24

La Luz

النور An-Nur
Aya 31

Versículo (Español)

[24:31] Dile a las creyentes que recaten sus miradas, se abstengan de cometer obscenidades, no muestren de sus atractivos [en público] más de lo que es obvio, y que dejen caer el velo sobre su escote, solo muestren sus encantos a sus maridos, sus padres, sus suegros, sus hijos, los hijos de sus maridos, sus hermanos, sus sobrinos por parte de su hermano y de su hermana, las mujeres, las esclavas, sus sirvientes hombres que ya no tengan deseo sexual y los niños que todavía no sienten atracción por el sexo. [Diles también] que no hagan oscilar sus piernas [al caminar] a fin de atraer la atención sobre sus atractivos ocultos. Pidan perdón a Dios por sus pecados, ¡oh, creyentes!, que así alcanzarán el éxito.

Tafsir de At-Tabari

{Y di a las creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes pudendas, y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente; y que extiendan sus velos sobre sus escotes; y que no muestren sus adornos sino a sus maridos, o a sus padres, o a los padres de sus maridos, o a sus hijos, o a los hijos de sus maridos, o a sus hermanos, o a los hijos de sus hermanos, o a los hijos de sus hermanas, o a sus mujeres, o a lo que posean sus diestras, o a los servidores varones que no tengan deseo, o a los niños que aún no han advertido las vergüenzas de las mujeres; y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos. Y volveos a Dios todos, ¡oh creyentes!, para que tengáis éxito} (31) La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—: {Y di a las creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes pudendas, y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente; y que extiendan sus velos sobre sus escotes; y que no muestren sus adornos sino a sus maridos, o a sus padres, o a los padres de sus maridos, o a sus hijos, o a los hijos de sus maridos, o a sus hermanos, o a los hijos de sus hermanos, o a los hijos de sus hermanas, o a sus mujeres, o a lo que posean sus diestras, o a los servidores varones que no tengan deseo, o a los niños que aún no han advertido las vergüenzas de las mujeres; y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos. Y volveos a Dios todos, ¡oh creyentes!, para que tengáis éxito}

dice —Exaltado sea Su recuerdo— a Su Profeta Muḥammad —que Dios le bendiga y le conceda paz—: Y di, ¡oh Muḥammad!, a las creyentes de tu comunidad que bajen la mirada apartándola de aquello que Dios detesta que se mire, de lo que os ha prohibido mirar; y que guarden sus partes pudendas; es decir: que guarden sus partes pudendas de que las vea quien no tiene lícito verlas, vistiendo lo que las cubra de sus miradas.

Y Su dicho: «y que no muestren sus adornos», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: que no exhiban ante la gente que no les es maḥram sus adornos. Y son dos clases de adorno: una de ellas: la oculta, como el tobiller, los dos brazaletes, los dos pendientes y los collares. Y la otra: la que es aparente; y en cuanto a su sentido en esta aleya, hay discrepancia. Así, algunos decían: que se trata del adorno de las vestiduras visibles. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn b. al-Mughīra, de al-Ḥajjāj, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de Ibn Masʿūd, que dijo: el adorno es de dos clases: el aparente de él son las vestiduras; y lo oculto: los dos tobilleres, los dos pendientes y los dos brazaletes.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó al-Thawrī, de Abū Isḥāq al-Hamdānī, de Abū al-Aḥwaṣ, de ʿAbd Allāh, que dijo: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: son las vestiduras.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de ʿAbd Allāh, que dijo: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: las vestiduras.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de ʿAbd Allāh, algo semejante.

Dijo: nos narró Sufyān, de al-Aʿmash, de Mālik b. al-Ḥārith, de ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd, de ʿAbd Allāh, algo semejante.

Dijo: nos narró Sufyān, de ʿAlqama, de Ibrāhīm, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: las vestiduras.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, dijo: nos informó alguno de nuestros compañeros —ya Yūnus, ya otro— de al-Ḥasan, acerca de Su dicho: «sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: las vestiduras.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Abū Isḥāq, de Abū al-Aḥwaṣ, de ʿAbd Allāh: «sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: las vestiduras.

Dijo Abū Isḥāq: ¿Acaso no ves que Él dijo: «Tomad vuestro adorno en cada mezquita»?

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: nos narró Muḥammad b. al-Faḍl, de al-Aʿmash, de Mālik b. al-Ḥārith, de ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd, de Ibn Masʿūd: «sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: es el manto.

