Las Mujeres
النساء An-NisaVersículo (Español)
[4:101] Cuando estén de viaje o si temen que los agredan los que niegan la verdad, que son sus enemigos, no incurren en falta si abrevian la oración.
Tafsir de At-Tabari
{Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad. Ciertamente, los que han negado la verdad han sido para vosotros un enemigo manifiesto} (101)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad. Ciertamente, los que han negado la verdad han sido para vosotros un enemigo manifiesto }
. .
Con Su dicho —glorificado sea—:
{ Y cuando viajéis por la tierra }
quiere decir: cuando marchéis, ¡oh creyentes!, por la tierra;
{ no hay culpa sobre vosotros }
esto es: no hay para vosotros estrechez ni pecado;
{ en que acortéis la oración }
esto es: que reduzcáis su número, de modo que recéis —según algunos— aquello cuyo número en la residencia, estando establecidos, era cuatro, a dos.
Y se dijo:
su sentido es: no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración hasta su número más reducido mientras viajáis por la tierra; y, según otros, aludió a una sola.
Y otros dijeron:
el sentido de ello es: no hay culpa sobre vosotros en que acortéis de los límites de la oración, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad.
Es decir:
si teméis que quienes han negado la verdad os pongan a prueba en vuestra oración —y su “prueba” consiste en lo que os infligen mientras estáis en ella postrados— hasta el punto de mataros o capturaros, impidiéndoos establecerla y cumplirla, e interponiéndose entre vosotros y la adoración de Dios y la consagración del monoteísmo a Él.
Luego —glorificado sea— les informó acerca de lo que los incrédulos eran para ellos, diciendo:
{ Ciertamente, los que han negado la verdad han sido para vosotros un enemigo manifiesto }
esto es: los que niegan la unicidad de Dios han sido para vosotros un enemigo manifiesto;
dice:
un enemigo que os ha hecho patente su enemistad, por su beligerancia contra vosotros a causa de vuestra fe en Dios y en Su Mensajero, y por vuestro abandono del culto a lo que ellos adoran de ídolos e imágenes, y por vuestra oposición a lo que ellos siguen de extravío.
Los exégetas discreparon acerca del sentido del “acortamiento” respecto del cual Dios levantó la culpa de quien lo realiza.
Unos dijeron:
se trata, en el viaje, de la oración cuyo cumplimiento completo era obligatorio en la residencia: cuatro rak‘āt; y se permitió acortarla en el viaje a dos.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ‘Ubayd b. Ismā‘īl al-Hubārī,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. Idrīs, de Ibn Jurayj, de Ibn Abī ‘Ammār, de ‘Abd Allāh b. Bābīh, de Ya‘lā b. Umayya,
dijo:
Dije a ‘Umar b. al-Jaṭṭāb —Dios esté complacido con él—:
{ no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, si teméis }
y, sin embargo, la gente está segura. Él dijo: Me asombró lo mismo que a ti, hasta que pregunté al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de ello,
y dijo:
«Es una limosna con la que Dios os ha agraciado; aceptad, pues, Su limosna».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Ibn Jurayj, de Ibn Abī ‘Ammār, de ‘Abd Allāh b. Bābīh, de Ya‘lā b. Umayya, de ‘Umar, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.
Nos narró Sa‘īd b. Yaḥyā al-Umawī,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Abī ‘Adī, de Ibn Jurayj,
dijo:
Oí a ‘Abd al-Raḥmān b. ‘Abd Allāh b. Abī ‘Ammār narrar de ‘Abd Allāh b. Bābīh, que narraba de Ya‘lā b. Umayya,
dijo:
Dije a ‘Umar b. al-Jaṭṭāb: Me asombra que la gente acorte la oración estando seguros,
cuando Dios —bendito y exaltado sea— ha dicho:
{ en que acortéis la oración, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad }
. ‘Umar dijo: Me asombró lo mismo que a ti; y mencioné eso al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijo:
«Es una limosna con la que Dios os ha agraciado; aceptad, pues, Su limosna».
