La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:248] Su Profeta les dijo también: "La prueba de su reino será que los ángeles traerán el arca, en la que encontrarán sosiego proveniente de su Señor y una reliquia que dejó la familia de Moisés y de Aarón. En esto hay una señal, si es que son creyentes".
Tafsir de At-Tabari
{Y su profeta les dijo: «En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor, y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón; la portan los ángeles. Ciertamente, en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes»} (248)
القول في تأويل قوله تعالى :
{Y su profeta les dijo: «En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor, y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón; la portan los ángeles. Ciertamente, en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes»}
Esta noticia de Dios —exaltado sea Su recuerdo— acerca de Su profeta del que informa, es indicio de que los notables de los Hijos de Israel a quienes se les dijo esta palabra no reconocieron el envío por parte de Dios de Ṭālūt como rey sobre ellos, pues su profeta se lo comunicó y les dio a conocer la excelencia con la que Dios lo había favorecido; pero ellos le pidieron una prueba de la veracidad de lo que les había dicho sobre ello y de lo que les había informado.
Así, la interpretación del discurso —puesto que el asunto es como lo hemos descrito— es: {Y Dios concede Su realeza a quien quiere, y Dios es Vasto, Omnisciente}. Entonces le dijeron: «Trae un signo de ello, si eres de los veraces». Su profeta les dijo: «En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca».
Esta historia, aunque sea una noticia de Dios —exaltado sea Su recuerdo— acerca de los notables de los Hijos de Israel, de su profeta y de lo que ocurrió cuando ellos iniciaron a su profeta con aquello con lo que lo iniciaron —al pedirle que rogara a Dios que les enviara un rey con el que combatieran en Su senda—, se funda en lo que hubo por parte de ellos: su desmentida a su profeta tras conocer su profecía; luego su incumplimiento de la promesa que hicieron a Dios y a Su mensajero de combatir en la senda de Dios, al quedarse atrás cuando fueron llamados a la guerra contra quien fueron llamados a combatir; y en que Dios concedió la victoria al pequeño grupo pese al desaliento de muchos de ellos respecto de su rey y su abandono del yihād junto a él. Todo ello es una amonestación para quienes, entre los habitantes de la emigración del Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz—, eran de su descendencia y de sus hijos: los judíos de Qurayẓa y al-Naḍīr; y para que no hagan sino lo mismo en su desmentida a Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— respecto de lo que les ordena y les prohíbe, pese a su conocimiento de su veracidad y su reconocimiento de la realidad de su profecía, después de que antes de su misión solían pedir a Dios victoria por medio de él contra sus enemigos, antes de que Dios lo enviara a ellos y a otros; para que no sean como sus antepasados y primeros, que desmintieron a su profeta Šamwīl ibn Bālī, pese a conocer su veracidad y reconocer la realidad de su profecía; y se negaron a combatir junto a Ṭālūt cuando Dios lo envió como rey sobre ellos, después de que ellos mismos pidieran a su profeta el envío de un rey con el que combatir a su enemigo y esforzarse con él en la senda de su Señor, iniciando ellos mismos a su profeta con ello; y después de que su profeta Šamwīl les replicara sobre ello.
Y es una incitación para los creyentes en Dios y en Su Mensajero, de entre los compañeros de Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—, al yihād en Su senda; y una advertencia para que no sean, al quedarse atrás respecto de su profeta Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz— cuando se encuentre con el enemigo y se enfrente a la gente de la incredulidad en Dios y en él, como lo fueron los notables de los Hijos de Israel al quedarse atrás respecto de su rey Ṭālūt cuando marchó a la guerra contra el enemigo de Dios, Jālūt; prefiriendo la comodidad y la holgura a afrontar el ardor del yihād y el combate en la senda de Dios. Y es un estímulo para que se lancen a trabar combate con la gente que no cree en Él, y abandonen el temor a combatirlos aunque sean pocos en número y numerosos sus enemigos y se haya fortalecido su poder,
por Su dicho:
{Dijeron quienes estaban convencidos de que se encontrarían con Dios: «¡Cuántas veces una pequeña tropa venció a una tropa numerosa, con el permiso de Dios! Y Dios está con los pacientes»}.
Y es una información de Él —exaltado sea Su recuerdo— a Sus siervos creyentes en Él de que en Su mano están la victoria, el triunfo, el bien y el mal.
En cuanto a la interpretación de Su dicho: {Su profeta les dijo}, significa: a los notables de los Hijos de Israel que dijeron a su profeta: {Envíanos un rey para que combatamos en la senda de Dios}. Y Su dicho: {En verdad, el signo de su realeza}: «En verdad, la señal de la realeza de Ṭālūt que me habéis pedido, como prueba de mi veracidad en lo que os digo: que Dios lo ha enviado sobre vosotros como rey —aunque no sea de la tribu de la realeza—, es que os llegue el Arca».
