29

La Araña

العنكبوت Al-'Ankabut
Aya 46

Versículo (Español)

[29:46] Debatan con la Gente del Libro con buenas maneras, excepto con aquellos que cometen injusticias. Digan: "Creemos en lo que nos ha sido revelado a nosotros así como en lo que les fue revelado a ustedes. El Dios de ustedes y nuestro Dios es uno, y a Él entregamos nuestra voluntad [como musulmanes]".

Tafsir de At-Tabari

{۞وَلَا تُجَٰدِلُوٓاْ أَهۡلَ ٱلۡكِتَٰبِ إِلَّا بِٱلَّتِي هِيَ أَحۡسَنُ إِلَّا ٱلَّذِينَ ظَلَمُواْ مِنۡهُمۡۖ وَقُولُوٓاْ ءَامَنَّا بِٱلَّذِيٓ أُنزِلَ إِلَيۡنَا وَأُنزِلَ إِلَيۡكُمۡ وَإِلَٰهُنَا وَإِلَٰهُكُمۡ وَٰحِدٞ وَنَحۡنُ لَهُۥ مُسۡلِمُونَ} (46) Dice —exaltado sea Su recuerdo—: Y no disputéis, ¡oh creyentes en Dios y en Su Mensajero!, con los judíos y los cristianos —que son la Gente del Libro— sino de la manera que es mejor. Dice: sino con lo bello de la palabra; esto es, la invitación a Dios mediante Sus aleyas y la advertencia acerca de Sus pruebas.

Y Su dicho: «excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente». Los intérpretes discreparon acerca de su interpretación. Algunos dijeron: su sentido es: excepto aquellos que se negaron a reconoceros el pago de la yizia y, en lugar de ello, os declararon la guerra; esos son injustos. A esos, pues, disputadles con la espada hasta que se sometan al Islam o paguen la yizia. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó ʿAlī ibn Sahl, dijo: nos transmitió Yazīd, de Sufyān, de Juṣayf, de Muǧāhid, acerca de Su dicho: «Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera que es mejor, excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente». Dijo: quien combate y no paga la yizia.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: me transmitió mi padre, de Sufyān, de Juṣayf, de Muǧāhid, con un sentido semejante, solo que dijo: quien te combate y no te paga la yizia.

Me contó Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā; y me contó al-Ḥāriṯ, dijo: nos transmitió al-Ḥasan, dijo: nos transmitió Warqāʾ, ambos, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: «Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera que es mejor». Dijo: si dicen mal, decid bien; excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente: entonces defendedos de ellos.

Me contó Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā; y me contó al-Ḥāriṯ, dijo: nos transmitió al-Ḥasan, dijo: nos transmitió Warqāʾ, ambos, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca de Su dicho: «excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente». Dijo: dijeron: junto con Dios hay otra divinidad; o que Él tiene un hijo; o que Él tiene un asociado; o que la mano de Dios está encadenada; o que Dios es pobre; o que dañaron a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo: esos son la Gente del Libro.

Nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Yaḥyā ibn Ādam, de Šarīk, de Sālim, de Saʿīd: «Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera que es mejor, excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente». Dijo: la gente de la guerra, quien no tiene pacto: dispútale con la espada.

Y otros dijeron: el sentido de ello es: «Y no disputéis con la Gente del Libro» —aquellos que han creído en él y han seguido a su Mensajero en lo que os informan acerca de lo que hay en sus libros— sino de la manera que es mejor, excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente; pues persistieron en su incredulidad. Y dijeron: esta aleya es concluyente (muḥkama) y no es abrogada. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera que es mejor». Dijo: no es abrogada; no conviene que disputéis con quien de ellos haya creído: quizá acierten en algo del Libro de Dios que tú no conoces; así que no disputéis con él. Y no conviene disputar sino con aquellos que hayan obrado injustamente: el que de ellos permanece en su religión. Dijo: es a ese a quien se disputa, y a quien se le habla con la espada. Dijo: y esos son judíos. Dijo: y no había en la Morada de la Hégira ningún cristiano; solo eran judíos: ellos fueron quienes hablaron y pactaron con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y Banū al-Naḍīr traicionaron el día de Uḥud, y Banū Qurayẓa traicionaron el día de al-Aḥzāb.

Y otros dijeron: más bien, esta aleya descendió antes de que se ordenara al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— combatir. Y dijeron: es abrogada; la abrogó Su dicho: «Combatid a quienes no creen en Dios ni en el Último Día». Mención de quienes dijeron eso:

Nos transmitió Bišr, dijo: nos transmitió Yazīd, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y no disputéis con la Gente del Libro sino de la manera que es mejor». Luego fue abrogada después de eso; se ordenó combatirlos en la sura de Barāʾa. Y no hay disputa más dura que la espada: que se les combata hasta que atestigüen que no hay divinidad sino Dios y que Muḥammad es el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, o hasta que reconozcan el tributo.

Y el más acertado de estos dichos es el dicho de quien sostuvo: que con Su dicho «excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente» se quiso decir: excepto aquellos que se negaron a pagar la yizia y, en lugar de ella, levantaron la guerra.

