4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 128

Versículo (Español)

[4:128] Si una mujer teme de su marido maltrato o rechazo, no incurrirán en falta si ambos llegan a un acuerdo, pues un acuerdo [justo] es lo mejor. El alma es propensa a la avaricia, pero si hacen el bien y tienen temor de Dios, sepan que Dios sabe bien cuanto hacen.

Tafsir de At-Tabari

{Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación; y la reconciliación es mejor. Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia. Y si hacéis el bien y teméis a Dios, ciertamente Dios está bien informado de lo que hacéis} (128) القول في تأويل قوله تعالى :

{ Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación; y la reconciliación es mejor. Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia. Y si hacéis el bien y teméis a Dios, ciertamente Dios está bien informado de lo que hacéis } . .

Con ello —glorificado sea— quiere decir: { Y si una mujer teme de su marido } es decir: sabe, por parte de su esposo, { rebeldía } esto es, que él se eleve sobre ella con su propia persona hacia otra distinta de ella, prefiriéndola a ella, y apartándose de ella; ya sea por aversión, ya por desagrado que él sienta hacia algunas cosas en ella: ya por su fealdad, ya por su edad y vejez, o por otras circunstancias suyas. { o desvío } es decir: apartamiento de ella con su rostro o con parte de los beneficios que antes ella recibía de él. { no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación } es decir: no hay reparo sobre ambos —esto es, sobre la mujer que teme la rebeldía de su marido o su desvío respecto de ella— en que concierten entre ellos una reconciliación; y ello consiste en que ella le ceda su día, o le rebaje parte de lo que a él le es obligatorio de su derecho sobre él, buscando con ello atraerlo, y prolongar su permanencia bajo su vínculo, y aferrarse al contrato de matrimonio que hay entre ambos. Dice: { y la reconciliación es mejor } es decir: la reconciliación mediante la renuncia a parte del derecho, como preservación de la inviolabilidad y afianzamiento del vínculo matrimonial, es mejor que solicitar la separación y el divorcio.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Hannād ibn al-Sarī, dijo: nos narró Abū al-Aḥwaṣ, de Simāk, de Jālid ibn ʿUrʿura: que un hombre acudió a ʿAlī —Dios esté complacido con él— pidiéndole dictamen acerca de una mujer que temía de su marido rebeldía o desvío. Dijo: Puede ocurrir que la mujer esté con el hombre y sus ojos se aparten de ella por su fealdad, o por su vejez, o por su mal carácter, o por su pobreza; y ella detesta separarse de él. Si ella le entrega algo de su dote, le es lícito; y si le asigna algo de sus días, no hay reparo.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad ibn Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Simāk ibn Ḥarb, de Jālid, de ʿUrʿura, dijo: Se preguntó a ʿAlī —Dios esté complacido con él— acerca de: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación } Dijo: la mujer anciana, o fea, o a la que su marido no ama: entonces conciertan entre ambos.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Dāwūd, dijo: nos narraron Shuʿba, Ḥammād ibn Salama y Abū al-Aḥwaṣ, todos ellos de Simāk ibn Ḥarb, de Jālid ibn ʿUrʿura, de ʿAlī —Dios esté complacido con él—, con un sentido semejante.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Simāk, de Jālid ibn ʿArʿura: que un hombre preguntó a ʿAlī —Dios esté complacido con él— acerca de Su dicho: { no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación } Dijo: la mujer puede estar con el hombre siendo fea, y su ojo se aparta de ella por su fealdad o por su vejez; si ella le asigna algo de sus días o de su dinero, no hay culpa sobre él.

Nos narraron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakīʿ, dijeron: nos narró Jarīr, de Ashʿath, de Ibn Sīrīn, dijo: Un hombre acudió a ʿUmar y le preguntó por una aleya; él detestó eso y lo golpeó con la vara. Otro le preguntó por esta aleya: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: ¡por cosas como esta preguntad! Luego dijo: esta mujer está con el hombre y ya ha pasado su juventud; entonces él se casa con una mujer joven buscando su descendencia. Lo que ambos concierten de algo es válido.

