4

Las Mujeres

النساء An-Nisa
Aya 102

Versículo (Español)

[4:102] Cuando estés con ellos [¡oh, Mujámmad! en el campo de batalla] y establezcas la oración, que un grupo permanezca de pie contigo tomando las armas. Cuando hagan la prosternación, que ellos se pongan detrás; luego el grupo que aún no haya orado se adelante y ore contigo, tomando precauciones y portando sus armas. Los [enemigos] que niegan la verdad desean que descuiden sus armas para atacarlos sorpresivamente. No cometen falta alguna si la lluvia los molesta o están enfermos y dejan las armas [mientras rezan], pero tomen precauciones. Dios ha reservado un castigo denigrante para los que niegan la verdad.

Tafsir de At-Tabari

{Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración, que se ponga en pie contigo un grupo de ellos y que tomen sus armas; y cuando se hayan postrado, que estén detrás de vosotros; y que venga otro grupo que no haya orado, y que oren contigo, y que tomen sus precauciones y sus armas. Querrían los que han negado, si os descuidaseis de vuestras armas y de vuestros pertrechos, para caer sobre vosotros de una sola arremetida. Y no hay culpa sobre vosotros, si os causa daño la lluvia o estáis enfermos, en que depongáis vuestras armas; pero tomad vuestras precauciones. Ciertamente, Dios ha preparado para los que niegan un castigo humillante} (102) القول في تأويل قوله تعالى :

{Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración, que se ponga en pie contigo un grupo de ellos y que tomen sus armas; y cuando se hayan postrado, que estén detrás de vosotros; y que venga otro grupo que no haya orado, y que oren contigo, y que tomen sus precauciones y sus armas. Querrían los que han negado, si os descuidaseis de vuestras armas y de vuestros pertrechos, para caer sobre vosotros de una sola arremetida. Y no hay culpa sobre vosotros, si os causa daño la lluvia o estáis enfermos, en que depongáis vuestras armas; pero tomad vuestras precauciones. Ciertamente, Dios ha preparado para los que niegan un castigo humillante} . .

Con ello —glorificado sea— quiere decir: Cuando estés, ¡oh Muhammad!, entre los que se desplazan por la tierra de entre tus compañeros, temerosos de que su enemigo los someta a una prueba, {y les establezcas la oración}, es decir: cuando les establezcas la oración con sus límites, su inclinación (rukūʿ) y su postración (suyūd), y no la acortes con el acortamiento que se les permitió acortar en el momento de encontrarse con su enemigo y de trabarse unos con otros, esto es, dejando de cumplir sus límites, su inclinación, su postración y el resto de sus obligaciones. {Que se ponga en pie contigo un grupo de ellos}: es decir: que se ponga en pie contigo, en tu oración, una parte de tus compañeros —de aquellos entre los que tú estás—, y que el resto permanezca frente al enemigo. Y se omitió mencionar lo que corresponde hacer a las demás fracciones que no oran con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, porque lo ya mencionado indica lo pretendido, y basta lo dicho sin necesidad de mencionar lo omitido. {Y que tomen sus armas}.

Los exégetas discreparon acerca del grupo al que se ordena tomar las armas. Unos dijeron: Es el grupo que oraba con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijeron: El sentido del discurso es: {y que tomen}, es decir: que el grupo que ora contigo, de entre sus grupos, {sus armas}; y las armas que se les ordenó tomar consigo en su oración son, como la espada que uno de ellos ciñe, el cuchillo y el puñal que se ata a su coraza y a las vestiduras que lleva, y cosas semejantes de su armamento.

Otros dijeron: Antes bien, el grupo al que se ordena tomar las armas es el grupo que estaba frente al enemigo, y no el que oraba con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—¹. Esta es la opinión de Ibn ʿAbbās.

Me lo refirió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ; nos transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: {Y cuando se hayan postrado}: es decir: cuando el grupo que se puso en pie contigo en tu oración se postre con tu postración, y haya terminado su postración.

{Que estén detrás de vosotros}: es decir: que, tras terminar su postración, pasen detrás de vosotros, alineados frente al enemigo, en el lugar donde está el resto de los grupos que no oraron contigo ni entraron contigo en tu oración.

Luego los exégetas discreparon sobre la interpretación de Su dicho: {Y cuando se hayan postrado, que estén detrás de vosotros}. Unos dijeron: su interpretación es: cuando hayan orado y terminado su oración, que estén detrás de vosotros.

