2

La Vaca

البقرة Al-Baqarah
Aya 17

Versículo (Español)

[2:17] Su ejemplo es como el de los que encienden fuego, y cuando les alumbra a su alrededor, [debido a su desvío] Dios les quita la luz dejándolos en tinieblas, por lo que no pueden ver.

Tafsir de At-Tabari

{مَثَلُهُمۡ كَمَثَلِ ٱلَّذِي ٱسۡتَوۡقَدَ نَارٗا فَلَمَّآ أَضَآءَتۡ مَا حَوۡلَهُۥ ذَهَبَ ٱللَّهُ بِنُورِهِمۡ وَتَرَكَهُمۡ فِي ظُلُمَٰتٖ لَّا يُبۡصِرُونَ} (17) القول في تأويل قوله تعالى :

{ مَثَلُهُمْ كَمَثَلِ الّذِي اسْتَوْقَدَ نَاراً فَلَمّآ أَضَاءَتْ مَا حَوْلَهُ ذَهَبَ اللّهُ بِنُورِهِمْ وَتَرَكَهُمْ فِي ظُلُمَاتٍ لاّ يُبْصِرُونَ }

Dijo Abū Jaʿfar: Si alguien nos dijera: ¿cómo se dijo: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego», cuando sabes que la hāʾ y la mīm de Su dicho: «su ejemplo» son una perífrasis de un grupo de hombres, o de hombres y mujeres, mientras que «quien» indica a un solo varón? ¿Cómo, pues, se hizo que la noticia acerca de uno solo fuese un ejemplo para un grupo? ¿Y por qué no se dijo: «su ejemplo es como el ejemplo de quienes encendieron un fuego»? Y si, según tú, es lícito comparar un grupo con uno solo, entonces permitirías que quien viera a un grupo de hombres y le agradaran sus figuras, la perfección de su constitución y sus cuerpos, dijera: «como si estos», o «como si los cuerpos de estos», «fueran una palmera».

Se dijo: En cuanto al lugar en que nuestro Señor —glorificado sea Su elogio— comparó a un grupo de hipócritas con el individuo que hizo de sus actos un ejemplo, ello es lícito y bueno; y en sus análogos, como Su dicho —glorificado sea Su elogio— en algo semejante: «Sus ojos giran como el de quien es cubierto por la muerte», es decir, como el girar del ojo de quien es cubierto por la muerte; y como Su dicho: «Vuestra creación y vuestra resurrección no son sino como una sola alma», con el sentido de: sino como la resurrección de una sola alma.

En cambio, comparar los cuerpos de un grupo de hombres, en altura y perfección de constitución, con una sola palmera no es lícito, ni en sus análogos, por la diferencia entre ambos.

En cuanto a comparar al grupo de hipócritas con el único encendedor, solo fue lícito porque lo pretendido por la noticia acerca del ejemplo de los hipócritas es la noticia acerca del ejemplo de su iluminación por lo que manifestaron con sus lenguas de confesión, mientras ocultaban en su interior otras creencias viles, y por su mezcla de su hipocresía interna con la confesión externa de la fe. La iluminación —aunque difieran las personas que la poseen— es un solo significado, no significados diversos. Así, el ejemplo de ella, en cuanto significado, es como el ejemplo de una sola persona entre cosas de personas diferentes. Y la interpretación de ello es: el ejemplo de la iluminación de los hipócritas por lo que manifestaron de confesión en Dios y en Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—, y en lo que él trajo, de palabra, mientras lo desmienten en su creencia, es como el ejemplo de la iluminación del que enciende un fuego. Luego se omitió la mención de la iluminación y se atribuyó el ejemplo a ellos, como dijo Nābiġa de Banū Juʿda:

«¿Y cómo mantienes trato con quien ha llegado a ser su amistad como la de Abū Marḥab?»

