La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:34] Pero cuando dije a los ángeles: "¡Prostérnense ante Adán!" Todos se prosternaron excepto Iblís, que se negó y fue soberbio, y se convirtió en uno de los incrédulos.
Tafsir de At-Tabari
{Y cuando dijimos a los ángeles: «Postraos ante Adán», se postraron, excepto Iblīs: se negó, se ensoberbeció y fue de los incrédulos} (34)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ Y cuando dijimos a los ángeles: «Postraos ante Adán», se postraron, excepto Iblīs: se negó, se ensoberbeció y fue de los incrédulos }
Dijo Abū Jaʿfar:
En cuanto a Su dicho: {Y cuando dijimos}, está coordinado con Su dicho: {Y cuando tu Señor dijo a los ángeles}; como si —glorificado sea— hubiera dicho a los judíos que se hallaban entre los habitantes de la emigración del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, de los Hijos de Israel, enumerándoles Sus mercedes y recordándoles Sus favores, del modo que ya describimos anteriormente: «Recordad Mi acción para con vosotros cuando os agracié: pues creé para vosotros cuanto hay en la tierra en su totalidad; y cuando dije a los ángeles: “Voy a poner en la tierra un sucesor”; y honré a vuestro padre Adán con lo que le concedí de Mi conocimiento, Mi favor y Mi ennoblecimiento; y cuando hice que Mis ángeles se postraran ante él, y se postraron ante él». Luego exceptuó de entre todos ellos a Iblīs; y al exceptuarlo de ellos indicó que era de ellos, y que era de aquellos a quienes se les había ordenado postrarse junto con ellos, como dijo —exaltado sea—: «excepto Iblīs: no fue de los que se postraron. Dijo: “¿Qué te impidió no postrarte cuando te lo ordené?”». Así informó —exaltado sea— que había ordenado a Iblīs, entre aquellos a quienes ordenó de los ángeles, postrarse ante Adán. Luego —exaltado sea— lo exceptuó de aquello de lo que informó que ellos hicieron, a saber, la postración ante Adán; y lo sacó de la cualidad con la que los describió, de obediencia a Su mandato, y le negó lo que afirmó para Sus ángeles: la postración ante Su siervo Adán.
Luego discreparon los intérpretes acerca de si era de los ángeles o de otros distintos de ellos.
Unos dijeron:
Nos lo transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió ʿUthmān b. Saʿīd, de Bishr b. ʿUmāra, de Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Iblīs era de un clan entre los clanes de los ángeles, a quienes se llamaba «los yinn»; fueron creados de fuego abrasador (nār al-samūm) de entre los ángeles. Dijo: su nombre era al-Ḥārith. Dijo: y era uno de los guardianes de los jardines del Paraíso. Dijo: y los ángeles fueron creados de luz, distinta de la de ese clan. Dijo: y los yinn mencionados en el Corán fueron creados de una llama de fuego (mārij min nār), que es la lengua de fuego que aparece en su extremo cuando se inflama.
Y nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de Khallād, de ʿAṭāʾ, de Ṭāwūs, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Iblīs, antes de incurrir en la desobediencia, era de los ángeles; su nombre era ʿAzāzīl. Era de los moradores de la tierra y de los ángeles más esforzados y de los más sabios; eso fue lo que lo llevó a la soberbia. Y era de un clan al que llamaban yinn.
Y nos lo transmitió Ibn Ḥumayd otra vez; dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de Khallād, de ʿAṭāʾ, de Ṭāwūs, o de Mujāhid Abū al-Ḥajjāj, de Ibn ʿAbbās y de otros, con un sentido semejante; salvo que dijo: era un ángel de los ángeles llamado ʿAzāzīl; era de los moradores de la tierra y de quienes la habitaban; y los moradores de la tierra, entre los ángeles, eran llamados yinn.
