio: obedecer a Dios en lo que les incumbe de vuestros derechos. Dicho de los intérpretes: la cualidad del golpe que Dios permitió al esposo respecto de la rebelde es el golpe no severo. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAmr, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Jubayr: { y golpeadlas } dijo: con un golpe no severo.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, dijo: nos informó Abū Ḥamza, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, algo semejante.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de al-Shaʿbī, dijo: el golpe no severo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Sharīk, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās: { y golpeadlas } dijo: con un golpe no severo.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { y apartaos de ellas en los lechos } y golpeadlas. Dijo: se aparta de ella en el lecho; si ella vuelve, y si no, Dios te ha permitido golpearla con un golpe no severo, sin romperle hueso alguno; si vuelve, y si no, te es lícito recibir de ella la compensación.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de al-Ḥasan y Qatāda acerca de Su dicho: { y golpeadlas } dijeron: con un golpe no severo.

Y en ello dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn Jurayj, dijo: dije a ʿAṭāʾ: { y golpeadlas } Dijo: con un golpe no severo.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { y apartaos de ellas en los lechos y golpeadlas } dijo: se aparta de ella en el lecho; si se niega contra ti, entonces golpéala con un golpe no severo¹, es decir, no desfigurante.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Ibn ʿUyayna, de Ibn Jurj, de ʿAṭāʾ, dijo: dije a Ibn ʿAbbās: ¿qué es el golpe no severo? Dijo: el siwāk y algo semejante: se la golpea con ello.

Nos narró Ibrāhīm b. Saʿīd al-Jawharī, dijo: nos narró Ibn ʿUyayna, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, dijo: dije a Ibn ʿAbbās: ¿qué es el golpe no severo? Dijo: con el siwāk y lo semejante.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān b. Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo en su sermón: «con un golpe no severo». Dijo: el siwāk y lo semejante.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No os apartéis de las mujeres sino en los lechos, y golpeadlas con un golpe no severo»; esto es: no dejéis huella.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Jābir, de ʿAṭāʾ: { y golpeadlas } dijo: con un golpe no severo.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: nos narró Yaḥyā b. Bishr, de ʿIkrima, algo semejante.

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { y golpeadlas } dijo: si ella vuelve durante el apartamiento; y si no, la golpea con un golpe no severo.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Mūsā b. ʿUbayda, de Muḥammad b. Kaʿb, dijo: abandona su lecho mientras vea que ella se retrae; si no se retrae, la golpea con un golpe no severo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAmr b. ʿAwn, dijo: nos narró Hushaym, de Yūnus, de al-Ḥasan: { y golpeadlas } dijo: con un golpe no severo.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān, dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, dijo: nos informó ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd, de un hombre, de al-Ḥasan, dijo: con un golpe no severo, sin dejar huella.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: { Pero si os obedecen, no busquéis contra ellas camino alguno }.

Con ello —glorificado sea— quiere decir: si os obedecen, oh gente, vuestras mujeres de quienes teméis rebeldía, cuando las exhortáis, entonces no os apartéis de ellas en los lechos. Si no os obedecen, apartaos de ellas en los lechos y golpeadlas; y si entonces vuelven a obedeceros y retornan a lo que les es obligatorio, no busquéis un camino para dañarlas y hacerles mal, ni procuréis un medio hacia lo que no os es lícito de sus cuerpos y sus bienes mediante pretextos. Eso es como cuando uno de vosotros dice a una de ellas, estando ella obediente: “tú no me amas y me aborreces”, y por ello la golpea o la daña. Así dijo Dios —exaltado sea— a los hombres: { Pero si os obedecen } esto es: aun si os aborrecen, no cometáis injusticia contra ellas ni les impongáis amaros, pues eso no está en sus manos, de modo que las golpeéis o las dañéis por ello. Y el sentido de Su dicho: { no busquéis } es: no procuréis ni busquéis, según el decir del que dice: “busqué la cosa perdida” cuando la procura. De ello es el dicho del poeta al describir la muerte:

«Te buscó, y no buscabas hasta que lo hallaste, ***como si le hubieras prometido ayer una cita»

con el sentido de: “te pidió, y no pedías”.

Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { Pero si os obedecen, no busquéis contra ellas camino alguno } dijo: si te obedece, no inventes contra ella pretextos.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de al-Ḥasan b. ʿUbayd Allāh, de Abū al-Ḍuḥā, de Ibn ʿAbbās, dijo: si le obedece, no hay camino contra ella cuando cohabita con él.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn Jurayj, acerca de Su dicho: { no busquéis contra ellas camino alguno } dijo: (no busquéis) pretextos.

Y dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: dijo al-Thawrī acerca de Su dicho: { Pero si os obedecen } dijo: si viene al lecho mientras lo aborrece.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Yaʿlā, de Sufyān, dijo: si ella hace eso, no le exige que lo ame, porque su corazón no está en su mano.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: si le obedece y cohabita con él, pues Dios dice: { Pero si os obedecen, no busquéis contra ellas camino alguno }.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { Pero si os obedecen, no busquéis contra ellas camino alguno } dijo: si te obedece, no busques contra ella pretextos.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: { Ciertamente, Dios es Altísimo, Grande }.

Dice: Dios posee elevación sobre toda cosa; así que no busquéis, oh gente, contra vuestras esposas —si os obedecen en lo que Dios les ha impuesto para con vosotros como derecho— un camino, por la elevación de vuestras manos sobre las suyas. Pues Dios es más alto que vosotros y que toda cosa, y más alto que vosotros sobre ellas; y es más grande que vosotros y que toda cosa. Vosotros estáis en Su mano y Su dominio: temed a Dios, no sea que las oprimáis y busquéis contra ellas un camino cuando os son obedientes, y entonces vuestro Señor —que es más alto que vosotros y que toda cosa, y más grande que vosotros y que toda cosa— las haga prevalecer sobre vosotros.

Notas y Referencias

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