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Hishām b. ‘Abd al-Malik,
dijo:
nos narró Abū ‘Awāna, de Qatāda, de Abū al-‘Āliya,
dijo:
Viajé a La Meca y solía rezar dos rak‘āt; entonces me encontraron recitadores de esta región,
y dijeron:
¿Cómo rezas?
Dije:
Dos rak‘āt.
Dijeron:
¿Es sunna o Corán?
Dije:
Todo ello es sunna y Corán.
Dije:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó dos rak‘āt.
Dijeron:
¡Pero él estaba en guerra!
Dije: Dios dijo:
{ Ciertamente, Dios confirmó a Su Mensajero la visión con la verdad: entraréis, si Dios quiere, en la Mezquita Sagrada, seguros, con las cabezas afeitadas y recortadas, sin temor }
y dijo:
{ Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración }
Y recitó hasta llegar a:
{ Y cuando estéis tranquilos }
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. Hāshim,
dijo:
nos informó Yūsuf, de Abū Rūq, de Abū Ayyūb, de ‘Alī,
dijo:
Unos comerciantes preguntaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y dijeron:
¡Oh Mensajero de Dios! Nosotros viajamos por la tierra; ¿cómo debemos rezar?
Entonces Dios reveló:
{ Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración }
Luego cesó la revelación. Y cuando, pasado aproximadamente un año, el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— salió de expedición, rezó el ẓuhr.
Los asociadores dijeron:
Muhammad y sus compañeros os han dado ocasión de atacarles por la espalda; ¿por qué no os abalanzáis sobre ellos?
Y uno de ellos dijo: Tienen otra igual tras ésta.
Entonces Dios —bendito y exaltado sea— reveló entre las dos oraciones:
{ si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad. Ciertamente, los que han negado la verdad han sido para vosotros un enemigo manifiesto. Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración, que se ponga en pie contigo un grupo de ellos }
. . .
Hasta Su dicho:
{ Ciertamente, Dios ha preparado para los que han negado la verdad un castigo humillante }
Así fue revelada la oración del temor.
Dijo Abū Ja‘far:
Esta interpretación de la aleya sería buena, si no fuera porque en el discurso aparece «idhā» (“cuando”); y «idhā» indica la desconexión de lo que sigue respecto del sentido de lo que precede. Si no estuviera en el discurso «idhā», el sentido del discurso, conforme a esta interpretación transmitida por Sayf, de Abū Rūq, sería:
“Si teméis, ¡oh creyentes!, que quienes han negado la verdad os pongan a prueba en vuestra oración, y tú estás entre ellos, ¡oh Muḥammad!, y les estableces la oración, que se ponga en pie contigo un grupo de ellos…”, la aleya.
Además,
ello se halla —según se menciona— en la lectura de Ubayy b. Ka‘b:
«Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, que os pongan a prueba quienes han negado la verdad».
Me lo narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró ‘Abd al-‘Azīz,
dijo:
nos narró al-Thawrī, de Wāṣil b. Ḥayyān, de ‘Abd Allāh b. ‘Abd al-Raḥmān b. Abzā, de su padre,
de Ubayy b. Ka‘b, que solía recitar:
«en que acortéis la oración, que os pongan a prueba quienes han negado la verdad»,
y no recitaba:
«si teméis».
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Bakr b. Sharūd, de al-Thawrī, de Wāṣil al-Aḥdab, de ‘Abd Allāh b. ‘Abd al-Raḥmān, de su padre,
de Ubayy b. Ka‘b, que recitó:
«en que acortéis la oración, que os pongan a prueba»,
Dijo Bakr:
Y en el imām —el muṣḥaf de ‘Uthmān, Dios tenga misericordia de él— está:
{ si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad }
Esta lectura indica que Su dicho:
{ si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad }
está enlazado con Su dicho:
{ no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración }
y que el sentido del discurso es: “Y cuando viajéis por la tierra, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración”; y que Su dicho:
{ Y cuando estés entre ellos }
es un relato iniciado aparte, distinto del relato de esta aleya.
