Saba
سبأ SabaVersículo (Español)
[34:19] Dijeron [con arrogancia]: "¡Señor nuestro! Alarga nuestros viajes". Y se perjudicaron a sí mismos, e hice que se convirtieran en historia y los destruí por completo. Sin duda, en esto hay un signo para todo paciente [ante momentos difíciles] agradecido [de los favores de Dios].
Tafsir de At-Tabari
{Y dijeron: «¡Señor nuestro! Aleja entre nuestros viajes». Y se injusticiaron a sí mismos; entonces los hicimos relatos, y los despedazamos con todo despedazamiento. Ciertamente, en ello hay signos para todo muy paciente, muy agradecido} (19)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y dijeron: «¡Señor nuestro! Aleja entre nuestros viajes». Y se injusticiaron a sí mismos; entonces los hicimos relatos, y los despedazamos con todo despedazamiento. Ciertamente, en ello hay signos para todo muy paciente, muy agradecido }
Los lectores discreparon respecto a la lectura de Su dicho:
رَبّنا باعِدْ بينَ أسْفارِنا. Así, la mayoría de los lectores de Medina y de Kufa lo leyeron: رَبّنا باعِدْ بينَ أسْفارِنا, en forma de súplica y petición, con alif; y algunos de la gente de La Meca y de Basora lo leyeron:
«بَعّدْ»
con geminación de la ‘ayn, también como súplica.
Y se mencionó de los antiguos que lo leía:
«رَبّنا باعَدَ بَينَ أسْفارِنا»
como enunciado informativo, de parte de Dios, de que Dios hizo eso con ellos.
Y se transmitió de otro que lo leyó:
«ربنا بَعّد»
también como enunciado informativo, salvo que «el Señor» es vocativo.
Y lo correcto, en cuanto a la lectura, según nosotros, es:
رَبّنا باعِدْ y
«بَعّدْ»,
pues son las dos lecturas conocidas en la recitación de las metrópolis; y lo que no sea ellas no es conocido entre ellos. Además, la interpretación de la gente de la exégesis también confirma la lectura de quien lo leyó en forma de súplica y petición; y eso mismo aleja aún más la otra lectura de lo correcto.
Siendo esa la lectura correcta,
la interpretación del discurso es:
Dijeron: «¡Oh Señor nuestro! Aleja entre nuestros viajes», es decir: pon entre nosotros y el Šām desiertos y yermos, para que montemos las cabalgaduras y llevemos con nosotros provisiones. Y esto indica la ingratitud altiva del pueblo ante la gracia de Dios sobre ellos y Su beneficencia hacia ellos, y su ignorancia del valor del bienestar. Y su Señor se apresuró a responderles,
como se apresuró con quienes dijeron:
«Si esto es la verdad de Tu parte, entonces haz llover sobre nosotros piedras del cielo, o tráenos un castigo doloroso»; les concedió aquello hacia lo que se inclinaron y lo que pidieron en su súplica. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los exegetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Abū Juṣayn, ʿAbd Allāh b. Aḥmad b. Yūnus,
dijo:
nos narró ʿAbṯar,
dijo:
nos narró Ḥuṣayn,
de Abū Mālik, acerca de esta aleya:
فَقالُوا رَبّنا باعِدْ بينَ أسْفارِنا, dijo: Tenían aldeas contiguas hacia el Yemen; unas se veían a otras. Se ensoberbecieron por ello,
y dijeron:
«¡Señor nuestro! Aleja entre nuestros viajes».
Dijo: Entonces Dios envió contra ellos el torrente de al-ʿArim, e hizo que su alimento fuese أَثْل y خَمْط y algo de sidr escaso.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
فَقَالُوا رَبّنا باعِدْ بَيْنَ أَسْفَارِنَا وَظَلَمُوا أَنفُسَهُمْ, dijo: Se ensoberbecieron por su vida holgada,
y dijeron:
«Si el fruto de nuestros jardines estuviera más lejos de lo que está, sería más digno de que lo deseáramos»; y fueron despedazados entre el Šām y Sabaʾ, y se les sustituyeron sus dos jardines por dos jardines de fruto de خَمْط y أَثْل, y algo de sidr escaso.
