La Vaca
البقرة Al-BaqarahVersículo (Español)
[2:142] Dirán algunas personas tontas: "¿Qué los hizo cambiar la orientación [en la que oraban]?" Diles: "A Dios pertenece el oriente y el occidente, y Él guía a quien quiere hacia el sendero recto".
Tafsir de At-Tabari
{۞سَيَقُولُ ٱلسُّفَهَآءُ مِنَ ٱلنَّاسِ مَا وَلَّىٰهُمۡ عَن قِبۡلَتِهِمُ ٱلَّتِي كَانُواْ عَلَيۡهَاۚ قُل لِّلَّهِ ٱلۡمَشۡرِقُ وَٱلۡمَغۡرِبُۚ يَهۡدِي مَن يَشَآءُ إِلَىٰ صِرَٰطٖ مُّسۡتَقِيمٖ} (142)
القول في تأويل قوله تعالى :
{ سَيَقُولُ السّفَهَآءُ مِنَ النّاسِ مَا وَلاّهُمْ عَن قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُواْ عَلَيْهَا قُل للّهِ الْمَشْرِقُ وَالْمَغْرِبُ يَهْدِي مَن يَشَآءُ إِلَىَ صِرَاطٍ مّسْتَقِيمٍ }
Con Su dicho —glorificado sea—: {سَيَقُولُ السّفَهاءُ} quiere decir: dirán los ignorantes de entre la gente, y ellos son los judíos y la gente de la hipocresía. Y Dios —poderoso y majestuoso— los llamó “necios” porque tuvieron por necia la verdad: los rabinos de los judíos se hicieron los ignorantes, y sus ignorantes y estúpidos se engrandecieron por encima de seguir a Muḥammad —Dios le bendiga y le conceda paz—, por ser de los árabes y no de los Hijos de Israel; y los hipócritas quedaron perplejos y se embotaron.
Y conforme a lo que hemos dicho —que los “necios” son los judíos y la gente de la hipocresía—, así lo afirmaron los exégetas.
Mención de quienes dijeron que son los judíos:
Me narró Muḥammad b. ʿAmr,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim, de ʿĪsā, de Ibn Abī Najīḥ,
de Muǧāhid, acerca de la palabra de Dios —poderoso y majestuoso—: {سَيَقُولُ السّفَهاءُ مِنَ النّاسِ ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِم} dijo: “Los judíos lo dicen cuando dejó Bayt al-Maqdis”.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ḥuḏayfa,
dijo:
nos narró Šibl, de Ibn Abī Najīḥ, de Muǧāhid, lo mismo.
Se me narró de Aḥmad b. Yūnus, de Zuhayr, de Abū Isḥāq,
de al-Barāʾ:
{سَيَقُولُ السّفَهاءُ مِنَ النّاسِ} dijo: “Los judíos”.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Wakīʿ, de Isrāʾīl, de Abū Isḥāq,
de al-Barāʾ:
{سَيَقُولُ السّفَهاءُ مِنَ النّاسِ} dijo: “Los judíos”.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró al-Ḥamānī,
dijo:
nos narró Šarīk, de Abū Isḥāq,
de al-Barāʾ, acerca de Su dicho: {سَيَقُولُ السّفَهَاءُ مِنَ النّاسِ} dijo: “La gente del Libro”.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Ṣāliḥ,
dijo:
me narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās, quien dijo: “Los judíos”.
Y otros dijeron:
los “necios” son los hipócritas.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ,
de al-Suddī, quien dijo:
Fue revelado: {سَيَقُولُ السّفَهاءُ مِنَ النّاسِ} acerca de los hipócritas.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُوا عَلَيْهَا}.
Con Su dicho —glorificado sea—: {ما وَلاّهُمْ} quiere decir: “¿Qué cosa los apartó de su qibla?”.
Y procede del dicho de quien dice: “Fulano me dio la espalda (ولاني فلان دُبُرَه)”, cuando vuelve su rostro de él y le da la espalda; así también Su dicho: {ما وَلاّهُمْ} es decir: “¿Qué cosa les volvió los rostros?”.
