La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:249] Pero cuando Saúl partió con sus soldados, les dijo: "Dios los pondrá a prueba con un río; quien beba de él hasta saciarse no será de los míos, pero quien no beba más que un sorbo en el cuenco de su mano o se abstenga, será de los míos". Pero se saciaron de él, salvo unos pocos. Y cuando él y los que creían cruzaron el río, algunos dijeron: "Hoy no podremos contra Goliat y sus soldados". En cambio, quienes tenían certeza de que comparecerían ante Dios exclamaron: "¡Cuántas veces, con el permiso de Dios, un grupo pequeño ha derrotado a grandes ejércitos!" Porque Dios está con los pacientes.
Tafsir de At-Tabari
{فَلَمَّا فَصَلَ طَالُوتُ بِٱلۡجُنُودِ قَالَ إِنَّ ٱللَّهَ مُبۡتَلِيكُم بِنَهَرٖ فَمَن شَرِبَ مِنۡهُ فَلَيۡسَ مِنِّي وَمَن لَّمۡ يَطۡعَمۡهُ فَإِنَّهُۥ مِنِّيٓ إِلَّا مَنِ ٱغۡتَرَفَ غُرۡفَةَۢ بِيَدِهِۦۚ فَشَرِبُواْ مِنۡهُ إِلَّا قَلِيلٗا مِّنۡهُمۡۚ فَلَمَّا جَاوَزَهُۥ هُوَ وَٱلَّذِينَ ءَامَنُواْ مَعَهُۥ قَالُواْ لَا طَاقَةَ لَنَا ٱلۡيَوۡمَ بِجَالُوتَ وَجُنُودِهِۦۚ قَالَ ٱلَّذِينَ يَظُنُّونَ أَنَّهُم مُّلَٰقُواْ ٱللَّهِ كَم مِّن فِئَةٖ قَلِيلَةٍ غَلَبَتۡ فِئَةٗ كَثِيرَةَۢ بِإِذۡنِ ٱللَّهِۗ وَٱللَّهُ مَعَ ٱلصَّـٰبِرِينَ} (249)
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
{ Cuando Ṭālūt se separó con las tropas, dijo: «Ciertamente, Dios os pondrá a prueba con un río: quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco». Pero bebieron de él, salvo unos pocos de entre ellos. Y cuando lo hubieron cruzado, él y los que creyeron con él, dijeron: «Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas». Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios: «¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes». }
En esta noticia hay algo omitido en el relato de Dios —glorificado sea Su recuerdo—, de lo cual se ha prescindido por bastar, para indicarlo, lo que se ha mencionado.
Y el sentido del discurso es:
«En ello hay, ciertamente, un signo para vosotros, si sois creyentes: os llegó el Arca, en la que había sosiego de vuestro Señor y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón, llevada por los ángeles». Entonces creyeron a su profeta, reconocieron que Dios había enviado a Ṭālūt como rey sobre ellos y se sometieron a ello.
Lo indica Su palabra:
«Cuando Ṭālūt se separó con las tropas»; y no habría partido con ellas sino después de que ellos estuvieran complacidos con él y le hubieran entregado la realeza, pues no era de quienes podían forzarlos a ello, de modo que se pensara que los había llevado a la fuerza.
En cuanto a Su palabra:
«se separó (faṣala)», quiere decir: se puso en marcha con el ejército y partió con ellos.
El origen de «faṣl» es:
«corte».
Se dice:
«faṣala el hombre de tal y tal lugar», queriendo decir: lo cortó, lo dejó atrás y lo sobrepasó, marchando hacia otro.
«yafṣilu fuṣūlan»; y «faṣala el hueso»; y «faṣala la palabra de otra», «fa-hiya yafṣiluhā faṣlan»:
cuando la corta y la separa.
Y «faṣala el niño, fiṣālan»:
cuando lo desteta.
Y «qawl faṣl»:
una palabra decisiva que separa entre la verdad y la falsedad, sin réplica.
