2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 35

Versículo (Español)

[2:35] Dije: "¡Oh, Adán! Habita con tu esposa el Paraíso, y coman de su abundancia cuanto deseen, pero no se acerquen a este árbol, porque si lo hacen se convertirán ambos en transgresores".

Tafsir de At-Tabari

{وَقُلۡنَا يَـٰٓـَٔادَمُ ٱسۡكُنۡ أَنتَ وَزَوۡجُكَ ٱلۡجَنَّةَ وَكُلَا مِنۡهَا رَغَدًا حَيۡثُ شِئۡتُمَا وَلَا تَقۡرَبَا هَٰذِهِ ٱلشَّجَرَةَ فَتَكُونَا مِنَ ٱلظَّـٰلِمِينَ} (35) القول في تأويل قوله تعالى :

{ Y dijimos: «¡Oh Adán! Habita tú y tu esposa el Jardín, y comed de él con holgura donde queráis; pero no os acerquéis a este árbol, pues seríais de los injustos». }

Dijo Abū Jaʿfar: En esta aleya hay una indicación clara de la corrección de la opinión de quien dijo: que Iblīs fue expulsado del Jardín después de ensoberbecerse al negarse a postrarse ante Adán, y que Adán fue establecido en él antes de que Iblīs descendiera a la tierra. ¿Acaso no oís a Dios —glorificado sea— decir: «Y dijimos: “¡Oh Adán! Habita tú y tu esposa el Jardín, y comed de él con holgura donde queráis; pero no os acerquéis a este árbol, pues seríais de los injustos”». Luego: «Entonces el Demonio les hizo resbalar respecto de él y los sacó de aquello en que estaban». Queda así manifiesto que Iblīs no les hizo resbalar de la obediencia a Dios sino después de haber sido maldecido y de haber mostrado soberbia, pues la postración de los ángeles ante Adán fue después de que se insuflara en él el espíritu; entonces fue cuando Iblīs rehusó postrarse ante él, y al rehusar le sobrevino la maldición. Como:

Me lo refirió Mūsā b. Hārūn, dijo: nos transmitió ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó, de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que el enemigo de Dios, Iblīs, juró por el poder de Dios que extraviaría a Adán, a su descendencia y a su esposa, salvo a Sus siervos sinceros entre ellos, después de que Dios lo maldijera, y después de que fuera expulsado del Jardín, y antes de descender a la tierra, y de que Dios enseñara a Adán todos los nombres.

Y nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, dijo: cuando Dios terminó con Iblīs y con su reprensión, y él no quiso sino la desobediencia, y le impuso la maldición, y luego lo expulsó del Jardín, se volvió hacia Adán, a quien ya había enseñado todos los nombres, y dijo: {يا آدَمُ أنْبئْهُمْ بأسْمَائِهِمْ} hasta Su dicho: {إنكَ أنْتَ العَلِيم الحَكِيم}.

Luego discreparon los exégetas acerca de la situación en que fue creada para Adán su esposa y del momento en que se le hizo de ella una morada. Ibn ʿAbbās dijo, según:

Me lo refirió Mūsā b. Hārūn, dijo: nos transmitió ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó, de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que Iblīs fue expulsado del Jardín cuando fue maldecido, y Adán fue establecido en el Jardín; y caminaba por él solitario, sin esposa en quien hallar sosiego. Se durmió un sueño y despertó, y he aquí que junto a su cabeza había una mujer sentada: Dios la había creado de su costilla. Le preguntó: «¿Quién eres?» Dijo: «Una mujer». Dijo: «¿Y para qué fuiste creada?» Dijo: «Para que halles sosiego en mí». Los ángeles le dijeron —observando hasta dónde alcanzaba su conocimiento—: «¿Cómo se llama, oh Adán?» Dijo: «Ḥawwāʾ». Dijeron: «¿Y por qué se la llamó Ḥawwāʾ?» Dijo: «Porque fue creada de algo vivo». Entonces Dios le dijo: «¡Oh Adán! Habita tú y tu esposa el Jardín, y comed de él con holgura donde queráis». Este relato informa de que Ḥawwāʾ fue creada después de que Adán habitara el Jardín, y que se le hizo de ella una morada.

