La Familia de Imran
آل عمران Ali 'ImranVersículo (Español)
[3:161] No es concebible que un Profeta pueda cometer fraude. Quien cometa fraude cargará con ello el Día de la Resurrección. Todos serán retribuidos según sus obras y no serán tratados injustamente.
Tafsir de At-Tabari
{Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida; y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección. Luego se retribuirá a toda alma lo que haya adquirido, y no serán tratados injustamente} (161)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida; y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección. Luego se retribuirá a toda alma lo que haya adquirido, y no serán tratados injustamente }
Los recitadores discreparon acerca de la lectura de ello.
Un grupo de los recitadores del Hiyaz y de Irak lo recitó:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
con el sentido de: que traicione a sus compañeros respecto de lo que Dios les concedió como botín de los bienes de sus enemigos. Y algunos de quienes recitaban con esta lectura adujeron como prueba que esta aleya descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a propósito de una pieza de paño que se perdió del botín de la gente el día de Badr; y algunos de los que estaban con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijeron: quizá el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— la tomó. Y transmitieron sobre ello relatos.
Entre ellos, lo que:
Nos lo narró Muhammad ibn ‘Abd al-Málik ibn Abí ash-Shawárib,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Wáhid ibn Ziyád,
dijo:
nos narró Jusayf,
dijo:
nos narró Miqsam,
dijo:
me refirió Ibn ‘Abbás,
que esta aleya:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
descendió acerca de una pieza roja de paño que se perdió el día de Badr;
dijo:
entonces algunas gentes dijeron: ¡la tomó! Dijo: insistieron mucho en ello,
y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida; y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección }
Nos narró Ibn Abí ash-Shawárib,
dijo:
nos narró ‘Abd al-Wáhid,
dijo:
nos narró Jusayf,
dijo:
pregunté a Sa‘íd ibn Yubayr: ¿cómo recitas esta aleya:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
¿o “que se le haga apropiación indebida”?
Dijo:
no; más bien “que cometa apropiación indebida”, pues al Profeta —por Dios— se le hacía apropiación indebida y se le mataba.
Me narró Isháq ibn Ibráhím ibn Habíb ibn ash-Shahíd,
dijo:
nos narró ‘Attáb ibn Bashír, de Jusayf, de Miqsam,
de Ibn ‘Abbás:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dijo: fue por una pieza roja de paño que se perdió en la expedición de Badr;
y algunos de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijeron:
quizá el Profeta la tomó;
y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
Dijo Sa‘íd: antes bien, por Dios, al Profeta se le hace apropiación indebida y se le mata.
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Jallád, de Zuhayr, de Jusayf, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbás,
dijo:
se perdió una pieza de paño el día de Badr,
y dijeron:
la tomó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—,
y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Málik ibn Ismá‘íl,
dijo:
nos narró Zuhayr,
dijo:
nos narró Jusayf, de Sa‘íd ibn Yubayr y de ‘Ikrima,
sobre Su dicho:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dijeron ambos: “que cometa apropiación indebida”.
Dijo:
Dijo ‘Ikrima —u otro—, de Ibn ‘Abbás,
dijo:
se perdió una pieza de paño el día de Badr,
y dijeron:
la tomó el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Dijo:
entonces Dios hizo descender esta aleya:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
Nos narró Muyáhid ibn Músá,
dijo:
nos narró Yazíd,
dijo:
nos narró Qaz‘a ibn Suwayd al-Báhilí, de Humayd al-A‘ray, de Sa‘íd ibn Yubayr,
dijo:
descendió esta aleya:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
por una pieza roja de paño que se perdió el día de Badr del botín.
Nos narró Nasr ibn ‘Alí al-Yahdamí,
dijo:
nos narró Mu‘tamir, de su padre, de Sulaymán al-A‘mash,
dijo:
Ibn Mas‘úd solía recitar:
{ No es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida }
Entonces Ibn ‘Abbás dijo: sí, y se le mata.