{En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}: y es el Arca que los Hijos de Israel, cuando se encontraban con un enemigo, la ponían delante de ellos y avanzaban con ella; y ningún enemigo podía mantenerse en pie ante ellos con ella, ni prevalecía sobre ellos quien se les opusiera, hasta que impidieron el mandato de Dios y se multiplicaron sus discrepancias contra sus profetas. Entonces Dios se la arrebató una vez tras otra, devolviéndosela en cada ocasión, hasta que se la arrebató la última vez y no se la devolvió, ni se la devolverá jamás.
Luego discreparon los intérpretes acerca de la causa de la llegada del Arca, cuya llegada a los Hijos de Israel Dios hizo signo de la veracidad de su profeta Šamwīl en su dicho: «En verdad, Dios os ha enviado a Ṭālūt como rey». ¿Se la habían arrebatado a los Hijos de Israel antes de eso y Dios se la devolvió cuando hizo de su llegada un signo de la realeza de Ṭālūt? ¿O no se la habían arrebatado antes, sino que Dios los favoreció con ella desde el principio?
Algunos dijeron: estaba en su poder desde la época de Moisés y Aarón, la heredaban unos de otros, hasta que reyes de entre los que no creían en Él se la arrebataron; luego Dios se la devolvió como signo de la realeza de Ṭālūt.
Y dijeron, acerca de la causa de su devolución, lo que voy a mencionar, y es lo que:
Me contó al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Isḥāq; dijo: nos transmitió Ismāʿīl ibn ʿAbd al-Karīm; dijo: me narró ʿAbd al-Ṣamad ibn Maʿqil que oyó a Wahb ibn Munabbih, quien dijo:
ʿĪlī, que crió a Šamwīl, tenía dos hijos jóvenes que introdujeron en la ofrenda algo que no había en ella. La condición de la ofrenda que imponían era un gancho de hierro: lo que sacaran sería para el sacerdote que residía allí. Entonces sus dos hijos hicieron ganchos; y cuando venían las mujeres a orar en Jerusalén, se aferraban a ellas.
Mientras Šamwīl dormía ante la casa en la que dormía ʿĪlī, oyó una voz que decía: «¡Šamwīl!». Se levantó de un salto hacia ʿĪlī y dijo: «Aquí estoy; ¿qué tienes, que me has llamado?». Dijo: «No; vuelve y duerme». Volvió y durmió. Luego oyó otra voz que decía: «¡Šamwīl!». Se levantó de un salto hacia ʿĪlī también y dijo: «Aquí estoy; ¿qué tienes, que me has llamado?». Dijo: «No lo he hecho; vuelve y duerme. Si oyes algo, di: “Aquí estoy, en mi lugar; ordéname y haré”». Volvió y durmió.
Oyó una voz que decía: «¡Šamwīl!». Dijo: «Aquí estoy; soy yo; ordéname y haré». Dijo: «Ve a ʿĪlī y dile: “El amor al hijo le impidió reprender a sus dos hijos para que no innovaran en Mi santuario y en Mi ofrenda y para que no Me desobedecieran. Así que le arrancaré el sacerdocio a él y a su descendencia, y lo destruiré a él y a ellos dos”».
Cuando amaneció, ʿĪlī le preguntó y él se lo contó. Se aterrorizó con un terror intenso. Un enemigo de los que los rodeaban marchó contra ellos, y ordenó a sus dos hijos que salieran con la gente a combatir a ese enemigo. Salieron, y sacaron con ellos el Arca en la que estaban las dos Tablas y el bastón de Moisés, para buscar con ello la victoria.
Cuando se dispusieron para el combate, ellos y su enemigo, ʿĪlī se quedó aguardando la noticia de lo que habían hecho. Vino un hombre a informarle mientras él estaba sentado en su silla: «Tus dos hijos han sido muertos, y la gente ha sido derrotada». Dijo: «¿Y qué fue del Arca?». Dijo: «El enemigo se la llevó». Entonces exhaló un grito y cayó de espaldas de su silla y murió.
Los que capturaron el Arca se la llevaron hasta ponerla en la casa de sus dioses; tenían un ídolo al que adoraban. La pusieron debajo del ídolo, y el ídolo encima de ella. Al día siguiente, el ídolo estaba debajo y el Arca encima del ídolo. Luego la tomaron y la pusieron encima de él, y clavaron sus pies en el Arca. Al día siguiente, se habían cortado las manos y los pies del ídolo, y amaneció arrojado debajo del Arca.
Se dijeron unos a otros: «Ya sabéis que nada puede sostenerse ante el dios de los Hijos de Israel. Sacadlo de la casa de vuestros dioses». Sacaron el Arca y la pusieron en un extremo de su aldea. A la gente de ese lugar donde pusieron el Arca les sobrevino un dolor en los cuellos. Dijeron: «¿Qué es esto?». Una muchacha que tenían, de entre los cautivos de los Hijos de Israel, les dijo: «No dejaréis de ver lo que detestáis mientras este Arca esté entre vosotros. Sacadla de vuestra aldea». Dijeron: «Mientes». Dijo: «La señal de ello es que traigáis dos vacas con crías, sobre las que jamás se haya puesto yugo; luego poned detrás de ellas el ternero; luego poned el Arca sobre el carro; y hacedlas caminar, reteniendo a sus crías. Ellas partirán con ella, dóciles, hasta que, cuando salgan de vuestra tierra y entren en la tierra de los Hijos de Israel, romperán su yugo y volverán a sus crías».