Otros dijeron: más bien fue creada antes de que Adán habitara el Jardín. Mención de quienes dijeron eso:

Nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, dijo: cuando Dios terminó de reprender a Iblīs, se volvió hacia Adán, a quien ya había enseñado todos los nombres, y dijo: {يا آدَمُ أنْبِئْهُمْ بِأسْمَائِهِمْ} hasta Su dicho: {إنّكَ أَنْتَ العَلِيمُ الحَكِيمُ}. Dijo: Luego hizo caer el sueño sobre Adán —según nos ha llegado de la Gente del Libro, de la Torá y de otros sabios—, de ʿAbd Allāh b. ʿAbbās y de otros; después tomó una costilla de entre sus costillas, del lado izquierdo, y recompuso su lugar con carne. Adán dormía y no se incorporó de su sueño hasta que Dios creó de aquella costilla a su esposa Ḥawwāʾ, y la formó como mujer para que hallara sosiego en ella. Cuando se le retiró el sueño y se incorporó de su dormir, la vio a su lado, y dijo —según pretenden, y Dios sabe mejor—: «Mi carne y mi sangre, y mi esposa». Y halló sosiego en ella. Cuando Dios —bendito y exaltado sea— lo casó con ella y le hizo de sí mismo una morada, le dijo, y recitó: «¡Oh Adán! Habita tú y tu esposa el Jardín, y comed de él con holgura donde queráis; pero no os acerquéis a este árbol, pues seríais de los injustos».

Dijo Abū Jaʿfar: A la mujer del hombre se la llama zauj y zauja; y «zauja» con hāʾ es más frecuente en el habla de los árabes que sin hāʾ. En cuanto a «zauj» sin hāʾ, se dice que es una lengua de Azd Shanūʾa. Pero el «zauj» sobre el que no hay discrepancia entre los árabes es el esposo de la mujer.

القول في تأويل قوله تعالى : Y «comed de él con holgura donde queráis».

Dijo Abū Jaʿfar: En cuanto a al-raghad, es la amplitud de vida, la dicha que no fatiga a quien la posee. Se dice: «arghada fulān», cuando alcanza una amplitud de vida placentera, como dijo Imruʾ al-Qays b. Ḥujr:

«Mientras ves al hombre en delicia, seguro de los sucesos, en una vida holgada».

Me lo refirió Mūsā b. Hārūn, dijo: nos transmitió ʿAmr, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó, de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «y comed de él con holgura», dijo: al-raghad: lo placentero.

Y nos transmitió Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: «con holgura», dijo: no habrá cuenta contra ellos.

Y nos transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Abū Ḥudhayfa, dijo: nos transmitió Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, lo mismo.

Y nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Ḥakkām, de ʿAnbasa, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān, de al-Qāsim b. Abī Bazza, de Mujāhid: «y comed de él con holgura», es decir: no habrá cuenta contra ellos.

Y se me transmitió de al-Minjāb b. al-Ḥārith, dijo: nos transmitió Bishr b. ʿUmāra, de Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās: «y comed de él con holgura donde queráis», dijo: al-raghad: amplitud de sustento.

Así, el sentido de la aleya es: «Y dijimos: “¡Oh Adán! Habita tú y tu esposa el Jardín, y comed del Jardín un sustento amplio y placentero, de vida holgada, donde queráis”». Como:

Nos transmitió Bishr b. Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «¡Oh Adán! Habita tú y tu esposa el Jardín, y comed de él con holgura donde queráis». Luego, ciertamente, la prueba que fue decretada para las criaturas fue decretada para Adán, como fueron probadas las criaturas antes que él: Dios —glorificado sea— le hizo lícito lo que hay en el Jardín, que comiera de él con holgura donde quisiera, salvo un solo árbol del que fue prohibido. Se le puso delante allí, y la prueba no dejó de acompañarlo hasta que cayó en aquello que le fue prohibido.

القول في تأويل قوله تعالى : «Y no os acerquéis a este árbol».

Dijo Abū Jaʿfar: Al-shajar, en el habla de los árabes, es todo lo que se alza sobre un tronco. De ello es la palabra de Dios —glorificado sea—: {وَالنّجمُ وَالشّجَرُ يَسْجُدَانِ} —por al-najm entiende lo que brota de la tierra de vegetación—, y por al-shajar: lo que se sostiene sobre un tronco.

