3

La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 7

Versículo (Español)

[3:7] Él es Quien te ha revelado el Libro [¡oh, Mujámmad!]. En él hay versículos categóricos de significado evidente, que son la base del Libro, y otros que aceptan interpretaciones. Los que tienen el corazón extraviado siguen solo los interpretables con el fin de sembrar la discordia y hacer una interpretación interesada. Pero Dios conoce su verdadero significado. Los que tienen un conocimiento afirmado, dicen: "Creemos en todos los versículos por igual, todos proceden de nuestro Señor. Aunque solo los dotados de intelecto tienen esto presente.

Tafsir de At-Tabari

{Él es Quien ha hecho descender sobre ti el Libro: en él hay aleyas decisivas (muḥkamāt), que son la Madre del Libro, y otras equívocas (mutashābihāt). En cuanto a aquellos en cuyos corazones hay desviación, siguen lo que de él es equívoco, buscando la sedición y buscando su interpretación; pero nadie conoce su interpretación sino Dios. Y los firmes en el conocimiento dicen: «Creemos en ello; todo procede de nuestro Señor». Y no se amonestan sino los dotados de entendimiento} (7) القول في تأويل قوله تعالى :

{ هُوَ الّذِيَ أَنزَلَ عَلَيْكَ الْكِتَابَ مِنْهُ آيَاتٌ مّحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الْكِتَابِ وَأُخَرُ مُتَشَابِهَاتٌ فَأَمّا الّذِينَ في قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ فَيَتّبِعُونَ مَا تَشَابَهَ مِنْهُ ابْتِغَاءَ الْفِتْنَةِ وَابْتِغَاءَ تَأْوِيلِهِ وَمَا يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إِلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي الْعِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ كُلّ مّنْ عِندِ رَبّنَا وَمَا يَذّكّرُ إِلاّ أُوْلُواْ الألْبَابِ }

Con Su dicho —glorificado sea Su elogio—: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ } quiere decir: Dios, a Quien nada se le oculta ni en la tierra ni en el cielo, { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ } esto es, por «el Libro» entiende: el Corán. Ya hemos expuesto anteriormente la razón por la cual el Corán fue llamado «Libro», de modo que ello dispensa de repetirlo en este lugar.

En cuanto a Su dicho: { مِنْهُ آيَاتٌ مُحْكَمَاتٌ } quiere decir: del Libro hay aleyas; y por «aleyas» entiende las aleyas del Corán. En cuanto a las «decisivas» (muḥkamāt): son aquellas que han sido hechas firmes mediante la elucidación y el detalle, y cuyas pruebas y evidencias han quedado establecidas respecto de aquello para lo cual fueron puestas como indicios: lo lícito y lo ilícito, la promesa y la amenaza, la recompensa y el castigo, el mandato y la prohibición, la noticia y el ejemplo, la exhortación y las lecciones, y lo semejante a ello. Luego —glorificado sea— describió estas aleyas decisivas diciendo que ellas son la Madre del Libro; con ello quiere decir que son el fundamento del Libro, en el cual se halla el sostén de la religión, las obligaciones, las penas legales y todo aquello que las criaturas necesitan en lo tocante a su religión, y lo que se les ha impuesto de obligaciones en su presente y en su porvenir. Solo las llamó «Madre del Libro» porque son la parte principal del Libro y el lugar al que acuden sus gentes cuando lo necesitan. Así actúan los árabes: llaman «madre» a aquello que reúne lo principal de una cosa; llaman «su madre» al estandarte del pueblo que los congrega en los ejércitos, y «su madre» al que administra lo principal de los asuntos de la aldea o la ciudad. Ya lo hemos aclarado anteriormente de manera que dispensa de repetirlo. Y singularizó «Madre del Libro» y no lo pluralizó diciendo: «madres del Libro», pese a haber dicho «ellas», porque pretendía que el conjunto de las aleyas decisivas es la Madre del Libro, no que cada aleya de ellas sea la Madre del Libro. Si el sentido hubiera sido que cada aleya de ellas es la Madre del Libro, sin duda se habría dicho: «ellas son las madres del Libro». Un paralelo del dicho de Dios —poderoso y majestuoso—: { هُنّ أُمّ الكِتَابِ } según la interpretación que hemos mencionado acerca de singularizar «madre» siendo predicado de «ellas», es Su dicho —exaltado sea Su recuerdo—: { وَجَعَلْنَا ابْنَ مَرْيَمَ وأُمّهُ آيَةً } y no dijo «dos signos», porque su sentido es: «Hicimos de ambos un signo», ya que el significado en aquello por lo cual fueron hechos lección para las criaturas es uno. Si hubiera querido informar de cada uno de ellos por separado, de que fue hecho lección para las criaturas, se habría dicho: «Hicimos del hijo de María y de su madre dos signos»¹, pues en cada uno de ellos había para ellos una lección. Esto es así porque María dio a luz sin varón, y su hijo habló en la cuna siendo un niño; en cada uno de ellos hubo para la gente un signo.

Y dijo uno de los gramáticos de Basora: solo se dijo: { هُنّ أُمّ الكِتَابِ } y no se dijo: «ellas son las madres del Libro», a modo de cita literal (ḥikāya), como cuando un hombre dice: «No tengo auxiliares», y tú respondes: «Yo soy tus auxiliares»; o dice: «No tengo semejante», y tú respondes: «Nosotros somos tu semejante». Dijo: y es semejante a «Déjame con dos dátiles», y recitó —de un hombre de Fuqʿas—:

تَعَرّضَتْ لِي بِمَكانٍ حَلّ *** تَعَرّضَ المُهْرَةِ في الطّوَلّ

*** تَعَرّضا لَمْ تَأْلُ عَنْ قَتْلاً لِي ***

«Ḥall» es decir: «yaḥillu bih», a modo de cita literal, porque antes de ello estaba en acusativo; como cuando se dice: «Se llamó: ¡la oración, la oración!», citando las palabras del que dijo: «¡la oración, la oración!». Y dijo: algunos dijeron: en realidad es «an qatlan lī», pero lo convirtió en «ʿan» porque en su lengua «an» ocupa el lugar de «ʿan»; y el acusativo es por mandato, como si dijeras: «¡golpes para Zayd!». Esta opinión no tiene sentido, porque todos esos testimonios con los que se argumentó son, sin duda, citas literales de su estado, según lo que se citó de las palabras de otro y de las expresiones que pronunció; y es sabido que Dios —glorificado sea— no citó de nadie la expresión «Madre del Libro», de modo que pudiera decirse: «se expresó como cita literal de quien dijo eso así».

En cuanto a Su dicho: { وأُخرَ } es el plural de «otra».

Luego discreparon los arabistas acerca de la causa por la cual «أُخر» no se declina. Unos dijeron: «أُخر» no se declina porque es un adjetivo cuyo singular es «أخرى», del mismo modo que no se declinan «جُمع» y «كُتع», porque son adjetivos.