Y otros dijeron: lo aparente del adorno que se le permitió mostrar: el kohl, el anillo, los dos brazaletes y el rostro. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Marwān, dijo: nos narró Muslim al-Malāʾī, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: el kohl y el anillo.

Nos narró ʿAmr b. ʿAbd al-Ḥamīd al-Amulī, dijo: nos narró Marwān, de Muslim al-Malāʾī, de Saʿīd b. Jubayr, algo semejante, y no mencionó a Ibn ʿAbbās.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn, de Abū ʿAbd Allāh Nahshal, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, que dijo: lo aparente de ello: el kohl y las mejillas.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró Sufyān, de ʿAbd Allāh b. Muslim b. Hurmuz, de Saʿīd b. Jubayr, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: el rostro y la mano.

Nos narró ʿAmr b. ʿAbd al-Ḥamīd, dijo: nos narró Marwān b. Muʿāwiya, de ʿAbd Allāh b. Muslim b. Hurmuz al-Makkī, de Saʿīd b. Jubayr, algo semejante.

Me narró ʿAlī b. Sahl, dijo: nos narró al-Walīd b. Muslim, dijo: nos narró Abū ʿAmr, de ʿAṭāʾ, acerca del dicho de Dios: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: las dos manos y el rostro.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, que dijo: el kohl, los dos brazaletes y el anillo.

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: y el adorno aparente: el rostro, el kohl de los ojos, el teñido de la mano y el anillo; todo ello aparece en su casa para quien entre de la gente a verla.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: los dos brazaletes y el anillo y el kohl. Dijo Qatāda: Y me ha llegado que el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No es lícito a una mujer que cree en Dios y en el Último Día sacar su mano sino hasta aquí». Y cerró la mano sobre la mitad del antebrazo.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de un hombre, de al-Miswar b. Makhrama, acerca de Su dicho: «sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: los dos brazaletes y el anillo, y el kohl: esto es, el brazalete.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: el anillo y la pulsera. Dijo Ibn Jurayj: Y dijo ʿĀʾisha: la pulsera y el anillo ancho. Dijo ʿĀʾisha: entró donde mí la hija de mi tío materno ʿAbd Allāh b. al-Ṭufayl, adornada; entró el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— y se apartó. Dijo ʿĀʾisha: ¡Mensajero de Dios! Es la hija de mi tío y una muchacha. Dijo: «Cuando la mujer menstrúa, no le es lícito mostrar sino su rostro, y sino lo que esté por debajo de esto»; y cerró la mano sobre su propio antebrazo, dejando entre su puño y la mano un espacio como otro puño. Y señaló con ello Abū ʿAlī. Dijo Ibn Jurayj: Y dijo Mujāhid: acerca de Su dicho: «sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: el kohl, el teñido y el anillo.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de ʿĀṣim, de ʿĀmir: «sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: el kohl, el teñido y las vestiduras.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente» del adorno: el kohl, el teñido y el anillo; así solían decir, y esto lo ve la gente.

Me narró Ibn ʿAbd al-Raḥīm al-Barqī, dijo: nos narró ʿUmar b. Abī Salama, dijo: se preguntó a al-Awzāʿī acerca de: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»; dijo: las dos manos y el rostro.

Nos narró ʿAmr b. Bandaq, dijo: nos narró Marwān, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos»: dijo: la mano y el rostro.

Y otros dijeron: con ello se quiso decir el rostro y las vestiduras. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró al-Muʿtamir, dijo: dijo Yūnus: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»; dijo al-Ḥasan: el rostro y las vestiduras.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Ibn Abī ʿAdī y ʿAbd al-Aʿlā, de Saʿīd, de Qatāda, de al-Ḥasan, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino lo que de ellos sea aparente»: dijo: el rostro y las vestiduras.

Y el más correcto de los dichos en ello: es el dicho de quien afirmó que con ello se quiso decir el rostro y las dos manos; entrando en ello, si es así: el kohl, el anillo, el brazalete y el teñido.

Y sólo dijimos que éste es el más preferible de los dichos en la interpretación, por el consenso de todos en que a todo orante le incumbe cubrir su ʿawra en su oración; y en que a la mujer le es permitido descubrir su rostro y sus manos en su oración; y en que le incumbe cubrir lo demás de su cuerpo, salvo lo que se transmitió del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— de que le permitió mostrar de su antebrazo hasta la mitad. Así pues, siendo esto consenso de todos, se sabe por ello que le es permitido mostrar de su cuerpo aquello que no sea ʿawra, como ello es para los varones, pues lo que no es ʿawra no es ilícito mostrarlo. Y si le es permitido mostrarlo, se sabe que ello es de lo que Dios —Exaltado sea Su recuerdo— exceptuó en Su dicho: «sino lo que de ellos sea aparente», pues todo eso es aparente de ella.

