La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:217] Te preguntan si es lícito combatir en los meses sagrados. Diles: "Combatir en los meses sagrados es un sacrilegio, pero ante Dios es más grave aún apartar a la gente del sendero de Dios, negar Su verdad y expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada". [Sepan] que la opresión es peor que matar [en un mes sagrado]. Y [sepan que los incrédulos] no dejarán de combatirlos, si pueden, hasta apartarlos de su religión. Y quien reniegue de su religión y muera en la incredulidad, sus obras habrán sido en vano, en esta vida y en el más allá. Ellos son los moradores del Fuego, donde permanecerán eternamente.
Tafsir de At-Tabari
{يَسۡـَٔلُونَكَ عَنِ ٱلشَّهۡرِ ٱلۡحَرَامِ قِتَالٖ فِيهِۖ قُلۡ قِتَالٞ فِيهِ كَبِيرٞۚ وَصَدٌّ عَن سَبِيلِ ٱللَّهِ وَكُفۡرُۢ بِهِۦ وَٱلۡمَسۡجِدِ ٱلۡحَرَامِ وَإِخۡرَاجُ أَهۡلِهِۦ مِنۡهُ أَكۡبَرُ عِندَ ٱللَّهِۚ وَٱلۡفِتۡنَةُ أَكۡبَرُ مِنَ ٱلۡقَتۡلِۗ وَلَا يَزَالُونَ يُقَٰتِلُونَكُمۡ حَتَّىٰ يَرُدُّوكُمۡ عَن دِينِكُمۡ إِنِ ٱسۡتَطَٰعُواْۚ وَمَن يَرۡتَدِدۡ مِنكُمۡ عَن دِينِهِۦ فَيَمُتۡ وَهُوَ كَافِرٞ فَأُوْلَـٰٓئِكَ حَبِطَتۡ أَعۡمَٰلُهُمۡ فِي ٱلدُّنۡيَا وَٱلۡأٓخِرَةِۖ وَأُوْلَـٰٓئِكَ أَصۡحَٰبُ ٱلنَّارِۖ هُمۡ فِيهَا خَٰلِدُونَ} (217)
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ يَسْأَلُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الْحَرَامِ قِتَالٍ فِيهِ قُلْ قِتَالٌ فِيهِ كَبِيرٌ وَصَدّ عَن سَبِيلِ اللّهِ وَكُفْرٌ بِهِ وَالْمَسْجِدِ الْحَرَامِ وَإِخْرَاجُ أَهْلِهِ مِنْهُ أَكْبَرُ عِندَ اللّهِ وَالْفِتْنَةُ أَكْبَرُ مِنَ الْقَتْلِ وَلاَ يَزَالُونَ يُقَاتِلُونَكُمْ حَتّىَ يَرُدّوكُمْ عَن دِينِكُمْ إِن اسْتَطَاعُواْ وَمَن يَرْتَدِدْ مِنْكُمْ عَن دِينِهِ فَيَمُتْ وَهُوَ كَافِرٌ فَأُوْلََئِكَ حَبِطَتْ أَعْمَالُهُمْ فِي الدّنْيَا وَالاَخِرَةِ وَأُوْلََئِكَ أَصْحَابُ النّارِ هُمْ فِيهَا خَالِدُونَ }
Con ello —Glorificado sea— quiere decir:
Te preguntan, ¡oh Muhammad!, tus compañeros acerca del mes sagrado —y ese es Rayab—, sobre combatir en él. Y se puso en genitivo «el combate» con el sentido de reiterar la preposición «sobre» aplicada a él; y así era la lectura de ʿAbd Allāh b. Masʿūd, según se nos ha mencionado.
Y se ha:
transmitido de ʿAmmār b. al-Ḥasan,
dijo:
nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ, dijo: es decir: te preguntan acerca de combatir en él.
Dijo:
y así la recitaba:
«عن قتال فيه».
Dijo Abū Jaʿfar:
Di, ¡oh Muhammad!: combatir en él —esto es, en el mes sagrado— es grave; es decir, es enorme ante Dios el considerarlo lícito y derramar sangre en él.
Y el sentido de Su dicho:
قِتالٍ فِيهِ قُل القتال فيه كبير.
Y sólo dijo:
«Di: combatir en él es grave», porque los árabes no hacían chocar en él las puntas de las lanzas: el hombre se encontraba en él con el asesino de su padre o de su hermano y no lo incitaba, por veneración hacia él; y Muḍar lo llamaba
«al-Aṣamm»
(«el Sordo»), por el silencio de los sonidos de las armas y su estrépito en él.
Y se ha:
narrado por mí de Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam al-Miṣrī,
dijo:
nos narró Shuʿayb b. al-Layth,
dijo:
nos narró al-Layth,
dijo:
nos narró al-Zubayr,
de Jābir, quien dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no solía hacer expedición en el mes sagrado, salvo que fuese atacado, o emprendía la expedición y, cuando llegaba ese tiempo, se detenía hasta que el mes concluyera.