Hicieron eso. Cuando salieron de su tierra y entraron en el confín de la tierra de los Hijos de Israel, rompieron su yugo y volvieron a sus crías; y lo depositaron en una ruina en la que había gente asentada de los Hijos de Israel. Los Hijos de Israel se alarmaron por ello y acudieron. Nadie se acercaba a ella sin morir.
Su profeta Šamwīl les dijo: «Presentaos; quien se sienta con fuerza, que se acerque». Se presentaron ante ella las gentes, y nadie pudo acercarse, salvo dos hombres de los Hijos de Israel a quienes se les permitió llevarla a la casa de su madre, que era viuda. Permaneció en la casa de su madre hasta que reinó Ṭālūt, y se enderezó el asunto de los Hijos de Israel con Šamwīl.
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq; dijo: me narró alguno de la gente de conocimiento, de Wahb ibn Munabbih, quien dijo:
Šamwīl dijo a los Hijos de Israel cuando le dijeron: {¿Cómo puede ser suya la realeza sobre nosotros, siendo nosotros más dignos de la realeza que él, y no se le ha dado amplitud de riqueza?}: «{En verdad, Dios lo ha escogido sobre vosotros y le ha aumentado amplitud en conocimiento y en cuerpo}. Y el signo de su realeza —y de que su entronización procede de Dios— es que os llegue el Arca, y os devuelva lo que hay en ella de sakīna y el resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón; es aquello con lo que derrotabais a quien os encontrabais de entre el enemigo y con lo que prevalecíais sobre él».
Dijeron: «Si nos llega el Arca, quedamos satisfechos y nos sometemos».
El enemigo que se apoderó del Arca estaba al pie del monte —el monte de Īliyā—, entre ellos y Egipto; eran gente de ídolos, y entre ellos estaba Jālūt. Jālūt era un hombre a quien se le había dado amplitud de cuerpo, fuerza en el golpe y dureza en la guerra; era conocido por ello entre la gente.
El Arca, cuando fue capturada, fue puesta en una aldea de las aldeas de Filasṭīn, llamada: Urudunn. Habían puesto el Arca en una iglesia en la que estaban sus ídolos. Cuando ocurrió lo que ocurrió respecto del profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—, a causa de la promesa de los Hijos de Israel de que el Arca les llegaría, sus ídolos amanecían en la iglesia volcados sobre sus cabezas. Y Dios envió sobre la gente de aquella aldea ratones: el ratón mordía al hombre y amanecía muerto, habiéndole comido lo que había en su vientre por el ano.
Dijeron: «Sabéis, por Dios, que os ha alcanzado una calamidad como no alcanzó a ninguna de las naciones antes de vosotros. No creemos que nos haya alcanzado sino desde que este Arca está entre nosotros; además, habéis visto que vuestros ídolos amanecen cada mañana volcados, cosa que no se les hacía hasta que este Arca estuvo con ellos. Sacadla de entre vosotros».
Llamaron a una ternera y cargaron sobre ella el Arca; luego la engancharon a dos toros; luego los golpearon en los costados. Los ángeles salieron con los dos toros, conduciéndolos. El Arca no pasaba por ningún lugar de la tierra sin que se volviera sagrado. No les sorprendió sino el Arca sobre una carreta tirada por los dos toros, hasta que se detuvo ante los Hijos de Israel. Entonces proclamaron el takbīr, alabaron a Dios, se empeñaron en su guerra y se afianzaron en Ṭālūt.
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo:
Ibn ʿAbbās dijo: cuando su profeta les dijo: «En verdad, Dios ha escogido a Ṭālūt sobre vosotros y le ha aumentado amplitud en conocimiento y en cuerpo», se negaron a entregarle el mando hasta que les dijo: «En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor». Les dijo: «¿Qué os parece si os llega el Arca, en ella una sakīna de vuestro Señor y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón, y la portan los ángeles?».
Moisés, cuando arrojó las Tablas, se rompieron; se recogió de ellas lo que se recogió; luego descendió, reunió lo que quedó y lo puso en ese Arca.
Dijo Ibn Jurayj: me informó Yaʿlā ibn Muslim, de Saʿīd ibn Jubayr, de Ibn ʿAbbās, que no quedó de las Tablas sino su sexta parte.
