La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:187] Durante las noches del mes de ayuno les es lícito mantener relaciones [maritales] con sus mujeres. Ellas son su vestimenta, y ustedes la vestimenta de ellas. Dios sabe que se engañaban a sí mismos, por eso los perdonó y les hizo esta concesión. Ahora pueden mantener relaciones con ellas y aprovechar lo que Dios les ha prescrito. Coman y beban hasta que se distinga el hilo blanco [la luz del alba] del hilo negro [la oscuridad de la noche], y luego completen el ayuno hasta la noche, y no mantengan relaciones con ellas si están haciendo el retiro espiritual en las mezquitas. Éstos son los límites de Dios, no los transgredan. Así aclara Dios Sus signos a la gente para que alcancen la piedad.
Tafsir de At-Tabari
{Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafaz hacia vuestras mujeres; ellas son vestidura para vosotros y vosotros sois vestidura para ellas. Allah supo que os traicionabais a vosotros mismos, y se volvió a vosotros y os perdonó. Así pues, ahora uníos a ellas y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros. Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba. Luego completad el ayuno hasta la noche. Y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas. Esos son los límites de Allah: no os acerquéis a ellos. Así aclara Allah Sus aleyas a la gente, para que quizá teman} (187)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيَامِ الرّفَثُ إِلَىَ نِسَآئِكُمْ هُنّ لِبَاسٌ لّكُمْ وَأَنْتُمْ لِبَاسٌ لّهُنّ عَلِمَ اللّهُ أَنّكُمْ كُنتُمْ تَخْتانُونَ أَنْفُسَكُمْ فَتَابَ عَلَيْكُمْ وَعَفَا عَنْكُمْ فَالاَنَ بَاشِرُوهُنّ وَابْتَغُواْ مَا كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ وَكُلُواْ وَاشْرَبُواْ حَتّىَ يَتَبَيّنَ لَكُمُ الْخَيْطُ الأبْيَضُ مِنَ الْخَيْطِ الأسْوَدِ مِنَ الْفَجْرِ ثُمّ أَتِمّواْ الصّيَامَ إِلَى الّليْلِ وَلاَ تُبَاشِرُوهُنّ وَأَنْتُمْ عَاكِفُونَ فِي الْمَسَاجِدِ تِلْكَ حُدُودُ اللّهِ فَلاَ تَقْرَبُوهَا كَذَلِكَ يُبَيّنُ اللّهُ آيَاتِهِ لِلنّاسِ لَعَلّهُمْ يَتّقُونَ }
Con Su dicho —exaltado sea el recuerdo de Él—: «Se os ha hecho lícito», quiere decir: se os ha soltado (la restricción) y se os ha permitido.
Y con Su dicho: «la noche del ayuno», quiere decir: en la noche del ayuno.
En cuanto al rafaz, en este lugar es una perífrasis del coito; se dice: rafaz y rafūṯ.
Y se ha transmitido que, en la lectura de ʿAbd Allāh, está: «Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafūṯ hacia vuestras mujeres».
Y en el mismo sentido que hemos dicho acerca de la interpretación de rafaz, hablaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam al-Miṣrī, dijo: nos narró Ayyūb b. Suwayd, de Sufyān, de ʿĀṣim, de Bakr, de ʿAbd Allāh al-Muzanī, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: «El rafaz: el coito; pero Allah es Generoso y usa perífrasis».
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de ʿĀṣim, de Bakr, de Ibn ʿAbbās, su semejante.
Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: «El rafaz: el matrimonio».
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, quien dijo: «El rafaz: el acceso carnal».
Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, acerca de Su dicho: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ } dijo: «el coito».
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, su semejante.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya, de ʿAlī, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: «El rafaz: es el matrimonio».
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd al-Kabīr al-Baṣrī, dijo: nos narró al-Ḍaḥḥāk b. ʿUthmān, dijo: pregunté a Sālim b. ʿAbd Allāh acerca de Su dicho: { أُحِلّ لَكُمْ لَيُلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ } y dijo: «es el coito».
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسَائِكُمْ } es decir: el coito.
Y el rafaz, fuera de este lugar, es la procacidad en el habla, como dijo al-ʿAjjāj:
عَن اللّغا وَرَفَثِ التّكَلّم
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{ هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ . }
Con ello quiere decir —exaltado sea Su recuerdo—: vuestras mujeres son vestidura para vosotros, y vosotros sois vestidura para ellas.
Si alguien dijera:
¿Cómo pueden nuestras mujeres ser vestidura para nosotros y nosotros para ellas, siendo que la vestidura no es sino aquello que se viste?
Se responde:
Eso admite dos sentidos. Uno de ellos es que cada uno de los dos fue hecho para su compañero como vestidura, por cuanto, al dormir y juntarse en una misma prenda, y al unirse el cuerpo de cada uno al del otro, quedan como aquello que uno viste sobre su cuerpo de sus ropas; por eso se dijo de cada uno de ellos que es vestidura para su compañero.
Como dijo Nābigha Banū Juʿda:
إذَا ما الضّجِيعُ ثَنَى عِطْفَها تَدَاعَتْ فَكانَتْ عَلَيْهِ لِباسا
Y se transmite: «tathannat».
Así, se aludió a su unión, desnudos, en un mismo lecho, mediante la “vestidura”, del mismo modo que se alude con “ropas” al cuerpo del ser humano.
Como dijo Laylā, describiendo camellos que montó una gente:
رَمَوها بأثْوَابٍ خِفافٍ فَلا تَرَى لَهَا شَبَها إلاّ النّعامَ المُنَفّرَا
Quiere decir: los arrojaron con sus propias personas, y los montaron.
Y como dijo el Hudhalī:
تَبَرّأُ مِنْ دَمِ القَتِيلِ وَوَتْرِهِ وقَدْ عَلِقَتْ دَمَ القَتِيلِ إزَارُها
Quiere decir: con su “izār”, ella misma.
Y en ese sentido decía al-Rabīʿ:
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Saʿīd, dijo: nos narró Abū Jaʿfar, de al-Rabīʿ: { هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ } es decir: ellas son cobertor para vosotros, y vosotros sois cobertor para ellas.
Y el otro sentido es que cada uno de los dos fue hecho para su compañero como vestidura porque es sosiego para él, como dijo —glorificado sea—:
{ جَعَلَ لَكُمُ اللّيْلَ لِباسا }
esto es: un sosiego en el que os aquietáis.
Asimismo, la esposa del hombre es su sosiego, en el que halla quietud, como dijo —exaltado sea Su recuerdo—:
وَجَعَلَ مِنْها زَوْجَها لِيَسْكُنَ إلَيْهَا
De modo que cada uno de los dos es vestidura para su compañero, en el sentido de su sosiego en él.
Y así lo decían Mujāhid y otros.
Y se dice también de aquello que cubre una cosa y la oculta a las miradas de quienes la observan, que es su vestidura y su cobertura.
Así, es posible que se dijera: «ellas son vestidura para vosotros y vosotros sois vestidura para ellas», en el sentido de que cada uno de vosotros es cobertura para su compañero, en lo que hay entre vosotros de coito, frente a las miradas del resto de la gente.
Y Mujāhid y otros decían al respecto:
Nos lo narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ } es decir: sosiego para ellas.
Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: { هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ } Qatāda dijo: ellas son sosiego para vosotros, y vosotros sois sosiego para ellas.
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: { هُنّ لِباسٌ لَكُمْ } es decir: sosiego para vosotros; y «y vosotros sois vestidura para ellas» es decir: sosiego para ellas.
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd acerca de Su dicho: { هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ } dijo: la cópula.
Me narró Aḥmad b. Isḥāq al-Ahwāzī, dijo: nos narró Abū Aḥmad, dijo: nos narró Ibrāhīm, de Yazīd, de ʿAmr b. Dīnār, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ } dijo: ellas son sosiego para vosotros, y vosotros sois sosiego para ellas.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{ عَلِمَ اللّهُ أنّكُمْ كُنْتُمْ تَخْتانُونَ أنْفُسَكُمْ فَتابَ عَلَيْكُمْ وَعَفا عَنْكُمْ فالاَنَ باشِرُوهُنّ وابُتَغُوا ما كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ . }
Si alguien nos dijera:
¿Y cuál es esa traición con la que la gente se traicionaba a sí misma, de la que Allah se volvió a ellos y los perdonó?
Se responde:
La traición a sí mismos que Allah mencionó consistía en dos cosas: una, el coito con las mujeres; y la otra, la comida y la bebida en el tiempo en que eso les era ilícito.