Dijo:
y mencionó Ibn ‘Abbás que fue únicamente por una pieza de paño;
dijeron:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se la apropió indebidamente el día de Badr,
y Dios hizo descender:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
Y otros, de entre quienes lo recitaron así con apertura de la yā’ y ḍamma de la ghayn, dijeron:
esta aleya descendió únicamente acerca de destacamentos avanzados que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió hacia un frente; luego el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— obtuvo botín y no asignó parte a los destacamentos avanzados. Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender esta aleya sobre Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, enseñándole en ella que lo que hizo fue un error, y que lo obligatorio para él en el dictamen era asignar a los destacamentos avanzados lo mismo que asignó a los demás; y le hace conocer lo que le es obligatorio dictaminar respecto de lo que Dios le concedió como botines, y que no le es lícito privilegiar con algo de ello a nadie de quienes presenciaron el combate o de quienes fueron apoyo para ellos en su incursión, por encima de otro.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muhammad ibn Sa‘d,
dijo:
me refirió mi padre,
dijo:
me refirió mi tío,
dijo:
me refirió mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbás,
sobre Su dicho:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida; y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección }
dice: no es propio del Profeta que reparta a un grupo de los musulmanes y deje a otro grupo, y sea injusto en el reparto; antes bien, reparte con justicia, y en ello se atiene a la orden de Dios, y juzga conforme a lo que Dios hizo descender.
Dice:
Dios no habría de hacer que un profeta se apropiase indebidamente de sus compañeros; pues si el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hiciera eso, ellos tomarían ejemplo de él.
Nos narró Ya‘qúb ibn Ibráhím,
dijo:
nos narró Hushaym, de Yuwáybir, de ad-Dahhák,
que solía recitar:
{ No es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dijo: que dé a unos y deje a otros cuando obtiene botín.
Nos narró Ibn Wakí‘,
dijo:
nos narró mi padre, de Salama ibn Nabít, de ad-Dahhák,
dijo:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió destacamentos avanzados; luego el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— obtuvo botín y no asignó parte a los destacamentos avanzados;
entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
Se me narró de al-Husayn,
dijo:
oí a Abú Mu‘ádh,
dijo:
nos informó ‘Ubayd ibn Sulaymán,
de ad-Dahhák:
{ No es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dice: no es propio de un profeta que reparta a un grupo de sus compañeros y deje a otro grupo; antes bien, actúa con justicia, y en ello se atiene a la orden de Dios —Poderoso y Majestuoso—, y juzga conforme a lo que Dios hizo descender.
Me narró Yahyá ibn Abí Tálib,
dijo:
nos informó Yazíd,
dijo:
nos informó Yuwáybir,
de ad-Dahhák, sobre Su dicho:
{ No es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dijo: no le es lícito, cuando obtiene botín, repartir a algunos de sus compañeros y dejar a otros; antes bien, reparte entre ellos por igual.
Y otros, de entre quienes lo recitaron con apertura de la yā’ y ḍamma de la ghayn, dijeron:
esto fue hecho descender para dar a conocer a la gente que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— no oculta nada de la revelación de Dios.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Humayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isháq:
{ No es propio de un profeta que cometa apropiación indebida; y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección. Luego se retribuirá a toda alma lo que haya adquirido, y no serán tratados injustamente }
: es decir, no es propio de un profeta que oculte a la gente aquello con lo que Dios lo envió a ellos, ni por temor a la gente ni por deseo; y quien haga eso lo traerá el Día de la Resurrección.
Así, la interpretación de la lectura de quien lo recitó de ese modo es:
no conviene a un profeta ser un apropiador indebido,
con el sentido de:
que no es de los actos de los profetas traicionar a sus comunidades.
Se dice de ello:
“ghalla” el hombre —“yaghullu”— cuando traiciona, “ghulúlan”; y también se dice de ello:
“aghalla” el hombre —“yughillu”— “ighlálan”,
como dijo Shurayh:
“No hay garantía para el que toma prestado, salvo el que comete apropiación indebida”,
queriendo decir:
salvo el traidor¹; y se dice de ello: “aghalla” el carnicero, cuando roba de la carne algo junto con la piel.
Y conforme a lo que hemos dicho vino la interpretación de la gente de la exégesis.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muhammad ibn al-Husayn,
dijo:
nos narró Ahmad ibn al-Mufaddal,
dijo:
nos narró Asbát,
de as-Suddí:
{ No es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dice: no le es propio traicionar; y así como no le es propio traicionar, no traicionéis vosotros.
Me narró Muhammad ibn ‘Amr,
dijo:
nos narró Abú ‘Ásim,
dijo:
nos narró ‘Isá, de Ibn Abí Nuyayh, de Muyáhid,
sobre Su dicho:
{ No es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
dijo: que traicione.
Y otros lo recitaron:
«No es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida»
con ḍamma de la yā’ y apertura de la ghayn; y es la lectura de la mayoría de los recitadores de la gente de Medina y de Kufa.
Y los recitadores de esa lectura discreparon en su interpretación.
