La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:40] ¡Oh, Pueblo de Israel! Recuerden los beneficios con los que los agracié, y cumplan con su compromiso que Yo cumpliré con el Mío, pero tengan temor devocional solo de Mí.
Tafsir de At-Tabari
{يَٰبَنِيٓ إِسۡرَـٰٓءِيلَ ٱذۡكُرُواْ نِعۡمَتِيَ ٱلَّتِيٓ أَنۡعَمۡتُ عَلَيۡكُمۡ وَأَوۡفُواْ بِعَهۡدِيٓ أُوفِ بِعَهۡدِكُمۡ وَإِيَّـٰيَ فَٱرۡهَبُونِ} (40)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ يَابَنِي إِسْرَائِيلَ اذْكُرُواْ نِعْمَتِيَ الّتِي أَنْعَمْتُ عَلَيْكُمْ وَأَوْفُواْ بِعَهْدِيَ أُوفِ بِعَهْدِكُمْ وَإِيّايَ فَارْهَبُونِ }
Dijo Abū Jaʿfar:
Quiere decir con Su dicho —glorificado sea Su elogio—: «¡Oh hijos de Israel!»: ¡oh descendencia de Jacob hijo de Isaac hijo de Abraham, el íntimo del Misericordioso! Y Jacob era llamado Israel,
en el sentido de “siervo de Dios” y Su escogido entre Su creación; e Il es Dios, e Isrā:
es el siervo, como se dijo de Jibrīl con el sentido de “siervo de Dios”.
Y como:
Nos narró Ibn Ḥumayd; nos narró Jarīr, de al-Aʿmash, de Ismāʿīl b. Rajāʾ, de ʿUmayr, liberto de Ibn ʿAbbās,
de Ibn ʿAbbās:
Ciertamente Israel es como cuando dices: “siervo de Dios”.
Y nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Jarīr, de al-Aʿmash, de al-Minhāl, de ʿAbd Allāh b. al-Ḥārith,
dijo:
Il: “Dios” en hebreo.
Y en verdad Dios —glorificado sea Su elogio— se dirigió con Su dicho:
«¡Oh hijos de Israel!» a los doctores judíos de los hijos de Israel que se hallaban entre la población de la emigración del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y los atribuyó —glorificado sea Su recuerdo— a Jacob, como atribuyó la descendencia de Adán a Adán,
diciendo:
«¡Oh hijos de Adán! Tomad vuestro adorno en cada mezquita», y lo semejante a ello. Y sólo a ellos los singularizó con la alocución en esta aleya y en las que siguen, en las que les recordó Sus mercedes, aunque ya había precedido, al comienzo de esta sura, lo que fue revelado acerca de ellos y de otros, como ya se ha expuesto: que aquello con lo que se argumentó —de pruebas y aleyas— que contiene las noticias de sus antepasados, los relatos de sus primeros, y las historias de asuntos cuyo conocimiento les es propio, con exclusión del resto de las naciones, no se halla en otros un conocimiento de su veracidad y realidad como el que ellos poseen, salvo quien tome de ellos ese saber. Así les hizo conocer, por el acceso de Muḥammad a su conocimiento, pese a la lejanía de su pueblo y su clan respecto de su familiaridad con ello, y pese a la escasa dedicación de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— al estudio de los libros en los que están las noticias de eso, que Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— no alcanzó ese conocimiento sino por revelación de Dios y por un descenso de parte de Él hacia él; pues ellos, en cuanto al conocimiento de la autenticidad de eso, se hallan en una posición en la que no está ninguna otra nación.
Por ello —glorificado sea— singularizó con Su dicho:
«¡Oh hijos de Israel!» su alocución, como:
Nos lo narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad, de ʿIkrima,
o de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho:
«¡Oh hijos de Israel!», dijo: “¡Oh gente del Libro!”, a los doctores de los judíos.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—:
«Recordad Mi merced que os he concedido».
Dijo Abū Jaʿfar:
Y Su merced, que Él —glorificado sea Su recuerdo— concedió a los hijos de Israel, es Su elección de entre ellos de los enviados, Su descenso sobre ellos de los Libros, y Su rescate de aquello en lo que estaban de aflicción y adversidad por causa de Faraón y su gente, hasta darles firme establecimiento en la tierra; y el hacer brotar manantiales de agua de la roca; y el alimentarlos con el maná y las codornices. Así ordenó —glorificado sea— a sus descendientes que mantuvieran en recuerdo lo que de Él había precedido hacia sus padres, y que no olvidaran Su favor hacia sus antepasados y padres, no sea que les sobrevengan castigos como los que hizo caer sobre quienes, de entre ellos, olvidaron Sus mercedes, las negaron y repudiaron Sus favores.
Como:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Muḥammad b. Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad, liberto de Zayd b. Thābit, de ʿIkrima, o de Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās:
«Recordad Mi merced que os he concedido», es decir: Mis beneficios para con vosotros y para con vuestros padres, por aquello con lo que los salvó de Faraón y su gente.
Y me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Ādam,
dijo:
nos narró Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ,
de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su dicho:
«Recordad Mi merced», dijo: Su merced es que hizo surgir de entre ellos a los profetas y los enviados, y que hizo descender sobre ellos los Libros.
Y me narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥudhayfa,
dijo:
nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid:
«Recordad Mi merced que os he concedido», quiere decir: Su merced que concedió a los hijos de Israel en lo que se ha mencionado y en lo que no sea eso: hizo brotar para ellos la roca, hizo descender sobre ellos el maná y las codornices, y los salvó de la servidumbre de la gente de Faraón.
