El Relato
القصص Al-QasasVersículo (Español)
[28:8] Lo recogió la gente del Faraón para que [sin saberlo] se convirtiera en su enemigo y la causa de su pesar. El Faraón, Hamán y sus huestes eran pecadores.
Tafsir de At-Tabari
{فَٱلۡتَقَطَهُۥٓ ءَالُ فِرۡعَوۡنَ لِيَكُونَ لَهُمۡ عَدُوّٗا وَحَزَنًاۗ إِنَّ فِرۡعَوۡنَ وَهَٰمَٰنَ وَجُنُودَهُمَا كَانُواْ خَٰطِـِٔينَ} (8)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ فَالْتَقَطَهُ آلُ فِرْعَوْنَ لِيَكُونَ لَهُمْ عَدُوّاً وَحَزَناً إِنّ فِرْعَوْنَ وَهَامَانَ وَجُنُودَهُمَا كَانُواْ خَاطِئِينَ }
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
«Y lo recogió la gente de Faraón»: esto es, lo hallaron y lo tomaron. Su origen procede de al-luqṭa, que es aquello que se encuentra extraviado y se recoge.
Y los árabes dicen, respecto de aquello que le sobreviene de improviso, sin buscarlo ni pretenderlo: “lo alcancé por recogida (iltaqāṭan)”; y: “me encontré con fulano por recogida (iltaqāṭan)”. De ello es el dicho del rajaz:
وَمَنْهَلٍ وَرَدْتُهُ الْتِقاطا *** لَمْ أَلْقَ إذْ وَرَدْتُهُ فُرّاطا
Quiere decir: de repente.
Los intérpretes discreparon acerca de a quién se refiere Su dicho: «la gente de Faraón» en este lugar.
Unos dijeron: con ello quiso decir: las esclavas de la mujer de Faraón.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Mūsà,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
La ola traía el arca, elevándola una vez y bajándola otra, hasta que la introdujo entre unos árboles junto a la casa de Faraón. Salieron las esclavas de Āsiya, la mujer de Faraón, a lavar, y encontraron el arca; la llevaron a Āsiya, pensando que dentro había dinero. Cuando Āsiya la miró, su misericordia cayó sobre ella y lo amó. Cuando informó a Faraón, él quiso degollarlo; pero Āsiya no dejó de hablarle hasta que se lo dejó.
Dijo:
Temo que éste sea de los Hijos de Israel, y que éste sea aquel por cuyas manos vendrá nuestra perdición.
Y ése es el dicho de Dios:
«Y lo recogió la gente de Faraón para que fuera para ellos enemigo y aflicción».
Otros dijeron: más bien quiso decir con ello la hija de Faraón.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Abū Maʿshar, de Muḥammad ibn Qays,
dijo:
La hija de Faraón era leprosa. Fue al Nilo y he aquí que el arca estaba en el Nilo, zarandeada por las olas. La hija de Faraón la tomó; cuando abrió el arca, he aquí que había un niño. Cuando miró su rostro, sanó de la lepra. Lo llevó a su madre y dijo:
Este niño es bendito: cuando lo miré, sané.
Faraón dijo:
Éste es de los niños de los Hijos de Israel; venid, para que lo mate.
Ella dijo:
«¡Frescura de ojos para mí y para ti! No lo matéis».
Otros dijeron: quiso decir con ello los auxiliares de Faraón.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
Faraón amaneció en un consejo suyo en el que se sentaba a la orilla del Nilo cada mañana. Mientras estaba sentado, el Nilo hizo pasar el arca, arrojándola. Āsiya bint Muzāḥim, su mujer, estaba sentada a su lado.
Ella dijo:
Esto es algo en el agua; traédmelo.
Salieron hacia ella sus auxiliares hasta que se lo trajeron. Abrieron el arca y he aquí que dentro había un niño en su cuna. Dios hizo que se le amara, e inclinó hacia él su ánimo.
Dijo su mujer Āsiya:
«No lo matéis; quizá nos beneficie o lo tomemos por hijo».
Y no hay, para nosotros, en esto, dicho más digno de ser el correcto que lo que dijo Dios —poderoso y majestuoso—:
«Y lo recogió la gente de Faraón». Ya hemos explicado el sentido de al-āl anteriormente con suficiencia, sin necesidad de repetirlo aquí.
Y Su dicho: «para que fuera para ellos enemigo y aflicción»; pues el que habla diría: “para que Moisés fuera para la gente de Faraón enemigo y aflicción, lo recogieron”. Y se responde: se dijo «Y lo recogió la gente de Faraón para que fuera para ellos enemigo y aflicción»; se dijo:
En verdad, cuando lo recogieron, no lo recogieron por eso, sino por lo que se mencionó antes; pero, si Dios quiere, así fue.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
acerca de Su dicho:
«Y lo recogió la gente de Faraón para que fuera para ellos enemigo y aflicción», dijo:
Para que, en el desenlace de su asunto, fuera enemigo y aflicción, por lo que Dios quiso con él; y no por eso lo tomaron. Pero la mujer de Faraón dijo: «¡Frescura de ojos para mí y para ti!». Así fue el dicho de Dios: «para que fuera para ellos enemigo y aflicción», por lo que habría de acontecerles en el desenlace de su asunto.
Y esto es como el dicho de otro cuando reprende a alguien por un acto que realizó creyendo que obraba bien, y su acto lo condujo a un mal que le hace lamentarse de lo que hizo:
“Hiciste esto para perjudicarte; y para perjudicarte lo hiciste”. Aunque quien lo hizo, en el momento de hacerlo, lo hacía esperando su provecho, pero el desenlace vino contrario a lo que esperaba.
Así también Su dicho:
«Y lo recogió la gente de Faraón para que fuera para ellos enemigo y aflicción»; esto es: lo recogió la gente de Faraón pensando que se hacían un bien a sí mismos, para que fuera frescura de ojos para ellos; pero el desenlace de haberlo recogido fue su perdición a manos de él.
Y Su dicho: «enemigo y aflicción», dice: será para ellos enemigo en su religión, y aflicción por lo que les alcance de él de lo detestable. En el mismo sentido que hemos dicho hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«Y lo recogió la gente de Faraón para que fuera para ellos enemigo y aflicción»: enemigo para ellos en su religión, y aflicción por lo que les sobrevenga.
Los recitadores discreparon en la lectura de ello.
La mayoría de los recitadores de Medina y Basora, y algunos de Kufa, lo leyeron:
«وَحَزَنا» con apertura de la ḥāʾ y de la zāy.
Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron:
«وَحُزْنا»
con ḍamma en la ḥāʾ y sukūn en la zāy. Al-ḥazan, con apertura de la ḥāʾ y de la zāy, es un maṣdar de ḥazintu ḥazanan; y al-ḥuzn, con ḍamma en la ḥāʾ y sukūn en la zāy, es el nombre: como al-ʿadam y al-ʿudm y semejantes.
Y lo correcto en esto es que son dos lecturas de significado cercano; y, pese a la diferencia de forma, son como al-ʿadam y al-ʿudm. Cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta.
Y Su dicho: «Ciertamente Faraón, Hamán y sus ejércitos eran pecadores», dice —exaltado sea Su recuerdo—: ciertamente Faraón, Hamán y sus ejércitos eran culpables ante su Señor; por eso Moisés fue para ellos enemigo y aflicción.
Notas y Referencias
(No se generaron)