27

Las Hormigas

النمل An-Naml
Aya 82

Versículo (Español)

[27:82] Cuando ocurra lo que ha sido decretado para ellos, haré salir de la Tierra una bestia que les hablará [milagrosamente diciéndoles] que la gente no estaba convencida de Mis signos.

Tafsir de At-Tabari

{۞Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará: que la gente no tenía certeza de Nuestros signos} (82) La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo: {Y tú no eres guía de los ciegos para sacarlos de su extravío; sólo haces oír a quien cree en Nuestros signos, y ésos son musulmanes * Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará: que la gente no tenía certeza de Nuestros signos}.

Los recitadores discreparon respecto de la lectura de ello. La mayoría de los recitadores de Medina y de Basora, y algunos de los kufíes, lo leyeron: «wa-mā anta bihādī» (وما أنت بهادي), con yā’ y alif, y en iḍāfa a «al-ʿumyi» (los ciegos), con el sentido de: no eres, ¡oh Muḥammad!, guía de quien ha quedado ciego ante la verdad, para apartarlo de su extravío. Y la lectura de la mayoría de los recitadores de Kufa es: «wa-mā anta tahdī al-ʿumyā» (وما أنت تهدي العمى), con tā’ y con «al-ʿumyā» en acusativo, con el sentido de: no los guías fuera de su extravío; más bien es Dios quien los guía, si quiere.

La opinión correcta a mi juicio es que ambas son dos lecturas, cercanas en significado, conocidas entre los recitadores de las ciudades; así pues, cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta. La interpretación del discurso es como he descrito: tú, ¡oh Muḥammad!, no eres guía de aquel a quien Dios ha cegado respecto de la guía y la rectitud, poniendo sobre su vista un velo, para que distinga el camino de la rectitud de su extravío en el que se halla, hacia la senda de la rectitud y el camino de la rectitud. Y Su dicho: «Sólo haces oír a quien cree en Nuestros signos», dice: no puedes hacer comprender la verdad ni hacer que nadie la asimile, sino que oye quien confirma Nuestros signos —esto es, Sus pruebas, Sus argumentos y los signos de Su revelación—; «y ésos son musulmanes»: pues ésos oyen de ti lo que dices, lo consideran, reflexionan sobre ello y obran conforme a ello; ésos son quienes oyen.

Mención de quienes dijeron algo semejante a lo que hemos dicho acerca de la palabra del Altísimo: «se cumpla» (waqaʿa):

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqā’, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos», dijo: se hace obligatoria contra ellos.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos», dice: cuando la sentencia se haga obligatoria contra ellos.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid: «se cumpla la sentencia contra ellos», dijo: se hace verdadera la pena.

Dijo Ibn Jurayj: «la sentencia»: el castigo. Mención de quienes dijeron lo que nosotros decimos acerca del sentido de «la sentencia»:

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos», y «la sentencia»: la ira.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Hishām, de Ḥafṣa, dijo: ella dijo: Pregunté a Abū al-ʿĀliya acerca de Su dicho: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos», y dijo: Dios reveló a Noé: «No creerá de tu pueblo sino quien ya ha creído»; ella dijo: fue como si hubiera sobre mi rostro una cubierta, y se retiró.

Y un grupo de la gente de conocimiento dijo: la salida de esta bestia mencionada ocurre cuando la gente ya no ordena el bien ni prohíbe el mal. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró al-Ashjaʿī, de Sufyān, de ʿAmr b. Qays, de ʿAṭiyya al-ʿAwfī, de Ibn ʿUmar, acerca de Su dicho: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, les haremos salir una bestia de la tierra», dijo: es cuando ya no ordenan el bien ni prohíben el mal.

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Ḥasan Abū al-Ḥasan, dijo: nos narró ʿAmr b. Qays al-Malā’ī, de ʿAṭiyya, de Ibn ʿUmar, acerca de Su dicho: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, les haremos salir una bestia de la tierra», dijo: eso es cuando se abandona ordenar el bien y prohibir el mal.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Sufyān, de ʿAmr b. Qays, de ʿAṭiyya, de Ibn ʿUmar, acerca de Su dicho: «Les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará», dijo: cuando ya no ordenan el bien ni prohíben el mal.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr al-Maqdisī, dijo: nos narró Ashʿath b. ʿAbd Allāh al-Sijistānī, dijo: nos narró Shuʿba, de ʿAṭiyya, acerca de Su dicho: «Y cuando se cumpla la sentencia contra ellos, les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará», dijo: cuando no reconozcan un bien ni reprueben un mal.

