Saba
سبأ SabaVersículo (Español)
[34:16] Pero se apartaron, entonces envié sobre ellos la inundación [que produjo la ruptura] de las represas [que habían construido], y les cambié sus dos huertos por granjas con frutos amargos, tamarindos y algunos árboles de azufaifo.
Tafsir de At-Tabari
{فَأَعۡرَضُواْ فَأَرۡسَلۡنَا عَلَيۡهِمۡ سَيۡلَ ٱلۡعَرِمِ وَبَدَّلۡنَٰهُم بِجَنَّتَيۡهِمۡ جَنَّتَيۡنِ ذَوَاتَيۡ أُكُلٍ خَمۡطٖ وَأَثۡلٖ وَشَيۡءٖ مِّن سِدۡرٖ قَلِيلٖ} (16)
La explicación de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ فَأَعْرَضُواْ فَأَرْسَلْنَا عَلَيْهِمْ سَيْلَ الْعَرِمِ وَبَدّلْنَاهُمْ بِجَنّاتِهِمْ جَنّتَيْنِ ذَوَاتَيْ أُكُلٍ خَمْطٍ وَأَثْلٍ وَشَيْءٍ مّن سِدْرٍ قَلِيلٍ * ذَلِكَ جَزَيْنَاهُمْ بِمَا كَفَرُواْ وَهَلْ نُجْزِيَ إِلاّ الْكَفُورَ }
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Saba se apartó de la obediencia a su Señor y se desvió de seguir aquello a lo que Sus enviados la llamaban: que Él es su Creador,
como:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
me narró Muḥammad b. Isḥāq, de Wahb b. Munabbih al-Yamānī,
dijo:
Ciertamente, Dios envió a Saba trece profetas, y los desmintieron; y {فَأَرْسَلْنَا عَلَيْهِمْ سَيْلَ العَرِمِ} dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
les abrimos una brecha, cuando se apartaron de creer a Nuestros enviados, en su dique que les retenía las avenidas.
Y al-ʿarim:
es el terraplén (al-masnāt) que retiene el agua;
su singular es:
ʿarma;
y a ello aludió al-Aʿshā en su dicho:
فَفِي ذَاكَ للْمُؤْتَسِي أُسْوَةٌ *** وَمأْرِبُ عَفّى عَلَيْهِ العَرِمْ
رِجامٌ بَنَتْهُ لَهم حِمْيَرٌ *** إذَا جاءَ ماؤُهُمُ لَمْ يَرِمْ
Y el ʿarim —según se mencionó— era de lo que construyó Bilqīs.
Mención de quien dijo eso:
Nos narró Aḥmad b. Ibrāhīm al-Dawraqī,
dijo:
me narró Wahb b. Jarīr,
dijo:
nos narró mi padre,
dijo:
escuché a al-Mughīra b. Ḥakīm,
dijo:
cuando reinó Bilqīs,
su pueblo comenzó a combatirse por el agua de su valle. Dijo:
ella se puso a prohibírselo, pero no la obedecían; entonces dejó su reino y se marchó a un palacio suyo, dejándolos. Y cuando el mal se multiplicó entre ellos y se arrepintieron, acudieron a ella y quisieron que regresara a su reino,
pero ella se negó. Dijeron:
«Regresarás, o te mataremos».
Dijo:
«Vosotros no me obedecéis; no tenéis juicio; no me obedecéis».
Dijeron:
«Te obedeceremos; y no hemos hallado bien alguno entre nosotros después de ti».
Entonces vino y ordenó respecto de su valle, y fue cerrado con el ʿarim. Dijo Aḥmad, dijo Wahb,
dijo mi padre:
Pregunté a al-Mughīra b. Ḥakīm acerca del ʿarim, y dijo:
En la lengua de Ḥimyar es el terraplén (al-masnāt). Así cerró lo que había entre las dos montañas y retuvo el agua detrás del dique; y le hizo compuertas, unas sobre otras; y construyó por debajo de él una gran alberca. Luego dispuso en ella doce desagües, conforme al número de sus ríos. Cuando llegaba la lluvia, la avenida quedaba retenida detrás del dique; entonces ordenaba abrir la compuerta superior, y su agua corría a la alberca. Y ordenaba que se arrojara estiércol en ella; y parte del estiércol salía más rápido que otra parte. No dejaba de estrechar aquellos ríos y de soltar el estiércol en el agua, hasta que todo salía a la vez; y así lo repartía entre ellos, hasta que ocurrió lo que ocurrió entre ella y Salomón.
Nos narró Aḥmad b. ʿUmar al-Baṣrī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ b. Zurayq,
dijo:
nos informó Sharīk, de Abī Isḥāq, de Abī Maysara,
acerca de Su dicho {فَأَرْسَلْنا عَلَيْهِمْ سَيْلَ العَرِمِ}:
dijo:
«El terraplén», en el habla del Yemen.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de la palabra de Dios:
{سَيْلَ العَرِمِ}:
dijo:
«Violento».
Y se dijo:
que al-ʿarim es el nombre de un valle que pertenecía a esa gente.