Otros dijeron: solo se dejó sin declinar «الأُخَر» por el incremento de la yāʾ que hay en su singular, y que su plural se construye sobre su singular en la no declinación. Dijeron: y solo se dejó sin declinar «أخرى», como se dejó sin declinar «حمراء» y «بيضاء» en indefinido y definido, por el incremento de la alargada (alif) y la hamza por wāw. Luego se diferenció el plural de «حمراء» y el de «أخرى»: se construyó el plural de «أخرى» sobre su singular, y se dijo: «فُعَل أُخَر», dejándolo sin declinar como se dejó sin declinar «أخرى»; y se construyó el plural de «حمراء» y «بيضاء» de modo distinto a su singular, y se declinó, diciéndose «حُمْر» y «بِيض». Por la diferencia de su estado en el plural, difirió su flexión, y por la coincidencia de su estado en el singular, coincidió su estado en él.

En cuanto a Su dicho: { مُتَشَابِهَاتٌ } su sentido es: semejantes en la recitación, diferentes en el significado; como dijo —glorificado sea—: { وأتُوُا بِهِ مُتَشابِها } esto es, semejante en el aspecto, diferente en el sabor; y como dijo informando de quien informó de los Hijos de Israel que dijo: { إنّ البَقَرَ تَشَابَهَ عَلَيْنَا } queriendo decir: se nos asemejó en la descripción, aunque sus tipos difieran.

Así, la interpretación del discurso es: Aquel a Quien nada se le oculta ni en la tierra ni en el cielo es Quien hizo descender sobre ti, Muhammad, el Corán: de él hay aleyas decisivas por la elucidación; ellas son el fundamento del Libro, sobre el cual se sostiene tu religión y la de tu comunidad, y al cual acudes tú y acuden ellos respecto de lo que se os ha impuesto de las leyes del Islam; y hay otras aleyas que son equívocas en la recitación, diferentes en los significados.

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: { مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ هُمّ أمّ الكتابِ وَأُخَرُ مُتَشَابِهاتٌ } ¿qué es lo decisivo de las aleyas del Libro y qué es lo equívoco de ellas?

Unos dijeron: las decisivas de las aleyas del Corán son aquellas por las que se obra; y son las abrogantes, o las que establecen los dictámenes¹. Y las equívocas de las aleyas son aquellas por las que se deja de obrar: las abrogadas. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Hushaym; dijo: nos informó al-ʿAwwām, de quien se lo narró, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ } dijo: son las tres aleyas que están aquí: { قُلْ تَعَالَوْا أتْلُ ما حَرّمَ رَبّكُمْ عَلَيْكُمْ } hasta tres aleyas; y las que están en Banū Isrāʾīl: { وَقَضَى رَبّكَ ألاّ تَعْبُدُوا إلاّ إيّاهُ } hasta el final de las aleyas.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } Las decisivas: su abrogante, lo lícito, lo ilícito, sus límites, sus obligaciones, aquello en lo que se cree y por lo que se obra. Dijo: { وَأُخَرُ مُتَشابِهاتٌ } Y las equívocas: su abrogado, lo adelantado y lo retrasado, sus parábolas, sus juramentos, aquello en lo que se cree y por lo que no se obra.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ } hasta: { وَأُخَرُ مُتَشَابِهاتٌ } Las decisivas, que son la Madre del Libro: el abrogante por el cual se profesa y se obra¹. Y las equívocas: son las abrogadas por las cuales no se profesa.

Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī en un relato que mencionó, de Abū Mālik y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } hasta Su dicho: { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } En cuanto a las aleyas decisivas: son las abrogantes por las que se obra¹. Y en cuanto a las equívocas: son las abrogadas.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آيَاتٌ مُحْكَمَاتٌ هُمّ أُمّ الكِتابِ } Las decisivas: el abrogante por el cual se obra: lo que Dios hizo lícito en él como lícito y lo que hizo ilícito en él como ilícito¹. Y en cuanto a las equívocas: el abrogado por el cual no se obra, aunque se cree en él.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda acerca de Su dicho: { آياتٌ مُحْكَمَاتٌ } dijo: lo decisivo es aquello por lo que se obra.

Nos narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَماتٌ هُنّ أمّ الكتاب وأخَرُ مُتَشابِهاتٌ } dijo: las decisivas: el abrogante por el cual se obra; y las equívocas: el abrogado por el cual no se obra, aunque se cree en él.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: { آياتٌ مُحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } dijo: las abrogantes. { وأُخَرَ مُتَشابِهاتٌ } dijo: lo que fue abrogado y se dejó de recitar.

Me narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Salama b. Nabīṭ, de al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim; dijo: lo decisivo es lo que no fue abrogado; y lo equívoco de ello es lo que fue abrogado.

Me narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib; dijo: nos informó Yazīd; dijo: nos informó Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: { آياتٌ مُحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } dijo: el abrogante. { وأُخَرُ مُتَشابِهاتٌ } dijo: el abrogado.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَماتٌ هُنّ أمّ الكِتابِ وأخَرُ مُتَشابِهاتٌ } dijo: las decisivas: aquello por lo que se obra.

Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿādh narrar; dijo: nos informó ʿUbayd b. Sulaymān; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: { مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ } esto es: el abrogante por el cual se obra. { وَأُخَرُ مُتَشابِهات } esto es: el abrogado; se cree en él y no se obra por él.

Me narró Aḥmad b. Ḥāzim; dijo: nos narró Abū Nuʿaym; dijo: nos narró Salama, de al-Ḍaḥḥāk: { مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ } dijo: lo que no fue abrogado. { وأُخَرُ مُتَشابِهاتٌ } dijo: lo que ya fue abrogado.

Otros dijeron: las decisivas de las aleyas del Libro son aquello en lo que Dios hizo firme la exposición de lo lícito y lo ilícito¹; y lo equívoco de él es aquello cuyo sentido se asemeja entre sí aunque difieran sus expresiones. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca de Su dicho: { مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ } lo que contiene de lo lícito y lo ilícito; y lo demás es equívoco: unas partes confirman a otras. Es como Su dicho: { وَما يَضِلّ بِهِ إلاّ الفاسِقِينَ } ; y como Su dicho: { كَذَلِكَ يَجْعَلُ اللّهُ الرّجْسَ عَلى الّذِينَ لا يُؤْمِنُونَ } ; y como Su dicho: { وَالّذِينَ اهْتَدَوْا زَادَهُمْ هُدًى وآتاهُمْ تَقْوَاهُمْ }

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: lo mismo.

Otros dijeron: las decisivas de las aleyas del Libro son aquello que no admite en la interpretación sino un solo aspecto¹; y lo equívoco de él es aquello que admite en la interpretación varios aspectos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq; dijo: me narró Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ } En ellas está la prueba del Señor, la protección de los siervos y el rechazo de los adversarios y de lo falso; no admiten variación ni desviación respecto de aquello para lo cual fueron puestas. Y otras son equívocas en la veracidad: admiten variación, desviación y interpretación. Dios probó en ellas a los siervos como los probó en lo lícito y lo ilícito; no se desvían hacia lo falso ni se apartan de la verdad.

