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La Familia de Imran

آل عمران Ali 'Imran
Aya 106

Versículo (Español)

[3:106] El Día del Juicio unos rostros estarán radiantes y otros ensombrecidos. A aquellos cuyos rostros estén ensombrecidos se les dirá: "¿Han rechazado la verdad luego de haber creído? Sufran el castigo como consecuencia de su incredulidad".

Tafsir de At-Tabari

{يَوۡمَ تَبۡيَضُّ وُجُوهٞ وَتَسۡوَدُّ وُجُوهٞۚ فَأَمَّا ٱلَّذِينَ ٱسۡوَدَّتۡ وُجُوهُهُمۡ أَكَفَرۡتُم بَعۡدَ إِيمَٰنِكُمۡ فَذُوقُواْ ٱلۡعَذَابَ بِمَا كُنتُمۡ تَكۡفُرُونَ} (106) La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:

{ El día en que unos rostros se emblanquecerán y otros rostros se ennegrecerán. En cuanto a aquellos cuyos rostros se ennegrezcan: «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe? Gustad, pues, el castigo por lo que veníais negando». * Y en cuanto a aquellos cuyos rostros se emblanquezcan, estarán en la misericordia de Dios; en ella permanecerán eternamente. }

Con ello —glorificado sea— quiere decir: A esos les corresponde un castigo inmenso en el día en que unos rostros se emblanquecen y otros rostros se ennegrecen. En cuanto a Su dicho: { En cuanto a aquellos cuyos rostros se ennegrezcan: «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe?» } su sentido es: en cuanto a aquellos cuyos rostros se ennegrezcan, se les dirá: { «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe? Gustad, pues, el castigo por lo que veníais negando». } Y es imprescindible que «ammā» tenga una respuesta introducida por la fā’; pero, al omitirse la respuesta, se omitió con ella la fā’. Solo fue lícito dejar de mencionar «se les dirá» porque lo ya mencionado del discurso lo indica. En cuanto al sentido de Su dicho —glorificado sea—: { «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe?» } los exegetas discreparon acerca de a quién se refiere. Unos dijeron: se refiere a la gente de nuestra qibla, de entre los musulmanes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, sobre Su dicho: { El día en que unos rostros se emblanquecerán y otros rostros se ennegrecerán } ... la aleya: ciertamente, unos pueblos descreyeron después de su fe, como oís. Y se nos ha mencionado que el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir: «Por Aquel en cuya mano está el alma de Muḥammad: ciertamente vendrán a mí al Estanque, de entre quienes me acompañaron, unos pueblos; hasta que, cuando sean alzados hacia mí y yo los vea, sean apartados de mí; entonces diré: “¡Señor mío, mis compañeros, mis compañeros!”, y se dirá: “Tú no sabes lo que innovaron después de ti”». Y Su dicho: { Y en cuanto a aquellos cuyos rostros se emblanquecen, estarán en la misericordia de Dios } estos son la gente de la obediencia a Dios y del cumplimiento del pacto de Dios. Dijo Dios —poderoso y majestuoso—: { «Estarán en la misericordia de Dios; en ella permanecerán eternamente». }

Nos narró Muḥammad ibn al-Ḥusayn, dijo: nos narró Aḥmad ibn al-Mufaḍḍal, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { El día en que unos rostros se emblanquecerán y otros rostros se ennegrecerán. En cuanto a aquellos cuyos rostros se ennegrezcan: «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe? Gustad, pues, el castigo por lo que veníais negando». } Esto se refiere a la incredulidad de gente de la qibla cuando combatieron entre sí.

Nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Ḥammād ibn Salama y al-Rabī‘ ibn Ṣubayḥ, de Abū Mujālid, de Abū Umāma: { «En cuanto a aquellos cuyos rostros se ennegrezcan: ¿Acaso descreísteis después de vuestra fe?» } dijo: ellos son los jārŷíes.

