La Familia de Imran
آل عمران Ali 'ImranVersículo (Español)
[3:37] El Señor la aceptó complacido, e hizo que se educase correctamente y la confió a Zacarías. Cada vez que Zacarías ingresaba al templo la encontraba provista de alimentos, y le preguntaba: "¡María! ¿De dónde obtuviste eso?" Ella respondía: "Proviene de Dios, porque Dios sustenta sin medida a quien quiere".
Tafsir de At-Tabari
{فَتَقَبَّلَهَا رَبُّهَا بِقَبُولٍ حَسَنٖ وَأَنۢبَتَهَا نَبَاتًا حَسَنٗا وَكَفَّلَهَا زَكَرِيَّاۖ كُلَّمَا دَخَلَ عَلَيۡهَا زَكَرِيَّا ٱلۡمِحۡرَابَ وَجَدَ عِندَهَا رِزۡقٗاۖ قَالَ يَٰمَرۡيَمُ أَنَّىٰ لَكِ هَٰذَاۖ قَالَتۡ هُوَ مِنۡ عِندِ ٱللَّهِۖ إِنَّ ٱللَّهَ يَرۡزُقُ مَن يَشَآءُ بِغَيۡرِ حِسَابٍ} (37)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ فَتَقَبّلَهَا رَبّهَا بِقَبُولٍ حَسَنٍ وَأَنبَتَهَا نَبَاتاً حَسَناً وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا كُلّمَا دَخَلَ عَلَيْهَا زَكَرِيّا الْمِحْرَابَ وَجَدَ عِندَهَا رِزْقاً قَالَ يَمَرْيَمُ أَنّىَ لَكِ هَذَا قَالَتْ هُوَ مِنْ عِندِ اللّهِ إنّ اللّهَ يَرْزُقُ مَن يَشَآءُ بِغَيْرِ حِسَابٍ }
Con ello —glorificado sea— quiere decir: que aceptó a María de su madre Ḥanna, por haberla consagrado a la iglesia y a su servicio, y al servicio de su Señor, con una aceptación buena.
Y «la aceptación» (al-qabūl) es un maṣdar derivado de «su Señor la aceptó». Así, el maṣdar se ha expresado con una forma distinta de la del verbo; pues si se hubiera mantenido la forma del verbo habría sido: «fa-taqabbalahā rabbuhā taqabbulan ḥasanan». Los árabes hacen esto con frecuencia: traen los maṣādir conforme a las raíces de los verbos, aunque las formas verbales difieran por añadiduras. Así dicen: «fulano habló un hablar (kalāman)»; y si el maṣdar se hubiera sacado según el verbo se diría: «fulano habló un hablar (takalluman)». Y de ello es Su dicho: { وأنْبَتَها نَباتا حَسَنا } y no dijo: «inbātan ḥasanan».
Se mencionó de Abū ʿAmr b. al-ʿAlāʾ que dijo: «No hemos oído a los árabes poner ḍamma en la qāf de qabūl; y la analogía exigiría el ḍamm, porque es un maṣdar como ad-duḫūl y al-ḫurūǧ». Dijo: «Y no he oído en el habla de los árabes otra palabra que se le parezca».
Se me transmitió esto de Abū ʿUbayd, quien dijo: me informó al-Yazīdī de Abū ʿAmr.
En cuanto a Su dicho: { وأنْبَتَها نَباتا حَسَنا } su sentido es: que su Señor la hizo crecer, en Su sustento y provisión, con un crecimiento bueno, hasta que se completó y llegó a ser una mujer adulta, plena y acabada.
Como:
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, quien dijo: Dios —poderoso y majestuoso— dijo: { فَتَقَبّلَهَا رَبّهَا بِقَبولٍ حَسَنٍ } dijo: aceptó de su madre lo que quiso para ella respecto de la iglesia, y la recompensó por ello; { وَأَنْبَتَهَا } dijo: creció en el sustento de Dios.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا }.
Los recitadores discreparon en la lectura de Su dicho: { وَكَفّلَهَا }. La leyeron la mayoría de los recitadores de la gente del Ḥiǧāz, de Medina y de Baṣra: «wa-kafalahā», con la fāʾ aligerada, con el sentido de: Zacarías la incorporó consigo, atendiendo a la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: { يُلْقُونَ أقْلامَهُمْ أيّهُمْ يَكْفُلُ مَرْيَم }.
