2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 234

Versículo (Español)

[2:234] Las viudas deberán esperar cuatro meses y diez días. Luego de ese plazo no serán reprochadas por lo que dispongan hacer consigo mismas [siempre que sea] de manera correcta, y Dios sabe lo que hacen.

Tafsir de At-Tabari

{وَٱلَّذِينَ يُتَوَفَّوۡنَ مِنكُمۡ وَيَذَرُونَ أَزۡوَٰجٗا يَتَرَبَّصۡنَ بِأَنفُسِهِنَّ أَرۡبَعَةَ أَشۡهُرٖ وَعَشۡرٗاۖ فَإِذَا بَلَغۡنَ أَجَلَهُنَّ فَلَا جُنَاحَ عَلَيۡكُمۡ فِيمَا فَعَلۡنَ فِيٓ أَنفُسِهِنَّ بِٱلۡمَعۡرُوفِۗ وَٱللَّهُ بِمَا تَعۡمَلُونَ خَبِيرٞ} (234) La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo:

{ وَالّذِينَ يُتَوَفّوْنَ مِنكُمْ وَيَذَرُونَ أَزْوَاجاً يَتَرَبّصْنَ بِأَنْفُسِهِنّ أَرْبَعَةَ أَشْهُرٍ وَعَشْراً فَإِذَا بَلَغْنَ أَجَلَهُنّ فَلاَ جُنَاحَ عَلَيْكُمْ فِيمَا فَعَلْنَ فِيَ أَنْفُسِهِنّ بِالْمَعْرُوفِ وَاللّهُ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيرٌ }

Con ello —glorificado sea Su recuerdo— quiere decir: Y aquellos de entre vosotros, oh gentes, que fallecen de los varones, de modo que mueren y dejan esposas: sus esposas han de aguardarse a sí mismas.

Y si alguien dijera: ¿Dónde está la predicación (el “enunciado”) acerca de “los que fallecen”? Se responde: Se ha omitido, porque no se pretendía informar acerca de ellos; más bien se pretendía informar acerca de lo que es obligatorio para las mujeres en ‘idda por el fallecimiento de sus maridos. Así, se desvió el enunciado desde “los que” se comenzó mencionando —los difuntos— hacia el enunciado acerca de sus esposas y lo que les es obligatorio de la ‘idda, puesto que era conocido y comprendido el sentido de lo que se quiso con el discurso. Y ello es semejante a que alguien diga en su habla: “Parte de tu jubón está rasgada”, dejando el enunciado sobre aquello con lo que se inició el discurso para pasar al enunciado sobre una de sus causas. Del mismo modo, como las esposas sobre las que recae el aguardarse sólo fueron obligadas a ello por causa de sus maridos, se desvió el discurso desde el enunciado sobre aquel con cuya mención se inició hacia el enunciado sobre aquel acerca de quien se pretendía informar, como dijo el poeta:

«Quizá, si el viento me inclina una inclinación *** sobre Ibn Abī Ḏibbān, llegue él a lamentarse»

Dijo: «quizá yo», y luego dijo: «que llegue a lamentarse», porque el sentido del discurso es: “Quizá Ibn Abī Ḏibbān llegue a lamentarse si el viento me inclina una inclinación sobre él”. Así devolvió el enunciado a aquello que pretendía, aunque hubiera comenzado mencionando otra cosa. Y de ello es la palabra del poeta:

«¿Acaso no sabéis que el hijo de Qays y su muerte *** sin sangre, la morada de la humillación se ha instalado?»

Anuló (dejó sin efecto) “el hijo de Qays”, aunque había comenzado mencionándolo, e informó acerca de su muerte que fue humillación.

Y algunos de los gramáticos han pretendido que el enunciado de “los que fallecen” está omitido, y que el sentido del discurso es: “Y los que fallecen de entre vosotros y dejan esposas: conviene que ellas se aguarden tras su muerte”; y sostuvo que no se mencionó su muerte, como se omite parte del discurso; y que “se aguardan” (يَتَرَبّصْنَ) está en nominativo por ocupar el lugar de “conviene”, y “conviene” exige nominativo. Ya hemos demostrado anteriormente la invalidez de la afirmación de quien dijo que “se aguardan” está en nominativo por ocupar el lugar de “conviene”, y ello dispensa de repetirlo.