Dijo: los ʿAmāliqa habían capturado aquel Arca; y los ʿAmāliqa eran una facción de ʿĀd que estaban en Arīḥā. Los ángeles trajeron el Arca, llevándola entre el cielo y la tierra, mientras ellos miraban el Arca, hasta que la depositaron junto a Ṭālūt. Cuando vieron eso, dijeron: «Sí», y se sometieron a él y lo hicieron rey.
Dijo: los profetas, cuando asistían a un combate, ponían el Arca delante de ellos y decían: «Adán descendió con ese Arca y con el Rincón». Y me ha llegado que el Arca y el bastón de Moisés están en el lago de Ṭabariyya, y que saldrán antes del Día de la Resurrección.
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó ʿAbd al-Ṣamad ibn Maʿqil que oyó a Wahb ibn Munabbih decir:
Cuando Armiyā destruyó Bayt al-Maqdis y quemó los libros, se detuvo en un lado del monte y dijo: {¿Cómo dará vida Dios a esto después de su muerte?}. Entonces Dios lo hizo morir cien años. Luego Dios devolvió a quienes devolvió de los Hijos de Israel al cabo de setenta años desde que lo hizo morir; la reconstruyeron durante treinta años, completando los cien. Cuando pasaron los cien, Dios le devolvió el espíritu, y ya estaba reconstruida, en su primer estado.
Cuando quiso devolverles el Arca, Dios reveló a un profeta de entre sus profetas —ya fuera Dāniyāl u otro—: «Si queréis que se os levante la enfermedad, sacad de entre vosotros este Arca». Dijeron: «¿Con qué signo?». Dijo: «Con el signo de que traigáis dos vacas ariscas que jamás hayan trabajado; cuando la miren, pondrán sus cuellos al yugo para que se les ajuste; luego se ata el Arca al carro; luego se engancha a las dos vacas; luego se las deja, y caminarán adonde Dios quiera hacerlas llegar».
Hicieron eso. Dios encargó de ellas a cuatro ángeles que las conducían. Las dos vacas caminaron con rapidez, hasta que llegaron al borde de Jerusalén; rompieron su yugo, cortaron sus cuerdas y se fueron. Descendió hacia ella David y quienes estaban con él. Cuando David vio el Arca, se acercó a ella dando saltitos, alegre por ella.
Le dijimos a Wahb: «¿Qué significa que se acercó dando saltitos?». Dijo: «Algo parecido a la danza».
Su mujer le dijo: «Te has rebajado hasta el punto de que la gente casi te detesta por lo que has hecho». Dijo: «¿Me haces ir despacio en la obediencia a mi Señor? No serás mi esposa después de esto». Y se separó de ella.
Otros dijeron: más bien, el Arca que Dios hizo signo de la realeza de Ṭālūt estaba en el desierto, y Moisés —la paz sea con él— la dejó junto a su joven servidor Yūšaʿ; los ángeles la llevaron hasta depositarla en la casa de Ṭālūt.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Bišr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: {En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor...}.
Moisés la dejó junto a su joven servidor Yūšaʿ ibn Nūn, estando en el desierto; los ángeles vinieron con ella, llevándola, hasta depositarla en la casa de Ṭālūt, y amaneció en su casa.
Me contó al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Isḥāq; dijo: nos transmitió Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: {En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca...}.
Dijo: Moisés —según se nos ha mencionado— dejó el Arca junto a su joven servidor Yūšaʿ ibn Nūn, estando en el desierto; se nos ha mencionado que los ángeles la llevaron desde el desierto hasta depositarla en la casa de Ṭālūt, y amaneció el Arca en su casa.
La más correcta de las dos opiniones en esto es la de Ibn ʿAbbās y Wahb ibn Munabbih: que el Arca estaba en poder de un enemigo de los Hijos de Israel que se la había arrebatado.
Ello porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo, informando de las palabras de Su profeta en aquel tiempo a su pueblo de los Hijos de Israel: {En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca}. El alif y el lām no entran en nombres como este sino respecto de algo conocido entre quienes conversan; y el informante y el informado lo conocían.
Así se sabe que el sentido del discurso es: «El signo de su realeza es que os llegue el Arca que ya conocéis, con la que buscabais la victoria; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor».
Si hubiera sido un arca de entre otras arcas, cuyo valor y alcance de utilidad no les fueran conocidos antes, se habría dicho: «En verdad, el signo de su realeza es que os llegue un arca en la que hay una sakīna procedente de vuestro Señor».
Si alguien, por descuido, pensara que ellos ya conocían aquella Arca, el alcance de su utilidad y lo que había en ella, estando junto a Moisés y Yūšaʿ, eso es un error manifiesto. No nos ha llegado que Moisés se encontrara jamás con un enemigo llevando el Arca, ni tampoco su joven servidor Yūšaʿ. Lo que se conoce del asunto de Moisés y del asunto de Faraón es lo que Dios ha relatado de su historia; y así también su asunto con los tiranos. En cuanto a su joven servidor Yūšaʿ, quienes sostuvieron esa opinión afirmaron que Yūšaʿ la dejó en el desierto del extravío hasta que se la devolvieron cuando reinó Ṭālūt. Si el asunto fuera como lo describieron, ¿en qué estado del Arca la conocieron, para que fuera válido decir: «El signo de su realeza es que os llegue el Arca que ya conocéis y cuyo asunto conocéis»?
