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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 154

Versículo (Español)

[3:154] Luego de pasada la tribulación, Dios hizo descender sobre ustedes una seguridad y los envolvió en un sueño. Mientras tanto, otro grupo estaba preocupado tan solo por su suerte y pensaban equivocadamente acerca de Dios, a la manera de los paganos, diciendo: "¿Acaso obtuvimos lo que se nos prometió?" Diles: "Todo asunto depende de Dios". Ellos ocultan en sus corazones [la incredulidad] que no te manifiestan. Dicen: "Si nos hubieran consultado, no habría muertos aquí". Respóndeles: "Aunque hubieran permanecido en sus hogares, la muerte habría sorprendido en sus lechos a aquellos para los que estaba decretada". Dios quiso probarlos para evidenciar sus verdaderos sentimientos y purificar sus corazones. Dios bien sabe lo que encierran los pechos.

Tafsir de At-Tabari

{ثُمَّ أَنزَلَ عَلَيۡكُم مِّنۢ بَعۡدِ ٱلۡغَمِّ أَمَنَةٗ نُّعَاسٗا يَغۡشَىٰ طَآئِفَةٗ مِّنكُمۡۖ وَطَآئِفَةٞ قَدۡ أَهَمَّتۡهُمۡ أَنفُسُهُمۡ يَظُنُّونَ بِٱللَّهِ غَيۡرَ ٱلۡحَقِّ ظَنَّ ٱلۡجَٰهِلِيَّةِۖ يَقُولُونَ هَل لَّنَا مِنَ ٱلۡأَمۡرِ مِن شَيۡءٖۗ قُلۡ إِنَّ ٱلۡأَمۡرَ كُلَّهُۥ لِلَّهِۗ يُخۡفُونَ فِيٓ أَنفُسِهِم مَّا لَا يُبۡدُونَ لَكَۖ يَقُولُونَ لَوۡ كَانَ لَنَا مِنَ ٱلۡأَمۡرِ شَيۡءٞ مَّا قُتِلۡنَا هَٰهُنَاۗ قُل لَّوۡ كُنتُمۡ فِي بُيُوتِكُمۡ لَبَرَزَ ٱلَّذِينَ كُتِبَ عَلَيۡهِمُ ٱلۡقَتۡلُ إِلَىٰ مَضَاجِعِهِمۡۖ وَلِيَبۡتَلِيَ ٱللَّهُ مَا فِي صُدُورِكُمۡ وَلِيُمَحِّصَ مَا فِي قُلُوبِكُمۡۚ وَٱللَّهُ عَلِيمُۢ بِذَاتِ ٱلصُّدُورِ} (154) القول في تأويل قوله تعالى :

{ ثُمّ أَنزَلَ عَلَيْكُمْ مّن بَعْدِ الْغَمّ أَمَنَةً نّعَاساً يَغْشَىَ طَآئِفَةً مّنْكُمْ وَطَآئِفَةٌ قَدْ أَهَمّتْهُمْ أَنْفُسُهُمْ يَظُنّونَ بِاللّهِ غَيْرَ الْحَقّ ظَنّ الْجَاهِلِيّةِ يَقُولُونَ هَل لّنَا مِنَ الأمْرِ مِن شَيْءٍ قُلْ إِنّ الأمْرَ كُلّهُ للّهِ يُخْفُونَ فِيَ أَنْفُسِهِم مّا لاَ يُبْدُونَ لَكَ يَقُولُونَ لَوْ كَانَ لَنَا مِنَ الأمْرِ شَيْءٌ مّا قُتِلْنَا هَاهُنَا قُل لّوْ كُنتُمْ فِي بُيُوتِكُمْ لَبَرَزَ الّذِينَ كُتِبَ عَلَيْهِمُ الْقَتْلُ إِلَىَ مَضَاجِعِهِمْ وَلِيَبْتَلِيَ اللّهُ مَا فِي صُدُورِكُمْ وَلِيُمَحّصَ مَا فِي قُلُوبِكُمْ وَاللّهُ عَلِيمٌ بِذَاتِ الصّدُورِ }

Con ello quiere decir —glorificado sea—: Luego Dios, ¡oh creyentes!, hizo descender sobre vosotros, después de la congoja con que vuestro Señor os retribuyó —tras una congoja que la precedió—, una seguridad; y esta es la seguridad concedida a los sinceros de entre vosotros y a los dotados de certeza, no a los de la hipocresía y la duda. Luego —glorificado sea— aclaró qué era esa seguridad que hizo descender sobre ellos, y dijo: Somnolencia, poniendo «somnolencia» en acusativo como aposición explicativa (badal) de «seguridad».