Y se dijo:
que Ṭālūt partió aquel día con las tropas desde Bayt al-Maqdis, siendo ochenta mil combatientes; no se quedó de los Hijos de Israel sin partir con él sino quien tenía una dolencia por su dolencia, o un anciano por su vejez, o un excusado sin fuerzas para levantarse con él.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
me refirió alguno de la gente de conocimiento, de Wahb b. Munabbih,
dijo:
Ṭālūt salió con ellos cuando se consolidaron para él, y no se quedó atrás sino un anciano con dolencia, o un ciego excusado, o un hombre en una hacienda que no podía sino quedarse en ella.
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
cuando les llegó el Arca, creyeron en la profecía de Šamʿūn y entregaron la realeza de Ṭālūt; salieron con él, y eran ochenta mil.
Dijo Abū Ŷaʿfar:
cuando Ṭālūt partió con ellos, según lo que hemos descrito, dijo: «Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río», es decir: ciertamente Dios os examinará con un río, para saber cómo es vuestra obediencia a Él.
Ya hemos demostrado anteriormente que el sentido de «al-ibtlāʾ» es:
«el examen», de modo que ello hace innecesario repetirlo. Y conforme a lo que dijimos, Qatāda solía decir.
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda, acerca de la palabra de Dios —Altísimo—:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río», dijo:
Dios prueba a Su creación con lo que quiere, para saber quién le obedece y quién le desobedece.
Y se dijo:
que Ṭālūt dijo: «Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río» porque se quejaron a Ṭālūt de la escasez de agua entre ellos y su enemigo, y le pidieron que invocara a Dios para que hiciera correr entre ellos y su enemigo un río.
Entonces Ṭālūt les dijo lo que se informó de él que dijo:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río».
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq,
dijo:
me refirió alguno de la gente de conocimiento, de Wahb b. Munabbih,
dijo:
cuando Ṭālūt partió con las tropas,
dijeron:
«las aguas no nos sostienen; invoca a Dios para que haga correr para nosotros un río». Entonces Ṭālūt les dijo:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río»... la aleya.
Y el río con el que Ṭālūt les informó que Dios los pondría a prueba, se dijo:
que es un río entre el Jordán y Palestina.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ŷaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ,
dijo:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río». Dijo al-Rabīʿ:
se nos mencionó —y Dios sabe mejor— que es un río entre el Jordán y Palestina.
4Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río», dijo:
se nos mencionó que es un río entre el Jordán y Palestina.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de Qatāda, acerca de Su palabra:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río», dijo:
es un río entre el Jordán y Palestina.
4Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me refirió Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ŷurayǧ,
de Ibn ʿAbbās:
«Cuando Ṭālūt partió con las tropas», yendo de campaña contra Ŷālūt,
Ṭālūt dijo a los Hijos de Israel:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río», dijo:
un río entre Palestina y el Jordán, de agua dulce y agradable.
Y otros dijeron:
antes bien, es el río de Palestina.
Mención de quienes dijeron eso:
4Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me refirió mi padre,
dijo:
me refirió mi tío,
dijo:
me refirió mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río»: el río con el que fueron probados los Hijos de Israel es el río de Palestina.
4Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río»: es el río de Palestina.
En cuanto a Su palabra:
«Quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco; y bebieron de él, salvo unos pocos de entre ellos», es una noticia de Dios —glorificado sea Su recuerdo— acerca de Ṭālūt: que dijo a sus tropas, cuando se quejaron ante él de la sed, y les informó que Dios los pondría a prueba con un río; luego les hizo saber que la prueba con la que Dios les informaba respecto de ese río era que quien bebiera de su agua no sería de los suyos, queriendo decir con ello: no sería de la gente de Su alianza y obediencia, ni de los creyentes en Dios y en el encuentro con Él.
Y lo que indica que ello es así es la palabra de Dios —glorificado sea Su recuerdo—:
«Y cuando lo hubieron cruzado, él y los que creyeron con él», pues excluyó a quienes no cruzaron el río de entre los que habían creído.
Luego reservó la mención de los creyentes en Dios y en el encuentro con Él, cuando se aproximaron a Ŷālūt y sus tropas, con Su palabra:
«Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios: “¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!”».
