2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 219

Versículo (Español)

[2:219] Te preguntan acerca de los embriagantes y las apuestas. Diles: "Son de gran perjuicio, a pesar de que también hay en ellos algún beneficio para la gente, pero su perjuicio es mayor que su beneficio". Y te preguntan qué dar en caridad. Diles: "Lo que puedan permitirse". Así aclara Dios los preceptos para que reflexionen

Tafsir de At-Tabari

{۞يَسۡـَٔلُونَكَ عَنِ ٱلۡخَمۡرِ وَٱلۡمَيۡسِرِۖ قُلۡ فِيهِمَآ إِثۡمٞ كَبِيرٞ وَمَنَٰفِعُ لِلنَّاسِ وَإِثۡمُهُمَآ أَكۡبَرُ مِن نَّفۡعِهِمَاۗ وَيَسۡـَٔلُونَكَ مَاذَا يُنفِقُونَۖ قُلِ ٱلۡعَفۡوَۗ كَذَٰلِكَ يُبَيِّنُ ٱللَّهُ لَكُمُ ٱلۡأٓيَٰتِ لَعَلَّكُمۡ تَتَفَكَّرُونَ} (219) القول في تأويل قوله تعالى :

{ يَسْأَلُونَكَ عَنِ الْخَمْرِ وَالْمَيْسِرِ قُلْ فِيهِمَآ إِثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنَافِعُ لِلنّاسِ وَإِثْمُهُمَآ أَكْبَرُ مِن نّفْعِهِمَا وَيَسْأَلُونَكَ مَاذَا يُنفِقُونَ قُلِ الْعَفْوَ كَذَلِكَ يُبيّنُ اللّهُ لَكُمُ الاَيَاتِ لَعَلّكُمْ تَتَفَكّرُونَ ) Con ello —glorificado sea— quiere decir: Tus compañeros, ¡oh Muhammad!, te preguntan acerca del vino y de beberlo. Y el vino es: toda bebida que embriaga la mente, velándola y cubriéndola; y procede de la expresión del que dice: «Jamar-tu el recipiente» cuando lo cubres; y «jamira el hombre»: cuando entra en el jamr; y se dice: «está en el jumār de la gente y en su gumār», con lo cual se pretende: que ha entrado en el ámbito de la gente; y se dice a la hiena: «¡Jāmirī, Umm ‘Āmir!», es decir: escóndete. Y aquello que embriaga la mente por enfermedad o embriaguez, mezclándose con ella y anegándola, es vino. De ello también procede el jimār de la mujer, pues con él cubre su cabeza y la vela; y de ahí que se diga: «camina para ti el jamr», es decir, furtivamente, como dijo al-‘Aŷŷāŷ:

En el fulgor de las águilas no viene furtivo *** orienta la tierra y conduce los árboles

Y con su dicho: «no viene el jamr» quiere decir: no viene ocultamente ni a hurtadillas, sino manifiesto, con estandartes y ejércitos. Y «al-‘uqbān» es plural de ‘uqāb, y son los estandartes.

En cuanto a «al-maysir», es el «maf‘il» de la expresión del que dice: «yasara para mí este asunto», cuando se me hace debido; y entonces «yaysiru para mí» con yasar y maysir. Y al-yāsir es: el que obtiene lo debido, ya sea por las flechas (de sorteo) que lo hacen debido, o por su licitud, o por otra cosa. Luego se llamó al jugador: yāsir y yasar, como dijo el poeta:

Pasé la noche como si yo fuera un yasar estafado *** que voltea, tras habérsele arrancado, las flechas

Y como dijo an-Nābiga:

O un yāsir a quien las flechas se llevaron su abundancia *** afligido, consumido, despojado por el amigo

Con «al-yāsir» quiere decir: el jugador. Y se llamó al juego de azar: maysir. Y Muŷāhid solía decir algo semejante a lo que hemos dicho sobre ello.

Me contó Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ عَن الخَمْرِ وَالمَيْسِر} dijo: el juego de azar; y sólo se llamó maysir por su dicho: «aysirū wa-aŷzirū», como cuando dices: pon tal y tal.

Nos narró Muhammad ibn Baššār, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró Sufyān, de Layṯ, de Muŷāhid, dijo: todo juego de azar es del maysir, incluso el juego de los niños con nueces.

Nos narró Muhammad ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd ar-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Abd al-Malik ibn ‘Umayr, de Abū al-Aḥwaṣ, dijo: Dijo ‘Abd Allāh: guardaos de estos dados marcados con los que practicáis la adivinación por sorteo, pues son del maysir.

Nos narró Muhammad ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Muhammad ibn Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de ‘Abd al-Malik ibn ‘Umayr, de Abū al-Aḥwaṣ, algo semejante.

Nos narró Muhammad ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Muhammad ibn Nāfi‘, dijo: nos narró Šu‘ba, de Yazīd ibn Abī Ziyād, de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Abd Allāh, que dijo: Guardaos de estos dados con los que practicáis la adivinación por sorteo, pues son del maysir.

Me contó ‘Alī ibn Sa‘īd al-Kindī, dijo: nos narró ‘Alī ibn Mushir, de ‘Āṣim, de Muhammad ibn Sīrīn, dijo: el juego de azar: es maysir.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Abū ‘Āmir, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Āṣim al-Aḥwal, de Muhammad ibn Sīrīn, dijo: toda cosa que tiene riesgo —o: está en riesgo; Abū ‘Āmir dudó— es del maysir.

