La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:228] Las divorciadas deberán esperar tres menstruos [para poder volverse a casar], y no les es lícito ocultar lo que Dios creó en sus vientres, si es que creen en Dios y el Día del Juicio. Sus maridos tienen más derecho a volver con ellas durante ese plazo, si desean reconciliarse. Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos. Y los hombres tienen un grado superior [de responsabilidad] al de ellas; Dios es Poderoso, Sabio.
Tafsir de At-Tabari
{وَٱلۡمُطَلَّقَٰتُ يَتَرَبَّصۡنَ بِأَنفُسِهِنَّ ثَلَٰثَةَ قُرُوٓءٖۚ وَلَا يَحِلُّ لَهُنَّ أَن يَكۡتُمۡنَ مَا خَلَقَ ٱللَّهُ فِيٓ أَرۡحَامِهِنَّ إِن كُنَّ يُؤۡمِنَّ بِٱللَّهِ وَٱلۡيَوۡمِ ٱلۡأٓخِرِۚ وَبُعُولَتُهُنَّ أَحَقُّ بِرَدِّهِنَّ فِي ذَٰلِكَ إِنۡ أَرَادُوٓاْ إِصۡلَٰحٗاۚ وَلَهُنَّ مِثۡلُ ٱلَّذِي عَلَيۡهِنَّ بِٱلۡمَعۡرُوفِۚ وَلِلرِّجَالِ عَلَيۡهِنَّ دَرَجَةٞۗ وَٱللَّهُ عَزِيزٌ حَكِيمٌ} (228)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ وَالْمُطَلّقَاتُ يَتَرَبّصْنَ بِأَنْفُسِهِنّ ثَلاَثَةَ قُرُوَءٍ وَلاَ يَحِلّ لَهُنّ أَن يَكْتُمْنَ مَا خَلَقَ اللّهُ فِيَ أَرْحَامِهِنّ إِن كُنّ يُؤْمِنّ بِاللّهِ وَالْيَوْمِ الاَخِرِ وَبُعُولَتُهُنّ أَحَقّ بِرَدّهِنّ فِي ذَلِكَ إِنْ أَرَادُوَاْ إِصْلاَحاً وَلَهُنّ مِثْلُ الّذِي عَلَيْهِنّ بِالْمَعْرُوفِ وَلِلرّجَالِ عَلَيْهِنّ دَرَجَةٌ وَاللّهُ عَزِيزٌ حَكُيمٌ }
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo—:
Las divorciadas, aquellas a quienes sus maridos divorciaron después de haber consumado con ellas el matrimonio y de haberse unido a ellas, si son mujeres que menstrúan y tienen periodos de pureza, han de aguardarse a sí mismas, absteniéndose de contraer matrimonio con otros esposos, durante tres qurūʾ.
Los exégetas discreparon acerca de la interpretación del qurʾ que Dios quiso decir en Su palabra: {han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}. Unos dijeron: es la menstruación.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid, acerca de la palabra de Dios: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}, dijo: menstruaciones.
Me narró al-Muṯannā, dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ:
{tres qurūʾ}, es decir, tres menstruaciones.
Dice: cumple la ʿidda de tres menstruaciones.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Ḥaǧǧāǧ,
dijo:
nos narró Hammām b. Yaḥyā,
dijo:
oí a Qatāda acerca de Su palabra: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}, diciendo: estableció la ʿidda de las divorciadas en tres menstruaciones; luego se exceptuó de ello a la divorciada a la que su marido divorció antes de consumar con ella, y a las que han cesado de menstruar, y a las que aún no han menstruado, y a la embarazada.
Nos narró ʿAlī b. ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró al-Muḥāribī, de Ǧuwaybir, de al-Ḍaḥḥāk,
dijo:
los qurūʾ: la menstruación.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de ʿAṭāʾ al-Ḫurāsānī,
de Ibn ʿAbbās:
{y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}, dijo: tres menstruaciones.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró Ibn Ǧurayǧ,
dijo:
dijo ʿAmr b. Dīnār: los aqraʾ son las menstruaciones, según los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de un hombre que oyó a ʿIkrima decir:
los aqraʾ: la menstruación, y no la pureza.
Dijo —exaltado sea—: {divorciadlas para su ʿidda} y no dijo: «para sus qurūʾ».
Nos narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib,
dijo:
nos informó Yazīd,
dijo:
nos informó Ǧuwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su palabra: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}, dijo: tres menstruaciones.
Nos narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}. En cuanto a «tres qurūʾ», son tres menstruaciones.
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada,
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Abī Maʿšar, de Ibrāhīm al-Naḫaʿī: que se elevó un caso a ʿUmar,
y dijo a ʿAbd Allāh b. Masʿūd:
«Has de pronunciarte sobre ello».
Él dijo: «Tú eres más digno de pronunciarte».
Dijo: «Has de pronunciarte».
Dijo: «Digo: su marido tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado de la tercera menstruación».
Dijo: «Ese es mi parecer; has coincidido con lo que había en mi interior». Y ʿUmar sentenció conforme a ello.
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Abī Maʿšar, de al-Naḫaʿī, de Qatāda: que ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb dijo a Ibn Masʿūd, y mencionó algo semejante.
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Abī Maʿšar, de al-Naḫaʿī:
que ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb e Ibn Masʿūd dijeron:
«Su marido tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado»,
o dijeron:
«hasta que le sea lícita la oración».
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada,
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ,
dijo:
nos narró Saʿīd b. Abī ʿArūba,
dijo:
nos narró Maṭar: que al-Ḥasan les contó que un hombre divorció de su esposa y encargó el asunto a un hombre de su familia —o a alguien de su familia—; pero aquel a quien lo encargó se descuidó hasta que su esposa entró en la tercera menstruación y acercó su agua para lavarse. Entonces el encargado fue al marido y le avisó; el marido acudió cuando ella quería lavarse.
Dijo: «Oh, fulana».
Ella dijo: «¿Qué quieres?»
Dijo: «Te he retomado».
Ella dijo: «Por Dios, no tienes derecho a eso».
Él dijo: «Sí, por Dios».
Entonces acudieron a Abū Mūsā al-Ašʿarī. Él le tomó juramento por Dios —no hay divinidad sino Él—: «¿Acaso ya te habías lavado cuando te llamó?»
Ella dijo: «No, por Dios, no lo había hecho; solo había acercado mi agua para lavarme».
Y la devolvió a su marido, y dijo: «Tú tienes más derecho mientras no se haya lavado de la tercera menstruación».
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Maṭar, de al-Ḥasan, de Abū Mūsā al-Ašʿarī, con algo semejante.
Nos narró ʿImrān b. Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wāriṯ,
dijo:
nos narró Yūnus, de al-Ḥasan,
dijo:
dijo ʿUmar: «Él tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado de la tercera menstruación».
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Abū al-Walīd,
dijo:
nos narró Abū Hilāl, de Qatāda,
de Yūnus b. Ǧubayr:
que ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb divorció de su esposa, y ella quiso lavarse de la tercera menstruación; entonces ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb dijo: «¡Mi esposa, por el Señor de la Kaʿba!» y la retomó.