Y Su dicho —Glorificado sea—:
وَصَدّ عَنْ سَبِيلِ اللّهِ. El sentido de «al-ṣadd» respecto de algo es: impedirlo y rechazarlo; de ahí que se diga: «fulano desvió su rostro de fulano» cuando se aparta de él y le impide mirarlo.
Y Su dicho:
وكُفْرٌ بِه, es decir: y descreimiento en Dios; y la bāʾ de «bihi» remite al nombre de Dios que aparece en «sabīl Allāh».
Y la interpretación del enunciado es:
Y el apartar del camino de Dios, y el descreer en Él, y [el apartar] de la Mezquita Sagrada, y el expulsar de ella a sus gentes —que son sus moradores y sus encargados— es mayor ante Dios que combatir en el mes sagrado.
Así, «el apartar del camino de Dios» está en nominativo por Su dicho «es mayor ante Dios»; y Su dicho:
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ
va coordinado con «el apartar». Luego comenzó la noticia acerca de la fitna y dijo:
وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ,
es decir: la asociación (shirk) es más enorme y mayor que el matar; esto es, que matar a Ibn al-Ḥaḍramī, cuya muerte reprobasteis por haberse producido en el mes sagrado.
Y algunos de los gramáticos afirmaban que Su dicho:
وَالمَسْجِدِ الحَرَامِ
está coordinado con
«القتال»,
y que su sentido es:
Te preguntan acerca del mes sagrado, acerca de combatir en él, y acerca de la Mezquita Sagrada.
Entonces Dios —Glorificado sea— dijo:
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ
que combatir en el mes sagrado.
Pero esta opinión, además de apartarse de las palabras de la gente del saber, es una opinión sin fundamento: pues la gente no estaba en duda acerca de la enormidad de lo que los idólatras habían hecho a los musulmanes al expulsarlos de sus moradas en La Meca, como para necesitar preguntar al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de la expulsión de los idólatras de sus moradas, y si eso les era lícito. Antes bien, nadie de los musulmanes les imputó tal cosa, ni que hubiesen preguntado al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— acerca de ello. Y siendo así, la gente no preguntó al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— sino acerca de aquello cuyo dictamen les suscitó duda, como su duda en el asunto de la muerte de Ibn al-Ḥaḍramī, cuando alegaron que su matador, de entre los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, lo había matado en el mes sagrado; por eso preguntaron por su asunto, debido a su duda sobre su dictamen. En cuanto a la expulsión por parte de los idólatras de la gente del Islam de la Mezquita Sagrada, no había entre ellos nadie que dudase de que fue una injusticia de ellos contra ellos, como para preguntar por ello.
Y no hay discrepancia entre todos los exégetas en que esta aleya descendió sobre el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a causa de la muerte de Ibn al-Ḥaḍramī y de quien lo mató.
Mención de la transmisión de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama b. al-Faḍl, de Ibn Isḥāq,
dijo:
me narró al-Zuhrī, y Yazīd b. Rumān, de ʿUrwa b. al-Zubayr,
dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a ʿAbd Allāh b. Jaḥsh en Rayab, de regreso de Badr al-Ūlā, y envió con él a ocho hombres de los emigrados, sin que hubiese entre ellos nadie de los anṣār. Y le escribió una carta y le ordenó que no la mirase hasta haber marchado dos días; luego que la mirase y siguiese lo que se le ordenaba, sin forzar a ninguno de sus compañeros. Los compañeros de ʿAbd Allāh b. Jaḥsh, de entre los emigrados, eran: de Banū ʿAbd Shams, Abū Ḥudhayfa b. Rabīʿa; y de Banū Umayya b. ʿAbd Shams; luego, de sus aliados: ʿAbd Allāh b. Jaḥsh b. Riyāb —que era el jefe del grupo—; y ʿUkāsha b. Miḥṣan b. Ḥarthān, de Banū Asad b. Khuzayma; y de Banū Nawfal b. ʿAbd Manāf, ʿUtba b. Ghazwān, su aliado; y de Banū Zuhra b. Kilāb: Saʿd b. Abī Waqqāṣ; y de Banū ʿAdī b. Kaʿb, ʿĀmir b. Rabīʿa, su aliado; y Wāqid b. ʿAbd Allāh b. Manāʾ b. ʿUwaym b. Thaʿlaba b. Yarbuʿ b. Ḥanẓala; y Khālid b. al-Bukayr, de Banū Saʿd b. Layth, su aliado; y de Banū al-Ḥārith b. Fihr, Suhayl b. Bayḍāʾ. Cuando ʿAbd Allāh b. Jaḥsh hubo marchado dos días, abrió la carta y la miró, y en ella decía:
«Cuando mires esta carta mía, marcha hasta descender en Nakhlah, entre La Meca y al-Ṭāʾif; acecha allí a Quraysh y tráenos noticias de sus asuntos».
