La Luz
النور An-NurVersículo (Español)
[24:61] No es motivo de reproche que el ciego, el cojo, el enfermo ni ustedes mismos coman [de lo que les ofrezcan, ya sea comida procedente] de su propia casa, o de la casa de sus padres o de sus madres o de sus hermanos o de sus hermanas, o de sus tíos o tías paternos, o de sus tíos o tías maternos, o de aquellas [casas] que están a su cargo o [de la casa] de algún amigo; ni incurren en falta si comen juntos o por separado. Pero siempre que entren a [cualquiera de estas] casas, salúdense unos a otros con el saludo de la paz, un saludo bendecido y excelente, como Dios manda. Así es como Dios les aclara Sus Signos para que puedan comprender.
Tafsir de At-Tabari
{No hay reproche para el ciego, ni hay reproche para el cojo, ni hay reproche para el enfermo, ni para vosotros mismos, en que comáis de vuestras casas, o de las casas de vuestros padres, o de las casas de vuestras madres, o de las casas de vuestros hermanos, o de las casas de vuestras hermanas, o de las casas de vuestros tíos paternos, o de las casas de vuestras tías paternas, o de las casas de vuestros tíos maternos, o de las casas de vuestras tías maternas, o de aquello cuyas llaves poseéis, o de vuestro amigo. No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados. Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Dios, bendito y bueno. Así aclara Dios para vosotros las aleyas, para que razonéis.} (61)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ No hay reproche para el ciego, ni hay reproche para el cojo, ni hay reproche para el enfermo, ni para vosotros mismos, en que comáis de vuestras casas, o de las casas de vuestros padres, o de las casas de vuestras madres, o de las casas de vuestros hermanos, o de las casas de vuestras hermanas, o de las casas de vuestros tíos paternos, o de las casas de vuestras tías paternas, o de las casas de vuestros tíos maternos, o de las casas de vuestras tías maternas, o de aquello cuyas llaves poseéis, o de vuestro amigo. No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados. Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Dios, bendito y bueno. Así aclara Dios para vosotros las aleyas, para que razonéis. }
Dijo Abū Jaʿfar:
Los exégetas discreparon acerca de esta aleya, respecto del sentido por el cual fue revelada.
Unos dijeron:
Esta aleya fue revelada como concesión a los musulmanes para comer con los ciegos, los cojos, los enfermos y los aquejados de invalidez, de su comida, debido a que se abstenían de comer con ellos de su comida,
por temor a que, al comer con ellos de su comida, hubiesen incurrido en algo de lo que Dios les había prohibido con Su dicho:
«¡Oh, vosotros que creéis! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad, salvo que sea comercio de mutuo consentimiento entre vosotros».
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
me transmitió ʿAbd Allāh,
dijo:
me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī,
de Ibn ʿAbbās:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis de vuestras casas...}
hasta Su dicho:
{...juntos o separados}.
Y ello fue porque, cuando Dios reveló: «¡Oh, vosotros que creéis! No devoréis vuestros bienes entre vosotros con falsedad», los musulmanes dijeron: «Dios nos ha prohibido que comamos nuestros bienes entre nosotros con falsedad, y la comida es de los mejores bienes; por tanto, no es lícito para ninguno de nosotros comer en casa de otro». Así la gente se abstuvo de ello.
Entonces Dios reveló después de eso:
{No hay reproche para el ciego...}
hasta Su dicho:
{...o aquello cuyas llaves poseéis}.
Se me narró de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: {No hay reproche para el ciego...} la aleya:
La gente de Medina, antes de que fuese enviado el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, no compartía con ellos su comida ni con un ciego ni con un enfermo.
Unos dijeron:
«Era por repugnancia y escrúpulo».
Y otros dijeron:
«El enfermo no aprovecha la comida como la aprovecha el sano; y el cojo, retenido, no puede abrirse paso en la comida; y el ciego no ve lo bueno de la comida».
Entonces Dios reveló:
{No hay reproche sobre vosotros en compartir la comida con el enfermo, el ciego y el cojo}.
Así, el sentido del discurso según la interpretación de estos es:
No hay para vosotros —¡oh gentes!— respecto del ciego reproche en que comáis de él y con él; ni respecto del cojo reproche; ni respecto del enfermo reproche; ni respecto de vosotros mismos, en que comáis de vuestras casas.
