4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 29

Versículo (Español)

[4:29] ¡Oh, creyentes! No estafen ni usurpen injustamente, sino que comercien de mutuo acuerdo. No se maten a ustedes mismos. Dios es Misericordioso con ustedes.

Tafsir de At-Tabari

{¡Oh vosotros que habéis creído! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros. Y no os matéis a vosotros mismos. Ciertamente, Allah ha sido con vosotros Misericordioso} (29) القول في تأويل قوله تعالى :

{ ¡Oh vosotros que habéis creído! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros. Y no os matéis a vosotros mismos. Ciertamente, Allah ha sido con vosotros Misericordioso } . .

Con ello —glorificado sea Su elogio— quiere decir: { ¡Oh vosotros que habéis creído } es decir: creed verazmente en Allah y en Su Mensajero; { no devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad } esto es: que no consuma alguno de vosotros los bienes de otro mediante lo que se le ha prohibido, como la usura, el juego de azar y otras cosas de las que Allah os ha vedado, salvo que sea comercio. Como (se ha transmitido):

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros } Prohibió que devorasen sus bienes entre ellos con falsedad, mediante usura, juego de azar, merma (en la medida o el peso) e injusticia, salvo que sea comercio, para que obtenga ganancia: en un dírham, mil, si puede.

Me narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Khālid al-Ṭaḥḥān, dijo: nos informó Dāwūd b. Abī Hind, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, acerca de la palabra de Allah —Exaltado sea—: { no devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad } dijo: es el hombre que compra una mercancía, luego la devuelve y devuelve con ella un dírham.

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb, dijo: nos narró Dāwūd, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, acerca del hombre que compra a otro una prenda, y dice: «Si me satisface, la tomo; y si no, la devuelvo y devuelvo con ella un dírham»; dijo: eso es lo que dijo Allah: { no devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad }

Y otros dijeron: Más bien, esta aleya descendió prohibiendo que algunos comiesen la comida de otros salvo mediante compra; en cuanto a la hospitalidad (qirā), estaba vedada por esta aleya, hasta que ello fue abrogado por Su dicho en la sura de La Luz: { No hay reproche para el ciego, ni hay reproche para el cojo, ni hay reproche para el enfermo, ni para vosotros mismos, que comáis de vuestras casas } . . . la aleya. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, de al-Ḥasan b. Wāqid, de Yazīd al-Naḥwī, de ʿIkrima y al-Ḥasan al-Baṣrī; dijeron, acerca de Su dicho: { no devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros } . . . la aleya: el hombre se abstenía escrupulosamente de comer en casa de alguien, después de que descendió esta aleya; luego eso fue abrogado por la aleya que está en la sura de La Luz, cuando dijo: «No hay culpa sobre vosotros en que comáis de vuestras casas o de las casas de vuestros padres o de las casas de vuestras madres» . . . hasta Su dicho: { juntos o separados } Entonces el hombre rico invitaba a comer a un hombre de su familia, y este decía: «Ciertamente, me abstengo escrupulosamente» —y “abstenerse escrupulosamente” (al-tajannuḥ): el reparo—, y decía: «Los pobres tienen más derecho que yo a ello». Así, se permitió de ello que comiesen de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Allah, y se permitió la comida de la Gente del Libro.

