2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 178

Versículo (Español)

[2:178] ¡Oh, creyentes! Se ha establecido la retribución legal en caso de homicidio [doloso]: sea libre o esclavo, [sea hombre] o mujer. Pero si le es perdonada [al culpable] la pena por su hermano [en la fe], que pague la indemnización correspondiente en el plazo establecido de buena manera. Esto es una facilidad y una misericordia de su Señor. Pero quien después de eso [aceptando la indemnización] transgrediere [tratando de vengarse del homicida] tendrá un castigo doloroso.

Tafsir de At-Tabari

{¡Oh, vosotros que habéis creído! Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra. Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia. Eso es un alivio de vuestro Señor y una misericordia. Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso} (178) La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: {¡Oh, vosotros que habéis creído! Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra. Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia. Eso es un alivio de vuestro Señor y una misericordia. Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}

Con Su dicho —exaltada sea Su mención—: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos», quiere decir: se os ha impuesto como obligación.

Si alguien dijera: «¿Se ha impuesto al tutor del muerto el talión contra el asesino de su tutelado?» Se dirá: No; más bien se le ha permitido eso, así como el perdón y la aceptación de la indemnización de sangre.

Si alguien dijera: «¿Cómo dijo: “Se os ha prescrito el talión”?» Se dirá: El sentido de ello es distinto de lo que has supuesto. Su significado es: ¡Oh, vosotros que habéis creído! Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra. Es decir: si un libre mata a un libre, la sangre del asesino es equivalente a la sangre del muerto, y el talión recae sobre él, y no sobre otros de entre la gente. Así pues, no os excedáis en el homicidio contra quien no mató, pues os está prohibido matar por vuestro muerto a otro que no sea su asesino. La obligación que Dios nos impuso en el talión es lo que he descrito: abstenerse de excederse en el talión, llevando la muerte del asesino por su víctima a alguien distinto de él; no que el talión se nos haya hecho obligatorio como obligación del mismo modo que la obligación de la oración y el ayuno, de manera que no nos sea lícito abandonarlo. Si fuera una obligación que no nos fuera lícito abandonar, la palabra: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}» no tendría un sentido comprensible, porque no hay perdón después del talión para que se diga: «a quien se le perdone algo por parte de su hermano».

Se ha dicho también: que el sentido de “talión” en esta aleya es la compensación de las indemnizaciones de sangre de unos muertos con las de otros. Ello porque —según ellos— la aleya descendió acerca de dos bandos que se combatieron en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y algunos de ellos mataron a otros. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó reconciliarlos haciendo que las indemnizaciones de las mujeres de uno de los bandos se anulasen por compensación con las indemnizaciones de las mujeres del otro, y las indemnizaciones de sus hombres con las indemnizaciones de sus hombres, y las indemnizaciones de sus esclavos con las indemnizaciones de sus esclavos, a modo de talión. Ese —según ellos— es el sentido de “talión” en esta aleya.

Si alguien dijera: «Dios —exaltada sea Su mención— dijo: “Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra”. ¿Acaso no nos corresponde aplicar talión por el libre sino contra el libre, ni por la hembra sino contra la hembra?» Se dirá: Más bien nos corresponde aplicar talión por el libre contra el esclavo, y por la hembra contra el varón, por la palabra de Dios —exaltada sea Su mención—: «{Y a quien sea matado injustamente, le hemos dado a su tutor autoridad}», y por la transmisión ampliamente difundida del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— de que dijo: «Las sangres de los musulmanes son equivalentes entre sí».

Si dijera: «Siendo así, ¿cuál es el aspecto interpretativo de esta aleya?» Se dirá: Los exégetas discreparon al respecto. Unos dijeron: Esta aleya descendió acerca de gente que, cuando un hombre de ellos mataba al esclavo de otro grupo, no se satisfacían por su muerto con la sangre del asesino por ser esclavo, hasta que mataban por él a su señor. Y cuando una mujer de los otros mataba a un hombre, no se satisfacían por la sangre de su compañero con la mujer asesina, hasta que mataban a un hombre del clan y la parentela de la mujer. Entonces Dios hizo descender esta aleya y les informó de que lo que se les impuso del talión era matar por el hombre al hombre asesino y no a otro; y por la hembra a la hembra asesina y no a otros varones; y por el esclavo al esclavo asesino y no a otros libres. Así les prohibió excederse del asesino hacia otro en el talión. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muhammad b. al-Muthannà, dijo: nos narró Abū al-Walīd; y me narró al-Muthannà, dijo: nos narró al-Ḥajjāj; ambos dijeron: nos narró Ḥammād, de Dāwūd b. Abī Hind, de al-Shaʿbī, acerca de Su dicho: «el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Dijo: Descendió acerca de dos tribus de entre las tribus árabes que se combatieron con un combate de ceguera tribal. Dijeron: «Matamos por nuestro esclavo a Fulano hijo de Fulano, y por Fulana a Fulano hijo de Fulano». Entonces Dios hizo descender: «el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra».

