Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:124] Pero quien se aleje de Mi recuerdo [Mi religión] llevará una vida de tribulación, y el Día del Juicio lo resucitaré ciego.
Tafsir de At-Tabari
{Y quien se aparte de Mi recuerdo, ciertamente tendrá una vida estrecha, y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego} (124)
La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:
{Y quien se aparte de Mi recuerdo, ciertamente tendrá una vida estrecha, y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego * Dirá: «¡Señor mío! ¿Por qué me has reunido ciego, si yo era vidente?» * Dirá: «Así es: te llegaron Nuestras aleyas y las olvidaste; y así hoy serás olvidado»}.
Dice —exaltado sea Su recuerdo—:
Y quien se aparte de Mi recuerdo, con el que le hago recordar, y se desentienda de él, no lo acepte ni responda a él,
y no se amoneste con ello, de modo que se abstenga de aquello en lo que persevera, contrariando la orden de su Señor; entonces, ciertamente tendrá una vida estrecha. Dice:
ciertamente tendrá una subsistencia angosta.
Y «ḍank» (estrechez) respecto de moradas, lugares y medios de vida:
lo severo. Se dice: «esta es una morada ḍank», cuando es angosta,
y «vida ḍank».
Se emplea para masculino y femenino, singular, dual y plural con una sola forma; y de ello es el dicho de ʿAntara:
*** Y si acampan en estrechez, acampa tú ***
Y en el sentido de lo que hemos dicho acerca de ello hablaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
sobre Su dicho:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: la desdicha.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo: nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
sobre su dicho:
ḍank, dijo: angosta.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de Qatāda,
acerca de Su dicho:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: ḍank: estrechez.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ḥakkām, de ʿAnbasa, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān, de al-Qāsim b. Abī Bazzah, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: angosta.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, lo mismo.
Los exégetas discreparon acerca del lugar en el que Dios dispuso para estos que se apartan de Su recuerdo la vida estrecha, y acerca del estado en el que los puso.
Unos dijeron:
Eso les fue dispuesto en la Otra Vida, en el Infierno; y ello porque su alimento allí es el ḍarīʿ y el zaqqūm.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. ʿAmr b. ʿAlī b. Muqaddam,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de ʿAwf, de al-Ḥasan,
acerca de Su dicho:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: en el Infierno.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd,
acerca de Su dicho:
«Y quien se aparte de Mi recuerdo, ciertamente tendrá una vida ḍank»
—y recitó hasta llegar a:
«y no creyó en las aleyas de su Señor»—,
dijo: esos son la gente de la incredulidad.
Dijo:
Y la vida ḍank es en el Fuego: espinas de fuego, zaqqūm y ghaslīn.
Y el ḍarīʿ:
espinas de fuego. Y no hay en la tumba ni en este mundo vida como subsistencia; la subsistencia y la vida no son sino en la Otra Vida.
Y recitó la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—:
«¡Ojalá hubiera adelantado para mi vida!»
Dijo: para mi subsistencia.
Dijo: y el ghaslīn y el zaqqūm son algo que la gente de este mundo no conoce.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de Qatāda:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: en el Fuego.
Otros dijeron:
Más bien quiso decir con ello: ciertamente tendrá en este mundo una subsistencia ilícita.
Dijo:
Dios —glorificado y exaltado— describió su subsistencia como ḍank, porque lo ilícito, aunque sea amplio, es ḍank.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, de Yazīd,
de ʿIkrima, acerca de Su dicho:
«una vida ḍank»
dijo: es la subsistencia que Dios le ha ensanchado a partir de lo ilícito.
Me narró Dāwūd b. Sulaymān b. Yazīd, el escribiente, de la gente de Baṣra,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Jarīr al-Bajlī, de Ismāʿīl b. Abī Khālid,
de Qays b. Abī Ḥāzim, acerca de la palabra de Dios:
«una vida ḍank»
dijo: sustento en Su desobediencia.
Me narró ʿAbd al-Aʿlā b. Wāṣil,
dijo:
nos narró Yaʿlā b. ʿUbayd,
dijo:
nos narró Abū Basṭām, de al-Ḍaḥḥāk:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: la ganancia impura.