Nos narró al-Walīd ibn Šuŷā‘ Abū Hammām, dijo: nos narró ‘Alī ibn Mushir, de ‘Āṣim, de Muhammad ibn Sīrīn, dijo: todo juego de azar es maysir, incluso jugar al nard, con ponerse en pie, gritar, y la pluma que el hombre se pone en la cabeza.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ŷarīr, de ‘Āṣim, de Ibn Sīrīn, dijo: todo juego en el que hay apuesta, ya sea beber, gritar o ponerse en pie, es del maysir.

Nos narró Muhammad ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Ḫālid ibn al-Ḥarṯ, dijo: nos narró al-Aš‘aṯ, de al-Ḥasan, que dijo: el maysir: el juego de azar.

Me contó Ya‘qūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró al-Mu‘tamir, de Layṯ, de Ṭāwūs y ‘Aṭā’, que dijeron: todo juego de azar es del maysir, incluso el juego de los niños con dados y nueces.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ḥakkām, de ‘Amr, de ‘Aṭā’, de Sa‘īd, dijo: el maysir: el juego de azar.

Me contó Ya‘qūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó ‘Abd al-Malik ibn ‘Umayr, de Abū al-Aḥwaṣ, de ‘Ubayd Allāh, que dijo: Guardaos de estos dos dados con los que practicáis la adivinación por sorteo, pues son del maysir.

Me contó Ya‘qūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ibn Abī ‘Arūba, de Qatāda, dijo: En cuanto a Su dicho «y el maysir», es todo el juego de azar.

Me contó Yūnus ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Yaḥyā ibn ‘Abd Allāh ibn Sālim, de ‘Ubayd Allāh ibn ‘Umar, que oyó a ‘Umar ibn ‘Ubayd Allāh decir a al-Qāsim ibn Muhammad: El nard: es maysir; ¿qué te parece el ajedrez, es maysir? Dijo al-Qāsim: Todo lo que distrae del recuerdo de Dios y de la oración, es maysir.

Me contó ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās, dijo: el maysir: el juego de azar. En la ŷāhiliyya el hombre apostaba a su familia y a su hacienda; y quien de los dos vencía a su compañero se llevaba su familia y su hacienda.

Me contó Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, dijo: el maysir es el juego de azar.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, dijo: el maysir es el juego de azar.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de al-Layṯ, de Muŷāhid y Sa‘īd ibn Ŷubayr, que dijeron: el maysir: todo el juego de azar, incluso las nueces con las que juegan los niños.

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Mu‘āḏ al-Faḍl ibn Ḫālid, dijo: oí a ‘Ubayd ibn Sulaymān narrar de aḍ-Ḍaḥḥāk, sobre Su dicho «al-maysir», que dijo: el juego de azar.

Nos narró Bišr ibn Mu‘āḏ, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, dijo: el maysir: el juego de azar.

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Badr Šuŷā‘ ibn al-Walīd, dijo: nos narró Mūsā ibn ‘Uqba, de Nāfi‘, que Ibn ‘Umar solía decir: el juego de azar es del maysir.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, de Muŷāhid, dijo: el maysir son las flechas de los árabes y los dados de los persas. Dijo: E Ibn Ŷurayŷ dijo: Y ‘Aṭā’ ibn Maysara sostuvo que el maysir es: todo el juego de azar.

Nos narró Ibn al-Barqī, dijo: nos narró ‘Amr ibn Abī Salama, de Sa‘īd ibn ‘Abd al-‘Azīz, dijo: Dijo Makḥūl: el maysir: el juego de azar.

Nos narró al-Ḥusayn ibn Muhammad aḏ-Ḏāri‘, dijo: nos narró al-Faḍl ibn Sulaymān y Šuŷā‘ ibn al-Walīd, de Mūsā ibn ‘Uqba, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, dijo: el maysir: el juego de azar.

En cuanto a Su dicho: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعُ للنّاسِ}, con ello —glorificado sea— quiere decir: di, ¡oh Muhammad!, que en ambos —es decir, en el vino y el maysir— hay un gran pecado. Y el gran pecado que hay en ambos es lo que se transmitió de as-Suddī acerca de ello:

Me lo contó Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī: En cuanto a Su dicho {فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ}: el pecado del vino es que el hombre bebe, se embriaga y daña a la gente. Y el pecado del maysir es que el hombre juega, impide el derecho y comete injusticia.

Me contó Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ} dijo: esto fue lo primero con lo que se censuró el vino.

Me contó ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ} quiere decir: lo que disminuye de la religión en quien la bebe.

Y lo más digno, en la interpretación de la aleya, es que el gran pecado que Dios —glorificado sea— mencionó que hay en el vino y el maysir: respecto del vino, es lo que dijo as-Suddī: la pérdida de la razón del bebedor cuando se embriaga por beberlo, hasta que se le ausenta el conocimiento de su Señor; y ese es el mayor de los pecados. Y ese es el sentido de la palabra de Ibn ‘Abbās, si Dios quiere. Y en cuanto al maysir, lo que hay en él de ocupación que aparta del recuerdo de Dios y de la oración, y la aparición de enemistad y odio entre los que juegan a causa de ello, como lo describió nuestro Señor —glorificado sea— con Su dicho: {إنّمَا يُريدُ الشّيْطانُ أنْ يُوقِعَ بَيْنَكُمُ العَدَاوَةَ والبَغْضَاءَ فِي الخَمْرِ وَالمَيْسِرِ وَيَصُدّكُمْ عَنْ ذِكْرِ الله وَعَنِ الصّلاةِ}.