Dijo Ibn Baššār: mencioné este ḥadiz a ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, y dijo: «He oído este ḥadiz de Abū Hilāl, de Qatāda; y Abū Hilāl no soporta esto».
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm,
de ʿAlqama, dijo:
estábamos con ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb, cuando llegó una mujer y dijo: «Mi marido me divorció una o dos veces; luego vino cuando yo ya había puesto mi agua, cerrado mi puerta y me había quitado la ropa».
Entonces ʿUmar dijo a ʿAbd Allāh: «¿Qué opinas?»
Dijo: «La considero su esposa mientras no le sea lícita la oración».
Dijo ʿUmar: «Yo también lo considero así».
Nos narró Ibn al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Muḥammad b. Ǧaʿfar,
dijo:
nos narró Šuʿba, de al-Ḥakam, de Ibrāhīm, de al-Aswad: que dijo acerca de un hombre que divorció de su esposa y luego la dejó hasta que entró en la tercera menstruación; ella quiso lavarse y puso su agua para lavarse, y él la retomó: ʿUmar y ʿAbd Allāh b. Masʿūd lo validaron.
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Šuʿba, de al-Ḥakam, de Ibrāhīm, de al-Aswad, con algo semejante, salvo que dijo: «y puso el agua para el lavado; él la retomó; preguntó a ʿAbd Allāh y a ʿUmar, y dijeron: “Él tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado”».
3714 Me narró Abū al-Sāʾib,
dijo:
nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmaš, de Ibrāhīm,
dijeron:
ʿUmar y ʿAbd Allāh solían decir: «Si un hombre divorcia de su esposa con un divorcio en el que posee la revocación, entonces él tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado de su tercera menstruación».
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Hušaym,
dijo:
nos informó al-Muġīra,
de Ibrāhīm: que ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb solía decir:
«Si un hombre divorcia de su esposa con un divorcio o dos, entonces él tiene más derecho a retomarla, y entre ambos hay herencia mientras no se haya lavado de la tercera menstruación».
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya, de Ayyūb,
de al-Ḥasan:
que un hombre divorció de su esposa con un divorcio o dos, luego encargó el asunto a algunos de los suyos; el hombre se descuidó hasta que ella entró en su lugar de lavado y acercó su agua; entonces fue a él y le avisó. El marido vino y dijo: «Te he retomado». Ella dijo: «No, por Dios». Él dijo: «Sí, por Dios». Ella dijo: «No, por Dios». Él dijo: «Sí, por Dios». Dijo: «Entonces se juramentaron mutuamente, y acudieron a al-Ašʿarī; él le pidió juramento por Dios de que ya se había lavado y que la oración le era lícita. Ella rehusó jurar, y él la devolvió a él».
Nos narró Muǧāhid b. Mūsā,
dijo:
nos narró Yazīd b. Hārūn,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Abī Maʿšar, de al-Naḫaʿī: que ʿUmar consultó a Ibn Masʿūd sobre quien divorció de su esposa con un divorcio o dos, y ella menstruó la tercera menstruación.
Ibn Masʿūd dijo: «Lo considero con más derecho sobre ella mientras no se haya lavado».
Entonces ʿUmar dijo: «Has coincidido con lo que había en mi interior», y la devolvió a su marido.
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada,
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ,
dijo:
nos narró al-Nuʿmān b. Rāšid, de al-Zuhrī,
de Saʿīd b. al-Musayyib:
que ʿAlī solía decir: «Él tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado de la tercera menstruación».
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sufyān, de ʿAmr b. Dīnār,
dijo:
oí a Saʿīd b. Ǧubayr decir: «Cuando cesa la sangre, no hay revocación».
Nos narró Abū al-Sāʾib,
dijo:
nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmaš, de Ibrāhīm,
dijo:
si un hombre divorcia de su esposa estando ella pura, cumple la ʿidda de tres menstruaciones, sin contar la menstruación de la que se purificó.
Me narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Maṭar, de ʿAmr b. Šuʿayb: que ʿUmar preguntó a Abū Mūsā sobre ello, pues le había llegado su sentencia al respecto.
Abū Mūsā dijo: «Sentencié que su marido tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado».
Entonces ʿUmar dijo: «Si hubieras sentenciado otra cosa, te habría hecho doler la cabeza».
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī,
de Saʿīd b. al-Musayyib:
que ʿAlī b. Abī Ṭālib dijo acerca del hombre que se casa con una mujer y luego la divorcia con un divorcio o dos:
«Su marido tiene revocación sobre ella hasta que se lave de la tercera menstruación y le sea lícita la oración».
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Zayd b. Rafīʿ, de Abī ʿUbayda b. ʿAbd Allāh,
dijo:
ʿUṯmān envió a preguntar a Ubayy sobre ello.
Ubayy dijo: «¿Y cómo se emite fatwā de un hipócrita?»
ʿUṯmān dijo: «Te pongo bajo la protección de Dios de que seas hipócrita; y buscamos refugio en Dios de llamarte hipócrita; y te ponemos bajo la protección de Dios de que algo como esto haya ocurrido en el Islam y luego mueras sin haberlo aclarado».
Dijo: «Yo opino que él tiene derecho sobre ella hasta que se lave de la tercera menstruación y le sea lícita la oración».
Dijo: «No sé sino que ʿUṯmān adoptó eso».
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Abī Qilāba,
dijo:
y nos informó Maʿmar,
de Qatāda; ambos dijeron:
un hombre retomó a su esposa cuando ella se había quitado la ropa queriendo lavarse; él dijo: «Te he retomado».
Ella dijo: «No», y se lavó.
Luego litigó con ella ante al-Ašʿarī, y él la devolvió a él.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Zayd b. Rafīʿ, de Maʿbad al-Ǧuhanī,
dijo:
cuando la divorciada lava su vulva de la tercera menstruación, queda separada de él y queda lícita para los esposos.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda, de Ḥammād,
de Ibrāhīm:
que ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él— dijo: «Le es lícito a su marido revocarla hasta que se lave de la tercera menstruación, y le es lícito a ella el ayuno».
Nos narró Muḥammad b. Baššār y Muḥammad b. al-Muṯannā,
dijeron:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Saʿīd b. al-Musayyib,
dijo:
ʿAlī b. Abī Ṭālib —Dios esté complacido con él— dijo: «Él tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado de la tercera menstruación».
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā, de Saʿīd, de Durust, de al-Zuhrī, de Saʿīd b. al-Musayyib, de ʿAlī, algo semejante.
Otros dijeron:
Más bien, el qurʾ con el que Dios —exaltado sea Su recuerdo— ordenó a las divorciadas que cumplieran la ʿidda es la pureza.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró ʿAbd al-Ḥamīd b. Bayān,
dijo:
nos informó Sufyān, de al-Zuhrī, de ʿAmra, de ʿĀʾiša,
dijo:
los aqraʾ: las purezas.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me narró ʿAbd Allāh b. ʿUmar, de ʿAbd al-Raḥmān b. al-Qāsim, de su padre,
de ʿĀʾiša, esposa del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que ella solía decir:
los aqraʾ: las purezas.