Dijo Abū Jaʿfar: Y la más correcta de estas dos opiniones, en esto, es la opinión de al-Suddī. Ello es porque Allah —Exaltado sea— prohibió devorar nuestros bienes entre nosotros con falsedad, y no hay discrepancia entre los musulmanes en que devorar eso nos es ilícito; pues Allah jamás ha hecho lícito devorar los bienes con falsedad. Y siendo así, no tiene sentido la afirmación de quien dijo: «Eso era una prohibición de que el hombre comiese la comida de su hermano como hospitalidad, del modo en que se le había permitido; luego fue abrogado». Pues los sabios de la comunidad, todos ellos, han transmitido —de manera unánime— que la hospitalidad al huésped y dar de comer eran de las loables acciones de la gente de la idolatría y del Islam, por las que Allah alabó a sus gentes y los exhortó a ellas; y Allah no lo prohibió en época alguna. Antes bien, Allah exhortó a Sus siervos y los incitó a ello. Y siendo así, ello queda fuera del sentido de “devorar con falsedad”, y queda al margen de ser abrogante o abrogado; porque la abrogación solo se da respecto de algo abrogado, y no se ha establecido una prohibición de ello, de modo que pudiera ser abrogado por una permisión. Y siendo así, se confirma lo que hemos dicho: que la “falsedad” por la que Allah prohibió devorar los bienes es lo que hemos descrito de aquello que Él prohibió a Sus siervos en Su Revelación, o por la lengua de Su Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—; y es anómalo lo que lo contradice.

Y los recitadores discreparon respecto a la lectura de Su dicho: { salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros } Pues algunos lo leyeron: { salvo que sea un comercio } en nominativo, con el sentido de: salvo que exista un comercio, o tenga lugar un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros; entonces os es lícito consumirlo con ese sentido. Y la posición de quien lo leyó de este modo es que «sea» (takūna) aquí es completa y no necesita predicado, como he descrito[1]. Con esta lectura recitó la mayoría de la gente del Ḥiŷāz y la gente de Baṣra. Y otros lo leyeron —y son la generalidad de los recitadores de Kūfa—: { salvo que sea un comercio } en acusativo, con el sentido de: salvo que los bienes que consumís entre vosotros sean un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros; entonces os es lícito consumirlos. Así, “los bienes” queda elidido en Su dicho: { salvo que sea } y “comercio” queda en acusativo como predicado. Ambas lecturas, para nosotros, son correctas y es lícito recitar con ambas, por su difusión en la recitación de las ciudades, junto con la cercanía de sus significados. Sin embargo, aunque el asunto sea así, la lectura en acusativo me resulta más preferible que la lectura en nominativo, por la fuerza del acusativo desde dos aspectos: uno de ellos, que en “sea” hay mención de los bienes[1]; y el otro, que si no se estableciera en ella mención de ellos y se singularizara con “comercio”, siendo este indefinido, sería el acusativo el más elocuente en el habla de los árabes, puesto que está construido sobre nombre y predicado; y cuando no aparece con ello sino un solo indefinido, lo ponen en acusativo y en nominativo, como dijo el poeta:

*** Si era una acometida entre ellos y un abrazo ***

En esta aleya hay una aclaración, por parte de Allah —Exaltado sea—, que desmiente la afirmación de los ignorantes de entre los sufíes que niegan la búsqueda de los sustentos mediante el comercio y los oficios; y Allah —Exaltado sea— dice: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros } : como adquisición, Él lo hizo lícito. Como (se ha transmitido):

Nos narró Bišr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: Su dicho: { ¡Oh vosotros que habéis creído! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros } dijo: el comercio es un sustento de entre los sustentos de Allah, y lícito de entre lo lícito de Allah para quien lo busca con su veracidad y su rectitud; y solíamos transmitir que el comerciante fiel y veraz estará con los siete bajo la sombra del Trono el Día de la Resurrección.

En cuanto a Su dicho: { por mutuo consentimiento } su sentido es, como (se ha transmitido):

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de la palabra de Allah —Bendito y Exaltado sea—: { por mutuo consentimiento entre vosotros } En comercio, o venta, o donación que uno da a otro.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Šayl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: { por mutuo consentimiento entre vosotros } En comercio, o venta, o donación que uno da a otro.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de al-Qāsim, de Sulaymān al-Ŷaʿfī, de su padre, de Maymūn b. Mihrān, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «La venta es por mutuo consentimiento; y la opción (de desistir) después del apretón (del trato); y no es lícito a un musulmán engañar a un musulmán».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, dijo: Dije a ʿAṭāʾ: ¿la “mumāsaḥa” es una venta? Dijo: No, hasta que le conceda la opción, la opción después de que la venta se haga obligatoria: si quiere, toma; y si quiere, deja.

