Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:12] Yo soy tu Señor; quítate las sandalias, pues estás en el valle sagrado de Tuwa,
Tafsir de At-Tabari
{Ciertamente, Yo soy tu Señor; quítate, pues, tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā} (12)
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{Y cuando llegó a ella, fue llamado: «¡Oh Moisés! * Ciertamente, Yo soy tu Señor; quítate tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā»}.
Dice —Exaltado sea Su recuerdo—:
Cuando Moisés llegó al fuego,
su Señor lo llamó:
«¡Oh Moisés! Ciertamente, Yo soy tu Señor; quítate tus sandalias», tal como:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Wahb ibn Munabbih,
dijo:
Moisés salió hacia ella —es decir, hacia el fuego—, y he aquí que estaba en unos árboles de zarza; y algunos de la Gente del Libro dicen: en una aūsaja. Cuando se acercó, se apartó de él; y cuando vio que se apartaba, se retiró de ella, y sintió en su interior temor por ella. Cuando quiso volver, se acercó a él; luego se le habló desde el árbol. Cuando oyó la voz, se tranquilizó,
y Dios —Bendito y Exaltado sea— dijo:
«¡Oh Moisés! Quítate tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā». Entonces se las quitó y las arrojó.
Los sabios discreparon acerca de la causa por la cual Dios ordenó a Moisés quitarse sus sandalias.
Unos dijeron:
Se le ordenó eso porque eran de piel de asno muerto, y detestó que pisara con ellas el valle sagrado, y quiso que lo tocara por la bendición del valle.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad ibn Bashshār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de ʿĀṣim, de Abū Qilāba, de Kaʿb,
que vio que ellos se quitaban sus sandalias: «Quítate tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā», y dijo:
Eran de piel de asno muerto, y Dios quiso que lo tocara la santidad.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn, de Yazīd, de ʿIkrima, acerca de Su dicho:
«Quítate tus sandalias»,
dijo:
Eran de piel de asno muerto.
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿd, de Qatāda,
dijo:
se nos narró que sus sandalias eran de piel de asno; se las quitó y luego se le acercó.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho:
«Quítate tus sandalias»,
dijo:
Eran de piel de asno, y se le dijo: quítatelas.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj.
Dijo:
Y me informó ʿUmar ibn ʿAṭāʾ, de ʿIkrima; y Abū Sufyān, de Maʿmar, de Jābir al-Juʿfī, de ʿAlī ibn Abī Ṭālib:
«Quítate tus sandalias»,
dijo:
Eran de piel de asno, y se le dijo: quítatelas.
Dijo:
Y Qatāda dijo algo semejante.
Otros dijeron:
Eran de piel de vaca, pero Dios quiso que Moisés pisara la tierra con sus pies, para que le alcanzara su bendición.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj,
dijo al-Ḥasan:
Eran —es decir, las sandalias de Moisés— de vaca; pero Dios sólo quiso que él tocara con sus pies la bendición de la tierra, y ya había sido santificada dos veces.
Dijo Ibn Jurayj:
Y se dijo a Mujāhid: «Alegan que sus sandalias eran de piel de asno o de un animal muerto».
Dijo:
No; sino que se le ordenó que tocara con sus pies la bendición de la tierra.
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
dijo Abū Bishr —es decir, Ibn ʿUlayya—: oí a Ibn Abī Najīḥ
decir acerca de Su dicho:
«Quítate tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā»,
dijo:
Es decir: haz que tus pies entren en la bendición del valle.
Dijo Abū Jaʿfar:
La más correcta de las dos opiniones, a nuestro juicio, es la de quien dijo: Dios —Exaltado sea Su recuerdo— le ordenó quitarse sus sandalias para que tocara con sus pies la bendición del valle, puesto que era un valle sagrado.
Y sólo dijimos que esta interpretación es la más correcta de las dos, porque no hay indicio en el ظاهر del Texto revelado de que se le ordenara quitárselas por ser de piel de asno ni por su impureza; ni hay noticia de ello procedente de quien sea vinculante su dicho como prueba. Y en Su dicho «en verdad, estás en el valle sagrado», a continuación de ello, hay una evidencia clara de que sólo se le ordenó quitárselas por lo que hemos mencionado.