Nos narró al-Ḥasan,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de ʿAmra y ʿUrwa,
de ʿĀʾiša, dijo:
cuando la divorciada entra en la tercera menstruación, ya se ha separado de su marido y queda lícita para los esposos.
Dijo al-Zuhrī:
ʿAmra dijo: ʿĀʾiša solía decir: el qurʾ es la pureza, y no la menstruación.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī, de Abī Bakr b. ʿAbd al-Raḥmān b. al-Ḥāriṯ b. Hišām, como la palabra de Zayd y ʿĀʾiša.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar, como la palabra de Zayd.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī,
de Saʿīd b. al-Musayyib y Sulaymān b. Yasār: que Zayd b. Ṯābit dijo:
cuando la divorciada entra en la tercera menstruación, ya se ha separado de su marido y queda lícita para los esposos.
Dijo Maʿmar:
y al-Zuhrī emitía fatwā conforme a la palabra de Zayd.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
oí a Yaḥyā b. Saʿīd decir: me llegó que ʿĀʾiša dijo: «Los aqraʾ no son sino las purezas».
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada,
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Qatāda, de Saʿīd b. al-Musayyib, de Zayd b. Ṯābit,
dijo:
cuando entra en la tercera menstruación, él no tiene revocación sobre ella.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī y ʿAbd al-Aʿlā, de Saʿīd, de Qatāda, de Ibn al-Musayyib, acerca de un hombre que divorció de su esposa una o dos veces,
dijo:
Zayd b. Ṯābit dijo: cuando entra en la tercera menstruación, él no tiene revocación sobre ella.
E Ibn Abī ʿAdī añadió, dijo:
ʿAlī b. Abī Ṭālib dijo: «Él tiene más derecho sobre ella mientras no se haya lavado».
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Ibn Abī ʿAdī, de Saʿīd, de Qatāda, de Ibn al-Musayyib, de Zayd y ʿAlī, con algo semejante.
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Raḥmān,
dijo:
nos narró Sufyān, de Abī al-Zinād, de Sulaymān b. Yasār, de Zayd b. Ṯābit,
dijo:
cuando entra en la tercera menstruación, no hay herencia para ella.
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya; y nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb;
ambos dijeron:
nos narró Ayyūb, de Nāfiʿ,
de Sulaymān b. Yasār:
que al-Aḥwaṣ, un hombre de los notables de la gente de al-Šām, divorció de su esposa con un divorcio o dos; luego murió mientras ella estaba en la tercera menstruación. El caso se elevó a Muʿāwiya, y no se halló en él conocimiento al respecto; preguntó sobre ello a Fuḍāla b. ʿUbayd y a quienes allí había de los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y no se halló en ellos conocimiento al respecto. Entonces Muʿāwiya envió a un jinete a Zayd b. Ṯābit, y él dijo: «Ella no lo hereda; y si ella muriera, él no la heredaría». E Ibn ʿUmar sostenía eso.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Ayyūb, de Sulaymān b. Yasār: que un hombre llamado al-Aḥwaṣ, de la gente de al-Šām, divorció de su esposa con un divorcio; murió cuando ella ya había entrado en la tercera menstruación. El caso se elevó a Muʿāwiya, y no supo qué decir; escribió sobre ello a Zayd b. Ṯābit, y Zayd le escribió:
«Cuando la divorciada entra en la tercera menstruación, no hay herencia entre ambos».
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Ayyūb, de Nāfiʿ, de Sulaymān b. Yasār, que un hombre llamado al-Aḥwaṣ..., y mencionó algo semejante acerca de Muʿāwiya y Zayd.
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd, de Ayyūb, de Nāfiʿ,
dijo:
Ibn ʿUmar dijo: cuando entra en la tercera menstruación, él no tiene revocación sobre ella.
Nos narró Ibn al-Muṯannā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
nos narró ʿUbayd Allāh, de Nāfiʿ,
de Ibn ʿUmar: que dijo acerca de la divorciada:
cuando entra en la tercera menstruación, ya se ha separado.
Nos narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me narró ʿUmar b. Muḥammad: que Nāfiʿ le informó,
de ʿAbd Allāh b. ʿUmar y Zayd b. Ṯābit: que ambos solían decir:
cuando la mujer entra en la sangre de la tercera menstruación, ella no lo hereda ni él la hereda; ya se ha desligado de él y él se ha desligado de ella.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd,
dijo:
me llegó,
de Zayd b. Ṯābit, que dijo:
cuando la mujer es divorciada y entra en la tercera menstruación, no hay entre ambos herencia ni revocación.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
oí a Yaḥyā b. Saʿīd
decir:
oí a Sālim b. ʿAbd Allāh decir algo como la palabra de Zayd b. Ṯābit.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
y oí a Yaḥyā decir: me llegó de Abān b. ʿUṯmān que él solía decir eso.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wahhāb,
dijo:
nos narró ʿUbayd Allāh, de Zayd b. Ṯābit, algo semejante.
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Wahb b. Ǧarīr,
dijo:
nos narró Šuʿba, de ʿAbd Rabbihi b. Saʿīd,
de Nāfiʿ:
que Muʿāwiya envió a Zayd b. Ṯābit, y Zayd le escribió:
«Cuando entra en la tercera menstruación, ya se ha separado». E Ibn ʿUmar lo decía.
Nos narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Hušaym,
dijo:
nos informó Yaḥyā b. Saʿīd,
de Sulaymān y Zayd b. Ṯābit: que ambos dijeron:
cuando menstrúa la tercera menstruación, no hay revocación ni herencia.
Nos narró Muǧāhid b. Mūsā,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos informó Hišām b. Ḥassān, de Qays b. Saʿd, de Bukayr b. ʿAbd Allāh b. al-Ašǧ, de Zayd b. Ṯābit,
dijo:
cuando un hombre divorcia de su esposa y ella ve la sangre en la tercera menstruación, su ʿidda ha concluido.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de Muġīra, de Mūsā b. Šaddād, de ʿUmar b. Ṯābit al-Anṣārī,
dijo:
Zayd b. Ṯābit solía decir: cuando la divorciada menstrúa la tercera vez antes de que su marido la retome, él no posee su revocación.
Nos narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā, de Saʿīd, de Durust, de al-Zuhrī, de Saʿīd b. al-Musayyib:
que ʿĀʾiša y Zayd b. Ṯābit dijeron:
cuando entra en la tercera menstruación, él no tiene revocación sobre ella.
Dijo Abū Ǧaʿfar:
El qurʾ en el habla de los árabes —cuyo plural es qurūʾ—, y los árabes también lo pluralizan como aqraʾ. Se dice en la forma «afʿala» de ello: «aqraʾat al-marʾa» cuando pasa a ser mujer de menstruación y pureza; entonces ella «tuqriʾu» (iqrāʾ).
