Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:176] Te piden una respuesta [sobre la herencia]. Diles: "Dios dictamina sobre quien no tiene padre ni hijo. Si un hombre muere sin dejar hijos, pero sí una hermana, ésta heredará la mitad de lo que dejare, y si ella muere sin dejar hijos, él la heredará. Si el difunto deja dos hermanas, éstas heredarán dos tercios de lo que dejare. Si tiene hermanos, varones y mujeres, a cada varón le corresponderá lo mismo que a dos mujeres. Dios se los aclara para que no se desvíen [de lo que es justo]. Dios todo lo sabe.
Tafsir de At-Tabari
{يَسۡتَفۡتُونَكَ قُلِ ٱللَّهُ يُفۡتِيكُمۡ فِي ٱلۡكَلَٰلَةِۚ إِنِ ٱمۡرُؤٌاْ هَلَكَ لَيۡسَ لَهُۥ وَلَدٞ وَلَهُۥٓ أُخۡتٞ فَلَهَا نِصۡفُ مَا تَرَكَۚ وَهُوَ يَرِثُهَآ إِن لَّمۡ يَكُن لَّهَا وَلَدٞۚ فَإِن كَانَتَا ٱثۡنَتَيۡنِ فَلَهُمَا ٱلثُّلُثَانِ مِمَّا تَرَكَۚ وَإِن كَانُوٓاْ إِخۡوَةٗ رِّجَالٗا وَنِسَآءٗ فَلِلذَّكَرِ مِثۡلُ حَظِّ ٱلۡأُنثَيَيۡنِۗ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمۡ أَن تَضِلُّواْۗ وَٱللَّهُ بِكُلِّ شَيۡءٍ عَلِيمُۢ} (176)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الْكَلاَلَةِ إِن امْرُؤٌ هَلَكَ لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ وَلَهُ أُخْتٌ فَلَهَا نِصْفُ مَا تَرَكَ وَهُوَ يَرِثُهَآ إِن لّمْ يَكُنْ لّهَآ وَلَدٌ فَإِن كَانَتَا اثْنَتَيْنِ فَلَهُمَا الثّلُثَانِ مِمّا تَرَكَ وَإِن كَانُوَاْ إِخْوَةً رّجَالاً وَنِسَآءً فَلِلذّكَرِ مِثْلُ حَظّ الاُنثَيَيْنِ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ أَن تَضِلّواْ وَاللّهُ بِكُلّ شَيْءٍ عَلِيمٌ }
. .
Con Su dicho —exaltada sea Su mención—: يَسْتَفْتُونَكَ, quiere decir: te piden, ¡oh Muhammad!, que les des un dictamen acerca de la kalāla. Ya hemos expuesto anteriormente el significado de kalāla con las pruebas que indican su corrección, y hemos mencionado la discrepancia de quienes discreparon sobre ello, lo cual hace innecesario repetirlo; y hemos aclarado que, para nosotros, la kalāla es todo lo que no sea hijo ni padre.
إنِ امْرُؤٌ هَلَكَ لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ وَلَهُ أُخْتٌ فَلَها نِصْفُ ما تَرَكَ: con Su dicho: إنِ امْرُؤٌ هَلَكَ, quiere decir: si una persona de entre la gente muere.
Como:
Nos narró Muhammad b. al-Husayn,
dijo:
nos narró Ahmad b. Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
إنِ امْرُؤٌ هَلَكَ, dice: murió.
لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ: ni varón ni mujer. وَلَهُ أُخْتٌ: es decir: y el difunto tiene una hermana por parte de padre y madre, o por parte de padre.
فَلَها نِصْفُ ما تَرَكَ: dice: a su hermana, a la que dejó tras él con la condición que hemos descrito, le corresponde la mitad de su herencia como herencia procedente de él, con exclusión del resto de sus agnados; y lo que reste será para sus agnados.