Cuando ʿAbd Allāh b. Jaḥsh miró la carta, dijo: «Oímos y obedecemos». Luego dijo a sus compañeros: «El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— me ha ordenado que marche a Nakhlah para acechar allí a Quraysh hasta traerle de ellos una noticia; y me ha prohibido forzar a ninguno de vosotros. Quien de vosotros desee el martirio y lo anhele, que parta; y quien deteste eso, que regrese. En cuanto a mí, marcho cumpliendo la orden del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—». Y marchó, y sus compañeros marcharon con él; ninguno se quedó atrás. Tomó el camino del Ḥijāz hasta que, estando en una mina por encima de al-Furʿ, llamada Nujrān, Saʿd b. Abī Waqqāṣ y ʿUtba b. Ghazwān extraviaron un camello suyo sobre el que se turnaban; se retrasaron buscándolo, y ʿAbd Allāh b. Jaḥsh y el resto de sus compañeros siguieron hasta descender en Nakhlah. Entonces pasó junto a ellos una caravana de Quraysh que transportaba pasas, cuero y mercancía de las mercancías de Quraysh; entre ellos estaban ʿAmr b. al-Ḥaḍramī, ʿUthmān b. ʿAbd Allāh b. al-Mughīra y su hermano Nawfal b. ʿAbd Allāh b. al-Mughīra —ambos maḫzūmíes—, y al-Ḥakam b. Kaysān, cliente de Hishām b. al-Mughīra. Cuando el grupo los vio, les temieron, pues habían acampado cerca de ellos. ʿUkāsha b. Miḥṣan se asomó hacia ellos, y se había afeitado la cabeza; cuando lo vieron, se sintieron seguros y dijeron: «Son peregrinos de ʿumra; no hay peligro por su parte». El grupo deliberó sobre ellos, y eso fue al final de un día de Jumādā. Dijeron: «Por Dios, si dejáis a esta gente esta noche, entrarán en el ḥaram y se protegerán en él de vosotros; y si los matáis, los mataréis en el mes sagrado». Vacilaron y temieron acometerlos; luego se animaron contra ellos y se resolvieron a matar a quienes pudieran de ellos y a tomar lo que llevaban. Wāqid b. ʿAbd Allāh al-Tamīmī arrojó una flecha a ʿAmr b. al-Ḥaḍramī y lo mató. Capturaron a ʿUthmān b. ʿAbd Allāh y a al-Ḥakam b. Kaysān; y Nawfal b. ʿAbd Allāh escapó y se les hizo inalcanzable. ʿAbd Allāh b. Jaḥsh y sus compañeros llegaron con la caravana y los dos cautivos hasta presentarse ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— en Medina.
Y algunos de la familia de ʿAbd Allāh b. Jaḥsh mencionaron que ʿAbd Allāh b. Jaḥsh dijo a sus compañeros: «Del botín que habéis obtenido, al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— le corresponde el quinto», y eso fue antes de que se prescribiera el quinto del botín. Separó para el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el quinto de la caravana y repartió el resto entre sus compañeros. Cuando llegaron ante el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, dijo:
«No os ordené combatir en el mes sagrado».
Entonces retuvo la caravana y los dos cautivos y rehusó tomar de ello nada. Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo eso, el grupo quedó consternado y pensó que había perecido; y los musulmanes los reprendieron por lo que habían hecho y les dijeron: «Habéis hecho lo que no se os ordenó: combatisteis en el mes sagrado sin que se os ordenara combatir». Y Quraysh dijo: «Muhammad y sus compañeros han declarado lícito el mes sagrado: en él derramaron sangre, en él tomaron bienes y capturaron». Quienes de los musulmanes estaban en La Meca y querían refutarles dijeron: «En realidad, lo que alcanzaron lo alcanzaron en Jumādā». Y los judíos, tomando ello como presagio contra el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, dijeron: «A ʿAmr b. al-Ḥaḍramī lo mató Wāqid b. ʿAbd Allāh: ʿAmr: se ha poblado la guerra; al-Ḥaḍramī: la guerra se ha hecho presente; Wāqid b. ʿAbd Allāh: la guerra se ha encendido». Y Dios hizo que eso recayera sobre ellos y en ellos.
Cuando la gente abundó en ello, Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender sobre Su Mensajero:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ, es decir, acerca de combatir en él.
قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ, hasta Su dicho:
وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ,
es decir: si vosotros matasteis en el mes sagrado, ellos os apartaron del camino de Dios junto con el descreimiento en Él, y [os apartaron] de la Mezquita Sagrada, y os expulsaron de ella —siendo vosotros sus gentes y sus encargados—; eso es mayor ante Dios que matar a quienes matasteis de ellos.
وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ, es decir: solían tentar al musulmán respecto de su religión hasta devolverlo al descreimiento tras su fe, y eso es mayor ante Dios que el matar.
وَلَا يَزَالُونَ يُقَاتِلُونَكُمْ حَتَّىٰ يَرُدُّوكُمۡ عَن دِينِكُمۡ إِنِ ٱسۡتَطَٰعُواْ, es decir: perseveran en lo más vil de ello y en lo más enorme, sin arrepentirse ni desistir.