El origen del qurʾ en el habla de los árabes es: el tiempo de la llegada de algo cuya llegada es habitual en un tiempo conocido, y el tiempo de la retirada de algo cuya retirada es habitual en un tiempo conocido.
Por eso los árabes dicen: «aqraʾat ḥāǧatu fulān ʿindī», con el sentido de que se ha acercado su cumplimiento y ha llegado el tiempo de cumplirla. Y se dice: «aqraʾa al-naǧm» cuando llega el tiempo de su ocaso; y «aqraʾa» cuando llega el tiempo de su salida, como dijo el poeta:
«Cuando las Pléyades, ya en su qurʾ, *** el cielo sintió de ellas el ocaso».
Y se dijo: «aqraʾat al-rīḥ» cuando sopla en su tiempo, como dijo el hudalí:
«Detesté al-ʿAqr, el al-ʿAqr de los Banū Šalīl, *** cuando soplan los vientos en su qurʾ».
Es decir: soplaron en su tiempo y en el momento de su soplo. Por ello, algunos árabes llamaron qurʾ al tiempo de la llegada de la menstruación, puesto que es una sangre que acostumbra a aparecer del sexo de la mujer en un tiempo y a ocultarse en otro; así se llamó qurʾ al tiempo de su llegada, como llamaron qurʾ al tiempo de la llegada del viento en su tiempo.
Por eso el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo a Fāṭima bint Abī Ḥubayš: «Deja la oración los días de tus aqraʾ», es decir: deja la oración los días de la llegada de tu menstruación.
Otros árabes llamaron qurʾ al tiempo de la llegada de la pureza, pues es el tiempo de la retirada de la sangre de la menstruación y la llegada de la pureza, cuya llegada es habitual en un tiempo conocido. Al respecto dijo al-Aʿšā Maymūn b. Qays:
«Y cada año tú te impones una expedición, apretando hacia su extremo la firme resolución de tus determinaciones,
que hereda riqueza y eleva el recuerdo, *** por lo que en ella se pierde de los qurūʾ de tus mujeres».
E hizo del qurʾ: el tiempo de la pureza.
Por lo que hemos descrito del significado de qurʾ, se volvió problemático para los exégetas interpretar la palabra de Dios: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}. Unos vieron que lo que se ordenó a la divorciada, mujer de aqraʾ, es que esos aqraʾ fueran los aqraʾ de la menstruación —esto es, el tiempo de su llegada conforme a su hábito—, y le impusieron aguardarse a sí misma tres menstruaciones, absteniéndose de la petición de mano de los esposos. Otros vieron que lo ordenado es que sean los aqraʾ de la pureza —esto es, el tiempo de su llegada conforme a su hábito—, y le impusieron aguardarse tres purezas.
Y puesto que el significado de qurʾ es lo que hemos descrito, y Dios —exaltado sea Su recuerdo— ordenó a quien quiere divorciar a su esposa que no la divorcie sino estando ella pura y sin haber tenido coito, y le prohibió divorciarla estando menstruando, resulta necesario que la divorciada con la que se consumó, si es mujer de aqraʾ, se aguarde a sí misma, tras el divorcio de su marido, durante tiempos delimitados: que observe tres qurūʾ, de modo que entre las dos purezas de cada qurʾ haya un qurʾ, distinto de lo que ella cuenta para sí como qurūʾ que debe aguardar. Cuando estos concluyen, queda lícita para los esposos y su ʿidda ha terminado. Pues si hace eso, habrá entrado en el cómputo de las divorciadas que se aguardaron a sí mismas tres qurūʾ, entre las dos purezas de cada qurʾ un qurʾ distinto; y al hacerlo habrá cumplido lo que su Señor —exaltado sea Su recuerdo— le impuso según el sentido aparente de Su revelación.
Así queda claro, dado que el asunto es como hemos descrito, que el tercer qurʾ de sus aqraʾ —según lo que hemos explicado— es la tercera pureza, y que con su conclusión y la llegada del qurʾ de la menstruación que le sigue se consuma la conclusión de su ʿidda.
Si alguien, por torpeza, piensa —puesto que llamamos qurʾ tanto al tiempo de la llegada de la pureza como al tiempo de la llegada de la menstruación— que se nos impone considerar concluida la ʿidda de la mujer con la conclusión de la segunda pureza, ya que la pureza en la que la divorció, la menstruación que le sigue y la pureza que viene después son todos aqraʾ, ha pensado con ignorancia. Pues el criterio, para nosotros, respecto de todo lo que Dios ha hecho descender en Su Libro, es atenerse a lo que admite el sentido aparente de la revelación, mientras Dios —exaltado sea Su recuerdo— no aclare a Sus siervos que Su intención es la especificación, ya sea mediante una revelación en Su Libro o por la lengua del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—. Si se especifica una parte, lo especificado no entra en el conjunto al que se impuso el juicio, y lo restante permanece en su generalidad, como ya hemos expuesto en nuestro libro «Kitāb Laṭīf al-qawl min al-bayān ʿan uṣūl al-aḥkām» y en otros de nuestros libros.
Los aqraʾ que son aqraʾ de menstruación entre las dos purezas de los aqraʾ de pureza no se cuentan entre los aqraʾ de la que se aguarda a sí misma tras el divorcio, por el consenso de todos los musulmanes en que los aqraʾ que Dios le impuso aguardar son tres qurūʾ, entre cada qurʾ de ellos tiempos de significado distinto de los aqraʾ que ella debe aguardar; y dado que, para nosotros, merecen el nombre de aqraʾ, por el consenso de todos no le es lícito aguardarse sino como hemos descrito antes.
En esta aleya hay una prueba clara del error de quien dijo: que la esposa del que hace īlāʾ (juramento de abstinencia) queda lícita para los esposos al concluir los cuatro meses si ha menstruado tres veces dentro de los cuatro meses. Pues Dios —exaltado sea Su recuerdo— solo le impuso la ʿidda después de que el que hizo īlāʾ resolviera divorciarla y ejecutara el divorcio sobre ella, por Su palabra: {y si resuelven el divorcio, ciertamente Dios es Oyente, Conocedor} y {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ}. Así, el Altísimo impuso a la mujer, cuando pasa a ser divorciada, aguardarse tres qurūʾ; y es sabido que no era divorciada el día en que su marido hizo īlāʾ de ella, por el consenso de todos en que el īlāʾ no es un divorcio que imponga a la mujer la ʿidda.
Siendo así, la ʿidda solo le es obligatoria tras el divorcio, y el divorcio solo le alcanza como ya hemos aclarado antes.
En cuanto al sentido de Su palabra {y las divorciadas}, es: las dejadas en libertad, no retenidas por esposos ni comprometidas.
Y la expresión «fulana es muṭallaqa (divorciada)» no es sino la forma «mufaʿʿala» de la expresión: «el hombre divorció a su esposa, y ella es muṭallaqa». En cuanto a su dicho «ella es ṭāliq», proviene de su dicho: «su marido la divorció, y ella quedó divorciada; ella se divorcia (taṭluq) con un divorcio (ṭalāq), y ella es ṭāliq».