Me narró Muḥammad b. Ismāʿīl al-Ṣarārī,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Sawār,
dijo:
nos narró Abū al-Yaqẓān ʿAmmār b. Muḥammad, de Hārūn b. Muḥammad al-Taymī, de al-Ḍaḥḥāk,
acerca de Su dicho:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: la obra impura y el sustento malo.
Otros, de entre quienes dijeron que para esos pueblos la vida ḍank es en este mundo, dijeron:
Solo se la llamó ḍank, aunque sea amplia, porque gastan lo que gastan de sus bienes en desmentir, por su creencia en que Dios no cumplirá lo prometido, por desesperanza del favor de Dios y por su mala opinión de su Señor;
por ello se les endurece su subsistencia y se les estrecha.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«Y quien se aparte de Mi recuerdo, ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: todo bien que yo haya dado a un siervo de Mis siervos, poco o mucho, en el que no Me tema, no hay bien en ello; y eso es el ḍank en la subsistencia.
Y se dice:
que hubo gentes extraviadas que se apartaron de la verdad y eran poseedoras de holgura en este mundo, abundantes; y su subsistencia fue ḍank.
Y ello porque veían que Dios —poderoso y majestuoso— no les mantendría sus medios de vida, por su mala opinión de Dios y por desmentirle.
Así, cuando el siervo desmiente a Dios y tiene mala opinión de Él, se le endurece su subsistencia: eso es el ḍank.
Otros dijeron:
Más bien quiso decir con ello: que eso les corresponde en el barzaj, y es el castigo de la tumba.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yazīd b. Makhlad al-Wāsiṭī,
dijo:
nos narró Khālid b. ʿAbd Allāh, de ʿAbd al-Raḥmān b. Isḥāq, de Abū Ḥāzim, de al-Nuʿmān b. Abī ʿAyyāsh, de Abū Saʿīd al-Khudrī,
dijo, acerca de la palabra de Dios:
«una vida ḍank»
dijo: el castigo de la tumba.
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. Bazīʿ,
dijo:
nos narró Bishr b. al-Mufaḍḍal,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Isḥāq, de Abū Ḥāzim, de al-Nuʿmān b. Abī ʿAyyāsh, de Abū Saʿīd al-Khudrī,
dijo:
La vida ḍank,
que Dios dijo,
es el castigo de la tumba.
Me narró Ḥawthara b. Muḥammad al-Munqarī,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Ḥāzim, de Abū Salama, de Abū Saʿīd al-Khudrī:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: se le estrecha su tumba hasta que sus costillas se entrecruzan.
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam,
dijo:
nos narró mi padre y Shuʿayb b. al-Layth, de al-Layth,
dijo:
nos narró Khālid b. Zayd, de Ibn Abī Hilāl, de Abū Ḥāzim, de Abū Saʿīd,
que solía decir:
La vida ḍank: el castigo de la tumba.
Ciertamente se le sueltan al incrédulo en su tumba noventa y nueve dragones que lo muerden y desgarran su carne hasta que sea resucitado.
Y se decía:
si uno de esos dragones soplara sobre la tierra, no brotaría cultivo.
Nos narró Mujāhid b. Mūsā,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Muḥammad b. ʿAmr, de Abū Salama, de Abū Hurayra,
dijo:
Se cierra sobre el incrédulo su tumba hasta que en ella se le entrecruzan las costillas;
y esa es la vida ḍank de la que Dios dijo:
«una vida ḍank, y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego».
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Jābir b. Nūḥ, de Ismāʿīl b. Abī Khālid,
de Abū Ṣāliḥ y al-Suddī, acerca de Su dicho:
«una vida ḍank»
dijeron: el castigo de la tumba.
Nos narró Muḥammad b. Ismāʿīl al-Aḥmasī,
dijo:
nos narró Muḥammad b. ʿUbayd,
dijo:
nos narró Sufyān al-Thawrī, de Ismāʿīl b. Abī Khālid, de Abū Ṣāliḥ,
acerca de Su dicho:
«ciertamente tendrá una vida ḍank»
dijo: el castigo de la tumba.