Así, orientaron el sentido de «على» en este lugar al sentido de «في».
Otros dijeron:
Más bien, esta aleya fue revelada como concesión a los aquejados de invalidez para comer de las casas de quienes Dios mencionó en esta aleya, porque había gente de los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que, cuando no tenían en sus casas con qué darles de comer, los llevaban a las casas de sus padres y madres, o a alguna de las que Dios mencionó en esta aleya; y los aquejados de invalidez temían comer de esa comida, porque quien se la daba de comer no era su dueño.
Mención de quienes dijeron eso:
19874 Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis de vuestras casas o de las casas de vuestros padres}.
Dijo: Había hombres inválidos —y en el ḥadiz de Ibn ʿAmr: ciegos y cojos—.
Y al-Ḥārith dijo:
Ciegos, cojos, gente necesitada: unos hombres los llevaban consigo a sus casas; y si no encontraban comida, los llevaban a las casas de sus padres y a las casas enumeradas; y a quienes los llevaban les desagradaba eso.
Entonces Dios reveló acerca de ello:
{No hay culpa sobre vosotros}, y les hizo lícita la comida allí donde la encontrasen.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
dijo:
El hombre llevaba al ciego, al enfermo y al cojo a la casa de su padre, o a la casa de su hermano, o de su tío paterno, o de su tío materno, o de su tía materna; y los inválidos se abstenían escrupulosamente de ello,
diciendo:
«Solo nos llevan a casas de otros».
Entonces descendió esta aleya como concesión para ellos.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid,
con el sentido del ḥadiz de Ibn ʿAmr, de Abū ʿĀṣim.
Otros dijeron:
Más bien, fue revelada como concesión a los inválidos descritos por Dios en esta aleya para que comiesen de las casas de aquellos que los combatientes dejaban atrás en sus casas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar,
dijo:
Dije a al-Zuhrī, acerca de Su dicho: {No hay reproche para el ciego}: ¿por qué se menciona aquí al ciego, al cojo y al enfermo?
Dijo:
Me informó ʿUbayd Allāh b. ʿAbd Allāh que los musulmanes, cuando salían de expedición, dejaban atrás a sus inválidos, y les entregaban las llaves de sus puertas,
diciendo:
«Os hemos hecho lícito que comáis de lo que hay en nuestras casas».
Y ellos se abstenían escrupulosamente de ello,
diciendo:
«No entraremos en ellas mientras ellos estén ausentes».
Entonces fue revelada esta aleya como concesión para ellos.
Otros dijeron:
Más bien, con Su dicho: {No hay reproche para el ciego, ni hay reproche para el cojo, ni hay reproche para el enfermo} se quiso decir la dispensa de quedarse atrás respecto del yihād en el camino de Dios.
Dijeron:
Y Su dicho: {ni para vosotros mismos, en que comáis de vuestras casas} es un discurso desligado de lo anterior.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho:
{No hay reproche para el ciego, ni hay reproche para el cojo, ni hay reproche para el enfermo}:
Esto es acerca del yihād en el camino de Dios.
Y acerca de Su dicho:
{ni para vosotros mismos, en que comáis de vuestras casas...}
hasta Su dicho:
{...o de vuestro amigo}:
Dijo: Esto es algo que se ha separado; en realidad, esto era al principio: no tenían puertas y las cortinas estaban echadas; quizá el hombre entraba en la casa y no había nadie, y quizá encontraba comida estando hambriento, y Dios le permitió comerla.
Dijo:
Eso ya ha desaparecido hoy: las casas hoy están con sus moradores; y cuando salen, las cierran; así que eso ha desaparecido.
Otros dijeron:
Más bien, esta aleya fue revelada como concesión a los musulmanes que se guardaban de compartir la comida con los inválidos, para que lo hiciesen si lo deseaban.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Qays b. Muslim, de Miqsim,
acerca de Su dicho:
{No hay reproche para el ciego}.
Dijo:
Se guardaban de comer con el ciego y el cojo.
Entonces fue revelado:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados}.
También discreparon acerca del sentido de Su dicho:
{...o aquello cuyas llaves poseéis}.
Unos dijeron:
Con ello se quiso decir el apoderado del hombre y su administrador: que no hay inconveniente en que coma del fruto de su finca, y cosas semejantes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
nos narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{...o aquello cuyas llaves poseéis}:
Es el caso de que un hombre encomienda a otro su finca; y Dios le concedió licencia para que comiese de esa comida y de los dátiles, y bebiese leche.