Nos narró Bishr, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Dijo: En la época de la ignorancia había en ellos injusticia y obediencia a Satanás. Si el clan tenía número y fuerza, y el esclavo de un grupo mataba al esclavo de ellos, decían: «No lo mataremos sino por un libre», por altivez y para afirmar su superioridad sobre otros. Y si una mujer de ellos era matada por una mujer de otro grupo, decían: «No la mataremos sino por un hombre». Entonces Dios hizo descender esta aleya informándoles de que el esclavo es por el esclavo y la hembra por la hembra, y les prohibió la injusticia. Luego Dios —exaltada sea Su mención— hizo descender después, en la sura de al-Māʾida: «{Y les prescribimos en ella: vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente, y las heridas, talión}».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos». Dijo: Para quienes nos precedieron no había indemnización de sangre: era solo muerte o perdón a su gente. Esta aleya descendió acerca de gente que era más numerosa que otros: si era matado el esclavo de un clan numeroso, decían: «No lo mataremos sino por un libre»; y si era matada una mujer de ellos, decían: «No la mataremos sino por un hombre». Entonces Dios hizo descender: «el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra».

Me narró Muḥammad b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos narró al-Muʿtamir, dijo: oí a Dāwūd, de ʿĀmir, acerca de esta aleya: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Dijo: Eso es únicamente en un combate de ceguera tribal: si de estos cae un esclavo y de aquellos un esclavo, se igualan; y en las dos mujeres, igualmente; y en los dos libres, igualmente. Ese es su sentido —si Dios quiere—.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, dijo: Entra en la palabra de Dios —exaltada sea Su mención—: «el libre por el libre» el caso del hombre por la mujer y la mujer por el hombre. Y dijo ʿAṭāʾ: No hay preferencia entre ambos.

Otros dijeron: Más bien esta aleya descendió acerca de dos grupos entre los que hubo combate en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—; y de ambos grupos fue muerta una multitud de hombres y mujeres. Entonces el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó reconciliarlos haciendo que las indemnizaciones de las mujeres de cada uno de los dos grupos fuesen talión por compensación con las indemnizaciones de las mujeres del otro grupo, y las indemnizaciones de los hombres con las de los hombres, y las indemnizaciones de los esclavos con las de los esclavos. Ese es el sentido de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos». Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró Mūsà b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, acerca de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Dijo: Combatieron los seguidores de dos credos de entre los árabes: uno musulmán y el otro aliado bajo pacto, en uno de esos asuntos que ocurren entre los árabes. El Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— los reconcilió, y habían matado libres, esclavos y mujeres, con la condición de que el libre pagase la indemnización del libre, el esclavo la del esclavo y la hembra la de la hembra; y se compensaron unos a otros.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr, dijo: nos informó ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, de Sufyān, de al-Suddī, de Abū Mālik, dijo: Hubo combate entre dos clanes de los Anṣār; uno de ellos tenía superioridad sobre el otro, y como que buscaron ventaja. Entonces vino el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— para reconciliarlos, y descendió esta aleya: «el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Así el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— estableció el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr, dijo: nos informó Ibn al-Mubārak, de Shuʿba, de Abū Bishr, dijo: Oí a al-Shaʿbī decir acerca de esta aleya: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos». Dijo: Descendió en un combate de ceguera tribal. Dijo Shuʿba: Como si fuera en una reconciliación. Dijo: Se reconciliaron sobre esto.

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Muḥammad b. Jaʿfar, dijo: nos narró Shuʿba, de Abū Bishr, dijo: Oí a al-Shaʿbī decir acerca de esta aleya: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Dijo: Descendió en un combate de ceguera tribal. Dijo: Fue en tiempos del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.

Otros dijeron: Más bien es una orden de Dios —exaltada sea Su mención— de compensar la indemnización del libre con la del esclavo, y la del varón con la de la hembra, en el homicidio intencional, si se aplica talión por el muerto contra el asesino, y de devolverse el excedente y la diferencia entre las dos indemnizaciones: la del muerto y la de aquel contra quien se ejecuta el talión. Mención de quienes dijeron eso:

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: «¡Oh, vosotros que habéis creído! Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra». Dijo: Se nos narró de ʿAlī b. Abī Ṭālib que solía decir: Cualquier libre que mate a un esclavo, se le aplica talión por él; si los patronos del esclavo quieren matar al libre, lo matan, y les compensan el precio del esclavo de la indemnización del libre, y entregan a los tutores del libre el resto de su indemnización. Y si un esclavo mata a un libre, se le aplica talión por él: si los tutores del libre quieren matar al esclavo, lo matan, y les compensan el precio del esclavo y toman el resto de la indemnización del libre; y si quieren, toman toda la indemnización y perdonan la vida al esclavo. Y cualquier libre que mate a una mujer, se le aplica talión por ella: si los tutores de la mujer quieren matarlo, lo matan y entregan la mitad de la indemnización a los tutores del libre. Y si una mujer mata a un libre, se le aplica talión por él: si los tutores del libre quieren matarla, la matan y toman la mitad de la indemnización; y si quieren, toman toda la indemnización y le perdonan la vida; y si quieren, perdonan.

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Hishām b. ʿAbd al-Malik, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, de Qatāda, de al-Ḥasan, que ʿAlī dijo acerca de un hombre que mató a su esposa: Si quieren, lo matan y cargan con la mitad de la indemnización.