En cuanto a Su dicho: {عَنْ قِبْلَتِهِمُ}, la qibla de toda cosa es aquello frente a lo cual está su rostro; y no es sino una forma “fiʿla”, a la manera de al-ǧilsa y al-qiʿda, a partir del dicho: “Me puse frente a fulano (قابلت فلانا)”, cuando te colocas frente a él para encararlo: él es para mí qibla y yo soy para él qibla, cuando cada uno de los dos enfrenta con su rostro el rostro del otro.
Dijo:
Así, la interpretación del discurso —puesto que (eso) es su sentido— es: “Dirán los necios de entre la gente a vosotros, creyentes en Dios y en Su Mensajero, cuando hayáis vuelto vuestros rostros desde la qibla de los judíos —que era para vosotros qibla antes de que yo os ordenara volver vuestros rostros desde ella hacia la Mezquita Sagrada—: ‘¿Qué cosa ha vuelto los rostros de estos, apartándolos del lugar hacia el cual se orientaban con sus rostros en su oración?’”.
Entonces Dios —glorificado sea— informó a Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— de lo que judíos e hipócritas dirían al cambiar su qibla y la qibla de sus compañeros de Siria hacia la Mezquita Sagrada, y le enseñó cuál debía ser su réplica en respuesta, y le dijo:
Si te dicen eso, Muḥammad, diles:
{لِلّهِ المَشْرقُ والمَغْربُ يَهْدِي مَنْ يَشاءُ إلى صِراطٍ مُسْتَقِيمٍ}.
Y la causa de ello fue que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oró hacia Bayt al-Maqdis durante un tiempo cuyo alcance mencionaremos más adelante, si Dios —exaltado sea— quiere; luego Dios —exaltado sea— quiso desviar la qibla de Su Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia la Mezquita Sagrada, y le informó de lo que los judíos dirían cuando él volviera su rostro y el de sus compañeros hacia ella, y de cuál debía ser su respuesta.
Mención del tiempo durante el cual el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros oraron hacia Bayt al-Maqdis, de la causa de su oración hacia él, y de lo que llevó a judíos e hipócritas a decir lo que dijeron cuando Dios cambió la qibla de los creyentes de Bayt al-Maqdis hacia la Kaʿba.
Los sabios discreparon acerca del tiempo durante el cual el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oró hacia Bayt al-Maqdis después de la hégira.
Unos dijeron:
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Yūnus b. Bukayr; y nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama;
ambos dijeron:
nos narró Muḥammad b. Isḥāq,
dijo:
me narró Muḥammad b. Abī Muḥammad,
dijo:
me informó Saʿīd b. Ǧubayr o ʿIkrima —Muḥammad dudó—, de Ibn ʿAbbās, quien dijo:
Cuando la qibla fue desviada de Siria hacia la Kaʿba —y fue desviada en Raǧab, al cumplirse diecisiete meses desde la llegada del Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— a Medina—, acudieron al Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— Rifāʿa b. Qays, y Qardam b. ʿAmr, y Kaʿb b. al-Ašraf, y Nāfiʿ b. Abī Nāfiʿ —así lo dijo Ibn Ḥumayd—.
Y Abū Kurayb dijo:
“Y Rāfiʿ b. Abī Rāfiʿ, y al-Ḥaǧǧāǧ b. ʿAmr, aliado de Kaʿb b. al-Ašraf, y al-Rabīʿ b. al-Rabīʿ b. Abī al-Ḥuqayq, y Kināna b. al-Rabīʿ b. Abī al-Ḥuqayq”.
Y dijeron:
“¡Muḥammad! ¿Qué te ha apartado de tu qibla en la que estabas, cuando afirmas estar sobre la religión de Abraham y su credo? Vuelve a la qibla en la que estabas: te seguiremos y te creeremos”. Y no pretendían sino tentarlo para apartarlo de su religión.
Entonces Dios reveló acerca de ellos:
{سَيَقُولُ السّفَهاءُ مِنَ النّاسِ ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُوا عَلَيْهَا} hasta Su dicho: {إلا لِنَعْلَمَ مَنْ يَتّبِعِ الرّسُولَ مِمّنْ يَنْقَلِبُ عَلَىَ عَقِبَيْهِ}.