Luego discreparon los partidarios de esta opinión. Unos dijeron: Cuando este grupo ora con el imán una rakʿa, saluda (taslīm) y se retira de su oración hasta ocupar el lugar de sus compañeros frente al enemigo, y no tiene que reponer nada. Y son quienes dijeron: Dios quiso decir con Su dicho: {No hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración}: que, cuando temáis que los que han negado os sometan a una prueba, la hagáis de una sola rakʿa. Y transmitieron del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que oró la oración del temor con un grupo una rakʿa y no repusieron, y con otro grupo una rakʿa y no repusieron. Ya hemos mencionado parte de ello anteriormente, y lo que hemos mencionado basta sin necesidad de agotar todo lo relativo.

Otros dijeron: Antes bien, lo obligatorio para este grupo al que Dios ordenó ponerse en pie con su Profeta, cuando éste quería establecer la oración con ellos en situación de temor al enemigo, era que, al terminar su rakʿa —la que Dios le ordenó orar con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— conforme a lo ordenado en Su Libro—, permaneciera en el lugar en que había orado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, completara para sí el resto de su oración y saludara; luego se dirigiera a la línea de sus compañeros. Y era obligación del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— permanecer de pie en su lugar hasta que el grupo que había orado con él la primera rakʿa terminara el resto de su oración, si la oración que había orado con él era de aquellas cuyo número puede acortarse respecto de lo obligatorio para quienes residen en seguridad; y entonces iría a la línea de sus compañeros, y vendría el otro grupo que estaba alineado frente a su enemigo, y el Profeta les dirigiría otra rakʿa de su oración.

Luego discreparon acerca del estatuto de este segundo grupo. Un sector de los partidarios de esta opinión dijo: Cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— terminaba sus dos rakʿas y levantaba la cabeza de su postración en la segunda rakʿa, debía sentarse para el tašahhud; y el grupo que había orado con él la segunda rakʿa, sin haber alcanzado con él la primera por estar ocupado con su enemigo, debía ponerse en pie y reponer la rakʿa perdida con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— debía esperarlo sentado en su tašahhud hasta que este grupo terminara su rakʿa perdida y recitara el tašahhud; luego les daría el saludo final.

Otro sector dijo: Antes bien, lo obligatorio para el grupo que no alcanzó con él la primera rakʿa era que, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se sentara para el tašahhud, se sentara con él y recitara el tašahhud con su tašahhud; y cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— terminara su tašahhud, daría el saludo final; entonces el grupo que había orado con él la segunda rakʿa se pondría en pie y repondría su rakʿa perdida. Cada uno de quienes hemos mencionado transmitió del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— relatos conforme a lo que afirmó que hizo.

Mención de quienes dijeron: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— esperó a ambos grupos hasta que completaron su oración, y no salió de su oración sino después de que ambos grupos terminaron su oración:

Me transmitió Yūnus ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos informó Mālik, de Yazīd ibn Rumān, de Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt, de quien oró con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la oración del temor el día de Dhāt al-Riqāʿ: que un grupo se alineó con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y otro grupo frente al enemigo; dirigió a los que estaban con él una rakʿa, luego permaneció de pie y ellos completaron para sí; después vino el otro grupo y les dirigió la oración; luego permaneció sentado y ellos completaron para sí; luego les dio el saludo final.

Me transmitió Muḥammad ibn al-Muthannā, dijo: nos transmitió ʿUbayd Allāh ibn Muʿādh, dijo: nos transmitió mi padre, dijo: nos transmitió Šuʿba, de ʿAbd al-Raḥmān ibn al-Qāsim, de su padre, de Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt, de Sahl ibn Abī Ḥathma, dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oró con sus compañeros en situación de temor; los dispuso detrás de él en dos filas: dirigió a los que estaban más cerca de él una rakʿa; luego se puso en pie y no dejó de estar de pie hasta que los que estaban detrás de él oraron una rakʿa; luego avanzaron y retrocedieron los que estaban delante de ellos; les dirigió una rakʿa; luego se sentó hasta que los que se habían retrasado oraron una rakʿa; luego dio el saludo final.

Nos transmitió Sufyān ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Rūḥ, dijo: nos transmitió Šuʿba, de ʿAbd al-Raḥmān ibn al-Qāsim, de su padre, de Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt, de Sahl ibn Abī Ḥathma, de el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo acerca de la oración del temor: «Se pone en pie un grupo delante del imán y un grupo detrás de él; entonces dirige a los que están detrás de él una rakʿa y dos postraciones; luego se sienta en su lugar hasta que ellos repongan una rakʿa y dos postraciones; luego se trasladan al lugar de sus compañeros; después aquellos se trasladan al lugar de éstos; entonces les dirige una rakʿa y dos postraciones; luego se sienta en su lugar hasta que oren una rakʿa y dos postraciones; luego da el saludo final».

