La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:252] Éstos son los signos de Dios que te revelo con la Verdad. Ten certeza que tú [¡oh, Mujámmad!] eres uno de los Mensajeros.
Tafsir de At-Tabari
{تِلۡكَ ءَايَٰتُ ٱللَّهِ نَتۡلُوهَا عَلَيۡكَ بِٱلۡحَقِّۚ وَإِنَّكَ لَمِنَ ٱلۡمُرۡسَلِينَ} (252)
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ تِلْكَ آيَاتُ اللّهِ نَتْلُوهَا عَلَيْكَ بِالْحَقّ وَإِنّكَ لَمِنَ الْمُرْسَلِينَ }
Con Su dicho —glorificado sea Su recuerdo—:
«Ésos son los signos de Dios», quiere decir: estos signos, en los que Dios ha relatado la historia de quienes salieron de sus moradas siendo miles, por temor a la muerte; y la historia de los notables de los Hijos de Israel después de Moisés, que pidieron a su profeta que les enviara a Ṭālūt como rey; y lo que sigue de los signos hasta Su dicho:
«Y Dios es Dueño de favor sobre los mundos».
Y con Su dicho:
«los signos de Dios», quiere decir: Sus pruebas, Sus señales y Sus evidencias.
Dice Dios —glorificado sea Su recuerdo—:
Así pues, estas pruebas de las que te he informado, ¡oh Muḥammad!, y con las que te he hecho saber de Mi poder: el dar muerte, en una sola hora, a quienes huyeron de la muerte siendo miles, y el devolverles la vida después; y el haber investido a Ṭālūt con el mando sobre los Hijos de Israel, después de que fuera aguador o curtidor, sin pertenecer a una casa de realeza; y el haberle despojado de ello por desobedecer Mi orden; y el haber transferido su reino a Dāwūd por su obediencia a Mí; y Mi auxilio a los compañeros de Ṭālūt —pese a la escasez de su número y la debilidad de su fuerza— contra Jālūt y sus tropas —pese a la abundancia de su número y la intensidad de su acometida—, son pruebas contra quien niega Mi gracia, contraviene Mi orden y descree de Mi Enviado, de entre la gente de los dos Libros: la Torá y el Evangelio; ellos, conociendo lo que te he narrado de noticias ocultas, saben que proceden de Mí, y que no las has inventado ni las has atribuido falsamente tú, ¡oh Muḥammad!, pues eres iletrado y no eres de quienes han leído los libros, de modo que tu asunto se les confunda y pretendan que lo leíste y lo aprendiste de alguno de sus escritos. Antes bien, son Mis pruebas contra ellos: te las recito, ¡oh Muḥammad!, con la verdad cierta tal como fue, sin aumento, sin tergiversación y sin alterar nada de ello respecto de como fue.
Y: «Y ciertamente tú, ¡oh Muḥammad!, estás entre los enviados», es decir:
Ciertamente eres un enviado que sigue (Mi guía) en obedecerme y en preferir Mi complacencia a tu propio deseo; así, en ello, recorres en tu asunto el camino de quienes te precedieron de Mis enviados, los cuales se mantuvieron firmes en Mi orden, prefirieron Mi satisfacción a sus inclinaciones, y no los cambiaron los caprichos ni las ambiciones de este mundo, como cambió a Ṭālūt su deseo y su preferencia por su reino sobre lo que Yo tengo reservado para la gente de Mi alianza; antes bien, tú prefieres Mi orden, como lo prefirieron los enviados que te precedieron.
Notas y Referencias
(No se generaron)