37

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الصافات As-Saffat
Aya 65

Versículo (Español)

[37:65] sus frutos son como cabezas de demonios.

Tafsir de At-Tabari

{طَلۡعُهَا كَأَنَّهُۥ رُءُوسُ ٱلشَّيَٰطِينِ} (65) Dice —exaltado sea Su recuerdo—: ¿Es esto —que he concedido a esos creyentes cuya descripción he descrito— de Mi generosidad en el Paraíso, y con lo que les he provisto allí de deleite, mejor; o bien lo que he preparado para la gente del Fuego: el zaqqūm? Y por “nuzul” se entiende: el favor. Y en ello hay dos variantes lingüísticas: “nuzul” y “nuzl”; se dice del alimento que tiene rendimiento: es un alimento que tiene “nuzl” y “nuzul”. Y Su dicho: {أمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ} se ha mencionado que, cuando Dios —exaltado sea— hizo descender esta aleya, los idólatras dijeron: ¿cómo puede brotar un árbol en el Fuego, si el Fuego quema los árboles? Entonces Dios dijo: {إنّا جَعَلْناها فِتْنَةً للظّالِمِينَ} es decir, para esos idólatras que dijeron al respecto lo que dijeron; luego les informó de la descripción de ese árbol y dijo: {إنّها شَجَرَةُ تَخْرُجُ فِي أصْلِ الجَحِيمِ}. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos contó Bishr, dijo: nos contó Yazīd, dijo: nos contó Saʿīd, de Qatāda: {أذلكَ خَيْرٌ نُزُلاً أمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ} hasta llegar a {فِي أصْلِ الجَحِيمِ}. Dijo: cuando se mencionó el árbol del zaqqūm, los injustos se sintieron tentados, y dijeron: os informa vuestro compañero que en el Fuego hay un árbol, y el Fuego devora los árboles. Entonces Dios hizo descender lo que oís: {إنها شجرة تخرج في أصل الجحيم} fue alimentada con el fuego y de él fue creada.

Nos contó Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos contó Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal, dijo: nos contó Asbāṭ, de al-Suddī, dijo: Abū Jahl dijo: cuando descendió {إنّ شَجَرَةَ الزّقّومِ}, dijo: la conocéis en el habla de los árabes: yo os la traeré. Entonces llamó a una esclava y dijo: tráeme dátiles y manteca. Y dijo: tomad, “tazaqammū”; este es el zaqqūm con el que Muḥammad os atemoriza. Entonces Dios hizo descender su explicación: {أذلكَ خَيْرٌ نُزُلاً أمْ شَجَرَةُ الزّقّومِ إنّا جَعَلْناها فِتْنَةً للظّالِمِينَ} dijo: para Abū Jahl y sus compañeros.

Me contó Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos contó Abū ʿĀṣim, dijo: nos contó ʿĪsā. Y me contó al-Ḥārith, dijo: nos contó al-Ḥasan, dijo: nos contó Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, Su dicho: {إنّا جَعَلْناها فِتْنَةً للظّالِمينَ} dijo: la frase de Abū Jahl: “el zaqqūm no es sino dátiles y manteca; ‘atazaf-famuhu’”.

Y Su dicho: {طَلْعُها كأنّهُ رُؤُوسُ الشّياطِين} dice —exaltado sea Su recuerdo—: como si el espádice de este árbol —es decir, el árbol del zaqqūm—, en su fealdad y repugnancia, fuese como las cabezas de los demonios en su fealdad.

Y se mencionó que eso está en la lectura de ʿAbd Allāh: «إنّها شَجَرَةٌ نابِتَةٌ فِي أصْلِ الجَحِيمِ»، como:

Nos contó Bishr, dijo: nos contó Yazīd, dijo: nos contó Saʿīd, de Qatāda, Su dicho: {طَلْعُها كأنّهُ رُءُوسُ الشّياطِينُ} dijo: lo asemejó a eso.

Y si alguien dijera: ¿cuál es el sentido de asemejar el espádice de este árbol a las cabezas de los demonios en la fealdad, cuando no tenemos conocimiento del grado de fealdad de las cabezas de los demonios? Pues una cosa solo se ejemplifica con otra para dar a conocer, de lo ejemplificado a aquello con lo que se ejemplifica, por la cercanía de semejanza entre ambos, con conocimiento —por parte de aquel a quien se ejemplifica— de las dos cosas, o de una de ellas. Y es sabido que los idólatras a quienes se dirigió esta aleya no conocían el árbol del zaqqūm, ni las cabezas de los demonios, ni los habían visto, ni a uno de ellos.

Se le dice: En cuanto al árbol del zaqqūm, Dios —exaltado sea Su recuerdo— se lo describió y lo aclaró hasta que supieron qué era y cuál era su cualidad, pues les dijo: {شَجَرَةُ تَخْرُجُ فِي أصْلِ الجَحِيمِ طَلْعُها كأنّهُ رُؤُوسُ الشّياطِين} y no los dejó en ceguera respecto de ello. En cuanto a Su comparación de su espádice con las cabezas de los demonios, digo que para ello hay, en cada caso, un sentido comprensible: uno de ellos es que se haya ejemplificado con las cabezas de los demonios conforme a un uso ya establecido entre los destinatarios de la aleya; pues el uso de la gente ha corrido entre ellos, en su hipérbole, que cuando uno de ellos quiere exagerar en afear algo, dice: “como si fuera un demonio”; este es uno de los dichos. El segundo: que se haya ejemplificado con la cabeza de una serpiente conocida entre los árabes, llamada “shayṭān”; es una serpiente que tiene, según se ha mencionado, una cresta, de rostro y aspecto feos. Y a ella se refirió el rajazista en su dicho:

عَنْجَرِدٌ تَحْلِفُ حِينَ أحْلِفُكمِثْلِ شَيْطانِ الحَماطِ أعْرَفُ

Y se transmite: «عُجَيّزٌ». Y el tercero: que se haya ejemplificado con un brote conocido por “cabezas de demonios”; se mencionó que es de cabeza fea. {فإنّهُمْ لاََكِلُونَ مِنْها فَمالِئُونَ منها البُطُونَ} dice —exaltado sea Su recuerdo—: ciertamente esos idólatras para quienes Dios hizo de este árbol una tentación, comerán de este árbol —que es el árbol del zaqqūm—, y llenarán sus vientres con su zaqqūm.

Notas y Referencias

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