Nos narró Abū Kurayb,
dijo:
nos narró Abū Bakr b. ʿAyyāš,
dijo al-Barāʾ:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oró hacia Bayt al-Maqdis diecisiete meses, y deseaba que se le desviara hacia la Kaʿba.
Dijo:
Y he aquí que, mientras orábamos un día, pasó junto a nosotros un transeúnte y dijo:
“¿Acaso no sabéis que al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se le ha desviado hacia la Kaʿba?”.
Dijo:
“Habíamos orado dos rakʿas hacia aquí, y oramos dos rakʿas hacia allá”.
Abū Kurayb dijo:
Se le dijo: “¿En ello está Abū Isḥāq?”. Y guardó silencio.
Nos narró Ibn Wakīʿ,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Ādam, de Abū Bakr b. ʿAyyāš, de Abū Isḥāq, de al-Barāʾ,
dijo:
Oramos, tras la llegada del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a Medina, diecisiete meses hacia Bayt al-Maqdis.
Nos narró Muḥammad b. Baššār,
dijo:
nos narró Yaḥyā, de Sufyān,
dijo:
nos narró Abū Isḥāq, de al-Barāʾ b. ʿĀzib, quien dijo:
Oré con el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia Bayt al-Maqdis dieciséis meses o diecisiete meses —Sufyān dudó—; luego fuimos desviados hacia la Kaʿba.
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró al-Nufaylī,
dijo:
nos narró Zuhayr,
dijo:
nos narró Abū Isḥāq,
de al-Barāʾ:
Que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, cuando llegó por primera vez a Medina, se alojó con sus abuelos o sus tíos maternos de entre los Anṣār; y que oró hacia Bayt al-Maqdis dieciséis meses; y le agradaba que su qibla fuese hacia la Casa; y que oró la oración del ʿaṣr con un grupo. Salió un hombre de entre quienes habían orado con él y pasó junto a la gente de la mezquita mientras estaban inclinados, y dijo:
“Doy testimonio de que he orado con el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— hacia La Meca”.
Entonces se giraron, tal como estaban, hacia la Casa. Y le agradaba que se cambiara hacia la Casa.
Y a los judíos les complacía que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— orase hacia Bayt al-Maqdis, como la gente del Libro; pero cuando volvió su rostro hacia la Casa, lo reprobaron.
Me narró ʿImrān b. Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAbd al-Wāriṯ,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Saʿīd,
de Saʿīd b. al-Musayyab, quien dijo:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oró hacia Bayt al-Maqdis, después de llegar a Medina, dieciséis meses; luego fue orientado hacia la Kaʿba dos meses antes de Badr.
Y otros dijeron:
Nos narró ʿAmr b. ʿAlī,
dijo:
nos narró Abū ʿĀṣim,
dijo:
nos narró ʿUṯmān b. Saʿd al-Kātib,
dijo:
nos narró Anas b. Mālik,
dijo:
El Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oró hacia Bayt al-Maqdis nueve meses o diez meses. Y he aquí que, mientras estaba de pie orando el ẓuhr en Medina, habiendo orado dos rakʿas hacia Bayt al-Maqdis, volvió su rostro hacia la Kaʿba.
Entonces dijeron los necios:
{ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُوا عَلَيْهَا}.
Y otros dijeron:
Nos narró Muḥammad b. al-Muṯannā,
dijo:
nos narró Abū Dāwūd,
dijo:
nos narró al-Masʿūdī, de ʿAmr b. Murra, de Ibn Abī Laylā,
de Muʿāḏ b. Ǧabal:
Que el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— llegó a Medina y oró hacia Bayt al-Maqdis trece meses.
Nos narró Aḥmad b. al-Miqdām al-ʿIǧlī,
dijo:
nos narró al-Muʿtamir b. Sulaymān,
dijo:
oí a mi padre,
dijo:
nos narró Qatāda, de Saʿīd b. al-Musayyab:
Que los Anṣār oraron hacia la primera qibla tres años antes de la llegada del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—; y que el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— oró hacia la primera qibla, tras su llegada a Medina, dieciséis meses, o como dijo. Y ambos ḥadices los transmite Qatāda de Saʿīd.