Otros dijeron:
Más bien, con ello se quiso decir: la morada del propio hombre, que no hay inconveniente en que coma.
Mención de quienes dijeron eso:
Se me narró de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir:
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: {o aquello cuyas llaves poseéis}:
Quiere decir: la casa de uno de ellos, pues la posee; y los siervos de entre ellos forman parte de lo que poseen.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
{...o aquello cuyas llaves poseéis}:
De lo que amas, ¡oh hijo de Adán!
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid,
dijo:
{...o aquello cuyas llaves poseéis}:
Almacenes para ellos mismos, no para otros.
Y la opinión más semejante a lo correcto, de entre las que hemos mencionado acerca de la interpretación de Su dicho:
{No hay reproche para el ciego...}
hasta Su dicho:
{...o de vuestro amigo},
es la que hemos transmitido de al-Zuhrī, de ʿUbayd Allāh b. ʿAbd Allāh.
Y ello porque el sentido más manifiesto de Su dicho:
{No hay reproche para el ciego, ni hay reproche para el cojo}
es que no hay reproche para esos que han sido mencionados en esta aleya en que coman de las casas de quienes Dios mencionó en ella, conforme a lo que les permitió de comer de ellas.
Y puesto que ese es su sentido más manifiesto, orientar su significado hacia el más predominante y conocido de sus sentidos es más apropiado que orientarlo hacia el más extraño de ellos.
Así pues, siendo ello así,
lo que se opone, de entre las interpretaciones, a la opinión de quien dijo:
«Su sentido es: no hay, respecto del ciego y del cojo, reproche»,
es más digno de ser lo correcto.
Asimismo, lo predominante en la interpretación de Su dicho:
{ni para vosotros mismos, en que comáis de vuestras casas}
es que significa: «ni sobre vosotros, ¡oh gentes!».
Luego incluyó en el discurso a estos y a los inválidos que mencionó antes,
y dijo:
{en que comáis de vuestras casas}.
Así hacen los árabes cuando reúnen entre la noticia del ausente y la del interpelado: hacen prevalecer al interpelado y dicen:
«Tú y tu hermano os levantasteis», y «tú y Zayd os sentasteis»;
y no dicen:
«Tú y tu hermano se sentaron».
Del mismo modo, en Su dicho:
{ni para vosotros mismos}, siendo la noticia acerca del ciego, el cojo y el enfermo, hizo prevalecer al interpelado,
y dijo:
{en que comáis},
y no dijo:
«en que coman».
Si alguien dijera:
«Este comer de sus casas ya sabemos que les era lícito, puesto que era propiedad suya; ¿acaso también les era lícito comer de los bienes de otros?».
Se le dirá:
El asunto no es como has imaginado, sino como lo hemos mencionado de ʿUbayd Allāh b. ʿAbd Allāh: que cuando se ausentaban en sus expediciones y quedaban atrás sus inválidos, el combatiente entregaba la llave de su morada a quien quedaba atrás de entre ellos, y le daba permiso para comer de la comida que dejaba en su casa; y quienes quedaban atrás temían comer de ello mientras su dueño estaba ausente. Entonces Dios le informó de que no había reproche sobre él en comer de ello, y les autorizó a comerlo.
Y siendo ello así, se hace claro que no tiene sentido la opinión de quien dijo:
«Esta aleya solo fue revelada por el desagrado de quien los llevaba consigo a que el llevado comiese la comida de otro»,
porque si fuese como dijo quien lo dijo, se habría dicho:
«No hay reproche sobre vosotros en que comáis de la comida de quien no os hospedó, o de la comida de los padres de quien os invitó»,
y no se habría dicho:
{en que comáis de vuestras casas o de las casas de vuestros padres}.
Del mismo modo, no hay fundamento para la opinión de quien dijo:
«Su sentido es: no hay reproche para el ciego en quedarse atrás del yihād en el camino de Dios»,
porque Su dicho:
{en que comáis}
es el predicado de «ليس», y «أن» está en posición acusativa por ser su predicado; por tanto, está vinculada a «ليس».
Y por ello se sabe que el sentido del discurso es:
«No hay reproche para el ciego en que coma de su casa»,
y no lo que dijeron aquellos que mencionamos: que no hay reproche sobre él en quedarse atrás del yihād.