Como:
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de ʿAmr b. Murra, dijo: nos narró Ibn Abī Laylā: que el hombre, cuando rompía el ayuno y dormía, no se acercaba a ella; y cuando dormía, no comía; hasta que vino ʿUmar b. al-Khaṭṭāb queriendo a su mujer, y su mujer dijo: “ya me había dormido”; él pensó que ella se excusaba, y tuvo relaciones con ella. Y vino un hombre de los Anṣār que quiso comer, y le dijeron: “¿te calentamos algo?”; dijo: … Luego descendió esta aleya: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ } la aleya.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Idrīs, dijo: nos narró Ḥuṣayn b. ʿAbd al-Raḥmān, de ʿAbd al-Raḥmān b. Abī Laylā, quien dijo: ayunaban tres días de cada mes; cuando entró Ramaḍān, ayunaban; y si el hombre no comía al romper el ayuno hasta dormirse, no comía hasta otro tanto; y si él dormía o su mujer dormía, no le era lícito acercarse a ella hasta otro tanto. Vino un anciano de los Anṣār llamado Ṣirma b. Mālik y dijo a su familia: “dadme de comer”; ella dijo: “hasta que te haga algo caliente”; dijo: y le venció el sueño y se durmió. Luego vino ʿUmar, y su mujer le dijo: “yo ya me había dormido”; él no la excusó y pensó que se excusaba, y tuvo relaciones con ella. Así, este y aquel pasaron la noche dándose vueltas, boca arriba y boca abajo; y Allah hizo descender sobre ello: { وكُلُوا واشْرَبُوا حتّى يَتَبَيّنَ لَكُمُ الخَيْطُ الأبْيَضُ مِنِ الخَيْطِ الأسْوَدِ مِنَ الفَجْر } y dijo: { فَالاَنَ باشِرُوهُنّ } y Allah perdonó eso. Y fue una sunna.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Yūnus b. Bukayr, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. ʿAbd Allāh b. ʿUtba, de ʿAmr b. Murra, de ʿAbd al-Raḥmān b. Abī Laylā, de Muʿādh b. Jabal, quien dijo: comían, bebían y se acercaban a las mujeres mientras no durmieran; cuando dormían, dejaban la comida, la bebida y el acceso a las mujeres. Había un hombre de los Anṣār llamado Abā Ṣirma que trabajaba en una tierra suya; cuando llegó el momento de romper el ayuno, se durmió, y amaneció ayunando, exhausto. Cuando el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo vio, dijo: «¿Qué me pasa que te veo fatigado?»; y le informó de lo que había ocurrido. Y un hombre se traicionó a sí mismo en lo relativo a las mujeres; entonces Allah hizo descender: «Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafaz hacia vuestras mujeres…» hasta el final de la aleya.
Nos narró Sufyān b. Wakīʿ, dijo: me narró mi padre, de Isrāʾīl, de Abī Isḥāq, de al-Barāʾ, semejante al ḥadiz de Ibn Abī Laylā que narró ʿAmr b. Murra, de ʿAbd al-Raḥmān b. Abī Laylā: que cuando ayunaban y uno de ellos dormía, no comía nada hasta el día siguiente. Vino un hombre de los Anṣār, que había trabajado en su tierra y estaba rendido y agotado; le venció el sueño y se durmió, y al día siguiente amaneció exhausto; entonces descendió esta aleya: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba».
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Rajāʾ al-Baṣrī, dijo: nos narró Isrāʾīl, de Abī Isḥāq, de al-Barāʾ, quien dijo: los compañeros de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando el hombre estaba ayunando y dormía antes de romper el ayuno, no comía hasta otro tanto; y Qays b. Ṣirma al-Anṣārī estaba ayunando, y aquel día se había dirigido a trabajar en su tierra. Cuando llegó el ifṭār, fue a su mujer y dijo: “¿tenéis comida?”; ella dijo: “no, pero iré a buscarte”; le venció el sueño y se durmió. Vino su mujer y dijo: “ya te has dormido”; y no llegó el mediodía hasta que se desmayó. Se mencionó eso al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y descendió sobre él esta aleya: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ } hasta: { مِنَ الخَيْطِ الأسْوَدِ } y se alegraron con ella con gran alegría.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās acerca de la palabra de Allah —exaltado sea Su recuerdo—: { أُحِلّ لكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائكُم } y ello porque los musulmanes, en el mes de Ramaḍān, cuando rezaban ʿishāʾ, se les prohibían las mujeres y la comida hasta otro tanto del día siguiente. Luego, algunas gentes de los musulmanes tomaron comida y mujeres en Ramaḍān después de ʿishāʾ, entre ellos ʿUmar b. al-Khaṭṭāb; se quejaron de ello al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y Allah hizo descender: { عَلِمَ اللّهُ أنّكُمْ كُنْتُمْ تخْتانُونَ أنْفُسَكُمْ فَتابَ عَلَيْكُمْ وَعَفَا عَنْكُمْ فالاَنَ باشِرُوهُنّ } es decir: casaos con ellas; y { وكُلُوا وَاشْرَبُوا حّتى يَتَبَيّنَ لَكُمُ الخَيْطُ الأبْيَضُ مِنَ الخَيْطِ الأسْوَدِ مِنَ الفَجْرِ . }
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ibn Lahīʿa, dijo: me narró Mūsā b. Jubayr, cliente de Banū Salama, que oyó a ʿAbd Allāh b. Kaʿb b. Mālik narrar de su padre, quien dijo: la gente, en Ramaḍān, cuando el hombre ayunaba y anochecía, si se dormía, se le prohibían la comida, la bebida y las mujeres hasta que rompiera el ayuno al día siguiente. ʿUmar b. al-Khaṭṭāb regresó una noche de junto al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, tras haber velado conversando con él; encontró a su mujer dormida y la quiso; ella dijo: “ya me he dormido”; él dijo: “no te has dormido”, y tuvo relaciones con ella. Y Kaʿb b. Mālik hizo lo mismo. A la mañana siguiente, ʿUmar b. al-Khaṭṭāb fue al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y se lo contó; entonces Allah —exaltado sea Su recuerdo— hizo descender: { عَلِمَ اللّهُ أنّكُمْ كُنْتُمْ تَخْتانُونَ أنْفُسَكُمْ فَتابَ عَلَيْكُمْ وَعَفا عَنْكُمْ فالاَنَ باشِرُوهُنّ . . } la aleya.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḥajjāj, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, dijo: nos narró Thābit: que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb tuvo relaciones con su familia una noche de Ramaḍān, y eso le pesó mucho; entonces Allah hizo descender: { أحِلّ لَكُمْ لَيْلَةُ الصّيَامِ الرّفِثُ إلى نِسائِكُمْ . }
Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِباسٌ لَهُنّ } hasta: { وعَفا عَنْكُمْ }.
La gente, al comienzo del Islam, cuando uno de ellos ayunaba, ayunaba su día; cuando anochecía, comía algo entre él y la oración de ʿatama; cuando se rezaba, se les prohibía la comida hasta que anocheciera la noche siguiente. Y ʿUmar b. al-Khaṭṭāb, mientras dormía, su alma le susurró, y fue a su familia por una necesidad; cuando se lavó, se echó a llorar y a reprocharse a sí mismo como nunca vi reproche más severo. Luego fue al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y dijo: “¡Mensajero de Allah! Me excuso ante Allah y ante ti por esta alma mía pecadora: me lo adornó y tuve relaciones con mi familia. ¿Encuentras para mí alguna licencia, Mensajero de Allah?”
Dijo: «No eras digno de eso, ʿUmar».
Cuando llegó a su casa, se le envió (un mensaje) informándole de su excusa en una aleya del Corán; y Allah ordenó a Su Mensajero que la colocara en el centenar medio de la sura de al-Baqara.
Dijo: «Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafaz hacia vuestras mujeres…» hasta «Allah supo que os traicionabais a vosotros mismos», refiriéndose a lo que hizo ʿUmar b. al-Khaṭṭāb. Entonces Allah hizo descender Su perdón: «y se volvió a vosotros y os perdonó; así pues, ahora uníos a ellas…» hasta «del hilo negro», y les hizo lícito el coito, la comida y la bebida hasta que se les distinguiera el alba.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ } dijo: el hombre, de entre los compañeros de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—, ayunaba de día; cuando anochecía, comía, bebía y tenía relaciones con las mujeres; cuando se acostaba, se le prohibía todo eso hasta otro tanto del día siguiente. Entre ellos había hombres que se traicionaban a sí mismos en ello; Allah los perdonó y les hizo lícito eso después del sueño y antes de él, durante toda la noche.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, quien dijo: los compañeros del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—… y mencionó algo semejante al ḥadiz de Muḥammad b. ʿAmr, y añadió: entre ellos había hombres que se traicionaban a sí mismos; y ʿUmar b. al-Khaṭṭāb era de quienes se traicionaron a sí mismos; Allah los perdonó y les hizo lícito eso después del sueño y antes de él, y durante toda la noche.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, dijo: me informó Ismāʿīl b. Sharūs, de ʿIkrima, cliente de Ibn ʿAbbās: que un hombre —a quien nombró— de entre los compañeros del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, de los Anṣār, vino una noche estando ayunando; su mujer le dijo: “no duermas hasta que te preparemos comida”; pero se durmió. Ella vino y dijo: “te has dormido, por Allah”; él dijo: “no, por Allah”; ella dijo: “sí, por Allah”. No comió aquella noche y amaneció ayunando; se desmayó, y descendió la concesión respecto de él.
Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «Allah supo que os traicionabais a vosotros mismos». Y el comienzo del ayuno: se les ordenó tres días de cada mes, dos rakʿas por la mañana y dos rakʿas por la tarde; Allah les hizo lícito en su ayuno de tres días, y al principio de lo que se les impuso en Ramaḍān, cuando rompían el ayuno, la comida, la bebida y el acceso a las mujeres les eran lícitos mientras no se acostaran; cuando se acostaban, se les prohibía eso hasta otro tanto del día siguiente. La traición de la gente era que tomaban comida, bebida y acceso a las mujeres después de haberse acostado; esa era su traición a sí mismos. Luego Allah les hizo lícitos la comida, la bebida y el acceso a las mujeres hasta la salida del alba.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda acerca de Su dicho: «Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafaz hacia vuestras mujeres», dijo: antes de esta aleya, cuando uno de ellos se acostaba por la noche una vez, no le era lícita comida ni bebida, ni acercarse a su mujer hasta la noche siguiente; algunos musulmanes cayeron en ello: unos comieron tras su cabezada o bebieron, y otros tuvieron relaciones con su mujer; Allah les concedió licencia en ello.
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, quien dijo: se prescribió a los cristianos Ramaḍān, y se les prescribió que no comieran ni bebieran después de dormir, ni se casaran con mujeres en el mes de Ramaḍān; se prescribió a los creyentes como se les prescribió a ellos. Los musulmanes no dejaron de obrar así como obraban los cristianos, hasta que vino un hombre de los Anṣār llamado Abū Qays b. Ṣirma, que trabajaba en los huertos de Medina a jornal; llegó a su familia con dátiles y dijo a su mujer: “cambia estos dátiles por harina y haz una gachuela caliente, quizá la coma, pues los dátiles me han abrasado el vientre”. Ella fue, los cambió y cocinó, pero tardó; él se durmió. Ella lo despertó, y él detestó desobedecer a Allah y a Su Mensajero, y rehusó comer; amaneció ayunando. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo vio al atardecer y dijo: «¿Qué te pasa, Abū Qays, que has anochecido extenuado?»; y le contó la historia. Y ʿUmar b. al-Khaṭṭāb tuvo relaciones con una esclava suya, y también algunos creyentes que no se dominaron. Cuando ʿUmar oyó las palabras de Abū Qays, temió que descendiera algo respecto de Abū Qays; se recordó a sí mismo, se levantó y se excusó ante el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y dijo: “¡Mensajero de Allah! Me refugio en Allah: tuve relaciones con mi esclava y no me dominé anoche”. Cuando habló ʿUmar, hablaron aquellos hombres. El Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «No eras digno de eso, hijo de al-Khaṭṭāb». Entonces se abrogó eso para ellos, y dijo: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصيّامِ الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ هُنّ لِباسٌ لَكُمْ وأنْتُمْ لِبَاسٌ لَهُنّ ، عَلِمَ اللّهُ أنّكُمْ كُنْتُمْ تَخْتَانُونَ أنْفُسَكم } es decir: caíais sobre ellas por traición; { فَتابَ عَلَيْكُمْ وَعَفَا عَنْكُمْ فالاَنَ باشرُوهُنّ وَابْتَغُوا ما كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ } es decir: uníos a ellas. Y volvió a Abū Qays y dijo: { وكُلُوا وَاشْرَبُوا حتى يَتَبَيّنَ لَكُمُ الخَيْطُ الأبْيَضُ مِنَ الخَيْطِ الأسْوَدِ مِنَ الفَجْرِ }.
Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, quien dijo: dije a ʿAṭāʾ: { أُحِل لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيامِ الرّفَثُ إِلى نِسائِكُمْ } dijo: en Ramaḍān no tocaban a las mujeres, ni comían ni bebían después de dormir, hasta la noche siguiente; si las tocaban antes de dormir, no veían en ello inconveniente. Un hombre de los Anṣār tuvo relaciones con su mujer después de haber dormido y dijo: “me he traicionado a mí mismo”; entonces descendió el Corán y les hizo lícitas las mujeres, la comida y la bebida hasta que se les distinguiera el hilo blanco del hilo negro, al alba.
Dijo: y Mujāhid dijo: el ayunante de entre los compañeros de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— ayunaba en Ramaḍān; cuando anochecía, comía, bebía y tenía relaciones con las mujeres; cuando se acostaba, se le prohibía todo eso hasta otro tanto del día siguiente; entre ellos había hombres que se traicionaban a sí mismos en ello. Allah los perdonó y les hizo lícito después del sueño y antes de él, durante la noche; y dijo: «Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafaz hacia vuestras mujeres…» la aleya.
Me narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, de ʿIkrima, que dijo acerca de esta aleya: { أُحِلّ لَكُمْ لَيْلَةَ الصّيام الرّفَثُ إلى نِسائِكُمْ } como el dicho de Mujāhid, y añadió: que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb dijo a su mujer: “no te acuestes hasta que regrese de junto al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—”; pero ella se acostó antes de que regresara. Él le dijo: “no estás acostada”, y tuvo relaciones con ella; luego fue al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— y se lo mencionó, y descendió esta aleya.
Dijo ʿIkrima: descendió «Y comed y bebed…» respecto de Abū Qays b. Ṣirma, de Banū al-Khazraj, por haber comido después de dormir.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró al-Ḥajjāj, dijo: nos narró Ḥammād, dijo: nos informó Muḥammad b. Isḥāq, de Muḥammad b. Yaḥyā b. Ḥibbān: que Ṣirma b. Anas llegó a su familia una noche, siendo un anciano grande y estando ayunando; no le prepararon comida; apoyó la cabeza y se adormeció. Su mujer vino con su comida y le dijo: “come”; él dijo: “me he dormido”; ella dijo: “no te has dormido”. Amaneció hambriento y exhausto; entonces Allah hizo descender: { وكُلُوا وَاشْرَبُوا حّتى يَتَبَيّنَ لَكُمُ الخَيْطُ الأبْيَضُ مِنَ الخَيْطِ الأسْودِ مِنَ الفَجْرِ . }
En cuanto a la mubāshara en el habla de los árabes: es el encuentro de piel con piel; y la piel del hombre es su cutis exterior.
Allah no hizo sino aludir con Su dicho: «Así pues, ahora uníos a ellas» al coito; es decir: ahora, puesto que os he hecho lícito el rafaz hacia vuestras mujeres, tened relaciones con ellas en las noches del mes de Ramaḍān hasta que salga el alba, cuando se distingue el hilo blanco del hilo negro, al alba.
Y en el mismo sentido que hemos dicho acerca de la mubāshara, habló un grupo de exégetas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró Sufyān. Y nos narró ʿAbd al-Ḥamīd b. Sinān, dijo: nos narró Isḥāq, de Sufyān. Y me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam, dijo: nos narró Ayyūb b. Suwayd, de Sufyān, de ʿĀṣim, de Bakr b. ʿAbd Allāh al-Muzanī, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: «La mubāshara: el coito; pero Allah es Generoso y usa perífrasis».
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de ʿĀṣim, de Bakr b. ʿAbd Allāh al-Muzanī, de Ibn ʿAbbās, algo semejante.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: «Así pues, ahora uníos a ellas»: casaos con ellas.
Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: la mubāshara: el matrimonio.
Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, quien dijo: dije a ʿAṭāʾ acerca de Su palabra: «Así pues, ahora uníos a ellas», dijo: el coito; y todo lo que en el Corán se menciona como mubāshara es el coito mismo. Y ʿAbd Allāh b. Kathīr dijo como ʿAṭāʾ respecto de la comida, la bebida y las mujeres.
Nos narró Ḥumayd b. Masʿada, y nos narró Ibn Bashshār, y dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba; nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Shuʿba, de Abī Bishr, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: la mubāshara es el coito; pero Allah alude a lo que quiere con lo que quiere.
Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Hushaym; Abū Bishr dijo: nos informó, de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, su semejante.
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «Así pues, ahora uníos a ellas» es decir: tened relaciones con ellas.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, quien dijo: la mubāshara: el coito.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ibn Jurayj, de ʿAṭāʾ, su semejante.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de al-Awzāʿī, dijo: me narró ʿAbda b. Abī Lubāba, dijo: oí a Mujāhid decir: la mubāshara en el Libro de Allah: el coito.
Nos narró Ibn al-Barqī: nos narró ʿAmr b. Abī Salama, dijo: dijo al-Awzāʿī: nos narró quien oyó a Mujāhid decir: la mubāshara en el Libro de Allah es el coito.
Discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros». Algunos dijeron: el hijo.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró ʿAbda b. ʿAbd Allāh al-Ṣaffār al-Baṣrī, dijo: nos narró Ismāʿīl b. Ziyād al-Kātib, de Shuʿba, de al-Ḥakam, de Mujāhid: { وَابْتَغُوا ما كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ } dijo: el hijo.
