24

La Luz

النور An-Nur
Aya 5

Versículo (Español)

[24:5] Pero a aquellos que [después de haberlas difamado] se arrepientan y enmienden [les será aceptado su testimonio]. Dios es Absolvedor, Misericordioso.

Tafsir de At-Tabari

{إِلَّا ٱلَّذِينَ تَابُواْ مِنۢ بَعۡدِ ذَٰلِكَ وَأَصۡلَحُواْ فَإِنَّ ٱللَّهَ غَفُورٞ رَّحِيمٞ} (5) La disertación sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: { إِلاّ الّذِينَ تَابُواْ مِن بَعْدِ ذَلِكَ وَأَصْلَحُواْ فَإِنّ اللّهَ غَفُورٌ رّحِيمٌ }

Los intérpretes discreparon acerca de aquello de lo que se hizo excepción en Su dicho: «excepto quienes se arrepintieron después de eso y se enmendaron». Unos dijeron: se hizo excepción de Su dicho: «y no aceptéis jamás su testimonio» y «esos son los perversos (fāsiqūn)». Y dijeron: cuando el calumniador (qādhif) se arrepiente, se acepta su testimonio y se le quita el nombre de perversidad, haya sido castigado con el ḥadd o no lo haya sido. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Aḥmad b. Ḥammād al-Dūlābī, dijo: me transmitió Sufyān, de al-Zuhrī, de Saʿīd —si Dios quiere—, que ʿUmar dijo a Abū Bakra: «Si te arrepientes, aceptaré tu testimonio; o bien, rechazaré tu testimonio».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de al-Zuhrī, de Saʿīd b. al-Musayyab: que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb azotó a Abū Bakra, a Shibl b. Maʿbad y a Nāfiʿ b. al-Ḥārith b. Kalda, aplicándoles su ḥadd. Y les dijo: «A quien se desmienta a sí mismo, le validaré su testimonio en lo venidero; y a quien no lo haga, no le validaré su testimonio». Shibl y Nāfiʿ se desmintieron a sí mismos, y Abū Bakra rehusó hacerlo. Dijo al-Zuhrī: «Por Dios, esto es una sunna; guardadla, pues».

Nos narró Ibn Abī al-Shawārib, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Dāwūd, de al-Shaʿbī, dijo: «Si se arrepiente —es decir, el calumniador— y no se conoce de él sino bien, su testimonio es válido».

Nos narró ʿImrān b. Mūsā, dijo: nos narró ʿAbd al-Wārith, dijo: nos narró Dāwūd, de al-Shaʿbī, dijo: «Incumbe al imām pedir al calumniador que se arrepienta después del azote; si se arrepiente y se percibe de él bien, su testimonio es válido; y si no se arrepiente, es un depravado (khalīʿ) y no es válido su testimonio».

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Wārith, dijo: nos narró Dāwūd, de ʿĀmir, que dijo acerca del calumniador: «Si se arrepiente y se conoce de él bien, su testimonio es válido; y si no se arrepiente, es un depravado y no es válido su testimonio. Y su arrepentimiento consiste en desmentirse a sí mismo».

Dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Dāwūd, de al-Shaʿbī, algo semejante.

Nos narraron Abū Kurayb y Abū al-Sāʾib, dijeron: nos narró Ibn Idrīs, dijo: nos informó Dāwūd b. Abī Hind, de al-Shaʿbī, que dijo acerca del calumniador: «Si se arrepiente y se desmiente a sí mismo, se acepta su testimonio; de lo contrario, es un depravado sin testimonio, porque Dios dice: “¿Por qué no trajeron contra ella cuatro testigos...?”... hasta el final de la aleya».

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Dāwūd b. Abī Hind, de al-Shaʿbī, que solía decir acerca del testimonio del calumniador: «Si se retracta de su dicho cuando está siendo azotado, o se desmiente a sí mismo, se acepta su testimonio».

Dijo: nos narró Hushaym, de Ismāʿīl b. Abī Khālid, de al-Shaʿbī, que solía decir: «¿Dios acepta su arrepentimiento y vosotros rechazáis su testimonio?». Y aceptaba su testimonio cuando se arrepentía.

Dijo: nos informó Ismāʿīl, de al-Shaʿbī, que solía decir acerca del calumniador: «Si atestigua antes de que se le aplique el ḥadd, se acepta su testimonio».

Dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó ʿUbayda, de Ibrāhīm, e Ismāʿīl b. Sālim, de al-Shaʿbī, que ambos dijeron acerca del calumniador: «Si atestigua antes de ser azotado, su testimonio es válido».