Así pues, siendo el asunto como lo hemos descrito,
se hace claro que el sentido del discurso es:
No hay estrechez para el ciego, ni para el cojo, ni para el enfermo, ni para vosotros —¡oh gentes!—, en que comáis de las casas de vosotros mismos, o de las casas de vuestros padres, o de las casas de vuestras madres, o de las casas de vuestros hermanos, o de las casas de vuestras hermanas, o de las casas de vuestros tíos paternos, o de las casas de vuestras tías paternas, o de las casas de vuestros tíos maternos, o de las casas de vuestras tías maternas, o de las casas cuyas llaves poseéis, o de las casas de vuestro amigo, si os lo permiten, tanto en su ausencia como en su presencia.
Y «las llaves» (al-mafātiḥ): son los depósitos/almacenes;
su singular es «مَفْتح» cuando se quiere con ello el nombre de acción; y si se trata de las llaves con las que se abre, entonces es «مِفْتح» y su plural «مفاتح»; y aquí, según la interpretación que hemos escogido, es el plural de «مِفْتح», aquello con lo que se abre.
Y Qatāda interpretaba en Su dicho:
{...o de vuestro amigo}, lo siguiente:
Nos lo narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar,
de Qatāda:
{...o de vuestro amigo}:
Si comieras de la casa de tu amigo sin su orden, no habría inconveniente en ello.
Dijo Maʿmar:
Dije a Qatāda: «¿Y no bebo de esta tinaja?».
Dijo:
«Tú eres para mí un amigo».
En cuanto a Su dicho:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados},
los exégetas discreparon acerca de su interpretación.
Unos dijeron:
El rico temía comer con el pobre, y se les concedió licencia para comer con ellos.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ al-Jurāsānī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
{en que comáis juntos o separados}.
Dijo:
El rico entraba donde el pobre, de entre sus parientes y su amigo, y lo invitaba a su comida para que comiese con él; y el otro decía:
«Por Dios, me da reparo (ajnaḥ) comer contigo; y al-janḥ es el reproche/embarazo: yo soy rico y tú eres pobre».
Entonces se les ordenó comer juntos o separados.
Otros dijeron:
Más bien, con ello se quiso decir una tribu de entre las tribus árabes: ninguno de ellos comía solo, sino que solo comía con otro; y Dios les permitió que quien quisiera comiese solo y quien quisiera comiese con otro.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me transmitió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
Les resultaba vergonzoso y se abstenían escrupulosamente de que el hombre comiese la comida solo hasta que hubiese con él otro; y Dios les concedió licencia,
y dijo:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados}.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Los Banū Kināna: al hombre de entre ellos le daba vergüenza comer solo, hasta que descendió esta aleya.
Se me narró de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir:
No comían sino juntos, y no comían separados;
y eso era para ellos una religión. Entonces Dios reveló:
No hay reproche sobre vosotros en compartir la comida con el enfermo, el ciego; y no hay reproche sobre vosotros en que comáis juntos o separados.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados}:
Entre los árabes había quien nunca comía en grupo, y entre ellos quien no comía sino en grupo; y Dios dijo eso.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda:
Nos fue narrado que descendió:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados}
acerca de una tribu de entre los árabes: el hombre de entre ellos no comía su comida solo; la llevaba parte del día hasta que encontraba a quien comiese con él.
Dijo:
Y creo que mencionó que eran de Kināna.
Otros dijeron:
Más bien, con ello se quiso decir gente que no comía, si les llegaba un huésped, sino con su huésped; y se les concedió licencia para comer como quisieran.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Abū al-Sāʾib,
dijo:
nos narró Ḥafṣ, de ʿImrān b. Sulaymān, de Abū Ṣāliḥ y ʿIkrima,
dijeron:
Los anṣār, cuando les llegaba un huésped, no comían hasta que el huésped comía con ellos; y se les concedió licencia.
Dijo Dios:
{No hay culpa sobre vosotros en que comáis juntos o separados}.
Y la opinión más digna de ser lo correcto en ello es decir:
Dios ha quitado el reproche a los musulmanes en que coman juntos, si así lo desean, o separados, si así lo quieren.