Y la leyó la mayoría de los recitadores de los kufíes: { وَكَفّلَها زَكَرِيّا } con el sentido de: Dios se la confió a Zacarías.
Y la más correcta de las dos lecturas, a mi juicio, es la de quien leyó: { وكَفّلَها } con la fāʾ intensificada, con el sentido de: Dios se la confió a Zacarías; es decir: Dios la incorporó a él¹. Pues también Zacarías la incorporó a sí, por la obligación que Dios le impuso de incorporarla mediante el sorteo que Dios hizo salir a su favor, y el signo que manifestó a sus adversarios en ello, con lo cual lo hizo más merecedor que ellos, ya que se sorteó con quien disputaba con él por ella. Se nos ha transmitido que Zacarías y sus adversarios, respecto de María —cuando disputaron sobre quién la tendría a su cargo—, echaron suertes con sus varillas y las arrojaron al río al-Urdunn.
Unos sabios dijeron: se asentó la varilla de Zacarías, quedando en pie sin que el agua la arrastrara, mientras el agua arrastró las varillas de los otros; y Dios hizo de ello para Zacarías una señal de que era el más digno entre los que contendían por ella.
Otros dijeron: más bien la varilla de Zacarías ascendió en el río, mientras las varillas de los otros descendieron con la corriente y se fueron; y eso fue para él un signo de Dios de que era el más merecedor de ella entre la gente. Fuera cual fuera de los dos hechos, no hay duda de que fue un decreto de Dios en favor de Zacarías contra sus adversarios, de que él era el más digno de ella. Y siendo así, Zacarías no la incorporó a sí sino por la incorporación de Dios de ella a él, por Su decreto a su favor frente a sus adversarios cuando rivalizaron por ella y disputaron sobre quién era el más digno.
Y siendo así, queda claro que la lectura más correcta es la que escogimos: la intensificación en «kafّalahā».
En cuanto a lo que alegaron quienes la leyeron con la fāʾ aligerada, basándose en la palabra de Dios: { أيّهُمْ يَكْفُلُ مَرْيَم } y que lo que obliga a la corrección de su elección es el aligeramiento en Su dicho: { وَكَفّلَهَا }, ello es un argumento que indica la debilidad del recurso de quien se apoya en él. Pues no es imposible para alguien dotado de razón decir: «fulano se hizo cargo de fulano, y fulano lo hizo cargo». Así también aquí: «la gente arrojó sus cálamos: quién se hará cargo de María», por el hecho de que Dios se la confió, mediante el decreto con el que decide entre ellos respecto de ella cuando arrojan los cálamos.
Asimismo discreparon los recitadores en la lectura de «Zakarīyā»: la mayoría de los recitadores de Medina la leyeron con alargamiento, y la mayoría de los recitadores de Kufa la leyeron con acortamiento. Son dos lenguas conocidas y dos lecturas difundidas en la recitación de los musulmanes; y no hay, en leer una u otra, discrepancia en el sentido. Cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta.
Sin embargo, lo correcto para nosotros, si se alarga «Zakarīyā», es que se ponga en acusativo sin tanwīn, porque es un nombre de los nombres de los extranjeros que no declina; y porque nuestra lectura en «kafّalahā» es con intensificación y pesadez de la fāʾ, de modo que Zakarīyāʾ queda en acusativo por el verbo que recae sobre él. Y en Zakarīyā hay una tercera lengua que no es lícito recitar, por contradecir los muṣḥaf de los musulmanes: «Zakarīy», suprimiendo la alif de alargamiento y la yāʾ quiescente; los árabes lo asemejan al nombre nisba, le ponen tanwīn y lo hacen declinar en los casos como la yāʾ de nisba.
Así, la interpretación del discurso es: Dios la incorporó a Zacarías, como en el dicho del poeta:
*** فَهُوَ لِضُلاّلِ الهَوَامِ كافِلُ***
Se quiere decir: que cuando se extravió lo extraviado del ganado disperso y esparcido, él lo incorpora a sí y lo reúne.