Nos narró Muḥammad b. Bashshār, dijo: nos narró Yaḥyà, de Saʿīd, de ʿAwf, de al-Ḥasan; ambos dijeron: No se mata al hombre por la mujer hasta que entreguen la mitad de la indemnización.

Nos narró Ibn Ḥumayd, dijo: nos narró Jarīr, de Mughīra, de Simāk, de al-Shaʿbī, dijo acerca de un hombre que mató a su esposa intencionalmente y lo llevaron ante ʿAlī: Dijo: Si queréis, matadlo, y devolved el excedente de la indemnización del hombre sobre la indemnización de la mujer.

Otros dijeron: Más bien esta aleya descendió en el estado en que descendió, cuando la gente no mataba al hombre por la mujer; sino que mataban al hombre por el hombre y a la mujer por la mujer, hasta que Dios igualó el juicio de todos con Su dicho: «{Y les prescribimos en ella: vida por vida}», haciendo que todos fuesen talión unos de otros. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «y la hembra por la hembra». Dijo: Ellos no mataban al hombre por la mujer, sino que mataban al hombre por el hombre y a la mujer por la mujer. Entonces Dios —exaltada sea Su mención— hizo descender: «{vida por vida}», haciendo que los libres, en el talión, fuesen iguales entre sí en el homicidio intencional —sus varones y sus mujeres— en la vida y en lo que está por debajo de la vida; y haciendo que los esclavos fuesen iguales entre sí en el homicidio intencional —en la vida y en lo que está por debajo de la vida—, sus varones y sus mujeres.

Puesto que ha habido discrepancia —como he descrito— acerca de en qué descendió esta aleya, nos incumbe aplicarla conforme a lo que indica de norma, mediante la noticia concluyente que elimina la excusa. Las noticias del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se han corroborado por transmisión general en que la vida del varón libre es talión, por compensación, por la vida de la mujer libre. Siendo así, y estando la comunidad en desacuerdo respecto de la devolución del excedente entre la indemnización del varón y la de la mujer —según ya hemos expuesto de la opinión de ʿAlī y otros—, y siendo manifiesta la invalidez de la opinión de quien sostuvo el talión en ello y la devolución del excedente entre las dos indemnizaciones, por el consenso de todos los musulmanes en que es ilícito para el hombre destruir de su cuerpo un miembro a cambio de una compensación que reciba por destruirlo —con mayor razón, todo su cuerpo—, y en que es ilícito para otro destruir algo de él, del mismo modo que se le prohibió eso, a cambio de una compensación que se le entregue por ello; entonces lo obligatorio es que la vida del varón libre sea talión por la vida de la mujer libre.

Siendo así, queda claro que no se pretendió con Su dicho —exaltada sea Su mención—: «el libre por el libre, el esclavo por el esclavo y la hembra por la hembra» que no se aplique talión al esclavo por el libre, ni que no se mate a la hembra por el varón, ni al varón por la hembra. Y siendo así, queda claro que la aleya se refiere a uno de los otros dos sentidos: o bien nuestro dicho: que no se exceda en el talión hacia otro que no sea el asesino y el agresor, de modo que se tome por la hembra al varón y por el esclavo al libre; o bien el otro dicho: que la aleya descendió acerca de gente determinada, en particular, a quienes el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó hacer que las indemnizaciones de sus muertos se compensasen unas con otras, como dijo al-Suddī y aquellos cuya opinión hemos mencionado.

Todos han convenido —sin discrepancia— en que la compensación en los derechos no es obligatoria; y han convenido en que Dios no dictaminó sobre ello un dictamen para luego abrogarlo. Siendo así, y dado que Su dicho —exaltada sea Su mención—: «Se os ha prescrito el talión» informa de que es una obligación, se sabe que la opinión es contraria a lo que dijo quien sostuvo esa tesis. Pues lo que es obligación para los titulares de derechos realizar, no tienen elección en ello; y todos han convenido en que los titulares de derechos tienen elección en compensar sus derechos unos con otros. Cuando se hace patente la invalidez de este aspecto que hemos mencionado, lo correcto en ello es lo que hemos dicho.

Si alguien dijera: «Si has mencionado que el sentido de “Se os ha prescrito el talión” es: “Se os ha impuesto como obligación el talión”, no se conoce para la expresión “kutiba” (se escribió) otro sentido que el de trazarlo y escribirlo como escritura. ¿Cuál es tu prueba de que el sentido de “kutiba” es “se impuso como obligación”?» Se dirá: Eso existe en el habla de los árabes y es abundante en su poesía. Entre ello está la palabra del poeta:

«Se nos ha prescrito la muerte y el combate, y a las castas, arrastrar las colas (de sus vestidos)».

Y la palabra de Nābigha de Banū Juʿda:

«¡Hija de mi tío! El Libro de Dios me ha sacado de entre vosotros; ¿acaso podré impedir a Dios lo que ha hecho?».