Luego discreparon los recitadores respecto de la lectura de Su dicho: { يَغْشَى } La mayoría de los recitadores del Hiyaz, de Medina y de Basora, y algunos de los kufíes, lo leyeron en masculino con yā’: { يَغْشَى }. Y un grupo de los recitadores de Kufa lo leyó en femenino: { تَغْشَى } con tā’. Quienes lo leyeron en masculino entendieron que es la somnolencia la que cubre a un grupo de los creyentes, no la seguridad; por eso lo expresaron en masculino, por el masculino de «somnolencia». Y quienes lo leyeron en femenino entendieron que es la seguridad la que los cubre; por eso lo expresaron en femenino, por el femenino de «seguridad».

Y lo correcto, a mi juicio, es que ambas son dos lecturas conocidas y difundidas entre los recitadores de las ciudades, sin discrepancia en significado ni en otra cosa, porque la seguridad en este lugar es la somnolencia, y la somnolencia es la seguridad. Es lo mismo; y cualquiera de las dos que recite el recitador, habrá acertado la verdad en su recitación. Y así ocurre con todo lo que en el Corán tiene análogos, como Su dicho: { إنّ شَجَرَةَ الزّقُومِ طعَامُ الأثِيمِ كالمُهْلِ تَغْلي في البُطُونِ } y { ألَمْ يَكُ نُطْفَةً مِنْ منّي تُمْنَى } { وَهُزّي إلَيْكِ بِجذْعِ النّخْلَةِ تُسَاقِطْ }.

Si alguien dijera: ¿cuál fue la causa por la que se separaron los dos grupos que Dios —poderoso y majestuoso— mencionó, en aquello en lo que se separaron de su condición: de modo que uno se sintió seguro hasta adormecerse, y el otro se preocupó por sí mismo hasta pensar de Dios algo distinto de la verdad, con el pensamiento de la ignorancia? Se responde: la causa de ello, según lo que se nos ha mencionado, fue lo siguiente:

Nos narró Muhammad ibn al-Husayn, dijo: nos narró Ahmad ibn al-Mufaddal, dijo: nos narró Asbāt, de al-Suddī: Que los idólatras se retiraron el día de Uhud, después de lo que ocurrió en su asunto y en el de los musulmanes, y concertaron con el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— (encontrarse en) Badr al año siguiente. Él les dijo: «Sí». Entonces los musulmanes temieron que descendieran sobre Medina, y el Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— envió a un hombre y le dijo: «Observa: si los ves sentados sobre sus cargas y apartando sus caballos, entonces la gente se marcha; pero si los ves sentados sobre sus caballos y apartando sus cargas, entonces la gente desciende sobre Medina. Temed a Dios y sed pacientes». Y los dispuso para el combate¹. Cuando el mensajero los vio, se encaminaron hacia las cargas con rapidez, apresuradamente; y, con la voz más alta, anunció su partida¹. Cuando los creyentes vieron eso, creyeron al Profeta de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y se durmieron; y quedaron unas gentes de los hipócritas pensando que la gente vendría contra ellos. Entonces Dios —glorificado y exaltado— mencionó, al recordar cuando el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— les informó que, si habían montado las cargas, entonces se marchaban, y ellos se durmieron: { ثُمّ أنْزَلَ عَلَيْكُمْ مِنْ بَعْدِ الغَمّ أمنَةً نُعاسا يَغْشَى طائِفَةً مِنْكُمْ وَطَائِفَةٌ قَدْ أهَمّتْهُمْ أَنْفُسُهُمْ ويَظُنّونَ باللّهِ غيرِ الحَقّ ظَنّ الجاهِلِيّة }.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Husayn, dijo: me narró Hajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ‘Abbās: «Aquel día les dio seguridad mediante una somnolencia que los cubrió; y solo se adormece quien está seguro»¹. { يَغْشَى طائِفَةً مِنْكُمْ وطَائِفَةٌ قَدْ أهَمّتْهُمْ أنْفُسُهُم يَظُنّونَ باللّهِ غير ظَنّ الجاهِلِيّةِ }.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ‘Adī, de Humayd, de Anas ibn Mālik, de Abū Talha, dijo: «Yo estaba entre aquellos sobre quienes descendió la somnolencia el día de Uhud como seguridad, hasta que se me cayó de la mano repetidas veces».