Y los sabios discreparon acerca del sentido del “mutuo consentimiento” en el comercio. Unos dijeron: Es que cada uno de los dos contratantes, después de concluir su venta entre ellos, tenga opción respecto de lo que han vendido: de ratificar la venta o anularla; o que se separen del lugar de su sesión en la que se obligaron a la venta con sus cuerpos, con mutuo consentimiento de ambos respecto del contrato que celebraron entre ellos antes de la rescisión. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bišār, dijo: nos narró Muʿādh b. Hišām, dijo: nos narró mi padre, de Qatāda, de Muḥammad b. Sīrīn, de Šurayḥ, que dijo: Dos hombres litigaron: uno de ellos vendió al otro un burnus. Y dijo: «He vendido a este un burnus, y le pedí satisfacción, pero no me satisfizo». Entonces dijo: «¡Satisfácelo como él te satisfizo!». Dijo: «Le he dado dírhams y no se satisface». Dijo: «¡Satisfácelo como él te satisfizo!». Dijo: «Ya lo he satisfecho y no se satisface». Entonces dijo: Los dos contratantes tienen opción mientras no se separen.

Nos narró Ibn Bišār, dijo: nos narró Muʾammal, dijo: nos narró Sufyān, de ʿAbd Allāh b. Abī al-Safar, de al-Šaʿbī, de Šurayḥ, que dijo: Los dos contratantes tienen opción mientras no se separen.

Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷaʿfar, de Šuʿba, de al-Ḥakam, de Šurayḥ, algo semejante.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad, dijo: nos narró Šuʿba, de Ŷābir, dijo: nos narró Abū al-Ḍuḥā, de Šurayḥ, que dijo: Los dos contratantes tienen opción mientras no se separen. Dijo: Dijo Abū al-Ḍuḥā: Šurayḥ transmitía de parte del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— algo semejante.

Y me narró al-Ḥasan b. Yazīd al-Ṭaḥḥān, dijo: nos narró Isḥāq b. Manṣūr, de ʿAbd al-Salām, de un hombre, de Abū Ḥawšab, de Maymūn, dijo: Compré a Ibn Sīrīn un “sābirī” y me lo tasó con una tasación. Entonces dije: «¡Mejora!». Y él dijo: «O tomas o dejas». Así que se lo tomé. Luego, cuando pesó el precio, puso los dírhams, y dijo: «Elige: o los dírhams o la mercancía». Elegí la mercancía y la tomé.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Hušaym, de Ismāʿīl b. Sālim, de al-Šaʿbī, que solía decir acerca de los dos contratantes: Ambos tienen opción mientras no se separen; y cuando se separan, la venta queda obligatoria.

Nos narró Muḥammad b. Ismāʿīl al-Aḥmasī, dijo: nos narró Muḥammad b. ʿUbayd, dijo: nos narró Sufyān b. Dīnār, de Ṭaysala, dijo: Estaba yo en el mercado, y ʿAlī —que Allah esté complacido con él— estaba en el mercado. Entonces se le acercó una esclava a un vendedor de fruta por un dírham, y dijo: «Dame esto». Y se lo dio. Luego dijo: «No lo quiero; dame mi dírham». Y él se negó. Entonces ʿAlī se lo tomó y se lo dio a ella.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ŷarīr, de Muġīra, de al-Šaʿbī: que se le presentó un caso de un hombre que compró a otro un caballo y la venta quedó obligatoria para él; luego el comprador lo devolvió antes de que se separasen, y dictaminó que ya había quedado obligatoria para él. Entonces Abū al-Ḍuḥā testificó ante él que Šurayḥ había dictaminado en un caso semejante que lo devolviera a su dueño; y al-Šaʿbī volvió al dictamen de Šurayḥ.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos narró Hišām, de Ibn Sīrīn, de Šurayḥ: que solía decir acerca de los dos contratantes: Si el comprador alega que la venta ya le ha quedado obligatoria, y el vendedor dice: «No se la hice obligatoria», (dijo): dos testigos justos (deben declarar) que os separasteis con mutuo consentimiento después de una venta o de una opción; y si no, entonces el juramento del vendedor: que vosotros ( no ) os separasteis tras una venta ni una opción.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, de Muḥammad, dijo: Šurayḥ solía decir: dos testigos justos (deben declarar) que os separasteis con mutuo consentimiento después de una venta y una opción; y si no, entonces su juramento por Allah: que no os separasteis con mutuo consentimiento después de una venta o una opción.