Y ello porque la interpretación de la lectura de Ubayy que hemos mencionado de él es:
«Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, para que no os pongan a prueba quienes han negado la verdad»,
y se omitió «lā» (“no”) por la indicación del discurso hacia ella, como dijo —glorificado sea—:
{ Dios os aclara para que os extraviéis }
con el sentido de: “para que no os extraviéis”. En lo que hemos descrito hay una indicación clara de la invalidez de la interpretación transmitida por Sayf, de Abū Rūq.
Y otros dijeron:
antes bien, se trata del acortamiento en el viaje; pero —glorificado sea— sólo lo permitió al viajero en estado de temor ante un enemigo del que se teme que lo ponga a prueba en su oración.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Abū ‘Āṣim ‘Imrān b. Muḥammad al-Anṣārī,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Kabīr b. ‘Abd al-Majīd,
dijo:
me narró ‘Umar b. ‘Abd Allāh b. Muḥammad b. ‘Abd al-Raḥmān b. Abī Bakr al-Ṣiddīq,
dijo:
Oí a mi padre
decir:
Oí a ‘Ā’isha decir acerca del viaje: ¡Completad vuestra oración!
Le dijeron: Pero el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— reza en el viaje dos rak‘āt.
Ella dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba en guerra y temía; ¿teméis vosotros?
Me narró Muḥammad b. ‘Abd Allāh b. ‘Abd al-Ḥakam,
dijo:
nos narró Ibn Abī Fudayk,
dijo:
nos narró Ibn Abī Dhi’b, de Ibn Shihāb, de Umayya b. ‘Abd Allāh b. Khālid b. Asīd,
que dijo a ‘Abd Allāh b. ‘Umar:
Hallamos en el Libro de Dios el acortamiento de la oración en el temor, y no hallamos el acortamiento de la oración del viajero.
‘Abd Allāh dijo:
Hemos hallado que nuestro Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— practicaba una acción, y la practicamos.
Nos narró ‘Alī b. Sahl al-Ramlī,
dijo:
nos narró Mu’ammal,
dijo:
nos narró Sufyān, de Hishām b. ‘Urwa,
de su padre:
que ‘Ā’isha solía rezar en el viaje dos rak‘āt.
Nos narró Sa‘īd b. Yaḥyā,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
nos narró Ibn Jurayj,
dijo:
Dije a ‘Aṭā’: ¿Qué compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— completaban la oración en el viaje?
Dijo:
‘Ā’isha y Sa‘d b. Abī Waqqāṣ.
Y otros dijeron:
antes bien, con esta aleya se quiso decir: el acortamiento de la oración del temor en un estado distinto del combate cuerpo a cuerpo.
Dijeron:
Y acerca de ello fue revelada.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca de Su dicho:
{ no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración }
Dijo: el día en que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros estaban en ‘Usfān y los asociadores en Ḍajnan; se enfrentaron, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó con sus compañeros la oración del ẓuhr dos rak‘āt o cuatro —Abū ‘Āṣim dudó—, con su inclinación, su postración y su permanencia en pie al unísono, todos juntos. Entonces los asociadores se dispusieron a atacar sus enseres y cargas,
y Dios le reveló:
{ que se ponga en pie contigo un grupo de ellos }
Así rezó el ‘aṣr: alineó a sus compañeros en dos filas; luego pronunció el takbīr con todos, y después los primeros se postraron una postración mientras los otros permanecían en pie; luego los otros se postraron cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se incorporó; después pronunció el takbīr con ellos e hicieron la inclinación todos juntos; avanzó la fila posterior y retrocedió la primera; alternaron la postración como lo hicieron la primera vez, y acortó el ‘aṣr a dos rak‘āt.