Otros dijeron: el sentido de «decisivo» es aquello que Dios hizo firme en las aleyas del Corán sobre los relatos de las comunidades y de sus mensajeros enviados a ellas, y lo detalló mediante su exposición a Muḥammad y a su comunidad. Y lo equívoco es aquello en lo que las expresiones se asemejan en sus relatos al repetirse en las suras: un relato con coincidencia de expresiones y diferencia de significados, y un relato con diferencia de expresiones y coincidencia de significados. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: Ibn Zayd dijo y recitó: { الر كِتابٌ أُحْكِمَتْ آياتُهُ ثُمّ فُصّلَتْ مِنْ لَدُنْ حَكِيمٍ خَبِيرٍ } Dijo: y mencionó el relato del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en veinticuatro aleyas de ella, y el relato de Noé en veinticuatro aleyas de ella. Luego dijo: { تِلكَ مِنْ أنباءِ الغَيْبِ } Luego mencionó: { وَإلى عاد } y recitó hasta llegar a: { وَاسْتَغْفِرُوا رَبّكُمْ } Luego prosiguió, y mencionó a Ṣāliḥ, a Ibrāhīm, a Lūṭ y a Shuʿayb, y concluyó eso. Esto es certeza: «sus aleyas fueron hechas firmes y luego detalladas». Dijo: y lo equívoco es la mención de Moisés en muchos lugares: eso es equívoco, y todo ello es un solo significado; y es equívoco: { اسْلُكْ فِيها } { احْمِلْ فِيها } { اسْلُكْ يَدَكَ } { أدْخِلْ يَدَكَ } { حَيّةً تَسْعَى } { ثُعْبَانٌ مُبِينٌ } Dijo: luego mencionó a Hūd en diez aleyas de ella, a Ṣāliḥ en ocho aleyas de ella, a Ibrāhīm en otras ocho aleyas, a Lūṭ en ocho aleyas de ella, a Shuʿayb en trece aleyas, y a Moisés en cuatro aleyas. Todo esto decide entre los profetas y sus pueblos en esta sura, hasta completar cien aleyas de la sura de Hūd. Luego dijo: { ذَلِكَ مِنْ أنْباءِ القُرَى نَقُصّهُ عَلَيْكَ مِنْها قَائِمٌ وَحَصِيدٌ } Y dijo acerca de lo equívoco del Corán: a quien Dios quiere probar con aflicción y extravío, dice: «¿Qué tiene esto, que no sea así? ¿Qué tiene esto, que no sea así?»

Otros dijeron: más bien, lo decisivo de las aleyas del Corán es aquello cuya interpretación conocen los sabios, y cuyo sentido y exégesis comprenden¹; y lo equívoco es aquello a cuyo conocimiento nadie puede acceder, de lo que Dios se reservó el conocimiento, excluyendo a Sus criaturas: como la noticia del momento de la salida de Jesús hijo de María, el momento de la salida del sol por occidente, el establecimiento de la Hora, la extinción del mundo, y lo semejante a ello; pues eso no lo conoce nadie. Y dijeron: Dios solo llamó equívocas, de las aleyas del Libro, a las letras seccionadas que están al comienzo de algunas suras del Corán, como الم, والمص, والمر, والر, y lo semejante, porque son equívocas en las expresiones y coinciden con las letras del cómputo de ḥisāb al-jummal. Un grupo de judíos, en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, ambicionó obtener por ellas el conocimiento de la duración del Islam y de su gente, y conocer el término del dominio de Muḥammad y de su comunidad; pero Dios desmintió su fábula con ello y les informó de que lo que pretendían conocer por esas letras equívocas no lo alcanzarían ni por ellas ni por otra cosa, y que eso no lo conoce sino Dios. Esta es una opinión transmitida de Jābir b. ʿAbd Allāh b. Riʾāb: que esta aleya descendió acerca de él. Ya hemos mencionado la transmisión de ello de él y de otros que dijeron algo semejante en la interpretación de eso, en la exégesis de Su dicho: { الم ذَلِكَ الكِتابُ لا رَيْبَ فِيهِ } . Esta opinión que hemos mencionado de Jābir b. ʿAbd Allāh es la más cercana a la interpretación de la aleya. Ello porque todo cuanto Dios —poderoso y majestuoso— hizo descender de las aleyas del Corán sobre Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—, solo lo hizo descender como esclarecimiento para él y para su comunidad, y como guía para los mundos. No es admisible que en él haya algo de lo que no tengan necesidad, ni que haya en él algo de lo que tengan necesidad y luego no tengan vía para conocer su interpretación. Siendo así, todo lo que hay en él es de aquello que Sus criaturas necesitan, aunque en parte de ello puedan prescindir de algunos de sus sentidos, aun cuando la necesidad los apremie en muchos sentidos. Eso es como el dicho de Dios —poderoso y majestuoso—: { يَوْمَ يَأتِي بَعْضُ آياتِ رَبّكَ لا يَنْفَعُ نَفْسا إيمَانُها لَمْ تَكُنْ آمَنَتْ مِنْ قَبْلُ أوْ كَسَبَتْ فِي إيمانِها خَيْرا } El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— informó a su comunidad de que esa aleya, sobre la cual Dios —glorificado sea— informó a Sus siervos que, cuando llegue, no beneficiará a un alma su fe si no creyó antes, es la salida del sol por occidente. Así, lo que los siervos necesitaban conocer de ello era saber el momento en que el arrepentimiento deja de ser útil, mediante su descripción, sin precisar aún su determinación por años, meses y días. Dios se lo aclaró mediante la indicación del Libro y se lo explicó por la lengua de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—, como exégesis. Y lo que no necesitan conocer de ello es la medida del lapso entre el momento del descenso de esta aleya y el momento del acontecimiento de esa señal: eso es algo de lo que no tienen necesidad en religión ni en mundo. Ese es el conocimiento que Dios —glorificado sea— se reservó, excluyendo a Sus criaturas, y se lo veló. Eso y lo semejante es el sentido que los judíos pretendieron conocer acerca de la duración de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y de su comunidad, por medio de Su dicho: الم, والمص, والر, والمر, y lo semejante de las letras seccionadas equívocas, sobre las cuales Dios —glorificado sea— informó que no alcanzarían su interpretación por medio de ellas, y que nadie conoce su interpretación sino Dios.

Si lo equívoco es lo que hemos descrito, entonces todo lo demás es decisivo, porque no dejará de ser decisivo: o bien por ser de un solo sentido, sin interpretación distinta de una sola interpretación, y basta con oírlo sin necesidad de una explicación que lo aclare; o bien por ser decisivo aunque tenga aspectos, interpretaciones y variación en muchos sentidos, pues la indicación del sentido pretendido en él proviene o de la explicación de Dios —exaltado sea Su recuerdo— acerca de ello, o de la explicación de Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— a su comunidad; y el conocimiento de ello no se perderá para los sabios de la comunidad, según lo que ya hemos expuesto.