Y se mencionó que la tierra de la que sale la bestia es La Meca. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb, dijo: me narró al-Ashjaʿī, de Fuḍayl b. Marzūq, de ʿAṭiyya, de Ibn ʿUmar, dijo: la bestia saldrá de una hendidura en al-Ṣafā, como el galope de un caballo, durante tres días, y no habrá salido sino un tercio de ella.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró al-Ḥakam b. Bashīr, dijo: nos narró ʿAmr b. Qays, de al-Furāt al-Qazzāz, de ʿĀmir b. Wāthila Abī al-Ṭufayl, de Ḥudhayfa b. Usayd al-Ghifārī, dijo: Cuando la bestia salga, algunos de la gente la verán y dirán: por Dios, ciertamente hemos visto la bestia, hasta que eso llegue al imām, y éste la buscará pero no podrá hallar nada. Dijo: Luego saldrá y la gente la verá, y dirán: por Dios, ciertamente la hemos visto; y eso llegará al imām, y la buscará pero no verá nada, y dirá: En verdad, si sucede lo que se menciona —dijo—, hasta se contará en ello la matanza. Dijo: Entonces saldrá; y cuando la gente la vea, entrarán en la mezquita a orar. Y ella vendrá a ellos y dirá: ¿Ahora oráis? Y marcará al incrédulo en el hocico, y pasará sobre la frente del musulmán una señal luminosa. Dijo: Y la gente vivirá un tiempo en que éste dirá: «¡oh creyente!», y aquél: «¡oh incrédulo!».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró ʿUthmān b. Maṭar, de Wāṣil, liberto de Abī ʿUyayna, de Abū al-Ṭufayl, de Ḥudhayfa; y Abū Sufyān nos narró, de Maʿmar, de Qays b. Saʿd, de Abū al-Ṭufayl, de Ḥudhayfa b. Usayd, acerca de Su dicho: «Les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará», dijo: la bestia tiene tres salidas: una salida en alguna de las estepas, luego se oculta; y una salida en alguna de las aldeas cuando los emires derraman sangre en ella, luego se oculta; y mientras la gente está junto a la más noble de las mezquitas, la más grandiosa y la más excelente, he aquí que la tierra se alzó con ellos; la gente huyó despavorida, y quedó un grupo de creyentes, y dijeron: Nada nos salvará de Dios. Entonces la bestia saldrá contra ellos, y dejará sus rostros relucientes como un astro resplandeciente; luego se irá, y no la alcanzará quien la persiga ni se le escapará quien huya. Y vendrá al hombre que está orando, y dirá: Por Dios, no eras de la gente de la oración. Y él se volverá hacia ella, y ella lo marcará en el hocico. Dijo: deja reluciente el rostro del creyente y marca al incrédulo. Dijimos: ¿Y cómo estará la gente ese día? Dijo: vecinos en las moradas, socios en los bienes y compañeros en los viajes.

Me narró Abū al-Sā’ib, dijo: nos narró Ibn Fuḍayl, de al-Walīd b. Jamīʿ, de ʿAbd al-Malik b. al-Mughīra, de ʿAbd al-Raḥmān b. al-Baylamānī, de Ibn ʿUmar: La gente pasará la noche caminando hacia Jamʿ, y la bestia de la tierra pasará la noche acompañándolos; y amanecerán habiéndolos marcado desde su cabeza hasta su cola: no habrá creyente al que no haya pasado (la marca), ni incrédulo ni hipócrita al que no haya golpeado.

Nos narró Mujāhid b. Mūsā, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró al-Khaybarī, de Ḥayyān b. ʿUmayr, de Ḥassān b. Ḥamṣa, dijo: Oí a ʿAbd Allāh b. ʿAmr decir: si quisiera, me calzaría con estas dos sandalias mías y no tocaría la tierra sentado hasta ponerme en pie sobre las piedras de entre las cuales sale la bestia; y es como si la viera ya salida tras una caravana de peregrinos. Dijo: Y nunca he peregrinado sin temer que salga tras nosotros.

Nos narró ʿAmr b. ʿAbd al-Ḥamīd al-Āmilī, dijo: nos narró Abū Usāma, de Hishām, de Qays b. Saʿd, de ʿAṭā’, dijo: Vi a ʿAbd Allāh b. ʿAmr —y su casa estaba cerca de al-Ṣafā—: alzó su pie estando de pie, y dijo: Si quisiera, no lo pondría hasta ponerlo sobre el lugar del que sale la bestia.