Y se mencionó que a los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— les preocupó el asunto de la kalāla, y Dios —Bendito y Exaltado— hizo descender sobre ella esta aleya.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr b. Muʿādh,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ: preguntaron al Profeta de Dios acerca de ella, y Dios hizo descender sobre ello el Corán: إنِ امْrُؤٌ هَلَكَ لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ, y recitó hasta llegar a: وَاللّهُ بِكُلّ شَيْءٍ عَلِيمٌ.
Dijo:
Y se nos mencionó que Abū Bakr al-Ṣiddīq —Dios esté complacido con él— dijo en su sermón: “Sabed que la aleya que Dios hizo descender al comienzo de la sura de las Mujeres sobre las obligaciones hereditarias, Dios la hizo descender respecto del hijo y del padre; y la segunda aleya la hizo descender respecto del esposo y la esposa y los hermanos por parte de madre; y la aleya con la que concluyó la sura de las Mujeres la hizo descender respecto de los hermanos y las hermanas por parte de padre y madre; y la aleya con la que concluyó la sura de los Botines la hizo descender respecto de: أُوِلى الأرْحامِ بَعْضُهُمْ أوْلى بِبَعْضٍ فِي كِتابِ اللّهِ, acerca de lo que el parentesco uterino arrastra de la agnación”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Jarīr, de al-Shaybānī, de ʿAmr b. Murra, de Saʿīd b. al-Musayyab,
dijo:
ʿUmar b. al-Khaṭṭāb preguntó al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— acerca de la kalāla, y dijo:
«¿Acaso Dios no ha aclarado eso?»
Dijo: entonces descendió: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ.
Nos narró Muʾammal b. Hishām Abū Hishām,
dijo:
nos narró Ismāʿīl b. Ibrāhīm, de Hishām al-Dastuwāʾī,
dijo:
nos narró Abū al-Zubayr, de Jābir b. ʿAbd Allāh,
dijo:
Enfermé, y tenía nueve hermanas —o siete, pues Abū Jaʿfar duda—. Entonces entró a verme el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y sopló sobre mi rostro. Recobré el sentido y dije: “¡Mensajero de Dios! ¿No debo legar a mis hermanas un tercio?”. Dijo: «Bien». Dije: “¿La mitad?”. Dijo: «Bien». Luego salió y me dejó; después volvió a mí y dijo: «¡Jābir! No te veo muerto por este dolor tuyo; y ciertamente Dios ha hecho descender acerca de lo que corresponde a tus hermanas, y les ha asignado los dos tercios».
Dijo: y Jābir solía decir: “Esta aleya descendió acerca de mí: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ”.
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Hishām —es decir, al-Dastuwāʾī—, de Abū al-Zubayr, de Jābir, del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Sufyān b. ʿUyayna, de Ibn al-Munkadir, de Jābir b. ʿAbd Allāh,
dijo:
Enfermé, y el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— vino a visitarme, él y Abū Bakr, caminando. Me encontraron desvanecido. El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— hizo la ablución y luego vertió sobre mí de su agua de ablución; recobré el sentido y dije: “¡Mensajero de Dios! ¿Cómo debo disponer de mis bienes, o qué hago con mis bienes?”. Tenía nueve hermanas y no tenía padre ni hijo.
Dijo: no me respondió nada hasta que descendió la aleya de la herencia: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ... hasta el final de la sura.
Ibn al-Munkadir dijo:
Jābir dijo: “Esta aleya no descendió sino acerca de mí”.
Y algunos de los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— decían: esta aleya es la última aleya que descendió del Corán.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ b. ʿĀzib,
dijo:
Le oí decir: “La última aleya que descendió del Corán es: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Ibn Abī Khālid, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
“La última aleya que descendió del Corán es: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ”.
Nos narró Muḥammad b. Khalaf,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Ṣamad b. al-Nuʿmān,
dijo:
nos narró Mālik b. Mighwal, de Abū al-Safar, de al-Barāʾ,
dijo:
“La última aleya que descendió del Corán es: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ”.