Y esto es más frecuente en su poesía y su habla de lo que puede enumerarse. Sin embargo, aunque sea con el sentido de “imponer como obligación”, a mi juicio procede del “kitāb” que es trazo y escritura. Pues Dios —exaltada sea Su mención— ha escrito todo lo que impuso a Sus siervos y todo lo que ellos harán en la Tabla Preservada. Dijo —exaltada sea Su mención— en el Corán: «{Más bien, es un Corán glorioso, en una Tabla preservada}»; y dijo: «{Ciertamente, es un Corán noble, en un Libro oculto}». Con ello queda claro que todo lo que nos impuso está escrito en la Tabla Preservada.

Así, el sentido de Su dicho —siendo así—: «Se os ha prescrito el talión» es: se os ha escrito en la Tabla Preservada el talión respecto de los muertos, como obligación de no matar por el muerto a otro que no sea su asesino.

En cuanto al “talión” (qiṣāṣ), procede de la expresión del hablante: “compensé a fulano mi derecho que él tenía frente a mí con su derecho que yo tenía frente a él”, como talión y compensación. Así, matar al asesino por aquel a quien mató es talión, porque se le hace lo mismo que él hizo a quien mató. Aunque uno de los dos actos sea agresión y el otro sea derecho, ambos —aunque difieran por este aspecto— coinciden en que cada uno ha hecho al otro algo semejante a lo que el otro le hizo. Y se llamó “talión” al acto del tutor del primer muerto cuando mata al asesino de su tutelado, porque por causa de su homicidio se hizo merecedor de ser muerto; como si el tutelado muerto fuese quien asumió la muerte de su asesino y se cobró de él.

En cuanto a “los muertos” (al-qatlā), es el plural de “muerto” (qatīl), como “los derribados” (al-ṣarʿā) es plural de “derribado” (ṣarīʿ), y “los heridos” (al-jarḥā) plural de “herido” (jarīḥ). Solo se pluraliza el patrón faʿīl en faʿlā cuando es atributo del descrito con el sentido de invalidez y daño que impide a su poseedor moverse del lugar de su caída, como “los muertos” en sus campos de batalla, “los derribados” en sus lugares, “los heridos” y lo semejante.

La interpretación del discurso, pues, es: Se os ha impuesto como obligación, ¡oh creyentes!, el talión respecto de los muertos: que se aplique talión al libre por el libre, al esclavo por el esclavo y a la hembra por la hembra. Luego omitió mencionar “que se aplique talión”, por bastar la indicación de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión».

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}».

Los exégetas discreparon sobre su interpretación. Unos dijeron: Su interpretación es: a quien se le deje —en lugar de la muerte injustamente— algo de lo obligatorio que su hermano tenía contra él del talión; y eso es lo que Dios dijo: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}». Entonces, que haya seguimiento, por parte de quien perdona, del asesino, respecto de lo que le es obligatorio frente a él de la indemnización; y que haya pago, por parte de aquel a quien se perdonó, hacia él, con benevolencia. Mención de quienes dijeron eso:

Nos narraron Abū Kurayb y Aḥmad b. Ḥammād al-Dūlābī, dijeron: nos narró Sufyān b. ʿUyayna, de ʿAmr, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}»: el perdón es aceptar la indemnización en el homicidio intencional. Y “seguimiento conforme a lo reconocido” es que este la reclame de manera reconocida, y que aquel la entregue con benevolencia.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Ḥajjāj b. al-Minhāl, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, dijo: nos narró ʿAmr b. Dīnār, de Jābir b. Zayd, de Ibn ʿAbbās, que dijo acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Dijo: Es el homicidio intencional: su gente se satisface con la indemnización. “Seguimiento conforme a lo reconocido” es una orden al reclamante; y “pago hacia él con benevolencia” es por parte del requerido.

Nos narró Muḥammad b. ʿAlī b. al-Ḥasan b. Sufyān, dijo: nos narró mi padre; y me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Suwayd b. Naṣr; ambos dijeron: nos informó Ibn al-Mubārak, de Muḥammad b. Muslim, de ʿAmr b. Dīnār, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, dijo: Quien acepta la indemnización, eso por su parte es perdón; y “seguimiento conforme a lo reconocido”; y que entregue con benevolencia aquel a quien se le perdonó por parte de su hermano.

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Es la indemnización: que el reclamante sea correcto en la reclamación; y “pago hacia él con benevolencia” es que el requerido sea correcto en el pago.

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Y el perdón es que perdone la sangre y tome la indemnización.

Nos narró Sufyān, dijo: nos narró mi padre, de Sufyān, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}». Dijo: La indemnización.

Nos narró Ibn Wakīʿ, dijo: nos narró mi padre, de Yazīd, de Ibrāhīm, de al-Ḥasan: «y pago hacia él con benevolencia». Dijo: A este reclamante le corresponde reclamar conforme a lo reconocido, y a este requerido le corresponde pagar con benevolencia.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido}». Y el perdón: quien perdona la sangre y toma la indemnización.