Mención de la causa por la cual el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— oraba hacia Bayt al-Maqdis antes de que se le impusiera dirigirse hacia la Kaʿba.
Los sabios discreparon sobre ello. Unos dijeron:
Eso fue por elección del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—.
Mención de quienes dijeron eso:
Nos narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Yaḥyā b. Wāḍiḥ Abū Tumayla,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn b. Wāqid, de ʿIkrima; y de Yazīd al-Naḥwī, de ʿIkrima;
y al-Ḥasan al-Baṣrī; ambos dijeron:
Lo primero que fue abrogado del Corán fue la qibla. Y ello porque el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se orientaba hacia la roca de Bayt al-Maqdis, que es la qibla de los judíos; y el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— se orientó hacia ella diecisiete meses, para que creyeran en él y lo siguieran, y para atraer con ello a los iletrados de entre los árabes.
Entonces Dios —poderoso y majestuoso— dijo:
{ولِلّهِ المَشْرِقُ والمَغْرِبُ فَأيْنَما تُوَلّوا فَثَمّ وَجْهُ اللّهِ إنّ اللّهَ وَاسِعٌ عَلِيمٌ}.
Me narró al-Muṯannā b. Ibrāhīm,
dijo:
nos narró Ibn Abī Ǧaʿfar, de su padre,
de al-Rabīʿ, acerca de Su dicho:
{سَيَقُولُ السّفَهَاءُ مِنَ النّاسِ ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كانُوا عَلَيْهَا} —se refieren a Bayt al-Maqdis—.
Dijo al-Rabīʿ;
dijo Abū al-ʿĀliya:
Al Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se le dio a elegir orientar su rostro hacia donde quisiera, y eligió Bayt al-Maqdis para ganarse a la gente del Libro. Así, su qibla fue dieciséis meses, y en ese tiempo volvía su rostro hacia el cielo; luego Dios lo orientó hacia la Casa Sagrada.
Y otros dijeron:
Más bien, eso lo hizo el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— y sus compañeros por imposición de Dios —poderoso y majestuoso— sobre ellos.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró al-Muṯannā,
dijo:
nos narró ʿAbd Allāh b. Ṣāliḥ,
dijo:
nos narró Muʿāwiya b. Ṣāliḥ, de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa,
de Ibn ʿAbbās, quien dijo:
Cuando el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— emigró a Medina —y la mayoría de sus habitantes eran judíos—, Dios le ordenó orientarse hacia Bayt al-Maqdis, y los judíos se alegraron. El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— se orientó hacia ella unos cuantos meses, y el Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz— amaba la qibla de Abraham —la paz sea con él—, y suplicaba y miraba al cielo.
Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló:
{قَدْ نَرَىَ تَقَلّبَ وَجْهِكَ فِي السّماءِ} la aleya.
Los judíos dudaron por ello y dijeron:
{ما وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُوا عَلَيْهَا}.
Entonces Dios —poderoso y majestuoso— reveló: {قُلْ لِلّهِ المَشْرِقُ والمَغْرِبُ}.
Nos narró al-Qāsim,
dijo:
nos narró al-Ḥusayn,
dijo:
me narró Ḥaǧǧāǧ,
dijo:
Dijo Ibn Ǧurayǧ:
El Mensajero de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, al comienzo, oró hacia la Kaʿba; luego fue desviado hacia Bayt al-Maqdis. Los Anṣār oraron hacia Bayt al-Maqdis tres años antes de su llegada; y él oró, tras su llegada, dieciséis meses; luego Dios —glorificado sea— lo orientó hacia la Kaʿba.
Mención de la causa por la cual quien dijo dijo: “¿Qué los apartó de su qibla en la que estaban?”.
Los exégetas discreparon sobre ello.