Me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shabl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
{ no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración }
Dijo: el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros estaban en ‘Usfān y los asociadores en Ḍajnan; se enfrentaron, y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros rezaron el ẓuhr dos rak‘āt, con su inclinación, su postración y su permanencia en pie al unísono, todos juntos. Entonces los asociadores se dispusieron a atacar sus enseres y cargas,
y Dios —bendito y exaltado sea— reveló:
{ que se ponga en pie contigo un grupo de ellos }
Así rezó con ellos el ‘aṣr: alineó a sus compañeros en dos filas; luego pronunció el takbīr con todos; después los primeros se postraron con su postración mientras los otros permanecían en pie sin postrarse, hasta que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se incorporó; luego pronunció el takbīr con ellos e hicieron la inclinación todos juntos; avanzó la fila posterior y retrocedió la fila adelantada; alternaron la postración como entraron la primera vez, y la oración del ‘aṣr fue acortada a dos rak‘āt.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū ‘Ayyāsh al-Zuraqī,
dijo:
Estábamos con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ‘Usfān, y al frente de los asociadores estaba Khālid b. al-Walīd.
Dijo:
Rezamos el ẓuhr.
Los asociadores dijeron:
Estaban en una situación tal que, si hubiéramos querido, los habríamos sorprendido; los habríamos tomado desprevenidos.
Entonces fue revelada la aleya del acortamiento entre el ẓuhr y el ‘aṣr; la gente tomó las armas y se alinearon detrás del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mirando hacia la qibla, y los asociadores frente a ellos. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pronunció el takbīr y todos lo pronunciaron; luego se inclinó y todos se inclinaron; luego alzó la cabeza y todos la alzaron; luego se postró y se postró la fila más cercana a él, mientras los otros permanecían en pie guardándolos. Cuando éstos terminaron su postración, aquellos se postraron. Luego la fila más cercana retrocedió y los otros avanzaron, ocupando su lugar. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se inclinó y todos se inclinaron; luego alzó la cabeza y todos la alzaron; luego se postró y se postró la fila más cercana, mientras los otros permanecían en pie guardándolos. Cuando éstos terminaron su postración, aquellos otros se postraron; luego se igualaron con él, se sentaron todos, y él les dio el salām a todos. La rezó así en ‘Usfān, y la rezó el día de Banū Sulaym.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró ‘Ubayd Allāh b. Mūsā, de Shaybān al-Naḥwī, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū ‘Ayyāsh al-Zuraqī. Y de Isrā’īl, de Manṣūr, de Mujāhid, de Abū ‘Ayyāsh,
dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— estaba en ‘Usfān; luego mencionó algo semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Mu‘ādh b. Hishām,
dijo:
nos narró mi padre, de Qatāda, de Sulaymān al-Yashkurī,
que preguntó a Jābir b. ‘Abd Allāh acerca del acortamiento de la oración: ¿qué día fue revelado? o ¿qué día fue?
Jābir dijo:
Salimos a interceptar una caravana de Quraysh que venía del Šām, hasta que estuvimos en Nakhl.
Un hombre del grupo vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo:
¡Oh Muḥammad!
Él dijo:
«Sí».
Dijo:
¿Me temes?
Él dijo:
«No».
Dijo:
¿Quién te protege de mí?
Él dijo:
«Dios me protege de ti».
Entonces desenvainó la espada, lo amenazó y lo conminó. Luego se llamó a partir y a tomar las armas; después se llamó a la oración. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó con un grupo, mientras otro grupo los guardaba. Rezó con los más cercanos a él dos rak‘āt; luego los más cercanos retrocedieron sobre sus talones y se colocaron en las filas de sus compañeros; después vinieron los otros y rezó con ellos dos rak‘āt, mientras los otros los guardaban; luego dio el salām. Así, para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fueron cuatro rak‘āt, y para la gente dos y dos. Aquel día Dios reveló acerca del acortamiento de la oración y ordenó a los creyentes tomar las armas.
Y otros dijeron:
antes bien, con ello se quiso decir el acortamiento de la oración del temor en un estado distinto de la intensidad extrema del temor; pero se quiso decir con ello el acortamiento en la oración del viaje, no en la oración de residencia.