Nos narró ʿAmr ibn ʿAlī, dijo: nos narró ʿImrān ibn ʿUyayna, dijo: nos narró ʿAṭāʾ ibn al-Sāʾib, de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: es la mujer que está con el hombre hasta que envejece, y él quiere casarse con otra; entonces conciertan entre ambos una reconciliación: que ella tenga un día y la otra dos o tres.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿImrān, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd, de Ibn ʿAbbās, con un sentido semejante, solo que dijo: hasta que dé a luz o envejezca. Y dijo también: no hay culpa sobre ambos en que concierten: una tenga una noche y la otra dos noches.

Nos narraron Ibn Wakīʿ e Ibn Ḥumayd, dijeron: nos narró Jarīr, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd ibn Jubayr, dijo: Es la mujer que está con el hombre, cuya compañía se ha prolongado y ha envejecido; él quiere reemplazarla y ella detesta separarse de él. Entonces él se casa con otra, y conciertan que a ella le asigne algunos días, y a la otra los días y el mes.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAmr ibn Abī Qays, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd, de Ibn ʿAbbās: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: es la mujer que está con el hombre y él quiere separarse de ella; ella detesta que se separe de ella, y él quiere casarse. Dice: No puedo repartir contigo como reparto con ella. Entonces concierta con él que tenga un día entre los días; y ambos quedan conformes con ello, y permanecen según lo que hayan acordado.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Hishām ibn ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾisha: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación; y la reconciliación es mejor } Dijo: esto es acerca de la mujer que está con el hombre; quizá él no la estime mucho, y ella no tenga hijo, pero tiene compañía. Entonces dice: No me divorcies; y tú quedas libre respecto de mi asunto.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥajjāj ibn al-Minhāl, dijo: nos narró Ḥammād ibn Salama, de Hishām ibn ʿUrwa, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: este hombre tiene dos esposas: una de ellas ya está incapacitada, o es fea y él no la estima mucho. Entonces dice: No me divorcies; y tú quedas libre respecto de mi asunto.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān ibn Mūsā; nos informó Ibn al-Mubārak, de Hishām ibn ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾisha, con un sentido semejante, solo que dijo: Entonces dice: te dejo libre respecto de mi asunto; y descendió esta aleya sobre ello.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Esa mujer está con el hombre y él no ve en ella mucho de lo que ama; y tiene otra esposa distinta de ella, más amada para él, y la prefiere sobre ella. Entonces Dios le ordenó, si eso ocurre, que le diga: Oh tú: si quieres permanecer con lo que ves de preferencia, yo te trataré con equidad y gastaré en ti; permanece. Y si lo detestas, te dejaré libre. Si ella acepta permanecer después de que él le dé a elegir, no hay culpa sobre él. Y esto es Su dicho: { y la reconciliación es mejor } Y ello es la opción.

Nos narraron al-Rabīʿ ibn Sulaymān y Baḥr ibn Naṣr, dijeron: nos narró Ibn Wahb, dijo: me narró Ibn Abī al-Zinād, de Hishām ibn ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾisha, dijo: Dios hizo descender esta aleya acerca de la mujer cuando entra en edad, y cede su día a otra mujer. Dijo: Y sobre ello descendió: { no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación }

Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Hishām, de Ibn Sīrīn, de ʿUbayda, dijo: Le pregunté acerca de la palabra de Dios: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: es la mujer que está con su esposo y él quiere casarse con otra; entonces concierta con él, respecto de su día, una reconciliación. Dijo: Ambos quedan según lo que hayan acordado; y si ella lo revoca, entonces él debe ser justo con ella o separarse de ella.

Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Mughīra, de Ibrāhīm, que solía decir eso.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ḥajjāj, de Mujāhid, que solía decir eso.