En cuanto a Su dicho: {وَمَنافِعُ للنّاسِ}, los beneficios del vino eran su precio antes de su prohibición, y lo que alcanzaban al beberlo de placer, como dijo al-A‘šā al describirlo:

De su mañana tenemos vileza de alma y congoja **** y recuerdo de preocupaciones que no suelta su atadura

Y al anochecer, buen ánimo y deleite *** y mucha riqueza: provisión de sus embriagueces

Y como dijo Ḥassān:

La bebemos y nos deja reyes *** y leones a quienes el combate no amansa

Y en cuanto a los beneficios del maysir: lo que obtenían en él de porciones del camello sacrificado; pues solían jugar al maysir sobre el camello, y cuando uno de ellos vencía a su compañero lo degollaba, y luego lo repartían en décimos según el número de flechas. Y sobre ello dice el A‘šā de Banū Ṯa‘lama:

Y un camello de los jugadores llamé a la generosidad *** y el tendón de una desierta temo su extravío

Y en el mismo sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, dijo: Los beneficios aquí: lo que obtienen del camello.

Me contó Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī: En cuanto a sus beneficios: el beneficio del vino está en su placer y su precio; y el beneficio del maysir en lo que se obtiene del juego.

Nos narró Abū Hišām ar-Rifā‘ī, dijo: nos narró Ibn Abī Zā’ida, de Warqā’, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعُ للنّاسِ} dijo: sus beneficios antes de que fueran prohibidos.

Nos narró ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: {وَمَنافعُ للنّاسِ} dijo: es decir, lo que obtienen de su placer y su alegría cuando la beben.

Los recitadores discreparon en la lectura de ello: la mayoría de la gente de Medina y algunos de los kufíes y basríes lo leyeron {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ} con bā’, con el sentido de: di: en beber esto y en este juego hay grandeza de pecados. Y otros de la gente de las dos ciudades, Basora y Kufa, lo leyeron: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ} con el sentido de abundancia de pecados; como si hubieran visto que «iṯm» tiene el sentido de «āṯām», aunque en la forma sea singular, y lo describieron por su significado de multiplicidad.

Y la más correcta de las dos lecturas es la de quien lo leyó con bā’: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ}, por el consenso de todos en Su dicho {وَإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا} y su lectura con bā’; y en ello hay una indicación clara de que lo que se describió en el primer «iṯm» es la grandeza y magnitud, no la multiplicidad numérica. Pues si lo descrito fuera la multiplicidad, se habría dicho: «y su pecado es más numeroso que su beneficio».

El dicho sobre la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—: {وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا}.

Con ello —poderoso es Su recuerdo— quiere decir: que el pecado de beber esto y de este juego es mayor y más dañino para ellos que el beneficio que obtienen de ambos. Y ello es así porque, cuando se embriagaban, unos se abalanzaban sobre otros y unos combatían a otros; y cuando jugaban al maysir, se producía entre ellos, por su causa, el mal; y eso los llevaba a aquello por lo que incurren en pecado.

Y esta aleya descendió acerca del vino antes de que se declarase explícitamente su prohibición; por eso el Altísimo atribuyó el pecado a ambos, siendo que el pecado está en sus causas, pues por su causa acontece.

Y un grupo de los intérpretes dijo: El sentido es: su pecado, después de su prohibición, es mayor que su beneficio antes de su prohibición. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: {وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا} dijo: sus beneficios antes de la prohibición, y su pecado después de que fueron prohibidos.

Se me transmitió de ‘Ammār, dijo: nos narró Ibn Abī Ŷa‘far, de su padre, de ar-Rabī‘: {وَمَنافِعُ للنّاسِ وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا}: los beneficios descienden antes de la prohibición, y el pecado después de que se prohibió.

Se me transmitió de al-Ḥusayn, dijo: oí a Abū Mu‘āḏ, dijo: me informó ‘Ubayd ibn Sulaymān, dijo: oí a aḍ-Ḍaḥḥāk decir sobre Su dicho {وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا}: su pecado después de la prohibición es mayor que su beneficio antes de la prohibición.

Me contó ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho: {وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا} es decir: lo que se pierde de la religión y el pecado que hay en ello es mayor que lo que obtienen de su alegría cuando la beben.

Y sólo escogimos lo que dijimos en esta interpretación por la transmisión continua de los relatos y su convergencia en que esta descendió antes de la prohibición del vino y el maysir; así se supo que el pecado que Dios mencionó en esta aleya y atribuyó a ambos es el pecado que acontece por sus causas, como hemos descrito, no el pecado después de la prohibición.

Mención de los relatos que indican lo que dijimos: que esta aleya descendió antes de la prohibición del vino:

Nos narró Aḥmad ibn Isḥāq, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Qays, de Sālim, de Sa‘īd ibn Ŷubayr, dijo: Cuando descendió {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالمَيْسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعُ للنّاسِ}, a unos les desagradó por Su dicho {فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ}, y otros la bebieron por Su dicho {وَمَنافِعُ للنّاسِ}, hasta que descendió: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَقْرَبُوا الصّلاةَ وأنْتُمْ سُكارَى حّتى تَعْلَمُوا ما تَقُولُونَ}. Dijo: entonces la dejaban en el momento de la oración y la bebían fuera del momento de la oración, hasta que descendió: {إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ وَالأنْصَابُ والأزْلامُ رِجْسٌ مِنْ عَمَلِ الشّيْطانِ فاجْتَنِبُوهُ}. Entonces ‘Umar dijo: «¡Ruina para ti hoy: has sido emparejada con el maysir!».