Dijeron:
la oración del viaje, en estado distinto del temor, es dos rak‘āt completas, no un acortamiento; del mismo modo que la oración de residencia es cuatro rak‘āt en estado de residencia.
Dijeron:
así, en el viaje, en estado de seguridad y no de temor, se redujo respecto de la oración del residente, quedando en la mitad, y es completa en el viaje; luego, en estado de temor durante el viaje, se redujo respecto de la oración de seguridad en el viaje, quedando en la mitad de una rak‘a.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{ Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis }
. . .
Hasta Su dicho:
{ un enemigo manifiesto }
Si la oración se reza dos rak‘āt en el viaje, es completa; y el “acortamiento” no es lícito sino cuando teméis que quienes han negado la verdad os pongan a prueba apartándoos de la oración; y el acortamiento es una rak‘a: el imām se pone en pie, y su tropa se pone en pie en dos grupos: un grupo detrás de él y otro frente al enemigo. Reza con los que están con él una rak‘a, y caminan hacia aquellos retrocediendo hasta colocarse en el lugar de sus compañeros —esa es la marcha hacia atrás—; luego viene el otro grupo y reza con el imām otra rak‘a; después el imām se sienta y da el salām; entonces ellos se ponen en pie y rezan para sí una rak‘a, luego regresan a su fila; y los otros se ponen en pie y añaden a sus dos rak‘āt una rak‘a.
Y la gente dice:
No; más bien es una sola rak‘a: ninguno de ellos añade nada a su rak‘a; les basta la rak‘a del imām; así, para el imām son dos rak‘āt y para ellos una.
Eso es el dicho de Dios:
{ Y cuando estés entre ellos y les establezcas la oración }
. . .
Hasta Su dicho:
{ y tomad vuestras precauciones }
Me narró Aḥmad b. al-Walīd al-Qurashī,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ja‘far,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de Simāk al-Ḥanafī,
dijo:
Pregunté a Ibn ‘Umar acerca de la oración del viaje.
Dijo:
Dos rak‘āt completas, no un acortamiento; el acortamiento es sólo la oración del temor.
Dije:
¿Y qué es la oración del temor?
Dijo:
El imām reza con un grupo una rak‘a; luego éstos vienen al lugar de aquéllos y aquéllos vienen al lugar de éstos; y reza con ellos una rak‘a. Así, para el imām son dos rak‘āt y para cada grupo una rak‘a.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró Yaḥyā,
dijo:
nos narró Sufyān, de Sālim al-Afṭas, de Sa‘īd b. Jubayr,
dijo:
¿Cómo puede ser “acortamiento” cuando rezan dos rak‘āt? Más bien es una rak‘a.
Me narró Sa‘īd b. ‘Amr al-Sukūnī,
dijo:
nos narró Baqiyya,
dijo:
nos narró al-Mas‘ūdī,
dijo:
me narró Yazīd al-Faqīr, de Jābir b. ‘Abd Allāh,
dijo:
La oración del temor es una rak‘a.
Me narró Aḥmad b. ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
me narró mi tío ‘Abd Allāh b. Wahb,
dijo:
me informó ‘Amr b. al-Ḥārith,
dijo:
me narró Bakr b. Sawāda que Ziyād b. Nāfi‘ le narró,
de Ka‘b —que era de los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; le fue amputada la mano el día de al-Yamāma—:
que la oración del temor para cada grupo es una rak‘a y dos postraciones.
Y quienes sostuvieron esta opinión se apoyaron en los relatos siguientes:
Nos narró Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd,
dijo:
nos narró Sufyān,
dijo:
me narró Ash‘ath b. Abī al-Sh‘athā’, de al-Aswad b. Hilāl, de Tha‘laba b. Zahdam al-Yarbū‘ī,
dijo:
Estábamos con Sa‘īd b. al-‘Āṣ en Ṭabaristān.
Dijo:
¿Quién de vosotros conserva la oración del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en el temor?
Ḥudhayfa dijo:
Yo.