Cuando descendió el Corán con esto acerca del asunto, Dios alivió a los musulmanes del temor en que estaban, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— tomó la caravana y los dos cautivos.
Me narró Mūsā b. Hārūn,
dijo:
nos narró ʿAmr b. Ḥammād,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ. Y ello fue porque el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió una expedición, y eran siete hombres, y puso al frente de ellos a ʿAbd Allāh b. Jaḥsh al-Asadī; entre ellos estaban ʿAmmār b. Yāsir, Abū Ḥudhayfa b. ʿUtba b. Rabīʿa, Saʿd b. Abī Waqqāṣ, ʿUtba b. Ghazwān al-Sulamī —aliado de Banū Nawfal—, Suhayl b. Bayḍāʾ, ʿĀmir b. Fuhayra, y Wāqid b. ʿAbd Allāh al-Yarbūʿī —aliado de ʿUmar b. al-Khaṭṭāb—. Y escribió con Ibn Jaḥsh una carta y le ordenó que no la leyera hasta descender en Malal. Cuando descendió en el valle de Malal, abrió la carta y en ella decía: «Marcha hasta descender en el valle de Nakhlah». Dijo a sus compañeros: «Quien quiera la muerte, que marche y haga testamento; pues yo hago testamento y marcho cumpliendo la orden del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—». Marchó, y Saʿd b. Abī Waqqāṣ y ʿUtba b. Ghazwān se quedaron atrás: habían extraviado una montura suya; fueron a Nujrān a buscarla. Ibn Jaḥsh marchó al valle de Nakhlah y allí estaban al-Ḥakam b. Kaysān, ʿAbd Allāh b. al-Mughīra, al-Mughīra b. ʿUthmān y ʿAmr b. al-Ḥaḍramī. Combatieron: capturaron a al-Ḥakam b. Kaysān y a ʿAbd Allāh b. al-Mughīra; al-Mughīra escapó; y ʿAmr b. al-Ḥaḍramī fue muerto —lo mató Wāqid b. ʿAbd Allāh—. Fue el primer botín que obtuvieron los compañeros de Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz—. Cuando regresaron a Medina con los cautivos y lo que habían obtenido de bienes, la gente de La Meca quiso rescatar a los cautivos. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— dijo:
«Hasta que veamos qué han hecho nuestros dos compañeros».
Cuando regresaron Saʿd y su compañero, rescató a los cautivos.
Los idólatras se desbordaron contra él y dijeron: «Muhammad pretende que sigue la obediencia de Dios, y es el primero que declaró lícito el mes sagrado y mató a nuestro compañero en Rayab». Los musulmanes dijeron: «En realidad lo matamos en Jumādā»; y se dijo: «En la primera noche de Rayab y la última noche de Jumādā». Los musulmanes envainaron sus espadas cuando entró Rayab.
Entonces Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender, reprochando a la gente de La Meca:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ: no es lícito.
Y lo que vosotros hicisteis —¡asamblea de idólatras!— es mayor que matar en el mes sagrado: cuando descreísteis en Dios, apartasteis de Él a Muhammad y a sus compañeros, y expulsasteis de ella a la gente de la Mezquita Sagrada cuando expulsaron a Muhammad; eso es mayor ante Dios que matar.
Y la fitna —que es la asociación (shirk)— es más enorme ante Dios que matar en el mes sagrado.
Eso es Su dicho:
وَصَدّ عَنْ سَبِيلِ اللّهِ وكُفْرٌ بِهِ والمَسْجِدِ الحَرَامِ وإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ.
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā al-Ṣanʿānī,
dijo:
nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān al-Taymī, de su padre, que se lo narró un hombre, de Abū al-Suwār, que se lo narraba, de Jundub b. ʿAbd Allāh,
del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: que envió a un grupo y puso al frente de ellos a Abū ʿUbayda. Cuando éste se dispuso a partir, lloró por añoranza del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; entonces envió en su lugar a un hombre llamado ʿAbd Allāh b. Jaḥsh, y le escribió una carta y le ordenó que no la leyera hasta llegar a tal y tal, y que no forzara a ninguno de sus compañeros a marchar con él.
Cuando leyó la carta, pronunció la fórmula de retorno a Dios y dijo: «Oímos y obedecemos la orden de Dios y de Su Mensajero». Les informó del asunto y les leyó la carta. Dos hombres regresaron y el resto siguió. Se encontraron con Ibn al-Ḥaḍramī y lo mataron, sin saber si aquel día era de Rayab o de Jumādā.
Los idólatras dijeron a los musulmanes: «Habéis hecho tal y tal en el mes sagrado». Fueron al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y le relataron el suceso, y Dios —Poderoso y Majestuoso— hizo descender:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ وَصَدّ عَنْ سَبِيلِ اللّهِ وكُفْرٌ بِهِ وَالمَسْجِدِ الحَرَامِ وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ.
Y la fitna: es la asociación (shirk).