Y se ha transmitido:
*** فَهُوَ لِضُلاّلِ الهَوَافِي كافِلُ ***
con el sentido de que, cuando se desmandó y huyó del ganado, él lo incorpora; de la expresión: «hafā aẓ-ẓalīm», cuando acelera el vuelo. Y se dice al hombre: «¿Por qué te haces cargo de toda cosa extraviada?», queriendo decir: la incorporas a ti y la tomas.
Y en el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAbd ar-Raḥmān b. al-Aswad aṭ-Ṭafāwī; dijo: nos narró Muḥammad b. Rabīʿa, de an-Naḍr b. ʿArabī, de ʿIkrima, sobre Su dicho: { إِذْ يُلْقُونَ أقْلاَمَهُمْ أيّهُمْ يَكْفُلُ مَرْيَمَ } dijo: arrojaron sus cálamos y la corriente se los llevó, excepto el cálamo de Zacarías, que ascendía; y Zacarías se hizo cargo de ella.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre, de ar-Rabīʿ, sobre Su dicho: { وكَفّلَهَا زَكَرِيّا } dijo: la incorporó a él. Dijo: arrojaron sus cálamos, es decir, sus varas. Dijo: las arrojaron hacia la dirección de la corriente del agua, y la vara de Zacarías encaró la corriente y los venció en el sorteo.
Me narró Mūsā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, quien dijo: Dios —poderoso y majestuoso— dijo: { فَتَقَبَلّهَا رَبّهَا بِقَبُولٍ حَسَنٍ وأنْبَتَهَا نَباتا حَسَنا } y su madre se fue con ella envuelta en sus paños —es decir, la madre de María— con María cuando la dio a luz, hacia el miḥrāb; y algunos dijeron: se fue cuando alcanzó la edad, hacia el miḥrāb. Y los que escribían la Torá, cuando se les traía una persona para probarla, echaban suertes sobre ella: quién la tomaría para instruirla. Zacarías era el mejor de ellos entonces y estaba entre ellos; y la tía materna de María estaba bajo su tutela. Cuando la llevaron, echaron suertes sobre ella. Zacarías les dijo: «Yo soy el más digno de vosotros respecto de ella: su tía materna está conmigo». Pero se negaron. Salieron al río Jordán y arrojaron los cálamos con los que escribían: cuál de sus cálamos quedaría en pie para hacerse cargo de ella. Los cálamos corrieron, y el cálamo de Zacarías quedó en pie sobre su punta como si estuviera en barro. Entonces tomó a la muchacha¹. Y eso es la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: { وَكَفَلَهَا زَكَرِيّا } y Zacarías la puso con él en su casa, que es el miḥrāb.
Nos narró Bišr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا } es decir: la incorporó a él.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim; dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, sobre Su dicho: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا } dijo: les ganó el sorteo con su cálamo.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa; dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre, de Qatāda, quien dijo: María era hija de su señor y de su imām. Dijo: sus rabinos rivalizaron por ella, y echaron suertes con sus flechas sobre quién se haría cargo de ella. Qatāda dijo: Zacarías era el esposo de su hermana, y se hizo cargo de ella; estaba con él y la acogió.
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de al-Qāsim b. Abī Bazza, quien le informó, de ʿIkrima; y Abū Bakr, de ʿIkrima, que dijo: luego salió con ella —es decir, la madre de María con María— envuelta en sus paños, llevándola a la casa del sacerdote, hijo de Hārūn, hermano de Mūsā b. ʿImrān. Dijo: ellos entonces se encargaban, en Bayt al-Maqdis, de lo que corresponde a los guardianes, como los guardianes de la Kaʿba. Ella les dijo: «Tomad esta ofrenda votiva: la he consagrado y es mi hija; y no entra en la iglesia una menstruante, y yo no la devolveré a mi casa». Ellos dijeron: «Esta es la hija de nuestro imām» —ʿImrān los dirigía en la oración— y el encargado de su sacrificio. Zacarías dijo: «Entregádmela, pues su tía materna está conmigo». Dijeron: «No se nos aquieta el ánimo: es la hija de nuestro imām». Entonces echaron suertes: echaron suertes con sus cálamos sobre ella, con los cálamos con los que escribían la Torá; Zacarías los venció en el sorteo y se hizo cargo de ella.
