2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 196

Versículo (Español)

[2:196] Completen la peregrinación mayor y menor en honor a Dios. Pero en caso de que algo les impida completarla, sacrifiquen el animal que puedan como ofrenda. No se rasuren la cabeza hasta que la ofrenda llegue al lugar de sacrificio. Si alguien está enfermo o sufre una dolencia en su cabeza [y se rasura] deberá expiar ayunando o dando limosna o sacrificando. Si hay seguridad [en el camino], entonces quien haga la peregrinación menor [durante los meses de la peregrinación mayor] y luego la peregrinación mayor, que sacrifique la ofrenda según sus posibilidades, y si no encuentra qué sacrificar o no dispone de medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete a su regreso [a su lugar de origen]: en total diez días. Esto es para quienes no viven en las proximidades de la Mezquita Sagrada. Cumplan con los ritos y sepan que Dios es severo en el castigo.

Tafsir de At-Tabari

{Y completad la peregrinación mayor (ḥaŷŷ) y la menor (‘umra) para Allah. Y si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar. Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio. Y cuando estéis seguros, quien se haya beneficiado de la ‘umra hasta el ḥaŷŷ, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y quien no encuentre, entonces ayuno de tres días durante el ḥaŷŷ y siete cuando regreséis. Esos son diez completos. Eso es para quien no tenga a su familia presente en la Mezquita Sagrada. Y temed a Allah y sabed que Allah es severo en el castigo.} (196) القول في تأويل قوله تعالى : { Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah. Y si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar. Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio. Y cuando estéis seguros, quien se haya beneficiado de la ‘umra hasta el ḥaŷŷ, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y quien no encuentre, entonces ayuno de tres días durante el ḥaŷŷ y siete cuando regreséis. Esos son diez completos. Eso es para quien no tenga a su familia presente en la Mezquita Sagrada. Y temed a Allah y sabed que Allah es severo en el castigo. }

Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de ello. Unos dijeron: El sentido es: completad el ḥaŷŷ con sus ritos y sus sunan, y completad la ‘umra con sus límites y sus sunan. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ‘Ubayd b. Ismā‘īl al-Hubārī, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Numayr, de al-A‘maš, de Ibrāhīm, de ‘Alqama: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: está en la recitación de ‘Abd Allāh: «Y estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra hacia la Casa». Dijo: no sobrepaséis con la ‘umra la Casa. Dijo Ibrāhīm: se lo mencioné a Sa‘īd b. Ŷubayr, y dijo: así lo dijo Ibn ‘Abbās.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān b. Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, de Manṣūr, de Ibrāhīm, que recitaba: «Y estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra hacia la Casa».

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de al-A‘maš, de Ibrāhīm, de ‘Alqama, que recitaba: «Y estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra hacia la Casa».

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: nos narró Mu‘āwiya, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», es decir: quien entra en iḥrām para ḥaŷŷ o para ‘umra no le es lícito salir del iḥrām hasta completarlos. La consumación del ḥaŷŷ es el día del sacrificio, cuando arroja la ŷamra de al-‘Aqaba y visita la Casa: entonces sale de todo su iḥrām. Y la consumación de la ‘umra es cuando circunvala la Casa y (recorre) al-Ṣafā y al-Marwa: entonces sale.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā; y me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, ambos, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, acerca de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: lo que se les ordenó en ambos.

Se me narró de ‘Ammār b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Ŷa‘far, de su padre, de al-Rabī‘, acerca de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: dijo Ibrāhīm, de ‘Alqama b. Qays, que dijo: «el ḥaŷŷ»: los ritos del ḥaŷŷ; y «la ‘umra»: que no se sobrepase con ella la Casa.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ŷarīr, de Manṣūr, de Ibrāhīm: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: es decir, cumples los ritos del ḥaŷŷ: ‘Arafa, al-Muzdalifa y sus lugares; y la ‘umra hacia la Casa: que circunvale la Casa y (recorra) entre al-Ṣafā y al-Marwa, luego sale.

Otros dijeron: Su consumación es que entréis en iḥrām para ambos por separado desde el entorno de vuestra familia. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de ‘Amr b. Murra, de ‘Abd Allāh b. Salama, de ‘Alī, que dijo: Vino un hombre a ‘Alī y le dijo acerca de esta aleya: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah»: que entres en iḥrām desde el entorno de tu familia.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Hārūn b. al-Muġīra, de ‘Anbasa, de Šu‘ba, de ‘Amr b. Murra, de ‘Abd Allāh b. Salama, dijo: Vino un hombre a ‘Alī —que Allah esté complacido con él—, y dijo: ¿Qué opinas del dicho de Allah, Poderoso y Majestuoso: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah»? Dijo: que entres en iḥrām desde el entorno de tu familia.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘, de Sufyān, de Muḥammad b. Sūqa, de Sa‘īd b. Ŷubayr, dijo: De la consumación de la ‘umra es que entres en iḥrām desde el entorno de tu familia.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘, de Ṯawr b. Yazīd, de Sulaymān b. Mūsā, de Ṭāwūs, dijo: La consumación de ambos: hacerlos por separado, iniciándolos de nuevo desde tu familia.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Sufyān, de Ṯawr, de Sulaymān b. Mūsā, de Ṭāwūs: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: los separas, fijándolos desde tu familia; esa es su consumación.

Otros dijeron: La consumación de la ‘umra es que se realice fuera de los meses del ḥaŷŷ; y la consumación del ḥaŷŷ es que se cumplan todos sus ritos de modo que a quien lo realiza no le sea exigida sangre por qirān ni por mut‘a. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: y la consumación de la ‘umra es la que se hace fuera de los meses del ḥaŷŷ. Y la que se hace en los meses del ḥaŷŷ, y luego permanece hasta peregrinar, es mut‘a: sobre él hay sacrificio si lo encuentra; si no, ayuna tres días durante el ḥaŷŷ y siete cuando regrese.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: la que se hace fuera de los meses del ḥaŷŷ es una ‘umra completa; y la que se hace en los meses del ḥaŷŷ es mut‘a y sobre él hay sacrificio.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hušaym, de Ibn ‘Awn, dijo: Oí a al-Qāsim b. Muḥammad decir: la ‘umra en los meses del ḥaŷŷ no es completa. Dijo: Se le dijo: ¿y la ‘umra en Muḥarram? Dijo: la consideraban completa.

Otros dijeron: Su consumación es que salgas de tu familia no queriendo otra cosa que ambos. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró un hombre, de Sufyān, dijo: Es decir: su consumación es que salgas de tu familia no queriendo sino el ḥaŷŷ y la ‘umra, y pronuncies la talbiya desde el mīqāt; no que salgas por comercio ni por necesidad, hasta que, cuando estés cerca de La Meca, digas: «si peregrinara o hiciera ‘umra». Eso es válido, pero la consumación es que salgas para ello, no que salgas para otra cosa.

Otros dijeron: Más bien el sentido es: completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah cuando entréis en ambos. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd: la ‘umra no es obligatoria para nadie de la gente. Dijo: Le dije: ¿y el dicho de Allah, Altísimo: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah»? Dijo: No hay criatura a la que le sea propio, cuando entra en un asunto, sino completarlo. Si entra en ella, no le conviene pronunciar la talbiya un día o dos y luego regresar; como si ayunara un día, no le conviene romperlo a mitad del día.

Y al-Ša‘bī lo recitaba en nominativo.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd, de Šu‘ba, dijo: me narró Sa‘īd b. Abī Burda que al-Ša‘bī y Abū Burda conversaron sobre la ‘umra. Dijo: Al-Ša‘bī dijo: es voluntaria: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah». Y Abū Burda dijo: es obligatoria: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah».

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró Ibn ‘Awn, de al-Ša‘bī, que solía recitar: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah».

Se ha transmitido de al-Ša‘bī lo contrario de esta opinión, aunque lo conocido de él es esta. Y ello es lo que:

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró al-Ḥaŷŷāŷ b. al-Minhal, dijo: nos narró Abū ‘Awāna, de al-Muġīra, de al-Ša‘bī, dijo: La ‘umra es obligatoria.

Así, la recitación de quienes dijeron: «la ‘umra es obligatoria» la pone en acusativo con el sentido de: estableced la obligación del ḥaŷŷ y de la ‘umra. Como:

Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos informó Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, dijo: Oí a Abū Isḥāq decir: Oí a Masrūq decir: se os ordenó en el Libro de Allah cuatro cosas: establecer la oración, dar el zakāt, el ḥaŷŷ y la ‘umra. Dijo: Luego recitó esta aleya: «Y para Allah, sobre la gente, la peregrinación a la Casa» y «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah hacia la Casa».

Me narró Abū al-Sā’ib, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: Oí a Layṯ transmitir de al-Ḥasan, de Masrūq, dijo: Se nos ordenó establecer cuatro: la oración, el zakāt, la ‘umra y el ḥaŷŷ; así, la ‘umra ocupa respecto del ḥaŷŷ el lugar que el zakāt respecto de la oración.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos informó Muḥammad b. Bakr, dijo: nos narró Ibn Ŷurayŷ, dijo: Dijeron ‘Alī b. al-Ḥusayn y Sa‘īd b. Ŷubayr, y se les preguntó: ¿Es obligatoria la ‘umra para la gente? Ambos dijeron: No la conocemos sino como obligatoria, como dijo Allah: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah».

Nos narró Sawwār b. ‘Abd Allāh, dijo: nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd al-Qaṭṭān, de ‘Abd al-Malik b. Abī Sulaymān, dijo: Un hombre preguntó a Sa‘īd b. Ŷubayr sobre la ‘umra: ¿es obligación o voluntaria? Dijo: Obligación. Dijo: Pero al-Ša‘bī dice: es voluntaria. Dijo: Al-Ša‘bī mintió, y recitó: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Qatāda, de quien oyó a ‘Aṭā’ decir acerca de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», dijo: ambos son obligatorios: el ḥaŷŷ y la ‘umra.

La interpretación de estos, en el dicho del Altísimo: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», es que ambos son dos obligaciones prescritas por Allah —exaltado sea— (ordenó) establecerlas, como ordenó establecer la oración; y que son dos prescripciones, y que hizo obligatoria la ‘umra con la obligatoriedad del ḥaŷŷ. Son un número grande de compañeros y seguidores, y de los posteriores; detestamos alargar el libro mencionándolos y mencionando las transmisiones de ellos. Y dijeron: El sentido de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah» es: «y estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra». Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah», es decir: estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra.

Nos narró Aḥmad b. Ḥāzim, dijo: nos narró Abū Nu‘aym, dijo: nos narró Isrā’īl, de Ṯuwayr, de su padre, de ‘Alī: «Y estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra hacia la Casa»; luego, es obligatoria como el ḥaŷŷ.

Nos narró Aḥmad b. Ḥāzim, dijo: nos narró Abū Nu‘aym, dijo: nos narró Isrā’īl, dijo: nos narró Ṯuwayr, de su padre, de ‘Abd Allāh: «Y estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra hacia la Casa». Luego dijo ‘Abd Allāh: por Allah, si no fuera por el escrúpulo y porque no oí del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— nada sobre ella, diría que la ‘umra es obligatoria como el ḥaŷŷ.

Como si con Su dicho: «estableced el ḥaŷŷ y la ‘umra» hubieran querido decir: realizad ambos con sus límites y sus normas conforme a lo que se os impuso.