Y dijo uno de los que —creo— dijo:
En la expedición, por Dios, no lo mató sino uno.
Y dijo:
Si es un bien, ya lo he asumido; y si es un pecado, ya lo he cometido.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca de Su dicho:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ, dijo: un hombre de Banū Tamīm, a quien el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— envió en una expedición, se encontró con Ibn al-Ḥaḍramī, que transportaba vino desde al-Ṭāʾif a La Meca; le disparó una flecha y lo mató. Entre Quraysh y Muhammad había un pacto; lo mató al final del último día de Jumādā al-Ākhira y el primer día de Rayab. Quraysh dijo: «¿En el mes sagrado, teniendo nosotros un pacto?». Entonces Dios —Glorificado sea— hizo descender:
قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ وَصَدّ عَنْ سَبِيلِ الله وكُفْرٌ بِهِ و صدّ عن المَسْجِدِ الحَرَامِ وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ الله
que matar a Ibn al-Ḥaḍramī. Y la fitna es descreimiento en Dios y adoración de los ídolos, mayor que todo eso.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq, de Maʿmar, de al-Zuhrī y ʿUthmān al-Jazarī, de Miqsim, cliente de Ibn ʿAbbās,
dijo:
Wāqid b. ʿAbd Allāh se encontró con ʿAmr b. al-Ḥaḍramī en la primera noche de Rayab, creyendo que era de Jumādā, y lo mató; fue el primer muerto de los idólatras. Los idólatras reprocharon a los musulmanes y dijeron: «¿Matáis en el mes sagrado?». Entonces Dios hizo descender:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ وصَدّ عَن سَبِيلِ اللّهِ وكُفْرٌ بِهِ وَالَمسْجِدِ الحَرَامِ,
es decir: apartar del camino de Dios, y descreer en Dios y [en] la Mezquita Sagrada, y apartar de la Mezquita Sagrada.
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ
que matar a ʿAmr b. al-Ḥaḍramī. Y la fitna —es decir— la asociación (shirk) en la que vosotros estáis, es aún mayor que eso.
Dijo al-Zuhrī:
Y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, según nos ha llegado, prohibía el combate en el mes sagrado; luego fue permitido después.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ. Y ello fue porque los idólatras apartaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y lo rechazaron de la Mezquita Sagrada en un mes sagrado; y Dios concedió victoria a Su Profeta en un mes sagrado del año siguiente. Los idólatras reprocharon al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— el combate en un mes sagrado, y Dios —Poderoso y Majestuoso— dijo:
وَصَدّ عَنْ سَبِيلِ اللّهِ وكُفْرٌ بِهِ وَالمَسْجِدِ الحَرَامِ وَإخْرَاجُ أهْلِه مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ
que matar en él.
Y Muhammad envió una expedición; se encontraron con ʿAmr b. al-Ḥaḍramī cuando regresaba de al-Ṭāʾif, en la última noche de Jumādā y la primera noche de Rayab. Los compañeros de Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz— pensaban que aquella noche era de Jumādā, pero era el primer Rayab y no se dieron cuenta; lo mató uno de ellos. Los idólatras enviaron a reprochárselo, y Dios —Poderoso y Majestuoso— dijo:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ,
y otras cosas son mayores que ello: apartar del camino de Dios, descreer en Él, la Mezquita Sagrada y expulsar de ella a sus gentes. Expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada es mayor que lo que alcanzó a Muhammad; y la asociación con Dios es más grave.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq,
dijo:
nos narró Abū Aḥmad,
dijo:
nos narró Sufyān, de Ḥuṣayn, de Abū Mālik,
dijo:
Cuando descendió: يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ hasta Su dicho: وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ, lo consideraron enorme.
Dijo:
Y la fitna: la asociación (shirk) en la que vosotros perseveráis es mayor que aquello que considerasteis enorme.
Se transmitió de ʿAmmār b. al-Ḥasan,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Abī Jaʿfar, de su padre, de Ḥuṣayn,
de Abū Mālik al-Ghifārī, quien dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— envió a ʿAbd Allāh b. Jaḥsh al frente de un ejército; se encontró con gente de los idólatras en el valle de Nakhlah. Los musulmanes pensaban que era el último día de Jumādā, pero era el primer día de Rayab; los musulmanes mataron a Ibn al-Ḥaḍramī. Los idólatras dijeron: «¿No pretendéis que prohibís el mes sagrado y el territorio sagrado? Y habéis matado en el mes sagrado». Entonces Dios hizo descender:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ
hasta Su dicho:
أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ
que aquello que considerasteis enorme: matar a Ibn al-Ḥaḍramī. Y la fitna en la que vosotros perseveráis —es decir, la asociación (shirk)— es mayor que matar.
Se transmitió de ʿAmmār,
dijo:
nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de Qatāda,
dijo:
Y solía nombrarla, diciendo:
Wāqid b. ʿAbd Allāh al-Tamīmī se encontró con ʿAmr b. al-Ḥaḍramī en el valle de Nakhlah y lo mató.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Pregunté a ʿAṭāʾ acerca de Su dicho: يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ: ¿sobre quién descendió?