Mención de quienes dijeron: El segundo grupo se sentaba con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hasta que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— terminaba su oración; luego reponía lo que le quedaba después:

Nos transmitió Ibn Baššār, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wahhāb, dijo: oí a Yaḥyā ibn Saʿīd, dijo: oí a al-Qāsim, dijo: me transmitió Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt ibn Jubayr que Sahl ibn Abī Ḥathma le refirió: que la oración del temor consiste en que el imán se ponga en pie hacia la qibla y ore con un grupo de sus compañeros, mientras otro grupo está frente al enemigo; el imán se inclina con los que están con él y se postra, luego se pone en pie; cuando queda erguido, los que están detrás de él oran para sí una rakʿa y dos postraciones, luego saludan y se retiran mientras el imán permanece de pie; se colocan frente al enemigo; y vienen los otros, pronuncian el takbīr en el lugar del imán; el imán se inclina con ellos y se postra, luego saluda; entonces ellos se ponen en pie y oran para sí una rakʿa y dos postraciones, luego saludan.

Nos transmitió Ibn Baššār, dijo: nos transmitió Yazīd ibn Hārūn, dijo: nos informó Yaḥyā ibn Saʿīd, de al-Qāsim ibn Muḥammad, que Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt le informó de Sahl ibn Abī Ḥathma acerca de la oración del temor; luego mencionó algo semejante.

Nos transmitió Ibn Baššār, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Saʿīd —y se le preguntó—, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Saʿīd al-Anṣārī, de al-Qāsim ibn Muḥammad, de Ṣāliḥ, de Sahl ibn Abī Ḥathma acerca de la oración del temor, dijo: El imán se pone en pie mirando a la qibla; un grupo se pone en pie con él y otro grupo frente al enemigo, con sus rostros hacia el enemigo; dirige con ellos una rakʿa; luego ellos se inclinan para sí y se postran dos postraciones en su lugar; van al puesto de aquellos y vienen aquellos; dirige con ellos una rakʿa y se postra dos postraciones¹: para él son dos rakʿas y para ellos una; luego ellos se inclinan una rakʿa y se postran dos postraciones.

Dijo Bundār: Pregunté a Yaḥyā ibn Saʿīd acerca de este ḥadīṯ, y me lo transmitió de Šuʿba, de ʿAbd al-Raḥmān ibn al-Qāsim, de su padre, de Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt, de Sahl ibn Abī Ḥathma, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, semejante al ḥadīṯ de Yaḥyā ibn Saʿīd; y me dijo: «Escríbelo a su lado, pues no lo retengo de memoria; pero es como el ḥadīṯ de Yaḥyā ibn Saʿīd».

Nos transmitió Naṣr ibn ʿAlī, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió ʿUbayd Allāh, de al-Qāsim ibn Muḥammad ibn Abī Bakr, de Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt: que el imán se pone en pie y dispone dos filas: un grupo frente al enemigo y un grupo detrás del imán; el imán dirige a los que están detrás de él una rakʿa; luego ellos se ponen en pie y oran para sí una rakʿa; luego saludan; después se marchan y se alinean; vienen los otros y el imán les dirige una rakʿa; luego saluda y ellos se ponen en pie y oran para sí una rakʿa.

Nos transmitió Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió Muʿtamar ibn Sulaymān, dijo: oí a ʿUbayd Allāh, de al-Qāsim ibn Muḥammad, de Ṣāliḥ ibn Ḫawwāt, de un hombre de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: La oración del temor consiste en que un grupo se ponga detrás del imán y otro grupo junto al enemigo; el imán dirige a los que están detrás de él una rakʿa; permanece de pie y la gente ora hacia él otra rakʿa; luego saludan y se dirigen a sus compañeros; vienen sus compañeros mientras el imán está de pie; el imán les dirige una rakʿa y saluda; luego ellos se ponen en pie y oran hacia él otra rakʿa; luego se retiran. Dijo ʿUbayd Allāh: No he oído, entre lo que mencionamos sobre la oración del temor, nada que sea mejor para mí que esto.

Me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ṣāliḥ, dijo: nos transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración, que se ponga en pie contigo un grupo de ellos}: Esto es en la oración en situación de temor: el imán se pone en pie y con él se pone en pie un grupo; otro grupo toma sus armas y se coloca frente al enemigo; el imán dirige a los que están con él una rakʿa; luego se sienta en su postura; la gente se pone en pie y ora para sí la segunda rakʿa mientras el imán está sentado; luego se retiran hasta llegar a sus compañeros y ocupan su puesto; después vienen los otros y el imán les dirige la segunda rakʿa; luego el imán da el saludo final y la gente se pone en pie y ora para sí la segunda rakʿa¹. Así oró el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el día de Baṭn Naḫla.