Otros, de quienes recitaron como estos en acusativo «la ‘umra», dijeron: La ‘umra es voluntaria. Y vieron que no hay indicio de su obligatoriedad en ponerla en acusativo en la recitación, pues hay obras cuya realización e íntegra consumación se vuelven obligatorias para el siervo por el mero hecho de entrar en ellas, sin que el inicio de entrar en ellas sea obligatorio para él; como el ḥaŷŷ voluntario: no hay discrepancia entre todos en que, si entra en iḥrām para él, debe proseguir y completarlo, aunque no fuera obligatorio para él iniciar su entrada. Dijeron: Así también la ‘umra no es una obligación prescrita cuyo inicio sea obligatorio; pero quien entra en ella y se la impone a sí mismo debe completarla tras entrar.

Dijeron: No hay en la orden de Allah de completar el ḥaŷŷ y la ‘umra indicio de que su prescripción sea obligatoria.

Dijeron: Solo hicimos obligatoria la prescripción del ḥaŷŷ por Su dicho —poderoso y majestuoso—: «Y para Allah, sobre la gente, la peregrinación a la Casa, para quien pueda encontrar un camino hacia ella». Y de quienes dijeron eso hay un grupo de compañeros y seguidores y de los posteriores. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narraron Abū Kurayb y Abū al-Sā’ib, ambos: nos narró Ibn Idrīs, dijo: Oí a Sa‘īd b. Abī ‘Arūba, de Abū Ma‘šar, de Ibrāhīm, dijo: Dijo ‘Abd Allāh: el ḥaŷŷ es obligación, y la ‘umra es voluntaria.

Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ibn Abī ‘Arūba, de Abū Ma‘šar, de al-Nakha‘ī, de Ibn Mas‘ūd, lo mismo.

Y nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Ibn ‘Uṯma, dijo: nos narró Sa‘īd b. Bašīr, de Qatāda, de Sa‘īd b. Ŷubayr, dijo: La ‘umra no es obligatoria.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ŷarīr, de Muġīra, de Simāk, dijo: Pregunté a Ibrāhīm sobre la ‘umra y dijo: una buena sunna.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hušaym, de Muġīra, de Ibrāhīm, lo mismo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, dijo: nos narró Abū ‘Awāna, de al-Muġīra, de Ibrāhīm, lo mismo.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de al-Muġīra, de Ibrāhīm, lo mismo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ, dijo: nos narró Ḥammād, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. ‘Awn, de al-Ša‘bī, dijo: La ‘umra es voluntaria.

En cuanto a quienes recitaron eso elevando «la ‘umra», dijeron: No hay razón para ponerla en acusativo; pues la ‘umra no es sino la visita a la Casa, y no merece el nombre de «quien hace ‘umra» sino quien la visita. Dijeron: Y si no merece el nombre de «quien hace ‘umra» sino por su visita, entonces, cuando llega y circunvala y (recorre) al-Ṣafā y al-Marwa, no queda obra alguna después de ello que se le ordene completar, como se ordena al peregrino completar, tras llegar y circunvalar y (recorrer) al-Ṣafā y al-Marwa, el acudir a ‘Arafa y al-Muzdalifa, y detenerse en los lugares donde se ordenó detenerse, y realizar el resto de las obras del ḥaŷŷ que forman parte de su consumación tras acudir a la Casa. Así, no tendría sentido comprensible decir al que hace ‘umra: «completa tu ‘umra». Y si no tiene sentido comprensible, lo correcto en la recitación de «la ‘umra» es elevarla como una de las obras de piedad para Allah, quedando elevada por su predicado posterior, que es Su dicho: «para Allah».

La más correcta de las dos recitaciones, según nosotros, es la de quien recitó «la ‘umra» en acusativo, coordinándola con «el ḥaŷŷ», con el sentido de ordenar completar ambos para Él. Y no tiene sentido la objeción de quien objetó su elevación diciendo que la ‘umra es la visita a la Casa y que, cuando el que hace ‘umra llega, no queda obra que se le ordene completar; pues cuando llega a la Casa, su visita ha concluido, pero le queda completar la obra que Allah le ordenó en su ‘umra y en su visita a la Casa: esto es, la circunvalación de la Casa, el sa‘y entre al-Ṣafā y al-Marwa, y evitar lo que Allah ordenó evitar hasta completar eso. Y esto es una obra, aunque sea de lo que se le hizo obligatorio por imponerse a sí mismo la visita, distinta de la visita misma. Esto, además del consenso de la prueba (al-ḥuŷŷa) sobre la recitación de «la ‘umra» en acusativo, y de que todos los recitadores de las ciudades se oponen a la recitación de quien la elevó; con ello basta y sobra para no necesitar testimonio adicional sobre el error de quien la elevó.

En cuanto a cuál de las dos opiniones que mencionamos es más correcta en la interpretación de Su dicho: «y la ‘umra para Allah», según la recitación de quien la puso en acusativo, es la opinión de ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd y de quienes dijeron como él: que el sentido es: «completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah hacia la Casa» después de habéroslos impuesto, no que sea una orden de Allah —poderoso y majestuoso— de iniciar ambos y entrar en ellos y realizar su obra completa por esta aleya. Pues la aleya admite los dos sentidos que describimos: que sea una orden de Allah de establecerlos desde el inicio y una imposición de su prescripción a los siervos; y que sea una orden de completarlos tras entrar en ellos y tras imponerse uno mismo su obligación. Siendo la aleya susceptible de ambos sentidos, no hay en ella prueba para uno de los dos grupos contra el otro, sin que el otro tenga en ella una prueba semejante contra él. Y siendo así, y no habiendo una noticia de la prueba que corte la excusa respecto a la obligatoriedad de la ‘umra, y estando la comunidad en disputa sobre su obligatoriedad, no tiene sentido que alguien diga «es obligación» sin una prueba que indique la veracidad de su dicho, pues las obligaciones no se imponen a los siervos sino con una indicación clara de su obligatoriedad.

Si alguien supusiera que es obligatoria como el ḥaŷŷ, y que la interpretación de quien interpretó Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah» con el sentido de «estableced sus límites y sus obligaciones» es más adecuada que nuestra interpretación, (se le responde) con lo que:

Me narró Ḥātim b. Bukayr al-Ḍabbī, dijo: nos narró Ašhal b. Ḥātim al-Arṭubā’ī, dijo: nos narró Ibn ‘Awn, de Muḥammad b. Ŷuḥāda, de un hombre, de un compañero suyo, de su padre —y su padre tenía la kunya Abū al-Muntafiq—, dijo: Llegué al Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— en ‘Arafa. Me acerqué a él hasta que el cuello de mi montura se juntó con el cuello de su montura. Dije: ¡Mensajero de Allah! Infórmame de una obra que me salve del castigo de Allah y me haga entrar en Su Paraíso. Dijo: «Adora a Allah y no asocies con Él nada; establece la oración prescrita; entrega el zakāt obligatorio; y peregrina y haz ‘umra». Dijo Ašhal: y creo que dijo: «y ayuna Ramaḍān; y mira lo que amas que la gente te haga y hazlo con ellos; y lo que detestas que la gente te haga, abstente de ello».

Y lo que me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn Ibrāhīm, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān b. Mahdī y Muḥammad b. Abī ‘Adī, de Šu‘ba, de al-Nu‘mān b. Sālim, de ‘Amr b. Aws, de Abū Razīn al-‘Uqaylī, un hombre de Banū ‘Āmir, que dijo: Dije: ¡Mensajero de Allah! Mi padre es un anciano muy mayor; no puede el ḥaŷŷ ni la ‘umra ni el viaje. Le alcanzó el Islam. ¿Puedo peregrinar por él? Dijo: «Peregrina por tu padre y haz ‘umra».

Y lo que me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ayyūb, de Abū Qilāba, que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— pronunció un sermón y dijo: «Adorad a Allah y no asociéis con Él nada; estableced la oración; dad el zakāt; peregrinad y haced ‘umra; y manteneos rectos: se os enderezará». Y otras noticias semejantes: estas son noticias con las que no se establece en la religión una prueba, por la debilidad de sus cadenas; y, aun con la debilidad de sus cadenas, presentan en las noticias aspectos que indican que la ‘umra es voluntaria, no una obligación prescrita. Y ello es lo que:

Nos narraron Muḥammad b. Ḥumayd y Muḥammad b. ‘Īsā al-Dāmiġānī, dijeron: nos narró ‘Abd Allāh b. al-Mubārak, de al-Ḥaŷŷāŷ b. Arṭā’a, de Muḥammad b. al-Munkadir, de Ŷābir b. ‘Abd Allāh, del Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—: que se le preguntó sobre la ‘umra: ¿es obligatoria? Dijo: «No; y que hagáis ‘umra es mejor para vosotros».

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Ŷarīr; y me narró Yaḥyā b. Ṭalḥa al-Yarbū‘ī, dijo: nos narró Šarīk, de Mu‘āwiya b. Isḥāq, de Abū Ṣāliḥ al-Ḥanafī, dijo: Dijo el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—: «El ḥaŷŷ es yihād y la ‘umra es voluntaria».

Y algunos de los necios han pretendido que se le confirmó que la ‘umra es obligatoria porque no halló obra voluntaria sino con un «imām» de lo prescrita; así, cuando se confirmó que la ‘umra es voluntaria, debió haber para ella una obligación, pues la obligación es el imām de lo voluntario en todas las obras.

Se dice a quien afirma eso: También has hecho del i‘tikāf una obra voluntaria: ¿cuál es la obligación que es el imām de su voluntario? Luego se le pregunta sobre el i‘tikāf: ¿es obligatorio o no? Si dice: obligatorio, sale de la opinión de toda la comunidad. Y si dice: voluntario, se le dice: ¿qué te obligó a que el i‘tikāf sea voluntario y la ‘umra obligatoria, por un modo que deba aceptarse? No dirá nada sobre uno sin que se le obligue a decir lo mismo sobre el otro.

Por las pruebas con las que hemos testificado, la recitación más correcta en «la ‘umra» es la de quien la recitó en acusativo. Y la interpretación más correcta de Su dicho: «Y completad el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah» es la interpretación de Ibn ‘Abbās que mencionamos, transmitida por ‘Alī b. Abī Ṭalḥa de él: que es una orden de Allah de completar las obras de ambos tras entrar en ellos e imponérselos, conforme a lo que se ordenó de sus límites y sus sunan.

Y la opinión más correcta sobre la ‘umra es la de quien dijo: es voluntaria, no una obligación. Y el sentido de la aleya es: Completad, oh creyentes, el ḥaŷŷ y la ‘umra para Allah, tras entrar en ambos e imponéroslos, conforme a lo que Allah os ordenó de sus límites.

Allah —exaltado sea— solo hizo descender esta aleya sobre Su Profeta —sobre él la oración— en la ‘umra de al-Ḥudaybiya, en la que él y los creyentes fueron apartados de la Casa, para darles a conocer lo que les incumbía en su iḥrām si se les dejaba paso hacia la Casa, y para aclararles cuál era su salida del iḥrām si entraban en iḥrām y eran apartados de la Casa; y para mencionar lo que les incumbía de obras en su ‘umra que realizaron el año de al-Ḥudaybiya, y lo que les incumbía después en su ‘umra y su ḥaŷŷ. Abrió con Su dicho: «Te preguntan por las lunas nuevas. Di: son tiempos señalados para la gente y para el ḥaŷŷ». Ya hemos mostrado antes el sentido del ḥaŷŷ y la ‘umra con testimonios, y detestamos alargar el libro repitiéndolo.