Luego discreparon los exégetas acerca de cuál era el árbol concreto cuyo fruto se prohibió a Adán comer. Algunos dijeron: era la espiga. Mención de quienes dijeron eso:

Me transmitió Muḥammad b. Ismāʿīl al-Aḥmasī. Dijo: nos transmitió ʿAbd al-Ḥamīd al-Ḥammānī, de al-Naḍr, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: el árbol cuyo fruto se prohibió a Adán comer era la espiga.

Y me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm: nos transmitió Hushaym; y nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió ʿImrān b. ʿUtayba, ambos, de Ḥuṣayn, de Abū Mālik, acerca de Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol», dijo: es la espiga.

Y nos transmitió Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos transmitió Ibn Mahdī; y nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq al-Ahwāzī, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad al-Zubayrī; ambos dijeron: nos transmitió Sufyān, de Ḥuṣayn, de Abū Mālik, lo mismo.

Y nos transmitieron Abū Kurayb e Ibn Wakīʿ, dijeron: nos transmitió Ibn Idrīs, dijo: oí a mi padre, de ʿAṭiyya, acerca de Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol», dijo: la espiga.

Y nos transmitió Bishr b. Muʿādh, dijo: nos transmitió Yazīd, de Saʿīd, de Qatāda, quien dijo: el árbol del que se prohibió a Adán era la espiga.

Y me transmitió al-Muthannā b. Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Muslim b. Ibrāhīm. Dijo: nos transmitió al-Qāsim, dijo: me transmitió un hombre de Banū Tamīm que Ibn ʿAbbās escribió a Abū al-Khald preguntándole por el árbol del que comió Adán y por el árbol junto al cual se arrepintió. Abū al-Khald le escribió: Me preguntaste por el árbol del que se prohibió a Adán: es la espiga. Y me preguntaste por el árbol junto al cual se arrepintió Adán: es el olivo.

Y nos transmitió Ibn Ḥumayd. Dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de un hombre de los sabios, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, que solía decir: el árbol del que se prohibió a Adán: el trigo.

Y me transmitió al-Muthannā, dijo: nos transmitió Isḥāq, dijo: nos transmitió ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, e Ibn al-Mubārak, de al-Ḥasan b. ʿUmāra, de al-Minhāl b. ʿAmr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: el árbol del que Dios prohibió a Adán y a su esposa era la espiga.

Y nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de algunos de la gente del Yemen, de Wahb b. Munabbih al-Yamanī, que solía decir: es el trigo; pero el grano de él en el Jardín es como los riñones del ganado vacuno, más blando que la mantequilla y más dulce que la miel. Y la gente de la Torá dice: es el trigo.

Y nos transmitió Ibn Ḥumayd, dijo: nos transmitió Salama, dijo: me transmitió Muḥammad b. Isḥāq, de Yaʿqūb b. ʿUtba: que se transmitió que era el árbol con el que los ángeles se frotan para la inmortalidad.

Y nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Ibn Yamān, de Jābir b. Yazīd b. Rifāʿa, de Muḥārib b. Dithār, quien dijo: es la espiga.

Y nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió Abū Usāma, de Yazīd b. Ibrāhīm, de al-Ḥasan, quien dijo: es la espiga que Dios hizo sustento para su descendencia en este mundo.

Dijo Abū Jaʿfar: Otros dijeron: es la vid. Mención de quienes dijeron eso:

Y nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh, de Isrāʾīl, de al-Suddī, de quien se lo transmitió, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: es la vid.

Me lo refirió Mūsā b. Hārūn, dijo: nos transmitió ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó, de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «y no os acerquéis a este árbol», dijo: es la vid. Y los judíos pretenden que es el trigo.

Y nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: nos transmitió ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, dijo: el árbol es la vid.

Y me transmitió Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos transmitió Hushaym, de Mughīra, de al-Shaʿbī, de Jaʿda b. Hubayra, quien dijo: es la uva, en Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol».

Y nos transmitió Ibn Wakīʿ, dijo: me transmitió mi padre, de Khallād al-Ṣaffār, de Bayān, de al-Shaʿbī, de Jaʿda b. Hubayra: «y no os acerquéis a este árbol», dijo: la vid.