القول في تأويل قوله تعالى : { هُنّ أمّ الكِتابِ }

Ya hemos presentado la explicación de la interpretación de ello mediante la evidencia que atestigua la corrección de lo que dijimos; y mencionaremos la discrepancia de los exégetas al respecto. Discreparon en su interpretación. Unos dijeron: el sentido de Su dicho: { هُنّ أُمّ الكِتابِ } es que son aquellas en las que están las obligaciones, las penas legales y los dictámenes, conforme a lo que nosotros dijimos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró ʿImrān b. Mūsā al-Qazzāz; dijo: nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd; dijo: nos narró Isḥāq b. Suwayd, de Yaḥyā b. Yaʿmar, que dijo acerca de esta aleya: { مُحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } Dijo Yaḥyā: son aquellas en las que están las obligaciones, las penas legales y el sostén de la religión. Y puso para ello un ejemplo, diciendo: la Madre de las Ciudades es La Meca; la Madre de Jurasán es Marw; y la madre de los viajeros —aquellos que remiten a él su asunto y se ocupa de ellos en su viaje—: ese es su «madre».

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: { هُنّ أُمّ الكِتابِ } dijo: ellas son el compendio del Libro.

Otros dijeron: más bien, con ello se pretende las aperturas de las suras, de las cuales se extrae el Corán. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró ʿImrān b. Mūsā; dijo: nos narró ʿAbd al-Wārith b. Saʿīd; dijo: nos narró Isḥāq b. Suwayd, de Abū Fākhita, que dijo acerca de esta aleya: { مِنْهُ آياتٌ مُحْكَمَاتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } Dijo: la Madre del Libro son las aperturas de las suras; de ellas se extrae el Corán¹. { الم ذَلِكَ الكِتابُ } de ellas se extrajo al-Baqara; y { الم اللّهُ لا إلَهَ إلاّ هُوَ } de ellas se extrajo Āl ʿImrān.

القول في تأويل قوله تعالى : { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ }

Con ello —glorificado sea— quiere decir: en cuanto a aquellos en cuyos corazones hay inclinación apartándose de la verdad y desviación de ella. Se dice: fulano se desvió de la verdad: «zāgha fulān ʿan al-ḥaqq», y él se desvía de ella con «zayghan», «zayaghānan», «zayghūgha» y «zuyūghan». Y «azāghahu Allāh»: cuando Dios lo inclina; Él lo hace desviarse. De ello es Su dicho —glorificado sea—: { رَبّنَا لاَ تُزِغْ قُلُوبَنَا } no las inclines de la verdad { بعدَ إذْ هَدَيْتَنا }

En el mismo sentido que hemos dicho hablaron los exégetas. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama; dijo: me narró Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { فأمّا الّذِينَ في قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } es decir: inclinación apartándose de la guía.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca del dicho de Dios: { فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } dijo: duda.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: lo mismo.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } dijo: de la gente de la duda.

Me narró Mūsā b. Hārūn; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī en un relato que mencionó, de Abū Mālik y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra al-Hamdānī, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } En cuanto a la desviación: es la duda.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid; dijo: { زَيْغٌ } : duda. Dijo Ibn Jurayj: { الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } son los hipócritas.

القول في تأويل قوله تعالى : { فَيَتّبِعُونَ مَا تَشَابَهَ مِنْهُ }

Con Su dicho —glorificado sea—: { فَيَتّبِعُونَ ما تَشَابَهَ مِنْهُ } quiere decir: siguen aquello cuyas expresiones se asemejan y cuyos sentidos se diversifican por los aspectos de las interpretaciones, para confirmar —mediante su pretensión de interpretaciones falsas— la extravío y desviación de la senda de la verdad en la que están, engañando con ello a quien es débil en el conocimiento de los aspectos de su interpretación y de las variaciones de sus sentidos. Como:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: { فَيَتّبِعُونَ ما تَشابَهَ مِنْهُ } Hacen que lo decisivo cargue sobre lo equívoco, y lo equívoco sobre lo decisivo, y confunden; y Dios los confundió.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { فَيَتّبِعُونَ مَا تَشَابَهَ مِنْهُ } es decir: aquello que de él se tergiversa y se hace variar, para confirmar con ello lo que han innovado y producido, a fin de que tengan una prueba para lo que dijeron y una duda aparente.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid acerca de Su dicho: { فَيَتّبِعُونَ ما تَشَابَهَ مِنْهُ } dijo: la puerta por la que se extraviaron y en la que perecieron, buscando su interpretación.

Y otros dijeron al respecto lo que:

Me lo narró —me lo narró— Mūsā b. Hārūn; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī acerca de Su dicho: { فَيَتّبِعُونَ ما تَشَابَهَ مِنْهُ } siguen lo abrogado y lo abrogante, y dicen: «¿Por qué esta aleya se obró así y así, y luego vino esta otra aleya y se dejó la primera y se obró por esta otra? ¿Por qué no se obró por esta aleya antes de que viniera la primera que abrogó? ¿Y por qué en un lugar amenaza con el castigo a quien haga una obra que lo hace merecedor del Fuego, y en otro lugar, por su obra, no hace obligatorio el Fuego?»

Los exégetas discreparon acerca de a quién se refiere esta aleya. Unos dijeron: se refiere a la delegación de los cristianos de Najrān que acudió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y disputó con él con lo que disputó, y lo polemizó diciendo: «¿No afirmas que Jesús es el espíritu de Dios y Su palabra?», e interpretaron con ello lo que dicen de incredulidad. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ; dijo: Se dirigieron —es decir, la delegación que acudió al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de los cristianos de Najrān— y polemizaron con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijeron: «¿No afirmas que él es la palabra de Dios y un espíritu procedente de Él?» Dijo: «Sí». Dijeron: «¡Eso nos basta!» Entonces Dios —poderoso y majestuoso— hizo descender: { فأمّا الّذِينَ في قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ فَيَتّبِعُونَ ما تَشَابَهَ مِنْهُ ابْتِغاءَ الفِتْنَةِ } Luego Dios —glorificado sea— hizo descender: { إنّ مَثَلَ عِيسَى عِنْدَ اللّهِ كَمَثَلِ آدَمَ } ... la aleya.

Otros dijeron: más bien, esta aleya descendió acerca de Abū Yāsir b. Akhṭab, su hermano Ḥuyayy b. Akhṭab, y el grupo que debatió con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre la medida de la duración de su dominio y el de su comunidad, y quisieron conocerlo por medio de Su dicho: الم, والمص, والمر, والر. Entonces Dios —glorificado sea— dijo acerca de ellos: { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } es decir: esos judíos cuyos corazones se inclinan apartándose de la guía y de la verdad. { فَيَتّبِعُونَ مَا تَشابَهَ مِنْهُ } es decir: los sentidos de esas letras seccionadas, susceptibles de variación en los diversos aspectos de las interpretaciones, buscando la sedición. Ya hemos mencionado la transmisión de ello anteriormente, al comienzo de la sura en la que se menciona al-Baqara.