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró Sahl b. Yūsuf y Abū Dāwūd, de Shuʿba, quien dijo: oí a al-Ḥakam: { واَبْتَغُوا ما كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ } dijo: el hijo.
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Abū Tumayla, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh, de ʿIkrima acerca de Su dicho: { وَابْتَغُوا ما كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ } dijo: el hijo.
Me narró ʿAlī b. Sahl, dijo: nos narró Muʾammal; nos narró Abū Mawdūd Baḥr b. Mūsā, dijo: oí a al-Ḥasan b. Abī al-Ḥasan decir acerca de esta aleya: { وَابْتَغُوا ما كَتَبَ اللّهُ لَكُمْ } dijo: el hijo.
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros»: es el hijo.
Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: nos narró mi padre, dijo: nos narró mi tío, dijo: nos narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», es decir: el hijo.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: me narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: el hijo; si esta no da a luz, entonces aquella.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, semejante.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā: nos informó ʿAbd al-Razzāq; nos informó Maʿmar, de quien oyó a al-Ḥasan acerca de Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: es el hijo.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ acerca de Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: lo que os prescribió de hijo.
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: el coito.
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraj, dijo: nos narró al-Faḍl b. Khālid, dijo: nos narró ʿUbayd b. Salmān, dijo: oí a al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim decir acerca de Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: el hijo.
Y otros dijeron: el sentido de ello es la Noche del Decreto.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Abū Hishām al-Rifāʿī, dijo: nos narró Muʿādh b. Hishām, dijo: me narró mi padre, de ʿAmr b. Mālik, de Abī al-Jawzāʾ, de Ibn ʿAbbās: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: la Noche del Decreto.
Abū Hishām dijo: así la leyó Muʿādh.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm, dijo: nos narró al-Ḥasan b. Abī Jaʿfar, dijo: nos narró ʿAmr b. Mālik, de Abī al-Jawzāʾ, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», dijo: la Noche del Decreto.
Y otros dijeron: más bien su sentido es: lo que Allah os ha hecho lícito y os ha concedido.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros», es decir: lo que Allah os ha hecho lícito.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, dijo: Qatāda dijo al respecto: buscad la concesión que se os ha prescrito.
Y algunos lo leyeron: «y seguid lo que Allah ha prescrito para vosotros».
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Ibn ʿUyayna, de ʿAmr b. Dīnār, de ʿAṭāʾ b. Abī Rabāḥ, quien dijo: dije a Ibn ʿAbbās: ¿cómo lees esta aleya: «y buscad» o «y seguid»? Dijo: la que quieras. Dijo: atente a la primera lectura.
Lo correcto, en mi opinión, acerca de la interpretación de ello es decir:
Allah —exaltado sea Su recuerdo— dijo: «y buscad» con el sentido de: pedid lo que Allah os ha prescrito; es decir, lo que Allah —exaltado sea— ha decretado para vosotros.
Y Allah —exaltado sea Su recuerdo— no pretende sino: pedid aquello que se os ha escrito en la Tabla Preservada que se os permite y se os suelta.
Y pedir el hijo, si el hombre lo pide mediante su coito con la mujer, es de lo que Allah le ha escrito en la Tabla Preservada; y asimismo, si pide la Noche del Decreto, es de lo que se le ha escrito; y asimismo, si pide lo que Allah ha hecho lícito y permitido, es de lo que se le ha escrito en la Tabla Preservada.
Y entran en Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros» todos los sentidos del bien que se busca; pero el sentido más cercano al ظاهر de la aleya es el dicho de quien sostuvo que su sentido es: «y buscad lo que Allah os ha prescrito de hijo», porque viene a continuación de Su dicho: «Así pues, ahora uníos a ellas», con el sentido de: tened relaciones con ellas. Así, que Su dicho: «y buscad lo que Allah ha prescrito para vosotros» signifique: y buscad lo que Allah ha prescrito, en vuestra unión con ellas, de hijo y descendencia, es más acorde con la aleya que otras interpretaciones para cuya corrección no hay indicio en el ظاهر de la Revelación, ni noticia del Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz—.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
«Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba. Luego completad el ayuno hasta la noche».
Los exégetas discreparon acerca de la interpretación de Su dicho: «hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba».
Algunos dijeron: con «el hilo blanco» quiere decir la luz del día; y con «el hilo negro», la negrura de la noche.
Así, según quien sostiene esta opinión, su interpretación es:
comed de noche, en el mes de vuestro ayuno, y bebed, y uníos a vuestras mujeres, buscando lo que Allah os ha prescrito de hijo, desde el comienzo de la noche hasta que os llegue la luz del día con la salida del alba, separándose de la oscuridad y negrura de la noche.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Ḥasan b. ʿArafa, dijo: nos narró Rūḥ b. ʿUbāda, dijo: nos narró Ashʿath, de al-Ḥasan acerca de la palabra de Allah —exaltado sea Su recuerdo—: «hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba», dijo: la noche del día.
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba», dijo: hasta que se os distinga el día de la noche; luego completad el ayuno hasta la noche.
Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda acerca de Su dicho: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba. Luego completad el ayuno hasta la noche». Son dos señales y dos límites claros: que no os impida el adhān de un muʾaḏḏin discutidor o de poco entendimiento vuestro suḥūr, pues ellos llaman cuando aún queda un largo tramo de noche. Y puede verse un blanqueamiento en el suḥūr llamado “alba falsa”, como lo llamaban los árabes; que eso no os impida vuestro suḥūr, pues el alba verdadera no tiene ocultación: una franja transversal en el horizonte. Comed y bebed hasta que se os distinga el alba; cuando lo veáis, absteneos.
Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba», es decir: la noche del día. Se os hizo lícito el coito, la comida y la bebida hasta que se os distinga el alba; cuando se distingue el alba, se les prohíbe el coito, la comida y la bebida hasta que completen el ayuno hasta la noche. Ordenó el ayuno del día hasta la noche, y ordenó el ifṭār de noche.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh; y se le dijo: ¿qué opinas del dicho de Allah —exaltado sea—: «el hilo blanco del hilo negro, al alba»? Dijo: «En verdad, tienes ancha la nuca». Dijo: esto es la retirada de la noche y la llegada del día. Se le dijo: ¿al-Shaʿbī de ʿAdī b. Ḥātim? Dijo: sí; nos narró Ḥuṣayn.
Y la razón de quienes sostuvieron esta opinión e interpretaron la aleya de ese modo es lo que:
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ḥafṣ b. Ghiyāth, de Mujālid b. Saʿīd, de al-Shaʿbī, de ʿAdī b. Ḥātim, quien dijo: dije: ¡Mensajero de Allah!, la palabra de Allah: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba». Dijo: «Es la blancura del día y la negrura de la noche».
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn Numayr y ʿAbd al-Raḥīm b. Sulaymān, de Mujālid, de Saʿīd, de ʿĀmir, de ʿAdī b. Ḥātim, quien dijo: fui al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y me enseñó el Islam, y me describió las oraciones, cómo rezar cada oración en su tiempo. Luego dijo: «Cuando llegue Ramaḍān, come y bebe hasta que se te distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba; luego completa el ayuno hasta la noche». Yo no supe qué era; trencé dos hilos, uno blanco y otro negro, y los miré al alba, y los vi iguales. Fui al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— y dije: ¡Mensajero de Allah!, todo lo que me recomendaste lo he memorizado, salvo el hilo blanco del hilo negro. Dijo: «¿Y qué te lo impidió, hijo de Ḥātim?»; y sonrió como si supiera lo que yo había hecho. Dije: trencé dos hilos, uno blanco y otro negro, y los miré de noche y los hallé iguales. El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— rió hasta que se vieron sus muelas, y luego dijo: «¿No te dije: “al alba”? No es sino la luz del día y la oscuridad de la noche».
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Mālik b. Ismāʿīl, dijo: nos narraron Dāwūd e Ibn ʿUlayya, ambos, de Muṭarrif, de al-Shaʿbī, de ʿAdī b. Ḥātim, quien dijo: dije al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—: ¿qué es el hilo blanco del hilo negro? ¿Son dos hilos, blanco y negro? Dijo: «En verdad, tienes ancha la nuca si ves los dos hilos». Luego dijo: «No; sino que es la negrura de la noche y la blancura del día».
Me narró Aḥmad b. ʿAbd al-Raḥīm al-Barqī, dijo: nos narró Ibn Abī Maryam, dijo: nos narró Abū Ghassān, dijo: nos narró Abū Ḥāzim, de Sahl b. Saʿd, quien dijo: descendió esta aleya: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro», y no descendió «al alba». Dijo: entonces, algunos hombres, cuando querían ayunar, ataban en sus piernas el hilo negro y el hilo blanco, y no dejaban de comer y beber hasta que se les distinguía; luego Allah hizo descender después: «al alba», y supieron que con ello se quería decir: la noche y el día.