Y me transmitió Mūsā b. Hārūn; dijo: nos transmitió ʿAmr b. Ḥammād; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: se puso a Iblīs al mando del reino del cielo más bajo; era de una tribu de los ángeles a la que se llamaba «los yinn», y sólo se les llamó yinn porque eran los guardianes del Paraíso; e Iblīs, con su dominio, era un guardián.
Y nos transmitió al-Qāsim b. al-Ḥasan; dijo: nos transmitió Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo: dijo Ibn ʿAbbās: Iblīs era de los nobles de los ángeles y de la tribu más honrada entre ellos; era guardián de los jardines; tenía autoridad sobre el cielo más bajo y tenía autoridad sobre la tierra. Dijo: dijo Ibn ʿAbbās: y Su dicho: {era de los yinn}, sólo se le llama «de los jardines» porque era su guardián, como se dice de un hombre: «mecano», «medinense», «kufí», «basrí». Dijo Ibn Jurayj: y otros dijeron: eran una rama de los ángeles, una tribu; y el nombre de su tribu era «los yinn».
Y nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Ṣāliḥ, liberto de al-Tawʾama, y de Sharīk b. Abī Numayr —uno de los dos o ambos—, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: entre los ángeles hay una tribu de los yinn, e Iblīs era de ella; y gobernaba lo que hay entre el cielo y la tierra.
Y se me transmitió de al-Ḥasan b. al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿādh al-Faḍl b. Khālid; dijo: nos informó ʿUbayd b. Sulaymān; dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim decir, acerca de Su dicho: {y se postraron excepto Iblīs: era de los yinn}: Ibn ʿAbbās solía decir: Iblīs era de los nobles de los ángeles y de la tribu más honrada entre ellos; luego mencionó un relato igual al primer relato de Ibn Jurayj.
Y nos transmitió Muḥammad b. al-Muthannā; dijo: me transmitió Shaybān; dijo: nos transmitió Salām b. Miskīn, de Qatāda, de Saʿīd b. al-Musayyib, quien dijo: Iblīs era el jefe de los ángeles del cielo más bajo.
Y nos transmitió Bishr b. Muʿādh; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Y cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán”, se postraron excepto Iblīs: era de los yinn}: era de una tribu de los ángeles a la que se llamaba «los yinn». E Ibn ʿAbbās decía: si no hubiera sido de los ángeles, no se le habría ordenado la postración; y estaba a cargo de la custodia del cielo más bajo. Dijo: y Qatāda decía: «se volvió yinn» al apartarse de la obediencia a su Señor.
Y nos transmitió al-Ḥusayn b. Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: {excepto Iblīs: era de los yinn}: era de una tribu de los ángeles a la que se llamaba «los yinn».
Y nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama; dijo: nos transmitió Muḥammad b. Isḥāq; dijo: en cuanto a los árabes, dicen: «yinn» no es sino todo aquello que se oculta y no se ve. Y en cuanto a Su dicho: {excepto Iblīs: era de los yinn}, es decir: era de los ángeles; pues los ángeles se ocultan y no se ven. Y Dios —exaltado sea— ha dicho: {Y establecieron entre Él y los yinn un parentesco; y ciertamente los yinn saben que serán llevados a comparecer}. Y ello por lo que decía Quraysh: que los ángeles son las hijas de Dios. Así dice Dios: si los ángeles fueran Mis hijas, entonces Iblīs sería de ellas; y ellos han establecido entre Mí y Iblīs y su descendencia un parentesco. Dijo: y al-Aʿshā —al-Aʿshā de Banū Qays b. Thaʿlaba al-Bakrī— dijo, mencionando a Sulaymān b. Dāwūd y lo que Dios le concedió:
«Y si algo hubiera de ser eterno o longevo, habría sido Sulaymān, el inocente, frente al tiempo.
Mi Dios lo formó y lo escogió entre Sus siervos, y le dio dominio desde las Pléyades hasta Egipto.
Y sometió de los yinn de los ángeles a nueve, en pie ante él, trabajando sin salario».