Otros dijeron: más bien, Dios —poderoso y majestuoso— quiso con ello a todo innovador que introduce en su religión una innovación contraria a aquello con lo que envió a Su Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, mediante una interpretación que él interpreta a partir de algunas aleyas del Corán susceptibles de interpretaciones, aunque Dios haya hecho firme su exposición, ya sea en Su Libro o en la lengua de Su Mensajero. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda acerca de Su dicho: { فأمّا الّذِين فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ فَيَتّبِعُونَ ما تَشابَهَ مِنْهُ ابْتِغاء الفِتْنَةِ } Y Qatāda, cuando recitaba esta aleya: { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ } decía: si no son los ḥarūriyya y los sabāʾiyya, no sé quiénes son. Por mi vida: en la gente de Badr y de al-Ḥudaybiya, que presenciaron con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el juramento de complacencia, de entre los emigrados y los auxiliares, hay noticia para quien busca noticia y lección para quien busca lección, para quien razona o ve. Los jariyíes salieron, y los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— eran entonces muchos en Medina, Siria e Irak, y sus esposas estaban entonces vivas. Por Dios: no salió de entre ellos varón ni mujer ḥarūrī en absoluto, ni aprobaron lo que ellos sostenían ni los apoyaron en ello; antes bien, transmitían el reproche del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia ellos y el calificativo con que los calificó; los aborrecían en sus corazones, los combatían con sus lenguas, y —por Dios— sus manos se endurecían contra ellos cuando los encontraban. Por mi vida: si el asunto de los jariyíes hubiera sido guía, se habría reunido; pero fue extravío y se dispersó. Así es el asunto cuando procede de otro que Dios: encuentras en él mucha discrepancia. Han adherido a este asunto desde hace largo tiempo: ¿acaso triunfaron en él un día o tuvieron éxito? ¡Gloria a Dios! ¿Cómo no toma lección el último de esta gente del primero? Si hubieran estado sobre una guía que Dios hubiera hecho manifiesta, la habría hecho prosperar y la habría auxiliado; pero estaban sobre una falsedad que Dios desmintió y anuló. Son como los ves: cada vez que les surge un cuerno, Dios anula su argumento, desmiente su fábula y derrama sus sangres¹. Si lo ocultan, es llaga en sus corazones y aflicción sobre ellos; y si lo manifiestan, Dios derrama sus sangres. Ese —por Dios— es una mala religión: evitadla. Por Dios: el judaísmo es una innovación, y el cristianismo es una innovación, y los ḥarūriyya son una innovación, y los sabāʾiyya son una innovación: no descendió con ellas un Libro ni las estableció un profeta.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { فأمّا الّذِينَ في قُلُوبِهِمْ زيْغٌ فَيَتّبِعُون ما تَشابَه مِنْهُ ابْتِغاءَ الفِتْنَةِ وابْتِغاء تأوِيلِهِ } La gente buscó la interpretación y erró la interpretación, y acertó la sedición. Siguieron lo equívoco de él y perecieron por ello. Por mi vida: en los compañeros de Badr y de al-Ḥudaybiya, que presenciaron el juramento de complacencia... y mencionó algo semejante al relato de ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de él.

Me narró Muḥammad b. Khālid b. Khudāsh y Yaʿqūb b. Ibrāhīm; dijeron: nos narró Ismāʿīl b. ʿUlayya, de Ayyūb, de ʿAbd Allāh b. Abī Mulayka, de ʿĀʾisha, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ } hasta Su dicho: { وَما يَذّكَرُ إلاّ أُولُوا الألْبابِ } y dijo: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE DISPUTAN SOBRE ELLO, ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ: GUARDAOS DE ELLOS».

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā; dijo: nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān; dijo: oí a Ayyūb, de ʿAbd Allāh b. Abī Mulayka, de ʿĀʾisha, que dijo: El Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó esta aleya: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ } hasta: { وَما يَذّكَرُ إلاّ أولُوا الألْبابِ } Dijo: y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE DISPUTAN SOBRE ELLO» o dijo: «SE ENZARZAN EN DISPUTA SOBRE ELLO, ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ: GUARDAOS DE ELLOS». Dijo Maṭar, de Ayyūb, que dijo: «NO OS SENTÉIS CON ELLOS, PUES ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ: GUARDAOS DE ELLOS».

Nos narró Ibn Bashshār; dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb; dijo: nos narró Ayyūb, de Ibn Abī Mulayka, de ʿĀʾisha, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, con un sentido semejante.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Ibn Abī Mulayka, de ʿĀʾisha, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: semejante.

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: nos informó al-Ḥārith, de Ayyūb, de Ibn Abī Mulayka, de ʿĀʾisha, esposa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó esta aleya: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَماتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ وَأُخَرُ مُتَشابِهاتٌ } ... toda la aleya, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE SIGUEN LO QUE DE ÉL ES EQUÍVOCO Y A LOS QUE DISPUTAN SOBRE ELLO, ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ; ESOS SON AQUELLOS DE QUIENES DIJO DIOS: NO OS SENTÉIS CON ELLOS».

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Abū Usāma, de Yazīd b. Ibrāhīm, de Ibn Abī Mulayka; dijo: oí a al-Qāsim b. Muḥammad narrar de ʿĀʾisha; dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— recitó esta aleya: { هُوَ الّذِي أنْزَلَ عَلَيْكَ الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَماتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } Luego recitó hasta el final de las aleyas, y dijo: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE SIGUEN LO QUE DE ÉL ES EQUÍVOCO, ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS NOMBRÓ: GUARDAOS DE ELLOS».

Nos narró ʿAlī b. Sahl; dijo: nos narró al-Walīd b. Muslim, de Ḥammād b. Salama, de ʿAbd al-Raḥmān b. al-Qāsim, de su padre, de ʿĀʾisha, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— señaló: { يَتّبِعُونَ ما تَشابَهَ مِنْهُ } y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «DIOS OS HA ADVERTIDO; CUANDO LOS VEÁIS, RECONOCEDLOS».

Nos narró ʿAlī; dijo: nos narró al-Walīd, de Nāfiʿ, de ʿUmar, de ʿĀʾisha, que dijo: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «CUANDO LOS VEÁIS, GUARDAOS DE ELLOS». Luego señaló: { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ فَيَتّبِعُونَ ما تَشابَهَ مِنْهُ } «Y NO OBRAN POR LO DECISIVO DE ÉL».

Me narró Aḥmad b. ʿAbd al-Raḥmān b. Wahb; dijo: nos informó mi tío; dijo: me informó Shabīb b. Saʿīd, de Rūḥ b. al-Qāsim, de Ibn Abī Mulayka, de ʿĀʾisha: Que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— fue preguntado acerca de esta aleya: { فأمّا الّذِينَ فِي قُلُوبِهِمْ زَيْغٌ فَيَتّبِعُونَ ما تَشابَهَ مِنْهُ ابْتِغَاءَ الْفِتْنَةِ وَابْتِغاءَ تَأْوِيلِهِ وَما يَعْلَمُ تَأوِيلَهُ إلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي الْعِلْمِ } y dijo: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE DISPUTAN SOBRE ELLO, ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ: GUARDAOS DE ELLOS».

Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam; dijo: nos narró Khālid b. Nizār, de Nāfiʿ, de Ibn Abī Mulayka, de ʿĀʾisha acerca de esta aleya: { هُوَ الّذِي أنْزَل عَلَيْكَ الكِتابَ } ... la aleya. «la sigue»: «la recita», y luego dice: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE DISPUTAN SOBRE ELLO, GUARDAOS DE ELLOS, PUES ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ».

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró Yazīd b. Hārūn, de Ḥammād b. Salama, de Ibn Abī Mulayka, de al-Qāsim, de ʿĀʾisha, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de esta aleya: { هُو الّذِي أنْزل عَلَيْك الكِتابَ مِنْهُ آياتٌ مُحْكَماتٌ هُنّ أُمّ الكِتابِ } hasta el final de la aleya, dijo: «ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS NOMBRÓ; CUANDO LOS VEÁIS, GUARDAOS DE ELLOS».

Dijo Abū Jaʿfar: Lo que indica el sentido aparente de esta aleya es que descendió acerca de quienes disputaron con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— por lo equívoco de lo que se le hizo descender del Libro de Dios: ya sea en el asunto de Jesús, ya sea en la duración de su dominio y el de su comunidad. Y es más probable que sea acerca de quienes disputaron con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— por lo equívoco relativo a su duración y la de su comunidad, porque Su dicho: { وما يَعْلَمُ تأوِيلَهُ إلاّ اللّهُ } indica que esto es una información acerca de la duración que pretendían conocer por medio de lo equívoco, lo cual no conoce sino Dios. En cuanto al asunto de Jesús y sus circunstancias, Dios informó de ello a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y a su comunidad, y se lo aclaró; es sabido, pues, que no pretendió sino aquello que estaba oculto para los individuos.

القول في تأويل قوله تعالى : { ابْتِغاءَ الْفِتْنَةِ }

Los exégetas discreparon acerca de su interpretación. Unos dijeron: su sentido es: buscar la idolatría. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Mūsā b. Hārūn; dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { ابْتِغاءَ الْفِتْنَةِ } dijo: querer la idolatría.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ acerca de Su dicho: { ابْتِغاء الفِتْنَةِ } esto es, la idolatría.

Otros dijeron: su sentido es buscar las dudas aparentes. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { ابْتِغاءَ الفِتْنَةِ } dijo: las dudas aparentes: con ellas perecieron.

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid acerca de Su dicho: { ابْتِغاءَ الفِتْنَةِ } las dudas aparentes. Dijo: perecieron por ello.

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid: { ابْتِغاءَ الفِتْنَةِ } dijo: las dudas aparentes. Dijo: y las dudas aparentes son aquello con lo que perecieron.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { ابْتِغاءَ الفِتْنَةِ } es decir: la confusión.

La más correcta de las dos opiniones es la de quien dijo: su sentido es querer las dudas aparentes y la confusión. Así, el sentido del discurso es: en cuanto a aquellos en cuyos corazones hay inclinación apartándose de la verdad y desviación de ella, siguen de las aleyas del Libro aquello cuyas expresiones se asemejan y cuya variación admite diversos aspectos de interpretación, por admitir sentidos diferentes, queriendo confundir a sí mismos y a otros, usándolo como argumento para su falsedad a la cual se inclinó su corazón, en lugar de la verdad que Dios aclaró y explicó mediante las aleyas decisivas de Su Libro.

Y esta aleya, aunque descendió acerca de quienes mencionamos de entre la gente de la idolatría, incluye a todo innovador que introduce en la religión de Dios una innovación y cuyo corazón se inclina hacia ella, por una interpretación suya de alguna parte de lo equívoco de las aleyas del Corán; luego disputa con ello y polemiza con la gente de la verdad, apartándose de lo claro de las evidencias de Sus aleyas decisivas, queriendo con ello confundir a la gente de la verdad de entre los creyentes, y buscando conocer la interpretación de aquello que se le hizo equívoco, sea quien sea y sea cual sea la clase de innovación: cristiano, judío, mago, sabāʾī, ḥarūrī, qadarí o jahmí; como dijo —Dios le bendiga y le conceda paz—: «CUANDO VEÁIS A LOS QUE DISPUTAN SOBRE ELLO, ESOS SON AQUELLOS A QUIENES DIOS SE REFIRIÓ: GUARDAOS DE ELLOS». Y como:

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Sufyān, de Maʿmar, de Ibn Ṭāwūs, de su padre, de Ibn ʿAbbās: Se mencionaron ante él los jariyíes y lo que encuentran al huir, y dijo: creen en lo decisivo de él y perecen ante lo equívoco de él. E Ibn ʿAbbās recitó: { وما يَعْلَمُ تأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ } ... la aleya.

Solo dijimos que la opinión que mencionamos es la más correcta de las dos interpretaciones de Su dicho: { ابْتِغاءَ الْفِتْنَةِ } porque aquellos acerca de quienes descendió esta aleya eran gente de idolatría, y lo que pretendían al buscar la interpretación era confundir a los musulmanes y argumentar contra ellos para apartarlos de la verdad en la que estaban. No tiene sentido decir: «hicieron eso queriendo la idolatría», cuando ya eran idólatras.

القول في تأويل قوله تعالى : { وابْتِغاءَ تأوِيلِهِ }

Los exégetas discreparon acerca del sentido de la «interpretación» (taʾwīl) que Dios —glorificado sea— quiso con Su dicho: { وابْتِغاءَ تَأْوِيلِهِ } Unos dijeron: su sentido es el plazo que los judíos querían conocer: el término de la duración del asunto de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— y del asunto de su comunidad, por medio de las letras seccionadas según el cómputo de ḥisāb al-jummal, como «الم», «المص», «الر», «المر» y lo semejante de los plazos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: En cuanto a Su dicho: { وما يَعْلَمُ تأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ } quiere decir: su interpretación en el Día de la Resurrección no la conoce sino Dios.

Otros dijeron: más bien, su sentido es: las consecuencias del Corán. Y dijeron: solo pretendían saber cuándo vendría el abrogante de los dictámenes que Dios —glorificado sea— había legislado para la gente del Islam antes de su llegada, y abrogó lo que había legislado antes. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { وَابْتِغَاءَ تَأْوِيلِهِ } Pretendían conocer la interpretación del Corán, es decir, sus consecuencias. Dijo Dios: { وَمَا يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ } Y su interpretación: sus consecuencias; cuándo viene lo abrogante de él y abroga lo abrogado.

Otros dijeron: su sentido es: buscar la interpretación de lo equívoco de las aleyas del Corán, interpretándolo —puesto que tiene aspectos y variaciones en las interpretaciones— conforme a la desviación que hay en sus corazones y al extravío en el que se han instalado. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { وَابْتِغاءَ تَأْوِيلِهِ } esto es, conforme al extravío en el que se han instalado en su dicho: «creamos» y «decretamos».

