La Familia de Imran
آل عمران Ali 'ImranVersículo (Español)
[3:121] Y recuerda [¡oh, Mujámmad!] cuando al alba saliste de tu hogar para asignar a los creyentes sus posiciones en el campo de batalla. Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Tafsir de At-Tabari
{وَإِذۡ غَدَوۡتَ مِنۡ أَهۡلِكَ تُبَوِّئُ ٱلۡمُؤۡمِنِينَ مَقَٰعِدَ لِلۡقِتَالِۗ وَٱللَّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌ} (121)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ وَإِذْ غَدَوْتَ مِنْ أَهْلِكَ تُبَوّىءُ الْمُؤْمِنِينَ مَقَاعِدَ لِلْقِتَالِ وَاللّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌ }
Con ello —glorificado sea— quiere decir en Su dicho:
{ وَإذْ غَدَوتَ مِن أهْلِكَ تُبَوّىءُ المُؤمِنِينَ }
: «Y si sois pacientes y teméis (a Dios), no os perjudicará en nada, ¡oh creyentes!, la intriga de esos incrédulos de entre los judíos; pero Dios os dará la victoria sobre ellos si perseveráis en obedecerme y en seguir la orden de Mi Enviado, tal como os dimos la victoria en Badr cuando estabais humillados. Y si contradecís, ¡oh creyentes!, Mi mandato, y no sois pacientes ante lo que os he impuesto de Mis obligaciones, y no teméis aquello que os he prohibido, y contradecís Mi mandato y el mandato de Mi Enviado, entonces descenderá sobre vosotros lo que descendió sobre vosotros en Uhud. Y recordad aquel día en que vuestro Profeta salió por la mañana disponiendo a los creyentes¹». Así dejó de mencionar la noticia acerca del asunto de la gente —si no eran pacientes ante la orden de su Señor y no Le temían—, contentándose con la indicación de lo que se manifestó en el discurso hacia su sentido: pues mencionó lo que Él haría con ellos —desviar de ellos la intriga de sus enemigos— si eran pacientes ante Su orden y temían Sus prohibiciones; y a continuación de ello les recordó lo que les sobrevino de aflicción en Uhud, cuando algunos de ellos contravinieron la orden del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y discreparon entre sí en la opinión.
Y formuló el خطاب en Su dicho:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ }
como خطاب dirigido al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, pero lo que se pretende con su sentido son aquellos a quienes prohibió tomar a los incrédulos de entre los judíos como íntimos en lugar de los creyentes.
Así, pues, ha quedado claro que Su dicho:
«وإذ»
solo está en genitivo, en el sentido del discurso, conforme a lo que ya he expuesto y aclarado.
Los intérpretes discreparon acerca del día al que Dios —poderoso y majestuoso— se refirió en Su dicho:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبَوّىءُ المُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ }
Unos dijeron: con ello quiso decir el día de Uhud.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muhammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim, de ‘Īsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca del dicho de Dios:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبوّىءُ المُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ }
dijo: Aquel día el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— caminó sobre sus pies disponiendo a los creyentes.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Sa‘īd, de Qatāda,
Su dicho:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهِلِكَ تُبَوّىءُ المُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ }
ese fue el día de Uhud: el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— salió por la mañana de entre los suyos hacia Uhud, disponiendo a los creyentes en posiciones para el combate.
Se me transmitió de ‘Ammār, de Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘,
Su dicho:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبَوّىءُ المُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ }
que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— salió por la mañana de entre los suyos hacia Uhud, disponiendo a los creyentes en posiciones para el combate.
Me contó Muhammad b. Sa‘d,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
Su dicho:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنَ أهْلِكَ تُبَوّىءُ المُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ }
que es el día de Uhud.
Nos narró Muhammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبَوّىءُ المُؤْمِنِينَ }
dijo: aquí se trata del día de Uhud.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isḥāq:
De lo que descendió acerca del día de Uhud:
{ وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبَوّىءُ المؤْمِنِينَ }
Otros dijeron: con ello quiso decir el día de al-Aḥzāb.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muhammad b. Sinān al-Qazzāz,
dijo:
nos narró Abū Bakr al-Ḥanafī,
dijo:
nos narró ‘Abbād,
de al-Ḥasan, acerca de Su dicho:
{ وإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبَوّىءُ المُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ }
dijo: se refiere a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: salió por la mañana disponiendo a los creyentes en posiciones para el combate el día de al-Aḥzāb.