Y es posible que ello descendiera por causa de quienes temían, de entre los ricos, comer con el pobre; y es posible que descendiera por causa de la gente de la que se mencionó que no comía en solitario; y por causa de otra cosa.
Y no hay noticia acerca de nada de ello que corte la excusa, ni hay indicio en lo aparente de la revelación que señale la realidad de algo de ello.
Lo correcto es atenerse a lo que indica lo aparente de la revelación, y detenerse respecto de aquello cuya veracidad no tiene prueba.
Y Su dicho:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Dios}.
Los exégetas discreparon acerca de ello.
Unos dijeron:
Su sentido es: cuando entréis —¡oh gentes!— en las casas de vosotros mismos, saludad a vuestra gente y a vuestra familia.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de al-Zuhrī y Qatāda, acerca de Su dicho:
{saludaos a vosotros mismos}.
Dijeron:
Tu casa: cuando entres en ella, di: «La paz sea con vosotros».
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me transmitió Ḥajjāj,
de Ibn Jurayj:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}.
Dijo:
Saluda a tu gente.
Dijo Ibn Jurayj:
Y se preguntó a ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ: «¿Es un deber para el hombre, cuando entra donde su gente, saludarlos?».
Dijo:
Sí.
Y lo dijo también ʿAmr b. Dīnār.
Y recitaron:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Dios, bendito y bueno}.
Dijo ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ eso en más de una ocasión.
Dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
me informó Abū al-Zubayr,
dijo:
escuché a Jābir b. ʿAbd Allāh decir:
Cuando entres donde tu gente, salúdalos: {un saludo procedente de Dios, bendito y bueno}.
Dijo:
No lo vi sino considerándolo obligatorio.
Dijo Ibn Jurayj:
Y me informó Ziyād,
de Ibn Ṭāwūs, que solía decir:
Cuando uno de vosotros entre en su casa, que salude.
Dijo:
me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Dije a ʿAṭāʾ: «Cuando salgo, ¿es obligatorio el saludo? ¿Los saludo? Pues solo dijo: {cuando entréis en casas, saludaos}».
Dijo:
No sé que sea obligatorio, ni transmito de nadie su obligatoriedad; pero me es más querido, y no lo dejo sino por olvido.
Dijo Ibn Jurayj:
Y dijo ʿAmr b. Dīnār:
No.
Dijo:
Dije a ʿAṭāʾ: «¿Y si no hay nadie en la casa?».
Dijo:
Saluda; di: «La paz sea sobre el Profeta, y la misericordia de Dios y Sus bendiciones; la paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios; la paz sea sobre la gente de la casa, y la misericordia de Dios».
Le dije:
«Esto que dices, cuando entras en una casa en la que no hay nadie, ¿de quién lo tomas?».
Dijo:
Lo escuché, pero no se me transmitió de nadie.
Dijo Ibn Jurayj:
Y me informó ʿAṭāʾ al-Jurāsānī, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«La paz sea sobre nosotros, de parte de nuestro Señor».
Y dijo ʿAmr b. Dīnār:
«La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios».
Nos narró Aḥmad b. ʿAbd al-Raḥīm,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Abī Salama,
dijo:
nos narró Ṣadaqa, de Zuhayr, de Ibn Jurayj, de Abū al-Zubayr, de Jābir b. ʿAbd Allāh,
dijo:
Cuando entres donde tu gente, salúdalos: un saludo procedente de Dios, bendito y bueno.
Dijo:
No lo vi sino considerándolo obligatorio.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbbād al-Rāzī,
dijo:
nos narró Ḥajjāj b. Muḥammad al-Aʿwar,
dijo:
me dijo Ibn Jurayj:
Me informó Abū al-Zubayr que escuchó a Jābir b. ʿAbd Allāh decir: y mencionó algo semejante.
Se me narró de al-Ḥusayn,
dijo:
escuché a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd,
dijo:
escuché a al-Ḍaḥḥāk decir, acerca de Su dicho:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}:
Quiere decir: saludad a vuestra gente cuando entréis en vuestras casas; y a quienes no son vuestra gente, saludad cuando entréis en sus casas.
Otros dijeron:
Más bien, su sentido es: cuando entréis en las mezquitas, saludad a quienes están en ellas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, de Maʿmar, de ʿAmr b. Dīnār,
de Ibn ʿAbbās:
{Cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}.
Dijo:
Son las mezquitas.
Dice:
«La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios».
Dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm,
acerca de Su dicho:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}.
Dijo:
Cuando entres en la mezquita, di: «La paz sea sobre el Mensajero de Dios»; y cuando entres en una casa en la que no hay nadie, di:
«La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios»; y cuando entres en tu casa, di: «La paz sea con vosotros».
Otros dijeron:
Más bien, su sentido es: cuando entréis en casas de entre las casas de los musulmanes en las que haya gente de vosotros, que unos de vosotros saluden a otros.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho:
{saludaos a vosotros mismos}:
Es decir, que unos de vosotros saluden a otros,
como Su dicho:
{Y no os matéis a vosotros mismos}.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}:
Cuando el que saluda entra, se le devuelve el saludo,
como Su dicho:
{No os matéis a vosotros mismos}: en realidad es «no mates a tu hermano musulmán».
Y Su dicho:
{Luego vosotros sois esos que os matáis a vosotros mismos}:
Dijo:
Se matan unos a otros: Qurayẓa y al-Naḍīr.
Otros dijeron:
Más bien, su sentido es: cuando entréis en casas en las que no haya nadie, saludaos a vosotros mismos.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Hushaym,
dijo:
nos informó Ḥuṣayn, de Abū Mālik,
dijo:
Cuando entres en una casa en la que no hay nadie, di:
«La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios».
Y cuando entres en una casa en la que hay gente, de musulmanes y no musulmanes, di algo semejante.
Nos narró Ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Sinān, de Māhān,
dijo:
{Cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}.
Dijo:
Decid: «La paz sea sobre nosotros, de parte de nuestro Señor».
Nos narró Ibn al-Muthannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Jaʿfar,
dijo:
nos informó Shuʿba, de Manṣūr.
Dijo Shuʿba:
Y le pregunté acerca de esta aleya: {Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos con un saludo procedente de Dios}.
Dijo:
Dijo Ibrāhīm: cuando entres en una casa en la que no hay nadie, di:
«La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios».
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó ʿAmr b. al-Ḥārith, de Bukayr b. al-Ashajj,
de Nāfiʿ:
Que ʿAbd Allāh, cuando entraba en una casa en la que no había nadie, decía:
«La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr,
dijo:
nos narró Manṣūr,
de Ibrāhīm:
{Y cuando entréis en casas, saludaos a vosotros mismos}.
Dijo:
Cuando entres en una casa en la que hay judíos, di: «La paz sea con vosotros»; y si no hay nadie en ella, di: «La paz sea sobre nosotros y sobre los siervos rectos de Dios».
Y la opinión más digna de ser lo correcto en ello es la de quien dijo que su sentido es:
Cuando entréis en casas de entre las casas de los musulmanes, que unos de vosotros saluden a otros.
Solo dijimos que eso es más digno de ser lo correcto porque Dios —glorificado sea— dijo:
{Y cuando entréis en casas}, y no especificó una casa en detrimento de otra;
y dijo:
{saludaos a vosotros mismos}, es decir: unos de vosotros a otros.
Así, siendo sabido —puesto que no lo especificó para unas casas y no para otras— que se refiere a todas ellas: sus mezquitas y otras que no son mezquitas.
Y el sentido de Su dicho:
{saludaos a vosotros mismos}
es análogo a Su dicho:
{Y no os matéis a vosotros mismos}.
Y Su dicho:
{con un saludo procedente de Dios}.
Y «saludo» está en acusativo con el sentido de:
«os saludáis a vosotros mismos con un saludo procedente de Dios: la paz, como saludo»;
como si dijera:
«Que unos de vosotros saluden a otros con un saludo procedente de Dios».
Y algunos gramáticos decían:
Solo se puso en acusativo con el sentido de: «Él os lo ordenó para que lo hagáis como saludo de parte de Él».
Y el Altísimo describió este saludo como bendito y bueno por lo que contiene de inmensa recompensa y grandiosa retribución.
Y Su dicho:
{Así aclara Dios para vosotros las aleyas}.
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
De este modo Dios os detalla los hitos de vuestra religión y os los esclarece, como os detalló en esta aleya lo que os hizo lícito en ella, y os dio a conocer el modo de entrar donde entráis.
{para que razonéis}.
Dice:
Para que comprendáis de parte de Dios Su orden, Su prohibición y Su norma de conducta.
Notas y Referencias
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