Ta-Ha
طه Ta-HaVersículo (Español)
[20:11] Cuando llegó a él, una voz lo llamó: "¡Oh, Moisés!
Tafsir de At-Tabari
{فَلَمَّآ أَتَىٰهَا نُودِيَ يَٰمُوسَىٰٓ} (11)
La disertación acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ فَلَمّآ أَتَاهَا نُودِيَ يَمُوسَىَ * إِنّيَ أَنَاْ رَبّكَ فَاخْلَعْ نَعْلَيْكَ إِنّكَ بِالْوَادِ الْمُقَدّسِ طُوًى }
Dice —exaltada sea Su mención—:
Cuando Moisés llegó al fuego,
su Señor le llamó:
«¡Oh Moisés! Yo soy tu Señor; quítate las sandalias», tal como:
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de Wahb b. Munabbih,
dijo:
Moisés salió hacia ella —es decir, hacia el fuego—, y he aquí que estaba en un árbol de zarza; y algunos de la Gente del Libro dicen: en una ‘awsaja. Cuando se acercó, se apartó de él; y cuando vio que se apartaba, se retiró de ella y sintió en su interior temor. Cuando quiso volver, se acercó a él; luego se le habló desde el árbol. Cuando oyó la voz, se tranquilizó.
Y Dios —bendito y exaltado— dijo:
«¡Oh Moisés! Quítate las sandalias; ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā». Entonces se las quitó y las arrojó.
Los sabios discreparon acerca de la causa por la cual Dios ordenó a Moisés quitarse las sandalias.
Unos dijeron:
Se le ordenó eso porque eran de piel de asno muerto, y detestó que pisara con ellas el valle santificado, y quiso que lo tocara por la bendición del valle.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Muḥammad b. Bashshār,
dijo:
nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos transmitió Sufyān, de ʿĀṣim, de Abū Qilāba, de Kaʿb,
que él los vio quitarse las sandalias: «Quítate las sandalias; ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā», y dijo:
Eran de piel de asno muerto, y Dios quiso que lo tocara lo santo.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn, de Yazīd, de ʿIkrima, acerca de Su palabra:
«Quítate las sandalias»,
dijo: eran de piel de asno muerto.
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Saʿd, de Qatāda,
dijo:
se nos transmitió que sus sandalias eran de piel de asno; se las quitó y luego se acercó a él.
Nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su palabra:
«Quítate las sandalias»,
dijo: eran de piel de asno, y se le dijo: quítatelas.
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me lo refirió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj.
Dijo:
Y me informó ʿUmar b. ʿAṭāʾ, de ʿIkrima; y Abū Sufyān, de Maʿmar, de Jābir al-Juʿfī, de ʿAlī b. Abī Ṭālib, acerca de:
«Quítate las sandalias»,
dijo: eran de piel de asno, y se le dijo: quítatelas.
Dijo:
Y Qatāda dijo algo semejante.
Otros dijeron:
Eran de piel de vaca, pero Dios quiso que Moisés pisara la tierra con sus pies, para que le alcanzara su bendición.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me lo refirió Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj,
dijo al-Ḥasan:
Eran —es decir, las sandalias de Moisés— de vaca; pero Dios sólo quiso que él entrara en contacto con la bendición de la tierra con sus pies; y había sido santificado dos veces.
Dijo Ibn Jurayj:
Y se dijo a Mujāhid: «Alegan que sus sandalias eran de piel de asno o de un animal muerto».
Dijo:
No; sino que se le ordenó que entrara en contacto con la bendición de la tierra con sus pies.
Me transmitió Yaʿqūb,
dijo:
dijo Abū Bishr —es decir, Ibn ʿUlayya—: oí a Ibn Abī Najīḥ
que decía acerca de Su palabra:
«Quítate las sandalias; ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā»:
dijo: es decir: pon tus pies en la bendición del valle.
Dijo Abū Jaʿfar:
La más correcta de las dos opiniones es la de quien dijo: Dios —exaltada sea Su mención— le ordenó quitarse las sandalias para que entrara en contacto con la bendición del valle con sus pies, puesto que era un valle santificado.
Y dijimos que esta interpretación es la más correcta de las dos, porque no hay indicio en el sentido aparente de la Revelación de que se le ordenara quitárselas por ser de piel de asno, ni por su impureza; ni hay noticia de ello procedente de quien sea vinculante su palabra como prueba. En cambio, en Su palabra «ciertamente estás en el valle santificado», a continuación, hay una evidencia clara de que sólo se le ordenó quitárselas por lo que hemos mencionado.