Me contó Muhammad ibn Ma‘mar, dijo: nos narró Abū ‘Āmir, dijo: nos narró Muhammad ibn Abī Ḥumayd, de Abū Tūba al-Miṣrī, dijo: Oí a ‘Abd Allāh ibn ‘Umar decir: Dios —poderoso y majestuoso— reveló sobre el vino en tres ocasiones. La primera que reveló fue: {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالمَيْسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ} hasta el final de la aleya. Entonces dijeron: ¡Mensajero de Dios!, nos beneficiamos de ella y la bebemos, tal como Dios —glorificado y exaltado— dijo en Su Libro. Luego descendió esta aleya: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَقْرَبُوا الصّلاةَ وأنْتُمْ سُكارَى ...}. Dijeron: ¡Mensajero de Dios!, no la beberemos cuando se acerque la oración. Dijo: luego descendió {إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ وَالأنْصَابُ وَالأزْلامُ رِجْسٌ مِنْ عَمَلِ الشّيْطانِ فاجْتَنِبُوهُ} hasta el final de la aleya. Dijo: Entonces el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Ha sido prohibido el vino».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Wāḍiḥ, dijo: nos narró al-Ḥusayn, de Yazīd an-Naḥwī, de ‘Ikrima y al-Ḥasan, que dijeron: Dios dijo: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَقْرَبُوا الصّلاةَ وأنْتُمْ سُكارَى حّتى تَعْلَمُوا ما تَقُولُونَ} y {ويَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعٌ للنّاسٍ وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا}; y la aleya de la mesa servida la abrogó. Dijo: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ} hasta el final de la aleya.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: nos narró ‘Awf, de Abū al-Qamūṣ Zayd ibn ‘Alī, dijo: Dios —poderoso y majestuoso— reveló sobre el vino tres veces. La primera que reveló, Dios dijo: {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعُ للنّاسِ وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا}. Dijo: entonces la bebió de los musulmanes quien Dios quiso de ellos, en esa situación, hasta que dos hombres la bebieron y entraron en la oración, y se pusieron a balbucear palabras; ‘Awf no sabe qué eran. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló sobre ellos: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَقْرَبُوا الصّلاةَ وأنْتُمْ سُكارَى حّتى تَعْلَمُوا ما تَقُولُونَ}. Y la bebió quien la bebió de ellos, y comenzaron a guardarse de ella en la oración, hasta que —según afirmó Abū al-Qamūṣ— un hombre la bebió, y se puso a lamentarse por los muertos de Badr:

Saluda con seguridad a Umm ‘Amr *** ¿y te queda, tras tu gente, algún saludo?

Déjame beber al alba, pues yo *** vi a la muerte abrir brecha en Hišām

Y desearían los Banū al-Mugīra, si pudieran rescatarlo *** con mil hombres o con ganado

¡Cuántos en el pozo, pozo de Badr *** de madera dura, coronado de joroba!

¡Cuántos en el pozo, pozo de Badr *** de jóvenes y nobles vestiduras!

Dijo: Eso llegó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y vino sobresaltado, arrastrando su manto por el espanto, hasta llegar a él. Cuando el hombre lo vio, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— alzó algo que tenía en la mano para golpearlo. Dijo: Me refugio en Dios del enojo de Dios y de Su Mensajero. Por Dios, no la probaré jamás. Entonces Dios reveló su prohibición: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ والأنْصَابُ وَالأزْلامُ رجْسٌ ...} hasta Su dicho {فَهَلْ أنْتُمْ مُنْتَهُونَ}. Entonces ‘Umar ibn al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él— dijo: «Hemos desistido, hemos desistido».

Nos narró Sufyān ibn Wakī‘, dijo: nos narró Isḥāq al-Azraq, de Zakariyyā, de Simāk, de aš-Ša‘bī, dijo: Descendieron sobre el vino cuatro aleyas: {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعٌ للنّاسِ} y la dejaron; luego descendió: {تَتّخِذُونَ مِنْهُ سَكَرا وَرِزْقا حَسَنا} y la bebieron. Luego descendieron las dos aleyas de la mesa servida {إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ وَالأنْصَابُ وَالأزْلامُ} hasta Su dicho {فَهَلْ أنْتُمْ مُنْتَهُونَ}.

Me contó Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, dijo: Descendió esta aleya {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ} hasta el final; y no dejaron de beberla, hasta que ‘Abd ar-Raḥmān ibn ‘Awf preparó comida e invitó a gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, entre ellos ‘Alī ibn Abī Ṭālib. Entonces recitó: {قُلْ يا أيّها الكافِرُونَ} y no la comprendió. Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló endureciendo sobre el vino: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَقْرَبُوا الصلاَة وأنْتُمْ سُكارَى حّتى تَعْلَمُوا ما تَقُولُونَ}. Así les fue lícito: bebían desde la oración del alba hasta que el día se elevaba o llegaba a la mitad; luego se levantaban a la oración del mediodía estando sobrios; después no la bebían hasta que rezaban la ‘atama, que es la ‘išā’; luego la bebían hasta la mitad de la noche y dormían; después se levantaban a la oración del alba ya sobrios. Y no dejaron de beberla, hasta que Sa‘d ibn Abī Waqqāṣ preparó comida e invitó a gente de los compañeros del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, entre ellos un hombre de los anṣār. Les asó una cabeza de camello y los invitó a ella. Cuando comieron y bebieron vino, se embriagaron y se pusieron a conversar. Sa‘d dijo algo; el anṣārī se enfureció, alzó la quijada del camello y rompió la nariz de Sa‘d. Entonces Dios reveló la abrogación del vino y su prohibición, y dijo: {إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ وَالأنْصَابُ وَالأزْلامُ} hasta Su dicho {فَهَلْ أنْتُمْ مُنْتَهُونَ}.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, y de un hombre, de Muŷāhid, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ} dijo: cuando descendió esta aleya, algunos la bebieron y otros la dejaron, hasta que descendió su prohibición en la sura de la mesa servida.