القول في تأويل قوله تعالى : Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio.

Los exégetas discreparon acerca del impedimento (iḥṣār) por el cual Allah impuso, a quien es probado con él en su ḥaŷŷ y su ‘umra, lo que sea fácil del sacrificio. Unos dijeron: Es todo impedimento o retención que impida al que está en iḥrām y lo retenga de la obra que Allah le impuso en su iḥrām y de llegar a la Mezquita Sagrada. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, que solía decir: El iḥṣār es toda retención. Dice: cualquier hombre al que se le interponga algo en su ḥaŷŷ o su ‘umra, que envíe su sacrificio desde donde sea retenido. Dijo: Y dijo Muŷāhid sobre Su dicho: «Si sois impedidos»: si sois impedidos, es decir, enferma una persona, o se fractura, o lo retiene un asunto y lo domina, sea lo que sea: que envíe lo que sea fácil del sacrificio; y que no se afeite la cabeza ni salga del iḥrām hasta el día del sacrificio.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, lo mismo.

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Nu‘aym, dijo: nos narró Sufyān, de Ibn Ŷurayŷ, de ‘Aṭā’, dijo: El iḥṣār es cualquier cosa que lo retenga.

Y nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, de Sa‘īd, de Qatāda, que dijo: Respecto del impedido: es el miedo, la enfermedad y el retenedor; si le ocurre eso, envía su sacrificio; cuando el sacrificio alcance su lugar, sale del iḥrām.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, de Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio», dijo: este es un hombre al que le sobreviene miedo, o enfermedad, o un retenedor que lo retiene de la Casa: envía su sacrificio; cuando alcance su lugar, queda lícito.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya, de Hišām b. ‘Urwa, de su padre, dijo: Todo lo que retenga al que está en iḥrām es iḥṣār.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ibrāhīm. Dijo Abū Ŷa‘far: Creo que es de Šarīk, de Ibrāhīm b. al-Muhāŷir, de Ibrāhīm: «Si sois impedidos», dijo: enfermedad, fractura o miedo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio», es decir: quien entra en iḥrām para ḥaŷŷ o ‘umra y luego es retenido de la Casa por una enfermedad que lo agota o por una excusa que lo retiene, debe reponerlos.

La razón de quienes dijeron esto es que iḥṣār, en el habla de los árabes, significa: el impedimento por una dolencia, como enfermedad y semejantes, no por coerción y dominación de un coercitivo o dominante, salvo la dominación de una dolencia: enfermedad, mordedura, herida, pérdida de provisión o rotura de montura. En cuanto al impedimento del enemigo, la retención de un retenedor en prisión, o la dominación de un dominante que se interpone entre el que está en iḥrām y la llegada a la Casa —sea un poder o un hombre coercitivo que impide—, eso los árabes lo llaman ḥaṣr, no iḥṣār.

Dijeron: Y lo que indica eso es el dicho de Allah —glorificado sea—: «E hicimos el Infierno para los incrédulos حصيرا», es decir: «retenedor», o sea, «encarcelador».

Dijeron: Si la retención del coercitivo dominante, sin las dolencias que describimos, se llamara iḥṣār, habría que decir: «el enemigo ha hecho iḥṣār». Dijeron: Y en la coincidencia de las lenguas de los árabes en decir «ḥūṣira el enemigo» y «el enemigo es muḥāṣar», y no «uḥṣira el enemigo» ni «ellos son muḥṣarūn», y en decir «uḥṣira el hombre» por la dolencia de enfermedad y miedo, hay la mayor indicación de que Allah —glorificado sea— solo quiso con Su dicho: «Si sois impedidos» el impedimento por enfermedad, o miedo, o dolencia impeditiva.

Dijeron: Y solo hicimos que la retención del enemigo y su impedimento al que está en iḥrām de llegar a la Casa tenga el sentido del ḥaṣr de la enfermedad por analogía con lo que Allah —glorificado sea— dispuso para el enfermo al que la enfermedad impidió llegar a la Casa; no por la indicación del sentido aparente de Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio», pues la retención del enemigo, del poder y del coercitivo es una dolencia impeditiva, semejante a la dolencia impeditiva de enfermedad y fractura.

Otros dijeron: El sentido de Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio» es: si un enemigo os retiene de llegar a la Casa, o un retenedor coercitivo de los seres humanos. Dijeron: En cuanto a las dolencias que sobrevienen en los cuerpos, como enfermedad, heridas y semejantes, eso no entra en Su dicho: «Si sois impedidos». Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid y ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, que dijo: El ḥaṣr es el ḥaṣr del enemigo. Entonces el hombre envía su sacrificio. Si no puede llegar a la Casa por el enemigo, y encuentra quien lo lleve por él a La Meca, lo envía y… Dijo Muḥammad b. ‘Amr: Dijo Abū ‘Āṣim: No sabemos si dijo «permanece en iḥrām» o «sale del iḥrām» el día que acuerda con el dueño del sacrificio cuando lo compra. Cuando esté seguro, debe peregrinar o hacer ‘umra. Si le sobreviene una enfermedad que lo retiene y no tiene sacrificio, sale del iḥrām donde sea retenido. Si tiene sacrificio, no sale hasta que el sacrificio alcance su lugar. Si lo envía, no tiene que peregrinar el año siguiente ni hacer ‘umra, salvo que quiera.

Se me narró de Abū ‘Ubayd al-Qāsim b. Salām, dijo: me narró Yaḥyā b. Sa‘īd, de Ibn Ŷurayŷ, de Ibn Ṭāwūs, de su padre, de Ibn ‘Abbās, dijo: No hay ḥaṣr sino por retención de un enemigo.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid y ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, como el ḥadiz de Muḥammad b. ‘Amr, de Abū ‘Āṣim, salvo que dijo: Entonces lo envía y permanece en iḥrām desde el día que acordó con el dueño del sacrificio cuando lo compró. Luego mencionó el resto del ḥadiz como el ḥadiz de Muḥammad b. ‘Amr, de Abū ‘Āṣim.

Y Mālik b. Anas dijo: «Me ha llegado que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— salió del iḥrām, y sus compañeros, en al-Ḥudaybiya: degollaron el sacrificio, se afeitaron las cabezas y salieron de todo antes de circunvalar la Casa y antes de que el sacrificio llegara a ella. Luego no supimos que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— ordenara a ninguno de sus compañeros, ni de quienes estaban con él, reponer nada ni volver por nada».

Me narró eso Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb de él. Dijo: Y se preguntó a Mālik sobre quien es impedido por un enemigo y se interpone entre él y la Casa. Dijo: Sale de todo; degüella su sacrificio y se afeita la cabeza donde sea retenido; no tiene reposición, salvo que nunca haya peregrinado: entonces debe peregrinar la peregrinación del Islam. Dijo: Y la práctica entre nosotros respecto de quien es impedido por algo distinto del enemigo —por enfermedad o semejante— es que comience por lo indispensable, expíe, luego la convierta en ‘umra, y peregrine el año siguiente y ofrezca sacrificio.

La razón de quienes dijeron esto —quiero decir, quienes dijeron la opinión de Mālik— es que esta aleya descendió sobre el impedimento de los idólatras al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— y a sus compañeros de la Casa; entonces Allah ordenó a Su Profeta y a quienes estaban con él degollar sus sacrificios y salir del iḥrām. Dijeron: Así, Allah solo hizo descender esta aleya sobre el impedimento del enemigo; no es lícito desviar su norma a otro sentido distinto de aquel en el que descendió.

Dijeron: En cuanto al enfermo, si no puede por su enfermedad marchar hasta que se le pase ‘Arafa, no es sino un hombre al que se le pasó el ḥaŷŷ: debe salir de su iḥrām con lo que sale quien se le pasó el ḥaŷŷ; no entra en el sentido del impedido por el cual descendió esta aleya.

La interpretación más correcta de las dos en Su dicho: «Si sois impedidos» es la de quien lo interpretó con el sentido: si el miedo a un enemigo, o una enfermedad, o una dolencia os impide llegar a la Casa; es decir, si vuestro miedo o vuestra enfermedad os hace «impedidos», de modo que os retenéis a vosotros mismos y os detenéis de cumplir lo que os impusisteis de la obra del ḥaŷŷ y la ‘umra. Por eso se dijo «uḥṣirtum», al omitirse la mención del miedo y la enfermedad. Se dice: «me impidió mi miedo a fulano de encontrarte», y «mi enfermedad…», queriendo decir: me hizo retenerme de ello. En cambio, si el retenedor es un hombre, se dice: «fulano me ḥaṣara de encontrarte», con el sentido de: me retuvo.

Si el sentido de la aleya fuera lo que supuso quien la interpretó: «si un retenedor del enemigo os retiene de llegar a la Casa», habría debido ser: «fa-in ḥuṣirtum».

Y lo que muestra la corrección de lo que dijimos —que la aleya pretende un iḥṣār distinto del enemigo, y que solo pretende el miedo al enemigo— es Su dicho: «Y cuando estéis seguros, quien se haya beneficiado de la ‘umra hasta el ḥaŷŷ». La seguridad solo se da con la desaparición del miedo. Siendo así, es sabido que el iḥṣār que Allah quiso en esta aleya es el miedo cuyo cese trae la seguridad.

Siendo así, la retención de un retenedor en la que no hay, con su retención, miedo por la vida, no entra en el حكم de la aleya por su ظاهر recitado; aunque su حكم, según nosotros, pueda anexarse por analogía, pues la retención de quien no teme por su vida —como el poder cuya pena no es temida, o el padre, o el marido de la mujer— si alguno de ellos retiene e impide salir para la obra del ḥaŷŷ o llegar a la Casa tras imponerse el impedido el iḥrām, no entra en el ظاهر de Su dicho: «Si sois impedidos», por lo que describimos: que su sentido es «si el miedo a un enemigo os impide», por la indicación de Su dicho: «Y cuando estéis seguros, quien se haya beneficiado de la ‘umra hasta el ḥaŷŷ». Y la noticia que mencionamos antes de Ibn ‘Abbās —que dijo: «el ḥaṣr es el ḥaṣr del enemigo»— ya lo ha aclarado.

Y puesto que eso es lo más adecuado para la aleya, y que ello es un impedimento de llegar a la Casa, entonces todo impedimento que sobrevenga al que está en iḥrām y lo aparte de llegar a la Casa es su análogo en حكم.

Luego los sabios discreparon sobre la interpretación de Su dicho: «entonces lo que sea fácil del sacrificio». Unos dijeron: es una oveja. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ‘Abd al-Ḥamīd b. Bayān al-Qannād, dijo: nos informó Isḥāq al-Azraq, de Yūnus b. Abī Isḥāq al-Sabī‘ī, de Muŷāhid, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān; y nos narró ‘Abd al-Ḥamīd, dijo: nos informó Isḥāq, dijo: nos narró Sufyān, de Ḥabīb, de Sa‘īd b. Ŷubayr, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de Yazīd b. Abī Ziyād, de Muŷāhid, de Ibn ‘Abbās, lo mismo.

Me narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró ‘Abd al-Raḥmān, dijo: nos narró Sufyān, de Abū Isḥāq, de al-Nu‘mān b. Mālik, dijo: Hice tamattu‘ y pregunté a Ibn ‘Abbās. Dijo: «lo que sea fácil del sacrificio». Dije: ¿una oveja? Dijo: una oveja.