Y si el relato que
nos transmitió Bishr, quien dijo:
nos transmitió Khalaf b. Khalīfa, de Ḥumayd b. ʿAbd Allāh b. al-Ḥārith, de Ibn Masʿūd, del Profeta de Dios —que Dios le bendiga y le conceda paz—,
que dijo:
«El día en que Dios habló a Moisés, llevaba una túnica de lana, un manto de lana, unos calzones de lana, y dos sandalias de piel de asno no sacrificado ritualmente»
fuera auténtico, no lo abandonaríamos por otra cosa; pero en su cadena de transmisión hay un punto que requiere examen, y es preciso verificarlo.
Hubo discrepancia en la recitación de Su palabra:
«Ciertamente, yo soy tu Señor».
Algunos recitadores de Medina y de Basora lo recitaron:
«Se llamó: “¡Oh Moisés!, que yo…”»,
con apertura de la alif en «anna».
Así, según su recitación, «anna» está en posición de nominativo por el verbo «se llamó», pues su sentido, para ellos, es: se llamó con estas palabras.
Y la mayoría de los recitadores de Medina y de Kufa lo recitaron con kasra:
«Se llamó: “¡Oh Moisés! En verdad, yo…”», como inicio,
y el sentido es: se dijo: «¡Oh Moisés! En verdad, yo…».
Dijo Abū Jaʿfar:
La recitación con kasra es, para nosotros, la más correcta de las dos; ello porque la llamada ha interpuesto una separación que impide que el verbo actúe, pues la expresión «¡oh Moisés!» se interpone; y lo propio del verbo «se llamó» sería regir «anna» si ésta estuviera antes de «¡oh Moisés!»,
de modo que se dijera: «Se llamó: que “¡oh Moisés!, en verdad yo soy tu Señor”»; y no tiene parte alguna en la «inna» que viene después de Moisés.
En cuanto a Su palabra:
«Ciertamente estás en el valle santificado»,
significa: ciertamente estás en el valle purificado y bendito, tal como:
Me transmitió ʿAlī,
dijo:
nos transmitió ʿAbd Allāh,
dijo:
me lo refirió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra:
«Ciertamente estás en el valle santificado»,
dijo: es decir, el bendito.
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me lo refirió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
dijo Mujāhid acerca de Su palabra:
«Ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā»,
dijo: fue santificado, es decir, bendecido, dos veces.
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su palabra:
«Ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā»,
dijo: en el valle bendito.
Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su palabra «Ṭuwā».
Unos dijeron:
Su sentido es: «estás en el valle santificado; lo has atravesado», y según esta opinión «ṭuwā» es un maṣdar que procede de una forma distinta de su verbo, como si dijera:
«Has atravesado el valle santificado, atravesándolo».
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me lo refirió mi padre,
dijo:
me lo refirió mi tío,
dijo:
me lo refirió mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra:
«Ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā»,
dijo: es decir, la tierra santificada; y ello porque pasó por su valle de noche y lo atravesó.
Se dice: «Atravesé el valle de tal y tal, ṭuwā, durante la noche», y ascendió a la parte alta del valle; y ése es el Profeta de Dios Moisés —sobre él la plegaria y la paz—.
Otros dijeron:
Más bien su sentido es: «dos veces».
Y dijeron:
Su Señor le llamó dos veces; y según éstos, «ṭuwā» es también un maṣdar que procede de una forma distinta de su verbo.
Y su sentido, para ellos, es:
«Se llamó: “¡Oh Moisés!”, dos veces, con dos llamadas».
Y algunos de ellos recitaban como testimonio de que «ṭuwā» significa «dos veces» el verso de ʿAdī b. Zayd al-ʿIbādī:
أعاذِلَ إنّ اللّوْمَ فِي غَيْرِ كُنْهِهِ *** عَليّ طُوىً مِنْ غَيّكِ المُتَرَدّدِ
Y otros lo transmitieron:
«ʿalayya thinā»
: es decir, una vez tras otra.
Y dijeron:
«ṭuwā» y «nithā» tienen un mismo significado.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Bishr,
dijo:
nos transmitió Yazīd,
dijo:
nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de:
«Quítate las sandalias; ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā»:
solíamos transmitir que es un valle santificado dos veces, y que su nombre es Ṭuwā.
Otros dijeron:
Más bien su sentido es: que fue santificado, Ṭuwā, dos veces.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me lo refirió Ḥajjāj,
dijo:
dijo Ibn Jurayj,
dijo al-Ḥasan:
había sido santificado dos veces.