Y el más correcto de estos dos dichos es el de quien dijo: con ello quiso decir el día de Uhud¹, porque Dios —poderoso y majestuoso— dice en la aleya que sigue:
{ إذْ هَمّتْ طائِفَتانِ مِنكُمْ أنْ تَفْشَلا }
y no hay discrepancia entre los intérpretes en que con las dos facciones quiso decir Banū Salima y Banū Ḥāritha. Y no hay discrepancia entre la gente de la sīra y del conocimiento de las expediciones del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en que lo que Dios mencionó acerca del asunto de ambas fue únicamente el día de Uhud, no el día de al-Aḥzāb.
Si alguien nos dijera:
¿Cómo puede ser eso el día de Uhud, cuando el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solo partió hacia Uhud desde los suyos para el combate el viernes por la tarde, después de haber rezado el viernes con la gente en su casa, en Medina,
como aquello que:
os narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq,
dijo:
me narraron Muḥammad b. Muslim b. ‘Ubayd Allāh b. Shihāb al-Zuhrī, y Muḥammad b. Yaḥyā b. Ḥibbān,
y ‘Āṣim b. ‘Umar b. Qatāda, y al-Ḥuṣayn b. ‘Abd al-Raḥmān b. ‘Amr b. Sa‘d b. Mu‘ādh, y otros de nuestros sabios:
que el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— partió tras rezar el viernes hacia Uhud; entró y se puso su armadura, y eso fue el viernes cuando terminó la oración; y ese día murió un hombre de los Anṣār, y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— rezó por él.
Luego salió ante ellos y dijo:
«No le es propio a un profeta, cuando se ha puesto su armadura, quitársela hasta combatir».
Se dijo:
Ciertamente, aunque la salida del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia la gente fue por la tarde, su disposición de los creyentes en sus posiciones para el combate no fue en el momento de su salida, sino que eso ocurrió antes de salir a combatir a su enemigo¹. Y ello porque los asociadores se asentaron en su campamento de Uhud —según nos ha llegado— el miércoles; permanecieron allí ese día, el jueves y el viernes, hasta que el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— partió hacia ellos el viernes por la tarde, después de haber rezado el viernes con sus compañeros; y amaneció en el desfiladero de Uhud el sábado, a mitad de Shawwāl.
Nos lo narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
me narraron Muḥammad b. Muslim al-Zuhrī, y Muḥammad b. Yaḥyā b. Ḥibbān, y ‘Āṣim b. ‘Umar b. Qatāda, y al-Ḥuṣayn b. ‘Abd al-Raḥmān, y otros.
Y si dijera:
¿Cómo fue su disposición de los creyentes en posiciones para el combate «por la mañana» antes de su salida, cuando sabes que la «tawbi’a» es tomar un lugar?
Se respondió:
Su disposición de ellos en ello fue antes de enfrentarse a su enemigo, cuando consultó a sus compañeros acerca de la opinión que consideró para ellos, uno o dos días antes. Y ello porque el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando oyó del asentamiento de los asociadores de Quraysh y sus seguidores en Uhud,
dijo, según:
nos narró Muḥammad b. al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Aḥmad b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, a sus compañeros:
«Aconsejadme qué he de hacer».
Dijeron: ¡Oh Enviado de Dios!, sal a esos perros.
Y los Anṣār dijeron:
¡Oh Enviado de Dios!, nunca nos venció un enemigo que viniera a nosotros en nuestras moradas; ¿cómo, estando tú entre nosotros?
Entonces el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llamó a ‘Abd Allāh b. Ubayy b. Salūl —y nunca antes lo había llamado— y le consultó. Dijo:
¡Oh Enviado de Dios!, sal con nosotros a esos perros.
Y al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le agradaba que entrasen en la ciudad, para combatirlos en los callejones.
Entonces se le acercó al-Nu‘mān b. Mālik al-Anṣārī y dijo:
¡Oh Enviado de Dios!, no me prives del Paraíso, pues por Aquel que te envió con la verdad, ciertamente entraré en el Paraíso.
Él le dijo:
«¿Por qué?»
Dijo: Porque atestiguo que no hay divinidad sino Dios, y que tú eres el Enviado de Dios, y que no huiré del combate.
Dijo:
«Has dicho la verdad».
Y fue muerto aquel día.
Luego el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— pidió su coraza y se la puso. Cuando lo vieron ya armado, se arrepintieron y dijeron:
¡Qué mal hemos hecho, aconsejando al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando la revelación le llega!
Se levantaron y se excusaron ante él, y dijeron:
Haz lo que consideres.