Me narró Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, de Ibn Sīrīn, de ʿUbayda acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } . . . hasta el final de la aleya, dijo: él concierta con ella según lo que ella acepte, por debajo de su derecho; y eso le es lícito mientras ella lo acepte. Pero si ella lo niega o dice: He sentido celos, entonces ella tiene derecho a que él sea justo con ella, o la satisfaga, o la divorcie.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb, de Ayyūb, de Muḥammad, dijo: Pregunté a ʿUbayda acerca de la palabra de Dios: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: es el hombre que tiene una esposa cuya juventud ya ha pasado; entonces concierta con él, respecto de su derecho, algo; eso le pertenece mientras ella lo acepte. Si luego lo detesta, ella tiene derecho a que él sea justo con ella, o le restituya de su derecho, o la divorcie.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Jarīr, de Hishām, de Ibn Sīrīn, dijo: Pregunté a ʿUbayda acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía } Y mencionó algo semejante, solo que dijo: Si ella se disgusta, él puede satisfacerla, o cumplirle todo su derecho, o divorciarla.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, dijo: Dijo Ibrāhīm: si ella quiere, permanece con su derecho; y si quiere, rehúsa y revoca la reconciliación: eso está en su mano. Si él quiere, la divorcia; y si quiere, la retiene con su derecho.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Ibrāhīm: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos } Dijo: dijo ʿAlī: la mujer puede estar con el hombre largo tiempo y temer que él la divorcie; entonces concierta con él la reconciliación que él quiera y ella quiera: que él pase la noche con ella en tal y tal número de noches, y con otra según lo que ambos acuerden; y que su manutención sea menor de lo que era¹. Y todo aquello sobre lo que ella concierte con él es válido.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Yaḥyā ibn ʿAbd al-Malik, de su padre, de al-Ḥakam: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: es la mujer que está con el hombre y él quiere dejarla libre; si ella teme eso de él, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación: que ella ceda de sus días cuando él se case.

Me narró Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } . . . hasta Su dicho: { y la reconciliación es mejor } Es el hombre que tiene bajo su tutela a la mujer anciana, y se casa con una mujer joven además de ella; y detesta separarse de la madre de su hijo. Entonces concierta con ella una dádiva de su dinero y de sí mismo, y esa reconciliación le resulta grata.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Y recitó hasta llegar a: { ciertamente Dios está bien informado de lo que hacéis } Esto es acerca del hombre que tiene a su lado a una mujer cuya juventud ya ha pasado y se le ha hecho liviano algún asunto de ella. Dice: Si estás satisfecha conmigo y con mi dinero con menos de lo que estabas satisfecha antes de hoy... Si ambos conciertan en ello conforme al mandato de Dios, Él se lo ha hecho lícito. Pero si ella rehúsa, no le es lícito a él retenerla en humillación.

Se me narró de al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de Saʿīd ibn al-Musayyib y Sulaymān ibn Yasār: que Rāfiʿ ibn Khadīj tenía bajo su tutela a una mujer cuya juventud ya había pasado; luego se casó con una joven además de ella y prefirió a la joven sobre ella. Su primera esposa rehusó permanecer así; entonces él la divorció con un divorcio. Cuando quedaba poco de su plazo, dijo: Si quieres, te tomo de vuelta y soportas la preferencia; y si quieres, te dejo hasta que se cumpla tu plazo. Ella dijo: Más bien tómame de vuelta, y soportaré la preferencia. Entonces la tomó de vuelta. Luego volvió a preferir a la joven sobre ella; ella no soportó la preferencia y él la divorció otra vez, y prefirió a la joven. Dijo: Esa es la reconciliación sobre la cual nos ha llegado que Dios hizo descender: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación } Dijo al-Ḥasan: Dijo ʿAbd al-Razzāq: dijo Maʿmar: y me informó Ayyūb, de Ibn Sīrīn, de ʿUbayda, con un relato semejante al de al-Zuhrī, y añadió: si por tercera vez le causa perjuicio, entonces él debe cumplirle su derecho, o divorciarla.