Nos narró Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: {قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ} dijo: esto fue lo primero con lo que se censuró el vino.

Nos narró Bišr ibn Mu‘āḏ, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعٌ للنّاسِ}: Dios los censuró, pero no los prohibió, por el tiempo y plazo al que quiso llevarlos. Luego Dios reveló en la sura de las mujeres algo más severo que ello: {لا تَقْرَبُوا الصّلاةَ وأنْتُمْ سُكارَى حّتى تَعْلَمُوا ما تَقُوُلونَ}. Entonces la bebían; y cuando llegaba la oración, se abstenían de ella; así la embriaguez les fue ilícita. Luego Dios —glorificado y exaltado— reveló en la sura de la mesa servida, después de la batalla de al-Aḥzāb: {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ} hasta {لَعَلّكُمْ تُفْلِحُونَ}. Y llegó su prohibición en esta aleya: poco y mucho, lo que embriaga y lo que no embriaga; y los árabes entonces no tenían una forma de vida más querida para ellos que ella.

Y se me transmitió de ‘Ammār ibn al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Ŷa‘far, de su padre, de ar-Rabī‘, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ قُلْ فِيهِمَا إثْمٌ كَبِيرٌ وَمَنافِعُ للنّاسِ وإثْمُهُما أكْبَرُ مِنْ نَفْعِهِمَا}. Dijo: Cuando descendió esta aleya, el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Vuestro Señor procede gradualmente en la prohibición del vino». Dijo: Luego descendió {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا لا تَقْرَبُوا الصّلاةَ وأنْتُمْ سُكارَى حّتى تَعْلَمُوا ما تَقُولُونَ}. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Vuestro Señor procede gradualmente en la prohibición del vino». Dijo: Luego descendió {يا أيّها الّذِينَ آمَنُوا إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ وَالأنْصَابُ وَالأزْلامُ رِجْسٌ مِنْ عَمَلِ الشّيْطانِ فاجْتَنِبُوهُ}; y entonces fue prohibido el vino.

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo sobre Su dicho {يَسألُونَكَ عَنِ الخَمْرِ وَالَمْيسِرِ} y toda la aleya: Dijo: abrogó tres cosas: en la sura de la mesa servida, y por el ḥadd que estableció el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y por el castigo que aplicó el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—. Dijo: El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— los castigaba con ello como ḥadd, pero actuaba en ello según su opinión, y no era un ḥadd determinado, aunque era un ḥadd. Y recitó: {إنّمَا الخَمْرُ وَالمَيْسِرُ} hasta el final de la aleya.

El dicho sobre la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—: {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ}.

Con ello —glorificado sea Su recuerdo— quiere decir: Y te preguntan, ¡oh Muhammad!, tus compañeros: ¿qué cosa gastarán de sus bienes para darla en limosna? Diles, ¡oh Muhammad!: gastad de ellos el ‘afw.

Los intérpretes discreparon sobre el sentido de «al-‘afw» en este lugar. Unos dijeron: Su sentido es: el excedente. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī al-Bāhilī, dijo: nos narró Wakī‘ ḥ, y nos narró Ibn Wakī‘, dijo: nos narró mi padre, de Ibn Abī Laylā, de al-Ḥakam, de Miqsim, de Ibn ‘Abbās, que dijo: El ‘afw: lo que sobra de tu familia.

Nos narró Bišr ibn Mu‘āḏ, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda: {قُلِ العَفْوَ}: es decir, el excedente.

Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, dijo: es el excedente.

Me contó Ya‘qūb ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró Hušaym, dijo: nos informó ‘Abd al-Malik, de ‘Aṭā’, sobre Su dicho: {العفو}, dijo: el excedente.

Nos narró Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, dijo: {العفو} quiere decir: el excedente.

Me contó Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo sobre Su dicho {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ}: Dijo: la gente trabajaba cada día para lo de ese día; y si sobraba algo de ese día, lo que sobraba de los dependientes lo ofrecían, sin dejar a sus dependientes hambrientos, y lo daban en limosna a la gente.

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī, dijo: nos narró Yazīd ibn Zuray‘, dijo: nos narró Yūnus, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ} dijo: es el excedente, el excedente de la riqueza.

Otros dijeron: El sentido es aquello que sea ‘afw, que no se note en quien lo gasta o lo da en limosna. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُل العَفْوَ} quiere decir: lo que no se note en vuestros bienes.

Me contó Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de ‘Īsā, de Ibn Ŷurayŷ, de Ṭāwūs, sobre la palabra de Dios —glorificado y exaltado—: {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ} dijo: lo poco de toda cosa.