La opinión de Ibn ʿAbbās —que la búsqueda de la interpretación que la gente buscó en lo equívoco es conocer el término de la duración y el momento del establecimiento de la Hora— y lo que mencionamos de al-Suddī —que buscaron y quisieron conocer el momento de aquello que ha de venir antes de su llegada— es lo más correcto; aunque al-Suddī descuidó el sentido al restringirlo a que su significado sea: que la gente buscó conocer el momento de la llegada del abrogante de lo que había sido hecho firme antes.

Solo dijimos que la búsqueda de la gente por conocer el momento de aquello que ha de venir antes de su llegada —cuyo conocimiento está velado para ellos y para otros— por medio de lo equívoco de las aleyas del Corán es la interpretación más adecuada de Su dicho: { وَابْتِغاءَ تَأْوِيلِهِ } por lo que ya hemos demostrado antes: que Dios —glorificado sea— informó de que esa interpretación no la conoce sino Dios. Y no hay duda de que el sentido de «decretamos» y «hicimos» lo conocen muchos ignorantes de entre la gente de la idolatría, con mayor razón la gente de la fe y los firmes en el conocimiento.

القول في تأويل قوله تعالى : { وَما يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا }

Con ello —glorificado sea— quiere decir: nadie conoce el momento del establecimiento de la Hora, ni el término de la duración del dominio de Muḥammad y de su comunidad, ni lo que ha de acontecer, sino Dios, excluyendo a los demás seres humanos que esperaron alcanzar el conocimiento de ello por medio del cálculo, la astrología y la adivinación.

En cuanto a los firmes en el conocimiento, dicen: «Creemos en ello; todo procede de nuestro Señor». No lo conocen; pero su superioridad de conocimiento respecto de otros consiste en saber que Dios es Quien lo conoce, excluyendo a los demás de Sus criaturas.

Los exégetas discreparon acerca de ello: si «los firmes» está coordinado con el nombre de Dios, implicando que ellos conocen la interpretación de lo equívoco; o si su mención es un nuevo inicio, informando de ellos que dicen: «Creemos en lo equívoco», y confirmando que el conocimiento de ello no lo conoce sino Dios. Unos dijeron: su sentido es: nadie conoce su interpretación sino Dios solo, en exclusiva. Y en cuanto a los firmes en el conocimiento, se inicia la información acerca de ellos: que dicen: «Creemos en lo equívoco y en lo decisivo, y todo ello procede de Dios». (Se menciona a quienes dijeron eso:)

Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam; dijo: nos narró Khālid b. Nizār, de Nāfiʿ, de Ibn Abī Mulayka, de ʿĀʾisha, acerca de Su dicho: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ } Dijo: parte de su firmeza en el conocimiento fue que creyeron en lo decisivo y en lo equívoco, sin conocer su interpretación.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Ibn Ṭāwūs, de su padre; dijo: Ibn ʿAbbās solía decir: { وَما يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ } Dicen los firmes: «Creemos en ello».

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo: me informó Ibn Abī al-Zinād; dijo: Hishām b. ʿUrwa dijo: mi padre solía decir acerca de esta aleya: { وَمَا يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } que los firmes en el conocimiento no conocen su interpretación, pero dicen: { آمنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا }

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ; dijo: nos narró ʿUbayd Allāh, de Abū Nahīk al-Asadī acerca de Su dicho: { وَما يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } Dijo: vosotros enlazáis esta aleya, pero está cortada: { وَما يَعْلَمُ تَأْويلَهُ إلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنَا } Su conocimiento se detuvo en el dicho que dijeron.

Nos narró al-Muthannā; dijo: nos narró Ibn Dukayn; dijo: nos narró ʿAmr b. ʿUthmān b. ʿAbd Allāh b. Mawhab; dijo: oí a ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz decir: { الرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } El conocimiento de los firmes en el conocimiento acerca de la interpretación del Corán se detuvo en que dijeron: { آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنَا }

Me narró Yūnus; dijo: nos informó Ashhab, de Mālik acerca de Su dicho: { وَما يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ } Dijo: luego comenzó diciendo: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } Y no conocen su interpretación.

Otros dijeron: más bien, su sentido es: nadie conoce su interpretación sino Dios y los firmes en el conocimiento; y, pese a conocerlo y a su firmeza en el conocimiento, { يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنَا } Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, que dijo: Yo soy de quienes conocen su interpretación.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } conocen su interpretación y dicen: «Creemos en ello».

Me narró al-Muthannā; dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa; dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } conocen su interpretación y dicen: «Creemos en ello».

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } conocen su interpretación y dicen: «Creemos en ello».

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { وَما يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ } lo que quiso, sino Dios y los firmes en el conocimiento, que dicen: «Creemos en ello». ¿Cómo habría de diferir, siendo una sola palabra de un solo Señor? Luego devolvieron la interpretación de lo equívoco a lo que conocieron de la interpretación de lo decisivo, que no admite sino una sola interpretación; así el Libro se armonizó en su dicho, unas partes confirmaron a otras, la prueba se hizo efectiva, la excusa se manifestó, lo falso fue removido y la incredulidad fue aplastada.

Quien sostuvo la primera opinión y dijo que los firmes no conocen su interpretación, y que Dios solo informó de ellos por su fe y su confirmación de que procede de Dios, eleva «los firmes en el conocimiento» como inicio, según los basoríes, y hace su predicado «dicen: creemos en ello». En cuanto a algunos kufíes, lo elevan por el retorno de su mención en «dicen», y algunos por la oración del predicado sobre ellos, que es «dicen». Y quien sostuvo la segunda opinión, afirmando que los firmes conocen su interpretación, coordinó «los firmes» con el nombre de Dios y los elevó por coordinación con Él.

Lo correcto para nosotros es que están elevados por la oración de su predicado que viene después de ellos, que es «dicen», por lo que ya hemos aclarado antes: que no conocen la interpretación de lo equívoco que Dios —poderoso y majestuoso— mencionó en esta aleya. Y, según me ha llegado, además, en la lectura de Ubayy: «y dicen los firmes en el conocimiento», como mencionamos de Ibn ʿAbbās que solía recitarlo¹; y en la lectura de ʿAbd Allāh: «su interpretación no está sino junto a Dios, y los firmes en el conocimiento dicen».

