La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:46] tienen certeza del encuentro con su Señor y saben que retornarán a Él.
Tafsir de At-Tabari
{ٱلَّذِينَ يَظُنُّونَ أَنَّهُم مُّلَٰقُواْ رَبِّهِمۡ وَأَنَّهُمۡ إِلَيۡهِ رَٰجِعُونَ} (46)
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ ٱلَّذِينَ يَظُنُّونَ أَنَّهُم مُّلَٰقُواْ رَبِّهِمۡ وَأَنَّهُمۡ إِلَيۡهِ رَٰجِعُونَ }
Dijo Abū Jaʿfar:
Si alguien nos dijera: «¿Cómo es que Dios —Glorificado sea— informó, acerca de quien ha descrito como humilde ante Él mediante la obediencia, que “piensa” (yaẓunnu) que se encontrará con Él, siendo que el ẓann es duda, y el que duda del encuentro con Dios, según tú, es un incrédulo?», se le responderá:
Ciertamente, los árabes llaman ẓann tanto a la certeza como a la duda; del mismo modo que llaman sudfa a la oscuridad y sudfa a la claridad; y llaman ṣāriḫ al que socorre y ṣāriḫ al que pide socorro; y otras denominaciones semejantes con las que nombran una cosa y su contrario.
Y de lo que indica que con ello se denomina la certeza está el dicho de Durayd b. aṣ-Ṣimmah:
«Entonces les dije: tened por cierto (ẓunnū) [la llegada de] dos mil acorazados *** cuyos nobles van en el persa bien enjaezado»
Con ello quiere decir: tened por seguro que os llegarán dos mil acorazados.
Y el dicho de ʿAmīrah b. Ṭāriq:
«¿Acaso he de invadir a mi gente y quedarme entre vosotros *** y hacer de mí una certeza un ausente apedreado?»
Quiere decir: y hacer de mí la certeza un ausente apedreado. Los testimonios, en la poesía y el habla de los árabes, de que ẓann tiene el sentido de certeza son más de los que pueden contarse; y en lo que hemos mencionado hay suficiencia para quien sea favorecido con su comprensión.
Y de ello es el dicho de Dios —Glorificado sea—: «Y los criminales verán el Fuego y tendrán por cierto (fa-ẓannū) que caerán en él». Y conforme a lo que hemos dicho vino la exégesis de los exegetas.
Me narró al-Muṯannà b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ādam,
dijo:
nos narró Abū Jaʿfar, de ar-Rabīʿ,
de Abū al-ʿĀliyah, acerca de Su dicho: «yaẓunnūna que se encontrarán con su Señor», dijo: el ẓann aquí es certeza.
Y nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró Sufyān, de Jābir, de Muǧāhid,
dijo: todo ẓann en el Corán es certeza: «en verdad, yo tuve por cierto (ẓanantu)» y «ellos tuvieron por cierto (ẓannū)».
Y me narró al-Muṯannà,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd al-Ḥafrī, de Sufyān, de Ibn Abī Naǧīḥ, de Muǧāhid,
dijo: todo ẓann en el Corán es conocimiento.
Y me narró Mūsà b. Hārūn,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Ḥammād,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de as-Suddī: «los que yaẓunnūna que se encontrarán con su Señor»: es decir, sí, tienen ẓann, esto es, alcanzan la certeza.
Y me narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ,
dijo:
Ibn Ǧurayǧ dijo: «los que yaẓunnūna que se encontrarán con su Señor»: supieron que se encontrarían con su Señor; es como Su dicho: «En verdad, yo tuve por cierto (ẓanantu) que me encontraría con mi cuenta», es decir: supe.
Y me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: «los que yaẓunnūna que se encontrarán con su Señor»: porque no lo han visto con sus propios ojos, su ẓann fue certeza, y no ẓann de duda.
Y recitó: «En verdad, yo tuve por cierto que me encontraría con mi cuenta».
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«que se encontrarán con su Señor».
Dijo Abū Jaʿfar:
Si alguien nos dijera: «¿Cómo se dijo “que se encontrarán con su Señor”, añadiéndose “los que se encuentran” al Señor —Glorificado sea—, cuando sabes que su sentido es: “los que piensan que se encontrarán con su Señor”? Y si el sentido es así, entonces, en el habla de los árabes, corresponde dejar la iḍāfa y mantener la nūn; pues la nūn solo se omite y se hace iḍāfa en los nombres formados a partir de verbos cuando tienen el sentido de un فعل; pero cuando tienen el sentido de “hace” (yafʿalu) y de “agente” (fāʿil), su norma es mantener la nūn y dejar la iḍāfa». Se dirá:
No hay discrepancia entre todos los conocedores de las lenguas y hablas de los árabes en admitir la iḍāfa del nombre formado de “hace” (yafʿalu) y la omisión de la nūn, aun siendo con el sentido de “hace” y “agente”; quiero decir: con el sentido de lo venidero, del estado de la acción y de lo aún no consumado. Por tanto, no hay lugar para la pregunta del que pregunta sobre ello: «¿por qué se dijo?».