Dijo Abū Ja‘far: Es decir: su látigo, o su espada.

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī, dijo: nos narró ‘Abd al-Rahmān ibn Mahdī, dijo: nos narró Hammād ibn Salama, de Thābit, de Anas, de Abū Talha, dijo: «Levanté la cabeza el día de Uhud, y no veía a nadie de la gente sino bajo su escudo, balanceándose por la somnolencia».

Nos narraron Ibn Bashshār e Ibn al-Muthannā, dijeron: nos narró Abū Dāwūd, dijo: nos narró ‘Imrān, de Qatāda, de Anas, de Abū Talha, dijo: «Yo estaba entre aquellos sobre quienes se derramó la somnolencia el día de Uhud».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, dijo: nos narró Anas ibn Mālik, de Abū Talha: Que aquel día estaba entre quienes fueron cubiertos por la somnolencia. Dijo: «La espada se me caía de la mano, y luego la tomaba, por la somnolencia».

Se me narró de ‘Ammār, dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘: Se nos mencionó —y Dios sabe mejor— de Anas que Abū Talha les contó que aquel día estaba entre quienes fueron cubiertos por la somnolencia. Dijo: «Mi espada se me caía de la mano y la tomaba; se caía y la tomaba; se caía…». Y el otro grupo: los hipócritas, que no tienen otra preocupación sino ellos mismos. { يَظُنونَ باللّهِ غيرَ الحَقّ ظَنّ الجاهِلِيّةِ }... toda la aleya.

Nos narró Ahmad ibn al-Hasan al-Tirmidhī, dijo: nos narró Dirār ibn Surad, dijo: nos narró ‘Abd al-‘Azīz ibn Muhammad, de Muhammad ibn ‘Abd al-‘Azīz, de al-Zuhrī, de ‘Abd al-Rahmān ibn al-Miswar ibn Makhrama, de su padre, dijo: Pregunté a ‘Abd al-Rahmān ibn ‘Awf sobre el dicho de Dios —poderoso y majestuoso—: { ثُمّ أنْزَلَ عَلَيْكُمْ مِنْ بَعْدِ الغَمّ أمَنَةً نُعاسا } Dijo: «Se nos arrojó el sueño el día de Uhud».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, Su dicho: { ثُمّ أنْزَلَ عَلَيْكُمْ مِنْ بَعْدِ الغَمّ أمَنَةً نُعاسا }... la aleya; y eso fue el día de Uhud: aquel día eran dos bandos¹. En cuanto a los creyentes, Dios los cubrió con somnolencia como seguridad procedente de Él y misericordia.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ishāq, dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘ ibn Anas, con un sentido semejante.

Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ishāq, dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, Su dicho: { أمَنَةً نُعاسا } Dijo: «Les fue arrojada la somnolencia, y eso fue seguridad para ellos».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ‘Abd al-Rahmān, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Āsim, de Abū Razīn, dijo: dijo ‘Abd Allāh: «La somnolencia en el combate es seguridad; y la somnolencia en la oración es del demonio».

Nos narró Ibn Humayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Ishāq: { ثُمّ أنْزَلَ عَلَيْكُمْ مِنْ بَعْدِ الغَمّ أمَنَةً نُعاسا } Dijo: «Hizo descender la somnolencia como seguridad procedente de Él sobre los que tienen certeza en Él: ellos dormían sin temer».

Nos narró al-Hasan ibn Yahyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, acerca de Su dicho: { أمَنَةً نُعاسا } Dijo: «Dios les arrojó la somnolencia, y fue seguridad para ellos». Y se mencionó que Abū Talha dijo: «Se me arrojó la somnolencia aquel día, y yo cabeceaba hasta que mi espada se me caía de la mano».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ishāq ibn Idrīs, dijo: nos narró Hammād ibn Salama, dijo: nos informó Thābit, de Anas ibn Mālik, de Abū Talha, y (también) Hishām ibn ‘Urwa ibn al-Zubayr: ambos dijeron: «Ciertamente levantamos nuestras cabezas el día de Uhud y nos pusimos a mirar; y no había ninguno de ellos sino que se inclinaba al lado de su escudo». Dijo: y recitó esta aleya: { ثُمّ أنْزَلَ عَلَيْكُمْ مِنْ بَعْدِ الغَمّ أمَنَةً نُعاسا }.

