35

El Originador

فاطر Fatir
Aya 20

Versículo (Español)

[35:20] Ni las tinieblas y la luz.

Tafsir de At-Tabari

{Y no las tinieblas ni la luz} (20) La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y no son iguales el ciego y el vidente * ni las tinieblas ni la luz * ni la sombra ni el calor abrasador * y no son iguales los vivos ni los muertos. En verdad, Dios hace oír a quien quiere, y tú no harás oír a quienes están en las tumbas * no eres sino un amonestador}. Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: No son iguales el ciego respecto de la religión de Dios con la que envió a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el vidente, que ha visto en ella su rectitud, y así siguió a Muḥammad y le dio crédito, y aceptó de parte de Dios aquello con lo que lo envió. {Ni las tinieblas} dice: y no son iguales las tinieblas de la incredulidad ni la luz de la fe. {Ni la sombra} se ha dicho: ni el Paraíso. {Ni el calor abrasador} se ha dicho: el Fuego, como si, según ellos, su sentido fuera: no son iguales el Paraíso y el Fuego; y el calor abrasador es a modo del samūm, que son los vientos ardientes. Y Abū ʿUbayda Maʿmar b. al-Muṯannà mencionó, de Ruʾba b. al-ʿAǧǧāǧ, que solía decir: el ḥarūr es de noche, y el samūm es de día. En cuanto a Abū ʿUbayda, dijo: el ḥarūr en este lugar es el del día con el sol. Y en cuanto a al-Farrāʾ, solía decir: el ḥarūr se da de noche y de día, mientras que el samūm no se da de noche, sino que se da únicamente de día.

Y la opinión correcta sobre ello, a mi juicio, es que el ḥarūr se da de noche y de día, aunque en este lugar, que sea como dijo Abū ʿUbayda, es más adecuado: con el sol, porque la sombra solo se da en un día soleado; y ello indica que por ḥarūr se quiso decir: el que se encuentra en el estado en que existe la sombra.

Y Su dicho: {Y no son iguales los vivos ni los muertos} dice: no son iguales los vivos —los corazones— por la fe en Dios y en Su Mensajero, y por el conocimiento de la revelación de Dios, y los muertos —los corazones— por el predominio de la incredulidad sobre ellos, hasta el punto de que ya no comprenden de parte de Dios Su mandato y Su prohibición, ni conocen la guía del extravío. Y todo ello son parábolas que Dios ha propuesto para el creyente y la fe, y para el incrédulo y la incredulidad. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los gentes de la interpretación. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me transmitió mi padre, dijo: me transmitió mi tío, dijo: me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: {Y no son iguales el ciego y el vidente... la aleya}, dijo: es una parábola que Dios ha puesto para la gente de la obediencia y la gente de la desobediencia. Dice: no son iguales el ciego, ni las tinieblas, ni el calor abrasador, ni los muertos: esa es la parábola de la gente de la desobediencia. Y no son iguales el vidente, ni la luz, ni la sombra, ni los vivos: esa es la parábola de la gente de la obediencia.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Y no son iguales el ciego... la aleya} en cuanto a la creación: Él favoreció a unos sobre otros. En cuanto al creyente, es un siervo vivo en su huella, vivo en su visión, vivo en su intención, vivo en su obra. Y en cuanto al incrédulo, es un siervo muerto: muerta su visión, muerto su corazón, muerta su obra.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: {Y no son iguales el ciego y el vidente, ni las tinieblas ni la luz, ni la sombra ni el calor abrasador, y no son iguales los vivos ni los muertos}, dijo: esta es una parábola que Dios ha propuesto: el creyente es vidente en la religión de Dios, y el incrédulo es ciego; y así como no son iguales la sombra y el calor abrasador, ni los vivos y los muertos, así tampoco son iguales este creyente que ve su religión y este ciego. Y recitó: {¿Acaso quien estaba muerto y le dimos vida y le pusimos una luz con la que camina entre la gente?} Dijo: es la guía con la que Dios lo guió y le dio luz. Esta es una parábola que Dios ha propuesto para este creyente que ve su religión y para este incrédulo ciego: hizo al creyente vivo e hizo al incrédulo muerto, muerto de corazón. {¿Acaso quien estaba muerto y le dimos vida?} Dijo: lo guiamos al Islam; como aquel cuyo ejemplo es el de estar en las tinieblas, ciego de corazón, y está en las tinieblas: ¿son iguales este y aquel?

Y los arabistas discreparon acerca del modo de la entrada de «lā» con la partícula de coordinación en Su dicho: {ni las tinieblas ni la luz, ni la sombra ni el calor abrasador}. Algunos gramáticos de Baṣra dijeron: dijo: {ni la sombra ni el calor abrasador}; parece, pues, que «lā» sea redundante, porque si dijeras: “no son iguales ʿAmr ni Zayd” en este sentido, no sería lícito sino que «lā» fuese redundante. Y otros decían: si no entra «lā» con la wāw, es porque se prescinde de ello por haber entrado al comienzo del discurso; pero si se la hace entrar, se pretende con el discurso que cada uno de los dos no sea igual a su compañero. Así, el sentido del discurso, cuando se repite «lā» con la wāw según quien sostiene esta opinión, es: el ciego no es igual al vidente, ni el vidente es igual al ciego; cada uno de los dos no es igual a su compañero.

Notas y Referencias

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