Se ha transmitido de algunos clanes árabes que dicen: «ṭalaqat la mujer»; y solo se le dice eso cuando su marido la deja libre, como se dice de la oveja hembra descuidada, sin pastor ni guardián, cuando sale sola de su gente a pastar, dejada a su suerte: «es ṭāliq». Así se comparó a la mujer dejada libre con ella, y se la llamó con lo que se llamó a la oveja que hemos descrito.
En cuanto a su dicho «ṭuliqat la mujer», su sentido es distinto: solo se dice en este caso cuando da a luz; esto proviene de al-ṭalq (dolor de parto), mientras que lo primero proviene de al-ṭalāq (divorcio).
Ya hemos explicado que el «tarrabuṣ» no es sino la detención respecto del matrimonio y la contención del alma frente a él, en otro lugar.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, si creen en Dios y en el Último Día}.
Los exégetas discreparon acerca de su interpretación.
Unos dijeron:
Su interpretación es: no les es lícito —es decir, a las divorciadas— ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, de la menstruación, cuando son divorciadas. Se les prohibió ocultarlo a sus maridos que las divorciaron, en el divorcio en el que ellos tienen derecho de revocación, buscando con ello anular sus derechos de revocación sobre ellas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró al-Layṯ, de Yūnus, de Ibn Šihāb,
dijo:
Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ} hasta Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado, y Dios es Poderoso, Sabio}. Dijo: nos ha llegado que «lo que ha creado en sus vientres» es el embarazo, y nos ha llegado que es la menstruación; no les es lícito ocultar eso para que concluya la ʿidda y él no posea la revocación si la tenía.
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de Sufyān, de Manṣūr,
de Ibrāhīm:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: la menstruación.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sufyān, de Manṣūr,
de Ibrāhīm:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: la mayor parte de ello es la menstruación.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs,
dijo:
oí a Muṭarrif, de al-Ḥakam,
dijo:
Ibrāhīm dijo acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}: la menstruación.
Me narró Yaʿqūb,
dijo:
nos narró Ibn ʿUlayya,
dijo:
nos narró Ḫālid al-Ḥaḏḏāʾ,
de ʿIkrima acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: la menstruación.
Luego Ḫālid dijo: la sangre.
Otros dijeron:
es la menstruación, pero lo que Dios —exaltado sea Su recuerdo— les prohibió ocultar, de lo que Él creó en su vientre, es que diga a su marido divorciador —cuando él quiso revocarla antes de la tercera menstruación—: «ya he menstruado la tercera», mintiendo, para anular su derecho con su dicho falso.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de ʿUbayda b. Muʿattib,
de Ibrāhīm acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: la menstruación. La mujer cumple la ʿidda de dos qurʾ, luego su marido quiere revocarla, y ella dice: «ya he menstruado la tercera».
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de Manṣūr,
de Ibrāhīm:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: lo que más se quiso decir con ello es la menstruación.
Otros dijeron:
Más bien, el sentido de lo que se les prohibió ocultar al marido divorciador es tanto el embarazo como la menstruación.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada,
dijo:
nos narró Yazīd b. Zurayʿ,
dijo:
nos narró al-Ašʿaṯ, de Nāfiʿ,
de Ibn ʿUmar:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}: de la menstruación y del embarazo. No le es lícito, si está menstruando, ocultar su menstruación; ni le es lícito, si está embarazada, ocultar su embarazo.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs,
dijo:
oí a Muṭarrif, de al-Ḥakam,
de Muǧāhid acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: el embarazo y la menstruación.
Dijo Ibn Kurayb: Ibn Idrīs dijo: este fue el primer ḥadiz que oí de Muṭarrif.
Me narró Abū al-Sāʾib,
dijo:
nos narró Ibn Idrīs, de Muṭarrif, de al-Ḥakam, de Muǧāhid, algo semejante, salvo que dijo: el embarazo.
Nos narró Ismāʿīl b. Mūsā al-Fazārī,
dijo:
nos narró Abū Isḥāq al-Fazārī, de Layṯ,
de Muǧāhid acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: de la menstruación y del hijo.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
me informó Muslim b. Ḫālid al-Zanǧī, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: de la menstruación y del hijo.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid acerca de la palabra de Dios —exaltado sea Su recuerdo—: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: no le es lícito a la divorciada decir «estoy menstruando» cuando no está menstruando; ni decir «estoy embarazada» cuando no está embarazada; ni decir «no estoy embarazada» cuando sí está embarazada.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Suwayd b. Naṣr,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de al-Ḥaǧǧāǧ, de Muǧāhid,
dijo:
la menstruación y el embarazo.
Dijo:
La explicación es que no diga «estoy menstruando» cuando no está menstruando, ni «no estoy menstruando» cuando sí está menstruando; ni «estoy embarazada» cuando no está embarazada, ni «no estoy embarazada» cuando sí está embarazada.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Suwayd,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de al-Ḥaǧǧāǧ, de al-Qāsim b. Nāfiʿ, de Muǧāhid, una explicación semejante de esta aleya.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de Layṯ, de Muǧāhid, algo semejante, y añadió:
dijo: y todo eso ocurre por el odio de la mujer hacia su marido o por su amor.
Se me narró de ʿAmmār,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dice: no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, de la menstruación y del embarazo. No le es lícito decir: «ya he menstruado» cuando no ha menstruado; ni decir: «no he menstruado» cuando sí ha menstruado; ni decir: «estoy embarazada» cuando no lo está; ni decir: «no estoy embarazada» cuando sí lo está.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, la aleya:
dijo:
no oculten la menstruación ni el hijo; y no le es lícito ocultarlo, pues él no sabe cuándo le será lícita, para que no la retome con ánimo de perjudicar.
Me narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos informó Ǧuwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, es decir, el hijo.
Dijo:
la menstruación y el hijo: eso es lo que se confió a las mujeres.
Otros dijeron:
Más bien, con ello se quiso decir el embarazo. Luego quienes dijeron eso discreparon sobre la causa por la cual se les prohibió ocultarlo al hombre.
Unos dijeron:
se les prohibió para que no anulen el derecho del marido a la revocación si quiso revocarla antes de que ella diera a luz y antes de que concluyera su embarazo.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Suwayd b. Naṣr,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak, de Qubāṯ b. Razīn,
de ʿAlī b. Rabāḥ: que le contó que ʿUmar b. al-Ḫaṭṭāb dijo a un hombre:
«Recita esta aleya», y él la recitó.
Entonces dijo:
«Ciertamente fulana es de las que ocultan lo que Dios ha creado en sus vientres». Ella había sido divorciada estando embarazada, y lo ocultó hasta que dio a luz.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās, dijo:
si un hombre divorcia de su esposa con un divorcio o dos y ella está embarazada, él tiene más derecho a revocarla mientras no dé a luz.