Me narró Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { de su marido rebeldía o desvío } Dijo: que el hombre diga a su esposa: eres mayor, y yo quiero sustituirte por una mujer joven y hermosa; permanece por tu hijo, y no repartiré contigo nada de mí mismo. Esa es la reconciliación entre ambos; y él es Abū al-Sanābil ibn Baʿkak.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ: { de su marido rebeldía o desvío } Luego mencionó algo semejante. Dijo Shibl: Le dije: ¿y si tienes una esposa a la que repartes, y no repartes a esta? Dijo: Si ella concierta con él sobre eso, no hay nada contra él.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Isrāʾīl, de Jabbār, dijo: Pregunté a ʿĀmir acerca del hombre que tiene a su lado a una mujer y quiere divorciarla, y ella dice: no me divorcies; repárteme un día, y a la que te has casado dos días. Dijo: No hay inconveniente: es una reconciliación.

Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío, no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación; y la reconciliación es mejor } Dijo: la mujer ve de su esposo cierta aspereza, y ella ha envejecido o no da a luz; entonces su esposo quiere casarse con otra y acude a ella, y dice: Quiero casarme con una mujer joven, de linaje más noble que tú, quizá me dé a luz; y la preferiré en los días y en la manutención. Si ella acepta eso, si no, la divorcia. Entonces conciertan lo que ambos quieran.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Dijo: rebeldía respecto de ella; el hombre se inclina hacia otra cuando tiene dos esposas; o desvío, abandonándola. { no hay culpa sobre ambos en que concierten entre ellos una reconciliación } O bien él la satisface y ella lo declara libre, o bien ella lo satisface y lo atrae hacia sí.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya ibn Ṣāliḥ, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } es decir: el odio.

Se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd ibn Salmān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } Es el hombre que tiene bajo su tutela a la mujer anciana, y se casa con una joven además de ella; se inclina hacia la joven, y ella le agrada más que la anciana. Entonces concierta con la anciana darle de su dinero y repartirle de sí mismo una porción conocida.

Nos narraron ʿAmr ibn ʿAlī y Zayd ibn Akhram, dijeron: nos narró Abū Dāwūd, dijo: nos narró Sulaymān ibn Muʿādh, de Simāk ibn Ḥarb, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: Sawdah temió que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la divorciara. Entonces dijo: No me divorcies entre tus esposas, y no repartas conmigo. Y él lo hizo. Entonces descendió: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío }

Y los recitadores discreparon acerca de la lectura de Su dicho: «أنْ يَصّالَحا بَيْنَهُما صُلْحا» La mayoría de los recitadores de Medina y algunos de Basora lo leyeron con apertura de la yāʾ y con geminación de la ṣād, con el sentido de: que ambos se reconcilien entre sí con una reconciliación; luego se asimiló la tāʾ a la ṣād y ambas se convirtieron en una ṣād geminada. Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron: { que concierten entre ellos una reconciliación } con ḍamma en la yāʾ y sin geminación de la ṣād, con el sentido de: que el esposo y la esposa arreglen entre ambos. Y la más preferible de las dos lecturas para mí es la lectura de quien leyó: «إلاّ أنْ يَصّالَحا بَيْنَهُما صُلْحا» con apertura de la yāʾ y geminación de la ṣād, con el sentido de: que se reconcilien, porque la reconciliación en este lugar es más conocida, más clara en significado, más elocuente y más frecuente en las lenguas de los árabes que el “arreglo”; y “arreglo” es más conocido en oposición a “corrupción” que en el sentido de reconciliación. Si alguien pensara que en Su dicho: { reconciliación } hay indicio de que la lectura de quien lo leyó: { que arreglen } con ḍamma en la yāʾ es más correcta, el asunto es al contrario de lo que pensó. Pues “reconciliación” es un nombre, no un verbo, y no puede aducirse como prueba de cuál de las dos lecturas es más correcta en Su dicho: { que arreglen entre ellos una reconciliación }