Algunos de ellos dijeron:
su sentido es: no es propio de un profeta que sus compañeros le hagan apropiación indebida. Luego omitió “los compañeros”,
y el verbo quedó sin que se nombre su agente¹. Su interpretación es:
“y no es propio de un profeta que sea traicionado”.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Ya‘qúb ibn Ibráhím,
dijo:
nos narró Hushaym,
dijo:
nos informó ‘Awf,
de al-Hasan, que solía recitar:
«Y no es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida».
Dijo ‘Awf: al-Hasan dijo: que sea traicionado.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazíd,
dijo:
nos narró Sa‘íd, de Qatáda,
sobre Su dicho:
«Y no es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida»
dice: y no es propio de un profeta que sus compañeros creyentes que están con él le hagan apropiación indebida. Se nos ha mencionado que esta aleya descendió sobre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— el día de Badr, y que grupos de sus compañeros cometieron apropiación indebida.
Nos narró al-Hasan ibn Yahyá,
dijo:
nos informó ‘Abd ar-Razzáq,
dijo:
nos informó Ma‘mar, de Qatáda,
sobre Su dicho:
«Y no es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida»
dijo: que sus compañeros le hagan apropiación indebida.
Se me narró de ‘Ammár,
dijo:
nos narró Ibn Abí Ya‘far, de su padre, de ar-Rabí‘,
sobre Su dicho:
«Y no es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida».
Dijo ar-Rabí‘ ibn Anas:
dice:
no es propio de un profeta que sus compañeros que están con él le hagan apropiación indebida.
Dijo:
se nos ha mencionado —y Dios sabe mejor— que esta aleya fue hecha descender sobre el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el día de Badr, y que grupos de sus compañeros cometieron apropiación indebida.
Y otros de ellos dijeron:
el sentido de ello es: y no es propio de un profeta que se le acuse de apropiación indebida, de modo que traicione y robe.
Y como si quienes interpretaron eso así orientaran Su dicho:
«Y no es propio de un profeta que se le haga apropiación indebida»
a que lo pretendido es “yughallal”, y luego se aligeró la ‘ayn de “yufa‘‘al” y pasó a “yaf‘al”,
como recitó quien recitó Su dicho:
«pues ellos no te desmienten»
con la interpretación de “no te desmienten (yukadhdhibúnaka)”.
Y la más correcta de las dos lecturas, a mi juicio, es la lectura de quien recitó:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
con el sentido de: la apropiación indebida no es de los atributos de los profetas, y no será profeta quien cometa apropiación indebida. Y solo escogimos eso
porque Dios —Poderoso y Majestuoso— amenazó, a continuación de Su dicho:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
a los que cometen apropiación indebida, y dijo:
{ Y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección }
... la aleya y la que sigue. Así, en Su amenaza a continuación de ello a los que cometen apropiación indebida hay una prueba clara de que con ello únicamente prohibió la apropiación indebida, e informó a Sus siervos de que la apropiación indebida no es de los atributos de Sus profetas mediante Su dicho:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }.
Pues si con ello solo hubiera prohibido a los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que acusaran al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de apropiación indebida, habría seguido eso con la amenaza por la acusación y la mala opinión acerca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, no con la amenaza por la apropiación indebida. Y en que lo siguiera con la amenaza por la apropiación indebida hay una exposición manifiesta de que únicamente dio a conocer a los creyentes y a otros de Sus siervos que la apropiación indebida está excluida de los atributos de los profetas y de su carácter, porque eso es un crimen enorme, y los profetas no cometen algo semejante.
Si dijera un objetor, de entre quienes recitan eso así:
“más correcto que ello sería: ‘y no es propio de un profeta que sus compañeros lo traicionen’, si es como has mencionado; y Dios no siguió Su dicho:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida }
sino con la amenaza por la apropiación indebida; pero el dictamen de corrección solo se impone para la lectura de quien recitó:
«que se le haga apropiación indebida»
con ḍamma de la yā’ y apertura de la ghayn,
porque el sentido de ello es:
‘y no es propio del profeta que sus compañeros le hagan apropiación indebida, traicionándolo en los botines’¹”,
se le dirá:
¿acaso les era lícito hacer apropiación indebida a otro distinto del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, traicionándolo, para que se les singularizara con la prohibición de traicionar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—?
Si dicen:
sí, salen de la doctrina de la gente del Islam, pues Dios jamás permitió la traición a nadie, según ninguna opinión de la gente del Islam.