Entonces nos dispuso detrás de él en una fila, y otra fila frente al enemigo; rezó con los que estaban más cerca de él una rak‘a; luego éstos fueron a las filas de aquéllos, y aquéllos vinieron y rezó con ellos una rak‘a.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narraron Yaḥyā y ‘Abd al-Raḥmān,
dijeron:
nos narró Sufyān, de al-Rukayn b. al-Rabī‘, de al-Qāsim b. Ḥassān,
dijo:
Pregunté a Zayd b. Thābit acerca de ello, y me narró algo semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Ash‘ath, de al-Aswad b. Hilāl, de Tha‘laba b. Zahdam al-Yarbū‘ī, de Ḥudhayfa, algo semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
me narró Yaḥyā,
dijo:
nos narró Sufyān,
dijo:
nos narró Abū Bakr b. Abī al-Jahm, de ‘Ubayd Allāh b. ‘Abd Allāh,
de Ibn ‘Abbās:
que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó en Dhī Qarad,
y la gente se alineó detrás de él en dos filas:
una fila detrás de él y una fila frente al enemigo¹; rezó con los que estaban detrás de él una rak‘a; luego éstos se retiraron al lugar de aquéllos, y aquéllos vinieron y rezó con ellos una rak‘a, y no repusieron.
Nos narró Tamīm b. al-Muntaṣir,
dijo:
nos informó Isḥāq al-Azraq, de Sharīk, de Abū Bakr b. Ṣukhayr, de ‘Ubayd Allāh b. ‘Abd Allāh, de Ibn ‘Abbās, algo semejante.
Nos narró Bishr b. Mu‘ādh,
dijo:
nos narró Abū ‘Awāna, de Bukayr b. al-Akhnas, de Mujāhid, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
Dios prescribió la oración por la lengua de vuestro Profeta —sobre él la oración y la paz—: en la residencia, cuatro; en el viaje, dos; y en el temor, una.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Abū ‘Awāna, de Bukayr b. al-Akhnas, de Mujāhid, de Ibn ‘Abbās, algo semejante.
Nos narró Naṣr b. ‘Abd al-Raḥmān al-Awdī,
dijo:
nos narró al-Muḥāribī, de Ayyūb b. ‘Ā’idh al-Ṭā’ī, de Bukayr b. al-Akhnas, de Mujāhid, de Ibn ‘Abbās, algo semejante.
Nos narró Ya‘qūb b. Māhān,
dijo:
nos narró al-Qāsim b. Mālik, de Ayyūb b. ‘Ā’idh al-Ṭā’ī, de Bukayr b. al-Akhnas, de Mujāhid, de Ibn ‘Abbās, algo semejante.
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ja‘far,
dijo:
nos narró Shu‘ba, de al-Ḥakam, de Yazīd al-Faqīr,
de Jābir b. ‘Abd Allāh:
que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó con ellos la oración del temor: una fila se puso entre sus manos y otra fila detrás de él; rezó con los que estaban detrás de él una rak‘a y dos postraciones; luego éstos avanzaron hasta ocupar el lugar de sus compañeros, y aquéllos vinieron hasta ocupar el lugar de éstos; el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó con ellos una rak‘a y dos postraciones, luego dio el salām. Así, para el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fueron dos rak‘āt y para ellos una.
Nos narró Aḥmad b. ‘Abd al-Raḥmān b. Wahb,
dijo:
me narró mi tío ‘Abd Allāh b. Wahb,
dijo:
me informó ‘Amr b. al-Ḥārith que Bakr b. Sawāda le narró, de Ziyāda b. Nāfi‘, de Abū Mūsā,
que Jābir b. ‘Abd Allāh les narró:
que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó con ellos la oración del temor el día de Muḥārib y Tha‘laba: para cada grupo una rak‘a y dos postraciones.