Y eso es Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, si creen en Dios y en el Último Día}.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Suwayd,
dijo:
nos informó Ibn al-Mubārak,
de Yaḥyā b. Bišr: que oyó a ʿIkrima decir:
el divorcio es dos veces, entre ambas hay revocación; si luego decide divorciarla tras esas dos, es la tercera; y si la divorcia tres veces, le queda prohibida hasta que se case con otro marido.
Las que se mencionan en el Corán en {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, si creen en Dios y en el Último Día, y sus maridos tienen más derecho a retomarlas} es la que fue divorciada una o dos veces, y luego ocultó su embarazo para escapar de su marido. En cambio, si se consuman los tres divorcios, él no tiene revocación sobre ella hasta que se case con otro marido.
Otros dijeron:
La causa por la cual se les prohibió ocultarlo es que, en la ǧāhiliyya, lo ocultaban a sus maridos por temor a que ellos las retomaran hasta que se casaran con otro; entonces se atribuía la filiación del embarazo —que era del marido divorciador— a aquel con quien se casaba. Dios se lo prohibió.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ,
dijo:
nos narró Suwayd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda acerca de Su palabra: {y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: cuando la mujer era divorciada, ocultaba lo que había en su vientre y su embarazo para llevar el hijo a otro que no fuera su padre; Dios reprobó eso para ellas.
Me narró Muḥammad b. Yaḥyā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Aʿlā,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: Dios supo que entre ellas hay quienes ocultan y ocultan al hijo. En la ǧāhiliyya, el hombre divorciaba de su esposa estando embarazada; ella ocultaba al hijo y se lo llevaba a otro, y lo ocultaba por miedo a la revocación. Dios lo prohibió y lo adelantó aquí.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de Qatāda:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, dijo: la mujer ocultaba su embarazo hasta atribuírselo a otro hombre.
Otros dijeron:
Más bien, la causa por la cual se les prohibió ocultarlo es que el hombre, cuando quería divorciar a su esposa, le preguntaba si estaba embarazada para no divorciarla, por el perjuicio que le alcanzaría a él y a su hijo al separarse de ella si se separaba. Se les ordenó decir la verdad y se les prohibió mentir.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}. El hombre quiere divorciar a su esposa y le pregunta: «¿Estás embarazada?»; ella lo oculta queriendo separarse de él, y él la divorcia mientras ella lo ha ocultado hasta que da a luz. Si se sabe eso, ella es devuelta a él como castigo por lo que ocultó, y su marido tiene más derecho a revocarla, humillada.
La más adecuada de estas opiniones para interpretar la aleya es la de quien dijo:
lo que se prohibió a la mujer divorciada ocultar a su marido —que la divorció una o dos veces— de lo que Dios creó en su vientre es la menstruación y el embarazo. Pues no hay discrepancia entre todos en que la ʿidda concluye con el parto del hijo que Dios creó en su vientre, como concluye con la sangre cuando la ve tras la tercera pureza según quien dijo: el qurʾ es la pureza; y según quien dijo: es la menstruación, cuando cesa la sangre de la tercera menstruación y ella se purifica con el lavado.
Siendo así, y dado que Dios —exaltado sea Su recuerdo— solo les prohibió ocultar al divorciador que hemos descrito aquello cuyo ocultamiento anula su derecho —que Dios le concedió tras el divorcio— sobre ellas hasta la conclusión de su número, y ese derecho se anula por el parto si están embarazadas y por la conclusión de los tres aqraʾ si no están embarazadas, se sabe que se les prohibió ocultar a sus maridos divorciadores cada uno de los dos —esto es, la menstruación y el embarazo— del mismo modo que se les prohibió el otro; y que no hay sentido en la especificación de quien especificó, afirmando que lo querido por la aleya es uno de los dos y no el otro, cuando ambos entran en «lo que Dios ha creado en sus vientres», y en cada uno de los dos existe el sentido de anular el derecho del marido al llegar a su término, como en el otro.
A quien lo especifica y lo hace para uno de los dos sentidos y no para el otro se le pide la prueba de la validez de su pretensión, de un fundamento o argumento al que deba rendirse; luego se le revierte el argumento, pues no dirá sobre uno de los dos nada sin que se le obligue a decir lo mismo sobre el otro.
En cuanto a lo que dijo al-Suddī —que se quiso decir con ello la prohibición de que las mujeres oculten a sus maridos el embarazo cuando ellos quieren divorciarlas—, es una opinión contraria a lo que indica el sentido aparente de la revelación. Pues Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ, y no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres}, con el sentido de: no les es lícito ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres de esos tres qurūʾ, si creen en Dios y en el Último Día.
Esto porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— mencionó la prohibición de ello después de describirlas como las describió por la separación de sus maridos mediante el divorcio, e informarles de lo que les incumbe de aguardarse, dándoles a conocer con ello lo que se les prohíbe y lo que se les permite, y lo que les incumbe de la ʿidda y lo que deben en ella. Entre lo que les dio a conocer está que es obligatorio para ellas no ocultar a sus maridos la menstruación y el embarazo, por cuyo parto y por cuya conclusión se llega a un término delimitado en el que cesan los derechos de sus maridos, por perjuicio de ellas hacia ellos. Así, Su prohibición de lo que les prohibió es más apropiado que sea de la índole de lo que precede y sigue, que de la índole de algo que no fue mencionado antes.
Si alguien dijera:
¿Cuál es el sentido de Su palabra: {si creen en Dios y en el Último Día}? ¿Acaso les sería lícito ocultar eso a sus maridos si no creyeran en Dios ni en el Último Día, de modo que la prohibición se restringió a las creyentes?
Se responde:
Su sentido no es como has ido a ello. Su sentido es: que el ocultamiento por parte de la mujer divorciada a su marido divorciador de lo que Dios —exaltado sea— creó en su vientre, de menstruación e hijo, durante los días de su ʿidda por su divorcio, con ánimo de perjudicarlo, no es propio de quien cree en Dios y en el Último Día ni de su carácter; más bien es propio de quien no cree en Dios ni en el Último Día, y del carácter de las mujeres incrédulas. Así pues, no os adornéis, oh creyentes, con su carácter: eso no os es lícito, si creéis en Dios y en el Último Día y sois musulmanas.
No significa que las creyentes sean las únicas a quienes se les prohíbe eso, excluyendo a las incrédulas; antes bien, es obligatorio para toda mujer a quien incumban las obligaciones de Dios, de entre las que tienen aqraʾ, si es divorciada tras consumación, que no oculte a su marido lo que Dios creó en su vientre, de menstruación y embarazo.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello, si desean rectificación}.
Los buʿūla es plural de baʿl, y es el esposo de la mujer. De ello es el dicho de Ǧarīr:
«Preparad, junto con las joyas, el vestido, pues *** Ǧarīr es para vosotros un baʿl y vosotros sois sus esposas».