Otros dijeron: Antes bien, la interpretación de Su dicho: {Y cuando se hayan postrado, que estén detrás de vosotros} es: cuando el grupo que se puso en pie con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— al entrar éste en su oración, se postre con él la segunda postración de su primera rakʿa, que estén detrás de vosotros; es decir: detrás de ti, ¡oh Muhammad!, y detrás de tus compañeros que no han orado, frente al enemigo. Dijeron: Este grupo no daba el saludo final al terminar las dos postraciones de la rakʿa que oró con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; más bien se dirigía al puesto de sus compañeros frente al enemigo, quedándole aún el resto de su oración. Dijeron: Entonces venía el otro grupo que estaba frente al enemigo, hasta entrar con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en el resto de su oración; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— les dirigía la rakʿa que le quedaba. Dijeron: Y éste es el sentido de la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: {Y que venga otro grupo que no haya orado, y que oren contigo, y que tomen sus precauciones y sus armas}.

Luego discreparon los partidarios de esta opinión acerca de la forma de reponer lo que quedaba a cada uno de estos dos grupos de su oración, después de que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— terminara su oración y diera el saludo final, según la opinión de quienes sostienen esta postura e interpretan así¹. Unos dijeron: El segundo grupo, que oró con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la segunda rakʿa de su oración, cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— daba el saludo final, se ponía en pie y reponía lo que se le había pasado de su oración con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en su lugar, después de que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— terminara su oración; y el grupo que oró con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— la primera rakʿa, frente al enemigo, aún no había completado su oración; cuando terminaba el resto de su oración que se le había pasado con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, se dirigía a la línea de sus compañeros frente al enemigo; y venía el primer grupo, que había orado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la primera rakʿa, al lugar donde había orado detrás del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y reponía el resto de su oración. Mención de la transmisión de ello:

Nos transmitió Muḥammad ibn ʿAbd al-Malik ibn Abī al-Šawārib, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wāḥid ibn Ziyād, dijo: nos transmitió Ḫuṣayf, dijo: nos transmitió Abū ʿUbayda ibn ʿAbd Allāh, dijo: Dijo ʿAbd Allāh: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió la oración del temor: un grupo de nosotros se puso detrás de él y otro grupo frente al enemigo —o de cara al enemigo—. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dirigió a los que estaban detrás de él una rakʿa; luego retrocedieron y fueron al puesto de sus compañeros; vinieron los otros y se pusieron detrás del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— les dirigió una rakʿa; luego el Mensajero dio el saludo final; entonces éstos se pusieron en pie y oraron para sí una rakʿa; luego fueron y ocuparon el puesto de sus compañeros de cara al enemigo; y los otros regresaron a su puesto y oraron para sí una rakʿa.

Nos transmitió Ibn al-Muthannā, dijo: nos transmitió Ibn Fuḍayl, dijo: nos transmitió Ḫuṣayf, de Abū ʿUbayda, de ʿAbd Allāh, dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió la oración del temor; y mencionó algo semejante.

Nos transmitió Tamīm ibn al-Muntaṣir, dijo: nos informó Isḥāq, dijo: nos informó Šarīk, de Ḫuṣayf, de Abū ʿUbayda, de su padre, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Otros dijeron: Antes bien, el segundo grupo, que oró con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la segunda rakʿa, no reponía el resto de su oración después de que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— diera el saludo final; sino que se marchaba antes de reponer lo que le quedaba, se colocaba en el puesto de sus compañeros que habían orado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la primera rakʿa, y venía el primer grupo al puesto donde había orado su primera rakʿa con el Mensajero de Dios, y reponía la rakʿa que le quedaba de su oración. Unos dijeron: Reponía esa rakʿa sin recitación.

Otros dijeron: Antes bien, la reponía con recitación; y cuando reponía la rakʿa que le quedaba allí y daba el saludo final, se dirigía a la línea de sus compañeros frente al enemigo; y venía el grupo que había orado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la segunda rakʿa al lugar donde había orado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la segunda rakʿa de la oración del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y reponía la segunda rakʿa de su oración con recitación; y cuando terminaba y daba el saludo final, se retiraba hacia sus compañeros. Mención de quienes dijeron eso:

Me transmitió al-Ḥāriṯ, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Sufyān, de Ḥammād, de Ibrāhīm acerca de la oración del temor, dijo: Se dispone una fila detrás de él y una fila frente al enemigo, fuera de su lugar de oración; dirige a la fila que está detrás de él una rakʿa; luego ellos van a la línea de aquellos; vienen aquellos que estaban frente al enemigo y les dirige una rakʿa; luego les da el saludo final; él ya ha orado dos rakʿas, y cada fila ha orado una rakʿa; luego éstos, a quienes dio el saludo final, se ponen en pie hacia la línea de aquellos que estaban frente al enemigo y ocupan su lugar; vienen y reponen la rakʿa; luego van y ocupan el lugar de aquellos que estaban frente al enemigo; y vienen aquellos y oran una rakʿa. Dijo Sufyān: Así, cada persona tiene dos rakʿas, dos rakʿas.