Y les informó de que quien no lo probara,
es decir, quien no probara el agua de ese río. Y el pronombre en Su palabra:
«quien beba de él» y en Su palabra: «y quien no lo pruebe»,
remite al río; y el sentido es: a su agua.
Sólo omitió mencionar el agua por bastar, para la comprensión del oyente, la mención del río, pues lo pretendido es el agua que hay en él.
Y el sentido de Su palabra:
«no lo pruebe» es: no lo guste,
es decir:
quien no guste el agua de ese río es de los míos,
esto es:
es de la gente de Mi alianza y obediencia, y de los creyentes en Dios y en el encuentro con Él.
Luego exceptuó, de Su palabra:
«y quien no lo pruebe», a quienes tomaban con sus manos un solo cuenco,
y dijo:
quien no pruebe el agua de ese río salvo un cuenco que tome con su mano, ése es de los míos.
Luego los recitadores discreparon en la lectura de Su palabra:
«salvo quien tome con su mano un solo cuenco».
La mayoría de los recitadores de Medina y de Basora lo leyeron:
«garfatan»
con la ġayn en acusativo, con el sentido de «un solo cuenco»,
como cuando dices:
«tomé un garfa»; y «al-garfa» es el acto mismo de tomar.
Y otros lo leyeron con ḍamma,
con el sentido de:
el agua que queda en la palma del que toma; así, «al-ġurfa» es el nombre, y «al-garfa» es el maṣdar.
Y la lectura que me resulta más agradable en esto es la ḍamma de la ġayn en «al-ġurfa», con el sentido de:
«salvo quien tome un puñado de agua»,
por la diferencia entre «garfa» cuando se abre su ġayn —siendo maṣdar— y el maṣdar que le corresponde; pues el maṣdar de «iġtarafa» es «iġtirāfa», mientras que «garfa» es maṣdar de «ġaraftu». Así, cuando «garfa» difiere del maṣdar de «iġtarafa», «al-ġurfa» en el sentido nominal, como hemos descrito, es más apropiada que «al-garfa» en el sentido verbal.
Y se nos mencionó que la mayoría de ellos bebió de esa agua: quien bebía de ella se sedientaba, y quien tomaba una ġurfa quedaba saciado.
Mención de quienes dijeron eso:
4Me narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
«Quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco; y bebieron de él, salvo unos pocos de entre ellos». La gente bebió conforme a la medida de su certeza: en cuanto a los incrédulos, se pusieron a beber y no se saciaban; y en cuanto a los creyentes, el hombre tomaba con su mano un cuenco y eso le bastaba y lo saciaba.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de Qatāda:
«Quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco», dijo:
los incrédulos bebían y no se saciaban; y los musulmanes tomaban una ġurfa, y eso les bastaba.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ŷaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ:
«Quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco; y bebieron de él, salvo unos pocos de entre ellos», es decir: los creyentes de entre ellos. Y la gente era numerosa; bebieron de él salvo unos pocos de entre ellos, es decir: los creyentes de entre ellos. Uno de ellos tomaba el cuenco y eso le bastaba y lo saciaba.
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
cuando amaneció el Arca y lo que había en ella en la casa de Ṭālūt, creyeron en la profecía de Šamʿūn y entregaron la realeza de Ṭālūt; salieron con él, y eran ochenta mil. Y Ŷālūt era de los más grandes de la gente y de los más duros en combate; salió marchando delante del ejército, y sus compañeros no se reunían con él hasta que él mismo derrotaba a quien encontraba.
Cuando salieron, Ṭālūt les dijo:
«Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río: quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos». Bebieron de él por temor a Ŷālūt; cruzaron de entre ellos cuatro mil, y regresaron setenta y seis mil. Quien bebía de él se sedientaba; y quien no bebía de él sino una ġurfa quedaba saciado.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd: Dios puso en la lengua de Ṭālūt, cuando partió con las tropas,
y dijo:
«No me acompañará nadie sino quien tenga intención de combatir». No se quedó atrás ningún creyente, ni lo siguió ningún hipócrita. Y cuando vieron su escasez,
dijeron:
«No tocaremos de esta agua ni un cuenco ni otra cosa», pues él les dijo: «Ciertamente Dios os pondrá a prueba con un río»... la aleya.