Nos narró Ḥumayd b. Masʿada, dijo: nos narró Bišr b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Ibn ʿAwn, de Muḥammad b. Sīrīn, de Šurayḥ, que solía decir: Dos testigos justos (deben declarar) que ambos se separaron con mutuo consentimiento después de una venta o una opción.

Y la razón de quienes sostuvieron esta opinión es lo que (se ha transmitido):

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de ʿAbd Allāh, dijo: me informó Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «En toda compraventa entre dos, no hay venta entre ambos hasta que se separen, salvo que haya opción».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Marwān b. Muʿāwiya, dijo: nos narró Yaḥyā b. Ayyūb, dijo: Abū Zurʿa, cuando vendía a un hombre, le decía: «¡Dame opción!»; luego decía: Abū Hurayra dijo: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No se separan dos sino con consentimiento».

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, dijo: nos narró Ayyūb, de Abū Qilāba, que dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «¡Oh gente de al-Baqīʿ!». Oyeron su voz, luego dijo: «¡Oh gente de al-Baqīʿ!». Alzaron la vista mirando hasta que supieron que era su voz, luego dijo: «¡Oh gente de al-Baqīʿ! Que no se separen dos contratantes sino con consentimiento».

Me narró Aḥmad b. Muḥammad al-Ṭūsī, dijo: El Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— realizó una venta con un hombre, luego le dijo: «¡Elige!». Y él dijo: «Ya he elegido». Entonces dijo: «Así es la venta».

Dijeron: Así, el comercio por mutuo consentimiento es aquello sobre lo que estaba el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: conceder a cada uno del comprador y del vendedor la opción de ratificar la venta en lo que comercian entre sí, o anularla después de concluir la venta entre ambos y antes de separarse; o aquello de lo que se separaron con sus cuerpos, con mutuo consentimiento de ambos, después de que la venta se hizo obligatoria en su sesión. Y lo que sea distinto de eso no es del comercio que fue entre ambos por mutuo consentimiento.

Y otros dijeron: Más bien, el mutuo consentimiento en el comercio es la obligatoriedad del contrato de venta en aquello que los dos contratantes han vendido entre sí, con el consentimiento de cada uno de ellos respecto de lo que su compañero le hace poseer y de lo que él hace poseer a su compañero; se separen o no se separen de esa sesión; hayan hecho opción en la sesión o no la hayan hecho, después de concluir el contrato.

Y la razón de quienes sostuvieron esta opinión: Que la venta no es sino por la palabra, como el matrimonio es por la palabra. Y no hay discrepancia entre la gente del saber respecto a que no hay coacción en el matrimonio para ninguno de los dos contrayentes sobre su compañero, se separen o no se separen de su sesión en la que eso tuvo lugar. Dijeron: Así también es el dictamen de la venta. E interpretaron la palabra del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—: «Los dos contratantes tienen opción mientras no se separen» como: mientras no se separen por la palabra. Y de quienes sostuvieron esta opinión: Mālik b. Anas, Abū Ḥanīfa, Abū Yūsuf y Muḥammad.

Dijo Abū Jaʿfar: Y la más correcta de las dos opiniones, para nosotros, es la de quien dijo: que el comercio que es por mutuo consentimiento entre los dos contratantes es aquel en el que ambos se separan, con sus cuerpos, de la sesión en la que se obligaron entre sí al contrato de venta, con mutuo consentimiento de ambos respecto del contrato que tuvo lugar entre ellos, y tras conceder cada uno de ellos a su compañero la opción[1], por la autenticidad del reporte del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— en lo que (se ha transmitido):

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, dijo: nos informó Ayyūb; y nos narró Ibn Bišār, dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb, dijo: nos narró Ayyūb, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, dijo: El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Los dos contratantes tienen opción mientras no se separen, o sea una venta con opción». Y a veces decía: «o que uno de ellos diga al otro: “¡Elige!”».