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Mahrān; y me transmitió ʿAlī, dijo: nos transmitió Zayd; ambos, de Sufyān, dijo: Ibrāhīm solía decir acerca de la oración del temor; y mencionó algo semejante.

Me transmitió al-Ḥarṯ, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: nos transmitió Sufyān, de Manṣūr, de ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb, algo semejante.

Otros dijeron: Antes bien, cada uno de los dos grupos repone su oración como le sea posible, sin que ninguno de ellos descuide parte de ella. Mención de quienes dijeron eso:

Me transmitió Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Yūnus ibn ʿUbayd, de al-Ḥasan: que Abū Mūsā al-Ašʿarī dirigió a sus compañeros la oración del temor en Iṣbahān cuando la conquistó, dijo: Dirigió a un grupo de la gente una rakʿa, mientras otro grupo vigilaba; luego éstos, a quienes dirigió una rakʿa, retrocedieron y los otros los sustituyeron, ocupando su lugar; les dirigió una rakʿa; luego dio el saludo final; y cada grupo se puso en pie y oró una rakʿa.

Nos transmitió ʿImrān ibn Mūsā al-Qazzāz, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wāriṯ, dijo: nos transmitió Yūnus, de al-Ḥasan, de Abū Mūsā, algo semejante.

Nos transmitió Muḥammad ibn Baššār, dijo: nos transmitió Muʿādh ibn Hišām, dijo: nos transmitió mi padre, de Qatāda, de Abū al-ʿĀliya y Yūnus ibn Jubayr, dijeron: Abū Mūsā al-Ašʿarī dirigió a sus compañeros en Iṣbahān; y aquel día no había temor, pero quiso enseñarles su oración. Los dispuso en dos filas: una detrás de él y otra frente al enemigo, de cara a su enemigo. Dirigió a los que estaban más cerca de él una rakʿa; luego fueron a la línea de sus compañeros; vinieron aquellos y los dispuso detrás de él; les dirigió una rakʿa; luego dio el saludo final; éstos repusieron una rakʿa y aquellos repusieron una rakʿa; luego se saludaron unos a otros. Así, para el imán fueron dos rakʿas en congregación, y para ellos una rakʿa y una rakʿa.

Nos transmitió Ibn Baššār, dijo: nos transmitió Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Abū al-ʿĀliya, de Abū Mūsā, algo semejante.

Nos transmitió Yaʿqūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Ayyūb, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, que dijo acerca de la oración del temor: Un grupo de la gente ora una rakʿa y otro grupo vigila; luego éstos, a quienes dirigió una rakʿa, se marchan hasta ocupar el lugar de sus compañeros; luego vienen aquellos y les dirige una rakʿa; luego da el saludo final; entonces cada grupo se pone en pie y ora una rakʿa.

Nos transmitió Naṣr ibn ʿAlī, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos transmitió ʿUbayd Allāh, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, algo semejante.

Me transmitió ʿImrān ibn Bakkār al-Kalāʿī, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Ṣāliḥ, dijo: nos transmitió Ibn ʿAyyāš, dijo: nos transmitió ʿUbayd Allāh, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, que oró la oración del temor; y mencionó algo semejante.

Nos transmitió Saʿīd ibn Yaḥyā al-Umawī, dijo: nos transmitió mi padre, dijo: nos transmitió Ibn Jurayj, dijo: me informó al-Zuhrī, de Sālim, de Ibn ʿUmar, que solía relatar: que oró con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; luego mencionó algo semejante.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Ibn ʿAbd al-Aʿlā, de Maʿmar, de al-Zuhrī, de Sālim, de Ibn ʿUmar, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Jarīr, de ʿAbd Allāh ibn Nāfiʿ, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, dijo: Dijo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la oración del temor: «Se pone en pie el jefe y un grupo de la gente, y se postran una sola postración, mientras un grupo de ellos queda entre ellos y el enemigo»; luego mencionó algo semejante.