Y si el relato que:
nos transmitió Bishr, dijo:
nos narró Khalaf ibn Khalīfa, de Ḥumayd ibn ʿAbd Allāh ibn al-Ḥārith, de Ibn Masʿūd, del Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—,
dijo:
«El día en que Dios habló a Moisés, llevaba una jubba de lana, un manto de lana, unos calzones de lana, y dos sandalias de piel de asno no sacrificado ritualmente»
fuera auténtico, no nos apartaríamos de él hacia otra cosa; pero en su cadena de transmisión hay un examen que exige verificación.
Hubo discrepancia en la lectura de Su dicho:
«Ciertamente, Yo soy tu Señor».
Algunos recitadores de Medina y de Basora lo leyeron:
«Fue llamado: “¡Oh Moisés!, que Yo…”»,
con apertura de la alif en «annī»;
y «anna», según su lectura, está en posición de nominativo por el verbo «fue llamado», pues su sentido, para ellos, es: fue llamado este dicho.
Y algunos de la mayoría de los recitadores de Medina y de Kufa lo leyeron con kasra:
«Fue llamado: “¡Oh Moisés! Ciertamente, Yo…”», como inicio;
y el sentido de ello es: se dijo: «¡Oh Moisés! Ciertamente, Yo…».
Dijo Abū Jaʿfar:
La kasra es, para nosotros, la más correcta de las dos lecturas; y ello porque el vocativo se ha interpuesto entre él y la operación (gramatical) sobre «que», pues lo propio de «fue llamado» sería operar sobre «que» si estuviera antes de «¡Oh Moisés!»; de modo que se diría: «Fue llamado que: “¡Oh Moisés! Ciertamente, Yo soy tu Señor”», y no tiene parte alguna en la «inna» que viene después de Moisés.
En cuanto a Su dicho:
«en verdad, estás en el valle sagrado»,
significa: en el valle purificado y bendito, tal como:
Me narró ʿAlī,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«en verdad, estás en el valle sagrado»,
dijo:
es decir: el bendito.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
dijo Mujāhid acerca de Su dicho:
«en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā»,
dijo:
Fue santificado: fue bendecido dos veces.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho:
«en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā»,
dijo:
en el valle bendito.
Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho «Ṭuwā».
Unos dijeron:
Su sentido es: estás en el valle sagrado; lo has atravesado (ṭawaytahu). Según esta opinión, «ṭuwā» es un maṣdar salido de un verbo distinto de su forma, como si dijera:
Atravesaste el valle sagrado, atravesándolo.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad ibn Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho:
«en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā»,
—es decir, la tierra sagrada—; y ello porque pasó por su valle de noche y lo atravesó. Se dice: «Atravesé el valle de tal y tal, atravesándolo, durante la noche», y ascendió a la parte alta del valle. Y ese es el Profeta de Dios Moisés —la paz sea con él—.
Otros dijeron:
Más bien su sentido es: dos veces.
Y dijeron:
Su Señor lo llamó dos veces. Según estos, «ṭuwā» es también un maṣdar salido de un verbo distinto de su forma; y su sentido, para ellos, es:
«Fue llamado: “¡Oh Moisés!”, dos veces, con dos llamadas».
Y algunos de ellos recitaban como testimonio de que «ṭuwā» significa «dos veces» el dicho de ʿAdī ibn Zayd al-ʿIbādī:
أعاذِلَ إنّ اللّوْمَ فِي غَيْرِ كُنْهِهِ *** عَليّ طُوىً مِنْ غَيّكِ المُتَرَدّدِ
Y otros lo transmitieron:
«ʿalayya thinā»;
es decir: una vez tras otra.
Y dijeron:
«ṭuwā» y «nithā» tienen un mismo significado.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda:
«Quítate tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā».
Solíamos transmitir que era un valle santificado dos veces, y que su nombre es Ṭuwā.