Nos narró Hārūn b. Isḥāq al-Hamdānī,
dijo:
nos narró Muṣʿab b. al-Miqdām,
dijo:
nos narró Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
“La última sura que descendió completa fue Barāʾa; y la última aleya que descendió fue el cierre de la sura de las Mujeres: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ”.
Y se discrepó acerca del lugar en que descendió la aleya.
Jābir b. ʿAbd Allāh dijo: descendió en Medina. Ya hemos mencionado anteriormente la transmisión de ello de él: parte al comienzo de la sura, junto a la apertura de la aleya de las herencias, y parte al inicio de la noticia sobre la causa por la que descendió esta aleya.
Y otros dijeron: más bien descendió durante una marcha en la que se hallaban el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— y sus Compañeros.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ḥumayd, de Maʿmar, de Ayyūb, de Ibn Sīrīn,
dijo:
Descendió: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ, estando el Profeta en una de sus marchas, y a su lado Ḥudhayfa b. al-Yamān. El Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— se la transmitió a Ḥudhayfa, y Ḥudhayfa se la transmitió a ʿUmar b. al-Khaṭṭāb, que marchaba detrás de él. Cuando ʿUmar fue investido, preguntó por ella a Ḥudhayfa, esperando que tuviera su explicación.
Ḥudhayfa le dijo: “Por Dios, eres incapaz si crees que tu autoridad me hará hablarte de ello con algo que no te hablé aquel día”. Entonces ʿUmar dijo: “No pretendía eso; que Dios te tenga misericordia”.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Ibn Sīrīn, con algo semejante, salvo que dijo en su relato:
Ḥudhayfa le dijo: “Por Dios, eres un necio si crees...”.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos narró Ibn ʿAwn, de Muḥammad b. Sīrīn,
dijo:
Iban en una marcha, y la cabeza de la montura de Ḥudhayfa.
Dijo: y descendió: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ. El Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— se la hizo aprender a Ḥudhayfa, y Ḥudhayfa se la hizo aprender a ʿUmar. Luego, pasado un tiempo, ʿUmar preguntó por ella a Ḥudhayfa.
Dijo: “Por Dios, eres un necio si creíste que el Mensajero de Dios me la hizo aprender y yo te la hice aprender tal como él me la hizo aprender. Por Dios, no te añadiré sobre ella nada jamás”.
Dijo: y ʿUmar solía decir: “¡Oh Dios! Si se la aclaraste a él, a mí no se me ha aclarado”.
Y se discrepó de ʿUmar acerca de la kalāla.
Se transmitió de él que dijo sobre ella al morir: “Es quien no tiene hijo ni padre”. Ya hemos mencionado anteriormente la transmisión de ello de él al comienzo de esta sura, en la aleya de la herencia.
Y se transmitió de él que dijo antes de morir: “Es todo lo que excluye al padre”.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan b. ʿArafa,
dijo:
nos narró Shabāba,
dijo:
nos narró Shuʿba, de Qatāda, de Sālim b. Abī al-Jaʿd, de Maʿdān b. Abī Ṭalḥa al-Yaʿmurī,
dijo:
ʿUmar b. al-Khaṭṭāb dijo: “En nada fue duro conmigo el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, o en nada disputé con el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— como disputé con él acerca de la aleya de la kalāla, hasta que me golpeó el pecho y dijo:
«Te basta con ella la aleya del verano que fue revelada al final de la sura de las Mujeres: يَسْتَفْتُونَكَ قُلِ اللّهُ يُفْتِيكُمْ فِي الكَلالَةِ».
Y juzgaré sobre ella con un dictamen que lo sabrá quien lee y quien no lee: es todo lo que excluye al padre”. Así, según creo.
Ibn ʿArafa dijo: Shabāba dijo: la duda es de Shuʿba.
Y se transmitió de él que dijo: “Me avergüenzo de contradecir a Abū Bakr”.
Y Abū Bakr decía: “Es todo lo que excluye al hijo y al padre”. Ya hemos mencionado anteriormente la transmisión de ello de él al comienzo de la sura.