Dijeron:
«No tocaremos de esto ni un cuenco ni otro cuenco». Dijo:
y el resto tomó el cuenco, y bebieron de él hasta que les bastó, y aún les sobró.
Dijo:
y los que no tomaron el cuenco eran más fuertes que los que lo tomaron.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me refirió Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ŷurayǧ,
dijo:
dijo Ibn ʿAbbās acerca de Su palabra: «Quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco»: cada persona bebió según la medida de lo que había en su corazón; quien tomó un cuenco y le obedeció quedó saciado por su obediencia; y quien bebió en exceso desobedeció y no se sació por su desobediencia.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, en un relato que mencionó, de alguno de la gente de conocimiento,
de Wahb b. Munabbih, acerca de Su palabra:
«Quien beba de él no es de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente ése es de los míos, salvo quien tome con su mano un solo cuenco». Dice Dios —glorificado sea Su recuerdo—: «Pero bebieron de él, salvo unos pocos de entre ellos». Y, según afirman, quien persistió en beber de lo que se le prohibió no se sació; y quien no lo probó sino como se le ordenó, un cuenco con su mano, le bastó y le fue suficiente.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
«Y cuando lo hubieron cruzado, él y los que creyeron con él, dijeron: “Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas”».
Quiere decir —glorificado sea Su recuerdo— con Su palabra:
«Y cuando lo hubieron cruzado, él»: cuando Ṭālūt cruzó el río. Y el pronombre en
«lo cruzaron»
remite al río; y «él» es un pronombre que alude a Ṭālūt.
Y Su palabra:
«y los que creyeron con él» quiere decir: y cruzaron el río con él los que creyeron.
«Dijeron: “Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas”».
Luego se discrepó acerca del número de quienes cruzaron el río con él aquel día, y de quiénes de entre ellos dijeron: «Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas».
Algunos dijeron:
su número era el número de la gente de Badr: trescientos y algunos más de diez.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Hārūn b. Isḥāq al-Hamdānī,
dijo:
nos narró Muṣʿab b. al-Miqdām; y nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad al-Zubayrī;
ambos dijeron:
nos narró Isrāʾīl,
dijo:
nos narró Abū Isḥāq, de al-Barāʾ b. ʿĀzib,
dijo:
solíamos decir que el número de los compañeros de Badr era como el número de los compañeros de Ṭālūt que cruzaron el río con él; y no cruzó con él sino un creyente: trescientos y algunos más de diez.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Abū Bakr,
dijo:
nos narró Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
solíamos decir que los compañeros de Badr el día de Badr eran como el número de los compañeros de Ṭālūt: trescientos trece hombres, los que cruzaron el río.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Abū ʿĀmir,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
solíamos decir que los compañeros del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— el día de Badr eran trescientos y algunos más de diez, como el número de los compañeros de Ṭālūt que cruzaron con él; y no cruzó con él sino un creyente.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ, con un sentido semejante.
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
nos narró Muʾammal,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
solíamos decir que los compañeros del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— el día de Badr eran como el número de los compañeros de Ṭālūt el día que cruzaron el río; y no cruzó con él sino un musulmán.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Misʿar, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ, lo mismo.
4Nos narró Bišr,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda,
dijo:
se nos mencionó que el Profeta de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— dijo a sus compañeros el día de Badr:
«Vosotros sois en número como los compañeros de Ṭālūt el día que se encontraron»;
y los compañeros del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— el día de Badr eran trescientos y algunos más de diez.
4Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ŷaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ,
dijo:
Dios depuró a los que creyeron junto al río, y eran trescientos, por encima de diez y por debajo de veinte; llegó entonces Dāwūd —la paz sea con él— y con él se completó el número.
Y otros dijeron:
antes bien, cruzaron el río con él cuatro mil; y sólo se distinguió la gente de la fe de la gente de la incredulidad y la hipocresía cuando se encontraron con Ŷālūt.
Mención de quienes dijeron eso:
4Me narró Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
cruzaron el río con Ṭālūt, de los Hijos de Israel, cuatro mil.