Nos narró ‘Abd al-Ḥamīd b. Bayān, dijo: nos narró Isḥāq, de Šarīk, de Abū Isḥāq, de al-Nu‘mān b. Mālik, dijo: Pregunté a Ibn ‘Abbās sobre «lo que sea fácil del sacrificio». Dijo: de los ocho pares: camellos, vacas, cabras y ovejas.

Nos narraron Abū Kurayb y Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijeron: nos narró Hušaym. Dijo al-Zuhrī: Nos informó; y se le preguntó sobre el dicho de Allah —glorificado sea—: «lo que sea fácil del sacrificio». Dijo: Ibn ‘Abbās solía decir: de los ovinos.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró Yūnus b. Abī Isḥāq, de Muŷāhid, de Ibn ‘Abbās, que dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: de los ocho pares.

Nos narró Ibn ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Ḫālid, dijo: Se dijo a al-Aš‘aṯ: ¿cuál es la opinión de al-Ḥasan sobre «lo que sea fácil del sacrificio»? Dijo: una oveja.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de Qatāda: «lo que sea fácil del sacrificio». Dijo: una oveja.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de Qatāda: «lo que sea fácil del sacrificio», dijo: lo más alto es una camella (badana), lo medio una vaca, y lo más bajo una oveja.

Nos narró Bišr b. Mu‘āḏ, dijo: nos narró Yazīd b. Zuray‘, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, lo mismo, salvo que se decía: lo más alto es una badana, y mencionó el resto como él.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hammām, de Qatāda, de Zurāra, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: nos narró Ayyūb, de Abū Ŷamra, de Ibn ‘Abbās, lo mismo.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, de Ibn Ŷurayŷ, de ‘Aṭā’: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Yamān, dijo: nos narró Muḥammad b. Naqī‘, de ‘Aṭā’, lo mismo.

Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ‘Amr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, dijo: El impedido envía un sacrificio: una oveja o más.

Me narró ‘Ubayd b. Ismā‘īl al-Hubārī, dijo: nos narró Ibn Numayr, de al-A‘maš, de Ibrāhīm, de ‘Alqama, que dijo: Si un hombre pronuncia la talbiya para el ḥaŷŷ y es impedido, envía lo que sea fácil del sacrificio: una oveja. Dijo: Se lo mencioné a Sa‘īd b. Ŷubayr, y dijo: así lo dijo Ibn ‘Abbās.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya b. Ṣāliḥ, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ‘Abbās: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja o más.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba; y nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Ādam al-‘Asqalānī, de Šu‘ba, dijo: nos narró Abū Ŷamra, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: un camello, o una vaca, o una oveja, o una participación en una sangre.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, y nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Ādam al-‘Asqalānī, de Šu‘ba, dijo: nos narró Abū Ŷamra, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: un camello, o una vaca, o una oveja, o una participación en una sangre.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: Oí a Yaḥyā b. Sa‘īd, dijo: Oí a al-Qāsim b. Muḥammad decir: Ibn ‘Abbās solía considerar que la oveja es «lo que sea fácil del sacrificio».

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, de Ḫālid al-Ḥaḏḏā’, de ‘Ikrima, de Ibn ‘Abbās, que dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hušaym, de Muġīra, de Ibrāhīm, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Sahl b. Yūsuf, dijo: nos narró Ḥumayd, de ‘Abd Allāh b. ‘Ubayd b. ‘Umayr, dijo: Dijo Ibn ‘Abbās: el sacrificio es una oveja. Se le dijo: ¿puede ser menos que una vaca? Dijo: Os recito del Libro de Allah lo que os hace saber que el sacrificio es una oveja: ¿qué hay en el caso del gacelo? Dijeron: una oveja. Dijo: «un sacrificio que alcance la Ka‘ba».

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró al-Ḥaŷŷāŷ, dijo: nos narró Ḥammād, de Qays b. Sa‘d, de ‘Aṭā’ b. Abī Rabāḥ, de Ibn ‘Abbās, dijo: una oveja.

Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakī‘, de Dalham b. Ṣāliḥ, dijo: Pregunté a Abū Ŷa‘far sobre Su dicho «lo que sea fácil del sacrificio». Dijo: una oveja.

Nos narró Yūnus b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos informó Ibn Wahb, que Mālik b. Anas le narró de Ŷa‘far b. Muḥammad, de su padre: que ‘Alī b. Abī Ṭālib —que Allah esté complacido con él— solía decir: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Muṭarrif b. ‘Abd Allāh, dijo: nos narró Mālik, de Ŷa‘far b. Muḥammad, de su padre, de ‘Alī —que Allah esté complacido con él—, lo mismo.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Mālik me informó que le llegó que ‘Abd Allāh b. ‘Abbās solía decir: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo Mālik: Y eso es lo que prefiero.

Me narró Muḥammad b. Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio», dijo: sobre él —es decir, el impedido— hay sacrificio: si es pudiente, de camellos; si no, de vacas; si no, de ovinos.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Ādam al-‘Asqalānī, dijo: nos narró Ibn Abī Ḏi’b, de Šu‘ba, el liberto de Ibn ‘Abbās, de Ibn ‘Abbās, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una oveja; y cuanto más se engrandezcan los ritos de Allah, mejor.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ašhab, dijo: nos informó Ibn Lahī‘a que ‘Aṭā’ b. Abī Rabāḥ le narró que «lo que sea fácil del sacrificio» es una oveja.

Otros dijeron: «lo que sea fácil del sacrificio»: de camellos y vacas, una edad inferior a otra edad. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Muḥammad b. ‘Abd al-A‘lā, dijo: nos narró Mu‘tamir, dijo: Oí a ‘Ubayd Allāh, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: la vaca por debajo de la vaca, y el camello por debajo del camello.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Muḥammad b. Bakr, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, de Abū Maŷlaz, dijo: Un hombre preguntó a Ibn ‘Umar: ¿qué es «lo que sea fácil del sacrificio»? Dijo: ¿te basta una oveja? Como si no le bastara.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: nos narró Ayyūb, de al-Qāsim b. Muḥammad y Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, que dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una camella o una vaca. Se le dijo: ¿qué es «lo que sea fácil del sacrificio»? Dijo: la camella por debajo de la camella, y la vaca por debajo de la vaca.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de Yazīd b. Abī Ziyād, de Muŷāhid, de Ibn ‘Umar, que dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: un camello o una vaca.

Nos narraron Abū Kurayb y Ya‘qūb, dijeron: nos narró Hušaym. Dijo al-Zuhrī: Nos informó; y se le preguntó sobre el dicho de Allah: «lo que sea fácil del sacrificio». Dijo: Ibn ‘Umar dijo: de camellos y vacas.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos informó Ayyūb, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, acerca de Su dicho —glorificado sea—: «lo que sea fácil del sacrificio», dijo: la camella por debajo de la camella, y la vaca por debajo de la vaca.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Ayyūb, de al-Qāsim, de Ibn ‘Umar, acerca de Su dicho: «lo que sea fácil del sacrificio», dijo: camellos y vacas.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: Oí a Yaḥyā b. Sa‘īd, dijo: Oí a al-Qāsim b. Muḥammad decir: ‘Abd Allāh b. ‘Umar y ‘Ā’iša solían decir: «lo que sea fácil del sacrificio»: de camellos y vacas.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos narró al-Walīd b. Abī Hišām, de Ziyād b. Ŷubayr, de su hermano ‘Abd Allāh o ‘Ubayd Allāh b. Ŷubayr, dijo: Pregunté a Ibn ‘Umar sobre la mut‘a en el sacrificio. Dijo: una camella. Dije: ¿qué dices de la oveja? Dijo: ¿acaso todos vosotros una oveja, todos vosotros una oveja?

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Layṯ, de Muŷāhid y Ṭāwūs, dijeron: «lo que sea fácil del sacrificio»: una vaca.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya b. Ṣāliḥ, de ‘Alī b. Abī Ṭalḥa: «lo que sea fácil del sacrificio», dijo según la opinión de Ibn ‘Umar: una vaca o más.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Abū Ma‘šar, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, dijo: «lo que sea fácil del sacrificio»: una badana o una vaca; en cuanto a una oveja, eso es un nusuk.

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró al-Ḥaŷŷāŷ, dijo: nos narró Ḥammād, de Hišām b. ‘Urwa, de su padre, dijo: la badana por debajo de la badana, y la vaca por debajo de la vaca; y la oveja es solo nusuk. Dijo: la vaca puede estar por cuarenta o por cincuenta.

Nos narró al-Rabī‘, dijo: nos narró Ibn Wahb, dijo: me narró Usāma, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, que solía decir: «lo que sea fácil del sacrificio»: una vaca.

Y nos narró al-Rabī‘, dijo: nos narró Ibn Wahb, dijo: me narró Usāma b. Zayd que Sa‘īd le narró, dijo: Vi a Ibn ‘Umar y a la gente del Yemen venir a él y preguntarle sobre «lo que sea fácil del sacrificio», y decían: «la oveja, la oveja». Dijo: Él les respondía: «la oveja, la oveja», instándolos, salvo que (decía) el camello por debajo del camello y la vaca por debajo de la vaca; pero «lo que sea fácil del sacrificio» es una vaca.

La opinión más correcta es la de quien dijo: «lo que sea fácil del sacrificio» es una oveja, porque Allah —glorificado sea— solo impuso «lo que sea fácil del sacrificio», y eso abarca todo lo que sea fácil para el oferente ofrecer, sea lo que sea lo que ofrezca, salvo que Allah —glorificado sea— haya especificado algo, de modo que lo especificado quede fuera de lo que abarca el ظاهر del تنزيل, y lo demás sea suficiente si el oferente lo ofrece, una vez que merezca el nombre de «sacrificio».

Si alguien dijera: Quienes rechazaron que la oveja sea «lo que sea fácil del sacrificio» lo hicieron porque no merece el nombre de sacrificio, como si ofreciera una gallina o un huevo: no sería un oferente de un sacrificio válido. Se le dice: Si hubiera en la gallina y el huevo una discrepancia como la que hay en la oveja ofrecida, su vía sería una: que cada uno habría cumplido lo que le incumbe por el ظاهر del تنزيل, mientras no hubiera una prueba que sacara a uno de los dos sacrificios de ser cumplimiento de lo que Allah impuso en su impedimento. Pero como se sacó de lo ofrecido lo que está por debajo del jadha‘ de los ovinos y del thanī de los caprinos, y de camellos y vacas en adelante, por una prueba concluyente transmitida de nuestro Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— por herencia, eso quedó fuera de ser lo querido por Su dicho: «lo que sea fácil del sacrificio», aunque sea de lo que nos es fácil como ofrendas.

Y como hubo discrepancia sobre el jadha‘ de los ovinos y el thanī de los caprinos, eso es suficiente para el oferente por el ظاهر del تنزيل, porque es de «lo que sea fácil del sacrificio».

Si alguien dijera: ¿Cuál es la función sintáctica de «mā» en Su dicho —glorificado y exaltado—: «entonces lo que sea fácil del sacrificio»? Se le dice: nominativo.

Si dice: ¿por qué? Se le dice: por un elidido, que es «fa-‘alayhi», pues la interpretación del الكلام es: «Completad el ḥaŷŷ y la ‘umra, oh creyentes, para Allah; y si un retenedor os retiene de completar eso —por enfermedad, fractura o miedo al enemigo—, entonces sobre vosotros, para salir del iḥrām si queréis salir, lo que sea fácil del sacrificio».