Y se transmitió de él que dijo al morir: “Había escrito un escrito sobre la kalāla y pedía a Dios guía en ello; y he visto conveniente dejaros en lo que estabais”. Y se decía que, en vida, deseaba tener conocimiento sobre ella.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ḥumayd al-Maʿmarī, de Maʿmar, de al-Zuhrī,
de Saʿīd b. al-Musayyab:
Que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb escribió un escrito sobre el abuelo y la kalāla, y permaneció pidiendo a Dios guía en ello, diciendo: “¡Oh Dios! Si sabes que hay bien en ello, llévalo a término”. Hasta que, cuando fue apuñalado, mandó traer el escrito y fue borrado, y nadie supo qué había escrito.
Entonces dijo: “Yo había escrito un escrito sobre el abuelo y la kalāla y pedía a Dios guía en ello; y he visto conveniente dejaros en lo que estabais”.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar de al-Zuhrī, de Saʿīd b. al-Musayyab, de ʿUmar, con algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Murra, de Murra al-Hamdānī,
dijo:
ʿUmar dijo: “Tres cosas: que el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— nos las hubiera aclarado es para mí más querido que el mundo y cuanto hay en él: la kalāla, el califato y los capítulos de la usura”.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ʿUthām,
dijo:
nos narró al-Aʿmash,
dijo:
Les oí mencionarlo —y no creo que Ibrāhīm estuviera sino entre ellos—,
de ʿUmar, que dijo:
“Que yo conozca la kalāla me es más querido que poseer algo como el tributo de los palacios de los romanos”.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ʿUthām,
dijo:
nos narró al-Aʿmash, de Qays b. Muslim, de Ṭāriq b. Shihāb,
dijo:
ʿUmar tomó un omóplato y reunió a los Compañeros de Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y luego dijo: “Ciertamente juzgaré sobre la kalāla con un dictamen del que hablarán las mujeres en sus aposentos”. Entonces salió en ese momento una serpiente de la casa, y se dispersaron.
Dijo: entonces dijo: “Si Dios hubiera querido consumar este asunto, lo habría consumado”.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos narró Abū Ḥayyān,
dijo:
me narró al-Shaʿbī, de Ibn ʿUmar,
dijo:
Oí a ʿUmar b. al-Khaṭṭāb pronunciar un sermón en el púlpito de Medina, y dijo:
“¡Oh gente! Tres cosas desearía que el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— no nos hubiera dejado hasta dejarnos sobre ellas un pacto al que se pusiera término: el abuelo, la kalāla y los capítulos de la usura”.
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Saʿīd b. Abī ʿArūba, de Qatāda, de Sālim b. Abī al-Jaʿd, de Maʿdān b. Abī Ṭalḥa:
Que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb dijo:
“No pregunté al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— por nada más que por la kalāla, hasta que me pinchó con su dedo en el pecho y dijo:
«Te basta la aleya del verano que está al final de la sura de las Mujeres»”.
Nos narró Ibrāhīm b. Saʿīd al-Jawharī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Bakr al-Sahmī, de Saʿīd, de Qatāda, de Sālim b. Abī al-Jaʿd, de Maʿdān, de ʿUmar,
dijo:
“No dejé nada que me importara más que el asunto de la kalāla; y en nada fue duro conmigo el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— como fue duro conmigo en ella, hasta que me pinchó con su dedo en el pecho —o dijo: en el costado—, y dijo:
«Te basta la aleya que fue revelada al final de las Mujeres»”.
Nos narró Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos narró Ibn ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Sālim b. Abī al-Jaʿd, de Maʿdān b. Abī Ṭalḥa:
Que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb pronunció un sermón a la gente un viernes, y dijo:
“Por Dios, no dejo tras de mí nada que sea para mí más importante que el asunto de la kalāla. He preguntado por ella al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y en nada fue duro conmigo como fue duro conmigo en ella, hasta que me pinchó en el cuello y dijo:
«Te basta la aleya del verano que fue revelada al final de la sura de las Mujeres».