Otros dijeron: El sentido es: el término medio en el gasto, sin derroche ni tacañería. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muhammad ibn ‘Abd Allāh ibn Buzay‘, dijo: nos narró Bišr ibn al-Mufaḍḍal, de ‘Awf, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ} quiere decir: no agotes tu riqueza hasta que se consuma por la gente.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, dijo: Pregunté a ‘Aṭā’ sobre Su dicho {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُل العَفْوَ}. Dijo: El ‘afw en el gasto es no agotar tu riqueza hasta que se consuma y luego pidas a la gente.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, dijo: Pregunté a ‘Aṭā’ sobre Su dicho {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ}. Dijo: El ‘afw: aquello en lo que no derrochan ni escatiman en el derecho. Dijo: Y Muŷāhid dijo: el ‘afw es limosna desde una riqueza suficiente.

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī, dijo: nos narró Yaḥyā ibn Sa‘īd, dijo: nos narró ‘Awf, de al-Ḥasan, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ} dijo: es no agotar tu riqueza.

Otros dijeron: El sentido es: {قُلِ العَفْوَ}: toma de ellos lo que te traigan, poco o mucho. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: {وَيَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قَلِ العَفْوَ} quiere decir: lo que te traigan, poco o mucho, acéptalo de ellos.

Otros dijeron: El sentido es: lo bueno de vuestros bienes. Mención de quienes dijeron eso:

Se me transmitió de ‘Ammār, dijo: nos narró Ibn Abī Ŷa‘far, de su padre, de ar-Rabī‘, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقونَ قُلِ العَفْوَ} dijo: lo bueno de ello; es decir: lo mejor de tu riqueza y lo más puro.

Se me transmitió de ‘Ammār ibn al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Ŷa‘far, de su padre, de Qatāda, dijo: Solía decir: el ‘afw es el excedente; es decir: lo mejor de tu riqueza.

Otros dijeron: El sentido es: la limosna obligatoria. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Qays ibn Sa‘d, o ‘Īsā de Qays, de Muŷāhid —Abū ‘Āṣim dudó—, sobre la palabra de Dios —glorificado y exaltado—: {قُلِ العَفْوَ} dijo: la limosna obligatoria.

Y el más correcto de estos dichos es el de quien dijo: El sentido de ‘afw es: el excedente del bien del hombre sobre sí mismo y su familia, en su manutención y en lo que les es indispensable. Ese es el excedente sobre el que convergen los relatos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, permitiendo la limosna y su entrega en las vías del bien.

Mención de algunos relatos transmitidos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sobre ello:

3Nos narró ‘Alī ibn Muslim, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, de Ibn ‘Aŷlān, de al-Maqburī, de Abū Hurayra, dijo: Un hombre dijo: ¡Mensajero de Dios!, tengo un dinar. Dijo: «Gástalo en ti mismo». Dijo: tengo otro. Dijo: «Gástalo en tu familia». Dijo: tengo otro. Dijo: «Gástalo en tu hijo». Dijo: tengo otro. Dijo: «Tú eres quien mejor ve».

Me contó Muhammad ibn Ma‘mar al-Baḥrānī, dijo: nos narró Rūḥ ibn ‘Ubāda, dijo: nos narró Ibn Ŷurayŷ, dijo: Me informó Abū az-Zubayr que oyó a Ŷābir ibn ‘Abd Allāh decir: el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Si alguno de vosotros es pobre, que empiece por sí mismo; y si tiene excedente, que empiece junto consigo por aquellos a quienes mantiene; luego, si encuentra excedente después de eso, que dé limosna a otros fuera de ellos».

Nos narró ‘Amr ibn ‘Alī, dijo: nos narró Yazīd ibn Hārūn, dijo: nos narró Muhammad ibn Isḥāq, de ‘Āṣim, de ‘Umar ibn Qatāda, de Maḥmūd ibn Labīd, de Ŷābir ibn ‘Abd Allāh, dijo: Un hombre vino al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— con un huevo de oro que había hallado en algunas minas. Dijo: ¡Mensajero de Dios!, toma esto de mí como limosna; por Dios, no he amanecido poseyendo otra cosa. Él se apartó de él. Entonces vino a él por su lado derecho y le dijo lo mismo, y se apartó de él. Luego le dijo lo mismo y se apartó de él. Luego le dijo lo mismo. Entonces dijo: «Dámelo», enojado. Lo tomó y se lo arrojó con un lanzamiento tal que, si le hubiera alcanzado, le habría abierto la cabeza o lo habría herido gravemente. Luego dijo: «Viene uno de vosotros con toda su riqueza, la da en limosna, y se sienta mendigando a la gente. La limosna es sólo desde una suficiencia».

Nos narró Muhammad ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Muhammad ibn Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de Ibrāhīm al-Maḫramī, dijo: Oí a Abū al-Aḥwaṣ narrar de ‘Abd Allāh, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Da una parte del excedente, y empieza por aquellos a quienes mantienes; y no se te reprocha por una suficiencia».

Y otros relatos semejantes, cuya mención exhaustiva alargaría el libro. Así, cuando aquello de lo que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— permitió a su comunidad dar limosna de sus bienes es el excedente sobre la necesidad del que da, ese excedente es el ‘afw del bien del hombre; pues el ‘afw en el habla de los árabes, en el dinero y en toda cosa, es el aumento y la abundancia. De ello es Su dicho —glorificado sea— {حَتى عَفَوْا}, con el sentido de: aumentaron respecto de lo que eran en número y se multiplicaron. Y de ello es el dicho del poeta:

Pero nos muerde la espada *** en piernas abundantes de grasa, amontonadas

Con ello quiere decir: muy grasas. Y por ello se dice al hombre: «toma lo que te haya quedado (‘afā) de fulano», con el sentido de: lo que sobró y se te hizo puro, sin que él se esforzara en ello ni tú lo forzaras. Así quedó claro que aquello que Dios permitió en Su dicho {قُلِ العَفْوَ} a Sus siervos, respecto del gasto, y les permitió gastarlo si querían gastar, es lo que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— aclaró a su comunidad con su dicho: «La mejor limosna es la que se da desde una suficiencia» y se lo permitió.