Y siendo eso auténtico del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, no queda sino que el dicho de uno de los dos contratantes a su compañero: «Elige», sea antes de concluir la venta, o con ella, o después de ella. Si fuese antes de ella, entonces eso sería un dicho sin sentido, porque antes de concluir la venta ninguno de los dos contratantes posee sobre su compañero aquello que no le pertenece; de modo que su concederle opción a su compañero respecto de lo que posee sobre él tendría un sentido comprensible. Y ninguno de los dos ignora que tiene opción en hacer poseer a su compañero lo que es suyo —y no es de su compañero— a cambio de una contraprestación que toma de él; de modo que se le diga: «Tienes opción respecto de lo que quieras iniciar de venta o compra». O bien, si este sentido se invalida, (sería) que cada uno conceda opción a su compañero junto con la conclusión de la venta; y el sentido de la opción en ese momento es semejante al sentido de la opción antes de ella, porque es un estado en el que aún no ha pasado de uno de ellos a su compañero aquello de lo que era dueño antes; así, la opción tendría un sentido comprensible. O bien, si estos dos sentidos se invalidan, (sería) que eso sea después de concluir la venta. Y siendo así, se confirma que el otro sentido de la palabra del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, es decir, su dicho: «mientras no se separen» no es sino la separación después de concluir la venta, como la opción era después de ella. Y si eso se confirma, se invalida la afirmación de quien pretendió que el sentido de ello es únicamente la separación por la palabra con la que se realiza la venta. Y si eso se invalida, se confirma lo que hemos dicho: que la opción y la separación son dos significados por los que se completa la venta después de su conclusión. Y se confirma la interpretación de quien dijo que el sentido de Su dicho: { salvo que sea un comercio por mutuo consentimiento entre vosotros } es: salvo que vuestro consumo de los bienes que algunos de vosotros consumen de otros sea por una propiedad que obtenéis de quien os los hace poseer mediante un comercio que habéis realizado entre vosotros, y del que os habéis separado con mutuo consentimiento después de un contrato entre vosotros con vuestros cuerpos, o que algunos de vosotros conceda a otros la opción.

القول في تأويل قوله تعالى : { Y no os matéis a vosotros mismos. Ciertamente, Allah ha sido con vosotros Misericordioso }

Con ello —glorificado sea Su elogio— quiere decir: { Y no os matéis a vosotros mismos } esto es: que no mate alguno de vosotros a otro, siendo vosotros gente de una sola comunidad religiosa, una sola convocatoria y una sola religión. Así, el Altísimo hizo a toda la gente del Islam como unos de otros, e hizo al matador de entre ellos, al matar a otro de ellos, como quien se mata a sí mismo, puesto que el matador y el muerto son gente de una sola mano contra quien contradice su comunidad religiosa. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Y no os matéis a vosotros mismos } dijo: es decir, a la gente de vuestra comunidad religiosa.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ: { Y no os matéis a vosotros mismos } dijo: que algunos de vosotros mate a otros.

En cuanto a Su dicho —glorificado sea—: { Ciertamente, Allah ha sido con vosotros Misericordioso } quiere decir que Allah —Bendito y Exaltado sea— no ha cesado de ser misericordioso con Su creación; y de Su misericordia con vosotros está el que os haya contenido a unos de matar a otros —¡oh creyentes!— al prohibir la sangre de unos para otros salvo con su derecho, y al vedar que unos consuman los bienes de otros con falsedad, salvo mediante un comercio por el que se adquiere de él con su consentimiento y la complacencia de su alma. Pues, de no ser por ello, habríais perecido y unos habríais destruido a otros con muerte, despojo y usurpación.

Notas y Referencias

(No se generaron)