القول في تأويل قوله تعالى : { وَطائِفَةٌ قَدْ أهَمّتْهُمْ أنْفُسُهُمْ يَظُنّونَ باللّهِ غيرَ الحَقّ ظَن الجاهِلِيّة }.

Con ello quiere decir —glorificado sea—: Y un grupo de vosotros, ¡oh creyentes!, al que le preocupó su propia persona; es decir: son los hipócritas, que no tienen otra preocupación que ellos mismos. Están ocupados por el temor de que los maten y por el miedo a la muerte sobre sí; el sueño se les ha espantado de los ojos. Piensan de Dios pensamientos mendaces: el pensamiento de la ignorancia, propio de la gente de la idolatría en Dios; duda respecto del mandato de Dios y desmentida de Su Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—; y suponer, por su parte, que Dios abandonará a Su Profeta y hará prevalecer sobre él a los incrédulos en Él. Dicen: «¿Tenemos nosotros algo que ver en el asunto?». Como lo que:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, dijo: Y el otro grupo: los hipócritas; no tienen otra preocupación sino ellos mismos; son la gente más cobarde, más aterrada y más desertora de la verdad. Piensan de Dios algo distinto de la verdad, pensamientos mendaces: no son sino gente de duda y sospecha respecto del mandato de Dios. Dicen: { لَوْ كانَ لنَا مِنَ الأمْرِ شَيْءٌ ما قُتِلْنا هَهُنا قُلْ لَوْ كُنْتُمْ فِي بُيُوتِكُمْ لَبرزَ الّذِينَ كُتِبَ عَلَيْهِمْ القَتْلُ إلى مَضَاجِعِهِم }.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ishāq, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, dijo: Y el otro grupo: los hipócritas; no tienen otra aspiración sino ellos mismos; piensan de Dios algo distinto de la verdad, con el pensamiento de la ignorancia. Dicen: { لَوْ كانَ لنَا مِنَ الأمْرِ شَيْءٌ ما قُتِلْنا هَهُنا } Dios —poderoso y majestuoso— dijo: { قُلْ لَوْ كُنْتُمْ فِي بُيُوتِكُمْ لَبَرَزَ الّذِينَ كُتِبَ عَلَيْهِمُ القَتْلُ إلى مَضَاجِعِهِمْ }... la aleya.

Nos narró Ibn Humayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Ishāq: { وَطائِفَةٌ قَدْ أهَمّتْهُمْ أَنْفُسُهُمْ } Dijo: «La gente de la hipocresía: les preocupó su propia persona por temor a la muerte, pues no esperan un desenlace (bueno)».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: { وَطائِفَةٌ قَدْ أهَمّتْهُمْ أَنْفسُهُمْ } hasta el final de la aleya, dijo: «Estos son los hipócritas».

En cuanto a Su dicho: { ظَنّ الجاهِلِيّةِ } significa con ello a la gente de la idolatría. Como lo que:

Nos narró al-Hasan ibn Yahyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda acerca de Su dicho: { ظَنّ الجاهِلِيّة } Dijo: «El pensamiento de la gente de la idolatría».

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ishāq, dijo: nos narró Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, Su dicho: { ظَنّ الجاهِلِيّة } Dijo: «El pensamiento de la gente de la idolatría».

En cuanto a la elevación (raf‘) de Su dicho: { وَطائِفَةٌ } hay dos posibilidades: una, que esté en nominativo por el retorno a su mención en Su dicho: { قَدْ أهَمّتْهُمْ }, y la otra, por Su dicho: { يَظُنّونَ باللّهِ غيرَ الحَقّ }. Y si estuviera en acusativo sería admisible, y la wāw en Su dicho: { وَطائفَةٌ } sería circunstancial del verbo, con el sentido de: «y a un grupo le preocupó su propia persona», como dijo: { وَالسّماءَ بَنَيْناها بأيْدٍ }.

القول في تأويل قوله تعالى : { يَقُولُونَ هَلْ لنَا مِنَ الأمْرِ مِن شَيّءٍ قُلْ إنّ الأمْرَ كُلّهُ لِلّهِ يُخْفُونَ في أنْفُسِهِمْ ما لا يُبْدُونَ لَكَ ، يَقُولُونَ لَوْ كانَ لنَا مِنَ الأمْرِ شَيّءٌ ما قُتِلْنَا هَهُنا } :

Con ello quiere decir: El grupo hipócrita al que le preocupó su propia persona. Dicen: «No tenemos nada que ver en el asunto». Di: «Ciertamente, el asunto entero pertenece a Dios». «Si tuviéramos algo que ver en el asunto, no habríamos salido a combatir a quienes nos combatieron y nos mataron». Como lo que:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Husayn, dijo: me narró Hajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: Se dijo a ‘Abd Allāh ibn Ubayy: «¡Hoy han sido muertos los Banū al-Khazraj!». Dijo: «¿Y tenemos nosotros algo que ver en el asunto? Di: ciertamente, el asunto entero pertenece a Dios».