Y me narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «Mi merced que os he concedido», dijo: mercedes generales; y no hay merced mejor que el islam, y las demás mercedes le siguen. Y recitó la palabra de Dios: «Te echan en cara que se han sometido. Di: No me echéis en cara vuestro sometimiento», la aleya. Y el recordar Dios —glorificado sea Su elogio— a aquellos a quienes se dirige esta aleya Sus mercedes, por lengua de Su Enviado Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, es semejante al recuerdo de Moisés —las bendiciones de Dios sean sobre él— a sus antepasados, en el tiempo del pacto del que Dios informó que él les dijo.
Y ello es Su dicho:
«Y cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh pueblo mío! Recordad la merced de Dios sobre vosotros, cuando puso entre vosotros profetas y os hizo reyes, y os dio lo que no dio a nadie de los mundos”».
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—:
«Y cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto».
Dijo Abū Jaʿfar:
Ya ha precedido nuestra exposición del sentido de “pacto” en lo anterior de este libro nuestro, la discrepancia de los discrepantes en su interpretación y la opinión correcta, según nosotros, al respecto. Y en este lugar es el pacto de Dios y Su recomendación, que tomó sobre los hijos de Israel en la Torá: que aclaren a la gente el asunto de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, que es un Enviado; y que lo hallan escrito en la Torá que está junto a ellos, que es el Profeta de Dios; y que crean en él y en lo que trajo de parte de Dios.
«Cumpliré vuestro pacto»: y Su pacto con ellos es:
que, si hacen eso, los hará entrar en el Paraíso,
como dijo —glorificado sea Su elogio—:
«Y ciertamente Dios tomó el pacto de los hijos de Israel, y suscitamos de entre ellos doce jefes», la aleya;
y como dijo:
«Así la escribiré para quienes temen, dan el azaque y quienes creen en Nuestras aleyas; quienes siguen al Enviado, el Profeta iletrado», la aleya.
Y como:
Nos lo narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama b. al-Faḍl, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad, liberto de Zayd b. Thābit, de ʿIkrima, o Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās:
«Y cumplid Mi pacto», el que tomé sobre vuestros cuellos respecto del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— cuando os llegue.
«Cumpliré vuestro pacto»:
es decir, os haré efectivo lo que os prometí por creer en él y seguirlo: levantar lo que pesaba sobre vosotros de cargas y grilletes que estaban sobre vuestros cuellos por vuestros pecados, que procedían de vuestras innovaciones.
Y nos narró al-Muthannā,
dijo:
nos narró Ādam,
dijo:
nos narró Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ,
de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su dicho:
«Cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto», dijo: Su pacto con Sus siervos es la religión del islam, que lo sigan. «Cumpliré vuestro pacto» quiere decir: el Paraíso.
Y nos narró Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Ḥammād,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto»: en cuanto a “cumplid Mi pacto”, es lo que os pacté en el Libro; y en cuanto a “cumpliré vuestro pacto”, es el Paraíso: pacté con vosotros que, si obrabais en obediencia a Mí, os haría entrar en el Paraíso.
Y me narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj,
de Ibn Jurayj, acerca de Su dicho:
«Y cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto», dijo: es ese compromiso solemne que se tomó sobre ellos en “La Mesa Servida”: «Y ciertamente Dios tomó el pacto de los hijos de Israel, y suscitamos de entre ellos doce jefes», hasta el final de la aleya. Éste es el pacto de Dios que pactó con ellos; y es el pacto de Dios con nosotros: quien cumple el pacto de Dios, Dios le cumple Su pacto.
Y se me transmitió de al-Minjāb,
dijo:
nos narró Bishr, de Abū Rawq, de al-Ḍaḥḥāk,
de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho:
«Y cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto», dice: cumplid lo que os ordené de obedecerme y lo que os prohibí de desobedecerme, respecto del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y en lo demás; “cumpliré vuestro pacto” dice: me complaceré de vosotros y os haré entrar en el Paraíso.
Y me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «Y cumplid Mi pacto, que Yo cumpliré vuestro pacto», dijo: cumplid Mi orden; Yo cumpliré lo que os prometí. Y recitó:
«Ciertamente Dios ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes», hasta llegar a: «¿Y quién cumple mejor su pacto que Dios?», dijo: éste es Su pacto que pactó para ellos.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—:
«Y a Mí, temedme».
Dijo Abū Jaʿfar:
Y la interpretación de Su dicho: «Y a Mí, temedme» es: a Mí temed, y guardaos —oh vosotros que desperdiciáis Mi pacto, de los hijos de Israel, y desmentís a Mi Enviado, respecto del cual tomé vuestro compromiso solemne en lo que hice descender de los Libros sobre Mis profetas: que creáis en él y lo sigáis— de que haga caer sobre vosotros parte de Mi castigo, si no volvéis y os arrepentís ante Mí siguiéndolo y reconociendo lo que hice descender sobre él, como hice caer sobre quienes contravinieron Mi orden y desmintieron a Mis enviados de entre vuestros antepasados.
Como:
Me lo narró Muḥammad b. Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad, liberto de Zayd b. Thābit, de ʿIkrima, o de Saʿīd b. Jubayr,
de Ibn ʿAbbās:
«Y a Mí, temedme»: que haga descender sobre vosotros lo que hice descender sobre quienes os precedieron de vuestros padres, de castigos que ya conocéis, como la metamorfosis y otros.
Y nos narró al-Muthannā b. Ibrāhīm,
dijo:
me narró Ādam al-ʿAsqalānī,
dijo:
nos narró Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ,
de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su dicho:
«Y a Mí, temedme», dice: temedme.
Y me narró Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Ḥammād,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Y a Mí, temedme», es decir: “y a Mí, temedme”.
Notas y Referencias
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