Los Poetas
الشعراء Ash-Shu'araVersículo (Español)
[26:64] Luego hice que los perseguidores [el Faraón y su ejército] los siguieran,
Tafsir de At-Tabari
{وَأَزۡلَفۡنَا ثَمَّ ٱلۡأٓخَرِينَ} (64)
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ وَأَزْلَفْنَا ثَمّ الاَخَرِينَ * وَأَنجَيْنَا مُوسَىَ وَمَن مّعَهُ أَجْمَعِينَ * ثُمّ أَغْرَقْنَا الاَخَرِينَ * إِنّ فِي ذَلِكَ لاَيَةً وَمَا كَانَ أَكْثَرُهُم مّؤْمِنِينَ * وَإِنّ رَبّكَ لَهُوَ الْعَزِيزُ الرّحِيمُ }
Con Su dicho —Glorificado sea Su recuerdo—: «Y acercamos allí a los otros», quiere decir: acercamos allí a la gente de Faraón al mar, y los hicimos avanzar hacia él.
Y de ello es Su dicho: «Y fue acercado el Paraíso a los temerosos», con el sentido de: fue aproximado y hecho cercano. Y de ello es el dicho de al-ʿAǧǧāǧ:
«Plegando las noches, cercanía tras cercanía *** la elevación del creciente, hasta que se detuvo»
Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de ʿAṭāʾ al-Ḫurāsānī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho: «Y acercamos allí a los otros», dijo:
«Los aproximamos».
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho: «Y acercamos allí a los otros», dijo:
«Son la gente de Faraón: Dios los acercó hasta que los ahogó en el mar».
Nos narró Mūsà,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Faraón y sus compañeros se aproximaron al mar después de que Moisés, con los Hijos de Israel, lo hubo atravesado. Cuando Faraón vio el mar hendido,
dijo:
«¿Acaso no veis que el mar se ha separado por mí? Se me ha abierto para que alcance a mis enemigos y los mate».
Y eso es el dicho de Dios: «Y acercamos allí a los otros», es decir: acercamos allí a los otros, que son la gente de Faraón. Cuando Faraón se plantó en los caminos, y sus caballos rehusaron precipitarse,
Gabriel —la plegaria y la paz sean con él— descendió sobre una yegua; los corceles olieron el viento de la yegua y se lanzaron tras ella, hasta que, cuando el primero de ellos estuvo a punto de salir y el último hubo entrado, ordenó al mar que los tomara; entonces las olas se abatieron sobre ellos. Y Gabriel se apartó con una porción del agua del mar, y se la fue introduciendo en la boca.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Abū Bakr b. ʿAbd Allāh,
dijo:
Faraón avanzó y, cuando se asomó al agua,
dijeron los compañeros de Moisés:
«¡Oh, aquel a quien Dios habló! La gente nos sigue por el camino; golpea el mar con tu vara y mézclalo».
Moisés quiso hacerlo, pero Dios le reveló:
«Deja el mar en calma», es decir: déjalo en su quietud: «son un ejército que será ahogado; sólo estoy urdiendo contra ellos. Cuando recorran vuestro camino, los ahogaré».
Cuando Faraón miró al mar, dijo:
«¿Acaso no veis que el mar se ha separado por mí hasta abrirse para mí, para que alcance a mis enemigos y los mate?».
Cuando se detuvo en las bocas de los caminos, montado en un caballo, y el caballo vio en el mar algo como montañas, se amedrentó y temió.
Y dijo Faraón:
«Me vuelvo».
Entonces Gabriel —la paz sea con él— lo engañó: se acercó montado en una yegua y la aproximó al caballo de Faraón; y el caballo de éste no cesaba de inquietarse. Gabriel se puso a decir:
«Adelante»,
y decía:
«Nadie tiene más derecho al camino que tú».
Los corceles olieron la yegua, y Faraón no pudo dominar a su caballo, que entró tras ella. Cuando Faraón llegó al centro del mar,
Dios reveló al mar:
«Toma a Mi siervo injusto y a Mis siervos injustos; Mi autoridad está en ti, pues te he dado poder sobre ellos».
Dijo:
Entonces aquellas porciones de olas se alzaron y bramaron como si fueran montañas, y unas golpeaban a otras. Cuando el ahogo lo alcanzó, dijo:
«Creo que no hay divinidad sino Aquel en quien han creído los Hijos de Israel, y yo soy de los sometidos».
Y Gabriel —la plegaria y la paz sean con él— estaba intensamente airado contra él por haber rechazado los signos de Dios y por lo prolongado del esfuerzo de Moisés con él; así que entró en lo hondo del mar, sacó barro y lo embutió en la boca de Faraón para que no la dijera por segunda vez y lo alcanzara la misericordia.
Dijo:
Entonces Dios envió a Miguel para que le hiciera pasar: «¿Ahora, cuando antes desobedeciste y fuiste de los corruptores?».
Y dijo Gabriel:
«¡Oh Muḥammad! No he aborrecido a nadie de la creación de Dios como he aborrecido a dos: uno de los genios, que es Iblīs, y el otro Faraón, que dijo: “Yo soy vuestro señor, el Altísimo”. Y ciertamente me viste, ¡oh Muḥammad!, mientras yo le rellenaba la boca por temor a que pronunciara una palabra por la que Dios se apiadara de él».
Y algunos han pretendido que el sentido de Su dicho: «Y acercamos allí a los otros» es: «y reunimos».
Dijo:
Y de ello es la noche de al-Muzdalifa.
Dijo:
Y el sentido de eso es que es la noche de la reunión.
Y otros dijeron:
«Y acercamos allí» significa: «y destruimos».
Notas y Referencias
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