Y esto es un mandato inicial de Dios —poderoso y majestuoso—, que dice a Su Profeta Muhammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—: di, ¡oh Muhammad!, a estos hipócritas: «Ciertamente, el asunto entero pertenece a Dios: Él lo dispone como quiere y lo gobierna como ama». Luego volvió a informar acerca de la hipocresía de los hipócritas, y dijo: { يُخْفُونَ في أنْفُسِهِمْ ما لا يُبْدُونَ لَكَ } Es decir: esconden, ¡oh Muhammad!, estos hipócritas —cuya condición te he descrito— en su interior, de incredulidad y duda respecto de Dios, lo que no te muestran. Luego hizo que Su Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— conociera lo que ellos ocultaban entre sí de su hipocresía y de la amargura que les sobrevino por haber asistido con los musulmanes a su escena en Uhud. Dijo, informando de su dicho incrédulo y de su proclamación de la hipocresía entre ellos: «Si tuviéramos algo que ver en el asunto, no habríamos sido muertos aquí». Con ello quiere decir que estos hipócritas dicen: «Si el salir a la guerra contra aquellos idólatras contra quienes salimos a combatir hubiera dependido de nosotros, no habríamos salido contra ellos, y no habría muerto ninguno de los nuestros en el lugar en que fueron muertos en Uhud». Y se mencionó que, entre quienes dijeron esto, estaba Mu‘tab ibn Qushayr, hermano de los Banū ‘Amr ibn ‘Awf. Se menciona el relato sobre ello:

Nos narró Ibn Humayd, dijo: nos narró Salama, dijo: dijo Ibn Ishāq: me narró Yahyā ibn ‘Abbād ibn ‘Abd Allāh ibn al-Zubayr, de su padre, de ‘Abd Allāh ibn al-Zubayr, de al-Zubayr, dijo: «Por Dios, ciertamente oigo la palabra de Mu‘tab ibn Qushayr, hermano de los Banū ‘Amr ibn ‘Awf, mientras la somnolencia me cubría: no la oía sino como en un sueño, cuando dijo: “Si tuviéramos algo que ver en el asunto, no habríamos sido muertos aquí”».

Me narró Sa‘īd ibn Yahyā ibn al-Umawī, dijo: me narró mi padre, de Ibn Ishāq, dijo: me narró Yahyā ibn ‘Abbād ibn ‘Abd Allāh ibn al-Zubayr, de su padre, de ‘Abd Allāh ibn al-Zubayr, de su padre, con lo mismo.

Y discreparon los recitadores en la lectura de ello. La mayoría de los recitadores del Hiyaz y de Irak lo leyeron: { قُلْ إنّ الأمْرَ كُلّهُ } poniendo «todo» en acusativo como adjetivo de «el asunto» y como cualificación suya. Y algunos recitadores de Basora lo leyeron: { قُلْ إنّ الأمْرُ كُلّهُ لِلّهِ } poniendo «todo» en nominativo, orientando «todo» a que sea un nombre, y la expresión «para Dios» sea su predicado; como cuando alguien dice: «Ciertamente, el asunto: una parte es de ‘Abd Allāh». Y también es posible que «todo», en la lectura de quien lo leyó en acusativo, esté en acusativo por aposición (badal). La lectura que tenemos por lectura (preferente) es el acusativo en «todo», por el consenso de la mayoría de los recitadores sobre ella, sin que la otra lectura sea errónea en significado ni en corrección árabe. Y si la lectura con nominativo estuviera ampliamente difundida entre los recitadores, para mí sería igual recitar con una u otra, por la concordancia de sus significados, sea cual sea la forma en que se recite.