Y Su dicho: «y que extiendan sus velos sobre sus escotes», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: que dejen caer sus velos —plural de khimār— sobre sus escotes, para que con ello cubran sus cabellos, sus cuellos y sus pendientes.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró Zayd b. Ḥubāb, de Ibrāhīm b. Nāfiʿ, dijo: nos narró al-Ḥasan b. Muslim b. Yanāq, de Ṣafiyya bt. Shayba, de ʿĀʾisha, que dijo: cuando descendió esta aleya: «y que extiendan sus velos sobre sus escotes», dijo: rasgaron las mantas por el lado de los bordes, y se cubrieron con ello.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, que Qurra b. ʿAbd al-Raḥmān le informó, de Ibn Shihāb, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, esposa del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: Dios tenga misericordia de las primeras mujeres emigrantes: cuando Dios reveló «y que extiendan sus velos sobre sus escotes», rasgaron las más espesas de sus mantas y se cubrieron con ello.

Y Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino a sus maridos», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: y que no muestren sus adornos —los que no son aparentes, sino los ocultos—; esto es: el tobiller, el pendiente y el brazalete (dumlūj); y aquello que se le ordenó cubrir con su velo por encima del escote; y lo que está más allá de lo que se le permitió descubrir y exhibir en la oración y ante los extraños de la gente; y los antebrazos y lo que está por encima de ello; sino a sus maridos.

Y en el mismo sentido que hemos dicho en la interpretación de ello hablaron los intérpretes. (Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Ṭalḥa b. Muṣarrif, de Ibrāhīm: «y que no muestren sus adornos sino a sus maridos o a sus padres»: dijo: esto es lo que está por encima del antebrazo.

Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Manṣūr, dijo: oí a un hombre narrar de Ṭalḥa, de Ibrāhīm, que dijo acerca de esta aleya: «y que no muestren sus adornos sino a sus maridos o a sus padres o a los padres de sus maridos»: dijo: lo que está por encima del escote. Dijo Shuʿba: Manṣūr me lo escribió, y yo se lo leí.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, de Saʿīd b. Abī ʿArūba, de Qatāda, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino a sus maridos»: dijo: a éstos les muestra la cabeza.

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, que dijo: «y que no muestren sus adornos sino a sus maridos... hasta Su dicho: “las vergüenzas de las mujeres”»: dijo: el adorno que les muestran a éstos: sus dos pendientes, su collar y su brazalete; en cuanto a sus dos tobilleres, sus dos brazaletes del brazo (miʿḍadā), su garganta y su cabello, no lo muestra sino a su marido.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: dijo Ibn Jurayj, dijo Ibn Masʿūd, acerca de Su dicho: «y que no muestren sus adornos sino a sus maridos»: dijo: el collar y los dos pendientes. Dice Dios —Exaltado sea Su recuerdo—: Di a las creyentes libres que no muestren este adorno oculto que no es aparente sino a sus maridos —y ellos son sus esposos; el singular es baʿl—, o a sus padres, o a los hijos de sus maridos, o a sus hermanos, o a los hijos de sus hermanos.

Y con Su dicho: «o a sus hermanos... o a los hijos de sus hermanas... o a sus mujeres», se quiere decir: o a sus hermanos, o a sus hermanas, o a los hijos de sus hermanos, o a los hijos de sus hermanas, o a sus mujeres. Se dijo: con ello se quiso decir las mujeres de los musulmanes. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, acerca de Su dicho: «o a sus mujeres»: me ha llegado que son las mujeres de los musulmanes; no es lícito a una musulmana que una asociadora vea su desnudez, salvo que sea una esclava suya. Y eso es Su dicho: «o a lo que posean sus diestras».

Dijo: me narró al-Ḥusayn, dijo: me narró ʿĪsā b. Yūnus, de Hishām b. al-Ghāzī, de ʿUbāda b. Nasīʾ, que desaprobaba que la cristiana besara a la musulmana o viera su ʿawra, interpretando: «o a sus mujeres».

