39

Los Grupos

الزمر Az-Zumar
Aya 59

Versículo (Español)

[39:59] [Pero Dios dirá:] "Ya se les presentaron Mis signos evidentes [en el Corán] y los desmintieron, fueron arrogantes y los rechazaron".

Tafsir de At-Tabari

{SÍ; ciertamente te llegaron Mis aleyas, pero las desmentiste, te ensoberbeciste y fuiste de los incrédulos} (59) El dicho acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {SÍ; ciertamente te llegaron Mis aleyas, pero las desmentiste, te ensoberbeciste y fuiste de los incrédulos}.

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—, desmintiendo a quien dice: «Si Allah me hubiera guiado, habría sido de los temerosos (de Dios)», y a quien dice: «Si tuviera un retorno, sería de los bienhechores»: No es como decís. Antes bien: Sí; ciertamente te llegaron —¡oh tú que deseas de Allah el ser devuelto a la vida mundanal para ser en ella de los bienhechores!— Mis aleyas. Dice: ciertamente te llegaron Mis pruebas por medio de un Mensajero que te envié, y de un Libro que hice descender, que se recita ante ti, en el que hay promesa y amenaza, y amonestación. «Pero las desmentiste»: desmentiste Mis aleyas; «y te ensoberbeciste»: te mostraste altivo respecto de aceptarlas y seguirlas; «y fuiste de los incrédulos»: es decir, fuiste de quienes obran como obran los incrédulos, instauran su práctica, y siguen su método. Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: Dice Allah, en respuesta a su dicho y desmintiéndolos —esto es, el dicho de quienes dicen: «Si Allah me hubiera guiado», y el otro grupo—: «Sí; ciertamente te llegaron Mis aleyas…» hasta el final de la aleya.

Y con la apertura (fatḥ) de la kāf y la tāʾ en Su dicho: «Ciertamente te llegaron Mis aleyas, pero las desmentiste», en forma de interpelación dirigida a los varones, lo leyeron los recitadores en todas las regiones del Islam. Y se ha transmitido del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— que lo recitó con la kasra en todo ello, en forma de interpelación dirigida al alma, como si dijera: «Que diga un alma: “¡Ay de mí por lo que descuidé respecto a Allah!”; sí, ciertamente te llegaron —¡oh alma!— Mis aleyas, y las desmentiste…». Hizo discurrir todo el discurso sobre el alma: cuando el inicio del discurso es con ella, el discurso prosigue. Y la lectura cuya discrepancia no considero lícita es la que han traído los recitadores de las regiones, unánimemente, por transmisión del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y es la apertura (fatḥ) en todo ello.

Notas y Referencias

(No se generaron)