El Relato
القصص Al-QasasVersículo (Español)
[28:58] ¡Cuántos pueblos destruí porque no agradecían el favor en que vivían! Observen sus viviendas: no volvieron a ser habitadas después de ellos, salvo brevemente. Yo fui Quien las heredó.
Tafsir de At-Tabari
{Y cuántas ciudades hemos destruido, que se ensoberbecieron por su modo de vida. Y esas son sus moradas: no fueron habitadas después de ellos sino poco. Y fuimos Nosotros los Herederos} (58)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y cuántas ciudades hemos destruido, que se ensoberbecieron por su modo de vida. Y esas son sus moradas: no fueron habitadas después de ellos sino poco. Y fuimos Nosotros los Herederos}.
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
Y cuántas ciudades destruimos, a las que su modo de vida hizo insolentes; así, se ensoberbecieron, se entregaron a la arrogancia y se extralimitaron, y por ello negaron a su Señor.
Y se dijo: «se ensoberbeció su modo de vida», atribuyendo el verbo a la ciudad, cuando en su origen corresponde al modo de vida; del mismo modo que se dice: «tu opinión te hizo necio, y tú te volviste necio», y «tu riqueza te hizo insolente, y tú te volviste insolente»; y «modo de vida» está en acusativo como explicación (tamyīz).
Ya hemos expuesto los paralelos de esto en otros lugares de este libro nuestro. Y en el sentido de lo que hemos dicho se expresaron los especialistas en interpretación.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Yunus;
dijo: nos informó Ibn Wahb;
dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «Y cuántas ciudades hemos destruido, que se ensoberbecieron por su modo de vida», que: el baṭar es la arrogancia de la gente de la negligencia y de la falsedad, y el incurrir en las desobediencias a Dios.
Y dijo: ese es el baṭar en la gracia. «Y esas son sus moradas: no fueron habitadas después de ellos sino poco», es decir: esas son las casas de la gente que destruimos por su incredulidad hacia su Señor, y sus moradas; no fueron habitadas después de ellos sino poco.
Dice: quedaron en ruinas tras ellos, y no se reconstruyó de ellas sino lo menos, y la mayor parte quedó en ruinas. Y aunque la formulación del discurso aparece como si sus moradas hubiesen sido habitadas un poco, su sentido es: «esas son sus moradas: no fueron habitadas después de ellos sino una pequeña parte de ellas», del mismo modo que se dice: «he satisfecho tu derecho, salvo una pequeña parte de él».
Y Su dicho: «Y fuimos Nosotros los Herederos», quiere decir: y no hubo, de entre ellos, heredero alguno de aquello de sus moradas que arruinamos; y volvieron a ser como eran antes de que ellos las habitasen: sin dueño alguno salvo Dios, a quien pertenece la herencia de los cielos y de la tierra.
Notas y Referencias
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