Y otros de ellos dijeron: No se mencionó “los que” con nada, porque “los que” en su enunciado vino a ser como la interpretación de una construcción condicional-retributiva: “Quien te encuentre de entre nosotros, alcanzará un bien”; “aquel que te encuentre de entre nosotros, alcanzarás un bien”. Dijo: Y esto no es lícito sino con sentido de retribución; y en los dos versos que hemos citado hay una indicación clara de que la explicación de ello es contraria a lo que ellos dijeron.

En cuanto a Su dicho: “se aguardan a sí mismas” (يَتَرَبصْنَ بِأَنْفُسِهِنّ), con ello quiere decir: que se retengan a sí mismas, guardando la ‘idda, absteniéndose de matrimonio, de perfume, de adorno y de trasladarse de la vivienda en la que habitaban durante la vida de sus maridos, durante cuatro meses y diez (días), salvo que estén embarazadas: entonces les corresponde ese aguardarse igualmente hasta el momento de dar a luz; y cuando den a luz, su ‘idda habrá concluido entonces.

Los exégetas discreparon sobre la interpretación de ello; y algunos dijeron como lo que nosotros hemos dicho.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ; dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: {وَالّذينَ يُتَوَفّونَ مِنْكُمْ وَيَذَرُونَ أزْوَاجا يَترَبّصْنَ بأنْفُسَهِنّ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وعَشْرا} Esta es la ‘idda de aquella cuyo marido ha fallecido, salvo que esté embarazada: entonces su ‘idda es que dé a luz lo que hay en su vientre.

Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró al-Layṯ; dijo: me narró ‘Aqīl, de Ibn Šihāb, acerca de la palabra de Dios: {وَالّذِينَ يُتَوَفّونَ مِنْكُمْ وَيَذَرُونَ أزْوَاجا يَتَرَبّصْنَ بأنْفُسِهِنّ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وَعَشْرا} Dijo Ibn Šihāb: Dios estableció esta ‘idda para aquella cuyo marido ha fallecido; si está embarazada, lo que la libera de su ‘idda es que dé a luz su embarazo; y si se retrasa más allá de los cuatro meses y diez, lo que se retrase, no la libera sino que dé a luz su embarazo.

Y sólo dijimos que con “aguardarse” se quiso lo que hemos descrito por la convergencia de los relatos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en ello:

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narraron Wakī‘ y Abū Usāma, de Šu‘ba; y nos narró Ibn al-Muṯannā; dijo: nos narró Muḥammad b. Ja‘far, de Šu‘ba, de Ḥumayd b. Nāfi‘; dijo: oí a Zaynab, hija de Umm Salama, relatar —dijo Abū Kurayb: dijo Abū Usāma, de Umm Salama— que una mujer cuyo marido había fallecido se quejó de un ojo; acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para consultarle sobre el colirio. Y él dijo: «En la época de la ignorancia, una de vosotras solía estar en el peor de sus cobertizos; permanecía en su casa un año cuando su marido fallecía; pasaba junto a ella un perro y ella le arrojaba una boñiga. ¿Y no (basta) con cuatro meses y diez?».

Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb; dijo: oí a Yaḥyā b. Sa‘īd; dijo: oí a Nāfi‘, de Ṣafiyya, hija de Abī ‘Ubayd, que oyó a Ḥafṣa, hija de ‘Umar, esposa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, relatar del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «No es lícito para una mujer que cree en Dios y en el Último Día guardar luto más de tres (días), salvo por un marido: por él guardará luto cuatro meses y diez».

Dijo Yaḥyā: Y el iḥdād, según nosotros, es que no se perfume, ni vista una prenda teñida con wars ni azafrán, ni se aplique colirio, ni se adorne.

Nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos informó Yaḥyā, de Nāfi‘, de Ṣafiyya, hija de Abī ‘Ubayd, de Ḥafṣa, hija de ‘Umar, que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «No es lícito para una mujer que cree en Dios y en el Último Día guardar luto por un difunto más de tres (días), salvo por un marido».

Nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb; dijo: oí a Yaḥyā b. Sa‘īd decir: me informó Ḥumayd b. Nāfi‘ que Zaynab, hija de Umm Salama, le informó de Umm Salama —o de Umm Ḥabība, esposa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que una mujer acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y mencionó que a su hija se le había muerto el marido y que temía por su ojo. Ḥumayd transmitió de Zaynab que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Una de vosotras solía arrojar la boñiga al cumplirse el año; y no es sino cuatro meses y diez».

Nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró Yazīd b. Hārūn; dijo: nos informó Yaḥyā b. Sa‘īd, de Ḥumayd b. Nāfi‘: que oyó a Zaynab, hija de Umm Salama, relatar de Umm Ḥabība o de Umm Salama que mencionó que una mujer acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; su marido había fallecido y ella se quejaba de un ojo y quería aplicarse colirio. Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Una de vosotras solía arrojar la boñiga después del año; y no es sino cuatro meses y diez». Dijo Ibn Baššār: dijo Yazīd; dijo Yaḥyā: Pregunté a Ḥumayd sobre lo de arrojar la boñiga. Dijo: En la época de la ignorancia, cuando a una mujer se le moría el marido, se dirigía a la peor parte de su casa y se sentaba allí un año; cuando pasaba un año, arrojaba una boñiga detrás de sí.

Nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró Yazīd; dijo: nos narró Šu‘ba, de Yaḥyā, de Ḥumayd b. Nāfi‘, con esta misma cadena, algo semejante.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ibn Idrīs; dijo: nos narró Ibn ‘Uyayna, de Ayyūb b. Mūsā y Yaḥyā b. Sa‘īd, de Ḥumayd b. Nāfi‘, de Zaynab, hija de Umm Salama, de Umm Salama: que una mujer acudió al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: “A mi hija se le ha muerto el marido y se queja de un ojo; ¿puede aplicarse colirio?”. Dijo: «Una de vosotras solía arrojar la boñiga al cumplirse el año; y ahora no es sino cuatro meses y diez». Dijo: Pregunté: “¿Qué significa que arrojaba la boñiga al cumplirse el año?”. Dijo: Las mujeres de la época de la ignorancia, cuando moría el marido de una de ellas, se vestía con los harapos de sus ropas y se sentaba en la más vil de sus casas; cuando se cumplía el año, tomaba una boñiga y la hacía rodar sobre el lomo de un asno, y decía: “He quedado libre (de la ‘idda)” .

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Aḥmad b. Yūnus; dijo: nos narró Zuhayr b. Mu‘āwiya; dijo: nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd, de Ḥumayd b. Nāfi‘, de Zaynab, hija de Umm Salama, de su madre Umm Salama, y de Umm Ḥabība, las dos esposas del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: que una mujer de Qurayš vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y dijo: “A mi hija se le ha muerto el marido; temo por su ojo, y quiere (usar) colirio”. Dijo: «Una de vosotras solía arrojar la boñiga al cumplirse el año; y no es sino cuatro meses y diez». Dijo Ḥumayd: Dije a Zaynab: “¿Qué es ‘al cumplirse el año’?”. Dijo Zaynab: En la época de la ignorancia, cuando el marido de una mujer perecía, ella se dirigía a la peor casa que tuviera y se sentaba allí; cuando pasaba un año, salía y luego arrojaba una boñiga detrás de sí.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Ibn al-Mubārak, de Ma‘mar, de al-Zuhrī, de ‘Urwa, de ‘Ā’iša: que ella dictaminaba para la mujer cuyo marido había fallecido que guardase luto por su marido hasta que concluyera su ‘idda; que no vistiera una prenda teñida, ni teñida con ‘uṣfur, ni se aplicara ithmid, ni un colirio que contuviera perfume aunque le doliera el ojo; sino que se aplicara áloe (ṣabr) y lo que quisiera de colirios distintos del ithmid, de los que no contienen perfume; y que no vistiera joyas; que vistiera blanco y no vistiera negro.

Nos narró Ibn Baššār; dijo: nos narró Mu’ammal; dijo: nos narró Sufyān, de Mūsā b. ‘Uqba, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar acerca de la mujer cuyo marido ha fallecido: que no se aplique colirio, ni se perfume, ni pase la noche fuera de su casa, ni vista una prenda teñida, salvo una prenda de ‘aṣb con la que se cubra.

