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ص SadVersículo (Español)
[38:33] [Dijo Salomón:] "Traédmelos". Y acarició sus cuellos y sus patas.
Tafsir de At-Tabari
{رُدُّوهَا عَلَيَّۖ فَطَفِقَ مَسۡحَۢا بِٱلسُّوقِ وَٱلۡأَعۡنَاقِ} (33)
Y Su dicho:
( رُدّوها عَليّ )
dice: Devolvedme los caballos que me fueron presentados, pues me distrajeron de la oración; traédmelos de nuevo,
como:
Me narró Muhammad ibn al-Husayn,
dijo:
Nos narró Ahmad ibn al-Mufaddal,
dijo:
Nos narró Asbāt,
de al-Suddī:
( رُدّوها عَليّ )
dijo: Los caballos.
Y Su dicho:
( فَطَفِقَ مَسْحا بالسّوقِ والأعْناقِ )
dice: Entonces se puso a pasar la mano por las patas —siendo «السوق» el plural de «الساق»— y por los cuellos.
Y los intérpretes discreparon acerca del sentido de que Salomón pasara la mano por las patas y los cuellos de estos briosos caballos;
y algunos dijeron:
El sentido de ello es que los desjarretó y les golpeó los cuellos,
según el dicho de ellos:
«مَسَحَ علاوته»: cuando le golpeó el cuello.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
Nos narró Yazīd,
dijo:
Nos narró Sa‘īd,
de Qatāda:
( فَطَفِقَ مَسْحا بالسّوقِ والأعْناقِ )
dijo: Al-Hasan dijo: «No, por Dios, no me distraigas de la adoración de mi Señor; lo último que te queda…»; dijo: su dicho acerca de ello —es decir, Qatāda y al-Hasan—: le cortó los tendones de los corvejones y les golpeó los cuellos.
Nos narró Muhammad,
dijo:
Nos narró Ahmad,
dijo:
Nos narró Asbāt,
de al-Suddī:
( فَطَفِقَ مَسْحا بالسّوق والأعْناقِ )
Entonces golpeó sus patas y sus cuellos.
Nos narró Muhammad ibn ‘Abd Allāh ibn Buzay‘,
dijo:
Nos narró Bishr ibn al-Mufaddal, de ‘Awf, de al-Hasan,
dijo:
Ordenó respecto de ellos y fueron desjarretados.
Y otros dijeron:
Más bien se puso a acariciar con su mano sus crines y sus corvejones, por amor a ellos.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ‘Alī,
dijo:
Nos narró Abū Sālih,
dijo:
Me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās,
Su dicho:
( فَطَفِقَ مَسْحا بالسّوقِ والأعْناقِ )
dice: Se puso a acariciar las crines de los caballos y sus corvejones, por amor a ellos.
Y esta opinión que hemos transmitido de Ibn ‘Abbās es la más cercana a la interpretación de la aleya, porque el Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— no habría de castigar, si Dios quiere, a un animal desjarretándolo, ni de arruinar una hacienda de su propiedad sin causa, salvo que se hubiera distraído de su oración por mirarlos; y ellos no tienen culpa de que él se distrajera mirándolos.
Notas y Referencias
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