Las Hormigas
النمل An-NamlVersículo (Español)
[27:38] Dijo [Salomón a su corte]: "¡Oh, nobles! ¿Quién de ustedes me traerá su trono antes de que vengan a mí, sumisos?"
Tafsir de At-Tabari
{Dijo: «¡Oh notables! ¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?»} (38)
La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{Dijo: «¡Oh notables! ¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?» * Dijo un ifrit de los genios: «Yo te lo traeré antes de que te levantes de tu asiento; ciertamente, para ello soy fuerte y digno de confianza». * Dijo aquel que tenía conocimiento del Libro: «Yo te lo traeré antes de que tu mirada vuelva a ti». Y cuando lo vio asentado junto a él, dijo: «Esto es por el favor de mi Señor, para probarme: si agradezco o si soy ingrato. Y quien agradece, sólo agradece para sí mismo; y quien es ingrato, ciertamente mi Señor es Rico, Generoso».}
Los sabios discreparon acerca del momento en que Salomón dijo: «¡Oh notables! ¿Quién de vosotros me traerá su trono?». Unos dijeron:
Lo dijo cuando la abubilla le trajo la noticia de la dueña de Saba,
y le dijo:
«Te he traído de Saba una noticia cierta», y le informó de que ella tenía un trono magnífico.
Entonces Salomón —la plegaria y la paz sean con él— le dijo:
«Veremos si has dicho la verdad o si eres de los mentirosos»; y su prueba para distinguir su veracidad de su mentira consistió en decir a aquellos: «¿Quién de vosotros me traerá el trono de esta mujer antes de que vengan a mí sometidos?».
Y dijeron: Salomón no escribió la carta con la abubilla a la mujer sino después de que se le confirmara la veracidad de la abubilla, al llegarle el trono de ella conforme a lo que la abubilla le había descrito.
Dijeron:
De no ser así, habría sido imposible que escribiera con ella una carta a alguien de quien no sabe si está en el mundo o no.
Dijeron:
Y otra cosa: si hubiera escrito con la abubilla una carta a la mujer antes de que su trono llegara a él, y antes de saber la veracidad de la abubilla en ello, no tendría sentido su dicho: «Veremos si has dicho la verdad o si eres de los mentirosos», pues no se enteraría de su segunda noticia —la de entregarle la carta o dejar de entregársela—
sino de un modo semejante a como se enteró de su primera noticia cuando le dijo:
«Te he traído de Saba una noticia cierta».
Dijeron: y si en la carta no había, junto con ellos, un examen de su veracidad frente a su mentira, sería imposible que el Profeta de Dios dijera una palabra sin sentido, cuando dijo:
«Veremos si has dicho la verdad o si eres de los mentirosos».
Se supo que aquello con lo que probó la veracidad de la abubilla frente a su mentira fue la llegada del trono de la mujer a él, conforme a lo que le informó la abubilla, testigo de su veracidad; y luego, después de eso, fue la carta con ella hacia ella.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muhammad b. Sa‘d,
dijo:
me transmitió mi padre,
dijo:
me transmitió mi tío,
dijo:
me transmitió mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās,
dijo:
A Salomón se le concedió un reino,
y no sabía que a alguien se le hubiera concedido un reino aparte de él. Cuando echó en falta a la abubilla, le preguntó:
«¿De dónde vienes?», y le prometió una severa amenaza de muerte y castigo.
Dijo:
«Te he traído de Saba una noticia cierta».
Salomón le dijo: «¿Cuál es esa noticia?».
La abubilla dijo:
«He hallado a una mujer en Saba que los gobierna; se le ha dado de toda cosa, y tiene un trono magnífico».
Cuando la abubilla informó a Salomón de que había hallado un poder soberano, le resultó inconcebible que alguien en la tierra tuviera soberanía aparte de él.
Entonces dijo a quienes tenía junto a él de genios y humanos:
«¡Oh notables! ¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?».
Dijo un ifrit de los genios: «Yo te lo traeré antes de que te levantes de tu asiento; ciertamente, para ello soy fuerte y digno de confianza».