Nos narró Ḥumayd b. Mas‘ada; dijo: nos narró Sufyān; dijo: nos narró Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’; dijo: Me llegó de Ibn ‘Abbās, que dijo: Se prohíbe a la mujer cuyo marido ha fallecido que se adorne y se perfume.

4Nos narró Naṣr b. ‘Alī; dijo: nos narró ‘Abd al-A‘lā; dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar; dijo: La mujer cuyo marido ha fallecido no viste una prenda teñida, ni toca perfume, ni se aplica colirio, ni se peina. Y no veía inconveniente en que vistiera los mantos (al-burd).

Y otros dijeron: A la mujer cuyo marido ha fallecido sólo se le ordenó que se abstuviera de los esposos en particular; en cuanto al perfume, el adorno y pasar la noche fuera del hogar, no se le prohibió eso ni se le ordenó abstenerse de ello. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm; dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Yūnus, de al-Ḥasan: que él solía conceder licencia para el adorno y el arreglarse, y no consideraba el iḥdād como algo (obligatorio).

4Nos narró Ḥumayd b. Mas‘ada; dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās: {وَالّذِينَ يُتَوَفّوْنَ مِنْكُمْ وَيَذَرُونَ أَزْوَاجا يَتَرَبّصْنَ بأنْفُسِهِنّ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وَعَشْرا} No dijo: “que guarde la ‘idda en su casa”; guarda la ‘idda donde quiera.

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narró Ismā‘īl; dijo: nos narró Ibn Jurayj, de ‘Aṭā’; dijo: Dijo Ibn ‘Abbās: Dios sólo dijo: {وَالّذِينَ يُتَوَفّونَ مِنْكُم وَيَذْرَوُنَ أزْوَاجا يَتَرَبّصْنَ بأنْفُسِهِنّ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وعَشْرا} y no dijo: “que guarde la ‘idda en su casa”; que guarde la ‘idda donde quiera.

Quienes sostuvieron esta opinión alegaron que Dios —glorificado sea— sólo ordenó a la mujer cuyo marido ha fallecido abstenerse del matrimonio, y particularizaron el dictamen de la aleya. Y (lo apoyaron) con lo siguiente:

4Me lo narró Muḥammad b. Ibrāhīm al-Sulamī; dijo: nos narró Abū ‘Āṣim; y me lo narró Muḥammad b. Ma‘mar al-Baḥrānī; dijo: nos narró Abū ‘Āmir; ambos dijeron: nos narró Muḥammad b. Ṭalḥa, de al-Ḥakam b. ‘Utayba, de ‘Abd Allāh b. Šaddād b. al-Hād, de Asmā’ bint ‘Umays; dijo: Cuando Ja‘far fue abatido, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me dijo: «Vístete de luto tres (días), luego haz lo que quieras».

Nos narró Abū Kurayb; dijo: nos narraron Abū Nu‘aym e Ibn al-Ṣalt, de Muḥammad b. Ṭalḥa, de al-Ḥakam b. ‘Utayba, de ‘Abd Allāh b. Šaddād, de Asmā’, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, algo semejante.

Dijeron: Este relato del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ha aclarado que no hay iḥdād para la mujer cuyo marido ha fallecido, y que la interpretación de Su dicho: {يَتَرَبّصْنَ بأنْفُسِهِنّ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وَعَشْرا} es únicamente que se abstengan de los esposos, no de otra cosa.

En cuanto a quienes hicieron obligatorio el iḥdād para la mujer cuyo marido ha fallecido, y (le impusieron) no trasladarse de la vivienda en la que habitaba el día en que su marido falleció, ellos alegaron el sentido aparente de la Revelación y dijeron: Dios ordenó a la mujer cuyo marido ha fallecido que se abstenga cuatro meses y diez; y no le ordenó abstenerse de algo específicamente nombrado en la Revelación, sino que generalizó con ello los significados del “abstenerse/aguardarse”. Dijeron: Por tanto, le es obligatorio abstenerse de toda cosa, salvo aquello que una prueba, a la que es obligatorio someterse, le haya permitido. Dijeron: Así, abstenerse de perfume, adorno y traslado entra en la generalidad de la aleya, del mismo modo que abstenerse de los esposos entra en ella. Dijeron: Y se ha confirmado del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el relato conforme a lo que hemos dicho respecto del adorno y el perfume. En cuanto al traslado, (es) que:

4Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Yūnus b. Muḥammad, de Fulayḥ b. Sulaymān, de Sa‘d b. Isḥāq b. Ka‘b b. ‘Ujra, de su tía al-Furay‘a bint Mālik, hermana de Abū Sa‘īd al-Judrī, que dijo: Mi marido fue asesinado mientras yo estaba en una casa. Pedí permiso al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— para trasladarme, y me lo permitió. Luego me llamó después de que yo me hubiera dado la vuelta; regresé a él, y dijo: «Oh Furay‘a, (quédate) hasta que el Decreto (al-kitāb) alcance su término».