También se pluraliza baʿl como buʿūl, como se pluraliza faḥl como fuḥūl y fuḥūla, y ḏakar como ḏukūr y ḏukūra. Asimismo, lo que está en el patrón «fuʿūl» como plural, los árabes a menudo le añaden la hāʾ; en cambio, lo que está en el patrón «fiʿāl», es raro en su habla que se le añada la hāʾ. Se ha transmitido de ellos al-ʿiẓām y al-ʿiẓāma; de ello es el dicho del raǧiz:
«Luego enterraste el estiércol y los huesos».
Y se ha dicho: al-ḥiǧāra y al-ḥiǧār; al-mahāra y al-mahār; al-ḏakāra y al-ḏakār, para los machos.
En cuanto a la interpretación del discurso, es:
Los esposos de las divorciadas a quienes hemos impuesto aguardarse a sí mismas tres qurūʾ, y a quienes hemos prohibido ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, tienen más derecho y prioridad para devolverlas a sí mismos durante el tiempo de su espera hasta los tres aqraʾ y durante los días del embarazo, y para revocarlas a su vínculo, de modo que ellas no puedan impedírselo, como:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās acerca de Su palabra: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello, si desean rectificación}, dijo: si el hombre divorcia de su esposa con un divorcio o dos, y ella está embarazada, él tiene más derecho a revocarla mientras no dé a luz.
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de Sufyān, de Manṣūr,
de Ibrāhīm:
{y sus maridos tienen más derecho a retomarlas}, dijo: durante la ʿidda.
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, de Yazīd al-Naḥwī, de ʿIkrima y al-Ḥasan al-Baṣrī,
dijeron:
Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: {y las divorciadas han de aguardarse a sí mismas durante tres qurūʾ... y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello, si desean rectificación}. Y eso es porque el hombre, cuando divorciaba de su esposa, tenía más derecho a revocarla incluso si la divorciaba tres veces; luego eso fue abrogado cuando dijo: {el divorcio es dos veces...} la aleya.
Nos narró Mūsā b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid acerca de Su palabra: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}: en su ʿidda.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Sufyān, de Layṯ, de Muǧāhid,
dijo:
durante la ʿidda.
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ,
dijo:
nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd,
de Qatāda acerca de Su palabra: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}, es decir, en los qurūʾ: en tres menstruaciones, o tres meses, o si está embarazada. Si su marido la divorcia una o dos veces, la revoca si quiere mientras ella esté en su ʿidda.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar,
de Qatāda acerca de Su palabra: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}, dijo: la mujer ocultaba su embarazo hasta atribuírselo a otro hombre; Dios se lo prohibió y dijo: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}. Qatāda dijo: más derecho a revocarlas durante la ʿidda.
Relato de ʿAmmār,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ acerca de Su palabra: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}, dice: durante la ʿidda, mientras no la haya divorciado tres veces.
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
{y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}, dice: más derecho a revocarla, humillada, como castigo por haber ocultado a su marido el embarazo.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su palabra: {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas}: más derecho a revocarlas mientras no concluya la ʿidda.
Me narró Yaḥyā b. Abī Ṭālib,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos informó Ǧuwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk:
{y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello}, dijo: mientras esté en la ʿidda, si desea la revocación.
Si alguien nos dijera:
¿Acaso el marido que divorció una o dos veces después de consumar tiene revocación sobre ella en sus tres aqraʾ, salvo que con la revocación quiera rectificar su asunto y el suyo?
Se responde:
En cuanto a lo que hay entre él y Dios —exaltado sea—, no le es lícito revocarla si pretende perjudicarla con la revocación y no rectificar su asunto y el suyo. En cuanto al juicio, se le concede la revocación sobre ella, del mismo modo que juzgamos que su revocación no queda anulada si ella ocultó su embarazo —que Dios creó en su vientre— o su menstruación hasta que concluyó su ʿidda, perjudicándolo; Dios le prohibió ocultarlo. Así, en el juicio, es igual: la revocación del marido no queda anulada, aunque ella haya pecado al ocultarlo, tanto si lo ocultó hasta que concluyó su ʿidda como si obedeció a Dios y no lo ocultó; aunque difieran en obedecer a Dios o desobedecerlo.
Del mismo modo, quien revoca a su esposa divorciada una o dos veces tras consumación, siendo ambos libres, aunque pretenda perjudicar con su revocación, se le concede la revocación, aunque sea pecador por su intención y por acometer lo que Dios no le permitió; y Dios es quien se encarga de retribuirlo por lo que hizo.
En cuanto a los siervos, no les es lícito interponerse entre él y su esposa a la que revocó, por el juicio de Dios —exaltado sea Su recuerdo— de que entonces ella es su esposa. Si intenta perjudicarla tras la revocación sin el derecho que Dios le concedió, se le toman a favor de ella los derechos que Dios —exaltado sea Su recuerdo— impuso a los esposos para las esposas, hasta que el perjuicio que pretendía recaiga sobre él y no sobre ella.
En Su palabra {y sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello} hay la indicación más clara de la validez de la opinión de quien dijo: que el que hace īlāʾ, si resuelve el divorcio y divorcia a la esposa de la que hizo īlāʾ, tiene revocación sobre ella en ese divorcio; y de la invalidez de la opinión de quien dijo: que el transcurso de los cuatro meses es la resolución del divorcio y que su divorcio es irrevocable. Pues Dios —exaltado sea Su recuerdo— solo informó a Sus siervos de lo que les incumbe cuando hacen īlāʾ de sus mujeres y de lo que incumbe a las mujeres de los dictámenes en esta aleya, respecto del īlāʾ de los hombres y su divorcio, cuando lo resuelven y abandonan el retorno.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{y para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, conforme al uso reconocido}.
Los exégetas discreparon acerca de su interpretación.
Unos dijeron:
Su interpretación es: para ellas, en cuanto a la buena compañía y el trato conforme al uso reconocido, hay sobre sus maridos algo semejante a lo que hay contra ellas, en cuanto a la obediencia en lo que Dios —exaltado sea Su recuerdo— impuso a favor de él sobre ella.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de Ǧuwaybir,
de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su palabra: {y para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, conforme al uso reconocido}, dijo: si obedecen a Dios y obedecen a sus maridos, a él le incumbe tratarla bien, abstenerse de dañarla y gastar en ella según su capacidad.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su palabra: {y para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, conforme al uso reconocido}, dijo: temen a Dios respecto de ellas, como a ellas les incumbe temer a Dios respecto de ellos.
Otros dijeron:
Su sentido es: para ellas, sobre sus maridos, en cuanto al arreglo personal y la complacencia mutua, hay algo semejante a lo que hay contra ellas respecto de ellos en eso.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Bašīr b. Salmān, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
me gusta adornarme para la mujer, como me gusta que ella se adorne para mí, porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: {y para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, conforme al uso reconocido}.
La interpretación que considero más adecuada para la aleya es:
que para las divorciadas con un divorcio o dos, tras consumación, incumbe a sus maridos no revocarlas con ánimo de perjudicar en sus tres aqraʾ si quieren revocarlas en ellos, salvo que quieran rectificar su asunto y el suyo; así pues, no las revoquen para perjudicar. Del mismo modo, a ellas les incumbe, si ellos quieren revocarlas en ellos, no ocultar lo que Dios ha creado en sus vientres, de hijo y sangre menstrual, para perjudicarlos y atraerlos hacia sí.