Me narró Yaʿqūb, dijo: dijo Abū Bishr —es decir, Ibn ʿUlayya—: Oí a Ibn Abī Najīḥ decir: «El calumniador, si se arrepiente, es válido su testimonio». Y dijo: «Solíamos decirlo». Se le preguntó: «¿Quiénes?» Dijo: «Lo dijeron ʿAṭāʾ, Ṭāwūs y Mujāhid».

Nos narraron Ibn Bashshār e Ibn al-Muthannā, dijeron: nos narró Muḥammad b. Khālid b. ʿAthma, dijo: nos narró Saʿīd b. Bashīr, de Qatāda, de ʿUmar b. Ṭalḥa, de ʿAbd Allāh, que dijo: «Si el calumniador se arrepiente, se le azota y su testimonio es válido». Dijo Abū Mūsā: «Así lo transmitió Ibn Abī ʿAthma».

Nos narraron Ibn Bashshār e Ibn al-Muthannā, dijeron: nos narró Ibn Abī ʿAthma, dijo: nos narró Saʿīd b. Bashīr, de Qatāda, de Sulaymān b. Yasār y al-Shaʿbī, que dijeron: «Si el calumniador se arrepiente en el momento del azote, su testimonio es válido».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: que ʿUmar b. ʿAbd Allāh b. Abī Ṭalḥa azotó a un hombre por calumnia, y dijo: «Desmiéntete a ti mismo para que tu testimonio sea válido».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Abī al-Haytham, dijo: Oí a Ibrāhīm y a al-Shaʿbī conversar sobre el testimonio del calumniador. Al-Shaʿbī dijo a Ibrāhīm: «¿Por qué no aceptas su testimonio?» Él dijo: «Porque no sé si se ha arrepentido o no».

Dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, de Mujālid, de al-Shaʿbī, de Masrūq, que dijo: «Se acepta su testimonio si se arrepiente».

Dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, de Yaʿqūb b. al-Qaʿqāʿ, de Muḥammad b. Zayd, de Saʿīd b. Jubayr, algo semejante.

Dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, de Ibn Jurayj, de ʿImrān b. Mūsā, dijo: «Presencié a ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz validar el testimonio del calumniador, estando con él un hombre».

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de al-Ḥakam, dijo: Dijo al-Shaʿbī: «Si se arrepiente, su testimonio es válido». Dijo Ibn al-Muthannā: Dijo: «A mi entender», es decir, en el caso de la calumnia.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: nos informó Misʿar, de ʿImrān b. ʿUmayr: que ʿAbd Allāh b. ʿUtba solía validar el testimonio del calumniador si se arrepentía.

Me narró Yaʿqūb, dijo: me transmitió Hushaym, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, dijo: «Si se arrepiente y se enmienda, se acepta su testimonio», es decir, el del calumniador.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda, de Ibn al-Musayyab, dijo: «Se acepta el testimonio del calumniador si se arrepiente».

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, de Ibn al-Musayyab, algo semejante.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Muḥammad, de Maʿmar, dijo: Dijo al-Zuhrī: «Cuando se aplica el ḥadd al calumniador, conviene que el imām le pida que se arrepienta; si se arrepiente, se acepta su testimonio; y si no, no se acepta». Dijo: «Así hizo ʿUmar b. al-Khaṭṭāb con quienes testificaron contra al-Mughīra b. Shuʿba: se arrepintieron, excepto Abū Bakra, y por ello no se aceptaba su testimonio».

Y otros dijeron: la excepción, en ello, recae sobre Su dicho: «y esos son los perversos (fāsiqūn)».

En cuanto a Su dicho: «y no aceptéis jamás su testimonio», ha quedado ligado al “jamás”, y no es lícito aceptarlo nunca. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Abī al-Shawārib, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Ashʿath b. Sawwār, dijo: me transmitió al-Shaʿbī, dijo: «Shurayḥ solía validar el testimonio de todo aquel sobre quien recayó una pena si se arrepentía, excepto el calumniador: su arrepentimiento es entre él y su Señor, y no validamos su testimonio».

Nos narró Ḥumayd b. Masʿada, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Ashʿath b. Sawwār, dijo: nos narró al-Shaʿbī, de Shurayḥ, algo semejante, solo que dijo: «todo aquel sobre quien recayó un ḥadd, si era íntegro el día en que testificó».

Me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm, de Shurayḥ, dijo: «No solía validar el testimonio del calumniador, y decía: su arrepentimiento es entre él y su Señor».

Nos narraron Abū Kurayb y Abū al-Sāʾib, dijeron: nos narró Ibn Idrīs, de Muṭarrif, de Abī ʿUthmān, de Shurayḥ acerca del calumniador: «Dios acepta su arrepentimiento, pero yo no acepto su testimonio».