Elegimos el nominativo porque la mayoría del Corán vino con el nominativo en sus análogos, como Su dicho: «Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno», y Su dicho: «Y quien no encuentre, entonces ayuno de tres días», y semejantes, cuya enumeración alargaría el libro; omitimos mencionarlo por bastarnos con lo que mencionamos. Si se dijera que la posición de «mā» es acusativo con el sentido: «si sois impedidos, entonces ofreced lo que sea fácil del sacrificio», no erraría quien lo dijera.

En cuanto a «al-hady», es un plural cuyo singular es hadiyya, según el patrón de jadiyya (del arnés), y el plural es al-jady, aligerado.

Se me narró de Abū ‘Ubayda Ma‘mar b. al-Muṯannā, de Yūnus, dijo: Abū ‘Amr b. al-‘Alā’ solía decir: no conozco en el habla una letra que se le parezca.

Los recitadores de cada región lo recitaron «al-hady» con la yā’ aligerada y la dāl en sukūn, salvo lo que se mencionó de al-A‘raŷ.

Abū Hišām al-Rifā‘ī nos narró, dijo: nos narró Ya‘qūb, de Baššār, de Asad, de al-A‘raŷ, que recitaba: «hadiyyan bāliġa al-ka‘ba» con la dāl en kasra y con geminación, y recitaba: «hasta que el hady alcance su lugar» con la dāl en kasra y geminación.

Se discrepó sobre ello de ‘Āṣim: se transmitió de él su conformidad con al-A‘raŷ y su discrepancia hacia la recitación del resto de los recitadores. Y, según yo, al-hady solo se llamó así porque quien lo ofrece se acerca con ello a Allah —glorificado y exaltado—, como la hadiyya que un hombre ofrece a otro acercándose a él. Se dice: «ofrecí el hady a la Casa de Allah: lo ofrezco como ofrenda», como se dice de la hadiyya que un hombre ofrece a otro: «ofrecí a fulano una hadiyya: la ofrezco». Y se llama a la badana «hadiyya». De ello es el dicho de Zuhayr b. Abī Sulmā, mencionando a un hombre cautivo, comparándolo en su inviolabilidad con la badana que se ofrece:

فَلَمْ أرَ مَعْشَرا أسَرُوا هَدِيّا *** ولَمْ أرَ جارَ بَيْتٍ يُسْتَباءُ

القول في تأويل قوله تعالى : Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar.

Con ello —glorificado sea— quiere decir: Si sois impedidos y queréis salir del iḥrām, entonces sobre vosotros lo que sea fácil del sacrificio; y no salgáis de vuestro iḥrām, si sois impedidos, hasta que el sacrificio que se os impuso para vuestra salida del iḥrām alcance su lugar. Pues afeitar la cabeza es salir del iḥrām que el que está en iḥrām se impuso a sí mismo; Allah le prohibió salir de su iḥrām afeitándose hasta que el sacrificio con el que Allah —glorificado sea— le permitió salir alcance su lugar.

Luego los sabios discreparon sobre el lugar del sacrificio que Allah —glorificado sea— quiso: aquel que, cuando lo alcanza, el impedido puede salir de su iḥrām.

Unos dijeron: El lugar del sacrificio del impedido —con el que sale y con cuyo alcance le es lícito afeitarse—, si su impedimento es por miedo a un enemigo, es su degüello si es de lo que se degüella, o su sacrificio si es de lo que se sacrifica, en el ḥill —donde sea retenido—, o en el ḥaram. Y si es por algo distinto del miedo al enemigo, no sale hasta que circunvale la Casa y haga el sa‘y entre al-Ṣafā y al-Marwa. Esta es la opinión de quienes dijeron: El iḥṣār es el iḥṣār del enemigo, no de otra cosa. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, que Mālik b. Anas le informó que le llegó que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— salió del iḥrām, él y sus compañeros, en al-Ḥudaybiya: degollaron el sacrificio y se afeitaron las cabezas, y salieron de todo antes de circunvalar la Casa y antes de que el sacrificio llegara a ella. Luego no supimos que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— ordenara a ninguno de sus compañeros, ni de quienes estaban con él, reponer nada ni volver por nada.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos informó Mālik, de Nāfi‘: que ‘Abd Allāh b. ‘Umar salió hacia La Meca para hacer ‘umra durante la fitna. Dijo: Si se nos aparta de la Casa, haremos como hicimos con el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—. Así, entró en iḥrām para ‘umra, porque el Profeta había entrado en iḥrām para ‘umra el año de al-Ḥudaybiya. Luego ‘Abd Allāh b. ‘Umar consideró su asunto y dijo: No son sino una sola cosa. Dijo: Se volvió a sus compañeros y dijo: no son sino una sola cosa; os tomo por testigos de que me he impuesto el ḥaŷŷ junto con la ‘umra. Dijo: Luego circunvaló una sola circunvalación, y consideró que eso le bastaba, y ofreció sacrificio. Dijo Yūnus: Dijo Ibn Wahb: dijo Mālik: y esta es la práctica entre nosotros respecto de quien es impedido por un enemigo como fue impedido el Profeta de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— y sus compañeros. En cuanto a quien es impedido por algo distinto del enemigo, no sale sin la Casa. Dijo: Y se preguntó a Mālik sobre quien es impedido por un enemigo y se interpone entre él y la Casa. Dijo: Sale de todo; sacrifica su sacrificio y se afeita la cabeza donde sea retenido; no tiene reposición, salvo que nunca haya peregrinado: entonces debe peregrinar la peregrinación del Islam.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: nos informó Mālik, dijo: me narró Yaḥyā b. Sa‘īd, de Sulaymān b. Yasār: que ‘Abd Allāh b. ‘Umar, Marwān b. al-Ḥakam y ‘Abd Allāh b. al-Zubayr dieron fatwā a Ibn Ḥuzāba al-Maḫzūmī —que fue derribado en el ḥaŷŷ en parte del camino— de que comience por lo indispensable y expíe, luego la convierta en ‘umra, y peregrine el año siguiente y ofrezca sacrificio. Dijo Yūnus: Dijo Ibn Wahb: dijo Mālik: y esa es la práctica entre nosotros respecto de quien es impedido por algo distinto del enemigo. Dijo: Y dijo Mālik: todo el que es retenido del ḥaŷŷ después de entrar en iḥrām, sea por enfermedad, o por error en el cómputo, o por ocultársele la luna nueva, es impedido: sobre él está lo que está sobre el impedido, es decir, permanecer en su iḥrām hasta que circunvale o haga el sa‘y; luego el ḥaŷŷ el año siguiente y el sacrificio.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: Oí a Yaḥyā b. Sa‘īd decir: Ayyūb b. Mūsā me informó que Dāwūd b. Abī ‘Āṣim le informó: que peregrinó una vez y enfermó; regresó a al-Ṭā’if sin hacer el sa‘y entre al-Ṣafā y al-Marwa. Escribió a ‘Aṭā’ b. Abī Rabāḥ preguntándole sobre ello, y ‘Aṭā’ le escribió: que derrame una sangre.

La razón de quienes dijeron, como Mālik, que el lugar del sacrificio en el impedimento por enemigo es sacrificarlo donde se retuvo a su dueño, es lo que:

Nos narraron Abū Kurayb y Muḥammad b. ‘Umāra al-Asadī, dijeron: nos narró ‘Ubayd Allāh b. Mūsā, dijo: nos informó Mūsā b. ‘Ubayda, dijo: me informó Abū Murra, liberto de Umm Hānī’, de Ibn ‘Umar, dijo: Cuando el sacrificio estaba por debajo de las montañas que se alzan sobre el valle de al-Ṯaniyya, los idólatras le salieron al paso y lo hicieron volver. Dijo: Entonces el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— sacrificó el sacrificio donde lo retuvieron —y es al-Ḥudaybiya—, se afeitó, y algunos se afeitaban siguiendo su ejemplo cuando lo vieron afeitarse. Otros esperaron y dijeron: quizá circunvalemos la Casa. Entonces el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— dijo: «Que Allah tenga misericordia de los afeitados». Se dijo: ¿y de los recortados? Dijo: «Que Allah tenga misericordia de los afeitados». Se dijo: ¿y de los recortados? Dijo: «y de los recortados».

Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd al-Qaṭṭān, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. al-Mubārak, dijo: nos informó Ma‘mar, de al-Zuhrī, de ‘Urwa, de al-Miswar b. Maḫrama y Marwān b. al-Ḥakam, dijeron: Cuando el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— escribió el acuerdo entre él y los idólatras de Qurayš —y eso fue en al-Ḥudaybiya, el año de al-Ḥudaybiya—, dijo a sus compañeros: «Levantaos, sacrificad y afeitaos». Dijo: Por Allah, no se levantó ninguno de ellos hasta que lo dijo tres veces. Cuando no se levantó ninguno, se levantó y entró donde Umm Salama, y le mencionó eso. Umm Salama dijo: ¡Profeta de Allah! Sal y no hables a ninguno de ellos palabra hasta que sacrifiques tu badana y llames a tu barbero para que te afeite. Se levantó, salió y no habló a ninguno de ellos hasta que hizo eso. Cuando lo vieron, se levantaron y sacrificaron, y unos se afeitaban a otros hasta que casi se matan unos a otros de pena.

Dijeron: El Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— sacrificó su sacrificio cuando los idólatras lo apartaron de la Casa en al-Ḥudaybiya, y él y sus compañeros salieron del iḥrām. Dijeron: Y al-Ḥudaybiya no es del ḥaram. Dijeron: En algo así hay una prueba clara de que el sentido de Su dicho: «hasta que el sacrificio alcance su lugar» es: hasta que alcance el lugar de su degüello o sacrificio, el lugar de su consumo y aprovechamiento en el lugar donde se degüella o se sacrifica. Como se transmitió del Profeta —sobre él la oración— en su análogo, cuando se le trajo carne que Barīra le había traído de una limosna que se le había dado a ella. Dijo: «Acercadla, pues ya alcanzó su lugar». Es decir: alcanzó el lugar de su licitud para él por haberle sido regalada, después de haber sido limosna para Barīra.

Otros dijeron: El lugar del sacrificio del impedido es el ḥaram; no tiene otro lugar. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hušaym, de al-A‘maš, de ‘Umāra b. ‘Umayr, de ‘Abd al-Raḥmān b. Yazīd: que ‘Amr b. Sa‘īd al-Nakha‘ī entró en iḥrām para ‘umra. Cuando llegó a Ḏāt al-Šuqūq, fue mordido allí. Sus compañeros salieron al camino mirando a la gente; y he aquí que era Ibn Mas‘ūd. Le mencionaron eso. Dijo: Que envíe un sacrificio, y fijad entre vosotros un día como señal; cuando se degüelle el sacrificio, que salga del iḥrām; y debe reponer su ‘umra.