Otros dijeron:
Más bien «Ṭuwā» es el nombre del valle.
Mención de quienes dijeron eso:
Me transmitió ʿAlī b. Dāwūd,
dijo:
nos transmitió ʿAbd Allāh,
dijo:
me lo refirió Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su palabra:
«Ṭuwā»: nombre del valle.
Me transmitió Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos transmitió Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos transmitió ʿĪsā; y me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos transmitió Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«Ṭuwā», dijo: nombre del valle.
Me transmitió Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd, acerca de Su palabra:
«en el valle santificado, Ṭuwā»,
dijo: ese valle es Ṭuwā, donde estaba Moisés, y donde le ocurrió de parte de Dios lo que le ocurrió.
Dijo:
Y está cerca del Ṭūr.
Otros dijeron:
Más bien es una orden de Dios a Moisés de pisar el valle con sus pies.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Muḥammad b. Manṣūr al-Ṭūsī,
dijo:
nos transmitió Ṣāliḥ b. Isḥāq, de Jaʿfar b. Burqān, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, acerca de la palabra de Dios —bendito y exaltado—:
«Quítate las sandalias; ciertamente estás en el valle santificado, Ṭuwā»,
dijo: pisa el valle.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos transmitió Yaḥyā,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan, de Yazīd, de ʿIkrima, acerca de Su palabra:
«Ṭuwā»,
dijo: pisa el valle.
Nos transmitió Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos transmitió Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos transmitió ʿĪsā; y me transmitió al-Ḥārith,
dijo:
nos transmitió al-Ḥasan,
dijo:
nos transmitió Warqāʾ, todos ellos de Ibn Abī Najīḥ, de Saʿīd b. Jubayr,
acerca de la palabra de Dios «Ṭuwā», dijo:
Pisa la tierra descalzo, como entras en la Kaʿba descalzo;
es decir:
por la bendición del valle.
Nos transmitió al-Qāsim,
dijo:
nos transmitió al-Ḥusayn,
dijo:
me lo refirió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid, acerca de «Ṭuwā»:
Pisa la tierra descalzo.
Los recitadores discreparon en la lectura de ello.
Algunos recitadores de Medina lo leyeron:
«Ṭūā»,
con ḍamma en la ṭāʾ y sin tanwīn, como si lo hubieran considerado nombre de la tierra en la que está el valle, como dijo el poeta:
نَصَرُوا نَبِيّهُمُ وَشَدّوا أزْرَهُ *** بِحُنَيْنَ حِينَ تَوَاكُلِ الأبْطالِ
Y no declinó «Ḥunayn»,
porque lo consideró nombre de la localidad, no del valle; pues si lo hubiera considerado nombre del valle, lo habría declinado, como lo recitaron los recitadores en:
«وَيَوْمَ حُنَيْنٍ ، إذْ أعْجَبَتْكُمْ كَثْرَتُكُمْ»،
y como dijo el otro:
ألَسْنا أكْرَمَ الثّقَلَيْنِ رَحْلاً *** وأعْظَمَهُمْ بِبَطْنِ حرَاءَ نارَا
Y no declinó «Ḥirāʾ», siendo un monte, porque lo consideró nombre de la localidad; así también
«Ṭūā»,
en la lectura de quien no lo declina, lo consideró nombre de la tierra.
Y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron:
«Ṭuwā»,
con ḍamma en la ṭāʾ y con tanwīn; y quienes lo recitan así discrepan en su sentido conforme a lo que ya he mencionado de la discrepancia de los exégetas. En cuanto a quien lo entiende como maṣdar de «ṭawaytu», no hay dificultad en su tanwīn; y en cuanto a quien quiere considerarlo nombre del valle, sólo lo tanwīna porque es un nombre masculino, no femenino, y porque la lām del verbo en él es yāʾ;
ello le añade ligereza, y por eso lo declina, como dijo Dios:
«وَيَوْمَ حُنَيْنٍ»،
puesto que Ḥunayn es nombre de un valle, y el valle es masculino.
Dijo Abū Jaʿfar:
La más correcta de las dos lecturas, a mi juicio, es la de quien lo recita con ḍamma en la ṭāʾ y con tanwīn; porque si es nombre del valle, su derecho es el tanwīn por la causa mencionada antes; y si es maṣdar o explicativo, también su norma es el tanwīn. Y, a mi juicio, es el nombre del valle. Y siendo así, está en posición de genitivo, como aposición a «el valle».
Notas y Referencias
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