Nos transmitió Muḥammad ibn Hārūn al-Ḥarbī, dijo: nos transmitió Abū al-Muġīra al-Ḥimṣī, dijo: nos transmitió al-Awzāʿī, de Ayyūb ibn Mūsā, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oró la oración del temor con uno de los dos grupos una rakʿa; luego mencionó algo semejante.

Me transmitió Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me transmitió mi padre, dijo: me transmitió mi tío, dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración} . . . hasta Su dicho: {y que oren contigo}: Entonces un grupo tomaba las armas y se dirigía hacia el enemigo; el otro grupo oraba con el imán una rakʿa, luego tomaba sus armas, encaraba al enemigo, y regresaban sus compañeros y oraban con el imán una rakʿa: así, para el imán eran dos rakʿas y para el resto de la gente una sola rakʿa; luego reponían otra rakʿa, y con ello se completaba la oración.

Otros dijeron: Antes bien, esta aleya descendió acerca de la oración del temor, y el enemigo aquel día estaba a la espalda de la qibla, entre los musulmanes y la qibla; y la oración que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— les dirigió aquel día fue la oración del temor, pues el enemigo estaba entre el imán y la qibla. Mención de las noticias transmitidas al respecto:

Nos transmitió Abū Kurayb, dijo: me transmitió Yūnus ibn Bukayr, de al-Naḍr Abī ʿUmar, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— salió en una expedición y se encontró con los idólatras en ʿUsfān. Cuando oró el mediodía, lo vieron inclinarse y postrarse, él y sus compañeros. Algunos de ellos se dijeron aquel día: «Fue una oportunidad para vosotros: si hubierais cargado contra ellos, no se habrían percatado de vosotros hasta que os trabarais con ellos». Dijo uno de ellos: «Tienen otra oración que les es más querida que sus familias y sus bienes: preparaos para caer sobre ellos en ella». Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló a Su Profeta —sobre él la oración y la paz—: {Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración} . . . hasta el final de la aleya, y le informó de lo que los idólatras habían tramado. Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oró la oración de la tarde, y ellos estaban frente a él en dirección de la qibla, dispuso a los musulmanes detrás de él en dos filas. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pronunció el takbīr y todos lo pronunciaron; luego se inclinó y todos se inclinaron con él¹. Cuando se postró, se postró con él la fila que estaba más cerca de él, y la fila que estaba detrás de ellos permaneció en pie, de cara al enemigo¹. Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— terminó su postración y se puso en pie, la segunda fila se postró; luego se pusieron en pie, y los que estaban más cerca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se retrasaron y los otros avanzaron, quedando más cerca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Cuando se inclinó, todos se inclinaron con él; luego se incorporó y todos se incorporaron con él; luego se postró y se postraron con él los que estaban más cerca de él, y la segunda fila permaneció en pie, de cara al enemigo. Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— terminó su postración, y los que estaban más cerca de él se sentaron, la fila retrasada se postró; luego se sentaron; recitaron el tašahhud con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— todos juntos; y cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dio el saludo final, todos se lo devolvieron. Cuando los idólatras vieron que unos se postraban y otros permanecían en pie mirándolos, dijeron: «¡Les han informado de lo que queríamos!».

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió al-Ḥakam ibn Bašīr, dijo: nos transmitió ʿUmar ibn Ḏarr, dijo: me transmitió Muǧāhid, dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba en ʿUsfān, y los idólatras en Ḍaǧnān, junto al agua que está hacia La Meca. Cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oró el mediodía, lo vieron postrarse y la gente postrarse. Dijeron: «Si ora otra oración después de ésta, cargaremos contra él». Dios le advirtió de ello. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se puso en pie para la oración, pronunció el takbīr y la gente lo pronunció con él; y mencionó algo semejante.

Me transmitió ʿImrān ibn Bakkār, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Ṣāliḥ, dijo: nos transmitió Ibn ʿAyyāš, dijo: me informó ʿUbayd Allāh ibn ʿUmar, de Abū al-Zubayr, de Jābir ibn ʿAbd Allāh, dijo: Estaba con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; nos encontramos con los idólatras en Naḫl, y estaban entre nosotros y la qibla. Cuando llegó el mediodía, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió la oración, estando todos juntos. Cuando terminamos, los idólatras se incitaron unos a otros y dijeron: «Si hubiéramos cargado contra ellos mientras oraban...». Dijo uno de ellos: «Tienen una oración que esperan, que llega ahora, y les es más querida que sus hijos; cuando oren, caed sobre ellos». Dijo: Entonces Gabriel vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— con la noticia y le enseñó cómo orar. Cuando llegó la tarde, el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se puso en pie del lado del enemigo, y nos pusimos detrás de él en dos filas. El Profeta de Dios pronunció el takbīr y todos lo pronunciamos con él; luego mencionó algo semejante.