Nos narró Tamīm b. al-Muntaṣir, dijo: nos narró Isḥāq, de Šarīk, de Sulaymān b. Mihrān, de ‘Umāra b. ‘Umayr e Ibrāhīm, de ‘Abd al-Raḥmān b. Yazīd, que dijo: Salimos pronunciando la talbiya para ‘umra, y entre nosotros estaba al-Aswad b. Yazīd. Hasta que descendimos en Ḏāt al-Šuqūq, un compañero nuestro fue mordido, y eso le fue muy duro. No sabíamos qué hacer con él. Algunos salimos al camino, y nos encontramos con una caravana en la que estaba ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd. Le dijimos: ¡Abū ‘Abd al-Raḥmān! Un hombre de los nuestros fue mordido: ¿qué hacemos con él? Dijo: Que envíe con vosotros el precio de un sacrificio; fijad entre vosotros y él un día como señal; cuando se sacrifique el sacrificio, que salga del iḥrām; y debe una ‘umra el año siguiente.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Mu’ammal, dijo: nos narró Sufyān, de al-A‘maš, de ‘Umāra b. ‘Umayr, de ‘Abd al-Raḥmān b. Yazīd, dijo: Mientras estábamos en Ḏāt al-Šuqūq, un hombre de los nuestros pronunció la talbiya para ‘umra y fue mordido. Pasó por nosotros ‘Abd Allāh; le preguntamos. Dijo: Fijad entre vosotros y él un día como señal; que envíe el precio del sacrificio; cuando se sacrifique, sale del iḥrām y debe la ‘umra.

Me narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de al-Ḥakam, dijo: Oí a Ibrāhīm al-Nakha‘ī narrar de ‘Abd al-Raḥmān b. Yazīd, dijo: Un hombre de los nuestros pronunció la talbiya para ‘umra y fue mordido. Apareció una caravana en la que estaba ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd; le preguntaron. Dijo: Que envíe un sacrificio; fijad entre vosotros y él un día como señal; cuando llegue ese día, que salga del iḥrām. Y dijo ‘Umāra b. ‘Umayr: Y te basta con él de ‘Abd al-Raḥmān b. Yazīd, de ‘Abd Allāh: Y debe la ‘umra el año siguiente.

Me narró Abū al-Sā’ib, dijo: nos narró Abū Mu‘āwiya, de al-A‘maš, de ‘Umāra, de ‘Abd al-Raḥmān b. Yazīd, dijo: Salimos para hacer ‘umra. Cuando estábamos en Ḏāt al-Šuqūq, un compañero nuestro fue mordido. Nos pusimos en el camino preguntando qué hacer; y he aquí que ‘Abd Allāh b. Mas‘ūd estaba en una caravana. Le dijimos: Un compañero nuestro fue mordido. Dijo: Fijad entre vosotros y vuestro compañero un día; que envíe el sacrificio; cuando se sacrifique, que salga del iḥrām; luego debe la ‘umra.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Hušaym, de al-Ḥaŷŷāŷ, dijo: me narró ‘Abd al-Raḥmān b. al-Aswad, de su padre, de Ibn Mas‘ūd: que ‘Amr b. Sa‘īd al-Nakha‘ī entró en iḥrām para ‘umra. Cuando llegó a Ḏāt al-Šuqūq, fue mordido allí. Sus compañeros salieron al camino mirando a la gente; y he aquí que era Ibn Mas‘ūd. Le mencionaron eso. Dijo: Que envíe un sacrificio; fijad entre vosotros y él un día como señal; cuando se degüelle el sacrificio, que salga del iḥrām; y debe reponer su ‘umra.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Mu‘āwiya, de ‘Alī, de Ibn ‘Abbās: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio», es decir: quien entra en iḥrām para ḥaŷŷ o ‘umra y luego es retenido de la Casa por una enfermedad que lo agota o por una excusa que lo retiene, debe degollar lo que sea fácil del sacrificio: una oveja o más, que se degüelle por él. Si es la peregrinación del Islam, debe reponerla; si es una peregrinación después de la obligatoria o una ‘umra, no hay reposición. Luego dijo: «Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar»: si entró en iḥrām para ḥaŷŷ, su lugar es el día del sacrificio; y si entró en iḥrām para ‘umra, el lugar de su sacrificio es cuando llega a la Casa.

Me narró Muḥammad b. Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio»: es el hombre de los compañeros de Muḥammad —Allah lo bendiga y le dé paz— que era retenido de la Casa: ofrecía un sacrificio hacia la Casa y permanecía en su iḥrām hasta que el sacrificio alcanzara su lugar; cuando el sacrificio alcanzaba su lugar, se afeitaba la cabeza, y Allah le completaba su ḥaŷŷ. Y el impedimento también es: que se interponga entre él y el ḥaŷŷ; entonces sobre él hay sacrificio: si es pudiente, de camellos; si no, de vacas; si no, de ovinos. Convierte su ḥaŷŷ en ‘umra, envía su sacrificio hacia la Casa; cuando se sacrifica el sacrificio, sale del iḥrām; y debe el ḥaŷŷ el año siguiente.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Bišr b. al-Sarī, de Šu‘ba, de ‘Amr b. Murra, de ‘Abd Allāh b. Salama, dijo: Se preguntó a ‘Alī —que Allah esté complacido con él— sobre el dicho de Allah —poderoso y majestuoso—: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio». Dijo: Cuando el peregrino es impedido, envía el sacrificio; cuando se sacrifica por él, sale del iḥrām; y no sale hasta que se sacrifique su sacrificio.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, dijo: Oí a ‘Aṭā’ decir: quien es retenido en su ‘umra y envía una ofrenda, y se le intercepta, que dé limosna de algo o ayune. Y a quien se le intercepta su ofrenda siendo peregrino, el lugar del sacrificio y el iḥrām es el día del sacrificio, y no hay nada sobre él.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de ‘Aṭā’, lo mismo.

Me narró Mūsā, dijo: nos narró ‘Amr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar»: el hombre entra en iḥrām, luego sale y es impedido: sea por mordedura o enfermedad que no le permite marchar, o se rompe su montura. Entonces permanece y envía un sacrificio: una oveja o más. Si sana y marcha y alcanza (los ritos), no hay sacrificio sobre él. Si se le pasa el ḥaŷŷ, se convierte en ‘umra, y sobre él hay una peregrinación el año siguiente. Si regresa, no deja de estar en iḥrām hasta que se sacrifique por él el día del sacrificio. Si le llega que su compañero no sacrificó por él, vuelve a estar en iḥrām y envía otro sacrificio, y acuerda con su compañero un día en que sacrifique por él en La Meca; entonces sacrifica por él en La Meca y sale del iḥrām, y sobre él hay una peregrinación y una ‘umra el año siguiente. Y hay gente que dice: dos ‘umras. Si entró en iḥrām para ‘umra, luego regresó y envió su sacrificio, sobre él hay dos ‘umras el año siguiente; y otros dicen: no, sino tres ‘umras, semejante a lo que hicieron en el ḥaŷŷ cuando hicieron: sobre él hay una peregrinación y dos ‘umras.

Nos narró ‘Abd al-Ḥamīd b. Bayān al-Qannād, dijo: nos informó Isḥāq al-Azraq, de Abū Bišr, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid y ‘Aṭā’, de Ibn ‘Abbās, dijo: Cuando un hombre es impedido, envía su sacrificio si no puede llegar a la Casa por el enemigo. Si encuentra quien lo lleve por él a La Meca, lo envía desde su lugar y acuerda con el dueño del sacrificio. Cuando esté seguro, debe peregrinar y hacer ‘umra. Si le sobreviene una enfermedad que lo retiene y no tiene sacrificio, sale del iḥrām donde sea retenido. Si tiene sacrificio, no sale hasta que el sacrificio alcance su lugar cuando lo envía. No tiene que peregrinar el año siguiente ni hacer ‘umra, salvo que quiera.

La razón de quienes dijeron esto —que el lugar de los sacrificios y las badanas es el ḥaram— es que Allah —poderoso y majestuoso— mencionó las badanas y los sacrificios y dijo: «Y quien engrandece los ritos de Allah… para vosotros hay en ellas beneficios hasta un plazo señalado; luego su lugar es hacia la Casa Antigua». Hizo su lugar el ḥaram; no hay lugar para el sacrificio por debajo de él.

Dijeron: En cuanto a lo que alegan quienes argumentan que el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— sacrificó sus ofrendas en al-Ḥudaybiya cuando fue apartado de la Casa, eso no es una afirmación sobre la que haya consenso. Pues:

Al-Faḍl b. Sahl me narró, dijo: nos narró Maḫwāl b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Isrā’īl, de Muŷza’a b. Zāhir al-Aslamī, de su padre, de Nāŷiya b. Ŷundub al-Aslamī, dijo: Llegué al Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— cuando fue apartado del sacrificio. Dije: ¡Mensajero de Allah! Envíame con el sacrificio para que lo sacrifiquemos en el ḥaram. Dijo: «¿Cómo harás con él?» Dije: Lo llevaré por valles, de modo que no puedan alcanzarlo. Partí con él hasta que lo sacrifiqué en el ḥaram.

Dijeron: Esta noticia ha aclarado que el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— sacrificó sus ofrendas en el ḥaram; así, no hay prueba para quien argumenta con su sacrificio en al-Ḥudaybiya fuera del ḥaram.

Otros dijeron: El sentido de esta aleya y su interpretación es distinto de los dos sentidos que describimos de las dos partes. Dijeron: El sentido es: si sois impedidos, oh creyentes, de vuestro ḥaŷŷ —y se os impide proseguir en vuestro iḥrām por un obstáculo de enfermedad o miedo al enemigo— y se os hace imposible cumplir lo que os incumbe y vuestro ḥaŷŷ hasta que se os pase la detención en ‘Arafa, entonces sobre vosotros hay lo que sea fácil del sacrificio por lo que se os pasó del ḥaŷŷ, junto con la reposición del ḥaŷŷ que se os pasó. Dijeron: El impedido en el ḥaŷŷ por enfermedad y dolencias no tiene salida del iḥrām sino por circunvalar la Casa y hacer el sa‘y entre al-Ṣafā y al-Marwa si se le pasó el ḥaŷŷ. Dijeron: Si puede asistir a los lugares, no es impedido. Dijeron: En cuanto a la ‘umra, no hay impedimento en ella, porque su tiempo existe siempre. Dijeron: El que hace ‘umra no sale sino al realizar el último acto que le incumbe en su iḥrām. Dijeron: El que hace ‘umra no entra en esta aleya; solo se quiso con ella al peregrino.

Luego los sabios de esta opinión discreparon. Unos dijeron: Hoy no hay impedimento por enemigo, como no hay impedimento por enfermedad que permita a quien se le pasó salir del iḥrām antes de circunvalar la Casa y hacer el sa‘y. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, de Layṯ, de Muŷāhid, de Ṭāwūs, dijo: Ibn ‘Abbās dijo: hoy no hay impedimento.

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: Oí a Yaḥyā b. Sa‘īd decir: ‘Abd al-Raḥmān b. al-Qāsim me informó que ‘Ā’iša dijo: no sé de un muḥrim que salga por algo distinto de la Casa.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ‘Abd al-Razzāq, dijo: nos informó Ma‘mar, de Ibn Ṭāwūs, de su padre, de Ibn ‘Abbās, dijo: No hay ḥaṣr sino por quien es retenido por un enemigo: sale con una ‘umra, y no hay sobre él ḥaŷŷ ni ‘umra.