Dijo: nos narró ʿĪsā b. Yūnus, de Hishām, de ʿUbāda, que dijo: ʿUmar b. al-Khaṭṭāb escribió a Abū ʿUbayda b. al-Jarrāḥ —Dios tenga misericordia de ambos—: «En adelante: me ha llegado que mujeres entran en los baños junto con mujeres de la Gente del Libro; impide eso y ponle un obstáculo». Dijo: Luego Abū ʿUbayda se levantó en aquel lugar suplicando: «¡Oh Dios! A cualquier mujer que entre al baño sin dolencia ni enfermedad, buscando blanquear su rostro, ennegrécele el rostro el día en que los rostros se blanqueen».

Y Su dicho: «o a lo que posean sus diestras»: los intérpretes discreparon acerca de su interpretación. Algunos dijeron: esto es: o a sus esclavos; no hay inconveniente en que les muestre de su adorno lo que muestra a éstos. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: me informó ʿAmr b. Dīnār, de Makhlad al-Tamīmī, que dijo, acerca de Su dicho: «o a lo que posean sus diestras»: en la primera lectura: «vuestras diestras».

Y otros dijeron: antes bien, el sentido de ello es: «o a lo que posean sus diestras» de entre las esclavas de los asociadores, como ya mencionamos de Ibn Jurayj anteriormente: que cuando dijo «o a sus mujeres» quiso decir las mujeres musulmanas, no las asociadoras; luego dijo: «o a lo que posean sus diestras» de entre las esclavas asociadoras.

Dice —Exaltado sea Su recuerdo—: y aquellos que os siguen por un alimento que comen junto a vosotros, de entre los varones que no tienen deseo por las mujeres, ni necesidad de ellas, ni las pretenden.

Y en el mismo sentido que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: dijo: en el tiempo primero, el hombre seguía al hombre; no se celaba de él, ni la mujer temía quitarse el velo ante él; es el necio que no tiene necesidad de las mujeres.

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: este hombre sigue a la gente, y es simple en su entendimiento; no se preocupa por las mujeres ni las desea. El adorno que les muestra a éstos: sus dos pendientes, su collar y sus brazaletes; en cuanto a sus dos tobilleres, sus brazaletes del brazo, su garganta y su cabello, no lo muestra sino a su marido.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «o a los servidores»: dijo: es el seguidor que te sigue para obtener de tu comida.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Ismāʿīl b. ʿUlayya, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: dijo: el que quiere comida y no quiere mujeres.

Dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, algo semejante.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: aquellos a quienes no les importa sino el vientre, y no se teme por las mujeres a causa de ellos.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.

Nos narró Ismāʿīl b. Mūsā al-Suddī, dijo: nos narró Sharīk, de Manṣūr, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «que no tengan deseo»: dijo: el simple.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: oí a Layth, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «que no tengan deseo»: dijo: es el simple, que no conoce nada de las mujeres.

Me narró Yaʿqūb, dijo: nos narró Ibn ʿUlayya, dijo: nos narró Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «que no tengan deseo por las mujeres»: el que no tiene deseo por las mujeres, como fulano.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn ʿAṭiyya, dijo: nos narró Isrāʾīl, de Abū Isḥāq, de quien se lo narró, de Ibn ʿAbbās: «que no tengan deseo»: dijo: es aquel ante quien las mujeres no sienten pudor.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de al-Shaʿbī: «que no tengan deseo»: el que sigue al hombre y su séquito, que no ha alcanzado el grado de poder asomarse a la ʿawra de las mujeres.

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de Shuʿba, de al-Mughīra, de al-Shaʿbī: «que no tengan deseo»: el que no tiene deseo por las mujeres.

Dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, de ʿAṭāʾ b. al-Sāʾib, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo: el demente.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de al-Zuhrī, acerca de Su dicho: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: dijo: es el necio, que no tiene empeño por las mujeres ni deseo.

Y de él, de Maʿmar, de Ibn Ṭāwūs, de su padre, acerca de Su dicho: «que no tengan deseo por las mujeres»: es decir: el necio, que no tiene empeño por las mujeres.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: dijo Ibn ʿAbbās: el que no tiene necesidad de las mujeres.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: dijo: es el que sigue a la gente, hasta como si fuera de ellos y se hubiera criado entre ellos; no los sigue por deseo de sus mujeres, ni tiene deseo por sus mujeres; sólo los sigue por el auxilio que le prestan.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, que dijo: un hombre afeminado solía entrar donde las esposas del Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz—, y lo contaban entre quienes no tienen deseo. Un día entró el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— estando él con una de sus esposas, y él describía a una mujer. Dijo: «Cuando viene de frente, viene con cuatro; y cuando se va de espaldas, se va con ocho». Entonces el Profeta —que Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No creo que éste ignore lo que hay aquí; que no entre éste donde vosotras». Y lo velaron.