En la corrupción de esta opinión, por lo que hemos mencionado, hay una evidencia aún más clara de la corrección de la otra, pues no hay para los intérpretes otra opinión distinta de esas dos.
La descripción del Arca, según nos ha llegado, es como:
Nos transmitieron Muḥammad ibn ʿAskar y al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijeron: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Bakkār ibn ʿAbd Allāh; dijo:
Preguntamos a Wahb ibn Munabbih acerca del Arca de Moisés: ¿cómo era?
Dijo: era de unas tres brazas por dos.
القول في تأويل قوله تعالى :
{En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}.
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: {En ella}: en el Arca, {hay una sakīna procedente de vuestro Señor}.
Los intérpretes discreparon sobre el significado de la sakīna.
Algunos dijeron: es un viento ligero y ondulante, con un rostro como el rostro del ser humano.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió ʿImrān ibn Mūsā; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wāriṯ ibn Saʿīd; dijo: nos transmitió Muḥammad ibn Juḥāda, de Salama ibn Kuhayl, de Abū Wāʾil, de ʿAlī ibn Abī Ṭālib, quien dijo:
La sakīna: un viento ligero y ondulante, con un rostro como el rostro del ser humano.
Nos transmitió Muḥammad ibn Baššār; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Raḥmān ibn Mahdī; dijo: nos transmitió Sufyān. Y nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Sufyān, de Salama ibn Kuhayl, de Abū al-Aḥwaṣ, de ʿAlī:
La sakīna tiene un rostro como el rostro del ser humano; luego es un viento ligero y ondulante.
Me contó Yaʿqūb ibn Ibrāhīm; dijo: nos transmitió Hušaym, de al-ʿAwwām ibn Ḥawšab, de Salama ibn Kuhayl, de ʿAlī ibn Abī Ṭālib, acerca de Su dicho: {En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}.
Dijo: un viento ligero y ondulante que tiene forma.
Y Yaʿqūb dijo en su ḥadīṯ: «tiene un rostro».
E Ibn al-Muṯannā dijo: «como el rostro del ser humano».
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Jarīr, de Manṣūr, de Salama ibn Kuhayl; dijo:
Dijo ʿAlī: la sakīna tiene un rostro como el rostro del ser humano, y es un viento ligero y ondulante.
Nos transmitió Hannād ibn al-Sarī; dijo: nos transmitió Abū al-Aḥwaṣ, de Simāk ibn Ḥarb, de Ḫālid ibn ʿArʿara; dijo:
Dijo ʿAlī: la sakīna es un viento áspero; y tiene dos cabezas.
Nos transmitió Muḥammad ibn al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Muḥammad ibn Jaʿfar; dijo: nos transmitió Šuʿba, de Simāk; dijo:
Oí a Ḫālid ibn ʿUrʿara narrar de ʿAlī algo semejante.
Nos transmitió Ibn al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Abū Dāwūd; dijo: nos transmitieron Šuʿba, Ḥammād ibn Salama y Abū al-Aḥwaṣ, todos ellos de Simāk, de Ḫālid ibn ʿArʿara, de ʿAlī, algo semejante.
Otros dijeron: tiene una cabeza como la cabeza de un gato y dos alas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me contó Muḥammad ibn ʿAmr; dijo: nos transmitió Abū ʿĀṣim; dijo: nos transmitió ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, acerca de la palabra de Dios —exaltado sea—: {En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}.
Dijo: llegó la sakīna...
Y Gabriel con Abraham desde al-Šām.
Dijo Ibn Abī Najīḥ: oí a Muǧāhid decir: la sakīna tiene una cabeza como la cabeza de un gato y dos alas.
Me contó al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Abū Ḥuḏayfa; dijo: nos transmitió Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.
Nos transmitió Ibn Wakīʿ; dijo: nos transmitió mi padre; dijo: nos transmitió Sufyān, de Layṯ, de Muǧāhid; dijo:
La sakīna tiene dos alas y una cola.
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó al-Ṯawrī, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid; dijo:
Tiene dos alas y una cola como la cola de un gato.
Otros dijeron: más bien es la cabeza de un gato muerto.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Ibn Ḥumayd; dijo: nos transmitió Salama, de Ibn Isḥāq, de Wahb ibn Munabbih, de alguno de la gente de conocimiento de los Hijos de Israel; dijo:
La sakīna era la cabeza de un gato muerto; cuando chillaba dentro del Arca con el chillido de un gato, tenían certeza de la victoria y les llegaba la apertura.