Cuando lo cruzaron él y los que creyeron con él, miraron a Ŷālūt y regresaron también, y dijeron:
«Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas».
Entonces se apartaron de él también tres mil seiscientos y algunos más de ochenta; y quedaron depurados en trescientos y algunos más de diez, el número de la gente de Badr.
4Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me refirió Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ŷurayǧ,
dijo:
dijo Ibn ʿAbbās: cuando lo cruzaron él y los que creyeron con él,
dijeron los que habían bebido:
«Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas».
La opinión más correcta de las dos en esto es la que se transmitió de Ibn ʿAbbās y la que dijo al-Suddī: que cruzaron el río con Ṭālūt el creyente que no bebió del río sino el cuenco, y el incrédulo que bebió de él en abundancia. Luego se produjo la distinción entre ellos al ver a Ŷālūt y al encontrarse con él: se desbandaron de él los de la idolatría y la hipocresía,
que son quienes dijeron:
«Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas».
Y avanzaron los de la perspicacia en el mandato de Dios conforme a su perspicacia: ellos son los firmes en la fe,
y dijeron:
«¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes».
Si alguien, por descuido, cree que no es posible que cruzaran el río con Ṭālūt sino la gente de la fe que permaneció firme con él en su fe, y quienes no bebieron del río sino el cuenco,
porque Dios —Altísimo— dijo:
«Y cuando lo hubieron cruzado, él y los que creyeron con él»,
sería sabido que no cruzó con él sino la gente de la fe, conforme a lo que se transmitió en la noticia de al-Barāʾ b. ʿĀzib; y porque, si la gente de la incredulidad hubiera cruzado el río como lo cruzó la gente de la fe, Dios no habría particularizado la mención de la gente de la fe.
Pero el asunto no es como él cree. Pues no es extraño que ambos grupos —esto es, el grupo de la fe y el grupo de la incredulidad— cruzaran el río, y que Dios informara a Su Profeta Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— acerca de los creyentes por el cruce, porque ellos eran de quienes lo cruzaron con su rey, y omitiera mencionar a la gente de la incredulidad, aunque hubieran cruzado el río con los creyentes.
Y lo que indica la corrección de lo que hemos dicho es la palabra de Dios —glorificado sea Su recuerdo—:
«Y cuando lo hubieron cruzado, él y los que creyeron con él, dijeron: “Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas”. Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios: “¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!”».
Así, Dios —glorificado sea Su recuerdo— hizo necesario que quienes creen que han de encontrarse con Dios sean quienes dijeron, al cruzar el río:
«¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!»,
y no otros que no creen que han de encontrarse con Dios.
Y que quienes no creen que han de encontrarse con Dios son quienes dijeron:
«Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas».
Y no es admisible atribuir la fe a quien niega que ha de encontrarse con Dios o duda de ello.
La exposición acerca de la interpretación de la palabra del Altísimo:
«Dijeron: “Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas”. Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios: “¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes”».
Los intérpretes discreparon acerca de la condición de estos dos grupos —quiero decir, los que dijeron: «Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas», y los que dijeron: «¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!»—: quiénes eran.
Algunos dijeron:
el grupo que dijo: «Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas» eran gente de incredulidad en Dios e hipocresía, y no eran de quienes presenciaron el combate contra Ŷālūt y sus tropas, porque se apartaron de Ṭālūt. Y quienes permanecieron con él para combatir al enemigo de Dios, Ŷālūt, y a los que estaban con él, son quienes desobedecieron el mandato de Dios por haber bebido del río.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, con ello; y es la opinión de Ibn ʿAbbās. Ya hemos mencionado antes la transmisión de ello de él.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me refirió Ḥaǧǧāǧ,
de Ibn Ŷurayǧ:
«Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios»: los que tomaron el cuenco y obedecieron, los que siguieron adelante con Ṭālūt, los creyentes; y se quedaron sentados los que dudaron.
Y otros dijeron:
ambos grupos eran gente de fe, y ninguno de ellos bebió del agua sino una ġurfa; antes bien, todos eran gente de obediencia. Pero algunos tenían una certeza más firme que otros,
y son aquellos de quienes Dios informó que dijeron:
«¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!».