Dijo:
No lo sé.
Dijo Ibn Jurayj:
ʿIkrima y Mujāhid dijeron: sobre ʿAmr b. al-Ḥaḍramī.
Dijo Ibn Jurayj:
Y nos informó Ibn Abī Ḥusayn, de al-Zuhrī, lo mismo.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Dijo Mujāhid:
قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ وَصَدّ عَنْ سَبِيلِ اللّهِ وكُفْرٌ بِهِ وَالمَسْجِدِ الحَرَامِ,
es decir: apartar de la Mezquita Sagrada y expulsar de ella a sus gentes; todo eso es mayor que matar a Ibn al-Ḥaḍramī. Y la fitna es mayor que matar: descreimiento en Dios y adoración de los ídolos, mayor que todo eso.
Se transmitió de al-Ḥusayn b. al-Faraj,
dijo:
oí a Abū Muʿādh al-Faḍl b. Khālid,
dijo:
nos informó ʿUbayd b. Sulaymān al-Bāhilī,
dijo:
oí a al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim decir acerca de Su dicho: يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ: los compañeros de Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz— habían matado a Ibn al-Ḥaḍramī en el mes sagrado, y los idólatras reprocharon a los musulmanes por ello. Entonces Dios dijo: combatir en el mes sagrado es grave; y mayor que eso es apartar del camino de Dios, descreer en Él y expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada de la Mezquita Sagrada.
Estos dos relatos que hemos mencionado de Mujāhid y al-Ḍaḥḥāk informan de la corrección de lo que dijimos acerca de elevar «al-ṣadd» por ello, y de que quien lo eleva es «akbar ʿinda Allāh»; ambos confirman la corrección de lo que transmitimos al respecto de Ibn ʿAbbās y señalan el error de quien pretendió que está elevado por coordinación con «al-kabīr».
Y [también es errónea] la palabra de quien pretendió que su sentido es:
«y grave es el apartar del camino de Dios»,
y pretendió que Su dicho:
«وإخراج أهله منه أكبر عند الله»
es una noticia desligada de lo anterior, como un inicio.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Hushaym,
dijo:
nos informó Ismāʿīl b. Sālim,
de al-Shaʿbī, acerca de Su dicho:
وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ,
dijo: con ello quiere decir el descreimiento.
Nos narró Bishr b. Muʿādh,
dijo:
nos narró Yazīd,
dijo:
nos narró Saʿīd,
de Qatāda:
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ
que eso.
Luego reprochó a los idólatras por sus obras, obras de mal, y dijo:
وَالفِتْنَةُ أكْبَرُ مِنَ القَتْلِ,
es decir: la asociación con Dios es mayor que matar. Y con una interpretación semejante a la que dijimos se transmitió esto de Ibn ʿAbbās.
Me narró Muḥammad b. Saʿd,
dijo:
me narró mi padre,
dijo:
me narró mi tío,
dijo:
me narró mi padre, de su padre,
de Ibn ʿAbbās, quien dijo:
Cuando los compañeros del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— mataron a ʿAmr b. al-Ḥaḍramī en la última noche de Jumādā y la primera noche de Rayab, los idólatras enviaron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a reprochárselo. Entonces dijo:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ,
y otras cosas son mayores que ello: apartar del camino de Dios, descreer en Él, la Mezquita Sagrada y expulsar de ella a sus gentes; eso es mayor que lo que alcanzó a Muhammad —Dios le bendiga y le conceda paz—.
En cuanto a los gramáticos, discreparon acerca de aquello por lo que se elevó Su dicho:
وصَدّ عَنْ سَبِيلِ اللّهِ.
Algunos de los gramáticos de Kūfa dijeron que en su elevación hay dos posibilidades: una, que «al-ṣadd» se remita a «al-kabīr», queriendo decir: «Di: combatir en él es grave, y [también] apartar del camino de Dios y descreer en Él». Y si quieres, haces que «al-ṣadd» sea «grave», queriendo decir: «Di: combatir en él es grave, y grave es apartar del camino de Dios y el descreer en Él».
Dijo:
Y erró —esto es, al-Farrāʾ— en ambas interpretaciones. Pues si eleva «al-ṣadd» coordinándolo con «kabīr», la interpretación del enunciado pasa a ser: «Di: combatir en el mes sagrado es grave, y apartar del camino de Dios, y descreer en Dios». Y eso, en la interpretación, contradice lo que sostiene toda la comunidad del Islam: nadie alegó que Dios —Bendito y Exaltado sea— hiciera del combate en los meses sagrados un descreimiento en Dios; antes bien, no es lícito que alguien con entendimiento imagine tal cosa. ¿Cómo podría decirlo alguien de naturaleza sana, cuando Dios —Glorificado sea— dice a continuación:
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ?