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda: فَقالُوا رَبّنا باعِدْ بينَ أسْفارِنا. El pueblo se ensoberbeció ante la gracia de Dios y menospreció la generosidad de Dios. Dijo Dios: وَظَلَمُوا أَنفُسَهُمْ فَجَعَلْناهُمْ أَحادِيثَ.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
فَقالُوا رَبّنا باعِدْ بَينَ أَسْفارِنا: «para que pernoctemos en los yermos y los desiertos». فَظَلَمُوا أَنفُسَهُمْ.
Y Su dicho: فَظَلَمُوا أَنفُسَهُمْ. Y su injusticia contra sí mismos fue su obrar en aquello que provoca la ira de Dios contra ellos, de Sus desobediencias, lo cual les hace merecedores del castigo de Dios. فَجَعَلْناهُمْ أَحادِيثَ, es decir: los convertimos en relatos para la gente, poniendo con ellos el ejemplo en el vituperio; y se dice:
«Se dispersó la gente como las manos de Sabaʾ», y «las manos de Sabaʾ», cuando se dispersan y se desgarran.
Y Su dicho: وَمَزّقْناهُمْ كُلّ مُمَزّقٍ, es decir:
los fragmentamos por las tierras, en todo lugar de fragmentación,
como:
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda: وَظَلَمُوا أَنفُسَهُمْ فَجَعَلْناهُمْ أَحادِيثَ وَمَزّقْناهُمْ كُلّ مُمّزّقٍ. Dijo Qatāda:
Dijo ʿĀmir al-Šaʿbī: En cuanto a Ġassān, alcanzaron el Šām; en cuanto a los Anṣār, alcanzaron Yaṯrib; en cuanto a Ḫuzāʿa, alcanzaron Tihāma; y en cuanto a al-Azd, alcanzaron ʿUmān.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
Alegan que ʿImrān b. ʿĀmir —y era el tío del pueblo— era un adivino; vio en su adivinación que su gente sería despedazada y se alejaría unos de otros,
y les dijo:
«Ciertamente, ya he sabido que seréis despedazados. Quien de vosotros tenga aspiración lejana, camello fuerte y odre nuevo, que alcance a Kaʾs o a Karūd».
Dijo: Y fue Wādiʿa b. ʿAmr.
«Y quien de vosotros tenga aspiración cercana y un joven imberbe obstinado, que alcance la tierra de Šann».
Y fue ʿAwf b. ʿAmr; y ellos son quienes son llamados Bāriq.
«Y quien de vosotros quiera una vida apacible y un santuario seguro, que alcance al-Arzayn».
Y fue Ḫuzāʿa.
«Y quien quiera las firmes en el barro, las que alimentan en la sequía, que alcance Yaṯrib, la de las palmeras».
Y fueron al-Aws y al-Ḫazraǧ; y estos son los dos clanes de los Anṣār.
«Y quien quiera vino y masa fermentada, oro y seda, y realeza y mando, que alcance Kūṯā y Buṣrā».
Y fue Ġassān, los Banū Ǧafna, reyes del Šām, y quienes de ellos estaban en Irak.
Dijo Ibn Isḥāq:
He oído a algunos de la gente del saber decir: En realidad, quien dijo estas palabras fue Ṭarīfa, la esposa de ʿImrān b. ʿĀmir; y era adivina, y vio eso en su adivinación.
Y Dios sabe mejor cuál de ambas cosas fue.
Dijo:
Cuando se dispersaron, descendieron conforme a la adivinación de ʿImrān b. ʿĀmir.
Y Su dicho:
إِنّ فِي ذلكَ لاَياتٍ لِكُلّ صَبّارٍ شَكُورٍ. Dice —exaltada sea Su mención—: Ciertamente, en nuestro despedazarlos con todo despedazamiento hay signos, es decir: amonestación, escarmiento e indicación de lo que es debido del derecho de Dios sobre Su siervo: el agradecimiento por Sus mercedes cuando le concede, y el deber de la paciencia ante Su prueba cuando lo examina con una aflicción; para todo muy paciente, muy agradecido por Sus mercedes. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los exegetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda: إِنّ فِي ذلكَ لاَياتٍ لِكُلّ صَبّارٍ شَكُورٍ. Muṭarrif solía decir:
«Qué excelente siervo: muy paciente, muy agradecido; el que, si se le da, agradece; y si se le prueba, es paciente».
Notas y Referencias
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