Me narró Muḥammad b. al-Muthannà, dijo: nos narró Abū al-Walīd, dijo: nos narró Ḥammād, de Dāwūd b. Abī Hind, de al-Shaʿbī, acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Dijo: Es el homicidio intencional: su gente se satisface con la indemnización.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró al-Ḥajjāj, dijo: nos narró Ḥammād, de Dāwūd, de al-Shaʿbī, con el mismo sentido.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Dijo: Es decir: mató intencionalmente, y se le perdonó, y se aceptó de él la indemnización. Dijo: «seguimiento conforme a lo reconocido»: ordenó al que sigue que siga conforme a lo reconocido, y ordenó al que paga que pague con benevolencia. Y el homicidio intencional es talión por él; no hay indemnización en él salvo que se satisfagan con la indemnización. Si se satisfacen con la indemnización, entonces cien camellas preñadas; y si dicen: «No nos satisfacemos sino con esto y aquello», eso les corresponde.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia». Dijo: Que el reclamante siga conforme a lo reconocido, y que el requerido pague con benevolencia.

Se me narró de ʿAmmār, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Dijo: Quien mata intencionalmente y se le perdona, y se toma de él la indemnización: «seguimiento conforme a lo reconocido»: se ordenó al titular de la indemnización que sigue que siga conforme a lo reconocido, y se ordenó al que paga que pague con benevolencia.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: Pregunté a ʿAṭāʾ acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Dijo: Eso es cuando toma la indemnización: es perdón.

Nos narró al-Ḥasan, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: me informó al-Qāsim b. Abī Bazza, de Mujāhid, dijo: Si acepta la indemnización, entonces ha perdonado el talión. Ese es Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Dijo Ibn Jurayj: Y me informó al-Aʿraj, de Mujāhid, con el mismo sentido, y añadió: Si acepta la indemnización, entonces a él le corresponde seguir conforme a lo reconocido, y a aquel a quien se le perdonó le corresponde pagar con benevolencia.

Nos narró al-Muthannà, dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Abū ʿAqīl, dijo: dijo al-Ḥasan: Tomar la indemnización es un buen perdón.

Nos narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd: «y pago hacia él con benevolencia». Dijo: Tú, ¡oh perdonado!

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano, que haya seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia}». Es la indemnización: que el reclamante sea correcto; y “pago hacia él con benevolencia” es que el requerido sea correcto en el pago.

Otros dijeron: El sentido de Su dicho «{Pero a quien se le perdone}» es: a quien se le conceda un excedente y le quede un resto. Y dijeron: El sentido de Su dicho «{por parte de su hermano, algo}» es: algo de la indemnización de su hermano, o algo de la compensación por su herida. Entonces, que siga de él —del asesino o del que hirió— aquello que le quedó a su cargo, conforme a lo reconocido; y que el asesino o el que hirió le pague con benevolencia lo que le quedó a su cargo.

Esta es la opinión de quien sostuvo que la aleya —quiero decir Su dicho: «¡Oh, vosotros que habéis creído! Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos»— descendió acerca de quienes se combatieron en tiempos del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— ordenó reconciliarlos, compensando las indemnizaciones de unos con las de otros y devolviéndose unos a otros el excedente si quedaba a favor de unos frente a otros. Y considero que quienes sostuvieron esta opinión orientaron la interpretación de “perdón” en este lugar hacia el sentido de “abundancia”, por la palabra de Dios —exaltada sea Su mención—: «{hasta que se multiplicaron}»; de modo que el sentido del discurso, según ellos, sería: a quien se le multiplique lo que tiene frente a su hermano, el asesino. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Mūsà b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr b. Ḥammād, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}». Dijo: Le queda algo de la indemnización de su hermano o de la compensación por su herida; que siga conforme a lo reconocido y que el otro le pague con benevolencia.

Y conforme a la interpretación que transmitimos de ʿAlī y al-Ḥasan acerca de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión», en el sentido de compensar la indemnización de la vida del varón con la de la vida de la hembra, y la del esclavo con la del libre, y devolverse el excedente entre las dos indemnizaciones, el sentido de Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}» sería: a quien se le perdone, de lo obligatorio que su hermano tenía contra él, la compensación de la indemnización de uno con la indemnización de la vida del otro, hasta satisfacerse con la indemnización de la vida del muerto; entonces, que haya seguimiento por parte del tutor conforme a lo reconocido, y pago por parte del asesino hacia él con benevolencia.

La opinión más correcta, a mi juicio, sobre Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}» es: a quien se le pase por alto algo de lo obligatorio que su hermano tenía contra él del talión, a cambio de una indemnización que toma de él; entonces, que haya seguimiento conforme a lo reconocido por parte de quien perdona la sangre y se satisface con la indemnización por la sangre de su tutelado; y que haya pago hacia él por parte del asesino con benevolencia. Esto, por las razones que ya hemos expuesto anteriormente: que el sentido de la palabra de Dios —exaltada sea Su mención—: «Se os ha prescrito el talión» es el talión respecto de las vidas asesinas, o de quien hiere o produce una herida en la cabeza, intencionalmente; y así también el perdón se refiere a eso.

En cuanto al sentido de Su dicho: «seguimiento conforme a lo reconocido», quiere decir: que siga lo que Dios le ha hecho obligatorio como derecho frente al asesino de su tutelado, sin añadirle lo que no le corresponde en las edades de las obligaciones legales u otra cosa, ni imponerle lo que Dios no le impuso. Como:

Me narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, dijo: Nos ha llegado del Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— que dijo: «Quien añada o pida que se le añada un camello» —es decir, en los camellos de las indemnizaciones y sus cuantías obligatorias— «es asunto de la época de la ignorancia».

