29

La Araña

العنكبوت Al-'Ankabut
Aya 49

Versículo (Español)

[29:49] [El Corán] Es un conjunto de mensajes claros [grabados] en los corazones de quienes han sido agraciados con el conocimiento, y solo los injustos pueden negar Mis signos.

Tafsir de At-Tabari

{Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento; y no niega Nuestras aleyas sino los injustos.} (49) El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Exaltado sea—: {Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento; y no niega Nuestras aleyas sino los injustos.}

Los exégetas discreparon acerca de lo que se entiende por Su dicho: «Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento». Unos dijeron: con ello se refiere al Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—. Y dijeron: el sentido del discurso es: más bien, la existencia en los libros de la Gente del Libro de que Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz— no escribe ni lee, y de que es iletrado, son aleyas claras en sus pechos. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad ibn Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, sobre Su dicho: «Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento», dijo: Dios —Exaltado sea— había hecho descender la mención del asunto de Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz— en la Torá y el Evangelio para la gente del conocimiento, y se lo dio a conocer, y lo convirtió para ellos en una señal. Y les dijo: la señal de su profecía es que, cuando salga, no conocerá escritura alguna ni la trazará con su diestra; esas son las aleyas claras.

Se me narró de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho: «Y no solías recitar antes de él ningún libro», dijo: el Profeta de Dios no escribía ni leía; y así dispuso Dios su descripción en la Torá y el Evangelio: que es un profeta iletrado, no lee ni escribe; y esa es la señal clara en los pechos de quienes han recibido el conocimiento.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento»: de la Gente del Libro, que creyeron en Muḥammad, en su descripción y en su profecía.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj: «Más bien, son aleyas claras», dijo: Dios hizo descender la mención del asunto de Muḥammad en la Torá y el Evangelio para la gente del conocimiento; más bien, él es una señal clara en los pechos de quienes han recibido el conocimiento, esto es: el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—.

Otros dijeron: con ello se refiere al Corán. Y dijeron: el sentido del discurso es: más bien, este Corán es aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento, de entre los creyentes en Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Maʿmar, dijo: dijo al-Ḥasan, acerca de Su dicho: «Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento»: el Corán es aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento, es decir, los creyentes.

Y la más correcta de las dos opiniones a este respecto es la de quien dijo: con ello se entiende: más bien, el conocimiento de que tú no solías recitar antes de este Libro ningún libro, ni lo trazabas con tu diestra, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento, de entre la Gente del Libro.

Y solo dije que esta es la interpretación más digna de la aleya, porque Su dicho: «Más bien, son aleyas claras en los pechos de quienes han recibido el conocimiento» se halla entre dos informaciones, de entre las informaciones de Dios acerca de Su Mensajero Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—; por ello, que sea una información acerca de él es más apropiado que que sea una información acerca del Libro, del cual ya había concluido la información antes.

Y Su dicho: «Y no niega Nuestras aleyas sino los injustos», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: nadie niega la profecía de Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz— y sus pruebas, ni rechaza el conocimiento que se sabe por los Libros de Dios que Él hizo descender a Sus profetas acerca del envío de Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—, de su profecía y de su misión, sino los injustos; es decir, quienes se han hecho injusticia a sí mismos por su incredulidad en Dios —Poderoso y Majestuoso—.

Notas y Referencias

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