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: nos informó Ashʿath, de al-Shaʿbī, dijo: «Se le presentaron dos litigantes; uno de ellos trajo un testigo con la mano amputada. El adversario dijo: “¿No ves lo que tiene?”. Él dijo: “Sí, lo veo”. Dijo: “Entonces preguntó a la gente, y hablaron bien de él”. Shurayḥ dijo: “Validamos el testimonio de todo aquel sobre quien recayó un ḥadd, si el día en que testificó era íntegro, excepto el calumniador: su arrepentimiento es entre él y su Señor”».

Nos narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: nos informó Ashʿath, de al-Shaʿbī, dijo: «Dos litigantes acudieron a Shurayḥ; uno de ellos trajo una prueba, y trajo un testigo con la mano amputada. El adversario dijo: “¿No ves lo que tiene?”. Shurayḥ dijo: “Lo hemos visto, y hemos preguntado a la gente y han hablado bien”. Luego mencionó el resto del relato, semejante al ḥadiz de Abū Kurayb».

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó al-Shaybānī, de al-Shaʿbī, de Shurayḥ, que solía decir: «No se le aceptará testimonio jamás; su arrepentimiento es entre él y su Señor», es decir, el calumniador.

Dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó al-Ashʿath, de al-Shaʿbī: que Rabāb amputó a un hombre por bandolerismo, dijo: «le amputó la mano y el pie. Luego se arrepintió y se enmendó, y testificó ante Shurayḥ, y él validó su testimonio». Dijo: Entonces el demandado dijo: «¿Validas su testimonio contra mí siendo amputado?» Dijo: Shurayḥ dijo: «Todo aquel sobre quien se ejecutó un ḥadd, si luego se arrepiente y se enmienda, su testimonio es válido, excepto el calumniador».

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Abū al-Walīd, dijo: nos narró Shuʿba. Dijo al-Mughīra: Me informó, dijo: Oí a Ibrāhīm relatar de Shurayḥ, dijo: «Un decreto de Dios: no se acepta su testimonio jamás; su arrepentimiento es entre él y su Señor». Dijo Abū Mūsā: se refiere al calumniador.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Mughīra, de Ibrāhīm, dijo: Dijo Shurayḥ: «Dios no acepta su testimonio jamás».

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Abū al-Walīd, dijo: nos narró Ḥammād, de Qatāda, de Saʿīd b. al-Musayyab, dijo: «No es válido el testimonio del calumniador; su arrepentimiento es entre él y Dios».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de al-Ḥasan, que dijo: «El calumniador: su arrepentimiento es entre él y Dios, y su testimonio no se acepta».

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Abū al-Walīd, dijo: nos narró Ḥammād, de Qatāda, de Saʿīd b. al-Musayyab, dijo: «No es válido el testimonio del calumniador; su arrepentimiento es entre él y Dios».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, de al-Ḥasan, que dijo: «El calumniador: su arrepentimiento es entre él y Dios, y su testimonio no se acepta».

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de al-Ḥakam, de Ibrāhīm, que dijo acerca del hombre a quien se le aplica el ḥadd: «No es válido su testimonio jamás».

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Mughīra, de Ibrāhīm: que no solía aceptársele testimonio jamás, y su arrepentimiento es entre él y Dios, es decir, el calumniador.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Muʿtamir b. Sulaymān, de Ḥajjāj, de ʿAmr b. Shuʿayb, de su padre, de su abuelo, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «No es válido el testimonio de quien ha sido sometido a un ḥadd en el Islam».

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de al-Ḥasan: «y no aceptéis jamás su testimonio», dijo: solía decir: «No se acepta jamás el testimonio del calumniador; su arrepentimiento es solo entre él y Dios». Y Shurayḥ solía decir: «No se acepta su testimonio».

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «y no aceptéis jamás su testimonio». Luego dijo: «Y quien se arrepienta y se enmiende, su testimonio, en el Libro de Dios, se acepta».

Lo correcto, en nuestra opinión, respecto de ello, es que la excepción recae sobre ambos sentidos, a saber: sobre Su dicho: «y no aceptéis jamás su testimonio», y sobre Su dicho: «y esos son los perversos (fāsiqūn)». Y ello porque no hay discrepancia entre todos en que así es cuando no se le ha aplicado el ḥadd por calumnia hasta que se arrepiente: ya sea porque el asunto se eleva a la autoridad y la calumniada lo perdona, o porque ella muere antes de reclamar su ḥadd y no tiene quien lo reclame. Siendo así, y produciéndose de su parte un arrepentimiento, con él se le confirma la rectitud (ʿadāla).

