22

La Peregrinación

الحج Al-Hajj
Aya 25

Versículo (Español)

[22:25] A los que se nieguen a creer y aparten a la gente del sendero de Dios, e impidan acudir a la Mezquita Sagrada [de La Meca] que establecí para todas las gentes por igual, tanto para el residente como para el viajero, y a quienes quieran profanarla con injusticias, los haré sufrir un castigo doloroso.

Tafsir de At-Tabari

{Ciertamente, quienes han rechazado la fe y apartan del camino de Dios y de la Mezquita Sagrada —la cual hemos dispuesto para la gente, por igual para el residente en ella y para el forastero—, y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso} (25) القول في تأويل قوله تعالى : { Ciertamente, quienes han rechazado la fe y apartan del camino de Dios y de la Mezquita Sagrada —la cual hemos dispuesto para la gente, por igual para el residente en ella y para el forastero—, y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso }

Dice —exaltado sea Su recuerdo—: En verdad, quienes niegan la unicidad de Dios, desmienten a Sus enviados y rechazan lo que les ha llegado de parte de su Señor, y «apartan del camino de Dios», esto es: impiden a la gente entrar en la religión de Dios; y [apartan] de la Mezquita Sagrada que Dios ha hecho para toda la gente que cree en Él, sin reservarla para unos en detrimento de otros: «por igual, el residente en ella y el forastero», es decir: son iguales en lo que les incumbe de venerar la inviolabilidad de la Mezquita Sagrada, de cumplir allí sus ritos, y de alojarse en ella donde quiera el residente en ella, que es quien permanece en ella; y el forastero, que es quien acude a ella desde fuera.

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de ello. Unos dijeron: Su sentido es: por igual el residente en ella —que es quien mora en ella— y el forastero, en que ninguno de los dos tiene más derecho que el otro a una morada en ella. Mención de quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAmr, de Yazīd b. Abī Ziyād, de Ibn Sābiṭ, dijo: Cuando los peregrinos llegaban a La Meca, nadie de la gente de La Meca tenía más derecho que ellos a su vivienda; y el hombre, si hallaba amplitud, se alojaba. Entonces se extendió entre ellos el robo, y cada cual robaba desde su lado. Un hombre se hizo una puerta, y ʿUmar le envió [a decir]: «¿Has puesto una puerta contra los peregrinos de la Casa de Dios?» Dijo: «No; sólo la he puesto para resguardar sus pertenencias». Y ello es Su dicho: «por igual, el residente en ella y el forastero»; dijo: el forastero en ella es como el residente: nadie tiene más derecho que nadie a su vivienda, salvo que uno haya llegado antes a una morada.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Abī Ḥuṣayn, dijo: Dije a Saʿīd b. Ǧubayr: «¿Hago retiro (iʿtikāf) en La Meca?» Dijo: «Tú eres residente». Y recitó: «por igual, el residente en ella y el forastero».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAnbasa, de quien se lo mencionó, de Abī Ṣāliḥ: «por igual, el residente en ella y el forastero»: el residente: su gente; y el forastero: quien acude; en la morada son iguales.

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, Su dicho: «por igual, el residente en ella y el forastero», dice: se alojan en la Mezquita Sagrada la gente de La Meca y los demás.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd, acerca de Su dicho: «por igual, el residente en ella y el forastero»: el residente en ella es el que reside en La Meca, y el forastero es el que acude a ella; son iguales en las casas.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Ibn Thawr, de Maʿmar, de Qatāda: «por igual, el residente en ella y el forastero»: en ella son iguales su gente y quienes no son de su gente.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, lo mismo.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ǧarīr, de Manṣūr, de Muǧāhid, acerca de Su dicho: «por igual, el residente en ella y el forastero», dijo: la gente de La Meca y los demás son iguales en las moradas.

Otros dijeron al respecto algo semejante a lo que nosotros hemos dicho. Mención de quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid, Su dicho: «por igual, el residente en ella», dijo: el habitante; y «el forastero»: el que viene de fuera; ambos son iguales en lo que el derecho de Dios les impone respecto de ella.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid acerca de Su dicho: «por igual, el residente en ella», dijo: el habitante; y el forastero: el que viene de fuera.

Dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Abū Tumayla, de Abī Ḥamza, de Ǧābir, de Muǧāhid y ʿAṭāʾ: «por igual, el residente en ella», dijeron: de su gente; y «el forastero», el que acude a ella sin ser de su gente: ambos son iguales en su inviolabilidad.

Y sólo escogimos la opinión que escogimos en esto porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— mencionó al comienzo de la aleya el apartar, por parte de quienes no creen en Él, a quien de los creyentes pretende cumplir sus ritos en el ḥaram, de la Mezquita Sagrada. Dijo: «Ciertamente, quienes han rechazado la fe y apartan del camino de Dios y de la Mezquita Sagrada»; luego, glorificado sea, mencionó la cualidad de la Mezquita Sagrada, y dijo: «la cual hemos dispuesto para la gente»; con ello informó —glorificado sea— que la hizo para toda la gente; y los que no creen en ella impiden el acceso a quien de los creyentes la desea. Luego dijo: «por igual, el residente en ella y el forastero»; y quedó sabido que Su noticia acerca de la igualdad del residente en ella y del forastero sólo es en el sentido con el que Dios inició la noticia sobre los incrédulos: que apartaron de ella a los creyentes; y eso, sin duda, es su circunvalación, el cumplimiento de sus ritos en ella y la permanencia [en ella], no una noticia sobre su propiedad o la falta de propiedad. Y se dijo: «Ciertamente, quienes han rechazado la fe y apartan del camino de Dios»: y coordinó «apartan» —que está en futuro— con «han rechazado la fe» —que está en pasado—, porque el apartar es, para ellos, una cualidad y una continuidad. Y cuando ese es el sentido del discurso, no se expresa sino con forma nominal o con el futuro, y no se expresa con el pasado. Siendo así, el sentido del discurso es: Ciertamente, quienes han rechazado la fe, entre sus cualidades está el apartar del camino de Dios. Y esto es semejante a la palabra de Dios: «Los que han creído y cuyos corazones se tranquilizan con el recuerdo de Dios». En cuanto a Su dicho: «por igual el residente en ella», los recitadores de las metrópolis lo leen con «por igualٌ» en nominativo, con «el residente» [también] y «el residente» con ello, haciendo que «lo hemos dispuesto» actúe sobre el pronombre (hāʾ) unido a él y sobre la lām de Su dicho «para la gente»; luego reanudan el discurso con «por igual». Así procede el árabe con «por igual» cuando viene tras una partícula con la que el discurso ya ha quedado completo: dices: «Pasé junto a un hombre: por igual para él el bien y el mal»; y también es posible en ello el genitivo. Pero se prefiere el nominativo porque «por igual» para ellos está en un solo régimen, como si dijeran: «Pasé junto a un hombre único para quien el bien y el mal [son iguales]». En cuanto a quien lo pone en genitivo, lo orienta a: «equilibrado para quien el bien y el mal [son iguales]». Y quien dice eso de «por igual», reanudándolo y elevándolo, no lo diría de «equilibrado», porque «equilibrado» es un participio explícito, mientras que «por igual» es un maṣdar; y su llevarlo al valor verbal es como su llevar «ḥasb» en su dicho: «Pasé junto a un hombre: ḥasbuka de hombre», al valor verbal. Y se ha mencionado de parte de algunos recitadores que lo leyó: «por igualً» en acusativo, haciendo que «lo hemos dispuesto» actúe sobre ello. Y aunque ello tiene un aspecto en la lengua árabe, es una lectura que no considero lícito recitar, por el consenso de la prueba entre los recitadores en contra de ella.