Quiere decir: como la amistad de Abū Marḥab; y omitió «amistad», puesto que en lo que expresó del discurso había para sus oyentes una indicación de lo que suprimió. Así también el discurso en Su dicho: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego»: cuando era sabido para sus oyentes, por lo que el discurso mostraba, que el ejemplo solo se proponía para la iluminación del grupo por la confesión, no para las entidades de sus cuerpos, fue bueno suprimir la mención de la iluminación y atribuir el ejemplo a sus gentes. Y lo pretendido por el ejemplo es lo que hemos mencionado. Así, cuando lo describimos, fue lícito y bueno Su dicho: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego», y se asemeja el ejemplo del grupo, en la expresión, al del individuo, puesto que lo pretendido por el ejemplo es uno en el significado. En cambio, cuando se pretende comparar un grupo, en cuanto entidades de los hijos de Adán o entidades de los dotados de formas y cuerpos, con algo, lo correcto en el discurso es comparar el grupo con el grupo y el individuo con el individuo, porque la entidad de cada uno de ellos no es la entidad de los otros. Por ello, en cuanto al significado, se diferenció el discurso en la comparación de los actos y de las entidades: fue lícito comparar los actos de un grupo de personas y de otros, si eran de un solo significado, con el acto de uno solo; luego se suprimen los nombres de los actos y se atribuye el ejemplo y la comparación a quienes tienen el acto. Así se dice: «Vuestros actos no son sino como el acto del perro», y luego se omite y se dice: «Vuestros actos no son sino como el perro» o «como los perros», queriendo decir: sino como el acto del perro y sino como el acto de los perros. Y no es lícito que digas: «No son sino una palmera», queriendo comparar sus cuerpos con las palmeras en altura y perfección. En cuanto a Su dicho: «encendió un fuego», en la interpretación es: «encendió», como dijo el poeta:

«Y un convocante que convoca: ¿quién responde a la generosidad? Y no le respondió entonces respondedor alguno»

Quiere decir: «y no le respondió». Así, el sentido del discurso es que el ejemplo de la iluminación de estos hipócritas, en lo que muestran al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— y a los creyentes con sus lenguas, al decir: «Creemos en Dios y en el Último Día, y hemos creído en Muḥammad y en lo que trajo», mientras ocultan la incredulidad, en lo que Dios hará con ellos, es como la iluminación del que enciende un fuego con su fuego hasta que el fuego le ilumina lo que hay a su alrededor, es decir, lo que hay alrededor del que lo encendió.

Y algunos gramáticos de Baṣra han pretendido que «quien» en Su dicho: «como el ejemplo de quien encendió un fuego» tiene el sentido de «quienes», como Su dicho —glorificado sea Su elogio—: «Y quien trajo la verdad y la confirmó, esos son los temerosos»; y como dijo el poeta:

«Pues ciertamente aquellos cuya sangre se derramó en Falj, son el pueblo, todo el pueblo, ¡oh madre de Jālid!»

Dijo Abū Jaʿfar: La primera opinión es la correcta, por la causa que hemos descrito. Quien dijo eso pasó por alto la diferencia entre «quien» en las dos aleyas y en el verso, porque «quien» en Su dicho: «Y quien trajo la verdad» vino con una indicación de que su sentido es el plural, y es Su dicho: «esos son los temerosos»; y asimismo «quien» en el verso, y es Su dicho: «su sangre». Y no existe esta indicación en Su dicho: «como el ejemplo de quien encendió un fuego». Esa es la diferencia entre «quien» en Su dicho: «como el ejemplo de quien encendió un fuego» y el resto de sus testimonios con los que se adujo que el sentido de «quien» allí es el del grupo. Y no es lícito para nadie trasladar una palabra que es la predominante en el uso de los árabes de un sentido a otro, sino con una prueba a la que deba rendirse asentimiento.

Luego discreparon los intérpretes acerca de la interpretación de ello. Se transmitieron de Ibn ʿAbbās al respecto varias opiniones; una de ellas es la que:

Nos narró Muḥammad b. Ḥumayd, dijo: nos narró Salama, de Ibn Isḥāq, de Muḥammad b. Abī Muḥammad, de ʿIkrima o de Saʿīd b. Jubayr, de Ibn ʿAbbās, quien dijo: Dios propuso para los hipócritas un ejemplo y dijo: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor, Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver», es decir: ven la verdad y hablan de ella, hasta que, cuando salen con ella de la oscuridad de la incredulidad, la apagan con su incredulidad y su hipocresía respecto de ella; y los deja en las tinieblas de la incredulidad, de modo que no ven guía ni se mantienen firmes en una verdad. Y otra es la que:

Nos narró al-Muṯannā, de Ibrāhīm, dijo: nos narró Abū Ṣāliḥ, dijo: nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa, de Ibn ʿAbbās: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego», hasta el final de la aleya. Este es un ejemplo que Dios propuso para los hipócritas: se fortalecían con el islam, de modo que los musulmanes se casaban con ellos, los heredaban y compartían con ellos el fayʾ; pero cuando murieron, Dios les despojó de esa dignidad, como despojó al dueño del fuego de su luz, y los dejó en tinieblas, es decir, en castigo. Y la tercera es la que:

Me lo narró Mūsā b. Hārūn, dijo: nos narró ʿAmr, dijo: nos narró Asbāṭ, de al-Suddī, en un relato que mencionó de Abū Mālik, y de Abū Ṣāliḥ, de Ibn ʿAbbās, y de Murra, de Ibn Masʿūd, y de gente de los compañeros del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz—: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor, Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver»: afirmó que unas gentes entraron en el islam a la llegada del Profeta —Dios lo bendiga y le conceda paz— a Medina; luego fueron hipócritas. Su ejemplo es como el de un hombre que estaba en oscuridad y encendió un fuego, y este le iluminó lo que había a su alrededor de suciedad o daño; lo vio y supo de qué guardarse. Y estando así, se apagó su fuego, y quedó sin saber de qué guardarse del daño. Así también el hipócrita: estaba en la oscuridad del politeísmo, luego se islamizó y conoció lo lícito y lo ilícito, y el bien y el mal; y estando así, descreyó, y pasó a no conocer lo lícito de lo ilícito, ni el bien del mal. En cuanto a la luz, es la fe en lo que trajo Muḥammad —Dios lo bendiga y le conceda paz—; y la oscuridad era su hipocresía. Y otra es la que:

Me lo narró Muḥammad b. Saʿīd, dijo: me narró mi padre Saʿīd b. Muḥammad, dijo: me narró mi tío, de su padre, de su abuelo, de Ibn ʿAbbās, acerca de Su dicho: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego», hasta: «y ellos no regresan»: Dios lo propuso como ejemplo del hipócrita. Y Su dicho: «Dios se llevó su luz», dijo: en cuanto a la luz, es su fe, la que pronuncian. Y en cuanto a la oscuridad, es su extravío y su incredulidad, la que pronuncian; eran gentes que estaban sobre guía, luego les fue arrancada, y después se insolentaron. Y otros dijeron lo que:

Me lo narró Bišr b. Muʿāḏ, dijo: nos narró Yazīd b. Zurayʿ, de Saʿīd, de Qatāda, acerca de Su dicho: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor, Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver». Ciertamente el hipócrita pronunció «no hay divinidad sino Dios», y ello le iluminó en la vida mundana: con ello se casó con los musulmanes, con ello combatió junto a los musulmanes, con ello heredó de los musulmanes, y con ello se preservó su sangre y su hacienda. Pero cuando llegó la muerte, se le despojó de ello al hipócrita, porque no tenía raíz en su corazón ni realidad en su conocimiento.

Y nos narró al-Ḥasan b. Yaḥyā, dijo: nos informó ʿAbd al-Razzāq, dijo: nos informó Maʿmar, de Qatāda: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor»: es «no hay divinidad sino Dios». Les iluminó, y con ello comieron y bebieron, y estuvieron seguros en la vida mundana, y se casaron con mujeres, y con ello se preservó su sangre; hasta que, cuando murieron, Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver.

Y nos narró al-Qāsim, dijo: nos narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Abū Numayla, de ʿUbayd b. Sulaymān, de al-Ḍaḥḥāk b. Muzāḥim, acerca de Su dicho: «como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor», dijo: en cuanto a la luz, es su fe, la que pronuncian; y en cuanto a las tinieblas, son su extravío y su incredulidad.

Y otros dijeron lo que:

Me lo narró Muḥammad b. ʿAmr al-Bāhilī, dijo: nos narró Abū ʿĀṣim, dijo: nos narró ʿĪsā b. Maymūn, dijo: nos narró Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, acerca de la palabra de Dios: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor», dijo: en cuanto a la iluminación del fuego, es su volverse hacia los creyentes y la guía; y el irse su luz, su volverse hacia los incrédulos y el extravío.

Y me lo narró al-Muṯannā b. Ibrāhīm, dijo: nos narró Abū Ḥuḏayfa, de Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor»: en cuanto a la iluminación del fuego, es su volverse hacia los creyentes y la guía; y el irse su luz, su volverse hacia los incrédulos y el extravío.

Me lo narró al-Qāsim, dijo: me narró al-Ḥusayn, dijo: me narró Ḥaǧǧāǧ, de Ibn Ǧurayǧ, de Muǧāhid, lo mismo.

Y me lo narró al-Muṯannā, dijo: nos narró Isḥāq b. al-Ḥaǧǧāǧ, de ʿAbd Allāh b. Abī Jaʿfar, de su padre, de al-Rabīʿ b. Anas, quien dijo: Propuso un ejemplo de la gente de la hipocresía y dijo: «Su ejemplo es como el ejemplo de quien encendió un fuego». Dijo: la luz del fuego y su resplandor son solo mientras lo has encendido; cuando se apaga, se va su luz. Así el hipócrita: cada vez que pronuncia la palabra de la sinceridad, se le ilumina; y cuando duda, cae en la oscuridad.