Otros dijeron: no es sino una palangana de oro del Paraíso, en la que se lavaban los corazones de los profetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió ʿUṯmān ibn Saʿīd; dijo: nos transmitió al-Ḥakam ibn Ẓuhayr, de al-Suddī, de Abū Mālik, de Ibn ʿAbbās:
{En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}: dijo: una palangana de oro del Paraíso, en la que se lavaban los corazones de los profetas.
Me contó Mūsā ibn Hārūn; dijo: nos transmitió ʿAmr; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
{En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}: la sakīna es una palangana de oro en la que se lavan los corazones de los profetas; Dios se la dio a Moisés, y en ella se pusieron las Tablas. Y las Tablas —según nos ha llegado— eran de perla, rubí y crisólito.
Otros dijeron: la sakīna es un espíritu de Dios que habla.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Bakkār ibn ʿAbd Allāh; dijo:
Preguntamos a Wahb ibn Munabbih y le dijimos: «¿La sakīna?».
Dijo: un espíritu de Dios que habla; cuando discrepaban sobre algo, hablaba y les informaba con claridad de lo que querían.
Nos transmitió Muḥammad ibn ʿAskar; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos transmitió Bakkār ibn ʿAbd Allāh, que oyó a Wahb ibn Munabbih, y mencionó algo semejante.
Otros dijeron: la sakīna es aquello que reconocen de los signos, y se aquietan con ello.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo:
Pregunté a ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ acerca de Su dicho: {En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor...}.
Dijo: en cuanto a la sakīna: es aquello que reconocéis de los signos, con lo que os aquietáis.
Otros dijeron: la sakīna es la misericordia.
Mención de quienes dijeron eso:
Se me narró de ʿAmmār ibn al-Ḥasan; dijo: nos transmitió Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ:
{En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}: es decir, misericordia de vuestro Señor.
Otros dijeron: la sakīna es la gravedad y el aplomo.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: {En ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor}: es decir, aplomo.
La más verdadera de estas opiniones sobre el significado de la sakīna es la de ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ: aquello, de entre los signos que conocéis, con lo que las almas se aquietan.
Ello porque la sakīna, en el habla de los árabes, es el patrón faʿīla, derivado del dicho: «Fulano se aquietó hacia tal y tal», cuando se tranquiliza con ello y su alma se serena; se aquieta (sukūn) y (sakīna). Es como decir: «Fulano resolvió este asunto con determinación (ʿazm) y firmeza (ʿazīma)»; y «el juez juzgó entre la gente con un juicio (qaḍāʾ) y una sentencia (qaḍiyya)».
De ello es el dicho del poeta:
«¡Por Dios, una tumba que la arrebató... qué desgarrará! *** En verdad, ha ocultado una sakīna y un aplomo».
Si el significado de la sakīna es lo que he descrito, es posible que sea como dijo ʿAlī ibn Abī Ṭālib, según lo que hemos transmitido de él; y es posible que sea como dijo Muǧāhid, según lo que hemos referido de él; y es posible que sea lo que dijo Wahb ibn Munabbih y lo que dijo al-Suddī, porque todo ello son signos suficientes con los que las almas se aquietan y los pechos se serenan.
Y si el significado de la sakīna es lo que hemos descrito, queda claro que el signo que estaba en el Arca, con el que las almas se aquietaban por conocer la veracidad de su asunto, es llamado por el acto (de aquietar), siendo distinto de él, por la indicación del discurso.
القول في تأويل قوله تعالى :
{Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con Su dicho: {y un resto}: lo que permanece, según el dicho: «De este asunto ha quedado un resto»; y es el patrón fiʿliyya derivado de ello, análogo a sakīna de sakana.
Y Su dicho: {de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón} significa: de la herencia de la familia de Moisés y de la familia de Aarón.
Los intérpretes discreparon sobre cuál era el resto que había quedado de su herencia.
Algunos dijeron: ese resto era el bastón de Moisés y los fragmentos de las Tablas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Ḥumayd ibn Masʿada; dijo: nos transmitió Bišr ibn al-Mufaḍḍal; dijo: nos transmitió Dāwūd, de ʿIkrima; dijo:
Creo que de Ibn ʿAbbās, que dijo acerca de esta aleya: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}: dijo: los fragmentos de las Tablas.
Nos transmitió Muḥammad ibn ʿAbd Allāh ibn Bazīʿ; dijo: nos transmitió Bišr; dijo: nos transmitió Dāwūd, de ʿIkrima.
Dijo Dāwūd: y creo que de Ibn ʿAbbās, algo semejante.
Nos transmitió Ibn al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Abū al-Walīd; dijo: nos transmitió Ḥammād, de Dāwūd ibn Abī Hind, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās, acerca de esta aleya: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: el bastón de Moisés y los fragmentos de las Tablas.
Nos transmitió Bišr; dijo: nos transmitió Yazīd; dijo: nos transmitió Saʿīd, de Qatāda:
{Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}: en el Arca estaban el bastón de Moisés y los fragmentos de las Tablas, según se nos ha mencionado.