Nos narró ʿIṣām b. Rawwād b. al-Jarrāḥ, dijo: nos narró mi padre, dijo: nos narró Sufyān b. Saʿīd al-Thawrī, dijo: nos narró Manṣūr b. al-Muʿtamir, de Ribʿī b. Ḥirāsh, dijo: Oí a Ḥudhayfa b. al-Yamān decir: el Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo, y mencionó la bestia. Entonces Ḥudhayfa dijo: Dije: ¡oh Mensajero de Dios!, ¿de dónde sale? Dijo: «De la mezquita de mayor sacralidad ante Dios. Mientras ʿĪsā circunvala la Casa y con él están los musulmanes, he aquí que la tierra se agita bajo ellos como se agita una lámpara; y se abre al-Ṣafā por el lado del masʿā, y la bestia sale de al-Ṣafā. Lo primero que aparece es su cabeza, reluciente, provista de pelo y plumas. No la alcanzará quien la persiga, ni se le escapará quien huya. Marca a la gente: creyente e incrédulo. En cuanto al creyente, deja su rostro como si fuera un astro resplandeciente, y escribe entre sus dos ojos: “creyente”. Y en cuanto al incrédulo, le punza entre sus dos ojos con una mancha negra: “incrédulo”».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū al-Ḥusayn, de Ḥammād b. Salama, de ʿAlī b. Zayd b. Judʿān, de Aws b. Khālid, de Abū Hurayra, dijo: El Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «La bestia saldrá llevando consigo el sello de Salomón y el bastón de Moisés: con el bastón dejará reluciente el rostro del creyente, y con el sello sellará la nariz del incrédulo; hasta el punto de que la gente de una misma casa se reunirá y éste dirá: “¡oh creyente!”, y aquél dirá: “¡oh incrédulo!”».

Dijo: me narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Sufyān, de Maʿmar, de Qatāda, dijo: Es una bestia con pelusa y plumas, y tiene cuatro patas; sale de alguno de los valles de Tihāma. Dijo: ʿAbd Allāh b. ʿUmar dijo: punza el rostro del incrédulo con una mancha negra, y ésta se extiende por su rostro, y su rostro se ennegrece; y punza el rostro del creyente con una mancha blanca, y ésta se extiende por su rostro, hasta que su rostro se blanquea. Entonces la gente de una casa se sentará a la mesa y reconocerán al creyente del incrédulo; y comerciarán en los mercados y reconocerán al creyente del incrédulo.

Me narró Ibn ʿAbd al-Raḥīm al-Barqī, dijo: nos narró Ibn Abī Maryam, dijo: nos narraron Ibn Lahīʿa y Yaḥyā b. Ayyūb, dijeron: nos narró Ibn al-Hād, de ʿUmar b. al-Ḥakam, que oyó a ʿAbd Allāh b. ʿAmr decir: La bestia saldrá de un desfiladero; las nubes rozarán su cabeza, mientras que sus patas seguirán en la tierra, sin haber salido. Pasará junto a una persona que está orando, y dirá: ¿Qué necesidad tienes de la oración? Y lo marcará en el hocico.

Nos narró Ṣāliḥ b. Mismār, dijo: nos narró Ibn Abī Fudayk, dijo: nos narró Yazīd b. ʿIyāḍ, de Muḥammad b. Isḥāq, a quien le llegó de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo: Saldrá la bestia de la tierra llevando consigo el sello de Salomón y el bastón de Moisés: al incrédulo le sellará entre sus dos ojos con el sello de Salomón; y al creyente le pasará el bastón de Moisés por el rostro, y se blanqueará.

Y los recitadores discreparon respecto de la lectura de Su dicho: «tukallimuhum». La mayoría de los recitadores de las ciudades lo leyó: «tukallimuhum» (تُكَلِّمُهُمْ), con ḍamma en la tā’ y con la lām geminada, con el sentido de: les informa y les habla. Y Abū Zurʿa b. ʿAmr lo leyó: «taklimuhum» (تَكْلِمُهُمْ), con fatḥa en la tā’ y con la lām sin geminación, con el sentido de: los marca.

Y la lectura que no considero lícito abandonar en este punto es la que siguen los recitadores de las ciudades. Y en el sentido de lo que hemos dicho, hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará», dijo: les hablará.

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Les haremos salir una bestia de la tierra que les hablará»; y en una de las lecturas es: «les hablará», diciéndoles: «que la gente no tenía certeza de Nuestros signos».

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿAṭā’ al-Khurāsānī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «que les hablará», dijo: su habla les anuncia que la gente no tenía certeza de Nuestros signos.

Y Su dicho: «que la gente no tenía certeza de Nuestros signos». Los recitadores discreparon respecto de la lectura de ello. La mayoría de los recitadores del Ḥijāz, de Basora y de al-Shām lo leyó: «inna al-nāsa» (إنّ الناس), con kasra en el alif de «inna», a modo de inicio, como noticia acerca de la gente: que no tenían certeza de los signos de Dios. Y aunque en la lectura de éstos se pronuncie con kasra, el discurso sigue siendo, en cuanto al sentido, referido a ella. Y la mayoría de los recitadores de Kufa y algunos de la gente de Basora lo leyeron: «anna al-nāsa kānū» (أنّ الناس كانوا), con fatḥa en «anna», con el sentido de: les habla diciendo que la gente..., y entonces queda en acusativo por recaer sobre ello el hablar.

Y lo correcto en este punto es que ambas son dos lecturas, cercanas en significado, difundidas en la recitación de las ciudades; así pues, cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta.

Notas y Referencias

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