Los Profetas
الأنبياء Al-AnbiyaVersículo (Español)
[21:14] Respondieron: "¡Ay de nosotros! En verdad hemos sido injustos".
Tafsir de At-Tabari
{DIJERON: ¡Ay de nosotros! Ciertamente, éramos injustos} (14)
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{DIJERON: ¡Ay de nosotros! Ciertamente, éramos injustos * Y no cesó aquel su clamor hasta que los hicimos segados, apagados}.
Dice —glorificado sea Su recuerdo—:
Dijeron estos a quienes Dios hizo caer Su castigo por su injusticia, cuando les sobrevino el castigo de Dios: «¡Ay de nosotros! Ciertamente, éramos injustos por nuestra incredulidad en nuestro Señor». {Y no cesó aquel su clamor} dice: no cesó su clamor, cuando les llegó el castigo de Dios, por haber sido injustos consigo mismos: «¡Ay de nosotros! Ciertamente, éramos injustos», hasta que Dios los mató; y los segó con la espada como se siega el sembrado, y los extirpó por completo, cortándolos con las hoces.
Y Su dicho: {apagados} dice: perecidos; se extinguió su chispa y se aquietó su movimiento, quedando inertes, como se apaga el fuego cuando se extingue.
Y en el mismo sentido que lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los intérpretes.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
Su dicho: {Y no cesó aquel su clamor...} la aleya.
Cuando vieron el castigo y lo presenciaron, no tuvieron otra letanía sino decir: «¡Ay de nosotros! Ciertamente, éramos injustos», hasta que Dios los destruyó y los hizo perecer.
Nos narró Muḥammad ibn ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Muḥammad ibn Thawr, de Maʿmar,
de Qatāda:
{Dijeron: ¡Ay de nosotros! Ciertamente, éramos injustos; y no cesó aquel su clamor hasta que los hicimos segados, apagados} dice: hasta que perecieron.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo Ibn ʿAbbās:
{segados}: la siega. {apagados}: el apagarse del fuego cuando se extingue.
Nos narró Saʿīd ibn al-Rabīʿ,
dijo:
nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
dijo:
Eran gente de fortalezas, y Dios envió contra ellos a Bukhtanaṣṣar; les envió un ejército y los mató a espada. Y mataron a un profeta suyo, y fueron segados a espada; y eso es Su dicho: {Y no cesó aquel su clamor hasta que los hicimos segados, apagados} a espada.
Notas y Referencias
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