Dijeron: El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ha aclarado así la corrección de lo que hemos dicho sobre el sentido del “aguardarse” de la mujer cuyo marido ha fallecido, frente a lo que lo contradice.

Dijeron: En cuanto a lo transmitido de Ibn ‘Abbās, no tiene sentido por apartarse del sentido aparente de la Revelación y de lo firmemente establecido del relato del Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Dijeron: En cuanto al relato transmitido de Asmā’ bint ‘Umays del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, acerca de que le ordenó vestir luto tres (días) y luego hacer lo que quisiera, no indica que no haya iḥdād para la mujer; más bien indica que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le ordenó vestir luto tres (días) y luego actuar según lo que quisiera en cuanto a vestir la ropa que quisiera de entre lo que es lícito a la mujer en ‘idda, de aquello que no sea adorno ni perfumarse. Pues puede haber prendas que no sean adorno y que tampoco sean prendas de luto. Esto es como lo que él —Dios le bendiga y le conceda paz— permitió a la mujer cuyo marido ha fallecido: vestir prendas de ‘aṣb y mantos del Yemen; pues eso no es ropa de adorno ni ropa de luto. Y así toda prenda a la que no se le haya aplicado tinte después de tejerla, de los tintes con que la gente tiñe para embellecer: le es lícito vestirla, porque la viste sin adornarse con el adorno que la gente reconoce.

Y si alguien nos dijera: ¿Cómo se dijo “cuatro meses y diez” (وَعَشْراً) y no “y diez (con tā’ marbūṭa)” (وعشرة)? Y dado que la Revelación vino así, ¿la mujer cuyo marido ha fallecido cuenta esos diez por noches o por días? Se responde: Los cuenta por días con sus noches. Y si dijera: Siendo así, ¿cómo se dijo “y diez” (عشرا) y no “y diez (femenino)” (عشرة), cuando “diez” sin hā’ es para el número de noches, no de días? Si admites ese sentido en lo que has dicho, ¿admites que yo diga “diez” queriendo “diez” de hombres y mujeres? Respondí: Eso es admisible en el número de noches y días, y no es admisible algo semejante en el número de los seres humanos, varones y mujeres. Ello se debe a que los árabes, en particular en días y noches, cuando el número se deja indeterminado, hacen prevalecer las noches; hasta el punto de que, según lo que se nos ha transmitido de ellos, dicen: “Ayunamos diez de Ramadán”, por hacer prevalecer las noches sobre los días. Esto es porque el cómputo entre ellos ha discurrido en ello por las noches, no por los días. Así, cuando explicitan junto al número su determinante, suprimen la hā’ del número del femenino y la mantienen en el número del masculino, como dijo —glorificado sea Su recuerdo—: {سَخّرَها عَلَيْهِمْ سَبْعَ لَيالٍ وَثمانِيَةَ أيَامٍ حُسُوما} Suprimió la hā’ de “siete” (سبع) y la mantuvo en “ocho” (ثمانية). En cuanto a los seres humanos, es propio de los árabes que, cuando se reúnen hombres y mujeres y luego se deja indeterminado su número, lo expresen según el número de los varones, no de las mujeres. Ello se debe a que los varones de los seres humanos están marcados: su singular y su plural carecen de la marca de lo femenino; y no es así en las demás cosas fuera de ellos, pues los machos de otros seres pueden estar marcados con la marca de lo femenino, como se dijo para el macho y la hembra “oveja” (šāh), y se dijo para machos y hembras del ganado vacuno “ganado vacuno” (baqar). No es así en los seres humanos.