Me transmitió Muḥammad ibn Maʿmar, dijo: nos transmitió Ḥammād ibn Masʿada, de Hišām ibn Abī ʿAbd Allāh, de Abū al-Zubayr, de Jābir, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Nos transmitió Muʾammal ibn Hišām, dijo: nos transmitió Ismāʿīl ibn Ibrāhīm, de Hišām, de Abū al-Zubayr, de Jābir, dijo: Estábamos con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y mencionó algo semejante.

Nos transmitió ʿAmr ibn ʿAbd al-Ḥamīd, dijo: nos transmitió ʿAbd al-ʿAzīz ibn ʿAbd al-Ṣamad, de Manṣūr, de Muǧāhid, de Abū ʿAyyāš al-Zuraqī, dijo: Estábamos con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ʿUsfān. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió la oración del mediodía, y sobre los idólatras estaba Ḫālid ibn al-Walīd. Los idólatras dijeron: «¡Los hemos sorprendido! ¡Los hemos tomado en descuido!». Entonces Dios reveló la oración del temor entre el mediodía y la tarde, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— nos dirigió la oración de la tarde, es decir, en dos grupos: un grupo ora con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y otro ora detrás de ellos, protegiéndolos. Luego pronunció el takbīr y todos lo pronunciaron; se inclinaron todos; luego se postró con los que estaban más cerca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; luego se puso en pie y avanzaron los otros y se postraron; luego se puso en pie y se inclinó con todos; luego se postró con los que estaban más cerca de él, hasta que éstos se retrasaron y se pusieron en la línea de sus compañeros; luego avanzaron los otros y se postraron; luego les dio el saludo final¹. Así, para todos fueron dos rakʿas con su imán. Y oró otra vez en la tierra de Banū Sulaym.

Dijo Abū Jaʿfar: La interpretación de la aleya, según estos que sostuvieron esta opinión y transmitieron este relato, es: Cuando estés, ¡oh Muhammad!, entre ellos —es decir, entre tus compañeros— en situación de temor, y les establezcas la oración, que se ponga en pie contigo un grupo de ellos¹, es decir, de quienes entran contigo en tu oración. {Y cuando se hayan postrado}: es decir: cuando este grupo se postre con tu postración y levante sus cabezas de su postración, {que estén detrás de vosotros}: es decir: que pasen detrás de ti, detrás del grupo que te protegió a ti y a ellos cuando te postraste con ellos y se postraron contigo. {Y que venga otro grupo que no haya orado}: es decir, el grupo que vigilaba, que oró con él, pero no se postró con su postración. Así, el sentido de Su dicho: {que no haya orado}, según la doctrina de éstos, es: que no se hayan postrado con tu postración. {y que oren contigo}: es decir: que se postren con tu postración cuando te postres, y que protejan a ti y a los que se postraron contigo en la primera rakʿa. {Y que tomen sus precauciones y sus armas}: es decir, los que vigilaban.

Y la más correcta de las opiniones que hemos mencionado para la interpretación de la aleya es la de quien dijo que el sentido es: Cuando el grupo que se puso en pie contigo en su oración se postre, {que estén detrás de vosotros}: es decir, detrás de ti y detrás de quienes entran en tu oración de entre los que no oraron contigo la primera rakʿa frente al enemigo, después de que aquél complete el resto de su oración. {Y que venga otro grupo}: y es el grupo que estaba frente al enemigo, que no ha orado; es decir: no ha orado contigo la primera rakʿa. {y que oren contigo}: es decir: que oren contigo la rakʿa que te queda. {Y que tomen sus precauciones y sus armas}: para combatir a su enemigo después de que terminen su oración¹. Esto es análogo al relato transmitido del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de que lo hizo el día de Dhāt al-Riqāʿ, y al relato que transmitió Sahl ibn Abī Ḥathma.

Sólo dijimos que esto es lo más correcto para la interpretación de la aleya, porque Dios —poderoso y majestuoso— dijo: {Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración}, y ya hemos demostrado que establecerla es completarla con su inclinación y su postración. Y además hemos demostrado que Su dicho: {No hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, si teméis que los que han negado os sometan a una prueba} no es sino una licencia para acortar su inclinación y su postración en caso de temor extremo. Si esto es correcto, queda claro que no hay lugar para la interpretación de quien interpretó que, cuando el primer grupo se postra con el imán, su oración ya ha concluido, dado que Su dicho: {Y cuando se hayan postrado, que estén detrás de vosotros} admite los sentidos que mencioné antes; y porque en la aleya no hay indicio de que el acortamiento mencionado en la aleya anterior se refiera al acortamiento del número de rakʿas. Y puesto que no hay lugar para ello, la opinión de quien dijo que se pretendía con ello el avanzar y retrasarse en la oración, a la manera de la oración del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en ʿUsfān, es aún más remota. Eso es porque Dios —glorificado sea— dice: {Y que venga otro grupo que no haya orado, y que oren contigo}; y ambos grupos habían orado con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— su primera rakʿa en su oración en ʿUsfān. Es imposible que el que oró con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— sea el que no oró con él.