Otros de ellos dijeron: El impedimento del enemigo permanece hoy y después de hoy, conforme a lo que mencionamos de sus tres opiniones. Mención de quienes dijeron eso: Y dijo: El sentido de la aleya es: si sois impedidos del ḥaŷŷ hasta que se os pase, entonces sobre vosotros lo que sea fácil del sacrificio por habérseos pasado:

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Yūnus, de Ibn Šihāb, de Sālim, dijo: ‘Abd Allāh b. ‘Umar rechazaba la condición (išti rāṭ) en el ḥaŷŷ y decía: ¿No os basta la sunna del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—? Si a uno de vosotros se le impide el ḥaŷŷ, circunvala la Casa y (recorre) al-Ṣafā y al-Marwa, luego sale de todo hasta que peregrine el año siguiente, y ofrece sacrificio o ayuna si no encuentra sacrificio.

Me narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narró ‘Abd al-Wahhāb, dijo: nos narró ‘Ubayd Allāh b. ‘Umar, de Nāfi‘, de Ibn ‘Umar, que dijo: El impedido no sale de nada hasta que alcance la Casa y permanezca en su iḥrām como está, salvo que le sobrevenga una herida o lesión: entonces se trata con lo que lo arregle y expía. Cuando llega a la Casa, si era ‘umra la cumple; si era ḥaŷŷ, la deshace en ‘umra; y sobre él hay el ḥaŷŷ el año siguiente y el sacrificio; si no encuentra, entonces ayuno de tres días durante el ḥaŷŷ y siete cuando regrese.

Nos narró Ibn al-Muṯannā, dijo: nos narró Yaḥyā b. Sa‘īd, de ‘Ubayd Allāh, dijo: Nāfi‘ me informó: que Ibn ‘Umar pasó junto a Ibn Ḥuzāba en al-Suqyā y vio en él una fractura; le pidió fatwā. Le ordenó que permanezca como está, sin salir de nada, hasta que llegue a la Casa, salvo que le sobrevenga una molestia: entonces se trata y sobre él hay lo que sea fácil del sacrificio. Había entrado en iḥrām para ḥaŷŷ.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró al-Layṯ, dijo: me narró ‘Aqīl, de Ibn Šihāb, dijo: Sālim b. ‘Abd Allāh me informó que ‘Abd Allāh b. ‘Umar dijo: Quien es impedido después de pronunciar la talbiya para ḥaŷŷ, y lo retiene miedo, o enfermedad, o se le queda sin montura, o cualquier asunto, se trata en su retención con todo lo indispensable, salvo que no le son lícitas las mujeres ni el perfume; y expía con la expiación que Allah ordenó: ayuno, o limosna, o sacrificio. Si se le pasa el ḥaŷŷ en su retención, o se le pasa detenerse en los lugares de ‘Arafa antes del alba de la noche de al-Muzdalifa, se le pasó el ḥaŷŷ: su ḥaŷŷ se convierte en ‘umra. Llega a La Meca, circunvala la Casa y (recorre) al-Ṣafā y al-Marwa. Si tiene sacrificio, lo sacrifica en La Meca cerca de la Mezquita Sagrada; luego se afeita o recorta; luego le son lícitas las mujeres, el perfume y lo demás. Luego debe peregrinar el año siguiente y ofrecer lo que sea fácil del sacrificio.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró Mālik b. Anas, de Ibn Šihāb, de Sālim b. ‘Abd Allāh, de ‘Abd Allāh b. ‘Umar, que dijo: El impedido no sale hasta que circunvale la Casa y (recorra) entre al-Ṣafā y al-Marwa. Si se ve forzado a algo de vestir ropa indispensable o medicina, lo hace y expía.

Esto es lo transmitido de Ibn ‘Umar sobre el impedimento por enfermedad y semejantes. En cuanto al impedido por enemigo, él decía algo semejante a lo que mencionamos antes de Mālik b. Anas.

Me narró Tamīm b. al-Muntaṣir, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Numayr, dijo: nos informó ‘Ubayd Allāh, de Nāfi‘: que Ibn ‘Umar quiso peregrinar cuando al-Ḥaŷŷāŷ descendió contra Ibn al-Zubayr. Sus dos hijos Sālim y ‘Ubayd Allāh le hablaron. Dijeron: No te perjudica no peregrinar este año; tememos que haya combate entre la gente y se interpongan entre tú y la Casa. Dijo: Si se interpone entre mí y la Casa, haré como hicimos con el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— cuando los incrédulos de Qurayš se interpusieron entre él y la Casa: se afeitó y regresó.

En cuanto a lo que mencionamos de ellos sobre la ‘umra —que no hay impedimento ni ḥaṣr en ella—, ello es:

Me narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: me narró Hušaym, de Abū Bišr, de Yazīd b. ‘Abd Allāh b. al-Šiḫḫīr, que entró en iḥrām para ‘umra y fue impedido. Dijo: Escribió a Ibn ‘Abbās e Ibn ‘Umar; le escribieron que envíe el sacrificio y luego permanezca hasta salir de su ‘umra. Dijo: Permaneció seis o siete meses.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos informó Ya‘qūb, de Abū al-‘Alā’ b. al-Šiḫḫīr, dijo: Salí para hacer ‘umra y caí de mi camello y me rompí la pierna. Enviamos a Ibn ‘Abbās e Ibn ‘Umar preguntándoles. Dijeron: La ‘umra no tiene un tiempo como el ḥaŷŷ; no sales hasta que circunvales la Casa. Dijo: Permanecí en al-Daṯīna o cerca de ella siete u ocho meses.

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró Mālik, de Ayyūb b. Abī Tamīma al-Saḫtiyānī, de un hombre de Basora antiguo, dijo: Salí hacia La Meca; cuando estaba en parte del camino, me rompí el muslo. Envié a La Meca a ‘Abd Allāh b. ‘Abbās —y en ella estaban Ibn ‘Abbās e Ibn ‘Umar y la gente—, y ninguno me dio licencia para salir del iḥrām. Permanecí así siete meses hasta que salí con una ‘umra.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ma‘mar, de Ibn Šihāb, sobre un hombre al que le sobrevino una fractura mientras hacía ‘umra, dijo: Permanece en su iḥrām hasta que llegue a la Casa y circunvale y (recorra) al-Ṣafā y al-Marwa, y se afeite o recorte; no hay nada sobre él.

La opinión más correcta en la interpretación de esta aleya es la de quien dijo: Allah —poderoso y majestuoso— quiso con Su dicho: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar» a todo impedido en iḥrām, sea por ‘umra o por ḥaŷŷ; hizo el lugar de su sacrificio el lugar donde fue impedido; y le hizo lícito salir del iḥrām cuando su sacrificio alcanza su lugar. Interpretó «el lugar» como el lugar del sacrificio o del degüello, cuando se hace lícito sacrificarlo o degollarlo, sea en ḥaram o en ḥill. Y le impuso reponer aquello de lo que salió del iḥrām antes de completarlo, si encuentra a ello un camino. Esto, por la sucesión de noticias del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—: que fue apartado de la Casa el año de al-Ḥudaybiya estando en iḥrām, y sus compañeros, para ‘umra; él y sus compañeros sacrificaron, por su orden, el sacrificio, y salieron de su iḥrām antes de llegar a la Casa; luego repusieron el iḥrām del que salieron al año siguiente. Nadie de los conocedores de las biografías ni otros alegó que el Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— ni ninguno de sus compañeros permaneciera en su iḥrām esperando llegar a la Casa y salir por circunvalarla y hacer el sa‘y, ni que se ocultara la llegada de su sacrificio al ḥaram.

La acción más digna de ser seguida es la del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—, pues no vino noticia que la prohíba ni se estableció prueba que la impida. Siendo así, y estando los sabios en discrepancia sobre lo que elegimos, y siendo firme lo que dijimos por transmisión del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz—, lo transmitido de él es lo más digno de interpretar la aleya, pues los sabios no se repelen en que esta aleya descendió entonces y fue revelada en el حكم de que los idólatras lo apartaran de la Casa.

Se ha transmitido una noticia semejante a lo que dijimos.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: me narró al-Ḥaŷŷāŷ b. Abī ‘Uṯmān, dijo: me narró Yaḥyā b. Abī Kaṯīr: que ‘Ikrima, liberto de Ibn ‘Abbās, le narró, dijo: me narró al-Ḥaŷŷāŷ b. ‘Amr al-Anṣārī que oyó al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— decir: «Quien se fracture o cojee, ya ha salido (del iḥrām) y sobre él hay otra peregrinación». Dijo: Se lo conté a Ibn ‘Abbās y a Abū Hurayra. Dijeron: Dijo la verdad.

Me narró Ya‘qūb, dijo: nos narró Marwān, dijo: nos narró Ḥaŷŷāŷ al-Ṣawwāf; y nos narró Ḥumayd b. Mas‘ada, dijo: nos narró Sufyān b. Ḥabīb, de Ḥaŷŷāŷ al-Ṣawwāf, de Yaḥyā b. Abī Kaṯīr, de ‘Ikrima, de al-Ḥaŷŷāŷ b. ‘Amr, del Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—, semejante; y de Ibn ‘Abbās y Abū Hurayra.

El sentido de esta noticia es la orden de reponer la peregrinación de la que salió, análoga a la acción del Profeta —sobre él la oración— y sus compañeros al reponer su ‘umra de la que salieron el año de al-Ḥudaybiya, al año siguiente, en el año de ‘umrat al-qaḍiyya.

Y se dice a quien afirma que quien es impedido por enemigo, si sale del iḥrām voluntario, no tiene reposición, y que el impedido por dolencias sí tiene reposición: ¿Cuál es la razón que hizo obligatoria la reposición para uno y la eliminó para el otro, cuando ambos salieron de un iḥrām que debían completar de no ser por la causa impeditiva?

Si dice: Porque la aleya solo descendió sobre quien fue impedido por el enemigo, y no es lícito trasladar su حكم a otro. Se le dice: Un grupo de sabios te ha refutado en eso. Pero aun concediéndote lo que dices, ¿por qué no habría de tener el impedimento por enfermedad el mismo حكم que el impedimento por enemigo, cuando ambos coinciden en impedir llegar a la Casa y completar la obra de su iḥrām, aunque difieran las causas: uno impedido por una dolencia en su cuerpo y el otro por la prohibición de un prohibidor? Luego se le pide la diferencia por أصل o por analogía: no dirá nada sobre uno sin que se le obligue a decir lo mismo sobre el otro.

Y a quienes dijeron: No hay impedimento en la ‘umra, se les dice: Sabéis que el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— fue apartado de la Casa estando en iḥrām para ‘umra, y salió de su iḥrām. ¿Cuál es vuestra prueba para negar el impedimento en ella? ¿O qué os parecería si alguien dijera: No hay impedimento en el ḥaŷŷ; solo hay «pérdida» (fawt). Y sobre quien se le pasa el ḥaŷŷ está permanecer en su iḥrām hasta circunvalar la Casa y hacer el sa‘y, porque no se confirmó del Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— que estableciera una sunna en el impedimento del ḥaŷŷ? Eso lo dijo un grupo de imames de la religión. En cuanto a la ‘umra, el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— estableció en ella lo que estableció, y Allah —exaltado sea— hizo descender en su حكم lo que aclaró de la salida y la reposición que él hizo. Así, en ella hay impedimento, no en el ḥaŷŷ. ¿Hay diferencia entre ambos? Luego se le invierte el argumento: no dirá nada sobre uno sin que se le obligue a decir lo mismo sobre el otro.

القول في تأويل قوله تعالى : Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio.