Y en cuanto a la benevolencia del otro en el pago, es que entregue lo que se le impuso por haber matado, al tutor del muerto, conforme a lo que Dios le impuso y le hizo obligatorio, sin disminuirle un derecho que él tenga frente a él por causa de ello, ni obligarle a exigir y reclamar.

Si alguien nos dijera: «¿Cómo se dijo: “seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia”, y no se dijo: “que siga… y que pague…”, como se dijo: “{Y cuando os encontréis con los que no creen, golpe de cuellos}”?» Se dirá: Si la revelación hubiera venido en acusativo —y fuera: “seguimiento… y pago…”— habría sido lícito y correcto en árabe como forma imperativa, como se dice: “golpead, golpead”, y: “si encuentras a fulano, entonces veneración y engrandecimiento”. Pero vino en nominativo, y eso es más elocuente en el habla de los árabes que ponerlo en acusativo. Y así es en todo lo que sea semejante: cuando es una obligación general para quien ya ha hecho y para quien no ha hecho, si llega a hacer; no una recomendación ni una exhortación. Su elevación (rafʿ) es con el sentido de: A quien se le perdone algo por parte de su hermano, el asunto en ello es seguimiento conforme a lo reconocido y pago hacia él con benevolencia; o bien: el decreto y el juicio en ello es seguimiento conforme a lo reconocido.

Algunos gramáticos dijeron: Se elevó con el sentido de: a quien se le perdone algo por parte de su hermano, entonces sobre él recae seguimiento conforme a lo reconocido. Esta es mi posición; aunque el primer sentido que dijimos es el aspecto del discurso. Y así, todo lo semejante en el Corán: su elevación es conforme al aspecto que hemos dicho. Eso es como Su dicho: «{Y quien lo mate de vosotros deliberadamente, entonces la compensación es algo semejante a lo que mató, de ganado}»; y Su dicho: «{retención conforme a lo reconocido o liberación con benevolencia}».

En cuanto a Su dicho: «{golpe de cuellos}», lo correcto en ello es el acusativo; y es el aspecto del discurso, porque es a modo de incitación de Dios —exaltada sea Su mención— a Sus siervos a matar al encontrarse con el enemigo, como se dice: “si encontráis al enemigo, entonces takbīr y tahlīl”, a modo de exhortación al takbīr, no a modo de obligación y exigencia.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «{Eso es un alivio de vuestro Señor y una misericordia}».

Con Su dicho «eso» —exaltada sea Su mención— quiere decir: Esto que he juzgado y he legislado para vosotros, al permitiros —¡oh comunidad!— el perdón del talión respecto del asesino de vuestro muerto, a cambio de una indemnización que tomáis y poseéis como poseéis el resto de vuestros bienes, cosa que yo había prohibido a las comunidades anteriores, es un alivio de vuestro Señor. Es decir: Un alivio de Mi parte para vosotros, respecto de lo que hice pesado a otros al prohibírselo; y una misericordia de Mi parte para vosotros. Como:

Nos narraron Abū Kurayb y Aḥmad b. Ḥammād al-Dūlābī, dijeron: nos narró Sufyān, de ʿAmr b. Dīnār, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, dijo: En los Hijos de Israel había talión y no había indemnización. Entonces Dios dijo en esta aleya: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre…» hasta Su dicho: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}». El perdón es aceptar la indemnización en el homicidio intencional. «{Eso es un alivio de vuestro Señor}» quiere decir: Se os alivió lo que pesaba sobre quienes os precedieron: que este reclame conforme a lo reconocido y que aquel pague con benevolencia.

Nos narró Muḥammad b. ʿAlī b. al-Ḥasan b. Shuqayq, dijo: nos narró mi padre, dijo: nos narró ʿAbd Allāh b. al-Mubārak, de Muḥammad b. Muslim, de ʿAmr b. Dīnār, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, dijo: Quienes os precedieron mataban al asesino por el muerto y no se les aceptaba indemnización. Entonces Dios hizo descender: «¡Oh, vosotros que habéis creído! Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos: el libre por el libre…» hasta el final de la aleya. «{Eso es un alivio de vuestro Señor}» quiere decir: Se os alivió; y sobre quienes os precedieron, la indemnización no se aceptaba. Quien acepta la indemnización, eso por su parte es perdón.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró al-Ḥajjāj b. al-Minhāl, dijo: nos narró Ḥammād b. Salama, dijo: nos informó ʿAmr b. Dīnār, de Jābir b. Zayd, de Ibn ʿAbbās: «{Eso es un alivio de vuestro Señor y una misericordia}» respecto de lo que había sobre los Hijos de Israel, es decir, la prohibición de la indemnización para ellos.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid, de Ibn ʿAbbās, dijo: Sobre los Hijos de Israel había talión en el homicidio; no había entre ellos indemnización ni por vida ni por herida. Eso es la palabra de Dios: «{Y les prescribimos en ella: vida por vida, ojo por ojo…}» toda la aleya. Y Dios alivió a la comunidad de Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, aceptándoles la indemnización en la vida y en la herida. Eso es Su dicho —exaltado sea—: «{Eso es un alivio de vuestro Señor}» entre vosotros.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd, dijo: nos narró Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «{Eso es un alivio de vuestro Señor y una misericordia}». Dijo: Es una misericordia con la que Dios se apiadó de esta comunidad: les dio la indemnización como sustento y se la hizo lícita; no fue lícita para nadie antes que ellos. La gente de la Torá tenía solo talión o perdón; no había entre ambos compensación. Y la gente del Evangelio tenía solo perdón, que se les ordenó. Entonces Dios hizo para esta comunidad el talión, el perdón y la indemnización si quieren; se la hizo lícita, y no fue para comunidad alguna antes que ellos.

