La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:207] Aunque entre la gente hay quienes dan su vida anhelando complacer a Dios, y Dios es compasivo con Sus siervos.
Tafsir de At-Tabari
{وَمِنَ ٱلنَّاسِ مَن يَشۡرِي نَفۡسَهُ ٱبۡتِغَآءَ مَرۡضَاتِ ٱللَّهِۚ وَٱللَّهُ رَءُوفُۢ بِٱلۡعِبَادِ} (207)
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{ وَمِنَ النّاسِ مَن يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغَآءَ مَرْضَاتِ اللّهِ وَاللّهُ رَؤُوفٌ بِالْعِبَادِ }
Esto significa —Glorificado sea—:
Y entre la gente hay quien vende su propia alma por aquello que Dios ha prometido a los combatientes en Su senda, y por lo cual Él ha comprado sus almas, conforme a Su dicho: {En verdad, Dios ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes, a cambio de que para ellos sea el Paraíso}. Ya hemos demostrado en otro lugar que el sentido de «sharā» es «vender», de modo que ello hace innecesario repetirlo aquí.
En cuanto a Su dicho:
{ابْتِغَاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ}, ello significa que este comprador compra —cuando compra— buscando la complacencia de Dios. Y se pone en acusativo «ابتغاء» por el verbo «يشري», como si dijera: Y entre la gente hay quien compra por causa de buscar la complacencia de Dios; luego omitió «por causa de» y el verbo actuó sobre ello.
Y algunos de los gramáticos han sostenido que eso se pone en acusativo por el verbo, sobre «يشري», como si dijera: «para buscar la complacencia de Dios»; y al suprimir la lām, el verbo actuó.
Dijo:
Y su semejante es: «por temor a la muerte». Y dijo el poeta —que es Ḥātim—:
«Y perdono la falta del noble, guardándolo [para mí], *** y me aparto de la palabra del ruin, por nobleza»
Y dijo:
Cuando suprimió la lām, el verbo actuó sobre ello.
Y algunos dijeron:
Cualquier maṣdar que se ponga en lugar de la condición y en lugar de «أن», es apropiado que en él entren la bā’ y la lām; así dices: «Vine a ti por temor al mal», y «para temor al mal», y «porque temí el mal»; pero el calificativo no es conocido, de modo que se omitió y se hizo que el maṣdar ocupara su lugar.
Dijo:
Pero si el calificativo fuera una sola letra determinada, no sería lícito omitirla, del mismo modo que no es lícito, para quien dice: «Hice esto para ti y para fulano», suprimir la lām.
Luego discreparon los exégetas acerca de quién descendió esta aleya y a quién se refiere.
Algunos dijeron:
Descendió acerca de los emigrados (muhāŷirūn) y los auxiliares (anṣār), y con ella se quiso decir a los combatientes en la senda de Dios.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥusayn ibn Yaḥyà,
dijo:
Nos informó ʿAbd al-Razzāq,
dijo:
Nos informó Maʿmar,
de Qatāda, acerca de Su dicho:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ}, dijo: los emigrados y los auxiliares.
Y algunos dijeron:
Descendió acerca de hombres concretos de entre los emigrados.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
Nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
Me narró Ḥaŷŷāŷ, de Ibn Ŷurayŷ,
de ʿIkrima:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغَاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ}, dijo: descendió acerca de Ṣuhayb ibn Sinān y de Abū Dharr al-Ġifārī, Ŷundub ibn al-Sakan. La gente de Abū Dharr apresó a Abū Dharr, pero él se les escapó y llegó ante el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y cuando regresó emigrando, le salieron al paso —estaban en Marr al-Ẓahrān—, y también se les escapó hasta llegar ante el Profeta —sobre él la oración y la paz—. En cuanto a Ṣuhayb, su gente lo apresó, y él se rescató de ellos con su dinero; luego salió emigrando y lo alcanzó Munqiḏ ibn ʿUmayr ibn Ŷadʿān; así que le entregó de lo que le quedaba de su dinero y lo dejó libre.
Se me narró de ʿAmmār,
dijo:
Nos narró Ibn Abī Ŷaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ} —la aleya—,
dijo:
Había un hombre de la gente de La Meca que abrazó el islam; quiso ir al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y emigrar a Medina, pero se lo impidieron y lo encarcelaron.
Entonces les dijo:
Os doy mi casa y mi dinero y cuanto yo posea; dejadme, para que alcance a este hombre. Pero se negaron.
Luego algunos de ellos dijeron a los demás:
Tomad de él cuanto posea y dejadlo. Y así lo hicieron: les dio su casa y su dinero.
Después salió, y Dios —Poderoso y Majestuoso— reveló al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— en Medina:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْري نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ} —la aleya—.
Cuando se acercó a Medina, ʿUmar lo recibió con unos hombres, y ʿUmar le dijo:
«Ha sido provechosa la venta».
Él respondió:
«Y tu venta no perderá».
Dijo:
«¿Y eso por qué?».
Respondió:
«Se ha revelado acerca de ti tal y tal».
Y otros dijeron:
Más bien con ello se quiso decir a todo aquel que vende su alma en la obediencia a Dios, en un combate en Su senda o en ordenar el bien.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad ibn Baššār,
dijo:
Nos narró Ḥusayn ibn al-Ḥasan Abū ʿAbd Allāh,
dijo:
Nos narró Abū ʿAwn, de Muḥammad,
dijo:
Hišām ibn ʿĀmir cargó contra la formación hasta abrirla.