Salomón dijo:
«Quiero algo más rápido que eso».
Dijo aquel que tenía conocimiento del Libro —y era un hombre de los humanos que tenía conocimiento del Libro, en el que está el Nombre Supremo de Dios, con el cual, si se invoca, responde—:
«Yo te lo traeré antes de que tu mirada vuelva a ti».
Invocó el Nombre mientras él estaba de pie junto a él, y el trono fue transportado en un solo transporte hasta que fue colocado ante Salomón; y Dios hizo eso.
Cuando el trono llegó a Salomón y ellos eran idólatras, postrándose ante el sol y la luna, la abubilla le informó de ello; entonces escribió con ella una carta y luego la envió a ellos.
Hasta que, cuando la abubilla llegó a la reina, le arrojó la carta. Ella dijo: «¡Oh notables! Se me ha arrojado una carta noble… …
hasta: “y venid a mí sometidos”».
Entonces dijo a su pueblo lo que dijo: «Y ciertamente voy a enviarles un presente, y observaré con qué regresan los enviados».
Dijo:
Y le envió sirvientas y sirvientes, y los vistió con una misma vestimenta, de modo que no se distinguiera varón de hembra.
Y dijo:
«Si los separa entre sí hasta distinguir al varón de la hembra, y luego devuelve el presente, entonces es un profeta; y nos conviene abandonar nuestro reino, seguir su religión y unirnos a él».
Salomón devolvió el presente y los separó entre sí,
y dijo:
«Estos son muchachos, y estas son esclavas».
Y dijo:
«¿Me proveéis de bienes? Pues lo que Dios me ha dado es mejor que lo que os ha dado; más bien vosotros os alegráis con vuestro presente… … hasta el final de la aleya».
Se me narró de al-Husayn,
dijo:
oí a Abū Mu‘ādh decir: nos informó ‘Ubayd,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho: «He hallado a una mujer que los gobierna… … la aleya», dijo:
Y a Salomón le resultó inconcebible que alguien en la tierra tuviera soberanía aparte de él;
dijo a quienes estaban a su alrededor de genios y humanos:
«¿Quién de vosotros me traerá su trono… … la aleya?».
Y otros dijeron:
Más bien, Salomón sólo probó la veracidad de la abubilla mediante la carta; y sólo pidió a quienes estaban junto a él que le trajeran el trono de la mujer después de que los mensajeros de ella hubieran salido de su presencia, y después de que la mujer se encaminara hacia él.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de algunos sabios, de Wahb b. Munabbih,
dijo:
Cuando los mensajeros regresaron a ella con lo que dijo Salomón, dijo: «Por Dios, he sabido que esto no es cosa de un rey; no tenemos fuerza para ello, y nada lograremos compitiendo con él».
Y envió:
«Ciertamente voy hacia ti con los reyes de mi pueblo, para ver cuál es tu asunto y a qué llamas de tu religión».
Luego ordenó respecto al lecho de su realeza, en el que se sentaba —era de oro, engastado con rubí, peridoto y perla—, y lo puso en siete estancias, unas dentro de otras; luego cerró sobre él las puertas.
Y sólo la servían mujeres: con ella había seiscientas mujeres que la servían.
Luego dijo a quien dejó a cargo de su autoridad:
«Custodia lo que está bajo tu responsabilidad, y el lecho de mi realeza: que nadie de los siervos de Dios llegue a él, y que nadie lo vea hasta que yo vuelva a ti».
Después partió hacia Salomón con doce mil qayl, junto a ella, de los reyes del Yemen; bajo la autoridad de cada qayl de ellos había muchos millares.
Salomón se puso a enviar a los genios, y le traían cada día y noche noticias de su marcha y de su destino.
Hasta que, cuando estuvo cerca, reunió a quienes tenía junto a él de genios y humanos de los que estaban bajo su mando,
y dijo:
«¡Oh notables! ¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?».