Otros dijeron:
Más bien su sentido es: que fue santificado —ṭuwā— dos veces.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj,
dijo al-Ḥasan:
Había sido santificado dos veces.
Otros dijeron:
Más bien «Ṭuwā» es el nombre del valle.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAlī ibn Dāwūd,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās,
acerca de Su dicho:
«Ṭuwā»: es un nombre del valle.
Me narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«Ṭuwā», dijo: es el nombre del valle.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho:
«en el valle sagrado, Ṭuwā»,
dijo:
Ese valle es Ṭuwā, donde estaba Moisés, y donde le aconteció de parte de Dios lo que le aconteció.
Dijo:
Y está hacia el ṭūr.
Otros dijeron:
Más bien es una orden de Dios a Moisés de que pise el valle con sus pies.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad ibn Manṣūr al-Ṭūsī,
dijo:
nos narró Ṣāliḥ ibn Isḥāq, de Jaʿfar ibn Burqān, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
acerca del dicho de Dios —Bendito y Exaltado sea—:
«Quítate tus sandalias: en verdad, estás en el valle sagrado, Ṭuwā»,
dijo:
Pisa el valle.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā,
dijo:
nos narró al-Ḥasan, de Yazīd, de ʿIkrima,
acerca de Su dicho:
«Ṭuwā», dijo:
Pisa el valle.
Nos narró Muḥammad ibn ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā; y me narró al-Ḥārith,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Saʿīd ibn Jubayr,
acerca del dicho de Dios «Ṭuwā», dijo:
Pisa la tierra descalzo, como entras en la Kaʿba descalzo;
es decir:
por la bendición del valle.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid:
«Ṭuwā»: pisa la tierra descalzo.
Los recitadores discreparon en la lectura de ello.
Algunos recitadores de Medina lo leyeron:
«Ṭuwā»,
con ḍamma en la ṭāʾ y sin tanwīn, como si lo hubieran considerado nombre de la tierra en la que está el valle, como dijo el poeta:
نَصَرُوا نَبِيّهُمُ وَشَدّوا أزْرَهُ *** بِحُنَيْنَ حِينَ تَوَاكُلِ الأبْطالِ
Y no declinó «Ḥunayn»,
porque lo consideró nombre de la localidad, no del valle; pues si lo hubiera considerado nombre del valle, lo habría declinado, como recitaron los recitadores:
«Y el día de Ḥunayn, cuando os maravilló vuestra multitud»,
y como dijo el otro:
ألَسْنا أكْرَمَ الثّقَلَيْنِ رَحْلاً *** وأعْظَمَهُمْ بِبَطْنِ حرَاءَ نارَا
Y no declinó «Ḥirāʾ», siendo un monte, porque lo consideró nombre de la localidad. Así también «Ṭuwā», en la lectura de quien no lo declina, lo consideró nombre de la tierra.
Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron:
«Ṭuwan»,
con ḍamma en la ṭāʾ y con tanwīn. Y quienes lo recitan así discrepan en su significado conforme a lo que ya he mencionado de la discrepancia de los exégetas. En cuanto a quien quiso con ello el maṣdar de «ṭawaytu», no hay dificultad en su tanwīn; y en cuanto a quien quiso hacerlo nombre del valle, sólo lo tanwīna porque es un nombre masculino, no femenino, y porque la lām del verbo en él es yāʾ; eso le añadió ligereza, y lo declinó, como dijo Dios:
«Y el día de Ḥunayn»,
puesto que Ḥunayn es nombre de un valle, y el valle es masculino.
Dijo Abū Jaʿfar:
La más correcta de las dos lecturas, a mi juicio, es la de quien lo leyó con ḍamma en la ṭāʾ y con tanwīn; porque, si es nombre del valle, su derecho es el tanwīn por la causa ya mencionada; y si es maṣdar o explicativo, igualmente su norma es el tanwīn. Y, a mi juicio, es el nombre del valle. Y siendo así, está en posición de genitivo, como aposición a «el valle».
Notas y Referencias
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