Me narró Aḥmad b. Muḥammad al-Ṭūsī,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Ṣamad,
dijo:
nos narró Sa‘īd b. ‘Abd al-Hanā’ī,
dijo:
nos narró ‘Abd Allāh b. Shaqīq,
dijo:
nos narró Abū Hurayra: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— descendió entre Ḍajnan y ‘Usfān,
y los asociadores dijeron:
Para éstos hay una oración que les es más querida que sus hijos y sus vírgenes: es el ‘aṣr. Reunid vuestro asunto y arremeted contra ellos de una sola embestida.
Y ciertamente Gabriel vino al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le ordenó dividir a sus compañeros en dos mitades: que rece una parte y que otro grupo permanezca detrás de ellos tomando sus precauciones y sus armas; luego ordena a la otra que rece con él, y que éstos tomen sus precauciones y sus armas; así, para ellos será una rak‘a y una rak‘a con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y para el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dos rak‘āt.
Y otros dijeron:
se quiso decir con ello el acortamiento en el viaje, pero se quiso decir con ello el acortamiento en la intensidad de la guerra y en el combate a espada; así, cuando la guerra se traba, se permite al orante inclinarse una rak‘a haciendo señas con la cabeza, hacia donde dirija su rostro.
Dijeron:
ese es el sentido de Su dicho:
{ no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad }
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ‘Abbās:
{ Y cuando viajéis por la tierra }
. . . la aleya: el acortamiento de la oración, si te encuentras con el enemigo y ha llegado la hora de la oración, consiste en pronunciar el takbīr a Dios y bajar la cabeza en señal, montado o a pie.
Dijo Abū Ja‘far:
La más digna de estas opiniones que hemos mencionado para la interpretación de la aleya es la de quien dijo: se quiso decir con el “acortamiento” en ella el acortamiento de sus límites; esto es, dejar de completar su inclinación y su postración, y permitir su realización como sea posible: orientado hacia la qibla o de espaldas a ella, montado o a pie. Y ello en el estado de confusión, combate a espada, trabazón de la guerra y choque de filas,
que es el estado del que Dios —bendito y exaltado sea— dijo:
{ Y si teméis, entonces a pie o montados }
y permitió en él la oración prescrita, montado, con señas para la inclinación y la postración, conforme a lo transmitido de Ibn ‘Abbās en su interpretación.
Y sólo dijimos que ésta es la interpretación más digna de Su dicho:
{ Y cuando viajéis por la tierra, no hay culpa sobre vosotros en que acortéis la oración, si teméis que os pongan a prueba quienes han negado la verdad }
por la indicación del dicho de Dios —exaltado sea—:
{ Y cuando estéis tranquilos, estableced la oración }
a que ello es así¹, pues “establecerla” es completar sus límites: la inclinación, la postración y el resto de sus obligaciones, no el aumento de su número, que no era obligatorio en el estado de temor.
Si alguien supusiera que ello es una orden de Dios de completar su número obligatorio en el estado de seguridad tras la desaparición del temor, entonces sería necesario que el viajero, al acortar su oración respecto de la del residente, no estuviera “estableciendo” su oración por la disminución de su número de las cuatro que le eran obligatorias en el estado de residencia a dos. Tal afirmación, si alguien la dijera, contradiría lo que la comunidad tiene por unánime: que el viajero no merece que se le diga —si realiza su oración con la plenitud de sus límites obligatorios— que, por reducir su número de cuatro a dos, no está “estableciendo” su oración. Y siendo ello así, y habiendo ordenado Dios —exaltado sea— a quien le permitió acortar su oración por temor a que su enemigo lo pusiera a prueba, que establezca su oración cuando esté tranquilo y el temor desaparezca, se sabe que lo que se le impuso de “establecer” en el estado de tranquilidad es exactamente aquello que se le levantó en el estado de temor. Y puesto que lo que se le impuso en el estado de tranquilidad es establecer su oración, lo que se le levantó en el estado distinto de la tranquilidad es dejar de establecerla. Y ya hemos mostrado que dejar de establecerla no es sino dejar sus límites, conforme a lo que hemos expuesto.
Notas y Referencias
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