Y nos transmitió Ibn al-Muthannā, dijo: me transmitió al-Ḥusayn, dijo: nos transmitió Khālid al-Wāsiṭī, de Bayān, de al-Shaʿbī, de Jaʿda b. Hubayra: «y no os acerquéis a este árbol», dijo: la vid.

Y nos transmitieron Ibn Ḥumayd e Ibn Wakīʿ, dijeron: nos transmitió Jarīr, de Mughīra, de al-Shaʿbī, de Jaʿda b. Hubayra, quien dijo: el árbol del que se prohibió a Adán: el árbol del vino.

Y nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad al-Zubayrī, dijo: nos transmitió ʿAbbād b. al-ʿAwwām, dijo: nos transmitió Sufyān b. Ḥusayn, de Yaʿlā b. Muslim, de Saʿīd b. Jubayr, acerca de Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol», dijo: la vid.

Y nos transmitió Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos transmitió Abū Aḥmad, dijo: nos transmitió Sufyān, de al-Suddī, dijo: la uva.

Y nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Abū Maʿshar, de Muḥammad b. Qays, quien dijo: uva.

Otros dijeron: es la higuera. Mención de quienes dijeron eso:

Y nos transmitió al-Qāsim, dijo: nos transmitió al-Ḥusayn, dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de algunos de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, quien dijo: higuera.

Dijo Abū Jaʿfar: La opinión sobre ello, según nosotros, es que Dios —glorificado sea— informó a Sus siervos de que Adán y su esposa comieron del árbol del que su Señor les había prohibido comer, y cometieron el pecado que les había prohibido cometer al comer lo que comieron de él, después de que Dios —glorificado sea— les aclarara el árbol concreto del que les prohibió comer y se lo señalara con Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol». Pero Dios —glorificado sea— no estableció para Sus siervos, los destinatarios del Corán, indicio alguno de cuál de los árboles del Jardín fue aquel del que prohibió a Adán acercarse, ni lo determinó por su nombre ni por una señal que lo identifique. Si en el conocimiento de Dios hubiera complacencia en saber cuál era, no habría dejado a Sus siervos sin disponer para ellos un indicio por el que llegaran a conocerlo, para obedecerle con conocimiento de ello, como hizo en todo aquello cuyo conocimiento Le complace.

Así, lo correcto en esto es decir: que Dios —glorificado sea— prohibió a Adán y a su esposa comer de un árbol determinado entre los árboles del Jardín, con exclusión de los demás; y ellos se dirigieron a aquello que Dios les prohibió, y comieron de él, tal como Dios —glorificado sea— los describió. Y no tenemos conocimiento de qué árbol fue en concreto, pues Dios no dispuso para Sus siervos prueba de ello ni en el Corán ni en la Sunna auténtica. ¿De dónde, pues, habría de venir eso a quien lo pretende?

Y se ha dicho: era el árbol del trigo. Y se ha dicho: era el árbol de la uva. Y se ha dicho: era el árbol de la higuera. Y es posible que fuera uno de ellos. Si un sabio lo supiera, su saber de ello no le beneficiaría; y si un ignorante lo desconoce, su ignorancia de ello no le perjudicaría.

القول في تأويل قوله تعالى : «Y no os acerquéis a este árbol, pues seríais de los injustos».

Dijo Abū Jaʿfar: Los arabistas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol, pues seríais de los injustos». Algunos gramáticos de Kūfa dijeron: su interpretación es: «y no os acerquéis a este árbol, pues si os acercáis a él seréis de los injustos». Así, lo segundo queda en posición de respuesta de la condición, y la respuesta de la condición es regida por su inicio, como cuando dices: «si te levantas, me levanto», y pones en apócope el segundo por la apócope del primero. Así también Su dicho: «pues seríais»; cuando la fāʾ cayó en posición de condición del primero, se puso en acusativo por ella, y quedó en el rango de «kay», en cuanto a poner en acusativo los verbos futuros por su necesaria referencia al futuro, dado que el origen de la respuesta condicional es el futuro.