Si el enunciado fuese como él consideró lícito en esa interpretación, habría sido necesario que expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada de la Mezquita Sagrada fuese mayor ante Dios que el descreer en Él; pues dice a continuación:
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ مِنْهُ أكْبَرُ عِنْدَ اللّهِ.
Y en el establecimiento de la prueba de que nada es mayor ante Dios que el descreer en Él, hay lo que muestra el error de esta opinión.
Y si eleva «al-ṣadd» con el sentido de lo que pretendió que es la otra posibilidad —esto es, elevarlo con el sentido de: «y grave es apartar del camino de Dios»—, y luego se dice: «y expulsar a sus gentes de ella es mayor ante Dios», el sentido pasa a ser: que expulsar a la gente de la Mezquita Sagrada de la Mezquita Sagrada es mayor ante Dios que el descreer en Dios, apartar de Su camino y [apartar] de la Mezquita Sagrada. Quien lo interpreta así incurre en un error semejante al del que sostuvo la primera opinión, al hacer que algunas ramas del descreimiento sean mayores ante Dios que el descreimiento mismo; y no hay nadie a quien se le oculte el error y la corrupción de eso.
Y algunos de los gramáticos de Baṣra sostenían la primera opinión acerca de elevar «al-ṣadd», y pretendían que está coordinado con «al-kabīr», y hacían que Su dicho:
وَإخْرَاجُ أهْلِهِ
estuviera elevado como inicio; y ya hemos mostrado la corrupción de eso y el error de su interpretación.
Luego los exégetas discreparon acerca de Su dicho:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ:
si está abrogado o si su dictamen permanece vigente.
Algunos dijeron:
Está abrogado por el dicho de Dios —Glorificado sea—: وَقاتِلُوا المُشْركِينَ كافّةً كمَا يُقاتِلُونَكُمْ كافّةً, y por Su dicho: اقْتُلُوا المُشْركينَ.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj,
dijo:
Dijo ʿAṭāʾ b. Maysara: se permitió el combate en el mes sagrado en Barāʾa, en Su dicho: فَلاَ تَظْلِمُوا فِيهِنّ أنْفُسَكُمْ وَقاتِلُوا المُشْرِكينَ كافّةً, es decir: en ellas y fuera de ellas.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā,
dijo:
nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
nos informó Maʿmar, de al-Zuhrī,
dijo:
El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, según nos ha llegado, prohibía el combate en el mes sagrado; luego fue permitido después.
Otros dijeron:
Más bien, es un dictamen vigente: no es lícito a nadie combatir en los meses sagrados por esta aleya, porque Dios hizo del combate en ellos algo grave.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥasan,
dijo:
me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de Mujāhid,
dijo:
Dije a ʿAṭāʾ: acerca de: يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ.
Dije: ¿qué les pasa, si entonces no les era lícito atacar a la gente de la idolatría en el mes sagrado, y luego los atacaron después en él?
ʿAṭāʾ me juró por Dios que no es lícito a la gente atacar en el mes sagrado ni combatir en él, y que no es recomendable.
Dijo:
Y no se les deja llamar al Islam antes de combatir, ni [llamar] al pago de la yizya; abandonaron eso.
Y lo correcto en esto es lo que dijo ʿAṭāʾ b. Maysara: que la prohibición de combatir a los idólatras en los meses sagrados está abrogada por el dicho de Dios —Glorificado sea—:
( إنّ عِدّةَ الشّهِور عِنْدَ الله اثْنا عَشَرَ شَهْرا فِي كِتابِ اللّهِ يَوْمَ خَلَقَ السّمَوَاتِ والأرْضَ مِنْها أرْبَعَةٌ حُرُمٌ ذَلِكَ الدّينُ القَيّمُ فَلا تَظْلِمُوا فِيهنّ أنْفُسَكُمْ ، وَقاتِلُوا المُشْرِكِينَ كافّةً كمَا يُقاتِلُونَكمْ كافّة )
Y sólo dijimos que esto abroga Su dicho:
( يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ )
por la convergencia de los relatos acerca del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—: que combatió a Hawāzin en Ḥunayn, y a Thaqīf en al-Ṭāʾif, y envió a Abū ʿĀmir a Awṭās para combatir a los idólatras que allí había, en algunos de los meses sagrados; y eso fue en Shawwāl y parte de Dhū al-Qaʿda, y éste es de los meses sagrados. Con ello se supo que, si el combate en ellos fuese ilícito y un pecado, él —Dios le bendiga y le conceda paz— habría sido la persona más alejada de hacerlo.
Y otra [prueba]: que todos los sabios de las biografías del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— no discrepan en que la Bayʿat al-Riḍwān para combatir a Quraysh fue a comienzos de Dhū al-Qaʿda, y que él —Dios le bendiga y le conceda paz— sólo llamó a sus compañeros a ella aquel día porque le llegó que ʿUthmān b. ʿAffān había sido muerto por los idólatras cuando lo envió a ellos con el mensaje con que lo envió. Entonces él —Dios le bendiga y le conceda paz— tomó el juramento de que acometerían a la gente la guerra y los combatirían hasta que ʿUthmān regresó con el mensaje y se produjo la reconciliación entre el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y Quraysh; entonces se abstuvo de su guerra y de combatirlos. Y eso fue en Dhū al-Qaʿda, que es de los meses sagrados.