Y quienes interpretaron la palabra de Allah —exaltado sea Su recuerdo—: «hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba» como la blancura del día y la negrura de la noche, describieron esa blancura como extendida y difundida en el cielo, llenando con su blancura y su luz los caminos.
En cuanto a la luz que se eleva verticalmente en el cielo, esa no es la que Allah quiso con Su dicho: «el hilo blanco del hilo negro».
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā al-Ṣanʿānī, dijo: nos narró Muʿtamir b. Sulaymān, dijo: oí a ʿImrān b. Ḥudayr, de Abī Majlaz: la luz que se eleva en el cielo no es el alba; esa es el alba falsa. El alba verdadera es cuando el horizonte se descubre.
Me narró Muslim b. Junāda al-Suwāʾī, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de Muslim, quien dijo: no consideraban alba este alba vuestra; consideraban alba la que llena las casas y los caminos.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró ʿUthām, de al-Aʿmash, de Muslim: no veían sino que el alba es la que se difunde en el cielo.
Nos narró al-Ḥasan b. ʿArafa, dijo: nos narró Rūḥ b. ʿUbāda, dijo: nos narró Ibn Jurayj, dijo: me informó ʿAṭāʾ que oyó a Ibn ʿAbbās decir: son dos albas: la que se eleva en el cielo no hace lícito ni ilícito nada; el alba que se distingue sobre las cimas de las montañas es la que prohíbe la bebida.
Nos narró al-Ḥasan b. al-Zabarqān al-Nakhaʿī, dijo: nos narró Abū Usāma, de Muḥammad b. Abī Dhūʾayb, de al-Ḥārith b. ʿAbd al-Raḥmān, de Muḥammad b. ʿAbd al-Raḥmān b. Thawbān, quien dijo: «El alba es dos albas: la que es como la cola del lobo no prohíbe nada; y la que se extiende y toma el horizonte hace lícita la oración y prohíbe el ayuno».
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Wakīʿ e Ismāʿīl b. Ṣubayḥ y Abū Usāma, de Abī Hilāl, de Sawāda b. Ḥanẓala, de Samura b. Jundub, quien dijo: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Que no os impida vuestro suḥūr el adhān de Bilāl ni el alba alargada; sino el alba extendida en el horizonte».
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Muʿāwiya b. Hishām al-Asadī, dijo: nos narró Shuʿba, de Sawāda, quien dijo: oí a Samura b. Jundub mencionar del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— que lo oyó decir: «Que no os engañe la llamada de Bilāl ni esta blancura, hasta que aparezca el alba y se abra».
Y otros dijeron: el hilo blanco es la luz del sol, y el hilo negro es la negrura de la noche.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Hishām b. al-Sarī, dijo: nos narró ʿUbāda b. Ḥumayd, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm al-Taymī, quien dijo: mi padre viajó con Ḥudhayfa; caminó hasta que temimos que el alba nos sorprendiera. Dijo: ¿hay entre vosotros alguien que coma o beba? Dije: en cuanto a quien quiere ayunar, no. Dijo: sí; luego caminó hasta que nos pareció tardía la oración; entonces descendió y tomó suḥūr.
Nos narraron Hannād y Abū al-Sāʾib, dijeron: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Aʿmash, de Ibrāhīm al-Taymī, de su padre, quien dijo: salí con Ḥudhayfa hacia al-Madāʾin en Ramaḍān; cuando salió el alba, dijo: ¿hay entre vosotros alguien que coma o beba? Dijimos: en cuanto a quien quiere ayunar, no. Dijo: pero yo sí. Luego caminamos hasta que nos pareció tardía la oración. Dijo: ¿hay entre vosotros alguien que quiera tomar suḥūr? Dijimos: en cuanto a quien quiere ayunar, no. Dijo: pero yo sí. Entonces descendió, tomó suḥūr y luego rezó.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Bakr, dijo: quizá bebí después de la palabra del muʾaḏḏin —es decir, en Ramaḍān—: “qad qāmat al-ṣalāh”. Dijo: y no vi a nadie que lo hiciera más que al-Aʿmash, por lo que oyó. Dijo: nos narró Ibrāhīm al-Taymī, de su padre, quien dijo: estábamos con Ḥudhayfa caminando de noche; dijo: ¿hay entre vosotros quien tome suḥūr ahora? Luego caminó; luego dijo Ḥudhayfa: ¿hay entre vosotros quien tome suḥūr ahora? Luego caminó hasta que nos pareció tardía la oración; entonces descendió y tomó suḥūr.
Nos narró Hārūn b. Isḥāq al-Hamdānī, dijo: nos narró Muṣʿab b. al-Miqdām, dijo: nos narró Isrāʾīl, dijo: nos narró Abū Isḥāq, de Hubayra, de ʿAlī: que cuando rezó el alba, dijo: este es el momento en que se distingue el hilo blanco del hilo negro, al alba.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Ibn al-Ṣalt, dijo: nos narró Isḥāq b. Ḥudhayfa al-ʿAṭṭār, de su padre, de al-Barāʾ, quien dijo: tomé suḥūr en el mes de Ramaḍān; luego salí y fui a Ibn Masʿūd. Dijo: bebe. Dije: ya he tomado suḥūr. Dijo: bebe. Bebimos; luego salimos y la gente estaba en la oración.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya, de al-Shaybānī, de Jabala b. Saḥīm, de ʿĀmir b. Maṭar, quien dijo: fui a ʿAbd Allāh b. Masʿūd en su casa; sacó un resto de su suḥūr, comimos con él; luego se estableció la oración, salimos y rezamos.
Nos narró Khallād b. Aslam, dijo: nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh, de Abī Isḥāq, de ʿAbd Allāh b. Maʿqil, de Sālim, cliente de Abī Ḥudhayfa, quien dijo: yo y Abū Bakr al-Ṣiddīq estábamos sobre un mismo techo en Ramaḍān. Vine una noche y dije: ¿no comes, sucesor del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—? Me hizo un gesto con la mano para que me abstuviera. Luego vine otra vez y le dije: ¿no comes, sucesor del Mensajero de Allah? Me hizo un gesto con la mano para que me abstuviera. Luego vine otra vez y le dije: ¿no comes, sucesor del Mensajero de Allah? Miró al alba y me hizo un gesto con la mano para que me abstuviera. Luego vine y le dije: ¿no comes, sucesor del Mensajero de Allah? Dijo: trae tu comida. Se la traje, comió, luego rezó dos rakʿas y después se levantó para la oración.
Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, dijo: nos narró Shuʿba, de Mughīra, de Ibrāhīm, quien dijo: el witr es de noche y el suḥūr es de día.
Y se transmitió de Ibrāhīm algo distinto.
Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, de Ḥammād, de Ibrāhīm, quien dijo: el suḥūr es de noche, y el witr es de noche.
Nos narró Ḥakkām, de Ibn Abī Jaʿfar, de al-Mughīra, de Ibrāhīm, quien dijo: el suḥūr y el witr están entre el tathwīb y la iqāma.
Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Shabīb b. Gharqada, de ʿUrwa, de Ḥabbān, quien dijo: tomamos suḥūr con ʿAlī; luego salimos y ya se había establecido la oración, y rezamos.
Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Muʾammal, dijo: nos narró Sufyān, de Shabīb, de Ḥabbān b. al-Ḥārith, quien dijo: pasé junto a ʿAlī mientras estaba en la casa de Abī Mūsā, tomando suḥūr; cuando llegué a la mezquita, se estableció la oración.
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Manṣūr, de Abī Isḥāq, de Abī al-Safar, quien dijo: ʿAlī b. Abī Ṭālib rezó el alba; luego dijo: este es el momento en que se distingue el hilo blanco del hilo negro, al alba.
La razón de quienes sostuvieron esta opinión es que el tiempo es el día, no la noche.
Dijeron: el comienzo del día es la salida del sol, como su final es su puesta.
Dijeron: si su comienzo fuera la salida del alba, sería obligatorio que su final fuera la desaparición del crepúsculo.
Dijeron: y en el consenso de la prueba de que el final del día es la puesta del sol hay una evidencia clara de que su comienzo es su salida.
Dijeron: y en la noticia del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— de que tomó suḥūr después de la salida del alba hay una evidencia aún más clara de la corrección de nuestro dicho.
Mención de las noticias transmitidas del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— acerca de ello:
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Bakr, de ʿĀṣim, de Zirr, de Ḥudhayfa, quien dijo: dije: ¿tomaste suḥūr con el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—? Dijo: sí; si quisiera, diría: es de día, salvo que el sol no ha salido.
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Bakr, dijo: ʿĀṣim no mintió sobre Zirr, ni Zirr sobre Ḥudhayfa. Dijo: le dije: ¡Abū ʿAbd Allāh!, ¿tomaste suḥūr con el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—? Dijo: sí; es de día, salvo que el sol no ha salido.
Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró Muʾammal, dijo: nos narró Sufyān, de ʿĀṣim, de Zirr, de Ḥudhayfa, quien dijo: el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— tomaba suḥūr y yo veía los lugares donde caen las flechas. Dije: ¿después del alba? Dijo: es el alba, salvo que el sol no ha salido.
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró al-Ḥakam b. Bashīr, dijo: nos narraron ʿAmr b. Qays y Khallād al-Ṣaffār, de ʿĀṣim b. Bahdala, de Zirr b. Ḥubaysh, quien dijo: amanecí un día y fui a la mezquita; dije: si pasara por la puerta de Ḥudhayfa y me abriera, entraría. Entré y he aquí que le calentaban comida. Dijo: siéntate hasta que comas. Dije: quiero ayunar. Acercó su comida, comió y comí con él. Luego se levantó hacia una camella lechera en la casa; él ordeñaba de un lado y yo ordeñaba del otro; me la dio. Dije: ¿no ves el alba? Dijo: bebe; bebí. Luego llegué a la puerta de la mezquita y se estableció la oración. Le dije: infórmame del último suḥūr que tomaste con el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—. Dijo: es el alba, salvo que el sol no ha salido.
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq al-Ahwāzī, dijo: nos narró Rūḥ b. Junāda, dijo: nos narró Ḥammād, de Muḥammad b. ʿAmr, de Abī Salama, de Abī Hurayra, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo: «Si uno de vosotros oye la llamada y el recipiente está en su mano, que no lo deje hasta que satisfaga su necesidad de él».
Nos narró Aḥmad b. Isḥāq, dijo: nos narró Rūḥ b. Junāda, dijo: nos narró Ḥammād, de ʿAmmār b. Abī ʿAmmār, de Abī Hurayra, del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, su semejante, y añadió: y el muʾaḏḏin llamaba cuando despuntaba el alba.
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró al-Ḥusayn. Y nos narró Muḥammad b. ʿAlī b. al-Ḥasan b. Shaqīq, dijo: oí a mi padre decir: nos informó al-Ḥusayn b. Wāqid; ambos, de Abī Ghālib, de Abī Umāma, quien dijo: se estableció la oración y el recipiente estaba en la mano de ʿUmar. Dijo: ¿la bebo, Mensajero de Allah? Dijo: «Sí», y la bebió.
Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ, dijo: nos narró Yūnus, de su padre, de ʿAbd Allāh, quien dijo: Bilāl dijo: fui al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— para avisarle de la oración mientras él quería ayunar; pidió un recipiente y bebió, luego me lo pasó y bebí; luego salió hacia la oración.
Me narró Muḥammad b. Aḥmad al-Ṭūsī, dijo: nos narró ʿUbayd Allāh b. Mūsā, dijo: nos informó Isrāʾīl, de Abī Isḥāq, de ʿAbd Allāh b. Mughfal, de Bilāl, quien dijo: fui al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— para avisarle de la oración del alba mientras él quería ayunar; pidió un recipiente y bebió, luego me lo pasó y bebí; luego salimos hacia la oración.
La interpretación más digna de la aleya, entre las dos, es la interpretación que se transmitió del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, que dijo:
«El hilo blanco: la blancura del día; y el hilo negro: la negrura de la noche».
Y es lo conocido en el habla de los árabes.
Dijo Abū Duʾād al-Iyādī:
فَلَمّا أضَاءَتْ لَنا سُدْفَةٌ ولاحَ منَ الصّبْحِ خَيْطٌ أنارَا
En cuanto a las noticias transmitidas del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de que bebió o tomó suḥūr y luego salió a la oración, ello no invalida la corrección de lo que hemos dicho, pues no es inverosímil que bebiera antes del alba y luego saliera a la oración, ya que la oración del alba, en su época, se rezaba después de que salía el alba y se distinguía su salida, y se llamaba a ella antes de su salida.
En cuanto a la noticia transmitida de Ḥudhayfa: «el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— tomaba suḥūr y yo veía los lugares donde caen las flechas», se ha verificado; se le dijo: «¿después del alba?», y no respondió que fuera después del alba, sino que dijo: «es el alba». Esa expresión admite que su sentido sea: “es el alba” por su cercanía, aunque no sea ella misma; como dicen los árabes: «este es fulano, por semejanza», señalando a otro distinto del nombrado; y dicen: «es él, es él», por semejanza. Así también el dicho de Ḥudhayfa: «es el alba», significa: “es como el alba y cercano a ella”.
Ibn Zayd dijo acerca del sentido del hilo blanco y el negro lo que:
Me lo narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo: «hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba»: el hilo blanco que aparece por debajo de la noche y descubre la noche; y el negro: lo que está por encima de él.
En cuanto a Su dicho: «al alba», Él —exaltado sea Su recuerdo— quiere decir: hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro que es del alba. No es todo el alba, sino que, cuando se os distinga —oh creyentes— de entre el alba ese hilo blanco que aparece por debajo de la noche, sobre el cual está la negrura de la noche, desde entonces ayunad; luego completad vuestro ayuno desde ese momento hasta la noche.
Y en el mismo sentido que hemos dicho, hablaba Ibn Zayd:
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: «al alba»: ese hilo blanco es del alba, en relación a ella, pero no es toda el alba; cuando llega ese hilo —que es su comienzo—, la oración se hace lícita y la comida y la bebida se hacen ilícitas para el ayunante.
En la palabra de Allah —exaltado sea Su recuerdo—: «Y comed y bebed hasta que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba. Luego completad el ayuno hasta la noche», hay una evidencia clarísima del error de quien dijo: es lícito comer y beber, para quien quiere ayunar, hasta la salida del sol; pues el hilo blanco del alba se distingue al comienzo de la salida de los primeros albores, y Allah —exaltado sea Su recuerdo— lo ha puesto como límite para quien está obligado al ayuno, en el tiempo hasta el cual permitió comer, beber y la mubāshara.
Quien pretenda que puede sobrepasar ese límite, se le dice:
¿Y si se le permitiera llevarlo hasta media mañana o hasta el mediodía?
Si dice: quien diga eso contradice a la comunidad, se le dice: y tú contradices lo que indica el Libro de Allah y lo transmitido por la comunidad; ¿cuál es la diferencia entre tú y él en fundamento o analogía?
Si dice: la diferencia es que Allah ordenó el ayuno del día, no de la noche, y el día es desde la salida del sol.
Se le dice: así dicen tus contradictores: el día, para ellos, comienza con la salida del alba; y esa es la luz del sol y el inicio de su salida, sin que se complete su salida, del mismo modo que el final del día es el inicio de su puesta, sin que se complete su puesta.
Y se dice a quienes sostienen eso:
Si el día, para vosotros, como lo describís, es el ascenso del sol, la completitud de su salida y la desaparición de toda la penumbra de la noche y su negrura, entonces, asimismo, la noche, para vosotros, es la completitud de la puesta del sol, la desaparición de su luz y la completitud de la negrura y oscuridad de la noche.
Si dicen: así es.
Se les dice: entonces debe ser que el ayuno sea hasta la desaparición del crepúsculo y la desaparición de la luz del sol y su blancura del horizonte del cielo.
Si dicen: así es, y obligan el ayuno hasta la desaparición del crepúsculo, que es blancura, ese dicho —si lo dijeran— queda rechazado por la transmisión de la prueba, sobre la que no es lícito que se reúna el error y el olvido, al refutarlo.
Y si dicen: más bien el comienzo de la noche es el inicio de su oscuridad y la desaparición del disco del sol de nosotros.
Se les dice: y así también el comienzo del día es la salida del primer resplandor del sol y la desaparición de los primeros restos de la oscuridad de la noche.
Luego se les revierte el argumento en ello y se les pregunta por la diferencia; no dirán una cosa en uno sin que se les obligue a decir lo mismo en el otro.
En cuanto al alba, es un maṣdar del dicho: “el agua se desborda”, cuando brota y corre; por eso se llamó fajr a lo que asoma de los anuncios de la luz del sol desde su salida, por el brotar de su luz sobre ellos y su derramarse sobre sus caminos y senderos, como el brotar del agua que se desborda desde su manantial.
En cuanto a Su dicho: «Luego completad el ayuno hasta la noche», Él —exaltado sea Su recuerdo— fijó el ayuno con el límite de que su final es la llegada de la noche, así como fijó el ifṭār y la licitud de comer, beber y el coito, y el comienzo del ayuno, con la llegada del comienzo del día y el inicio del alejamiento del final de la noche. Con ello indicó que no hay ayuno de noche, como no hay ifṭār de día en los días de ayuno; y que quien practica el wiṣāl se priva a sí mismo de alimento sin obediencia a su Señor.
Como:
Nos narró Hannād, dijo: nos narraron Abū Muʿāwiya, Wakīʿ y ʿAbda, de Hishām b. ʿUrwa, de su padre, de ʿĀṣim b. ʿUmar, de ʿUmar, quien dijo: el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando llega la noche, se retira el día y se pone el sol, el ayunante ha roto el ayuno».