Esto porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— prohibió a las divorciadas ocultar a sus maridos, en sus aqraʾ, lo que Dios ha creado en sus vientres, si creen en Dios y en el Último Día; y estableció que sus maridos tienen más derecho a retomarlas en ello si desean rectificación. Así, Dios prohibió a cada uno de los dos perjudicar a su compañero, e informó a cada uno de los dos de lo que tiene y de lo que debe.
Luego siguió eso con Su palabra: {y para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, conforme al uso reconocido}, y aclaró que lo que incumbe a cada uno de los dos hacia su compañero, en cuanto a no perjudicarlo, es semejante a lo que tiene sobre su compañero en eso.
Esta interpretación es la más acorde con la indicación del sentido aparente de la revelación, frente a otras. Y cabe que todo lo que incumbe a cada uno de los dos hacia su compañero entre en ello, aunque la aleya haya descendido respecto de lo que hemos descrito, pues Dios —exaltado sea Su recuerdo— ha establecido para cada uno de los dos un derecho sobre el otro: así, para cada uno de los dos, sobre el otro, hay en el cumplimiento de su derecho algo semejante a lo que hay contra él hacia el otro. Entonces entra en la aleya lo que dijo al-Ḍaḥḥāk, Ibn ʿAbbās y otras cosas.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{y para los hombres sobre ellas hay un grado}.
Los exégetas discreparon acerca de su interpretación.
Unos dijeron:
el sentido del grado que Dios estableció para los hombres sobre las mujeres es la preferencia con la que Dios los favoreció sobre ellas en la herencia, el yihād y cosas semejantes.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid acerca de Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: la preferencia con la que Dios lo favoreció sobre ella en el yihād, y la preferencia de su herencia, y todo aquello en lo que fue favorecido sobre ella.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, algo semejante.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de Qatāda:
{y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: para los hombres hay un grado de preferencia sobre las mujeres.
Otros dijeron:
Más bien, ese grado es el mando y la obediencia.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Ibn Yamān, de Sufyān,
de Zayd b. Aslam acerca de Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: autoridad.
Me narró Yūnus,
dijo:
nos informó Ibn Wahb,
dijo:
Ibn Zayd dijo acerca de Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: obediencia. Dijo: las esposas obedecen a los maridos, y los maridos no las obedecen a ellas.
3 Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró Azhar, de Ibn ʿAwn,
de Muḥammad acerca de Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: no sé sino que para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, si reconocen ese grado.
Otros dijeron:
Ese grado es para él sobre ella por lo que le entregó de dote; y que si ella lo acusa falsamente, se le aplica el ḥadd; y si él la acusa, él realiza el liʿān.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Ḥumayd,
dijo:
nos narró Ǧarīr, de ʿUbayda,
de al-Šaʿbī acerca de Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: por lo que le dio de su dote; y que si él la acusa, hace liʿān con ella; y si ella lo acusa, se la azota y queda sometida ante él.
Otros dijeron:
Ese grado que él tiene sobre ella es su preferencia sobre ella al cumplir su derecho hacia ella, y su indulgencia respecto de lo que ella le debe, o de parte de ello.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró mi padre, de Bašīr b. Salmān, de ʿIkrima, de Ibn ʿAbbās,
dijo:
no me gusta exigirle íntegramente todo mi derecho sobre ella, porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— dice: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}.
Otros dijeron:
Más bien, ese grado que él tiene sobre ella es que a él se le dio barba y a ella se le privó de ello.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Mūsā b. ʿAbd al-Raḥmān al-Masrūqī,
dijo:
nos narró ʿUbayd b. al-Ṣabbāḥ,
dijo:
nos narró Ḥumayd,
dijo:
{y para los hombres sobre ellas hay un grado}, dijo: barba.
La más adecuada de estas opiniones para interpretar la aleya es lo que dijo Ibn ʿAbbās: que el grado que Dios —exaltado sea Su recuerdo— mencionó aquí es la indulgencia del hombre hacia su esposa respecto de parte de lo que ella le debe, y su disimulo de ello, y el cumplimiento de todo lo que él le debe.
Esto porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— dijo: {y para los hombres sobre ellas hay un grado} a continuación de Su palabra: {y para ellas hay algo semejante a lo que hay contra ellas, conforme al uso reconocido}. Así, el Altísimo informó que al hombre le incumbe no perjudicarla al revocarla en sus tres aqraʾ y en otros asuntos y derechos suyos, del mismo modo que él tiene sobre ella que ella no lo perjudique ocultándole lo que Dios ha creado en sus vientres y otros derechos suyos.
Luego exhortó a los hombres a tomar sobre ellas el favor si ellas dejan de cumplir parte de lo que Dios les impuso a favor de ellos, y dijo —exaltado sea Su recuerdo—: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}, por su preferencia sobre ellas y su indulgencia hacia ellas respecto de parte de lo que ellas les deben.
Este es el sentido al que apuntó Ibn ʿAbbās con su dicho: «No me gusta exigirle íntegramente todo mi derecho sobre ella, porque Dios —exaltado sea Su recuerdo— dice: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}».
El sentido de «grado» es: rango y posición. Y esta palabra de Dios —exaltado sea Su recuerdo—, aunque su apariencia sea la de una información, su sentido es el de exhortar a los hombres a tratar a las mujeres con favor, para que tengan sobre ellas la excelencia de un grado.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{y Dios es Poderoso, Sabio}.
Quiere decir —exaltado sea Su recuerdo— con ello:
Dios es Poderoso en Su venganza contra quien contraviene Su mandato y transgrede Sus límites: quien se acerca a las mujeres durante la menstruación; quien hace de Dios objeto de sus juramentos para no ser piadoso ni temerle ni reconciliar entre la gente; quien perjudica a su esposa mediante el īlāʾ; quien la perjudica al revocarla tras su divorcio; y contra las mujeres que ocultan a sus maridos lo que Dios ha creado en sus vientres, y las que se casan durante su ʿidda, y las que no se aguardan a sí mismas hasta el tiempo que Dios les delimitó, y las que cometen otras desobediencias. Y es Sabio en lo que dispone para Su creación y en lo que juzga y decreta entre ellos de Sus normas.
Como:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Isḥāq,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Ǧaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ acerca de Su palabra: {y Dios es Poderoso, Sabio}, dice: Poderoso en Su castigo, Sabio en Su mandato.
Dios —exaltado sea Su recuerdo— solo amenazó a Sus siervos con esta palabra porque antes había presentado la exposición de lo que les prohibió o les vedó, desde el comienzo de Su palabra: {y no os caséis con las asociadoras hasta que crean} hasta Su palabra: {y para los hombres sobre ellas hay un grado}. Luego siguió eso con la amenaza para que se abstengan los dotados de entendimiento y recuerden los dotados de juicio, y teman Su castigo y se guarden de Su tormento.
Notas y Referencias
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