El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia. Y si hacéis el bien y teméis a Dios, ciertamente Dios está bien informado de lo que hacéis }

Los intérpretes discreparon acerca de su interpretación. Unos dijeron: Su sentido es: y se ha hecho presente a las almas de las mujeres la avaricia respecto de sus porciones de las personas de sus esposos y de sus bienes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró ʿImrān ibn ʿUyayna, de ʿAṭāʾ ibn al-Sāʾib, de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: su porción de él.

Nos narró Muḥammad ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū Aḥmad; y nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ibn Yamān; ambos dijeron: nos narró Sufyān, de ʿAṭāʾ ibn al-Sāʾib, de Saʿīd ibn Jubayr: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: en los días.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: en los días y la manutención.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narraron Ibn Mahdī e Ibn Yamān, de Sufyān, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, dijo: en la manutención.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Rawḥ, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, dijo: en la manutención.

Y nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: en los días.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Muḥammad ibn Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Abū Bishr, de Saʿīd ibn Jubayr acerca de esta aleya: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: el alma de la mujer respecto de su porción de su esposo, de su persona y de su dinero.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Shuʿba, de Abū Bishr, de Saʿīd ibn Jubayr, con un sentido semejante.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ḥabbān ibn Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, dijo: nos narró Shuʿba, de Abū Bishr, de Saʿīd ibn Jubayr, semejante.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Sufyān, de un hombre, de Saʿīd ibn Jubayr: en la manutención.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ibn Mahdī, de Sufyān, de al-Shaybānī, de Bukayr ibn al-Akhnas, de Saʿīd ibn Jubayr, dijo: en los días y la manutención.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Ibn Mahdī, de Sufyān, de al-Shaybānī, de Saʿīd ibn Jubayr, dijo: en los días y la manutención.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Muslim ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Shuʿba, de Abū Bishr, de Saʿīd ibn Jubayr acerca de Su dicho: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: la mujer es avara respecto del dinero de su esposo y de su persona.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos informó Ḥabbān ibn Mūsā, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Sharīk, de Sālim, de Saʿīd ibn Jubayr, dijo: La mujer vino cuando descendió esta aleya: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } y dijo: yo quiero que repartas conmigo de tu persona. Y ella había aceptado que él la dejara, sin divorciarla y sin acercarse a ella¹. Entonces Dios hizo descender: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia }

Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: su alma anhela a su esposo y a su manutención. Dijo: Y afirmó que descendió acerca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y acerca de Sawdah bint Zamʿa, que había envejecido; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— quiso divorciarla, y ambos conciliaron que él la retuviera y asignara su día a ʿĀʾisha; y ella fue avara respecto de su lugar junto al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Otros dijeron: El sentido es: y se ha hecho presente al alma de cada uno, del hombre y de la mujer, la avaricia por su derecho frente a su compañero. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: oí a Ibn Zayd decir acerca de Su dicho: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Dijo: no le agrada a su alma darle a ella algo para que ella lo declare libre; ni le agrada a su alma a ella darle a él algo de su dinero para atraerlo hacia sí.

Dijo Abū Jaʿfar: La opinión más correcta de las dos en esto es la de quien dijo: con ello se quiso decir: se ha hecho presente a las almas de las mujeres la avaricia respecto de sus porciones de sus esposos en los días y la manutención. Y la avaricia (al-shuḥḥ): es el exceso en la codicia por una cosa. Y aquí significa: el exceso de la codicia de la mujer por su porción de días de su esposo y por su manutención.

Así, la interpretación del discurso es: Y se ha hecho presente a las almas de las mujeres sus inclinaciones, por el exceso de codicia respecto de sus derechos sobre sus esposos, y la avaricia por ello frente a sus coesposas.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho acerca del significado de la avaricia, se transmitió de Ibn ʿAbbās que solía decir.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } Y la avaricia: su inclinación en la cosa, por la que codicia.