Y Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso», dice —exaltado sea Su recuerdo—: y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso; y ello es que se incline en la Casa Sagrada hacia la injusticia. Se introdujo la bāʾ en Su dicho «con desviación», y el sentido es el que he dicho, del mismo modo que se introdujo en Su dicho: «brota con aceite», y el sentido es: «brota aceite», como dijo el poeta:

«En un valle del Yemen, su parte alta hace brotar el šaṯṯ *** y su parte baja, el marḫ y el šubḥān»

Y el sentido es: y su parte baja hace brotar el marḫ y el šubḥān. Y como dijo al-Aʿšā de Banū Thaʿlaba:

«Nuestras lanzas han garantizado el sustento de nuestras familias *** entre los calderos y el ṣarīǧ al-aǧrad»

con el sentido de: «Nuestras lanzas han garantizado el sustento de nuestras familias», según algunos gramáticos de Basora. En cuanto a algunos gramáticos de Kufa, solían decir: Se introdujo la bāʾ en ello porque su interpretación es: «y a quien pretenda que se desvíe en ella injustamente». Y decían: la entrada de la bāʾ en «an» es más fácil que en «desviación» y lo semejante, porque «an» suele llevar implícitas las preposiciones con ella con frecuencia y viene a ser como una condición; por eso admite la entrada y la salida de la preposición, ya que la flexión no se manifiesta en ella. Y dijeron acerca de los maṣādir: en ellos se manifiestan el nominativo y el genitivo. Dijo: Y Abū al-Ǧarrāḥ me recitó:

«Y cuando esperó con la bebida, sacudió para él el bastón *** un avaro, que al cumplir [lo debido] tiene un gemido»

Y dijo Imruʾ al-Qays:

«¿Acaso no le ha llegado —siendo muchos los sucesos— *** que Imruʾ al-Qays hijo de Tamlik ha perecido?»

Dijo: Introdujo la bāʾ sobre «an», estando ésta en posición de nominativo, como la introdujo sobre «desviación», estando ésta en posición de acusativo. Dijo: Y han introducido la bāʾ sobre «mā» cuando quieren con ella el sentido de maṣdar, como dijo el poeta:

«¿No te ha llegado —mientras las noticias crecen— *** lo que padeció la camella de Banū Ziyād?»

Dijo: Y ello en «mā» es menos frecuente que en «an», porque «an» se parece menos a los nombres que «mā». Dijo: Y oí a un beduino de Rabīʿa; le pregunté por algo, y dijo: «Espero con eso», queriendo decir: «Espero eso».

Los exégetas discreparon acerca del sentido de la injusticia por la cual quien pretende la desviación en la Mezquita Sagrada, Dios le hace gustar el castigo doloroso. Unos dijeron: Eso es la asociación a Dios y la adoración de otro en ella, es decir, en la Casa. Mención de quienes dijeron esto:

Me narró ʿAlī, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta», dice: con asociación.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ʿAnbasa, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān, de al-Qāsim b. Abī Bazza, de Muǧāhid, acerca de Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta»: es que adore en ella a otro distinto de Dios.

Nos narró Ibn ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān, de su padre, dijo: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta», dijo: es la asociación; quien asocia en la Casa de Dios, Dios lo castiga.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, lo mismo. Otros dijeron: Es declarar lícito lo ilícito en ella, o cometerlo. Mención de quienes dijeron esto:

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso», significa: que declares lícito, de lo ilícito, lo que Dios te ha prohibido, sea de palabra o de homicidio; que oprimas a quien no te oprime y mates a quien no te mata. Si hace eso, entonces ya se le ha hecho obligatorio un castigo doloroso.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥāriṯ, dijo: nos narró al-Ḥasan, dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta», dijo: realiza en ella una obra mala.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, lo mismo.

Nos narraron Abū Kurayb y Naṣr b. ʿAbd al-Raḥmān al-Awdī, ambos dijeron: nos narró al-Muḥāribī, de Sufyān, de al-Suddī, de Murra, de ʿAbd Allāh, dijo: No hay hombre que se proponga una mala acción sin que se le escriba; y si un hombre, después de haberlo aclarado, se propusiera matar a un hombre junto a esta Casa, Dios le haría gustar el castigo doloroso.