Con ello —glorificado sea— quiere decir: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio. Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar», salvo que alguno de vosotros se vea forzado a afeitarse por necesidad: sea por enfermedad, o por molestia en su cabeza, por parásitos u otra cosa. Entonces se afeita allí por la necesidad que le sobreviene, aunque el sacrificio no haya alcanzado su lugar; y por afeitarse la cabeza en tal estado, le incumbe una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio.

En el sentido que dijimos hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Ibn Baššār, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró Ibn Ŷurayŷ, dijo: Dije a ‘Aṭā’: ¿qué es «molestia en su cabeza»? Dijo: los piojos y otros, el dolor de cabeza, y lo que esté en su cabeza.

Otros dijeron: No se afeita si quiere expiar por el ḥaŷŷ con sacrificio o alimentación sino después de expiar; y si quiere expiar con ayuno, se afeita y luego ayuna. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró ‘Ubayd Allāh b. Mu‘āḏ, de su padre, de Aš‘aṯ, de al-Ḥasan, dijo: Si el muḥrim tiene una molestia en su cabeza, se afeita cuando envía la oveja o alimenta a los pobres; y si es ayuno, se afeita y luego ayuna.

Mención de quienes dijeron eso:

Me narró ‘Ubayd b. Ismā‘īl al-Hubārī, dijo: nos narró ‘Abd Allāh b. Numayr, de al-A‘maš, de Ibrāhīm, de ‘Alqama, dijo: Si un hombre pronuncia la talbiya para el ḥaŷŷ y es impedido, envía lo que sea fácil del sacrificio: una oveja. Si se apresura antes de que el sacrificio alcance su lugar y se afeita la cabeza, o toca perfume, o se trata, entonces sobre él hay una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio. Dijo Ibrāhīm: Se lo mencioné a Sa‘īd b. Ŷubayr, y dijo: así lo dijo Ibn ‘Abbās.

Me narró Muḥammad b. ‘Amr, dijo: nos narró Abū ‘Āṣim, dijo: nos narró ‘Īsā, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid: «Si sois impedidos, entonces lo que sea fácil del sacrificio», dijo: quien es impedido por enfermedad o fractura, que envíe lo que sea fácil del sacrificio; que no se afeite la cabeza ni salga del iḥrām hasta el día del sacrificio. Quien esté enfermo, o se aplique colirio, o se unte, o se trate, o tenga molestia en su cabeza y se afeite, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, dijo: nos narró Šibl, de Ibn Abī Naŷīḥ, de Muŷāhid, lo mismo.

Nos narró Bišr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Sa‘īd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Y no os afeitéis las cabezas hasta que el sacrificio alcance su lugar. Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio»: esto es si ya envió su sacrificio, luego necesitó afeitarse la cabeza por enfermedad, o usar perfume, o vestir una prenda —camisa u otra—: entonces sobre él está la expiación.

Y me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, escriba de al-Layṯ, dijo: me narró al-Layṯ, de ‘Aqīl, de Ibn Šihāb, que dijo: Quien es impedido del ḥaŷŷ y en su retención le sobreviene enfermedad o molestia en su cabeza, y se afeita la cabeza en su retención, entonces sobre él hay una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio.

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró al-Layṯ, dijo: nos narró ‘Aqīl, de Ibn Šihāb, dijo: Sālim b. ‘Abd Allāh me informó que ‘Abd Allāh b. ‘Umar dijo: Quien es impedido después de pronunciar la talbiya para ḥaŷŷ, y lo retiene enfermedad o miedo, se trata en su retención con todo lo indispensable, salvo que no le son lícitas las mujeres ni el perfume; y expía con la expiación que Allah ordenó: ayuno, o limosna, o sacrificio.

Me narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: me narró Bišr b. al-Sarī, de Šu‘ba, de ‘Amr b. Murra, de ‘Abd Allāh b. Salama, dijo: Se preguntó a ‘Alī —que Allah esté complacido con él— sobre el dicho de Allah —glorificado sea—: «Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio». Dijo: Esto es antes de sacrificar el sacrificio: si le ocurre algo, sobre él está la expiación.

Otros dijeron: El sentido es: quien de vosotros esté enfermo o tenga molestia en su cabeza, sobre él hay una expiación de ayuno, o limosna, o sacrificio antes del afeitado, si quiere afeitarse. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. Sa‘d, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ‘Abbās, acerca de Su dicho: «Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio»: quien se agrave su enfermedad o le moleste su cabeza estando en iḥrām, sobre él hay ayuno, o alimentación, o sacrificio; y no se afeita la cabeza hasta presentar su expiación antes de ello. Y la razón de quienes dijeron esto es lo que:

Nos narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ya‘qūb, dijo: Pregunté a ‘Aṭā’ sobre Su dicho: «Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio». Dijo: Ka‘b b. ‘Uŷra pasó junto al Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— y en su cabeza había mucha caspa y piojos. El Profeta —sobre él la oración— le dijo: «¿Tienes una oveja?» Ka‘b dijo: No la encuentro. El Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— le dijo: «Si quieres, alimenta a seis pobres; y si quieres, ayuna tres días; luego afeita tu cabeza».

En cuanto a la enfermedad por la que se permite el tratamiento con perfume y el afeitado de la cabeza, es toda enfermedad cuya mejora está en afeitarla, como el barsām, cuya mejora para quien lo padece está en afeitar la cabeza, y semejantes; y las heridas del cuerpo que requieren tratamiento con medicina que contiene perfume, y semejantes de llagas y dolencias sobrevenidas.

Y en cuanto a la molestia en la cabeza por la que se permite afeitarla, es como el dolor de cabeza, la migraña y semejantes; y la abundancia de liendres; y todo lo que sea molesto para la cabeza y cuyo remedio y eliminación del daño esté en afeitarla. Eso entra en la generalidad del dicho de Allah —glorificado y exaltado—: «o tenga una molestia en su cabeza». Las noticias del Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— se han apoyado unas a otras en que esta aleya descendió por Ka‘b b. ‘Uŷra, cuando se quejó de la abundancia de molestia en su cabeza por sus liendres, y eso fue el año de al-Ḥudaybiya. Mención de las noticias transmitidas sobre ello:

Nos narraron Muḥammad b. ‘Abd al-Malik b. Abī al-Šawārib y Ḥumayd b. Mas‘ada, dijeron: nos narró Yazīd b. Zuray‘, dijo: nos narró Dāwūd, de al-Ša‘bī, de Ka‘b b. ‘Uŷra, dijo: El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— pasó junto a mí en al-Ḥudaybiya, y yo tenía una cabellera en la que había parásitos: entre la raíz de cada cabello y su punta había piojos y liendres. Dijo: «Esto es una molestia». Dije: Sí, ¡Mensajero de Allah!, intensa. Dijo: «¿Tienes sangre (sacrificio)?» Dije: No. Dijo: «Si quieres, ayuna tres días; y si quieres, da limosna de tres āṣu‘ de dátiles a seis pobres: a cada pobre medio ṣā‘».

Me narró Isḥāq b. Šāhīn al-Wāsiṭī, dijo: nos narró Ḫālid al-Ṭaḥḥān, de Dāwūd, de ‘Āmir, de Ka‘b b. ‘Uŷra, del Profeta, con algo semejante.

Nos narró Muḥammad b. ‘Ubayd al-Muḥāribī, dijo: nos narró Asad b. ‘Amr, de Aš‘aṯ, de ‘Āmir, de ‘Abd Allāh b. Ma‘qil, de Ka‘b b. ‘Uŷra, dijo: Salí con el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— en el tiempo de al-Ḥudaybiya, y yo tenía una cabellera; se llenó de piojos y me devoraban las liendres. El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— me vio. Dijo: «Afeita». Lo hice. Dijo: «¿Tienes sacrificio?» Dije: No lo encuentro. Dijo: «Eso es lo que sea fácil del sacrificio». Dije: No lo encuentro. Dijo: «Ayuna tres días, o alimenta a seis pobres: a cada pobre medio ṣā‘». Dijo: Por mí descendió esta aleya: «Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio», hasta el final de la aleya.

Esta noticia indica que lo correcto es que la expiación solo se hace obligatoria sobre quien se afeita después del afeitado, y la invalidez de la opinión de quien dijo: «expía y luego se afeita», pues Ka‘b informa que el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz— le ordenó la expiación después de ordenarle afeitarse, y se afeitó.

Nos narró Muḥammad b. Baššār, dijo: nos narró Mu’ammal, dijo: nos narró Sufyān, de ‘Abd al-Raḥmān b. al-Aṣbahānī, de ‘Abd Allāh b. Ma‘qil, de Ka‘b b. ‘Uŷra, que dijo: El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— me ordenó ayunar tres días, o un farq de comida entre seis pobres.

Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Ŷa‘far, dijo: nos narró Šu‘ba, de ‘Abd al-Raḥmān b. al-Aṣbahānī, de ‘Abd Allāh b. Ma‘qil, dijo: Me senté junto a Ka‘b en la mezquita y le pregunté sobre esta aleya: «entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio». Ka‘b dijo: Descendió sobre mí: yo tenía molestia en mi cabeza. Fui llevado al Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— y los piojos caían sobre mi rostro. Dijo: «No pensaba que el esfuerzo hubiera llegado en ti a lo que veo. ¿Encuentras una oveja?» Dije: No. Entonces descendió esta aleya: «entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio». Dijo: Descendió sobre mí en particular, y es para vosotros en general.

Me narró Tamīm, dijo: nos informó Isḥāq al-Azraq, de Šarīk, de ‘Abd al-Raḥmān b. al-Aṣbahānī, dijo: Oí a ‘Abd Allāh b. Ma‘qil al-Murrī decir: Oí a Ka‘b b. ‘Uŷra decir: peregriné con el Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—, y mi cabeza, mi barba, mi bigote y mis cejas se llenaron de piojos. Se lo mencioné al Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—. Envió por mí y dijo: «No pensaba que esto te hubiera alcanzado». Luego dijo: «Llamadme a un barbero». Lo llamaron y me afeitó. Luego dijo: «¿Tienes algo que sacrifiques por ti?» Dije: No. Dijo: «Ayuna tres días, o alimenta a seis pobres: a cada pobre medio ṣā‘ de comida». Ka‘b dijo: Esta aleya descendió sobre mí en particular: «Y quien de vosotros esté enfermo o tenga una molestia en su cabeza, entonces una expiación: ayuno, o limosna, o sacrificio», luego fue general para la gente.

Me narró Naṣr b. ‘Alī al-Ŷahḍamī, dijo: nos narró Yazīd b. Zuray‘, dijo: me narró Ayyūb, de Muŷāhid, de ‘Abd al-Raḥmān b. Abī Laylā, de Ka‘b b. ‘Uŷra, dijo: El Mensajero de Allah —Allah lo bendiga y le dé paz— pasó junto a mí mientras encendía bajo una olla, y los piojos caían sobre mi rostro. Dijo: «¿Te molestan los parásitos de tu cabeza?» Dije: sí. Dijo: «Afeítala y ayuna tres días, o alimenta a seis pobres, o degüella una oveja».

Nos narró Ya‘qūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Ibn ‘Ulayya, dijo: nos narró Ayyūb con su isnād del Profeta —Allah lo bendiga y le dé paz—, semejante, salvo que dijo: «y los piojos caían sobre mí», o dijo: «sobre mis cejas». Y también dijo: «o sacrifica una nusīka». Dijo Ayyūb: No sé con cuál de ellas comenzó.



{Y temed a Allah y sabed que Allah es severo en el castigo.}

Notas y Referencias

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