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, quien dijo: me informó Yaʿlā b. Muslim, de Saʿīd b. Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Zacarías la puso con él en su miḥrāb. Dijo Dios —poderoso y majestuoso—: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا }. Ḥaǧǧāǧ dijo: Ibn Ǧurayǧ dijo: «al-kāhin» en su habla significa: el sabio.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Ǧaʿfar b. az-Zubayr: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا } después de su padre y su madre, recordando su orfandad. Luego relató su historia y la historia de Zacarías.
Nos narró al-Muṯannā; dijo: nos narró al-Ḥamānī; dijo: nos narró Šarīk, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Ǧubayr, sobre Su dicho: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا } dijo: estaba con él.
Me narró ʿAlī b. Sahl; dijo: nos narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Yaʿlā b. Muslim, de Saʿīd b. Ǧubayr, sobre Su dicho: { وَكَفّلَهَا زَكَرِيّا } dijo: Zacarías la puso con él en su miḥrāb.
Me narró Muḥammad b. Sinān; dijo: nos narró Abū Bakr al-Ḥanafī, de ʿAbbād, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: { فَتَقَبَلّهَا رَبّهَا بِقَبُولٍ حَسَنٍ وأنْبَتَهَا نَبَاتا حَسَنا } y la gente echó suertes por ella; Zacarías ganó el sorteo, y Zacarías se hizo cargo de ella.
Y otros dijeron: más bien Zacarías, tras el nacimiento de la hija de Ḥanna, María, se hizo cargo de ella sin sorteo ni echar suertes, ni que nadie disputara con él por ella. Se hizo cargo de ella porque su madre murió después de la muerte de su padre, siendo ella una niña; y con Zacarías estaba su tía materna, Īšāʿ, hija de Fāqūḏ¹. Y se ha dicho: el nombre de la madre de Yaḥyā, tía materna de ʿĪsā, es: Ašīʿ.
Nos narró esto al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, quien dijo: me informó Wahb b. Sulaymān, de Šuʿayb al-Ǧubāʾī, que el nombre de la madre de Yaḥyā era: Ašīʿ.
Así, la incorporó a su tía materna, la madre de Yaḥyā, y estuvo con ellos y entre ellos, hasta que, cuando alcanzó la edad, la introdujeron en la iglesia por el voto de su madre, que había hecho el voto respecto de ella.
Dijeron: el sorteo con los cálamos fue sólo después de un largo tiempo, por la intensidad con que les afectó la debilidad de Zacarías para soportar su manutención; entonces se pasaban entre sí la carga de su manutención, no por deseo ni por rivalidad respecto de ella y de cargar con su manutención. Y mencionaremos su historia según el dicho de quienes sostuvieron esto cuando lleguemos a ello, si Dios —Exaltado sea— quiere.
Nos narró esto Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama; dijo: me narró Muḥammad b. Isḥāq.
Según esta interpretación sería correcta la lectura de quien leyó: «wa-kafalahā zakarīyā» con la fāʾ aligerada, si la interpretación fuera válida. Pero el dicho predominante entre los intérpretes es el primero: que el echar suertes sobre ella fue antes de que Zacarías se hiciera cargo de ella, y que Zacarías sólo se hizo cargo de ella por haber salido su suerte y haber prevalecido sobre las suertes de sus adversarios. Por eso, su lectura con intensificación es, para nosotros, más preferible que su lectura con aligeramiento.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—: { كُلّمَا دَخَلَ عَلَيْهَا زَكَرِيّا المِحْرَابَ وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا }.
Con ello —glorificado sea— quiere decir: que Zacarías, cada vez que entraba donde ella, en el miḥrāb, después de haberla introducido en el miḥrāb, encontraba junto a ella una provisión de Dios para su alimento.
Y se dijo: esa provisión que Zacarías encontraba junto a ella era fruta de invierno en verano, y fruta de verano en invierno.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró al-Ḥasan b. ʿAṭiyya, de Šarīk, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd b. Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās: { وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا } dijo: encontró junto a ella uvas en un canasto, fuera de su tiempo.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Ḥukkām, de ʿAmr, de ʿAṭāʾ, de Saʿīd, sobre Su dicho: { كُلّمَا دَخَلَ عَلَيْهَا زَكَرِيّا المِحْرَابَ وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا } dijo: uvas fuera de su tiempo.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Hušaym; dijo: nos informó Muġīra, de Ibrāhīm, sobre Su dicho: { وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا } dijo: fruta fuera de su tiempo.