Dijo: así, los árabes en su lengua no admiten sino que «yinn» es todo lo que se oculta. Dice: Dios no llamó yinn sino porque se ocultaron y no fueron vistos; y no llamó a los hijos de Adán «ins» sino porque se manifestaron y no se ocultaron. Lo que se manifiesta es ins; y lo que se oculta y no se ve es yinn.
Y otros dijeron:
Nos lo transmitió Muḥammad b. Bashshār; dijo: nos transmitió Ibn Abī ʿAdī, de ʿAwf, de al-Ḥasan, quien dijo: Iblīs no fue de los ángeles ni un instante; y ciertamente él es el origen de los yinn, como Adán es el origen de los humanos.
Y nos transmitió Bishr b. Muʿādh; dijo: nos transmitió Yazīd b. Zurayʿ; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda; dijo: al-Ḥasan solía decir acerca de Su dicho: {excepto Iblīs: era de los yinn}: es una remisión a su linaje. Entonces Dios dijo: {¿Acaso lo tomáis a él y a su descendencia como aliados en lugar de Mí?} … Y ellos se reproducen como se reproducen los hijos de Adán.
Y nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Yaḥyā b. Wāḍiḥ; dijo: nos transmitió Abū Saʿīd al-Yaḥmadī; nos transmitió Ismāʿīl b. Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Sawwār b. al-Jaʿd al-Yaḥmadī, de Shahr b. Ḥawshab, acerca de Su dicho: {de los yinn}; dijo: Iblīs era de los yinn a quienes los ángeles expulsaron; algunos ángeles lo capturaron y lo llevaron al cielo.
Y me transmitió ʿAlī b. al-Ḥusayn; dijo: me transmitió Abū Naṣr Aḥmad b. Muḥammad al-Khallāl; dijo: me transmitió Sunayd b. Dāwūd; dijo: nos transmitió Hushaym; dijo: nos informó ʿAbd al-Raḥmān b. Yaḥyā, de Mūsā b. Numayr y de ʿUthmān b. Saʿīd b. Kāmil, de Saʿd b. Masʿūd, quien dijo: los ángeles combatían a los yinn; Iblīs fue hecho cautivo siendo pequeño, y estuvo con los ángeles y adoró junto con ellos. Cuando se les ordenó postrarse ante Adán, se postraron; pero Iblīs se negó. Por eso dijo Dios: {excepto Iblīs: era de los yinn}.
Y nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama b. al-Faḍl; dijo: nos transmitió al-Mubārak b. Mujāhid Abū al-Azhar, de Sharīk b. ʿAbd Allāh b. Abī Numayr, de Ṣāliḥ, liberto de al-Tawʾama, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: entre los ángeles hay una tribu a la que se llama «los yinn», e Iblīs era de ellos; e Iblīs gobernaba lo que hay entre el cielo y la tierra, y desobedeció; entonces Dios lo transformó en un demonio lapidado.
Dijo: y nos transmitió Yūnus, de Ibn Wahb; dijo: dijo Ibn Zayd: Iblīs es el padre de los yinn, como Adán es el padre de los humanos.
Y la razón de quienes sostuvieron esta opinión es que Dios —exaltado sea— informó en Su Libro que creó a Iblīs de fuego abrasador y de una llama de fuego, y no informó acerca de los ángeles que los hubiera creado de algo de eso. Y Dios —exaltado sea— informó que él es de los yinn. Dijeron: por tanto, no es lícito atribuirlo a otra cosa distinta de aquello a lo que Dios lo atribuyó. Dijeron: y Iblīs tiene descendencia y progenie, mientras que los ángeles no se reproducen ni engendran.
Nos transmitió Muḥammad b. Sinān al-Qazzāz; dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim, de Sharīk, de un hombre, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Dios creó una creación y dijo: «Postraos ante Adán», y dijeron: «No lo haremos». Entonces Dios envió contra ellos un fuego que los quemó. Luego creó otra creación y dijo: «Voy a crear un ser humano de barro; postraos ante Adán», y se negaron; entonces Dios envió contra ellos un fuego y los quemó. Dijo: luego creó a éstos y dijo: «Postraos ante Adán», y dijeron: «Sí». E Iblīs era de aquellos que se negaron a postrarse ante Adán.