Si alguien supusiera que se quiso decir con Su dicho: {que no haya orado}: «que no se haya postrado», eso no es lo aparente y entendido del significado de la oración. Los significados de la palabra de Dios —glorificado sea— se orientan hacia lo más manifiesto y más conocido de sus acepciones, salvo que algo impida ello de manera que deba aceptarse. Y siendo así, y no habiendo en la aleya orden de Dios —poderoso y majestuoso— al primer grupo de retrasar la reposición de lo que le quedaba de su oración hasta que el imán terminara el resto de su oración, ni perjuicio para los musulmanes que están frente al enemigo por ocuparse en reponer eso, no tendría sentido ordenarles retrasarlo y retirarse antes de reponer el resto de su oración de su lugar. No obstante, aunque el asunto sea así, consideramos que quien la ore de entre los imanes de modo que su oración coincida con alguna de las modalidades que hemos mencionado del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, su oración es válida y completa, por la autenticidad de los relatos sobre todo ello del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y porque es de las cosas que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— enseñó a su comunidad y luego les permitió actuar conforme a cualquiera de ellas que quisieran. En cuanto a Su dicho: {Querrían los que han negado, si os descuidaseis de vuestras armas y de vuestros pertrechos}, quiere decir: los que han negado a Dios desearían que os descuidaseis de vuestras armas y de vuestros pertrechos; es decir: que os ocupaseis con vuestra oración, apartándoos de vuestras armas con las que los combatís, y de vuestros pertrechos con los que os abastecéis en vuestros viajes, y que os distrajerais de ello. {para caer sobre vosotros de una sola arremetida}: es decir: que cargarían contra vosotros, mientras estáis ocupados con vuestra oración y apartados de vuestras armas y pertrechos, todos a la vez; os tomarían desprevenidos y os matarían, y se apoderarían de vuestro campamento. Dice —glorificado sea—: No hagáis eso después de esto: no os ocupéis todos juntos con vuestra oración cuando os llegue el tiempo de la oración estando frente al enemigo, de modo que facilitéis al enemigo el acceso a vuestras personas, vuestras armas y vuestros pertrechos; sino estableced la oración como os he explicado, y tomad vuestras precauciones y vuestras armas frente a vuestro enemigo.

القول في تأويل قوله تعالى : {Y no hay culpa sobre vosotros, si os causa daño la lluvia o estáis enfermos, en que depongáis vuestras armas; pero tomad vuestras precauciones. Ciertamente, Dios ha preparado para los que niegan un castigo humillante}.

Quiere decir —glorificado sea— con Su dicho: {Y no hay culpa sobre vosotros}: no hay estrechez para vosotros ni pecado, {si os causa daño la lluvia}: es decir: si os alcanza una lluvia que os cae mientras estáis frente a vuestro enemigo. {o estáis enfermos}: es decir: heridos o aquejados. {en que depongáis vuestras armas}: si os debilitáis para llevarlas. Pero si depusierais vuestras armas por el daño de la lluvia o por enfermedad, tomad vuestras precauciones frente a vuestro enemigo; es decir: guardaos de que carguen contra vosotros mientras estáis descuidados y confiados. {Ciertamente, Dios ha preparado para los que niegan un castigo humillante}: es decir: les ha preparado un castigo degradante en el que permanecerán para siempre, del que no saldrán; y ése es el castigo del Infierno. Y se ha mencionado que Su dicho: {o estáis enfermos} descendió acerca de ʿAbd al-Raḥmān ibn ʿAwf, y estaba herido. Mención de quienes dijeron eso:

Nos transmitió al-ʿAbbās ibn Muḥammad, dijo: nos transmitió Ḥajjāj, dijo: Dijo Ibn Jurayj: me informó Yaʿlā ibn Muslim, de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās: {si os causa daño la lluvia o estáis enfermos}: ʿAbd al-Raḥmān ibn ʿAwf estaba herido.

Notas y Referencias

[1] ¹ Es decir: el grupo que estaba frente al enemigo, y no el que oraba con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.