Y solo dijimos que esta opinión es más correcta que la de quien dijo: con ello se quiso decir: se ha hecho presente a las almas de los hombres y de las mujeres la avaricia —según lo que dijo Ibn Zayd—, porque la conciliación del hombre con su esposa dándole de su dinero una dádiva a cambio de que ella le perdone el reparto para ella no es lícita; pues él no obtiene contraprestación por la dádiva que le entregó. Y la dádiva remunerada no es válida sino por una contraprestación: o bien una cosa, o bien un beneficio. Y el hombre, cuando da a la mujer una dádiva a cambio de que ella le perdone su día y su noche, no adquiere sobre ella ni cosa ni beneficio. Siendo así, ello entra en los significados de comer el dinero injustamente. Siendo así, es sabido que no hay fundamento para la opinión de quien dijo: con ello se quiso decir: el hombre y la mujer. Si alguien pensara que, siendo ello un derecho de la mujer y pudiendo ella reclamarlo, al hombre le es lícito rescatarlo de ella mediante una dádiva; entonces, del mismo modo que el derecho de retracto del retrayente en una parte de una casa que un hombre compró a un copropietario es un derecho que puede reclamar, debería ser lícito al requerido rescatarlo de él mediante una dádiva. Pero en el consenso de todos de que la conciliación en ese caso por una contraprestación no es lícita —puesto que el requerido en el retracto no obtiene ni cosa ni beneficio— hay indicio de la invalidez de la conciliación del hombre con su esposa por una contraprestación para que ella renuncie a reclamarle el reparto. Y cuando eso se invalida, queda firme que la interpretación de la aleya es lo que hemos dicho. Y ya ha aclarado el relato que hemos transmitido de Saʿīd ibn al-Musayyib y Sulaymān ibn Yasār, que Su dicho: { Y si una mujer teme de su marido rebeldía o desvío } . . . la aleya, descendió acerca del asunto de Rāfiʿ ibn Khadīj y su esposa, cuando se casó con una joven además de ella y prefirió a la joven sobre ella; la mayor rehusó permanecer con esa preferencia; entonces él la divorció con un divorcio y la dejó. Cuando se aproximó el término de su ʿidda, le dio a elegir entre la separación y el retorno y soportar la preferencia; ella eligió el retorno y soportar la preferencia; él la tomó de vuelta y la prefirió, y ella no soportó, y él la divorció. En ello hay una prueba clara de que Su dicho: { Y las almas han sido hechas presentes a la avaricia } solo quiso decir: se ha hecho presente a las almas de las mujeres la avaricia respecto de sus derechos sobre sus esposos, tal como lo hemos descrito.

En cuanto a Su dicho: { Y si hacéis el bien y teméis a Dios } quiere decir: y si hacéis el bien, oh hombres, en vuestras acciones hacia vuestras mujeres cuando detestáis de ellas fealdad, o carácter, o algo de lo que detestáis de ellas, soportándolas, cumpliéndoles sus derechos y tratándolas conforme al uso reconocido; { y teméis a Dios } es decir: y teméis a Dios respecto de ellas, dejando la injusticia hacia ellas en lo que os es obligatorio para aquellas de quienes detestáis algo: el reparto, la manutención y el trato conforme al uso reconocido. { ciertamente Dios está bien informado de lo que hacéis } es decir: ciertamente Dios está bien informado de lo que hacéis en los asuntos de vuestras mujeres, oh hombres: del buen trato hacia ellas, del trato conforme al uso reconocido, y de la injusticia hacia ellas en lo que os incumbe y os es obligatorio para ellas. { bien informado } es decir: conocedor, experto; nada de ello se le oculta. Antes bien, Él lo conoce y lo registra contra vosotros, hasta que os dé la retribución: al que hace el bien, por su bien; y al que obra mal, por su mal.

Notas y Referencias

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