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, con el mismo sentido, salvo que dijo: No había entre ambos nada.

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Se os ha prescrito el talión respecto de los muertos». Dijo: Para quienes nos precedieron no había indemnización: era solo muerte o perdón a su gente. Esta aleya descendió acerca de gente que era más numerosa que otros.

Nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, de Ibn Jurayj, dijo: Y me informó ʿAmr b. Dīnār, de Ibn ʿAbbās, dijo: A los Hijos de Israel se les prescribió el talión, y se alivió a esta comunidad. Y ʿAmr b. Dīnār recitó: «{Eso es un alivio de vuestro Señor y una misericordia}».

Y según la opinión de quien dijo: Que el talión en esta aleya significa la compensación de las indemnizaciones unas con otras, como dijo al-Suddī, entonces su interpretación debe ser: Esto que he hecho con vosotros —¡oh creyentes!— de compensar las indemnizaciones de los muertos de unos con las de otros, y de no imponer el talión sobre los restantes de vosotros por el muerto que mató, y de tomar su indemnización, es un alivio de Mi parte para vosotros respecto de la carga que había sobre vosotros por Mi juicio de imponeros el talión o la indemnización; y una misericordia de Mi parte para vosotros.

La exposición sobre la interpretación de la palabra del Altísimo: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}».

Con Su dicho —exaltada sea Su mención—: «{Y quien transgreda después de eso}» quiere decir: quien exceda lo que Dios le ha concedido, después de tomar la indemnización, por agresión e injusticia, hacia lo que no le ha concedido: matar al asesino de su tutelado y derramar su sangre, entonces por ese acto suyo y por excederse hacia lo que le he prohibido, tendrá un castigo doloroso. Ya he explicado anteriormente el sentido de la transgresión de un modo que hace innecesario repetirlo. Y en el sentido de lo que hemos dicho hablaron los exégetas. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Muḥammad b. ʿAmr, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsà, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: «{Y quien transgreda después de eso}» y mate, «{tendrá un castigo doloroso}».

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Abū Ḥudhayfa, dijo: nos narró Shibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Mujāhid: Quien transgreda después de tomar la indemnización, tendrá un castigo doloroso.

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}». Dijo: Quien transgreda después de tomar la indemnización y mate, tendrá un castigo doloroso. Dijo: Y se nos mencionó que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— solía decir: «No perdono a un hombre que mate después de haber tomado la indemnización».

Nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyà, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda, acerca de Su dicho: «{Y quien transgreda después de eso}». Dijo: Es matar después de tomar la indemnización. Es decir: Quien mate después de tomar la indemnización, sobre él recae la muerte; no se le acepta indemnización.

Se me narró de ʿAmmār b. al-Ḥasan, dijo: nos narró Ibn Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}». Dijo: Quien transgreda después de tomar la indemnización, tendrá un castigo doloroso.

Nos narró Sufyān b. Wakīʿ, dijo: me narró mi padre, de Yazīd b. Ibrāhīm, de al-Ḥasan, dijo: En la época de la ignorancia, cuando un hombre mataba a alguien, huía hacia su gente; entonces su gente venía y pactaba por él la indemnización. Dijo: Entonces el fugitivo salía habiendo quedado a salvo. Dijo: Luego mataba y se le arrojaba la indemnización. Esa es la transgresión.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Abū ʿAqīl, dijo: Oí a al-Ḥasan acerca de esta aleya: «{Pero a quien se le perdone algo por parte de su hermano}». Dijo: El asesino, si se le busca y no se puede dar con él, y se toma de sus tutores la indemnización; luego, cuando se siente seguro, se le captura y se le mata. Dijo al-Ḥasan: No hay comida más injusta.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Muslim, dijo: nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró Hārūn b. Sulaymān, dijo: Dije a ʿIkrima: «¿Quien mata después de tomar la indemnización?» Dijo: Entonces se le mata. ¿Acaso no has oído a Dios decir: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}»?

Me narró Mūsà b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī: «{Y quien transgreda después de eso}»: después de tomar la indemnización y matar, «{tendrá un castigo doloroso}».

Me narró Muḥammad b. Saʿd, dijo: me narró mi padre, dijo: me narró mi tío, dijo: me narró mi padre, de su padre, de Ibn ʿAbbās: «{Y quien transgreda después de eso}» quiere decir: quien transgreda después de tomar la indemnización, «{tendrá un castigo doloroso}».