Entonces el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«No le es propio a un profeta ponerse su armadura y luego quitársela hasta combatir».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq,
dijo:
me narraron Ibn Shihāb al-Zuhrī, y Muḥammad b. Yaḥyā b. Ḥibbān, y ‘Āṣim b. ‘Umar b. Qatāda,
y al-Ḥuṣayn b. ‘Abd al-Raḥmān b. ‘Amr b. Sa‘d b. Mu‘ādh,
y otros de nuestros sabios, que dijeron:
Cuando el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y los musulmanes oyeron que los asociadores habían acampado en su campamento de Uhud,
el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Ciertamente he visto vacas y las he interpretado como bien; y he visto en la punta de mi espada una mella; y he visto que metía mi mano en una coraza fortificada, y la he interpretado como la ciudad. Así pues, si consideráis que permanezcáis en la ciudad y los dejéis donde han acampado: si permanecen, permanecerán en el peor de los lugares; y si entran contra nosotros, los combatiremos en ella».
Y la opinión de ‘Abd Allāh b. Ubayy b. Salūl coincidía con la del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: veía la opinión del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de no salir hacia ellos.
Y el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— detestaba salir de Medina.
Entonces dijeron hombres de los musulmanes a quienes Dios honró con el martirio el día de Uhud, y otros de quienes se habían perdido Badr y lo presenciaron:
¡Oh Enviado de Dios!, sal con nosotros hacia nuestros enemigos, para que no vean que hemos sido cobardes ante ellos y débiles.
Y ‘Abd Allāh b. Ubayy b. Salūl dijo:
¡Oh Enviado de Dios!, permanece en la ciudad y no salgas hacia ellos; pues, por Dios, nunca salimos de ella hacia un enemigo sino que nos alcanzó daño, y nunca entró contra nosotros en ella sino que le alcanzamos daño. Déjalos, ¡oh Enviado de Dios!: si permanecen, permanecerán en el peor encierro; y si entran, los hombres los combatirán de frente, y las mujeres y los niños les arrojarán piedras desde arriba; y si regresan, regresarán frustrados como vinieron.
Y la gente no cesó de insistir al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, por lo que había en ellos de deseo de encontrarse con la gente, hasta que el Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— entró y se puso su armadura.
Así, la disposición del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de los creyentes en posiciones para el combate fue lo que hemos mencionado: su consulta a sus compañeros acerca de la opinión que hemos referido, conforme a lo que describieron aquellos cuyas palabras hemos transmitido¹. Se dice de ello:
«Bawwā’tu al-qawma manzilan» y «bawwā’tuhu lahum», de modo que «anā ubawwi’uhum al-manzil tawbi’atan», y «ubawwi’u lahum manzilan tawbi’atan».
Y se ha mencionado que en la lectura de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd:
«وَإذْ غَدَوْتَ مِنْ أهْلِكَ تُبَوّىءُ الْمُؤْمِنِينَ مَقاعِدَ للْقِتالِ»
y eso es admisible,
como se dice:
«radifaka» y «radifa laka», y «naqadtu lahā ṣadāqahā» y «naqadtuhā»,
como dijo el poeta:
«Pido perdón a Dios por un pecado que no puedo enumerar; el Señor de los siervos: hacia Él se dirige el rostro y la obra».
Y el sentido es:
«Pido perdón a Dios por un pecado».
Y se ha transmitido de los árabes, por audición:
«abā’tu al-qawma manzilan fa-anā ubī’uhum ibā’atan».
Y se dice de ello:
«abā’tu al-ibil»: cuando las devuelves a la «mabā’a».
Y la «mabā’a» es:
el redil en el que pernoctan.
Y «al-maqā‘id» es el plural de «maq‘ad», que es el asiento.
Así, la interpretación del discurso es:
Y recuerda, cuando saliste por la mañana, ¡oh Muḥammad!, de entre los tuyos, estableciendo para los creyentes un campamento y un lugar para combatir a su enemigo.
Y Su dicho:
{ وَاللّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌ }
con ello —exaltado sea Su recuerdo— quiere decir: Dios oye lo que los creyentes te dicen,
respecto de aquello en lo que los consultaste acerca del lugar de tu encuentro y el de ellos con tu enemigo y el suyo: la palabra de quien dijo:
«Sal con nosotros hacia ellos para encontrarnos con ellos fuera de la ciudad»,
y la palabra de quien te dijo:
«No salgas hacia ellos y permanece en la ciudad hasta que entren contra nosotros», conforme a lo que ya hemos expuesto antes;
y también lo que tú, ¡oh Muḥammad!, les indicas.
Y Él sabe cuál de esas opiniones es más conveniente para ti y para ellos, y lo que ocultan los pechos de quienes te aconsejan salir contra tu enemigo, y los pechos de quienes te aconsejan permanecer en la ciudad, y otras cosas de tu asunto y de los suyos.
Como:
nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
de Ibn Isḥāq, acerca de Su dicho:
{ وَاللّهُ سَمِيعٌ عَلِيمٌ }
: es decir, oye lo que dicen, y sabe lo que ocultan.
Notas y Referencias
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