Mención de quien dijo eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{فَأَرْسَلْنا عَلَيْهِمْ سَيْلَ العَرِمِ}:
dijo:
Era un valle en el Yemen; corría hasta La Meca; ellos regaban, y su avenida desembocaba en él.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda: {فَأَرْسَلْنا عَلَيْهِمْ سَيْلَ العَرِمِ}.
Se nos mencionó que la avenida del ʿarim era un valle al que confluían escorrentías de valles diversos; entonces se dispusieron y cerraron lo que había entre las dos montañas con betún y piedras, y pusieron sobre ello compuertas. Tomaban de su agua lo que necesitaban y retenían de su agua lo que no les concernía.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir:
nos informó ʿUbayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir,
acerca de Su dicho:
{فَأَرْسَلْنا عَلَيْهِمْ سَيْلَ العَرِمِ}:
Un valle llamado al-ʿarim; cuando llovía, los valles del Yemen corrían hacia el ʿarim y el agua se reunía en él. Entonces Saba se dirigió al ʿarim y cerraron lo que había entre las dos montañas, reteniéndolo con roca y betún; y quedó cerrado por un tiempo de la era, sin esperar agua,
es decir:
sin temer.
Y otros dijeron:
Al-ʿarim es un atributo del terraplén (al-masnāt) que tenían, y no su nombre.
Mención de quien dijo eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{سَيْلَ العَرِمِ}:
dijo:
«El violento». Y la causa que Dios dispuso para enviarles aquella avenida —según se me mencionó— fue un roedor que Dios envió contra su dique, y abrió en él un agujero.
Luego los sabios discreparon acerca de la descripción de lo que ocurrió a partir de aquel agujero, de lo que supuso la ruina de sus dos jardines.
Unos dijeron:
La descripción de ello fue que, cuando la avenida encontró una labor en el dique, trabajó en él; luego el agua se desbordó sobre sus jardines, los anegó y arruinó su tierra y sus moradas.
Mención de quien dijo eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
me narró Muḥammad b. Isḥāq, de Wahb b. Munabbih al-Yamānī,
dijo:
Tenían —es decir, Saba— un dique que habían construido como una edificación perpetua; era el que les rechazaba la avenida cuando venía, para que no cubriera sus bienes. Y, según pretendían en su saber de adivinación, su dique no sería destruido sino por un ratón; así que no dejaron rendija entre dos piedras sin atar junto a ella un gato. Cuando llegó su tiempo —y lo que Dios quiso para ellos de anegamiento—, según mencionan, se acercó un ratón rojo a un gato de aquellos gatos y lo acometió, hasta que el gato se retrasó; entonces entró por la rendija que estaba junto a él, se internó en el dique y cavó en él hasta debilitarlo para la avenida, sin que ellos lo supieran. Cuando llegó la avenida, halló una falla y penetró por ella hasta arrancar el dique; se desbordó sobre los bienes y se los llevó, sin dejar de ellos sino lo que Dios mencionó. Y cuando se dispersaron, se asentaron conforme a la adivinación de ʿImrān b. ʿĀmir.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
dijo:
Cuando la gente abandonó la orden de Dios, Dios envió contra ellos un roedor llamado al-khuld, y lo perforó desde abajo hasta que, por su causa, anegó sus jardines y, por su causa, arruinó su tierra, como castigo por sus obras.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir:
nos informó ʿUbayd b. Sulaymān,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir:
Cuando se excedieron y cometieron injusticia —es decir, Saba—, Dios envió contra ellos un roedor, y les abrió el dique; y Dios los anegó.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo:
Dios envió contra él un roedor y lo puso con poder sobre aquello que retenía el agua con la que se regaba; y lo fue destruyendo en las bocas de aquellas piedras y en todo lo que había en ellas de plomo y otras cosas, hasta dejarlas piedras. Luego Dios envió la avenida del ʿarim, y arrancó aquel dique y lo que retenía, y arrancó aquellos dos jardines,
y se los llevó. Y recitó:
{فَأَرْسَلْنا عَلَيْهِمْ سَيْلَ العَرِمِ وَبَدّلْناهُمْ بِجَنّتَيْهِمْ جَنّتَيْنَ}.
Dijo:
Se llevó aquellas aldeas y los dos jardines.
Y otros dijeron:
La descripción de ello fue que el agua con la que hacían prosperar sus jardines corrió hacia un lugar distinto del lugar del que se beneficiaban; y por eso se arruinaron sus jardines.
Mención de quien dijo eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
Dios envió contra ellos —es decir, contra el ʿarim— una bestia de la tierra, y abrió en él un agujero; entonces aquella agua corrió hacia un lugar distinto del lugar del que se beneficiaban. Y Dios les sustituyó, en lugar de sus dos jardines, dos jardines poseedores de {أُكُلٍ خَمْط} —y eso fue cuando desobedecieron y se ensoberbecieron por la vida holgada.