Siendo así, queda clara la corrección de lo que dijimos acerca de Su dicho:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ قُلْ قِتالٌ فِيهِ كَبِيرٌ,
y que está abrogado.
Si alguien imaginase que la prohibición de combatir en los meses sagrados fue después de que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— los declarase lícitos, por lo que describimos de sus guerras, habría imaginado por ignorancia. Pues esta aleya —quiero decir, Su dicho:
يَسألُونَكَ عَنِ الشّهْرِ الحَرَامِ قِتالٍ فِيهِ—
trata del asunto de ʿAbd Allāh b. Jaḥsh y sus compañeros, y de lo que ocurrió con ellos y con el muerto que mataron. Dios hizo descender esta aleya sobre su asunto al final de Jumādā al-Ākhira del segundo año desde la llegada del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a Medina y su hégira a ella. La batalla de Ḥunayn y al-Ṭāʾif fue en Shawwāl del año ocho desde su llegada a Medina y su hégira a ella; entre ambos hay un lapso que no se oculta a nadie.
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
وَلا يَزَالُونَ يُقاتِلُونَكُمْ حّتى يَرُدّوكُمْ عَنْ دِينِكُمْ إنِ اسْتَطاعُوا.
Quiere decir —Exaltado sea Su recuerdo—:
Los idólatras de Quraysh no cesarán de combatir contra vosotros hasta haceros volver de vuestra religión, si tienen poder para ello.
Como:
nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
me narró Ibn Isḥāq,
dijo:
me narró al-Zuhrī y Yazīd b. Rumān,
de ʿUrwa b. al-Zubayr:
وَلا يَزَالُونَ يُقاتِلُونَكُمْ حّتى يَرّدّوكُمْ عَنْ دِينِكُمْ إنِ اسْتَطاعُوا, es decir: perseveran en lo más vil de ello y en lo más enorme, sin arrepentirse ni desistir; esto es, en tentar a los musulmanes respecto de su religión hasta devolverlos al descreimiento, como solían hacer con quienes podían de entre ellos antes de la hégira.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Mujāhid, acerca del dicho de Dios —Poderoso y Majestuoso—:
وَلا يَزَالُونَ يُقاتِلُونَكُمْ حّتى يَرّدّوكُمْ عَنْ دِينِكُمْ إنِ اسْتَطاعُوا,
dijo: los incrédulos de Quraysh.
La exposición acerca de la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
وَمَنْ يَرْتَدِدْ مِنْكُمْ عَنْ دِينِهِ فَيَمُتْ وَهُوَ كافِرٌ فأُولَئِكَ حَبِطَتْ أعْمالُهُمْ فِي الدّنْيا والاَخِرَةِ وأُولَئِكَ أصْحابُ النّارِ هُمْ فِيهَا خالِدُون.
Con Su dicho —Glorificado sea—:
وَمَنْ يَرْتَدِدْ مِنْكُمْ عَنْ دِينِهِ,
quiere decir: quien de vosotros se vuelva atrás de su religión; como dijo —Glorificado sea—:
فارْتَدّا على آثارهِما قَصَصا,
esto es, con Su dicho «fartaddā»: regresaron.
De ahí se dice: «fulano recuperó su derecho de fulano» cuando lo recobra de él.
Y sólo manifestó la geminación en Su dicho:
يَرْتَدِدْ,
porque la lām del verbo está en reposo por el jazm; y cuando está en reposo, la analogía es dejar la geminación, aunque puede geminarse e integrarse estando en reposo, por construcción sobre el dual y el plural.
Y Su dicho:
فَيَمُتْ وَهُوَ كافِرٌ,
es decir: quien se vuelva atrás de su religión —la religión del Islam— y muera siendo incrédulo; es decir, muera antes de arrepentirse de su incredulidad.
Esos son aquellos cuyas obras se malogran. Con Su dicho:
حَبِطَتْ أعْمالُهُمْ,
quiere decir: se anularon y se desvanecieron; y su anulación es: la desaparición de su recompensa, la anulación del salario por ellas y de la retribución en la morada de este mundo y en la del Más Allá.
Y Su dicho:
وأُولَئِكَ أصْحابُ النّارِ هُمْ فِيهَا خالِدُونَ,
quiere decir: quienes apostataron de su religión y murieron en su incredulidad son la gente del Fuego, perpetuados en él. Y sólo los hizo «gente» de él porque no salen de él: son sus moradores, residentes en él; como se dice: «estos son la gente de tal barrio», es decir, sus habitantes residentes.
Y con Su dicho:
هُمْ فِيهَا خالِدُونَ,
quiere decir: permanecerán en él con una permanencia sin término ni fin.
Notas y Referencias
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