Si alguien nos dijera: ¿Qué te impide que ese ‘afw sea la limosna obligatoria? Se le diría: Lo negamos porque está establecida la prueba de que a quien le es debida la zakāt obligatoria en su riqueza, y perece toda su riqueza salvo la cantidad que quedó obligada para los destinatarios de las porciones de la limosna, le incumbe entregársela, si la pérdida de su riqueza ocurrió tras su negligencia en cumplir lo obligatorio; entonces ellos tienen (en) su riqueza un derecho sobre él. Y eso, sin duda, es su esfuerzo (ŷuhd) si se lo entrega, no su ‘afw. Y en que Dios —glorificado sea— llame ‘afw a aquello por lo que enseñó a Sus siervos el modo de gastar de sus bienes, hay lo que invalida que merezca el nombre de «esfuerzo» en algún estado. Y siendo así, se hace patente la invalidez de la palabra de quien sostuvo que el sentido de ‘afw es lo que el dueño de la riqueza saca para su imām, y éste lo entrega, sea poco o mucho; y también la palabra de quien sostuvo que es la limosna obligatoria.

Asimismo, no hay fundamento para la palabra de quien dice: Que su sentido es lo que no se note en vuestros bienes, porque cuando Abū Lubāba dijo al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—: «Parte de mi arrepentimiento es desprenderme para Dios y Su Mensajero de mi riqueza como limosna», el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo: «Te basta con un tercio». Y así se transmitió de Ka‘b ibn Mālik que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— le dijo algo semejante. Y el tercio, sin duda, se nota su pérdida en la riqueza del rico. Pero, a mi juicio, es como dijo —glorificado sea—: {وَالّذِينَ إذَا أنْفَقُوا لَمْ يُسْرِفُوا وَلم يَقْتُرُوا وكانَ بَيْنَ ذَلِكَ قَوَاما} y como dijo —glorificado sea— a Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz—: {وَلا تَجْعَلْ يَدَكَ مَغْلُولةً إلى عُنُقِكَ وَلا تَبْسُطْها كُلّ البَسْطِ فَتَقْعُدَ مَلُوما مَحْسُورا}. Y eso es lo que él —Dios le bendiga y le conceda paz— delimitó, por debajo de ello, según la medida de la riqueza y su capacidad.

Luego los sabios discreparon sobre esta aleya: si está abrogada o si su norma permanece para los siervos. Unos dijeron: Está abrogada; la abrogó la zakāt obligatoria. Mención de quienes dijeron eso:

Me contó ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró ‘Abd Allāh ibn Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī ibn Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ} dijo: esto fue antes de que se prescribiera la limosna.

3Me contó Muhammad ibn Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās: {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ} dijo: no se prescribió en ello una obligación determinada. Luego dijo: {خُذِ العَفْوَ وأمُرْ بالعُرْفِ وأعْرِضْ عَنِ الجاهِلِينَ}; después descendieron las obligaciones, ya determinadas.

3Me contó Mūsā ibn Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr ibn Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de as-Suddī, sobre Su dicho: {يَسألُونَكَ ماذَا يُنْفِقُونَ قُلِ العَفْوَ}: ésta la abrogó la zakāt.

Otros dijeron: Su norma permanece, no está abrogada. Mención de quienes dijeron eso:

3Me contó Muhammad ibn ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Qays ibn Sa‘d o ‘Īsā, de Qays, de Muŷāhid —Abū ‘Āṣim dudó—, dijo: El ‘afw: la limosna obligatoria.

Y lo correcto en este asunto es lo que dijo Ibn ‘Abbās, según lo transmitió de él ‘Aṭiyya: que Su dicho {قُلِ العَفْوَ} no es la imposición de una obligación que Dios haya hecho derecho en su riqueza; sino una información de lo que le complace del gasto y de lo que le desagrada, como respuesta a quien preguntó al Profeta Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de aquello en lo que hay complacencia de Dios. Es, pues, una norma de cortesía de Dios para toda Su creación, en lo que los educó respecto de la limosna no obligatoria: una norma vigente, no abrogadora de una norma anterior distinta, ni abrogada por una norma posterior. Así, no conviene a quien tenga escrúpulo y religión que exceda, en limosnas voluntarias, donaciones, dádivas supererogatorias y caridad, aquello con lo que su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— los educó, con su dicho: «Si alguno de vosotros tiene excedente, que empiece por sí mismo, luego por su familia, luego por su hijo». Luego, entonces, que siga en el excedente los caminos que complacen a Dios y que Él ama. Y eso es el justo término entre el derroche y la tacañería que Dios —poderoso y majestuoso— mencionó en Su Libro, si Dios quiere. Y se dice a quien sostiene que esto está abrogado: ¿Cuál es la prueba de su abrogación? Pues todos han acordado, sin discrepancia, que al hombre le es lícito gastar de su riqueza en limosna, donación y testamento hasta un tercio. ¿Qué es lo que indica que esto está abrogado? Si sostiene que con su dicho «está abrogado» quiere decir que sacar el ‘afw de la riqueza no es obligatorio como deber, y que esa obligación cayó con la existencia de la zakāt en la riqueza, se le dirá: ¿Y cuál es la prueba de que sacar el ‘afw fue una obligación, y que la obligación de la zakāt la anuló? No hay indicio en la aleya de que eso fuera una obligación, pues no hay en ella un mandato de Dios —poderoso es Su recuerdo—; más bien, en ella hay indicio de que es respuesta a lo que la gente preguntó, a modo de conocer aquello en lo que hay complacencia de Dios respecto de las limosnas. Y no hay camino para quien lo pretenda hacia una prueba que obligue a la validez de lo que afirmó.