Y algunos gramáticos de Baṣra dijeron: Su interpretación es: «que no se dé por parte de vosotros el acercamiento a este árbol, para que seáis de los injustos». Sin embargo, sostuvo que no es lícito hacer aparecer «an» junto con «lā», sino que está elidida y es indispensable para que el discurso sea correcto al coordinar un nombre —y es «an»— con el nombre; del mismo modo que no es lícito, en su decir, «ʿasā yafʿal» (quizá haga), en lugar de «ʿasā an yafʿal»; ni en tu decir: «mā kāna liyafʿal» (no era para que hiciera), en lugar de «mā kāna li-an yafʿal».

Esta segunda opinión la invalida el consenso de todos ellos en considerar erróneo el dicho de quien dice: «me alegró que te levantes, oh tú», queriendo decir: «me alegró tu levantarte». Así también, según este enfoque, sería necesariamente erróneo el dicho de quien dice: «no te levantes», si el sentido fuera: «que no se dé por tu parte un levantarte». Y en el consenso de todos ellos sobre la corrección del dicho: «no te levantes», y la incorrección del dicho: «me alegró que te levantes» con el sentido de «me alegró tu levantarte», hay una prueba clara de la invalidez de la pretensión de quien afirma que junto a «lā» en Su dicho: «y no os acerquéis a este árbol» hay un pronombre de «an», y de la corrección de la otra opinión.

En Su dicho: «pues seríais de los injustos» hay dos posibilidades interpretativas: una, que «pues seríais» esté en intención de coordinación con Su dicho «y no os acerquéis», y entonces su interpretación sería: «y no os acerquéis a este árbol, y no seáis de los injustos». En tal caso, «pues seríais» estaría en sentido de apócope, apocopado por aquello por lo que fue apocopado «y no os acerquéis», como cuando alguien dice: «no hables con ʿAmr ni lo dañes», y como dijo Imruʾ al-Qays:

«Le dije: “apunta bien y no te esfuerces en exceso, no sea que te alcance otra avutarda y resbales”».

Puso en apócope «no sea que te alcance» por aquello por lo que apocopó «no te esfuerces en exceso», como si hubiera reiterado la prohibición.

La segunda posibilidad es que: «pues seríais de los injustos» sea en el sentido de respuesta a la prohibición; entonces su interpretación sería: «no os acerquéis a este árbol, pues si os acercáis a él seréis de los injustos», como cuando dices: «no insultes a ʿAmr, y te insultará en represalia». En tal caso, «pues seríais» estaría en posición de acusativo, dado que es una partícula de coordinación con algo que no es de su misma forma, pues en «y no os acerquéis» hay una partícula que obra en él, y no es válido repetirla en «pues seríais»; por ello se puso en acusativo, como ya he explicado al comienzo de esta cuestión.

En cuanto a la interpretación de Su dicho: «pues seríais de los injustos», quiere decir: «y seríais de los transgresores hacia aquello que no les fue permitido ni hecho lícito». Con ello quiso decir: que si os acercáis a este árbol estaréis sobre la senda de quien transgrede Mis límites, desobedece Mi orden y considera lícitas Mis prohibiciones; pues los injustos son aliados unos de otros, y Dios es el Protector de los temerosos.

El origen de al-ẓulm en el habla de los árabes es poner una cosa fuera de su lugar. De ello es el dicho de al-Nābigha de Banū Dhubyān:

«Salvo un ʾulāwārī, torpe, que no la aclaro, y el surco es como un aljibe en la tierra dura, “injustamente tratada”».

Llamó a la tierra “injustamente tratada” porque quien cavó en ella el surco cavó fuera del lugar de cavar; así la hizo “injustamente tratada” por haber puesto el hoyo en un lugar que no era el suyo. De ello también es el dicho de Ibn Qumayʾa al describir una lluvia:

«Injusticia a las llanuras fue en ella el derramarse de una lluvia ávida; y se aclararon las gotas para él tras el cese».

Su “injusticia” hacia ellas: su llegada fuera de su tiempo y su derramarse fuera de su cauce. Y de ello: «el hombre ظلم su camello sacrificial», esto es, lo degolló sin causa; y eso, entre los árabes, es: poner el degüello fuera de su lugar.

El ظلم puede ramificarse en significados cuya enumeración alargaría el libro; los aclararemos en sus lugares cuando lleguemos a ellos, si Dios —exaltado sea— quiere. Y el origen de todo ello es lo que hemos descrito: poner la cosa fuera de su lugar.

Notas y Referencias

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