Pues si alguien dijera: ¿o acaso no es injusto, de la Gente del Libro, sino quien no paga la yizia? Se dirá: ciertamente, todos ellos —aunque sean injustos consigo mismos por su incredulidad en Dios y por desmentir a Su Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz——, no se quiso con Su dicho «excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente» la injusticia contra sí mismos. Más bien se quiso decir: excepto aquellos de ellos que han sido injustos con la gente de la fe en Dios y en Su Mensajero Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—; pues a esos se les disputa combatiéndolos.

Y solo dijimos: que ese es el más acertado de los dichos al respecto, porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— permitió a los creyentes disputar con los injustos de la Gente del Libro de una manera distinta de la que es mejor, mediante Su dicho «excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente». Es sabido, puesto que les permitió disputar con ellos, que aquellos a quienes no se les permitió disputar sino de la manera que es mejor son distintos de aquellos respecto de quienes se les permitió eso; y que no son el creyente, porque el creyente de entre ellos no es lícito disputarle sino en lo que no es verdad: pues si viene con algo que no es verdad, ya ha pasado a estar en el sentido de los injustos en aquello en que contradijo la verdad. Y siendo ello así, queda claro que no tiene sentido el dicho de quien sostuvo: que con Su dicho «Y no disputéis con la Gente del Libro» se quiso decir a los creyentes de entre ellos. Y asimismo no tiene sentido el dicho de quien sostuvo: que esta aleya descendió antes de la orden de combatir y pretendió que es abrogada, porque no hay noticia al respecto que elimine la excusa, ni indicio de su veracidad a partir de una disposición natural de la razón.

Y ya hemos aclarado en otro lugar de nuestro libro que no es lícito juzgar acerca de un dictamen de Dios en Su Libro que esté abrogado sino con una prueba a la que sea obligatorio someterse, ya sea por transmisión o por razón.

Y Su dicho: «Y decid: creemos en lo que se nos ha hecho descender y en lo que se os ha hecho descender; y nuestro Dios y vuestro Dios es Uno, y a Él estamos sometidos». Dice —exaltado sea Su recuerdo— a los creyentes en Él y en Su Mensajero, a quienes prohibió disputar con la Gente del Libro sino de la manera que es mejor: si la Gente del Libro, ¡oh gente!, os habla de sus libros y os informa acerca de ellos con algo respecto de lo cual es posible y lícito que sean veraces, y también posible que mientan, y no conocéis su asunto ni su estado en ello, decidles: creemos en lo que se nos ha hecho descender y en lo que se os ha hecho descender de lo que hay en la Torá y el Evangelio; y nuestro Dios y vuestro Dios es Uno. Dice: y nuestro adorado y vuestro adorado es Uno. Y «a Él estamos sometidos» dice: y a Él estamos sometidos, humillados por la obediencia en lo que nos ordenó y nos prohibió. Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello, ha venido el relato del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Mención de la transmisión acerca de ello:

Nos transmitió Muḥammad ibn al-Muṯannā, dijo: nos transmitió ʿUṯmān ibn ʿUmar, dijo: nos informó ʿAlī, de Yaḥyā ibn Abī Kaṯīr, de Abū Salama, de Abū Hurayra, dijo: la Gente del Libro leía la Torá en hebreo y la explicaba en árabe a la gente del Islam. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No creáis a la Gente del Libro ni los desmintáis; y decid: creemos en lo que se nos ha hecho descender y en lo que se os ha hecho descender; y nuestro Dios y vuestro Dios es Uno, y a Él estamos sometidos».

Nos transmitió Ibn Baššār, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió Sufyān, de Saʿd ibn Ibrāhīm, de ʿAṭāʾ ibn Yasār, dijo: algunas gentes de los judíos hablaban a algunas gentes de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Entonces dijo: «No les creáis ni los desmintáis; y decid: creemos en lo que se nos ha hecho descender y en lo que se os ha hecho descender».

Dijo: nos transmitió Abū ʿĀmir, dijo: nos transmitió Sufyān, de Sulaymān, de ʿUmāra ibn ʿUmayr, de Ḥurayṯ ibn Ẓuhayr, de ʿAbd Allāh, dijo: no preguntéis a la Gente del Libro por nada, pues no os guiarán, ya que se han extraviado: o bien desmentís una verdad, o bien creéis una falsedad. Pues no hay nadie de la Gente del Libro sin que en su corazón haya una inclinación que lo llama a su religión, como la inclinación del dinero. Y Muǧāhid solía decir acerca de ello lo siguiente:

Me lo contó Muḥammad ibn ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā; y me contó al-Ḥāriṯ, dijo: nos transmitió al-Ḥasan; dijo: nos transmitió Warqāʾ, ambos, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, acerca de Su dicho: «excepto con aquellos de ellos que hayan obrado injustamente». Dijo: dijeron: junto con Dios hay otra divinidad; o que Él tiene un hijo; o que Él tiene un asociado; o que la mano de Dios está encadenada; o que Dios es pobre; o que dañaron a Muḥammad. Y «decid: creemos en lo que se nos ha hecho descender y en lo que se os ha hecho descender» respecto de quien no dijo esto de la Gente del Libro.

Notas y Referencias

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