Y si vivo, juzgaré sobre ella con un dictamen en el que no discrepará nadie que haya leído el Corán”.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd,
dijo:
nos narró Hishām, de Qatāda, de Sālim b. Abī al-Jaʿd, de Maʿdān b. Abī Ṭalḥa, de ʿUmar b. al-Khaṭṭāb, con algo semejante.
Nos narró Muḥammad b. ʿAlī b. al-Ḥasan b. Shaqīq,
dijo:
Oí a mi padre decir: nos informó Abū Ḥamza, de Jābir, de al-Ḥasan b. Masrūq, de su padre,
dijo:
Pregunté a ʿUmar, mientras pronunciaba un sermón a la gente, acerca de un pariente mío que heredó como kalāla.
Dijo: “La kalāla, la kalāla, la kalāla”, y se agarró la barba.
Luego dijo: “Por Dios, conocerla me es más querido que poseer cuanto hay sobre la tierra. Pregunté por ella al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y dijo:
«¿Acaso no has oído la aleya que fue revelada en verano?».
Y la repitió tres veces”.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Abū Usāma, de Zakariyyā, de Abū Isḥāq, de Abū Salama,
dijo:
Un hombre vino al Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— y le preguntó acerca de la kalāla.
Dijo:
«¿Acaso no has oído la aleya que fue revelada en verano: وَإنْ كانَ رَجُلٌ يُورَثُ كَلالَةً...?»
. . . hasta el final de la aleya.
Me narró Muḥammad b. Khalaf,
dijo:
nos narró Isḥāq b. ʿĪsā,
dijo:
nos narró Ibn Lahīʿa, de Yazīd b. Abī Ḥabīb,
de Abū al-Khayr:
Que un hombre preguntó a ʿUqba acerca de la kalāla, y dijo:
“¿No os asombráis de este? Me pregunta acerca de la kalāla, cuando nada fue más difícil para los Compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— que la kalāla”.
Dijo Abū Jaʿfar:
Si alguien dijera: ¿cuál es el sentido de Su dicho —glorificado sea—: إنِ امْرُؤٌ هَلَكَ لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ وَلَهُ أُخْتٌ فَلَها نِصْفُ ما تَرَكَ, cuando sabes el acuerdo de toda la gente de la qibla —salvo Ibn ʿAbbās e Ibn al-Zubayr— en que, si el difunto dejara una hija y una hermana, a su hija le corresponde la mitad y lo restante a su hermana, si la hermana es por parte de padre y madre o por parte de padre. ¿Y dónde está eso respecto de Su dicho: إنِ امْرُؤٌ هَلَكَ لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ وَلَهُ أُخْتٌ فَلَها نِصْفُ ما تَرَكَ, cuando le han hecho heredar la mitad junto con el hijo?
Se responde:
El asunto en ello es distinto de lo que has supuesto. Dios —glorificado sea—, con Su dicho: إنِ امْرُؤٌ هَلَكَ لَيْسَ لَهُ وَلَدٌ وَلَهُ أُخْتٌ فَلَها نِصْفُ ما تَرَكَ, sólo asignó a la hermana, cuando el difunto no tiene hijo —ni varón ni mujer— y es heredado como kalāla, la mitad de su herencia como porción obligatoria determinada. En cambio, si el difunto tiene una descendiente mujer, entonces ella está con una agnación, y le corresponde lo que correspondería a la agnación distinta de ella si ella no existiera; y eso no está limitado por un límite, ni se le ha impuesto una porción como las porciones de los herederos en su herencia del difunto.
Y Dios no dijo en Su Libro: “Si tiene hijo, entonces su hermana no tiene nada junto con él”, para que lo transmitido de Ibn ʿAbbās e Ibn al-Zubayr tuviera un aspecto al que pudiera orientarse. Más bien, Él —glorificado sea— aclaró el alcance de su derecho cuando el difunto es heredado como kalāla, y dejó sin aclarar en Su Libro cuál es su derecho cuando no es heredado como kalāla; y lo aclaró por Su revelación en la lengua de Su Mensajero —Dios lo bendiga y le conceda paz—, haciéndola agnada junto con las descendientes mujeres del difunto. Y ese es un significado distinto del significado de su herencia del difunto cuando éste es heredado como kalāla.