En cuanto a los recitadores, discreparon en la lectura de «al-‘afw»: la mayoría de los recitadores del Ḥiŷāz, los recitadores de los dos santuarios y la mayoría de los recitadores de Kufa lo leyeron {قُلِ العَفْوَ} en acusativo; y algunos recitadores de Basora lo leyeron {قُلِ العَفْوُ} en nominativo. Quien lo leyó en acusativo hizo de «māḏā» una sola partícula, y lo puso en acusativo por {يُنْفِقُونَ}, como ya expliqué antes; luego puso «al-‘afw» en acusativo por ello. Entonces el sentido del discurso sería: Y te preguntan: ¿qué cosa gastan? Y quien lo leyó en nominativo hizo de «mā» un complemento de «ḏā», y elevó «al-‘afw»; entonces el sentido del discurso sería: ¿qué es lo que gastan? Di: lo que gastan es el ‘afw. Y si se pusiera «al-‘afw» en acusativo, y luego se hiciera de «māḏā» dos partículas con el sentido de: te preguntan «¿qué gastan?»; di: gastan el ‘afw; y se elevara «al-‘afw» por quienes hicieron de «māḏā» una sola partícula con el sentido de: «¿qué gastan?»; di: lo que gastan..., sería correcto y válido en árabe. Y cualquiera de las dos lecturas con que se recite, para mí es correcta, por la cercanía de sus sentidos y por la difusión de la recitación de cada una de ellas. Sin embargo, la que más me agrada —aunque el asunto sea así— es la lectura de quien lo leyó en acusativo, porque quienes la leyeron de los recitadores son más, y es más conocida y célebre.

El dicho sobre la interpretación de Su palabra —Altísimo sea—: {كَذَلِكَ يُبَينُ اللّهُ لَكُمُ الاَياتِ لَعَلّكُمْ تَتَفَكّرُونَ فِي الدّنْيا والاَخِرَةِ}.

Con Su dicho —poderoso es Su recuerdo—: {كَذَلِكَ يُبَينُ اللّهُ لَكُمْ الاَياتِ} quiere decir: así, como os he explicado, os aclaro mis señales y mis pruebas —que son Sus aleyas en esta sura—, y os he dado a conocer en ellas lo que hay en ello de salvación de Mi castigo; y os he aclarado mis límites y mis obligaciones; y os he advertido en ellas de las evidencias de Mi unicidad, y luego de las pruebas de Mi Mensajero ante vosotros; y os he guiado hacia la manifestación de la guía. Así también os aclararé, en el resto de Mi Libro que he hecho descender sobre Mi Profeta Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, Mis aleyas y Mis pruebas, y os las haré evidentes para que reflexionéis sobre Mi promesa y Mi amenaza, Mi recompensa y Mi castigo; y para que prefiráis Mi obediencia —por la que alcanzáis Mi recompensa en la Morada postrera y el triunfo del deleite eterno— a los pocos placeres y las escasas concupiscencias, antes que incurrir en Mi desobediencia en esta vida perecedera; pues quien la emprende, su retorno es a Mí, y su destino es aquello ante lo que no tiene fuerza: Mi castigo y Mi tormento.

Y en el mismo sentido de lo que hemos dicho hablaron los intérpretes. Mención de quienes dijeron eso:

3Me contó ‘Alī ibn Dāwūd, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya ibn Ṣāliḥ, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: {كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمْ الاَياتِ لَعَلّكُمْ تَتَفَكّرُونَ فِي الدّنْيا والاَخِرَة} dijo: es decir, sobre el desvanecimiento de la vida mundana y su extinción, y la venida de la otra vida y su permanencia.

3Nos narró al-Ḥasan ibn Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd ar-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, sobre Su dicho: {لَعَلّكُمْ تَتَفَكّرُونَ فِي الدّنْيا والاَخِرَةِ} quiere decir: quizá reflexionéis sobre la vida mundana y la otra, y conozcáis la excelencia de la otra vida sobre la vida mundana.

3Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ, que dijo: Su dicho {كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمُ الاَياتِ لَعَلّكُمْ تَتَفَكّرُونَ فِي الدّنْيا والاَخِرَةِ}: En cuanto a la vida mundana, sabéis que es morada de prueba y luego de extinción; y la otra vida es morada de retribución y luego de permanencia. Así reflexionáis y obraráis para la más perdurable de las dos. Dijo: Y oí a Abū ‘Āṣim mencionar algo semejante también.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, sobre Su dicho: {كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ لَكُمُ الاَياتِ لَعَلّكُمْ تَتَفَكّرُونَ} sobre la vida mundana y la otra: quien reflexiona sobre ambas conoce la excelencia de una sobre la otra, y sabe que la vida mundana es morada de prueba y luego morada de extinción, y que la otra vida es morada de retribución y luego morada de permanencia. Sed, pues, de quienes cortan la necesidad de la vida mundana por la necesidad de la otra.

Notas y Referencias

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