Y si dijera un objetor:
“no les era lícito en un profeta ni en otro”,
se dirá:
¿cuál es entonces el sentido de singularizarlos con la prohibición de traicionar al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y de hacerle apropiación indebida, y de la apropiación indebida de algunos judíos, en un plano semejante respecto de lo que Dios prohibió al apropiador indebido de sus bienes, y de lo que incumbe al depositario de devolver el depósito a ambos? Y siendo así, es sabido que el sentido es lo que hemos dicho: que Dios —Poderoso y Majestuoso— negó con ello que la apropiación indebida y la traición sean de los atributos de Sus profetas, prohibiendo con ello a Sus siervos la apropiación indebida y ordenándoles seguir la senda de su Profeta, como dijo Ibn ‘Abbás en el relato que hemos mencionado por la transmisión de ‘Atiyya. Luego el Altísimo siguió Su prohibición de la apropiación indebida con la amenaza por ella, y dijo:
{ Y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección }
... ambas aleyas.
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección }
Con ello —exaltado sea Su recuerdo— quiere decir:
y quien traicione algo de los botines de los musulmanes, de su fay’ y de otras cosas, lo traerá el Día de la Resurrección en el lugar de la congregación.
Como:
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Fudayl, de Yahyá ibn Sa‘íd Abí Hayyán, de Abú Zur‘a,
de Abú Hurayra, del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—:
que se levantó como orador, exhortó y recordó,
y luego dijo:
«¿Acaso no podría ser que uno de vosotros venga el Día de la Resurrección con una oveja sobre su cuello, que balará,
y diga:
¡oh Mensajero de Dios, socórreme!,
y yo diga:
no poseo para ti nada; ya te lo he comunicado. ¿Acaso no podría ser que uno de vosotros venga el Día de la Resurrección con un caballo sobre su cuello, que relinchará,
y diga:
¡oh Mensajero de Dios, socórreme!,
y yo diga:
no poseo para ti nada; ya te lo he comunicado. ¿Acaso no podría ser que uno de vosotros venga el Día de la Resurrección con algo inanimado sobre su cuello,
y diga:
¡oh Mensajero de Dios, socórreme!,
y yo diga:
no poseo para ti nada; ya te lo he comunicado. ¿Acaso no podría ser que uno de vosotros venga el Día de la Resurrección con una vaca sobre su cuello, que mugirá,
y diga:
¡oh Mensajero de Dios, socórreme!,
y yo diga:
no poseo para ti nada; ya te lo he comunicado. ¿Acaso no podría ser que uno de vosotros venga el Día de la Resurrección con retazos que ondean sobre su cuello,
y diga:
¡oh Mensajero de Dios, socórreme!,
y yo diga:
no poseo para ti nada; ya te lo he comunicado»
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró ‘Abd ar-Rahmán, de Abú Hayyán, de Abú Zur‘a, de Abú Hurayra, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante a esto,
añadiendo:
«con un camello sobre su cuello, que bramará; no encontraré a ninguno de vosotros con un ser humano sobre su cuello, que gritará».
Me narró Ya‘qúb,
dijo:
nos narró Ibn ‘Ulayya,
dijo:
nos narró Abú Hayyán, de Abú Zur‘a, de ‘Amr ibn Yarír, de Abú Hurayra,
dijo:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se levantó entre nosotros un día, mencionó la apropiación indebida, la magnificó y magnificó su gravedad,
y dijo:
«no encontraré a ninguno de vosotros viniendo el Día de la Resurrección con un camello sobre su cuello, que bramará,
y diga:
¡oh Mensajero de Dios, socórreme!»
Luego mencionó algo semejante al hadiz de Abú Kurayb, de ‘Abd ar-Rahmán.
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Hafs ibn Bishr, de Ya‘qúb al-Qummí,
dijo:
nos narró Hafs ibn Humayd, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbás,
dijo:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«no reconoceré a ninguno de vosotros que venga el Día de la Resurrección cargando una oveja que balará,
clamando:
¡oh Muhammad, oh Muhammad!,
y yo diga: no poseo para ti, de parte de Dios, nada; ya te lo he comunicado. Y no reconoceré a ninguno de vosotros que venga el Día de la Resurrección cargando un camello que bramará,
y diga:
¡oh Muhammad, oh Muhammad!,
y yo diga: no poseo para ti, de parte de Dios, nada; ya te lo he comunicado. Y no reconoceré a ninguno de vosotros que venga el Día de la Resurrección cargando un caballo que relinchará,
clamando:
¡oh Muhammad, oh Muhammad!,
y yo diga: no poseo para ti, de parte de Dios, nada; ya te lo he comunicado. Y no reconoceré a ninguno de vosotros que venga el Día de la Resurrección cargando un odre de cuero,
clamando:
¡oh Muhammad, oh Muhammad!,
y yo diga: no poseo para ti, de parte de Dios, nada; ya te lo he comunicado»
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Asbát ibn Muhammad,
dijo:
nos narró Abú Isháq ash-Shaybání, de ‘Abd Alláh ibn Dhakwán, de ‘Urwa ibn az-Zubayr, de Abú Humayd,
dijo:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a un recaudador; este vino con mucho “sawád”.