Lo único en lo que discreparon los gramáticos árabes fue en la causa por la cual se hizo la iḍāfa y se omitió la nūn.
Los gramáticos de Baṣra dijeron:
La nūn se omitió en «mulāqū rabbihim» y en lo semejante de los verbos que, en su forma, son como nombres, aunque están en el sentido de “hace” (yafʿalu) y en el sentido de lo aún no consumado, por considerarla pesada; y, sin embargo, está pretendida, como dijo —Glorificado sea—: «Toda alma es gustadora de la muerte», y como dijo: «Ciertamente, enviaremos la camella como prueba para ellos», y aún no la había enviado; y como dijo el poeta:
«¿Eres tú quien envía un dinar para nuestra necesidad *** o [envía] a ʿAbd Rabb, el hermano de ʿAwn b. Miḫrāq?»
Así, añadió «bāʿiṯ» a «dīnār», aunque aún no había enviado; y puso «ʿAbd Rabb» en acusativo, coordinándolo con el lugar sintáctico de «dīnār», porque está en posición de acusativo aunque esté en genitivo.
Y como dijo el otro:
«Los guardianes de la honra de la tribu no *** les llega desde detrás de ellos ninguna gota»
Con «al-ʿawrah» en acusativo y en genitivo: el genitivo es por iḍāfa, y el acusativo por la omisión de la nūn por pesadez, aunque está pretendida. Esta es la opinión de los gramáticos de Baṣra.
En cuanto a los gramáticos de Kūfa, dijeron:
Es lícita la iḍāfa en «mulāqū», estando en el sentido de «se encontrarán» (yalqawna), y la omisión de la nūn en él porque está en la forma de los nombres; por ello, en la iḍāfa a los nombres tiene la porción propia de los nombres; y así es el dictamen de todo nombre que sea su análogo.
Dijeron:
Y si en algo de eso mantienes la nūn y dejas la iḍāfa, solo lo haces porque tiene el sentido de “hace” (yafʿalu) que aún no ha ocurrido ni se ha hecho obligatorio.
Dijeron:
La iḍāfa en ello es por la forma, y el dejar la iḍāfa es por el sentido.
Así pues, la interpretación de la aleya es:
«Y buscad ayuda para cumplir Mi pacto mediante la paciencia en ello y la oración; y ciertamente la oración es pesada, salvo para los temerosos de Mi castigo, los humildes ante Mi mandato, los que tienen certeza de Mi encuentro y del retorno a Mí tras su muerte».
Dios —Glorificado sea— informó que la oración es pesada salvo para quien tiene esta cualidad, porque quien no tiene certeza de una resurrección, ni cree en un retorno, ni en recompensa ni en castigo, la oración, para él, es fatiga y extravío, pues no espera, al establecerla, alcanzar un beneficio ni apartar un daño. Y es propio de quien tiene tal cualidad que la oración le sea pesada, su cumplimiento le resulte gravoso y le sea una carga.
En cambio, se hace ligera para los creyentes que confirman el encuentro con Dios, que esperan por ella Su abundante recompensa y temen, por descuidarla, Su doloroso castigo, por lo que esperan, al establecerla, en su retorno final, de alcanzar lo que Dios prometió a quienes la cumplen, y por lo que temen, al descuidarla, de lo que amenazó a quien la descuida. Así, Dios —Glorificado sea— ordenó a los doctores de los Hijos de Israel, a quienes se dirigió con estas aleyas, que fueran de quienes la establecen y esperan su recompensa, si es que son gente de certeza de que a Dios retornarán y con Él se encontrarán en la Resurrección.
La disertación acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
«y que a Él retornarán».
Dijo Abū Jaʿfar:
La hāʾ y la mīm en Su dicho «wa-annahum» remiten a la mención de los humildes; y la hāʾ en «ilayhi» remite a la mención del Señor —Exaltado sea— en Su dicho «mulāqū rabbihim». Así, la interpretación de la expresión es: «Y ciertamente es pesada salvo para los humildes, los que tienen certeza de que a su Señor retornarán».
Luego se discrepó acerca de la interpretación del “retorno” en Su dicho: «y que a Él retornarán».
Unos dijeron —según lo que:
me narró al-Muṯannà b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ādam,
dijo:
nos narró Abū Jaʿfar, de ar-Rabīʿ,
de Abū al-ʿĀliyah, acerca de Su dicho: «y que a Él retornarán», dijo: tienen certeza de que retornarán a Él el Día de la Resurrección—.
Y otros dijeron:
El sentido de ello es que a Él retornan con su muerte.
La interpretación más digna para la aleya es la que dijo Abū al-ʿĀliyah, porque Dios —Exaltado sea— dijo en la aleya anterior: «¿Cómo podéis negar a Dios, cuando estabais muertos y os dio vida; luego os hará morir; luego os dará vida; luego a Él seréis devueltos?». Así, Dios —Glorificado sea— informó que su retorno a Él será después de su resurrección y de que se les devuelva la vida tras su muerte; y eso, sin duda, es el Día de la Resurrección. Del mismo modo, pues, se interpreta Su dicho: «y que a Él retornarán».
Notas y Referencias
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