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: el resto es el bastón de Moisés y los fragmentos de las Tablas.
Me contó Mūsā; dijo: nos transmitió ʿAmr; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī:
{Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}: en cuanto al resto, es el bastón de Moisés y los fragmentos de las Tablas.
Me contó al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Isḥāq; dijo: nos transmitió Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ:
{Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}: el bastón de Moisés y asuntos de la Torá.
Me contó al-Muṯannā; dijo: nos transmitió Isḥāq; dijo: nos transmitió ʿAbd al-Wahhāb al-Ṯaqafī, de Ḫālid al-Ḥaḏḏāʾ, de ʿIkrima, acerca de esta aleya: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: la Torá, los fragmentos de las Tablas y el bastón.
Dijo Isḥāq: dijo Wakīʿ: «y sus fragmentos: sus pedazos».
Me contó Yaʿqūb; dijo: nos transmitió Ibn ʿUlayya, de Ḫālid, de ʿIkrima, acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: los fragmentos de las Tablas.
Otros dijeron: más bien, ese resto era el bastón de Moisés, el bastón de Aarón y algo de las Tablas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió Jābir ibn Nūḥ, de Ismāʿīl, de Ibn Abī Ḫālid, de Abū Ṣāliḥ:
{Que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor, y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: en ella estaban el bastón de Moisés, el bastón de Aarón, dos tablas de la Torá y el maná.
Nos transmitió Abū Kurayb; dijo: nos transmitió Ibn Idrīs; dijo: oí a mi padre, de ʿAṭiyya ibn Saʿd, acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: el bastón de Moisés, el bastón de Aarón, las vestiduras de Moisés, las vestiduras de Aarón y los fragmentos de las Tablas.
Otros dijeron: más bien, eran el bastón y las sandalias.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo:
Pregunté a al-Ṯawrī acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: algunos dicen: el resto es un celemín de maná y los fragmentos de las Tablas.
Y otros dicen: el bastón y las sandalias.
Otros dijeron: más bien, era solo el bastón.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Bakkār ibn ʿAbd Allāh; dijo:
Dijimos a Wahb ibn Munabbih: «¿Qué había en ella?», es decir, en el Arca.
Dijo: en ella estaban el bastón de Moisés y la sakīna.
Otros dijeron: más bien, eran los fragmentos de las Tablas y lo que se rompió de ellas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: me narró Ḥajjāj; dijo:
Dijo Ibn Jurayj: dijo Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}:
Moisés, cuando arrojó las Tablas, se rompieron; recogió de ellas lo que se recogió y puso lo restante en ese Arca.
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo:
Pregunté a ʿAṭāʾ ibn Abī Rabāḥ acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}.
Dijo: el conocimiento y la Torá.
Otros dijeron: más bien, eso era el yihād en la senda de Dios.
Mención de quienes dijeron eso:
Se me narró de al-Ḥusayn ibn al-Faraj; dijo: oí a Abū Muʿāḏ; dijo: nos informó ʿUbayd Allāh ibn Sulaymān; dijo:
Oí a al-Ḍaḥḥāk decir acerca de Su dicho: {Y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón}:
Quiere decir con «el resto»: el combate en la senda de Dios; con ello combatieron junto a Ṭālūt, y con ello fueron ordenados.
La opinión más correcta en esto es decir: Dios —exaltado sea Su recuerdo— informó acerca del Arca que hizo signo de la veracidad de la palabra de Su profeta —la paz sea con él— a su comunidad: «En verdad, Dios os ha enviado a Ṭālūt como rey», que en ella hay una sakīna procedente de Él y un resto de lo que dejó la familia de Moisés y la familia de Aarón.
Y es posible que ese resto sea: el bastón, los pedazos de las Tablas y la Torá, o parte de ello; y las sandalias y las vestiduras; y el yihād en la senda de Dios; y es posible que sea parte de eso.
Esto es algo cuyo conocimiento no se alcanza por deducción ni por la lengua; solo se alcanza por una noticia que obligue al conocimiento. Y no hay, entre la gente del Islam, una noticia sobre ello con la cualidad que hemos descrito. Siendo así, no es lícito declarar correcta una opinión y debilitar otra, pues es posible en ello lo que hemos dicho.
القول في تأويل قوله تعالى :
{La portan los ángeles}.
Los intérpretes discreparon sobre la modalidad del porte de los ángeles de aquel Arca.
Algunos dijeron: el sentido es que la llevan entre el cielo y la tierra hasta depositarla en medio de ellos.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Qāsim; dijo: nos transmitió al-Ḥusayn; dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj; dijo:
Dijo Ibn ʿAbbās: los ángeles trajeron el Arca, llevándola entre el cielo y la tierra, mientras ellos la miraban, hasta que la depositaron junto a Ṭālūt.