Dijo:
y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a quien se lo cobrara¹; cuando fueron a él,
se puso a decir:
esto es para mí,
y esto es para vosotros¹.
Dijo:
entonces le dijeron: ¿de dónde sacaste esto?
Dijo:
me fue regalado.
Entonces acudieron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y le informaron de ello. Él salió y pronunció un sermón, y dijo:
«¡oh gente!, ¿qué me pasa que envío a unas gentes a la limosna obligatoria, y uno de ellos viene con mucho “sawád”, y cuando envío a quien se lo cobre dice:
‘esto es para mí, y esto es para vosotros’? Si es veraz, ¿por qué no se le regala mientras está en la casa de su padre o en la casa de su madre?»
Luego dijo:
«¡oh gente!, a quien enviemos a un cargo y se apropie indebidamente de algo, vendrá con ello el Día de la Resurrección sobre su cuello, cargándolo. Temed, pues, a Dios, no sea que uno de vosotros venga el Día de la Resurrección con un camello sobre su cuello que brame, o una vaca que muja, o una oveja que bala»
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narraron Abú Mu‘áwiya, Ibn Numayr y ‘Abda ibn Sulaymán, de Hishám ibn ‘Urwa, de su padre, de Abú Humayd as-Sá‘idí,
dijo:
el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— puso a un hombre de los Azd, llamado Ibn al-Atbiyya, a cargo de las limosnas de Banú Sulaym¹. Cuando volvió, dijo:
esto es para vosotros, y esto es un regalo que se me hizo.
Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«¿por qué no se sienta uno de vosotros en su casa y le llega su regalo?»
Luego alabó a Dios y Lo ensalzó,
y después dijo:
«En cuanto a lo que sigue: yo pongo a hombres de vosotros a cargo de asuntos de aquello con lo que Dios me ha investido, y uno de ellos dice:
‘esto es lo que es para vosotros, y esto es un regalo que se me hizo’. ¿Por qué no se sienta en la casa de su padre o en la casa de su madre y le llega su regalo? Por Aquel en cuya mano está mi alma: ninguno de vosotros toma de eso cosa alguna sin que venga con ello el Día de la Resurrección, cargándolo sobre su cuello. No reconoceré, pues, que venga un hombre cargando un camello que brame, o una vaca que muja, o una oveja que bala»
Luego levantó su mano y dijo:
«¿Acaso no he transmitido?»
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró ‘Abd ar-Rahím, de Hishám ibn ‘Urwa, de su padre, de Abú Humayd, quien le narró algo semejante a este hadiz,
dijo:
«¿por qué no te sentaste en la casa de tu padre y de tu madre hasta que te llegara tu regalo?»
Luego levantó su mano hasta que, ciertamente, yo veía la blancura de sus axilas, y luego dijo:
«¡oh Dios!, ¿acaso he transmitido?»
Dijo Abú Humayd: lo vio mi ojo y lo oyó mi oído.
Nos narró Ahmad ibn ‘Abd ar-Rahmán ibn Wahb,
dijo:
me refirió mi tío ‘Abd Alláh ibn Wahb,
dijo:
me informó ‘Amr ibn al-Hárith que Músá ibn Yubayr le narró que ‘Abd Alláh ibn ‘Abd ar-Rahmán ibn al-Habbáb al-Ansárí le narró que ‘Abd Alláh ibn Anís le narró:
que él y ‘Umar recordaron un día la limosna,
y dijo:
¿acaso no oíste al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando mencionó la apropiación indebida de la limosna:
«quien se apropie indebidamente de ella un camello o una oveja, lo cargará el Día de la Resurrección»?
Dijo ‘Abd Alláh ibn Anís:
sí.