Me narró ʿAbd al-Raḥmān b. al-Aswad,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Rabīʿa,
dijo:
nos narró Abū ʿUmays, de ʿAbd Allāh b. Mukhāriq, de su padre, de ʿAbd Allāh,
acerca de Su dicho:
«una vida ḍank»
dijo: el castigo de la tumba.
Me narró ʿAbd al-Raḥīm al-Barqī,
dijo:
nos narró Ibn Abī Maryam,
dijo:
nos narraron Muḥammad b. Jaʿfar e Ibn Abī Ḥāzim,
dijeron:
nos narró Abū Ḥāzim, de al-Nuʿmān b. Abī ʿAyyāsh,
de Abū Saʿīd al-Khudrī:
«una vida ḍank»
dijo: el castigo de la tumba.
Dijo Abū Jaʿfar:
La opinión más digna de ser tenida por correcta en esto es la de quien dijo: es el castigo de la tumba, del cual
nos informó Aḥmad b. ʿAbd al-Raḥmān b. Wahb,
dijo:
nos narró mi tío ʿAbd Allāh b. Wahb,
dijo:
me informó ʿAmr b. al-Ḥārith, de Darrāj, de Ibn Ḥujayra, de Abū Hurayra,
del Mensajero de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«¿Sabéis acerca de qué fue revelada esta aleya: “ciertamente tendrá una vida ḍank, y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego”? ¿Sabéis qué es la vida ḍank?»
Dijeron: Dios y Su Mensajero saben más.
Dijo:
«El castigo del incrédulo en su tumba. Por Aquel en cuya mano está mi alma: ciertamente se le sueltan noventa y nueve dragones.
¿Sabéis qué es el dragón?
Noventa y nueve serpientes; cada serpiente con siete cabezas: soplan sobre su cuerpo, lo pican y lo arañan hasta el Día de la Resurrección».
Y Dios —bendito y exaltado— hizo seguir a ello Su dicho:
«Y el castigo de la Otra Vida es más severo y más duradero».
Con ello quedó sabido que la vida ḍank que Dios les dispuso es antes del castigo de la Otra Vida; pues, si eso fuera en la Otra Vida, no tendría un sentido comprensible Su dicho:
«Y el castigo de la Otra Vida es más severo y más duradero»;
porque, si no les hubiera precedido un castigo antes de la Otra Vida para que el de la Otra Vida fuese más severo que él, se anularía el sentido de Su dicho: «Y el castigo de la Otra Vida es más severo y más duradero».
Siendo así, esa vida ḍank que Dios les dispuso no puede sino ser en su vida mundanal o en sus tumbas antes de la resurrección, puesto que no hay posibilidad de que sea en la Otra Vida por lo que ya hemos aclarado.
Y si fuera en su vida mundanal, entonces sería necesario que todo el que se aparta del recuerdo de Dios entre los incrédulos tuviera en ella una subsistencia ḍank; pero el hecho de que encontremos a muchos de ellos con una subsistencia más holgada que la de muchos de los que se vuelven al recuerdo de Dios —bendito y exaltado—, los que le obedecen, los creyentes, indica que no es así.
Y cuando queda excluida la afirmación por estas dos vías, se confirma la tercera: que eso es en el barzaj.
Y Su dicho:
«y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego».
Los exégetas discreparon acerca de la cualidad de la ceguera que Dios mencionó en esta aleya, con la que estos incrédulos serán resucitados el Día de la Resurrección.
Unos dijeron:
Es ceguera respecto de la prueba, no ceguera de la vista.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Ismāʿīl al-Aḥmasī,
dijo:
nos narró Muḥammad b. ʿUbayd,
dijo:
nos narró Sufyān al-Thawrī, de Ismāʿīl b. Abī Khālid, de Abū Ṣāliḥ,
acerca de Su dicho:
«y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego»
dijo: no tiene prueba.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid,
acerca de Su dicho:
«y lo reuniremos el Día de la Resurrección ciego»
dijo: respecto de la prueba.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, lo mismo.
Y se dijo:
será reunido ciego de la vista.
Dijo Abū Jaʿfar:
Lo correcto en esto es lo que dijo Dios —exaltado sea Su recuerdo—: que será reunido ciego respecto de la prueba y de la visión de la cosa, tal como informó —glorificado sea—; pues lo expresó de manera general y no lo restringió.
Notas y Referencias
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