Y la interpretación del discurso es:
Salomón dijo a los notables de quienes estaban presentes de su ejército, de genios y humanos: «¡Oh notables! ¿Quién de vosotros me traerá su trono?», es decir, su lecho.
Como:
Me narró Muḥammad b. ‘Amr,
dijo:
nos narró Abū ‘Āṣim,
dijo:
nos narró ‘Īsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo: nos narró Warqā’, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca de Su dicho:
«¿Quién de vosotros me traerá su trono?», dijo: un lecho en una tarima.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid,
dijo:
Su trono es un lecho en una tarima.
Ibn Jurayj dijo:
Un lecho de oro, cuyos pies eran de joyas y perlas.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de algunos sabios,
de Wahb b. Munabbih: «¿Quién de vosotros me traerá su trono?»:
esto es, su lecho.
E Ibn Zayd dijo al respecto lo que:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«¿Quién de vosotros me traerá su trono?», dijo: su asiento.
Los sabios discreparon acerca de la causa por la cual Salomón, entre sus posesiones, singularizó pedir a los notables de su ejército que le trajeran el trono de esta mujer antes de su islam.
Unos dijeron:
Sólo hizo eso porque le agradó cuando la abubilla le describió su condición, y temió que ella abrazara el islam y entonces le quedaran vedados sus bienes; quiso, pues, tomar aquel lecho antes de que le quedara vedado tomarlo por su islam.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
nos narró Abū Sufyān, de Ma‘mar, de Qatāda,
dijo:
La abubilla informó a Salomón de que ella había salido para ir a él, y le informó de su trono, y le agradó. Era de oro, y sus pies eran de joyas engastadas con perlas. Supo que, si venían a él como musulmanes, no les serían lícitos sus bienes;
y dijo a los genios:
«¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?».
Y otros dijeron:
Más bien, Salomón hizo eso para reprochárselo y para poner a prueba su inteligencia: si lo reconocería al verlo o lo negaría.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd: Dios informó a Salomón de que ella venía hacia él,
y dijo:
«¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?», para reprochárselo; y los reyes se reprochaban mediante el conocimiento.
Los exegetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: «antes de que vengan a mí sometidos».
Unos dijeron:
Su sentido es: antes de que vengan a mí rendidos voluntariamente.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ‘Alī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās,
acerca de Su dicho: «y antes de que vengan a mí sometidos», dice:
obedientes.
Y otros dijeron:
Más bien, el sentido de ello es: antes de que vengan a mí como musulmanes, el islam que es la religión de Dios.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj: «¿Quién de vosotros me traerá su trono antes de que vengan a mí sometidos?», por la inviolabilidad del islam, que les impediría a ellos y a sus bienes; es decir, el islam les impediría.
Dijo Abū Ja‘far:
La opinión más digna de ser tenida por correcta, respecto a la causa por la cual Salomón singularizó, con su petición a los notables de su ejército, traerle el trono de esta mujer y no el resto de su reino, es —a nuestro juicio— que quiso hacer de ello una prueba contra ella de su profecía, y darle a conocer con ello el poder de Dios y la grandeza de Su asunto: que ella lo había dejado en una casa dentro de casas, unas dentro de otras, cerradas y atrancadas sobre él; y Dios lo sacó de todo ello sin abrir cerrojos ni cerraduras, hasta hacerlo llegar a un protegido de entre Sus criaturas y entregárselo. En ello tuvo ella la prueba más grande sobre la verdad de aquello a lo que Salomón la llamaba, y sobre la veracidad de Salomón en lo que le informó acerca de su profecía.
En cuanto a cuál de las dos interpretaciones es más digna en Su dicho: «antes de que vengan a mí sometidos», la más digna es la de Ibn ‘Abbās que mencionamos antes: que su sentido es «obedientes», porque la mujer no llegó a Salomón, cuando llegó a él, siendo musulmana; más bien abrazó el islam después de su llegada a él y tras un diálogo y un interrogatorio que tuvieron lugar entre ambos.
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Notas y Referencias
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