Y me lo narró Yūnus b. ʿAbd al-Aʿlā, dijo: nos informó Ibn Wahb, dijo: me narró ʿAbd al-Raḥmān b. Zayd acerca de Su dicho: «como el ejemplo de quien encendió un fuego», hasta el final de la aleya. Dijo: Esta es la descripción de los hipócritas: habían creído hasta que la fe iluminó sus corazones, como iluminó el fuego a aquellos que lo encendieron; luego descreyeron, y Dios se llevó su luz, arrancándola, como se llevó el resplandor de ese fuego; y los dejó en tinieblas, sin ver.

Y la interpretación más digna de la aleya es lo que dijo Qatāda y al-Ḍaḥḥāk, y lo que transmitió ʿAlī b. Abī Ṭalḥa de Ibn ʿAbbās. Y ello porque Dios —glorificado sea Su elogio— solo propuso este ejemplo para los hipócritas cuya cualidad describió y cuyas historias relató desde que comenzó a mencionarlos con Su dicho: «De entre la gente hay quien dice: “Creemos en Dios y en el Último Día”, pero no son creyentes», no para quienes proclaman la incredulidad y manifiestan abiertamente el politeísmo.

Si el ejemplo fuera para quien creyó con una fe verdadera y luego proclamó la incredulidad con una proclamación verdadera —como supuso el intérprete—, de modo que el sentido de la palabra de Dios —glorificado sea Su elogio—: «como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor, Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver» fuese que el resplandor del fuego es un ejemplo de su fe, que tuvieron entonces de manera sana, y que el irse su luz es un ejemplo de su apostasía y de su proclamación de la incredulidad de manera sana, entonces no habría en esa gente engaño ni burla en sí mismos ni hipocresía. ¿Cómo habría engaño e hipocresía en quien no te ha mostrado, en palabra ni en acto, sino lo que te obliga a conocer su estado en el que está contigo y la determinación de su alma en la que permanece? Esto, sin duda, está lejos de la hipocresía y es ajeno al engaño. Pues si la gente no tenía sino dos estados —un estado de fe manifiesta y un estado de incredulidad manifiesta—, entonces cae de ellos el nombre de hipocresía: en el estado de su fe sana eran creyentes, y en el estado de su incredulidad sana eran incrédulos; y no había un tercer estado por el que fueran hipócritas. Y en que Dios —glorificado sea Su elogio— los describa con la cualidad de la hipocresía hay un indicio de que la opinión no es la que pretendió quien pretendió que la gente era creyente y luego apostató a la incredulidad y permaneció en ella; a menos que quien diga eso quiera decir que pasaron de su fe a una incredulidad que es hipocresía. Si eso lo dijera, su veracidad no se alcanzaría sino por una noticia ampliamente difundida o por algunos significados que obliguen a su veracidad. En cuanto a lo aparente del Libro, no hay indicación de su veracidad, por admitir interpretaciones que son más dignas de él que esa. Así, siendo el asunto como lo hemos descrito, la interpretación más digna de la aleya es que el ejemplo es el de la iluminación de los hipócritas por lo que manifestaron con sus lenguas al Mensajero de Dios —Dios lo bendiga y le conceda paz— de confesión en él, y su dicho a él y a los creyentes: «Creemos en Dios, en Sus Libros, en Sus Mensajeros y en el Último Día», hasta que por ello se juzgó para ellos, en lo inmediato de la vida mundana, con el juicio de los musulmanes: preservación de sangre y haciendas, seguridad de la descendencia frente al cautiverio, y en el matrimonio y la herencia; como la iluminación del que enciende el fuego por el fuego, hasta que se beneficia de su luz y ve lo que hay a su alrededor, iluminado por su resplandor, desde la oscuridad. Luego el fuego se apaga y se extingue, se va su luz, y quien se iluminaba con él vuelve a oscuridad y perplejidad. Y ello porque el hipócrita no dejó de iluminarse con la luz de la palabra con la que, en su vida, se defendió del asesinato y del cautiverio, mientras ocultaba en su interior lo que, si lo hubiera manifestado con su lengua, habría hecho obligatorios el asesinato y el despojo de la hacienda. Con ello su alma le hace imaginar que se burla de Dios, de Su Mensajero y de los creyentes, y que los engaña, hasta que su alma le embellece, cuando llegue a su Señor en la Otra Vida, que se salvará de Él por algo semejante a aquello por lo que se salvó en la vida mundana: la mentira y la hipocresía. ¿Acaso no oyes a Dios —glorificado sea Su elogio— decir, cuando los describió y luego les informó, al llegar ellos a Él: { يَوْمَ يَبْعَثُهُمُ اللّهُ جَمِيعا فَيَحْلِفُونَ لَهُ كَمَا يَحْلِفُونَ لَكُمْ وَيَحْسَبُونَ أَنّهُمْ على شَيْءٍ ألاَ إِنّهُمْ هُمُ الكَاذِبُونَ }? Por la suposición de la gente de que su salvación del castigo de Dios en la Otra Vida sería como su salvación en la vida mundana del asesinato, del cautiverio y del despojo de la hacienda mediante la mentira y la calumnia; y de que su engaño les sería útil allí como les fue útil en la vida mundana. Hasta que vieron del asunto de Dios aquello por lo que se cercioraron de que, en sus suposiciones, estaban en engaño y extravío, y en burla de sí mismos y en engaño, cuando Dios apagó su luz el Día de la Resurrección y pidieron a los creyentes que les concedieran espera para tomar de su luz. Entonces se les dijo: «Regresad detrás de vosotros y buscad una luz, y entrad en un fuego abrasador». Ese es el momento en que Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver, como se apagó el fuego del que lo encendió tras haberle iluminado, quedando en su oscuridad, perplejo y extraviado. Dice Dios —glorificado sea Su elogio—: «El día en que los hipócritas y las hipócritas dirán a quienes creyeron: “Esperadnos, tomemos de vuestra luz”. Se dirá: “Regresad detrás de vosotros y buscad una luz”. Y se levantará entre ellos un muro con una puerta: su interior contiene misericordia y su exterior, de su lado, castigo. Les llamarán: “¿Acaso no estábamos con vosotros?”. Dirán: “Sí, pero os tentasteis a vosotros mismos, aguardasteis, dudasteis, y os engañaron las falsas esperanzas hasta que llegó la orden de Dios; y el Engañador os engañó acerca de Dios. Hoy no se tomará de vosotros rescate, ni de quienes descreyeron. Vuestra morada es el Fuego: él es vuestro protector, y qué mal destino”.