Entonces dijeron:
«Se ha arrojado con su mano».
Y Abū Hurayra dijo:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْري نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ}.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
Nos narró Muṣʿab ibn al-Miqdām,
dijo:
Nos narró Isrā’īl, de Ṭāriq ibn ʿAbd al-Raḥmān, de Qays ibn Abī Ḥāzim, de al-Muġīra,
dijo:
ʿUmar envió un ejército; sitiaron a la gente de una fortaleza. Un hombre de Baŷīla avanzó, combatió y fue muerto.
La gente hablaba mucho de él diciendo:
«Se arrojó con su mano a la perdición».
Dijo:
Eso llegó a oídos de ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb —Dios esté complacido con él—, y dijo:
«Mienten.
¿Acaso Dios —Poderoso y Majestuoso— no dice:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغَاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ وَاللّه رَءُوفٌ بالعِبادِ}?».
Nos narró Ibn Baššār,
dijo:
Nos narró Abū Dāwūd,
dijo:
Nos narró Hišām, de Qatāda,
dijo:
Hišām ibn ʿĀmir cargó contra la formación hasta partirla.
Entonces Abū Hurayra dijo:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْري نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ}.
Nos narró Sawwār ibn ʿAbd Allāh al-ʿAnbarī,
dijo:
Nos narró ʿAbd al-Raḥmān ibn Mahdī,
dijo:
Nos narró Ḥizām ibn Abī Ḥizm,
dijo:
Oí a al-Ḥasan recitar: {وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْري نَفْسَهُ ابْتغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ وَاللّهُ رَءُوفٌ بالعِبادِ}.
«¿Sabéis acerca de qué fue revelada?
Fue revelada acerca de que un musulmán se encontró con un incrédulo y le dijo:
“Di: no hay divinidad sino Dios; si la dices, tu sangre y tu hacienda quedarán protegidas, salvo por su derecho”.
Pero él rehusó decirla.
Entonces el musulmán dijo:
“Por Dios, ciertamente venderé mi alma a Dios”.
Y avanzó, combatió hasta que fue muerto».
Me narró Aḥmad ibn Ḥāzim,
dijo:
Nos narró Abū Nuʿaym; nos narró Ziyād ibn Abī Muslim, de Abī al-Ḫalīl,
dijo:
ʿUmar oyó a alguien recitar esta aleya: {وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ الله}.
Dijo:
ʿUmar pronunció la fórmula de retorno y dijo: «En verdad, somos de Dios y a Él hemos de volver». Un hombre se levantó ordenando el bien y prohibiendo el mal, y fue muerto.
Lo que más conviene al sentido aparente de esta aleya, en cuanto a interpretación, es lo transmitido de ʿUmar ibn al-Ḫaṭṭāb, de ʿAlī ibn Abī Ṭālib y de Ibn ʿAbbās —Dios esté complacido con ellos—: que con ella se quiso decir al que ordena el bien y prohíbe el mal.
Y ello porque Dios —Glorificado sea— describió la condición de dos grupos:
uno de ellos, un hipócrita que dice con su lengua lo contrario de lo que hay en su interior; si puede desobedecer a Dios, lo hace; si no puede, lo pretende; y si se le prohíbe, lo toma la soberbia en el pecado, con aquello por lo que es pecador.
Y el otro de ambos: quien vende su alma buscando de Dios Su complacencia.
Así, lo aparente de la interpretación es que el grupo descrito como quien vendió su alma a Dios y buscó Su complacencia, no la vendió sino para arremeter contra el grupo libertino, buscando la complacencia de Dios. Este es el sentido más predominante y más manifiesto de la aleya.
En cuanto a lo transmitido acerca de que la aleya descendió por el asunto de Ṣuhayb, ello no es rechazable, pues no se niega la posibilidad de que una aleya de parte de Dios descienda sobre Su Mensajero —Dios le bendiga y le conceda paz— por una causa entre las causas, siendo, sin embargo, lo querido con ella todo aquel a quien abarque su sentido aparente.
Lo correcto, pues, en esto es decir:
Que Dios —Exaltada sea Su mención— describió a quien compra su alma buscando Su complacencia; así, todo aquel que vende su alma en Su obediencia hasta ser muerto en ella, o que busca la muerte aunque no sea muerto, queda comprendido en Su dicho:
{وَمِنَ النّاسِ مَنْ يَشْرِي نَفْسَهُ ابْتِغاءَ مَرْضَاتِ اللّهِ},
ya sea que ello ocurra en el combate contra el enemigo de los musulmanes, o en ordenar el bien, o en prohibir el mal.
La disertación sobre la interpretación de Su dicho —Exaltado sea—:
{وَاللّهُ رَءُوفٌ بالعِباد}.
Ya hemos demostrado anteriormente el sentido de la compasión (ra’fa), de modo que ello hace innecesario repetirlo aquí: que es la ternura de la misericordia. El sentido, entonces, es:
Y Dios posee una misericordia vasta para con Su siervo que vende su alma a Él, en el combate contra quien se le opone en Su mandato, de entre la gente de la idolatría y de la perversión, y para con otros de Sus siervos creyentes, en su presente y en el retorno final; así les cumple la recompensa por lo que realizaron en Su obediencia en la vida mundana, y los hace habitar Sus jardines por lo que obraron en ella buscando Su complacencia.
Notas y Referencias
(No se generaron)