Dijo Abū Jaʿfar:
Estas razones delatan la debilidad del conocimiento de quienes las aducen. Pues no es inverosímil que Dios —exaltado sea— haya creado las clases de Sus ángeles a partir de diversas clases de Su creación: creó a unos de luz, a otros de fuego, y a otros de lo que quiso distinto de eso. Y no hay en el hecho de que Dios —exaltado sea— no informe de qué creó a Sus ángeles, y sí informe de qué creó a Iblīs, nada que obligue a que Iblīs quede fuera de su significado; ya que era posible que hubiera creado una clase de Sus ángeles de fuego, de la cual fuera Iblīs, y que hubiera singularizado a Iblīs creándolo de fuego abrasador, a diferencia del resto de Sus ángeles. Del mismo modo, no lo excluye de que fuera de los ángeles el hecho de que tuviera descendencia y progenie, por lo que se le incorporó de deseo y deleite, que fue arrancado del resto de los ángeles, por lo que Dios quiso de su desobediencia.
En cuanto a la noticia de Dios de que él es de los yinn, no se rechaza que se llame «yinn» a todo aquello que se oculta a las miradas, como ya mencionamos antes en el verso de al-Aʿshā; de modo que Iblīs y los ángeles sean de ellos por ocultarse a las miradas de los hijos de Adán.
El discurso sobre el significado de Iblīs.
Dijo Abū Jaʿfar:
Iblīs es «ifʿīl» derivado de al-iblās: que es la desesperanza del bien, el arrepentimiento y la tristeza. Como:
Nos lo transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió ʿUthmān b. Saʿīd; dijo: nos transmitió Bishr b. ʿUmāra, de Abū Rūq, de al-Ḍaḥḥāk, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Dios privó (ablasa) a Iblīs de todo bien y lo hizo un demonio lapidado como castigo por su desobediencia.
Y nos transmitió Mūsā b. Hārūn; dijo: nos transmitió ʿAmr b. Ḥammād; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī, quien dijo: el nombre de Iblīs era al-Ḥārith; y sólo se le llamó Iblīs cuando fue privado (ublisa), quedando perplejo.
Dijo Abū Jaʿfar:
Y como dijo Dios —exaltado sea—: {y he aquí que quedan mublisūn}, es decir: desesperanzados del bien, arrepentidos por tristeza; como dijo al-ʿAjjāj:
«Oh compañero, ¿reconoces un vestigio borrado?
Dijo: sí, lo reconozco, y quedó abatido (ablasa)».
Y dijo Ruʾba:
«Y acudieron, el jueves, las huestes;
Y en los rostros hay amarillez e iblās».
Con ello quiere decir abatimiento y ensombrecimiento.
Si alguien nos dijera:
Si Iblīs, como has dicho, es «ifʿīl» derivado de al-iblās, ¿por qué no se declina y se hace correr (en la flexión)?
Se responde:
Se dejó de hacerlo correr por pesadez, pues es un nombre sin par entre los nombres de los árabes; y los árabes, al ser así, lo asimilaron a los nombres de los no árabes que no se declinan. Y ya dijeron: «pasé junto a Isḥāq», y no lo declinaron, aunque procede de «Dios lo hizo Isḥāq», puesto que originalmente fue un nombre para no árabes y luego los árabes se denominaron con él, y siguió su curso; y es de los nombres de los no árabes en la declinación, por lo que no se declina. Del mismo modo, Ayyūb no es sino «fayʿūl» derivado de «āba yaʾūbu».
Y la interpretación de Su dicho: {se negó} significa —exaltado sea— que Iblīs se abstuvo de postrarse ante Adán y no se postró ante él. Y {se ensoberbeció} significa con ello que se engrandeció y se mostró altivo frente a la obediencia a Dios en la postración ante Adán.