Si alguien nos dijera: has mencionado que el sentido de la palabra de Dios —exaltado sea Su recuerdo—: «como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor» es: «se apagó y se extinguió», y eso no se encuentra en el Corán; ¿cuál es tu indicio de que ese es su sentido? Se dijo: Ya hemos dicho que es propio de los árabes la concisión y la abreviación cuando en lo que se pronuncia hay una indicación suficiente de lo que se ha omitido y dejado, como dijo Abū Ḏuʾayb al-Huḏalī:

«Hice que el corazón le obedeciera: ciertamente, a su asunto soy oyente; y no sé: ¿es rectitud lo que busca?»

Con ello quiere decir: «y no sé si es rectitud lo que busca o extravío»; y omitió la mención de «o extravío», pues en lo que pronunció había indicación de ello. Y como dijo Ḏū al-Rumma al describir asnos:

«Y cuando vistieron la noche, o cuando se irguió, para él, de la suciedad, sus orejas, mientras él se inclina»

Quiere decir: «o cuando llegó la noche». En análogos de ello hay muchos; detestamos alargar el libro mencionándolos. Así también Su dicho: «como el ejemplo de quien encendió un fuego; y cuando iluminó lo que había a su alrededor»: cuando en ello y en lo que sigue de Su dicho: «Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver» hay una indicación suficiente de lo omitido, se abrevia el discurso buscando la concisión. Así también se suprimió lo que se suprimió y se abreviaron las noticias acerca del ejemplo de los hipócritas después de ello, análogo a lo que se abrevió de la noticia acerca del ejemplo del que enciende el fuego, porque el sentido del discurso es: Así también los hipócritas: Dios se llevó su luz y los dejó en tinieblas, sin ver, después del resplandor en el que estaban en la vida mundana por lo que manifestaban con sus lenguas de confesión del islam, mientras ocultaban en su interior otra cosa; como se fue el resplandor del fuego de ese encendedor al apagarse y extinguirse su fuego, quedando en una oscuridad en la que no ve. Y la hāʾ y la mīm en Su dicho: «Dios se llevó su luz» remiten a la hāʾ y la mīm en Su dicho: «su ejemplo».

Notas y Referencias

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