En cuanto al sentido de «taʾwīl» en el habla de los árabes: es la explicación, el retorno y el destino. Algunos transmisores recitaron un verso de al-Aʿshā:

على أنّها كانَتْ تَأَوّلُ حُبّها *** تَأَوّلَ رِبْعيّ السّقابِ فأصْحَبا

Su origen proviene de «āl al-shayʾ ilā kadhā», cuando llega a ello y retorna: «yaʾūlu awlan». Y «awwal­tuhu anā»: lo hice llegar a ello. Y se ha dicho que Su dicho: { وأحْسَنُ تَأْوِيلاً } es decir: «retribución», porque la retribución es aquello a lo que llega el asunto de la gente y a lo que termina. Y con Su dicho «taʾawwala ḥubbahā» quiere decir: la explicación de su amor y su retorno. Solo pretende con ello que su amor era pequeño en su corazón, y pasó de lo pequeño a lo grande; no dejó de crecer hasta hacerse antiguo, como el pequeño camello lactante que no deja de crecer hasta hacerse antiguo y grande como su madre. Y este verso también se recita:

على أنّها كانَتْ تَوَابِعُ حُبّها *** تَوَالَى رِبْعِيّ السّقابِ فأصْحَبا

القول في تأويل قوله تعالى : { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ }

Por «los firmes en el conocimiento» entiende: los sabios que han perfeccionado su ciencia, la han comprendido y la han conservado con una conservación tal que no entra en su conocimiento y ciencia, respecto de lo que han sabido, duda ni confusión. El origen de ello es la firmeza de una cosa en otra: su estabilidad y su penetración en ella. Se dice: la fe se afianzó en el corazón de fulano: «rasakha al-īmān fī qalb fulān», y se afianza con «raskhan» y «rusūkhan».

Se ha transmitido acerca de su descripción un relato del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y es lo que:

Nos narró Mūsā b. Sahl al-Ramlī; dijo: nos narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh; dijo: nos narró Fayāḍ b. Muḥammad al-Raqqī; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Yazīd b. Ādam, de Abū al-Dardāʾ y Abū Umāma; dijeron: Se preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: «¿Quién es el firme en el conocimiento?» Dijo: «QUIEN ES JUSTA SU MANO DERECHA, VERAZ SU LENGUA, RECTO SU CORAZÓN, Y CASTO SU VIENTRE: ESE ES EL FIRME EN EL CONOCIMIENTO».

Me narró al-Muthannā y Aḥmad b. al-Ḥasan al-Tirmidhī; dijeron: nos narró Nuʿaym b. Ḥammād; dijo: nos narró Fayāḍ al-Raqqī; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Yazīd al-Awdī —dijo: y había alcanzado a los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz——; dijo: nos narraron Anas b. Mālik, Abū Umāma y Abū al-Dardāʾ: que se preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de los firmes en el conocimiento, y dijo: «QUIEN ES JUSTA SU MANO DERECHA, VERAZ SU LENGUA, RECTO SU CORAZÓN, Y CASTOS SU VIENTRE Y SU SEXO¹: ESE ES EL FIRME EN EL CONOCIMIENTO».

Un grupo de exégetas dijo: Dios —poderoso y majestuoso— solo los llamó «firmes en el conocimiento» por su dicho: { آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Jābir, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās; dijo: { الرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ } dijo: los firmes son aquellos que dicen: «Creemos en ello; todo procede de nuestro Señor».

Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } son los creyentes, pues ellos { يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ } en lo abrogante y lo abrogado, { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا }

Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj; dijo: Ibn Jurayj dijo: Ibn ʿAbbās dijo: ʿAbd Allāh b. Salām dijo: { الرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } y su conocimiento es su dicho. Dijo Ibn Jurayj: { الرّاسِخُونَ فِي العِلم يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ } y son aquellos que dicen: { رَبّنَا لا تُزِغْ قُلُوبَنَا } y dicen: { رَبّنَا إنّكَ جَامِعُ النّاسِ لِيَوْمٍ لا رَيْبَ فِيهِ } ... la aleya.

En cuanto a la interpretación de Su dicho: { يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ } quiere decir: los firmes en el conocimiento dicen: «Hemos creído en lo equívoco de las aleyas del Libro, y que es verdad, aunque no conozcamos su interpretación». Y:

Me narró Aḥmad b. Ḥāzim; dijo: nos narró Abū Nuʿaym; dijo: nos narró Salama b. Nabīṭ, de al-Ḍaḥḥāk: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ } dijo: lo decisivo y lo equívoco.

القول في تأويل قوله تعالى : { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنَا }

Con Su dicho —glorificado sea—: { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } quiere decir: todo lo decisivo del Libro y lo equívoco de él procede de nuestro Señor: es Su descenso y Su revelación a Su Profeta Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Como:

Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Jābir, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } dijo: es decir, lo que fue abrogado de él y lo que no fue abrogado.

Nos narró Bishr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda acerca de Su dicho: { وَما يَعْلَمُ تَأْوِيلَهُ إلاّ اللّهُ وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } Dijeron: { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } Creyeron en lo equívoco de él y obraron por lo decisivo de él.

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan; dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ acerca de Su dicho: { كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنا } Dicen: lo decisivo y lo equívoco proceden de nuestro Señor.

Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ يَقُولُونَ آمَنّا بِهِ كُلّ مِنْ عِنْدِ رَبّنَا } Cree en lo decisivo y lo profesa por ello, y cree en lo equívoco y no lo profesa por ello; y todo ello procede de Dios.

Nos narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos informó Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: { وَالرّاسِخُونَ فِي العِلْمِ } obran por ello. Dicen: obramos por lo decisivo y creemos en ello, y creemos en lo equívoco y no obramos por ello; y todo procede de nuestro Señor.

Los arabistas discreparon acerca del régimen de «كل» cuando se omite en él lo añadido. Unos gramáticos de Basora dijeron: es lícito suprimir aquello a lo que «كل» estaba añadido en este lugar porque es un nombre, como Su dicho: { إنّا كُلّ فِيهَا } con el sentido: «en verdad, todos nosotros estamos en ella». Dijo: y «كل» no puede llevar omitido en sí cuando es adjetivo; no se dice: «pasé junto a la gente, todo». Solo lleva omitido cuando lo haces nombre. Si «إنا كلا فيها» fuera como adjetivo, no sería lícito, porque la omisión en él es débil y no se afianza en todo lugar. Algunos gramáticos de Kufa consideraban que la omisión en él, sea adjetivo o nombre, es igual, porque no es lícito suprimir lo que viene después de él sino cuando es suficiente por sí mismo respecto de aquello a lo que se añadía de lo omitido; y no es lícito que sea suficiente en un estado y no lo sea en otro. Dijo: el camino de «todo» y «parte» en indicar por sí mismos lo que viene después de ellos y en bastar respecto de ello es uno en todo estado, sea adjetivo o nombre. Esta segunda opinión es la más conforme con la analogía, porque si es suficiente por sí mismo respecto de lo omitido en un estado por su indicación de ello, entonces su régimen es que, siempre que se encuentre indicando lo que viene después de él, sea suficiente respecto de ello.

القول في تأويل قوله تعالى : { وَما يَذّكّرُ إلاّ أُولُوا الألْبابِ }

Con ello —glorificado sea— quiere decir: nadie recuerda, se amonesta y se abstiene de decir sobre lo equívoco de las aleyas del Libro de Dios aquello de lo que no tiene conocimiento, sino los dotados de intelectos y entendimiento. Y:

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Jaʿfar b. al-Zubayr: { وَما يَذّكّرُ إلاّ أولُوا الألْبابِ } Dice: nadie se acuerda en algo como esto —es decir, en devolver la interpretación de lo equívoco a lo que ya se conoce de la interpretación de lo decisivo, hasta que ambos se armonicen en un solo sentido— sino los dotados de entendimiento.

Notas y Referencias

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