Y otros dijeron: con ello se quiso decir todo aquel que descreyó en Dios después de la fe con la que creyó cuando Dios tomó de los lomos de Adán a su descendencia y les hizo testigos contra sí mismos, tal como lo expuso en Su Libro. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ‘Alī ibn al-Haytham, dijo: nos informó Ibn Abī Ja‘far, de su padre, de al-Rabī‘, de Abū al-‘Āliya, de Ubayy ibn Ka‘b, sobre Su dicho: { El día en que unos rostros se emblanquecerán y otros rostros se ennegrecerán } dijo: el Día de la Resurrección se convirtieron en dos grupos; y a aquel cuyo rostro se ennegreció, y los afrentó, le dijo: { «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe? Gustad, pues, el castigo por lo que veníais negando». } dijo: es la fe que existía antes de la divergencia en el tiempo de Adán, cuando tomó de ellos su pacto y su alianza, y todos reconocieron la servidumbre, y los creó con la disposición natural hacia el islam; así eran una sola comunidad, musulmanes. Dice: «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe?», es decir, después de aquello que fue en el tiempo de Adán. Y dijo acerca de los otros: los que se mantuvieron firmes en esa fe, y le consagraron la religión y la obra; entonces Dios emblanqueció sus rostros y los hizo entrar en Su complacencia y en Su Jardín.

Y otros dijeron: antes bien, los aludidos por Su dicho: { «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe?» } son los hipócritas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad ibn Sinān, dijo: nos narró Abū Bakr al-Ḥanafī, de ‘Abbād, de al-Ḥasan: { El día en que unos rostros se emblanquecerán y otros rostros se ennegrecerán } ... la aleya, dijo: son los hipócritas: habían dado la palabra de la fe con sus lenguas, pero la negaron con sus corazones y sus obras.

Y la más correcta de las opiniones que hemos mencionado al respecto es la que transmitimos de Ubayy ibn Ka‘b: que con ello se quiso decir a todos los incrédulos, y que la fe por la cual se les reprocha su apostasía es la fe que reconocieron el día en que se les dijo: { «¿Acaso no soy Yo vuestro Señor? Dijeron: Sí; damos testimonio». } Eso es porque Dios —glorificado sea— dispuso que toda la gente de la Otra Vida sea dos grupos: uno, de rostros ennegrecidos; y el otro, de rostros emblanquecidos. Y es sabido que, no habiendo allí sino estos dos grupos, todos los incrédulos están incluidos en el grupo de aquellos cuyo rostro fue ennegrecido, y todos los creyentes están incluidos en el grupo de aquellos cuyo rostro fue emblanquecido. Así, no hay lugar para la afirmación de quien diga que con Su dicho: { «¿Acaso descreísteis después de vuestra fe?» } se quiso decir a algunos incrédulos y no a otros, cuando Dios —glorificado sea— generalizó la noticia acerca de todos ellos. Y si todos entran en ello, y no hubo para todos ellos un estado en el que creyeran y luego apostataran como incrédulos después, salvo un único estado, se sabe que ese es el pretendido con ello.

Así pues, la interpretación de la aleya es: A esos les corresponde un castigo inmenso en el día en que se emblanquecen los rostros de un pueblo y se ennegrecen los rostros de otros¹. En cuanto a aquellos cuyos rostros se ennegrezcan, se dirá: ¿Negasteis la unicidad de Dios, y Su pacto y Su alianza con la que os comprometisteis, de no asociarle nada y de consagrarle la adoración, después de vuestra fe? Es decir: después de vuestra confirmación de Él. { «Gustad, pues, el castigo por lo que veníais negando». } Dice: por lo que veníais negando en la vida mundanal, aquello cuyo reconocimiento y confirmación Dios había tomado de vosotros como alianza¹. Y en cuanto a aquellos cuyos rostros se emblanquecen, de entre quienes permanecieron firmes en el pacto y la alianza de Dios, sin cambiar su religión ni volverse sobre sus talones tras el reconocimiento de la unicidad y el testimonio a su Señor de la divinidad, y de que no hay dios fuera de Él, { «estarán en la misericordia de Dios» } esto es: estarán en la misericordia de Dios, es decir, en Su Jardín y su deleite, y en lo que Dios ha preparado allí para su gente. { «en ella permanecerán eternamente» } es decir, permanecerán en ella para siempre, sin término ni fin.

Notas y Referencias

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