Se transmitieron de Ibn ʿAbbās dos opiniones:
Una de ellas:
Nos lo narró Ibn Ḥumayd,
dijo:
nos narró Salama,
dijo:
nos narró Ibn Isḥāq,
dijo:
me narró Muḥammad b. Abī Muḥammad, de ʿIkrima, o de Saʿīd b. Ǧubayr,
de Ibn ʿAbbās, quien dijo:
Un grupo de judíos dijo eso al Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz—, y le dijeron:
“Vuelve a la qibla en la que estabas: te seguiremos y te creeremos”, queriendo tentarlo para apartarlo de su religión.
Y la otra opinión:
la que he mencionado del ḥadiz de ʿAlī b. Abī Ṭalḥa de él, que ya pasó antes.
Nos narró Bišr b. Muʿāḏ,
dijo:
nos narró Yazīd, de Saʿīd,
de Qatāda, acerca de Su dicho:
{سَيَقُولُ السّفَهَاءُ مِنَ النّاسِ مَا وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُوا عَلَيْهَا}
dijo:
Los Anṣār oraron hacia Bayt al-Maqdis dos años antes de la llegada del Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— a Medina; y el Profeta de Dios —Dios le bendiga y le conceda paz—, tras su llegada a Medina como emigrado, oró hacia Bayt al-Maqdis dieciséis meses; luego Dios lo orientó después hacia la Kaʿba, la Casa Sagrada.
Entonces dijeron algunos de la gente:
{مَا وَلاّهُمْ عَنْ قِبْلَتِهِمُ الّتِي كَانُوا عَلَيْهَا}:
“Al hombre le ha entrado nostalgia por su lugar de nacimiento”.
Y Dios —poderoso y majestuoso— dijo:
{قُلْ لِلّهِ المَشْرِقُ والمَغْرِبُ يَهْدِي مَنْ يَشَاءُ إلى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍ}.
Y se dijo:
Quien pronunció esa expresión fueron los hipócritas, y no dijeron eso sino a modo de burla del islam.
Mención de quienes dijeron eso:
Me narró Mūsā,
dijo:
nos narró ʿAmr,
dijo:
nos narró Asbāṭ, de al-Suddī,
dijo:
Cuando el Profeta —Dios le bendiga y le conceda paz— fue orientado hacia la Mezquita Sagrada, la gente discrepó al respecto y se dividieron en clases.
Los hipócritas dijeron:
“¿Qué les pasa? Estuvieron un tiempo sobre una qibla y luego la dejaron y se orientaron hacia otra”.
Entonces Dios reveló acerca de los hipócritas:
{سَيَقُولُ السّفَهَاءُ مِنَ النّاسِ} —toda la aleya—.
El dicho sobre la interpretación de Su palabra —exaltado sea—:
{قُلْ لِلّهِ المَشْرِقُ والمَغْرِبُ يَهْدِي مَنْ يَشَاءُ إلى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍ}.
Con ello —poderoso y majestuoso— quiere decir:
Di, Muḥammad, a esos que os dijeron a ti y a tus compañeros: “¿Qué os ha apartado de vuestra qibla —Bayt al-Maqdis— hacia la cual os orientabais, para orientaros hacia la dirección de la Mezquita Sagrada?”
Que a Dios pertenece el dominio del oriente y del occidente: con ello quiere decir el dominio de lo que hay entre los dos extremos del oriente del sol y los dos extremos de su occidente, y lo que hay entre ambos del mundo. Guía a quien quiere de Sus criaturas, enderezándolo y concediéndole éxito hacia el camino recto, que es el sendero derecho. Y con ello quiere decir: hacia la qibla de Abraham, a quien hizo para la gente un imán. Y abandona a quien quiere de entre ellos, extraviándolo del camino de la verdad.
Y en verdad, con Su dicho —glorificado sea—: {يَهْدِي مَنْ يَشَاءُ إلى صِرَاطٍ مُسْتَقِيمٍ} quiere decir: Di, Muḥammad, que Dios nos ha guiado al orientarnos hacia la dirección de la Mezquita Sagrada, hacia la qibla de Abraham; y os ha extraviado a vosotros, judíos e hipócritas y el conjunto de quienes asocian copartícipes a Dios, pues os dejó sin auxilio respecto de aquello a lo que nos guió.
Notas y Referencias
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