القول في تأويل قوله تعالى :
وَهُوَ يَرِثُها إنْ لَمْ يَكُنْ لَهَا وَلَدٌ .
Quiere decir —glorificado sea— con ello:
Y el hermano de la mujer la hereda si ella muere antes que él, cuando es heredada como kalāla y no tiene hijo ni padre.
القول في تأويل قوله :
فإنْ كانَتا اثْنَتَيْنِ فَلَهُما الثّلُثانِ مِمّا تَرَكَ وَإنْ كانُوا إخْوَةً رِجالاً وَنِساءً فللذّكَرِ مِثْلُ حَظّ الأُنْثَيَيْنِ .
Quiere decir —glorificado sea— con Su dicho:
فإنْ كانَتا اثْنَتَيْنِ: si las hermanas dejadas —por parte de padre y madre o por parte de padre— son dos, entonces a ambas les corresponden los dos tercios de lo que dejó su hermano difunto, si éste no tiene hijo y es heredado como kalāla.
وَإنْ كانُوا إخْوَةً: es decir: y si los dejados de entre sus hermanos son varones y mujeres.
فللذّكَرِ de entre ellos, en su herencia procedente de su herencia, مِثْلَ حَظّ الأُنْثَيَيْنِ: es decir: como la porción de dos de sus hermanas. Y eso, cuando es heredado como kalāla. Y los hermanos y hermanas son sus hermanos y hermanas por parte de padre y madre, o por parte de padre.
القول في تأويل قوله تعالى :
يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ أنْ تَضِلّوا .
Quiere decir con ello —glorificado sea—:
Dios os aclara el reparto de vuestras herencias, el dictamen de la kalāla y cómo son sus porciones obligatorias, أنْ تَضِلّوا en el sentido de: para que no os extraviéis en el asunto de las herencias y su reparto; es decir, para que no os desviéis de la verdad en ello ni erréis el juicio al respecto, y os apartéis del camino recto.
Como:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
acerca de Su dicho:
يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ أنْ تَضِلّوا, dijo: sobre el asunto de las herencias.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ḥumayd al-Maʿmarī; y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq; ambos dijeron:
nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Ibn Sīrīn,
dijo:
ʿUmar, cuando recitaba: يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ أنْ تَضِلّوا, decía: “¡Oh Dios! A quien le aclaraste la kalāla, a mí no me la aclaraste”.
Dijo Abū Jaʿfar:
La posición de «أن» en Su dicho: يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ أنْ تَضِلّوا es acusativo, según algunos gramáticos, por su conexión con el verbo; y según otros, genitivo, con el sentido de: Dios os aclara que no os extraviéis, y para que no os extraviéis; y se ha omitido «لا» en la expresión, aunque es requerida en el sentido, por la indicación del discurso hacia ella. Los árabes hacen eso.
Dicen: “Vine a ti para que me reproches”, con el sentido de: “Vine a ti para que no me reproches”.
Como dijo al-Qaṭamī en la descripción de una camella:
رأيْنا ما يَرَى البُصَرَاءُ فِيها ***فَآلَيْنا عَلَيْها أنْ تُباعَا
con el sentido de: que no se venda.
القول في تأويل قوله تعالى :
وَاللّهُ بِكُلّ شَيّءٍ عَلِيمٌ .
Quiere decir con ello —glorificado sea—:
Y Dios, de toda cosa —de los intereses de Sus siervos en el reparto de sus herencias y en otras cosas, y de todas las cosas—, es Conocedor; es decir: posee conocimiento de todo ello.
Fin de la exégesis de la sura de las Mujeres. Y la alabanza pertenece a Dios, Señor de los mundos.
Notas y Referencias
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