Nos narró Hannād, dijo: nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāsh, dijo: nos narró Abū Isḥāq al-Shaybānī. Y nos narró Hannād b. al-Sarī, dijo: nos narraron Abū ʿUbayda y Abū Muʿāwiya, de Shaybān. Y nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Muʿāwiya. Y me narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Ibn Idrīs, de al-Shaybānī. Todos ellos, en su ḥadiz de ʿAbd Allāh b. Abī Awfā, dijeron: estábamos con el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— en un viaje, y él estaba ayunando. Cuando se puso el sol, dijo a un hombre: «Baja y prepárame una bebida mezclada». Dijeron: si anocheciera, Mensajero de Allah. Dijo: «Baja y prepárame una bebida mezclada». El hombre dijo: Mensajero de Allah, si anocheciera. Dijo: «Baja y prepárame una bebida mezclada». El hombre dijo: Mensajero de Allah, aún tenemos día. Se lo dijo por tercera vez; entonces bajó y se la preparó. Luego el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— dijo: «Cuando llegue la noche desde aquí» —y señaló con su mano hacia el oriente— «el ayunante ha roto el ayuno».
Nos narró Muḥammad b. al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Wahhāb, dijo: nos narró Dāwūd, de Rafīʿ, quien dijo: Allah impuso el ayuno hasta la noche; cuando llega la noche, estás en ifṭār: si quieres, come; y si quieres, no comas.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró Dāwūd, de Abī al-ʿĀliya, a quien se le preguntó por el wiṣāl en el ayuno; dijo: Allah impuso a esta comunidad el ayuno del día; cuando llega la noche, si quiere come y si quiere no come.
Me narró Yaʿqūb, dijo: me narró Ibn ʿUlayya, de Dāwūd b. Abī Hind, quien dijo: Abū al-ʿĀliya dijo acerca del wiṣāl en el ayuno: Allah dijo: «Luego completad el ayuno hasta la noche»; cuando llega la noche, está en ifṭār: si quiere come y si quiere no come.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Ibn Dukayn, de Misʿar, de Qatāda, quien dijo: ʿĀʾisha dijo: «completad el ayuno hasta la noche», es decir: ella detestaba el wiṣāl.
Si alguien dijera:
¿Entonces cuál es el sentido del wiṣāl de quien lo practica?
Ya lo has sabido por lo que:
Os narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Ḥafṣ, de Hishām b. ʿUrwa, quien dijo: ʿAbd Allāh b. al-Zubayr practicaba el wiṣāl siete días; cuando envejeció, lo hizo cinco; cuando envejeció mucho, lo hizo tres.
Nos narró Abū al-Sāʾib, dijo: nos narró Ḥafṣ, de ʿAbd al-Malik, quien dijo: Ibn Abī Yaʿmar rompía el ayuno una vez cada mes.
Nos narró Ibn Abī Bakr al-Muqaddamī, dijo: nos narró al-Farawī, dijo: oí a Mālik decir: ʿĀmir b. ʿAbd Allāh b. al-Zubayr practicaba el wiṣāl la noche dieciséis y la noche diecisiete de Ramaḍān, sin romper el ayuno entre ambas. Lo encontré y le dije: ¡Abū al-Ḥārith!, ¿qué encuentras que te fortalece en tu wiṣāl? Dijo: la grasa que bebo; la encuentro que humedece mis venas; en cuanto al agua, sale de mi cuerpo.
Y cosas semejantes de quienes hicieron eso, cuya mención alargaría el libro.
Se dice:
El sentido de quien hizo eso —si Allah quiere— es buscar para sí la delgadez y la fortaleza, no buscar la piedad con su acto.
Su acto es semejante a lo que ʿUmar b. al-Khaṭṭāb les ordenaba con su dicho: «Vivid con aspereza, sed como los Maʿadd, saltad sobre los caballos saltando, cortad las rodillas y caminad descalzos»; les ordenaba con ello la rudeza en su vida para que no se ablandaran y se inclinaran al bienestar y a la comodidad, volviéndose cobardes y refugiándose de sus enemigos.
Y muchos de los virtuosos desaconsejaron el wiṣāl a quien lo practica.
Nos narró Ibn Bashshār, dijo: nos narró ʿAbd al-Raḥmān b. Mahdī, dijo: nos narró Sufyān, de Abī Isḥāq: que Ibn Abī Nuʿaym practicaba el wiṣāl tantos días que no podía levantarse; entonces ʿAmr b. Maymūn dijo: si los compañeros de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz— alcanzaran a este, lo apedrearían.
Luego, por las noticias mutawātir del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— prohibiendo el wiṣāl, cuya enumeración alargaría el libro, dejamos de mencionar la mayoría, bastándonos con mencionar algunas, pues en lo que hemos mencionado hay suficiencia para atestiguar la reprobación del wiṣāl.
Nos narró Ibn al-Muthannā, dijo: nos narró Yaḥyā b. Saʿīd, de ʿAbd Allāh, dijo: me informó Nāfiʿ, de Ibn ʿUmar: que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— prohibió el wiṣāl. Dijeron: pero tú practicas el wiṣāl, Mensajero de Allah. Dijo: «Yo no soy como ninguno de vosotros: paso la noche siendo alimentado y abrevado».
Y se transmitió del Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— la autorización del wiṣāl desde el suḥūr hasta el suḥūr.
Me narró Muḥammad b. ʿAbd Allāh b. ʿAbd al-Ḥakam al-Miṣrī, dijo: nos narró Abū Shuʿayb, de al-Layth, de Yazīd b. al-Hād, de ʿAbd Allāh b. Khabbāb, de Abī Saʿīd al-Khudrī, que oyó al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— decir: «No practiquéis el wiṣāl; y quien de vosotros quiera practicarlo, que lo practique hasta el suḥūr». Dijeron: pero tú practicas el wiṣāl, Mensajero de Allah. Dijo: «Yo no soy como vosotros: paso la noche teniendo quien me alimenta y quien me da de beber».
Nos narró Abū Kurayb, dijo: nos narró Abū Nuʿaym, dijo: nos narró Abū Isrāʾīl al-ʿAbsī, de Abī Bakr b. Ḥafṣ, de una umm walad de Ḥāṭib b. Abī Baltaʿa: que pasó junto al Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— mientras tomaba suḥūr; la invitó a la comida y ella dijo: estoy ayunando. Dijo: «¿Y cómo ayunas?»; ella mencionó eso al Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz—, y él dijo: «¿Dónde estás respecto del wiṣāl de la familia de Muḥammad —que Allah le bendiga y le conceda paz—, del suḥūr al suḥūr?».
Así, la aleya se interpreta como una autorización:
Luego completad la abstención de aquello de lo que Allah os ordenó absteneros, desde que se os distinga el hilo blanco del hilo negro, al alba, hasta la noche; luego se os hace lícito eso después, hasta un tiempo semejante.
Como:
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: «Luego completad el ayuno hasta la noche»: de estos cuatro límites. Y recitó: «Se os ha hecho lícito, en la noche del ayuno, el rafaz hacia vuestras mujeres…» hasta llegar a: «Luego completad el ayuno hasta la noche». Y mi padre y otros de nuestros shuyūkh decían esto y nos lo recitaban.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
«Y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas».
Con Su dicho: «y no os unáis a ellas», quiere decir: no tengáis relaciones con vuestras mujeres.
Y con Su dicho: «mientras estéis en retiro en las mezquitas», quiere decir: en el estado de vuestro retiro en las mezquitas; ese es el estado de retenerse a sí mismos para la adoración de Allah en sus mezquitas.
El أصل de ʿukūf es permanecer y retener el alma en algo, como dijo al-Ṭirmmāḥ b. Ḥakīm:
فباتَ بَناتُ اللّيْلِ حَوْلِيَ عُكّفا عُكُوفَ البَوَاكِي بَيْنَهُنّ صَريعُ
Con «ʿukkafan» quiere decir: permaneciendo.
Y como dijo al-Farazdaq:
تَرَى حَوْلهنّ المُعْتَفِينَ كأنّهُمْ عَلى صَنمٍ فِي الجاهِلَيّةِ عُكّفُ
Los exégetas discreparon acerca del sentido de la mubāshara que Allah quiso con Su dicho: «y no os unáis a ellas».
Algunos dijeron: el sentido es el coito, y no otros sentidos de la mubāshara.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās acerca de Su dicho: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», en Ramaḍān o fuera de Ramaḍān: Allah prohibió casarse con las mujeres de noche y de día hasta que concluya su iʿtikāf.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Ibn Jurayj, quien dijo: ʿAṭāʾ me dijo: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas»: el coito.
Nos narró Sufyān b. Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de ʿAlqama b. Marthad, de al-Ḍaḥḥāk, quien dijo: tenían relaciones mientras estaban en iʿtikāf, hasta que descendió: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas».
Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Sufyān, de ʿAlqama b. Marthad, de al-Ḍaḥḥāk acerca de Su dicho: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», dijo: cuando el hombre hacía iʿtikāf, si salía de la mezquita podía tener relaciones si quería; entonces Allah dijo: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», es decir: no os acerquéis a ellas mientras estéis en iʿtikāf, en mezquita o fuera de ella.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Suwayd, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, su semejante.
Me narró al-Muthannā, dijo: nos narró Isḥāq, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, quien dijo: había gente que se acercaba a sus mujeres mientras estaban en iʿtikāf, y Allah se lo prohibió.
Y nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda acerca de Su dicho: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», dijo: cuando el hombre salía de la mezquita estando en iʿtikāf y encontraba a su mujer, podía unirse a ella si quería; Allah —poderoso y majestuoso— se lo prohibió y les informó de que eso no es correcto hasta que concluya su iʿtikāf.
Nos narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», es decir: quien hace iʿtikāf ayuna y no le son lícitas las mujeres mientras esté en iʿtikāf.
Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», dijo: el vecindaje; cuando uno de vosotros sale de su casa hacia la Casa de Allah, que no se acerque a las mujeres.
Nos narró al-Muthannā, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, quien dijo: Ibn ʿAbbās decía: quien sale de su casa hacia la Casa de Allah, que no se acerque a las mujeres.
Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda acerca de Su dicho: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas», dijo: la gente, cuando hacía iʿtikāf, el hombre salía y se unía a su familia, luego regresaba a la mezquita; Allah se lo prohibió.
Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, quien dijo: Ibn ʿAbbās dijo: cuando hacían iʿtikāf, el hombre, si salía al excusado, tenía relaciones con su mujer; luego se lavaba y regresaba a su iʿtikāf; se les prohibió eso.
Ibn Jurayj dijo: Mujāhid dijo: se les prohibió el coito con las mujeres en las mezquitas, donde los Anṣār tenían relaciones; y dijo: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro», dijo: en retiro, el vecindaje.
Ibn Jurayj dijo: dije a ʿAṭāʾ: ¿el coito es la mubāshara? Dijo: el coito mismo.
Le dije: ¿y el beso en la mezquita y el toque? Dijo: lo que se ha prohibido es el coito; y yo detesto todo eso en la mezquita.
Se me narró de Ḥusayn b. al-Faraj, dijo: nos narró al-Faḍl b. Khālid, dijo: nos narró ʿUbayd b. Sulaymān, de al-Ḍaḥḥāk: «y no os unáis a ellas», es decir: el coito.
Y otros dijeron: el sentido abarca todos los sentidos de la mubāshara: tocar, besar y coito.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Mālik b. Anas dijo: el que hace iʿtikāf no toca a su mujer, ni se une a ella, ni obtiene placer de ella en nada: ni beso ni otra cosa.
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Ibn Zayd dijo acerca de Su dicho: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas»: la mubāshara es el coito y lo que no es coito; todo ello le está prohibido. Dijo: la mubāshara sin coito es el contacto de piel con piel.
La razón de quienes sostuvieron esta opinión es que Allah —exaltado sea Su recuerdo— generalizó la prohibición de la mubāshara y no especificó nada de ella; por tanto, se mantiene en lo general hasta que llegue una prueba a la que deba someterse, de que quiso una mubāshara y no otra.
Lo más correcto, en mi opinión, de los dos dichos, es el de quien sostuvo que el sentido es el coito o lo que ocupa el lugar del coito, de aquello que hace obligatorio el ghusl como él lo hace obligatorio. Pues no hay en ello sino dos opiniones: o quien hace el حكم de la aleya general, o quien lo hace particular en un sentido de la mubāshara. Y se han acumulado las noticias del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— de que sus mujeres le peinaban mientras él estaba en iʿtikāf; cuando eso se confirmó de él, se supo que lo que quiso de los sentidos de la mubāshara es una parte, no el conjunto.
Nos narró ʿAlī b. Shuʿayb, dijo: nos narró Maʿn b. ʿĪsā al-Qazzāz, dijo: nos informó Mālik, de al-Zuhrī, de ʿUrwa, de ʿAmra, de ʿĀʾisha: «que el Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz—, cuando hacía iʿtikāf, acercaba su cabeza a mí y yo se la peinaba».
Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me informó Yūnus, de Ibn Shihāb, de ʿUrwa b. al-Zubayr y ʿAmra, que ʿĀʾisha dijo: «El Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— no entraba en la casa sino por necesidad humana; y me introducía su cabeza mientras estaba en la mezquita, y yo se la peinaba».
Nos narró Sufyān b. Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Hishām b. ʿUrwa, de su padre, de ʿĀʾisha, quien dijo: «El Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— acercaba su cabeza a mí mientras estaba en vecindad en la mezquita, y yo estaba en mi aposento, estando menstruante; yo se la lavaba y se la peinaba».
Nos narró Sufyān, dijo: nos narraron Ibn Fuḍayl y Yaʿlā b. ʿUbayd, de al-Aʿmash, de Tamīm b. Salama, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha, quien dijo: «El Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— hacía iʿtikāf y sacaba su cabeza hacia mí desde la mezquita mientras estaba en iʿtikāf, y yo se la lavaba estando menstruante».
Me narró Muḥammad b. Maʿmar, dijo: nos narró Ḥammād b. Masʿada, dijo: nos narró Mālik b. Anas, de al-Zuhrī y Hishām b. ʿUrwa, ambos, de ʿUrwa, de ʿĀʾisha: «que el Profeta —que Allah le bendiga y le conceda paz— sacaba su cabeza y yo se la peinaba mientras estaba en iʿtikāf».
Si es auténtico del Mensajero de Allah —que Allah le bendiga y le conceda paz— lo que hemos mencionado de que ʿĀʾisha le lavaba la cabeza mientras él estaba en iʿtikāf, es sabido que lo pretendido por Su dicho: «y no os unáis a ellas mientras estéis en retiro en las mezquitas» no es todo aquello a lo que se aplica el nombre de mubāshara, sino que se quiso una parte de sus sentidos, no el conjunto.
Siendo así, y estando acordado que el coito es de lo que se quiso, es obligatorio prohibir el coito al que hace iʿtikāf y lo semejante: todo lo que, en el disfrute, ocupa su lugar dentro de la mubāshara.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
«Esos son los límites de Allah: no os acerquéis a ellos».
Con ello quiere decir —exaltado sea Su recuerdo—: estas cosas que os he aclarado: comer, beber y el coito en el mes de Ramaḍān de día sin excusa, y el coito con las mujeres durante el iʿtikāf en las mezquitas.
Dice: estas cosas os las he delimitado, y os he ordenado evitarlas en los tiempos en que os ordené evitarlas y os las prohibí; no os acerquéis a ellas, apartaos de cometerlas, para que no merezcáis por ellas el castigo que merece quien transgrede Mis límites, contradice Mi orden y comete Mis desobediencias.
Algunos exégetas decían: los límites de Allah son Sus condiciones; y ese es un sentido cercano al que hemos dicho, pero lo que hemos dicho es más acorde con la interpretación de la palabra, pues el límite de cada cosa es lo que la circunscribe en los sentidos y la distingue de lo demás.
Así, Su dicho: «Esos son los límites de Allah» es de ello: quiere decir los ilícitos que distinguió de lo lícito permitido, delimitándolos con sus rasgos y atributos y dándolos a conocer a Sus siervos.
Mención de quienes dijeron que significa “condiciones”:
Me narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, quien dijo: en cuanto a los límites de Allah, son Sus condiciones.
Y algunos dijeron: los límites de Allah son Sus desobediencias.
Mención de quienes dijeron eso:
Se me narró de al-Ḥusayn b. al-Faraj, dijo: oí a al-Faḍl b. Khālid, dijo: nos narró ʿUbayd b. Sulaymān, de al-Ḍaḥḥāk: «Esos son los límites de Allah», es decir: la desobediencia a Allah; se refiere a la mubāshara durante el iʿtikāf.
El dicho acerca de la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
«Así aclara Allah Sus aleyas a la gente, para que quizá teman».
Con ello quiere decir —exaltado sea Su recuerdo—:
Así como os he aclarado, ¡oh gente!, lo obligatorio de Mis prescripciones sobre vosotros respecto del ayuno, y os he dado a conocer sus límites y sus tiempos, y lo que os incumbe de ello en la residencia, y lo que se os concede en el viaje y la enfermedad, y lo que os es obligatorio evitar en el estado de vuestro iʿtikāf en vuestras mezquitas, y os he esclarecido todo ello, así también aclaro Mis juicios, Mi lícito y Mi ilícito, Mis límites y Mis prohibiciones en Mi Libro y Mi Revelación, y por la lengua de Mi Mensajero —que Allah le bendiga y le conceda paz— a la gente.
Y con Su dicho: «para que quizá teman», quiere decir: lo aclaro para que teman Mis prohibiciones y Mis desobediencias, y eviten Mi desagrado y Mi ira, dejando de cometer aquello que les he aclarado en Mis aleyas que les he prohibido, y que les he ordenado abandonar y dejar.
Notas y Referencias
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