Me narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Hušaym; dijo: nos informó Abū Isḥāq al-Kūfī, de aḍ-Ḍaḥḥāk: que encontraba junto a ella fruta de verano en invierno y fruta de invierno en verano, es decir, en Su dicho: { وَجَدَ عِنْدَهَا رِزْقا }.
Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre, de Salama b. Nabīṭ, de aḍ-Ḍaḥḥāk, algo semejante.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos informó Hušaym, de algunos de sus shayjs, de aḍ-Ḍaḥḥāk, algo semejante.
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: nos informó Hušaym; dijo: nos informó Ǧuwaybir, de aḍ-Ḍaḥḥāk, algo semejante.
Nos narró Yaʿqūb; dijo: nos narró Hušaym; dijo: nos informó quien oyó a al-Ḥakam b. ʿUtayba relatar, de Muǧāhid, quien dijo: encontraba junto a ella uvas fuera de su tiempo.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr; dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, sobre Su dicho: { وَجَدَ عِنْدَهَا رِزْقا } dijo: uvas; Zacarías las encontró junto a María fuera de su tiempo.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa; dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ; dijo: nos narró mi padre; dijo: nos narró an-Naḍr b. ʿArabī, de Muǧāhid, sobre Su dicho: { وَجَدَ عِنْدَهَا رِزْقا } dijo: fruta de verano en invierno y fruta de invierno en verano.
Nos narró Bišr; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, sobre Su dicho: { كُلّما دَخَلَ عَلَيْهَا زَكَرِيّا المِحْرَابَ وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا } dijo: se nos contaba que a ella se le traía fruta de invierno en verano, y fruta de verano en invierno.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd ar-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: { وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا } dijo: encontró junto a ella fruto fuera de su tiempo.
Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de ar-Rabīʿ, quien dijo: Zacarías puso entre él y ella siete puertas; entraba donde ella, y encontraba junto a ella fruta de invierno en verano y fruta de verano en invierno.
Me narró Mūsā b. ʿAbd ar-Raḥmān; dijo: nos narró ʿAmr; dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, quien dijo: Zacarías la puso con él en una casa, que es el miḥrāb; entraba donde ella en invierno y encontraba junto a ella fruta de verano; y entraba en verano y encontraba junto a ella fruta de invierno.
Se me transmitió de al-Ḥusayn; dijo: oí a Abū Muʿāḏ; dijo: nos informó ʿUbayd; dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho: { وَجَدَ عِنْدَهَا رِزْقا } dijo: encontraba junto a ella fruta de verano en invierno.
Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, quien dijo: me informó Yaʿlā b. Muslim, de Saʿīd b. Ǧubayr, de Ibn ʿAbbās: { كُلّما دَخَلَ عَلَيْهَا زَكَرِيّا المِحْرَابَ وَجَدَ عِنْدَها رِزْقا } dijo: encontró junto a ella frutos del Paraíso: fruta de verano en invierno y fruta de invierno en verano.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, quien dijo: me narró alguno de la gente de conocimiento: que Zacarías encontraba junto a ella fruto de invierno en verano y fruto de verano en invierno.
Me narró Muḥammad b. Sinān; dijo: nos narró Abū Bakr al-Ḥanafī, de ʿAbbād, de al-Ḥasan, quien dijo: cuando Zacarías entraba donde ella —es decir, donde María— en el miḥrāb, encontraba junto a ella una provisión del cielo, de parte de Dios, no de parte de la gente. Y dijeron: si Zacarías hubiera sabido que esa provisión venía de su parte, no le habría preguntado por ella.