Me contó Yūnus; dijo: nos informó Ibn Wahb; dijo:
Dijo Ibn Zayd: cuando él les dijo —es decir, el profeta a los Hijos de Israel—: {Y Dios concede Su realeza a quien quiere}, dijeron: «¿Y quién nos garantiza que Dios se la ha dado? No es sino tu capricho respecto de él».
Dijo: «Si me habéis desmentido y me habéis acusado, entonces el signo de su realeza es que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor...», la aleya.
Dijo: los ángeles descendieron con el Arca de día, la veían con sus propios ojos, hasta que la pusieron en medio de ellos; entonces reconocieron, sin estar satisfechos, y salieron airados.
Y recitó hasta llegar a: {Y Dios está con los pacientes}.
Me contó Mūsā; dijo: nos transmitió ʿAmr; dijo: nos transmitió Asbāṭ, de al-Suddī; dijo:
Cuando su profeta les dijo: {En verdad, Dios lo ha escogido sobre vosotros y le ha aumentado amplitud en conocimiento y en cuerpo}, dijeron: «Si eres veraz, tráenos un signo de que este es rey».
Dijo: {En verdad, el signo de su realeza es que os llegue el Arca; en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor, y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón; la portan los ángeles}.
Y amaneció el Arca, con lo que había en ella, en la casa de Ṭālūt. Entonces creyeron en la profecía de Šamʿūn y aceptaron la realeza de Ṭālūt.
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: {La portan los ángeles}.
Dijo: la llevan hasta depositarla en la casa de Ṭālūt.
Otros dijeron: el sentido es que los ángeles conducen las bestias que la transportan.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos transmitió al-Ḥasan ibn Yaḥyā; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó al-Ṯawrī, de algunos de sus shayjs; dijo:
Los ángeles la transportan sobre una carreta, sobre una vaca.
4Nos transmitió al-Ḥasan; dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq; dijo: nos informó ʿAbd al-Ṣamad ibn Maʿqil que oyó a Wahb ibn Munabbih decir:
Se encargó a cuatro ángeles de las dos vacas que caminaron con el Arca, conduciéndolas; las dos vacas caminaron con rapidez hasta que, cuando llegaron al borde de Jerusalén, se fueron.
La más correcta de las dos opiniones en esto es la de quienes dijeron: los ángeles llevaron el Arca hasta depositarla en la casa de Ṭālūt, en medio de los Hijos de Israel.
Ello porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: {La portan los ángeles}, y no dijo: «Los ángeles la traen, y las vacas la arrastraron en una carreta». Aunque los ángeles fueran quienes las conducían, no son ellos quienes la portan, porque el porte conocido es que el portador, por sí mismo, cargue aquello que carga. En cuanto a lo que se carga sobre otro, aunque sea posible en la lengua decir «lo cargó» en el sentido de ayudar al portador o de que el porte se debió a su causa, no es como aquello que se carga directamente con las propias manos en el uso común de la gente. Y orientar la interpretación del Corán hacia lo más extendido de las lenguas es más apropiado que orientarla hacia lo que no es lo más extendido, siempre que haya camino para ello.
القول في تأويل قوله تعالى :
{Ciertamente, en ello hay un signo para vosotros, si sois creyentes}.
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— que su profeta Ašmūyīl dijo a los Hijos de Israel:
«En la llegada a vosotros del Arca —en ella hay una sakīna procedente de vuestro Señor y un resto de lo que dejaron la familia de Moisés y la familia de Aarón, y la portan los ángeles— hay un signo para vosotros», es decir, una señal para vosotros y una prueba, oh gente, de mi veracidad en lo que os he informado: que Dios os ha enviado a Ṭālūt como rey, si me habéis desmentido en lo que os he informado acerca de que Dios lo ha entronizado sobre vosotros y me habéis acusado en mi noticia.
{Si sois creyentes} quiere decir con ello: si, cuando llegue el signo que me habéis pedido como prueba de mi veracidad en lo que os he informado acerca de Ṭālūt y su realeza, sois entonces quienes me creen en lo que os he dicho y os he informado.
Solo dijimos que ese es su sentido porque la gente había incurrido en incredulidad hacia Dios al desmentir a su profeta y rechazar su dicho: «En verdad, Dios os ha enviado a Ṭālūt como rey», con su dicho: {¿Cómo puede ser suya la realeza sobre nosotros, siendo nosotros más dignos de la realeza que él?}, y al pedirle un signo de su veracidad.
Si eso por su parte fuera incredulidad, no sería lícito decirles —siendo incrédulos—: «En la llegada del Arca hay un signo para vosotros, si sois de la gente de la fe en Dios y en Su Mensajero», pues no eran de la gente de la fe en Dios ni en Su Mensajero. Más bien, el asunto es como hemos descrito en su sentido: ellos pidieron el signo para confirmar la veracidad de su noticia y reconocerla; así que les dijo: «En la llegada del Arca, tal como os la he descrito, hay un signo para vosotros, si al llegar os halláis así: creyéndome lo que os he dicho y os he informado».
Notas y Referencias
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