Y si dijera: ¿Cuál es el sentido de añadir estos diez días a los meses? Se responde: Se ha dicho sobre ello lo siguiente:

4Nos lo narró Ibn Wakī‘; dijo: nos narró mi padre; dijo: nos narró Abū Ja‘far, de al-Rabī‘, de Abū al-‘Āliya acerca de Su dicho: {وَالّذِينَ يُتَوَفّونَ مِنْكُمْ وَيَذَرُونَ أزْوَاجَا يَتَرَبّصْنَ بأنْفُسِهِنّ أرْبَعَةَ أشْهُرٍ وعَشْرا} Dijo: pregunté: “¿Por qué estos diez junto con los cuatro meses?”. Dijo: “Porque en los diez se insufla el espíritu”.

4Nos narró al-Qāsim; dijo: nos narró al-Ḥusayn; dijo: me narró Abū ‘Āṣim, de Sa‘īd, de Qatāda; dijo: Pregunté a Sa‘īd b. al-Musayyab: “¿Qué hay con los diez?”. Dijo: “En ellos se insufla el espíritu”.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: {فإذَا بَلَغْنَ أجَلَهُنّ فَلا جُناحَ عَلَيْكُمْ فِيما فَعَلْنَ في أنْفُسِهِنّ بالمَعْرُوفِ}.

Con Su dicho —glorificado sea Su recuerdo—: “Y cuando alcancen su término”, quiere decir: cuando alcancen el término en el que se les permitió lo que se les había vedado durante su ‘idda por el fallecimiento de sus maridos; esto es, tras la conclusión de su ‘idda y el transcurso de los cuatro meses y los diez días. “No hay culpa sobre vosotros por lo que hagan consigo mismas conforme al uso reconocido”. Dice: No hay estrechez ni reproche sobre vosotros, oh tutores —tutores de la mujer—, por lo que hagan entonces consigo mismas aquellas cuyo marido ha fallecido: perfumarse, adornarse, trasladarse de la vivienda en la que guardaban la ‘idda, y contraer matrimonio con quien les sea lícito, conforme al uso reconocido; es decir: según aquello que Dios les ha permitido y hecho lícito. Y se ha dicho: Que con ello sólo quiso decir el matrimonio. Y se ha dicho: Que el sentido de Su dicho “conforme al uso reconocido” (بالمَعْرُوفِ) es únicamente el matrimonio lícito. Mención de quienes dijeron eso:

4Nos narró Muḥammad b. Baššār; dijo: nos narró Mu’ammal; dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: {فَلا جُناحَ عَلَيْكُمْ فِيمَا فَعَلْنَ فِي أنْفُسِهِنّ بالمَعْرُوفِ} Dijo: lo lícito, bueno.

Nos narró Ibn Ḥumayd; dijo: nos narró Ḥakkām, de ‘Anbasa, de Muḥammad b. ‘Abd al-Raḥmān, de al-Qāsim b. Abī Bazza, de Muǧāhid: {فَلا جُناحَ عَلَيْكُمْ فِيما فَعَلْنَ فِي أنْفُسِهِنّ بالمَعْرُوفِ} Dijo: lo reconocido: el matrimonio lícito, bueno.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā; dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq; dijo: dijo Ibn Jurayj; dijo Muǧāhid: Su dicho: {فِيما فَعَلْنَ فِي أنْفُسِهنّ بالمَعْرُوفِ} Dijo: es el matrimonio lícito, bueno.

4Me narró Mūsā; dijo: nos narró ‘Amr; dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī; dijo: Es el matrimonio.

4Me narró al-Muṯannā; dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ; dijo: me narró al-Layṯ; dijo: me narró ‘Aqīl, de Ibn Šihāb: {فِيما فَعَلْنَ فِي أنْفُسِهِنّ بالمَعْرُوفِ} Dijo: en casarse con quien quieran, si es conforme al uso reconocido.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: {وَاللّهُ بِمَا تَعْمَلُونَ خَبِيرٌ}.

Con ello —glorificado sea Su recuerdo— quiere decir: Y Dios, respecto de lo que hacéis, oh tutores, en el asunto de aquellas mujeres de las que sois tutores —impidiéndoles (a ellas) o casándolas con quien desean casarse conforme al uso reconocido— y en otros asuntos vuestros y de ellas, es Conocedor; es decir, Poseedor de experiencia y ciencia: nada de ello se Le oculta.

Notas y Referencias

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