القول في تأويل قوله تعالى :

{ قُلْ لَوْ كُنْتُمْ فِي بُيُوتِكُمْ لَبَرَزَ الّذِينَ كُتِبَ عَلَيْهِمُ القَتْلُ إلى مَضَاجِعِهِمْ وَلِيَبْتَلِيَ اللّهُ ما فِي صُدُورِكُمُ وَلِيُمَحّصَ ما فِي قُلُوبِكُمُ وَاللّهُ عَلِيمٌ بِذَاتِ الصّدُورِ } :

Con ello quiere decir —glorificado sea—: Di, ¡oh Muhammad!, a aquellos hipócritas cuya condición te he descrito: «Si hubierais estado en vuestras casas, no habríais presenciado con los creyentes su escena ni habríais asistido con ellos a la guerra contra sus enemigos idólatras; y así no se habría manifestado a los creyentes lo que ocultabais de vuestra hipocresía y lo que encubríais de vuestra idolatría en vuestra religión. Sin embargo, habrían salido aquellos sobre quienes estaba escrito el morir». Es decir: habría salido hacia el lugar en el que estaba escrito su caída aquel a quien, de entre ellos, se le había escrito la muerte; y habría salido de su casa hacia él, hasta caer en el lugar en el que estaba escrito que caería.

En cuanto a Su dicho: { وَلِيَبْتَلِيَ اللّهُ ما فِي صُدُورِكُمْ } significa: para que Dios ponga a prueba lo que hay en vuestros pechos, ¡oh hipócritas!, cuando salís de vuestras casas hacia vuestros lechos. Y con Su dicho: { وَلِيَبْتَلِيَ اللّهُ ما فِي صُدُورِكُم } quiere decir: para que Dios examine lo que hay en vuestros pechos de duda, y os distinga —por lo que hace aparecer a los creyentes de vuestra hipocresía— de los creyentes.

Ya hemos demostrado anteriormente que los significados de los análogos de Su dicho: { لِيَبْتَلَيَ اللّهُ } { ولِيَعْلَمَ اللّهُ } y lo semejante a ello, aunque en la apariencia del discurso se atribuya a Dios la cualificación por ello, lo pretendido con ello son Sus aliados y la gente de Su obediencia¹; y que el sentido es: para que los aliados de Dios y la gente de Su obediencia examinen lo que hay en vuestros pechos de duda y enfermedad, y os reconozcan frente a la gente de la sinceridad y la certeza. { ولِيُمَحّصَ ما في قُلُوبِكُمْ } Es decir: para que se les haga patente lo que hay en vuestros corazones, de creencia respecto de Dios, de Su Mensajero —Dios lo bendiga y le conceda paz— y de los creyentes: enemistad o lealtad. { وَاللّهُ عَلِيمٌ بِذَاتِ الصّدُورِ } Es decir: Dios posee conocimiento de lo que hay en los pechos de Sus criaturas: bien y mal, fe e incredulidad; nada de sus asuntos se Le oculta, ni lo secreto ni lo manifiesto. Y Él es guardián de todo ello, hasta retribuir a todos con su retribución conforme a la medida de lo que merezcan.

Y en un sentido semejante a lo que hemos dicho sobre ello, solía hablar Ibn Ishāq.

Nos narró Ibn Humayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Ishāq, dijo: Dios mencionó su reproche mutuo —es decir: el reproche mutuo de los hipócritas y su amargura por lo que les sobrevino—. Luego dijo a Su Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—: di: «Si hubierais estado en vuestras casas, no habríais asistido a este lugar en el que Dios —glorificado sea— hizo aparecer de vosotros lo que hizo aparecer de vuestros secretos; habría hecho salir a aquel sobre quien estaba escrita la muerte hacia un lugar distinto, en el que caería, hasta poner a prueba con ello lo que hay en vuestros pechos¹ y depurar lo que hay en vuestros corazones. Y Dios es conocedor de lo que encierran los pechos», es decir: nada se Le oculta de lo que hay en sus pechos, de aquello que os ocultaron.

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ishāq, dijo: nos narró al-Hārith ibn Muslim, de Bahr al-Saqqā’, de ‘Amr ibn ‘Ubayd, de al-Hasan, dijo: Se le preguntó sobre Su dicho: { قُلْ لَوْ كَنْتُمْ فِي بُيُوتِكُمْ لَبَرَزَ الّذِينَ كُتِبَ عَليْهمْ القَتْلُ إلى مَضَاجِعَهُمْ } Dijo: «Dios escribió a los creyentes que combatan en Su senda; y no todo el que combate muere, sino que muere aquel sobre quien Dios ha escrito la muerte».

Notas y Referencias

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