Y la primera opinión es la más acorde con lo que indica el sentido aparente de la Revelación; pues Dios —Exaltado sea Su recuerdo— informó que les envió la avenida del ʿarim, y el envío de ella contra ellos no puede ser sino haciéndola correr sobre ellos, o sobre sus jardines y su tierra, no desviándola de ellos.
Y Su dicho:
{وَبَدّلْناهُمْ بِجَنّتَيْهِمْ جَنّتَيْنِ ذَوَاتيْ أُكُلٍ خَمْطٍ} dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Y les pusimos, en lugar de sus huertos de frutas y frutos, huertos cuyo fruto cosechado era el del arāk.
Y el arāk:
es el khamṭ. Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quien dijo eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
Dios les sustituyó, en lugar de sus dos jardines, dos jardines poseedores de {أُكُلٍ خَمْط},
y el khamṭ:
es el arāk.
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Abī Rajāʾ,
dijo:
escuché a al-Ḥasan
decir acerca de Su dicho:
{ذَوَاتيْ أُكُلٍ خَمْطٍ}:
Creo que dijo:
el khamṭ es el arāk.
Me narró Muḥammad b. ʿUmāra,
dijo:
me narró ʿAbd Allāh b. Mūsā,
dijo:
nos informó Isrāʾīl, de Abī Yaḥyā,
de Mujāhid:
{أُكُلٍ خَمْطٍ}:
dijo:
el khamṭ es el arāk.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā. Y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
{ذَوَاتيْ أُكُلٍ خَمْطٍ}:
dijo:
el arāk.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
{ذَوَاتيْ أُكُلٍ خَمْطٍ} y el khamṭ:
es el arāk,
y su {أُكُل}:
es su baya.
Se me transmitió de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir:
nos informó ʿUbayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir,
acerca de Su dicho:
{وَبَدّلْناهُمْ بِجَنّتَيْهِمْ جَنّتَيْنِ ذَوَاتيْ أُكُلٍ خَمْطٍ}:
Dios les sustituyó los vergeles de frutas y viñas, cuando sus jardines se volvieron khamṭ, que es el arāk.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo,
acerca de Su dicho:
{وَبَدّلْناهُمْ بِجَنّتَيْهِمْ جَنّتَيْنِ}:
Se llevó aquellas aldeas y los dos jardines,
y les sustituyó por lo que te ha informado: {ذَوَاتي أُكُل خَمْط}.
Dijo:
El khamṭ es el arāk.
Dijo:
Puso, en lugar de la vid, arāk; y, en lugar de la fruta, athl; y algo de sidr, poco.
Y los recitadores discreparon en la lectura de ello: la mayoría de los recitadores de las ciudades lo leyeron con tanwīn en {أُكُلٍ}, excepto Abū ʿAmr, que lo anexa (iḍāfa) a {الخمط}, con el sentido de:
«poseedoras del fruto del khamṭ». En cuanto a quienes no lo anexan a {الخمط} y ponen tanwīn en {أُكُل} es porque consideraron que el khamṭ es el {أُكُل}, y lo hicieron volver a él en su flexión. Y con ḍamma en el alif y el kāf de {الأُكُل} lo leyeron los recitadores de las ciudades, excepto Nāfiʿ, que lo aligeraba.
Y lo correcto en la lectura, a mi juicio, es la lectura de quien lo leyó:
{ذَوَاتَيْ أُكُلٍ} con ḍamma en el alif y el kāf, por el consenso de la prueba entre los recitadores; y con tanwīn en {أُكُلٍ}, por la difusión de esa lectura entre los recitadores de las ciudades; sin que yo considere errónea la lectura de quien lo leyó anexándolo a {الخمط}. Pues, en anexarlo o no anexarlo, es análogo a la expresión de los árabes:
«En el huerto de fulano hay uvas de vid (aʿnābu karm)» y «uvas, vid (aʿnābun karm)»: a veces anexan las uvas a la vid porque proceden de ella, y a veces ponen tanwīn, y luego traducen por «vid» en lugar de ellas, puesto que las uvas son el fruto de la vid.
En cuanto al {الأَثْل}, se le llama al-ṭarfāʾ; y se dijo:
un árbol semejante al-ṭarfāʾ, pero más grande que él.
Y se dijo:
que es al-samur.
Mención de quien dijo eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās:
{وَأَثْلٍ}:
dijo:
el athl es el al-ṭarfāʾ.
Y Su dicho:
{وَشَيْءٍ مِنْ سِدْرٍ قَلِيلٍ} dice:
poseedoras de {أُكُل} de khamṭ, y athl, y algo de sidr, poco.
Y Qatāda solía decir acerca de ello lo que:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
me narró Saʿīd,
de Qatāda:
{ذَوَاتَي أُكُلٍ خَمْطٍ وأَثْلٍ وَشَيْءٍ مِنْ سِدْرٍ قَلِيلٍ}:
dijo:
Mientras que el arbolado de la gente era el mejor de los árboles, Dios lo convirtió, por sus obras, en el peor de los árboles.
NOTAS (árabe, diccionario):
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Notas y Referencias
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