Me narró Saʿd b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam al-Miṣrī, dijo: nos narró Ḥafṣ b. ʿUmar al-ʿAdanī, dijo: nos narró al-Ḥakam b. Abān, de ʿIkrima, acerca de Su dicho: «o a los servidores varones que no tengan deseo»: dijo: es el afeminado cuyo miembro no se yergue.

Y los recitadores discreparon en Su dicho: «que no tengan deseo». Así, algunos de la gente de Siria y algunos de la gente de Medina y de Kufa lo leyeron: «ghayra ulī al-irba» con acusativo en «ghayr». Y para el acusativo de «ghayr» aquí hay dos posibilidades: una, por disyunción respecto de «los servidores», pues «los servidores» es definido y «ghayr» es indefinido; y la otra, por excepción, orientando «ghayr» al sentido de «illā», como si se hubiera dicho: «excepto». Y otros, distintos de los mencionados, lo leyeron con genitivo «ghayri», como adjetivo de «los servidores». Y fue permitido calificar «los servidores» con «ghayr» siendo «los servidores» definido y «ghayr» indefinido, porque «los servidores» es un definido no determinado. Así, el sentido del discurso según esta lectura: o aquellos cuya cualidad es ésta.

Y el dictamen al respecto, para mí, es que ambas son dos lecturas de sentido cercano, ampliamente difundidas en la recitación en las ciudades; así pues, cualquiera de las dos que lea el recitador, acierta. No obstante, el genitivo en «ghayr» es más fuerte en árabe, y por ello me resulta más grata esa lectura. Y al-irba: es el nombre de acción de al-arab, como «la sentada» de «sentarse» y «la caminata» de «caminar»; y es la necesidad. Se dice: «no tengo arab en ti»: no tengo necesidad de ti; y asimismo «aribtu para tal y tal»: cuando lo necesitas; y yo soy ārib de ello, arab. En cuanto a al-urba, con ḍamma en la alif: es el nudo.

Y Su dicho: «o a los niños que aún no han advertido las vergüenzas de las mujeres», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: o a los niños que no han descubierto las vergüenzas de las mujeres mediante el coito con ellas, de modo que se impongan sobre ellas, por su corta edad.

Y en el mismo sentido que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «las vergüenzas de las mujeres»: dijo: no sabían lo que hay allí, por ser pequeños, antes de la pubertad.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, algo semejante.

Y Su dicho: «y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: que no pongan en sus pies joyas tales que, cuando caminen o los muevan, la gente entre la que caminan sepa lo que ocultan de ello.

Y en el mismo sentido que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes. Se menciona a quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró al-Muʿtamir, de su padre, dijo: un ḥaḍramí afirmó que una mujer se hizo dos ajorcas de plata y se hizo cuentas de ǧazaʿ; pasó junto a un grupo y golpeó con su pie, y el tobiller chocó contra las cuentas de ǧazaʿ, y sonó; entonces Dios reveló: «y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos».

Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de al-Suddī, de Abū Mālik: «y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos»: dijo: había cuentas en sus pies; y cuando pasaban por las reuniones, movían sus pies para que se supiera lo que ocultaban de sus adornos.

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró ʿAbd Allāh, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās: «y que no golpeen con sus pies»: esto es que haga chocar un tobiller con el otro ante los varones, teniendo tobilleres en sus pies, y los mueva ante los varones; Dios —Glorificado y Exaltado— lo prohibió, porque es obra de Satanás.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: «y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos»: dijo: es el tobiller; que ninguna mujer golpee con su pie para que se oiga el sonido de su tobiller.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «y que no golpeen con sus pies para que se sepa lo que ocultan de sus adornos»: dijo: los cascabeles de sus joyas; se los ponen en los pies en lugar de los tobilleres; Dios les prohibió golpear con sus pies para que se oigan esos cascabeles.

Y Su dicho: «Y volveos a Dios todos, ¡oh creyentes!», dice —Exaltado sea Su recuerdo—: volveos, ¡oh creyentes!, a la obediencia de Dios en lo que os ordenó y os prohibió: bajar la mirada, guardar las partes pudendas, y dejar de entrar en casas que no son las vuestras sin pedir permiso ni saludar, y otras cosas de Sus órdenes y prohibiciones. «para que tengáis éxito», es decir: para que prosperéis y alcancéis vuestras aspiraciones ante Él, si Le obedecéis en lo que os ordenó y os prohibió.

Notas y Referencias

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