Y aunque esto sea, por parte de Dios —exaltado sea—, una información acerca de Iblīs, es, sin embargo, una reprensión para sus semejantes entre la creación de Dios: aquellos que se ensoberbecen de someterse al mandato de Dios y de plegarse a Su obediencia en lo que les ordenó y en lo que les prohibió, y de entregarse a Él en lo que impuso a unos sobre otros de derecho. Y entre quienes se ensoberbecieron de someterse al mandato de Dios, de humillarse a Su obediencia y de rendirse a Su decreto en lo que les obligó de los derechos de otros, estaban los judíos que se hallaban entre los habitantes de la emigración del Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y sus doctores, que conocían al Enviado de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y su descripción, y sabían que era Enviado de Dios; luego, pese a saberlo, se ensoberbecieron de reconocer su profecía y de someterse a su obediencia, por injusticia contra él y por envidia. Así, Dios los reprendió con Su noticia acerca de Iblīs, que actuó en su soberbia al negarse a postrarse ante Adán por envidia hacia él y por injusticia, de modo semejante a su acción al ensoberbecerse de someterse a Muḥammad, Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y a su profecía, cuando les trajo la verdad de parte de su Señor, por envidia y por injusticia.
Luego describió a Iblīs con algo semejante a aquello con lo que describió a quienes les puso como ejemplo en la soberbia, la envidia y el rehusar someterse a aquel a quien Dios ordenó someterse, y dijo —exaltado sea—: {y fue} —es decir, Iblīs— {de los incrédulos}, de los que niegan las mercedes de Dios sobre él y Sus favores para con él, por oponerse a Él en lo que le ordenó de postrarse ante Adán; como los judíos negaron las mercedes de su Señor que les concedió a ellos y a sus padres antes: el que Dios alimentara a sus antepasados con el maná y las codornices, el que les diera sombra con la nube, y otras innumerables mercedes que tuvieron; en particular, aquello con lo que distinguió a quienes alcanzaron a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz— por haberlo alcanzado y por haber presenciado la prueba de Dios contra ellos: negaron su profecía tras conocerlo y reconocer su profecía, por envidia y por injusticia. Así, Dios —exaltado sea— lo atribuyó a los incrédulos y lo hizo de su número en religión y comunidad, aunque difiera de ellos en género y linaje; como hizo que los hipócritas fueran unos de otros por su coincidencia en la hipocresía, aunque difieran sus linajes y sus géneros, cuando dijo: {Los hipócritas y las hipócritas son unos de otros}, es decir: unos de otros en hipocresía y extravío. Así también Su dicho acerca de Iblīs: {fue de los incrédulos}: fue de ellos en la incredulidad en Dios y en contradecir Su mandato, aunque su género difiera de sus géneros y su linaje de sus linajes.
Y el sentido de Su dicho: {y fue de los incrédulos} es que, cuando se negó a la postración, fue entonces de los incrédulos.
Y se ha transmitido de al-Rabīʿ b. Anas, de Abū al-ʿĀliya, que solía decir en la interpretación de Su dicho: {y fue de los incrédulos} en este lugar: «y fue de los desobedientes».
Me transmitió al-Muthannā b. Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Ādam al-ʿAsqalānī; dijo: nos transmitió Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ, de Abū al-ʿĀliya, acerca de Su dicho: {y fue de los incrédulos}: es decir, de los desobedientes.
Y se me transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan; dijo: nos transmitió ʿAbd Allāh b. Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, con un sentido semejante.
Y eso es cercano al sentido de lo que nosotros decimos al respecto. Y la postración de los ángeles ante Adán fue un honor para Adán y obediencia a Dios, no adoración de Adán. Como:
Nos lo transmitió Bishr b. Muʿādh; dijo: nos transmitió Yazīd b. Zurayʿ; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Y cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán”}: la obediencia fue para Dios, y la postración para Adán; Dios honró a Adán haciendo que Sus ángeles se postraran ante él.
Notas y Referencias
(No se generaron)