Y puesto que ello es, por consenso de todos, y Dios —glorificado sea— no mencionó en Su Libro como condición que no se acepte su testimonio jamás después del ḥadd por su acusación, sino que prohibió aceptar su testimonio en la situación en la que le impuso el ḥadd y en la que lo llamó perverso, se sabe por ello que la ejecución del ḥadd por su acusación no introduce, respecto de su testimonio junto con el arrepentimiento de su pecado, nada que no estuviera ya antes de ejecutársele; antes bien, su arrepentimiento después de ejecutársele el ḥadd por su pecado es más digno de que su testimonio sea entonces más admisible que antes de ejecutársele, porque el ḥadd incrementa para el castigado la purificación de su delito por el que mereció el ḥadd.

Y si alguien dijera: «¿Cabe que la excepción recaiga sobre Su dicho: “azotadlos con ochenta azotes”, de modo que el arrepentimiento le suprima el ḥadd, así como —según tú— hace válido su testimonio antes del ḥadd y después de él, y le elimina el nombre de perversidad?». Se responde: Eso no es admisible para nosotros. Pues el ḥadd es, para nosotros, un derecho de la calumniada, como el qiṣāṣ que le es debido por una agresión que se comete contra ella en aquello en lo que procede el qiṣāṣ. Y no hay discrepancia entre todos en que su arrepentimiento por ello no le elimina lo que se le debe a ella del qiṣāṣ; del mismo modo, su arrepentimiento por la calumnia no le elimina lo que se le debe a ella del ḥadd, porque eso es un derecho suyo: si quiere, lo perdona; y si quiere, lo reclama. El arrepentimiento del siervo por su pecado solo le quita los nombres infamantes y las cualidades reprobables; en cambio, los derechos de los seres humanos que Dios ha impuesto a unos sobre otros en toda circunstancia no se eliminan por ello ni se anulan.

Los sabios discreparon acerca de la cualidad del arrepentimiento del calumniador con la que se acepta su testimonio. Unos dijeron: consiste en desmentirse a sí mismo en ello. Ya hemos mencionado antes a algunos de quienes sostuvieron eso, y mencionaremos ahora parte de lo que nos ha venido a la memoria de lo que no mencionamos antes.

Me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Ḥafṣ, de Layth, de Ṭāwūs, dijo: «El arrepentimiento del calumniador es que se desmienta a sí mismo».

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Ḥuṣayn, dijo: Vi a un hombre al que se le aplicó un ḥadd por calumnia en Medina; cuando terminó el azote, tomó su ropa, y luego dijo: «Pido perdón a Dios y me arrepiento ante Él por haber calumniado a las mujeres castas». Dijo: Me encontré con Abū al-Zinād y le mencioné eso. Dijo: Él dijo: «La práctica entre nosotros aquí es que, si dice eso cuando termina su azote y no conocemos de él sino bien, se acepta su testimonio».

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: Oí a Abū Muʿādh decir: nos informó ʿUbayd, dijo: Oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: «y no aceptéis jamás su testimonio, y esos son los perversos, excepto quienes se arrepintieron...», la aleya: Dijo: «Quien confiesa y reconoce públicamente contra sí mismo que dijo la calumnia, y se arrepiente ante Dios con un arrepentimiento sincero; y lo sincero es: que no vuelvan. Su reconocimiento y confesión en el momento del ḥadd, cuando se le toma para el azote, es ya arrepentimiento. Y Dios es Perdonador, Misericordioso».

Y otros dijeron: Su arrepentimiento en ello es la rectitud de su estado, su pesar por lo que de ello se le escapó, pedir perdón por ello y abandonar la reincidencia en un delito semejante. Esta es la opinión de un grupo de los sucesores (tābiʿūn) y de otros; ya hemos mencionado antes a algunos de quienes la sostuvieron, y es la opinión de Mālik b. Anas.

Esta opinión es la más digna de las dos de ser la correcta, porque Dios —glorificado sea— hizo que el arrepentimiento de todo pecador de entre los creyentes consistiera en abandonar la reincidencia, lamentar lo pasado y pedir perdón a su Señor, en lo que sea pecado entre el siervo y Él, no en lo que sea de derechos de Sus siervos y de injusticias entre ellos. Y el calumniador, si se le ejecuta el ḥadd por ello o se le perdona, no le queda sino su arrepentimiento por su delito entre él y su Señor; así, el camino de su arrepentimiento es el camino de su arrepentimiento por el resto de sus delitos. Y siendo lo correcto en ello lo que hemos descrito, la interpretación del discurso es: «Y esos son los perversos, excepto quienes se arrepintieron de su delito —el que cometieron al calumniar a las mujeres castas— después de haberlo cometido». «Pues Dios es Perdonador, Misericordioso», es decir: encubridor de sus pecados por Su perdón hacia ellos, misericordioso con ellos, tras el arrepentimiento, al no castigarlos por ello. Así pues, aceptad su testimonio y no los llaméis “perversos”, sino llamadlos por los nombres que les corresponden en el estado de su arrepentimiento.

Notas y Referencias

(No se generaron)