Nos narró Muǧāhid b. Mūsā, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Šuʿba, de al-Suddī, de Murra, de ʿAbd Allāh. Dijo Muǧāhid; dijo Yazīd: Šuʿba nos dijo: lo elevó [al Profeta], pero yo no te lo elevo, respecto a la palabra de Dios: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso», dijo: «Si un hombre se propusiera en ella una mala acción estando en ʿAdan Abyan, Dios le haría gustar un castigo doloroso».

Nos narró al-Faḍl b. al-Ṣabbāḥ, dijo: nos narró Muḥammad b. Fuḍayl, de su padre, de al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim, acerca de Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta», dijo: ciertamente, el hombre se propone un pecado en La Meca estando en otra tierra y no lo realiza, y se le escribe contra él.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd acerca de la palabra de Dios: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso», dijo: la desviación es la injusticia en el ḥaram.

Otros dijeron: Más bien, el sentido de esa injusticia es: declarar lícito el ḥaram deliberadamente. Mención de quienes dijeron esto:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, dijo: Dijo Ibn ʿAbbās: «con desviación injusta», dijo: el que pretende declararlo lícito deliberadamente; y se dice: la asociación.

Otros dijeron: Más bien, eso es acaparar alimentos en La Meca. Mención de quienes dijeron esto:

Me narró Hārūn b. Idrīs al-Aṣamm, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Muḥammad al-Muḥāribī, de Ašʿaṯ, de Ḥabīb b. Abī Ṯābit acerca de Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta, le haremos gustar un castigo doloroso», dijo: son los acaparadores de alimentos en La Meca.

Otros dijeron: Más bien, eso es todo aquello cuya acción está prohibida, hasta el dicho del que dice: «No, por Dios», y «Sí, por Dios». Mención de quienes dijeron esto:

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ǧaʿfar, dijo: nos narró Šuʿba, de Manṣūr, de Muǧāhid, de ʿAbd Allāh b. ʿAmr, dijo: Tenía dos tiendas: una en el ḥill y otra en el ḥaram; y cuando quería reprender a su familia, los reprendía en el ḥill. Se le preguntó por ello, y dijo: Se nos transmitía que parte de la desviación en él es que el hombre diga: «No, por Dios», y «Sí, por Dios».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaʿqūb, de Abī Rabʿī, de al-Aʿmaš, dijo: ʿAbd Allāh b. ʿAmr solía decir: «No, por Dios» y «Sí, por Dios» forman parte de la desviación en él.

Dijo Abū Ǧaʿfar: La más correcta de las opiniones que hemos mencionado en la interpretación de ello es la que hemos transmitido de Ibn Masʿūd e Ibn ʿAbbās: que por «injusticia» en este lugar se entiende toda desobediencia a Dios. Eso es porque Dios generalizó con Su dicho: «y a quien pretenda en ella una desviación injusta», y no especificó una injusticia en lugar de otra, ni por transmisión ni por razón; por tanto, permanece en su generalidad. Siendo así, la interpretación del discurso es: Y a quien pretenda en la Mezquita Sagrada inclinarse injustamente, desobedeciendo a Dios en ella, le haremos gustar el Día de la Resurrección un castigo que le será doloroso. Y se ha mencionado de parte de algunos recitadores que leían eso: «y a quien yárid en ella», con apertura de la yāʾ, con el sentido de: y a quien la visite con desviación, de «waradtu el lugar: ariduhu». Esa es una lectura que, a mi juicio, no es lícito recitar, por contradecir lo que sostiene unánimemente la prueba de los recitadores, además de su lejanía del habla elocuente de los árabes. Pues «yárid» es un verbo intransitivo: se dice: «él yárid tal lugar o tal ciudad mañana», y no se dice: «yárid en tal lugar». Y algunos conocedores del habla árabe han pretendido que Ṭayyʾ dice: «raghibtu fīka», queriendo decir: «raghibtu bika»; y mencionó que alguno de ellos le recitó un verso:

«Y deseo en ella, apartándome de Laqīṭ y de su gente *** pero yo no deseo apartarme de Sinbis»

con el sentido de: «y deseo por ella». Si eso es correcto como hemos mencionado, entonces es admisible en el discurso; pero la recitación con ello no es admisible por lo que he descrito.

Notas y Referencias

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