Nos narró Sa‘íd ibn Yahyá al-Umawí,
dijo:
nos narró mi padre,
dijo:
nos narró Yahyá ibn Sa‘íd al-Ansárí, de Náfi‘, de Ibn ‘Umar: que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a Sa‘d ibn ‘Ubáda como recaudador,
y dijo:
«guárdate, oh Sa‘d, de venir el Día de la Resurrección con un camello que cargues, que brame».
Dijo: no lo tomaré ni vendré con ello; y lo eximió.
Nos narró Ahmad ibn al-Mughíra al-Himsí Abú Humayd,
dijo:
nos narró ar-Rabí‘ ibn Rúh,
dijo:
nos narró Ibn ‘Ayyásh,
dijo:
nos narró ‘Ubayd Alláh ibn ‘Umar ibn Hafs, de Náfi‘, liberto de Ibn ‘Umar, de ‘Abd Alláh ibn ‘Umar,
del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—:
que puso a Sa‘d ibn ‘Ubáda a cargo; Sa‘d acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y lo saludó.
Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo:
«guárdate, oh Sa‘d, de venir el Día de la Resurrección cargando sobre tu cuello un camello que brame».
Dijo Sa‘d: si lo hiciera, oh Mensajero de Dios, ¿eso ocurrirá?
Dijo:
«sí».
Dijo Sa‘d:
ya sé, oh Mensajero de Dios, que seré preguntado y daré; así que exímeme. Y lo eximió.
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Zayd ibn Habbán,
dijo:
nos narró ‘Abd ar-Rahmán ibn al-Hárith,
dijo:
me refirió mi abuelo ‘Ubayd ibn Abí ‘Ubayd —y fue el primer nacido en Medina—,
dijo:
fui puesto a cargo de la limosna de Daws. El día en que salí, Abú Hurayra vino a mí, saludó, y yo salí hacia él y lo saludé.
Entonces dijo:
¿cómo estás con el camello? ¿cómo estás con las vacas? ¿cómo estás con el ganado ovino?
Luego dijo:
oí a mi amado, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, decir:
«quien tome un camello sin derecho vendrá con él el Día de la Resurrección, bramando; y quien tome una vaca sin derecho vendrá con ella el Día de la Resurrección, mugiendo; y quien tome una oveja sin derecho vendrá con ella el Día de la Resurrección sobre su cuello, balando. Guárdate de las vacas, pues son las más agudas de cuernos y las más duras de pezuñas»
Nos narró Abú Kurayb,
dijo:
nos narró Jálid ibn Majlad,
dijo:
me refirió Muhammad, de ‘Abd ar-Rahmán ibn al-Hárith, de su abuelo ‘Ubayd ibn Abí ‘Ubayd,
dijo:
fui puesto a cargo de la limosna de Daws¹. Cuando concluí el trabajo, regresé; Abú Hurayra vino a mí y me saludó,
y dijo:
informadme: ¿cómo estás con los camellos?
Luego mencionó algo semejante a su hadiz por vía de Zayd, salvo que dijo:
«vendrá con él el Día de la Resurrección sobre su cuello, bramando»
Nos narró al-Hasan ibn Yahyá,
dijo:
nos informó ‘Abd ar-Razzáq,
dijo:
nos informó Ma‘mar,
de Qatáda, sobre Su dicho:
{ Y no es propio de un profeta que cometa apropiación indebida; y quien se apropie indebidamente traerá aquello de lo que se apropió el Día de la Resurrección }
Dijo Qatáda: cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— obtenía botín,
enviaba un pregonero:
«¡atención!, que nadie se apropie indebidamente ni siquiera de una aguja o menos. ¡Atención!, que nadie se apropie indebidamente de un camello y venga con él sobre su espalda el Día de la Resurrección, bramando. ¡Atención!, que nadie se apropie indebidamente de un caballo y venga con él sobre su espalda el Día de la Resurrección, relinchando»
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Luego se retribuirá a toda alma lo que haya adquirido, y no serán tratados injustamente }
Con ello —glorificado sea— quiere decir:
{ Luego se retribuirá a toda alma }
: luego se dará a toda alma la retribución de lo que adquirió con su obrar, completa, no disminuida, aquello que mereció y a lo que se hizo acreedora por ello:
{ y no serán tratados injustamente }
dice: no se hará con ellos sino lo que corresponde hacer con ellos, sin transgredir contra ellos, de modo que se les disminuya de lo que merecieron.
Como:
Nos narró Ibn Humayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isháq:
{ Luego se retribuirá a toda alma lo que haya adquirido, y no serán tratados injustamente }
Luego se retribuirá a cada cual por su obrar, sin ser tratado injustamente ni ser objeto de agresión.
Notas y Referencias
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