Y otros dijeron: más bien el sentido es que Zacarías, cuando entraba donde ella en el miḥrāb, encontraba junto a ella, de provisión, un excedente por encima de lo que le traía quien la mantenía en aquellos días.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama; dijo: me narró Muḥammad b. Isḥāq, quien dijo: se hizo cargo de ella tras la muerte de su madre, y la incorporó a su tía materna, la madre de Yaḥyā, hasta que, cuando alcanzó la edad, la introdujeron en la iglesia por el voto de su madre que había hecho respecto de ella; y ella comenzó a crecer y a aumentar. Dijo: luego alcanzó a los Hijos de Israel una carestía, mientras ella estaba en ese estado, hasta que Zacarías se debilitó para sostenerla; salió ante los Hijos de Israel y dijo: «¡Oh Hijos de Israel! ¿Sabéis? Por Dios, me he debilitado para sostener a la hija de ʿImrān». Dijeron: «Y nosotros nos hemos agotado, y nos ha alcanzado de este año lo que os ha alcanzado». Se la pasaron entre ellos, sin ver para sí escapatoria de cargar con ella, hasta que echaron suertes con los cálamos; y la suerte de cargar con ella recayó en un hombre de los Hijos de Israel, carpintero, llamado Ǧurayǧ. Dijo: María vio en su rostro la dureza de esa carga para él, y le decía: «¡Oh Ǧurayǧ! Ten buena opinión de Dios, pues Dios nos proveerá». Entonces Ǧurayǧ comenzó a ser provisto por causa de ella: cada día le traía de su ganancia lo que la beneficiaba; y cuando la introducía donde ella, estando en la iglesia, Dios lo hacía crecer y lo multiplicaba. Zacarías entraba donde ella y veía junto a ella un excedente de provisión, que no era en la medida de lo que Ǧurayǧ le traía; y decía: «¡Oh María! ¿De dónde te viene esto?». Ella decía: «Viene de parte de Dios; ciertamente Dios provee a quien quiere sin cuenta».
En cuanto al miḥrāb: es la parte delantera de todo lugar de reunión y de oración; es el señor de los asientos, el más noble, el más eminente y el más honorable. Así también en las mezquitas. De ello es el dicho de ʿAdī b. Zayd:
كَدُمَى العاجِ في المَحارِيب أو كالْبَيْضِ في الروضِ زهره مُسْتنيرُ
Y «al-maḥārīb» es el plural de miḥrāb; y también puede pluralizarse como «maḥārib».
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—: { قَالَ يَا مَرْيَمُ أَنّى لَكَ هَذَا قَالَتْ هُوَ مِنْ عِنْدِ اللّهِ إِنّ اللّهَ يَرْزُقُ مَنْ يَشَاءُ بِغَيْرِ حِسابٍ }.
Con ello —glorificado sea— quiere decir: Zacarías dijo: «¡Oh María! ¿De dónde te viene esto?», es decir: ¿por qué vía te viene esto que veo junto a ti de provisión? María le respondió: «Viene de parte de Dios», queriendo decir que Dios es quien se lo proveyó, se lo hizo llegar y se lo otorgó. Y Zacarías le decía eso porque —según se nos ha mencionado— le cerraba siete puertas, salía y luego entraba donde ella, y encontraba junto a ella fruta de invierno en verano y fruta de verano en invierno; se asombraba de lo que veía y le decía, maravillado por lo que veía: «¿De dónde te viene esto?». Y ella decía: «De parte de Dios».
Me narró esto al-Muṯannā; dijo: nos narró Isḥāq; dijo: nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre, de ar-Rabīʿ.
Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq; dijo: me narró alguno de la gente de conocimiento, y mencionó algo semejante.
Me narró Muḥammad b. Saʿd; dijo: me narró mi padre; dijo: me narró mi tío; dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: { يا مَرْيَمُ أنّى لَكِ هَذَا قَالَتْ هُوَ مِنْ عِنْدِ اللّهِ } dijo: encontró junto a ella fruta fresca cuando nadie encontraba fruta; y Zacarías decía: «¡Oh María! ¿De dónde te viene esto?»
En cuanto a Su dicho: { إِنّ اللّهَ يَرْزُقُ مَنْ يَشَاءُ بِغَيْرِ حِساب } es una noticia de Dios: que Él hace llegar a quien quiere de Sus criaturas su provisión sin cómputo ni número por el que se pida cuentas a Su siervo; pues —glorificado sea— el hacerla llegar no disminuye Sus tesoros, ni el otorgarla y pedir cuentas por ella añade nada a Su dominio ni a lo que posee; y no se le escapa el conocimiento de lo que provee. Sólo pide cuentas quien da lo que da temiendo la disminución de su dominio por lo que sale de su mano sin cuenta conocida, o quien es ignorante de lo que da sin cuenta.
Notas y Referencias
[1] ¹ En el original: «إليه» (a él).