Y los otros tenían una certeza más débil,
y son quienes dijeron:
«Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas».
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
«Y cuando lo hubieron cruzado, él y los que creyeron con él, dijeron: “Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas”. Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios: “¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes”».
Y los creyentes: algunos de ellos son mucho más excelentes y resueltos que otros, y todos son creyentes.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de Qatāda, acerca de Su palabra:
«¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!»,
que el Profeta dijo a sus compañeros el día de Badr:
«Vosotros sois en número como los compañeros de Ṭālūt: trescientos».
Dijo Qatāda:
y con el Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— el día de Badr había trescientos y algunos más de diez.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
dijo Ibn Zayd: los que no tomaron el cuenco eran más fuertes que los que lo tomaron,
y son quienes dijeron:
«¡Cuántas veces una pequeña partida venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes».
Y según la opinión transmitida de al-Barāʾ b. ʿĀzib —que no cruzó el río con Ṭālūt sino el número de los compañeros de Badr—, debe ser que ambos grupos, a quienes Dios describió como los describió, estaban en su asunto conforme a lo que dijeron Qatāda e Ibn Zayd.
Y la opinión más correcta de las dos en la interpretación de la aleya es lo que dijeron Ibn ʿAbbās, al-Suddī e Ibn Ŷurayǧ. Ya hemos mencionado la prueba de ello en lo anterior, hace poco.
En cuanto a la interpretación de Su palabra:
«Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios»,
quiere decir: dijeron quienes saben y están ciertos de que han de encontrarse con Dios.
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
«Dijeron quienes creen con certeza que han de encontrarse con Dios»: los que están ciertos.
Así, la interpretación del discurso es:
dijeron quienes están ciertos de la Resurrección y creen en el retorno a Dios, a quienes dijeron: «Hoy no tenemos fuerza contra Ŷālūt y sus tropas»:
«¡Cuántas veces una pequeña partida —y con “kam” quiere decir “muchas”— venció a una partida numerosa, con el permiso de Dios!»,
es decir:
por el decreto y la determinación de Dios.
«Y Dios está con los pacientes» quiere decir:
con quienes se contienen a sí mismos en lo que complace a Dios y en Su obediencia.
Ya hemos expuesto anteriormente los aspectos del término «ẓann» y que uno de sus sentidos es el conocimiento cierto, con lo que indica la corrección de ello; y no quisimos repetirlo.
En cuanto a «fiʾa», es el grupo de gente; no tiene singular de su misma forma, y es como «rahṭ» y «nafar». Su plural es «fiʾāt» y «fiʾūn» en nominativo, y «fiʾīn» en acusativo y genitivo, abriendo su nūn en todo caso; y «fiʾīnٌ» en nominativo, declinando su nūn con nominativo y omitiendo la yāʾ en ella; y en acusativo «fiʾīna», y en genitivo «fiʾīnٍ», de modo que la declinación en genitivo y acusativo recae en su nūn, permaneciendo en todo ello la yāʾ en su estado. Y si se añade,
se dice:
«hāʾulāʾi fiʾīnuka», manteniendo la nūn y suprimiendo el tanwīn, como dicen quienes tienen esta lengua: «sinīnٌ» como plural de «sana»: «hāḏihi sinīnuka», afirmando la nūn y declinándola, y suprimiendo el tanwīn por la iḍāfa. Y así es el proceder en todo nombre defectivo, como «miʾa», «ṯaba», «qilla» y «ʿizza». En cuanto a lo que es defectivo por su inicio, su plural se hace con tāʾ, como «ʿidda/ʿiddāt» y «ṣila/ṣilāt».
En cuanto a Su palabra:
«Y Dios está con los pacientes»,
quiere decir: Dios es quien auxilia a los pacientes en el combate en Su senda y en otras obediencias, y quien les concede predominio y victoria sobre Sus enemigos que apartan de Su senda y contradicen el método de Su religión. Y así se dice de todo el que auxilia a un hombre contra otro: «está con él», en el sentido de que está con él mediante ayuda y victoria.
Notas y Referencias
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