Me narró Yūnus, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: Dijo Ibn Zayd acerca de Su dicho: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}»: Tomó la indemnización y luego mató, después de tomar la indemnización, al asesino de su muerto: tendrá un castigo doloroso.

Discreparon sobre el sentido del “castigo doloroso” que Dios asignó a quien transgrede después de tomar la indemnización del asesino de su tutelado. Unos dijeron: Ese castigo es la muerte por haber matado después de tomar la indemnización de él y haberlo perdonado del talión por la sangre de su tutelado. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró Yaʿqūb b. Ibrāhīm al-Dawraqī, dijo: nos narró Hushaym, dijo: nos informó Juwaybir, de al-Ḍaḥḥāk, acerca de Su dicho: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}». Dijo: Se le mata; ese es el castigo doloroso. Es decir: el castigo que duele.

Me narró Yaʿqūb, dijo: me narró Hushaym, dijo: nos narró Abū Isḥāq, de Saʿīd b. Jubayr, que dijo eso.

Me narró al-Muthannà, dijo: nos narró Muslim b. Ibrāhīm, dijo: nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró Hārūn b. Sulaymān, de ʿIkrima: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}». Dijo: La muerte.

Otros dijeron: Ese castigo es una pena con la que la autoridad lo castiga según lo que considere de su castigo. Mención de quienes dijeron eso:

Me narró al-Qāsim b. al-Ḥasan, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥajjāj, dijo: Dijo Ibn Jurayj: Me informó Ismāʿīl b. Umayya, de al-Layth —aunque no lo atribuyó—, y dijo: Un hombre fiable: que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hizo obligatorio, por juramento o por otra cosa, que no se perdone a un hombre que perdonó la sangre y tomó la indemnización, y luego agredió y mató.

Dijo Ibn Jurayj: Y me informó ʿAbd al-ʿAzīz b. ʿUmar b. ʿAbd al-ʿAzīz, dijo: En una carta de ʿUmar, del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, dijo: «Y la transgresión» que Dios mencionó es que el hombre tome la indemnización, o aplique talión, o que la autoridad juzgue entre las heridas, y luego alguno transgreda después de haber agotado su derecho. Quien haga eso, ha transgredido; y el juicio en ello corresponde a la autoridad, según lo que vea de castigo. Dijo: Y aunque se le perdonase, no sería lícito a ninguno de los demandantes del derecho perdonar, porque esto pertenece al asunto sobre el que Dios hizo descender Su dicho: «{Y si discrepáis en algo, devolvedlo a Dios y al Mensajero, y a los que tienen autoridad entre vosotros}».

Nos narró Bishr b. Muʿādh, dijo: nos narró ʿAbd al-Wāḥid b. Ziyād, de Yūnus, de al-Ḥasan, acerca de un hombre que mató, se tomó de él la indemnización, y luego el tutor mató por él al asesino. Dijo al-Ḥasan: Se le toma la indemnización que tomó, y no se le mata por ello.

La interpretación más correcta de Su dicho: «{Y quien transgreda después de eso, tendrá un castigo doloroso}» es la de quien dijo: Quien transgrede después de tomar la indemnización y mata al asesino de su tutelado, tendrá un castigo doloroso en lo inmediato de este mundo: la muerte. Pues Dios —exaltado sea— hizo para todo tutor de un muerto matado injustamente una autoridad sobre el asesino de su tutelado, y dijo —exaltada sea Su mención—: «{Y a quien sea matado injustamente, le hemos dado a su tutor autoridad; que no se exceda en el homicidio}».

Siendo así, y estando todos los sabios de acuerdo en que quien mata al asesino de su tutelado después de haberlo perdonado y tomado de él la indemnización, es injusto al matarlo, queda claro que no se otorga a quien fue matado injustamente de ese modo autoridad sobre él en talión, perdón y aceptación de indemnización, según lo que quiera. Siendo así, se sabe que ese es su castigo, porque a quien se le ejecuta su pena en este mundo, esa es su expiación por su pecado, y no será perseguido por ello en la otra vida, conforme a lo que se ha establecido por la noticia del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—.

En cuanto a lo que dijo Ibn Jurayj: que el juicio sobre quien mata al asesino de su tutelado después de haberlo perdonado y tomado la indemnización de su tutelado muerto corresponde al imán y no a los tutores del muerto, es una opinión contraria a lo que indica el sentido aparente del Libro de Dios y a lo que han consensuado los sabios de la comunidad. Pues Dios otorgó al tutor de todo muerto matado injustamente la autoridad, y no a otro, sin especificar un muerto y no otro. Así, es igual que sea el muerto del tutor del asesino o de otro. Quien especifique algo de ello, se le pedirá prueba a partir de un fundamento o un análogo; y se le revertirá el argumento, y no dirá sobre nada de ello una palabra sin que se le obligue a sostener lo mismo en lo otro. Además, en el consenso de la prueba contra él hay suficiencia para testimoniar la invalidez de su opinión sin necesidad de otra cosa.

Notas y Referencias

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